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domingo, 16 de diciembre de 2012

JP-636. COTO DE ANGLÈS - EL PASTERAL INTENSIVO S. M. TE15 - Sábado, 15/12/2012

Las truchas resabiadas de esta balsa me obligaron a hasta cinco cambios de mosca y  tres  modificaciones de bajo de línea, hasta que finalmente terminé pescando aguas abajo. 

En esta corriente, y en un poco más de un palmo de agua, salió la mejor de las truchas de la jornada que pude echar al salabre. Un pez que se puso bravo y gallito y que me forzó a una pelea bastante al límite de mis la resistencia de mi aparejo, y de mis siempre escasas habilidades.   




JORNADA DE PESCA Nº 636

Las dos últimas jornadas de pesca, en Pedret y en Anglès, soportando temperaturas negativas y pasando un frío realmente invernal habían roto una larga tónica de días de pesca húmedos y lluviosos en Alfarràs. 
A poco de terminar oficialmente, ya dábamos por enterrado al otoño, cuando gracias a un cambio del régimen de vientos le ha permitido un breve "canto del cisne": este fin de semana anterior a la Navidad, y gracias a la llegada de un recalentado viento de poniente, las temperaturas se han elevado considerablemente, y de no ser por las hojas caídas y la brevedad de los días, diría uno que ha llegado la primavera en vez de estar despidiéndose el otoño.
Así pues, durante el viaje de madrugada hacia Anglès observé en el termómetro de mi coche temperaturas tan inusuales para la época del año como 15 grados en Barcelona, 15 en Sant Celoni o 14 en Santa Coloma de Farners. En Anglès, y después de un desayuno "de puro trámite", la temperatura era de 12 grados a las nueve y cuarto de la mañana, por lo que tras dos semanas de abrigarme para pescar como un esquimal, pude por fin aligerar la vestimenta.
En esta ocasión, decidí tras cerca tres años o más de no hacerlo (1), pescar en la parte baja del coto (Nºs 1 y 2) según las tablillas. Gran parte de la culpa de mi larga ausencia ausencia de este sector se debe a que hace años tenía la costumbre de dejar el coche tras cambiarme en el puente de Sant Julià de Llor, hasta que una oleada de robos en vehículos me llevó a optar por dejar el coche aparcado en la relativa seguridad del centro comercial a la salida del pueblo.
Todo y la larga ausencia, esta parte del coto la he pescado mucho a la largo de los años, y para mi pescar sus posturas, que me conozco muy bien, es algo así como la "quintaesencia del coto de Anglès en estado puro". O sea, y salvo pocas pero notables excepciones, poca pesca pero de truchas con mucho poderío que te hacen devanar el seso tanto para hacerlas picar, como para meterlas en el salabre.
Quizás, lo peor de esta parte baja, es que los accesos al río están fatal, y en algunos puntos hay una auténtica maraña de árboles caídos junto a la orilla, sobre todo del puente hasta la desembocadura de la Riera de Osor. A partir de allí, el camino para acceder a los puestos es quizás el más pequeño y complicado de todo el coto, sorteando una auténtica selva de maleza: un buen puesto para rasgarse el váder a la que uno se descuide un poco.
Pese a todo, para mi es esta parte del coto la que tiene mayor encanto, y no lo digo por lo mucho que haya pescado allí, pues francamente mis mejores pescatas en este intensivo las ha hecho de largo en otras latitudes del mismo, sino por que es de largo la zona menos frecuentada y, sobre todo porque estéticamente me encanta. Quizás parte de la magia se deba a algo telúrico, pues es la única parte del coto en que el río está orientado de oeste a este en vez de estarlo de norte a sur. 
El día comenzó pescando directamente a mosca seca: de buena mañana ya estaban cebándose las truchas de la balsa que hay justo antes de la desembocadura de la Riera de Osor, pero ¡caramba! al igual que las veces en que visitaba esta parte del coto, estaban igual de difíciles, y más ahora en que el río va muy bajo con su caudal de invierno. En otras ocasiones, le daba un par de tientos a la postura, y luego me iba a ninfear a las corrientes. Sin embargo, ayer decidí quemar un buen rato de la jornada en una pesca bastante difícil.
Como en otras ocasiones, pescando de cara no obtuve más que rechazos, y tras cinco cambios de moscas y tres modificaciones de bajo, salí del río, remonté la orilla de la isleta que separa los dos brazos del río (la balsa está en el ancho) y pasé a pescar aguas abajo, sobre la multitud de desafiantes e irritantes cebas, y no fue hasta entonces, con una mosca que ya había probado y supongo que en una de esas ocasiones en las que la imitación está a un tris de dragar pero sin hacerlo, que conseguí ¡aleluya! clavar y pelearme con una estupenda arco-iris plateada, de aletas blanquecinas y muy escasas pintas, que me regaló un par de acrobáticas cabriolas antes de meter sus casi 35 cms. en mi sacadera.
Tanta ceba...¡y ni tan solo se lo que comían!. Efémeras seguro que no,  pues no había eclosión alguna ¿quiromónidos, dipterines, alguna larva?. El caso es que no dí con lo que a "Sus Majestades" les causaba tanta excitación, así que terminé pescando con una efémera de CDC en tamaño un tanto más reducido y aguas abajo, y aparte de la trucha capturada, tuve ocasión de tener otra picada más que terminó con un simple revolcón.
Hay que ver lo rápido que pasa el tiempo, sobre todo cuando uno se le está pasando bien. Cuando me dí cuenta, ya era un poco más de las doce del mediodía y el sol se había impuesto a las nubes. Momento de ahuecar el ala e ir a probar otra de mis posturas favoritas en esta parte del coto, antes de quedarme encantado, o de que salgan raíces, tentando a estas truchas tan resabiadas.
Con la aparición del sol entre las nubes, hizo acto de presencia también el viento, meteoro el cual iba a estar presente a lo largo de la jornada, todo y que, pese a alguna racha ocasional, no fue tan molesto como la semana anterior.
También se cebaban en la postura siguiente, pero esta vez de un modo más aislado y errático. Tras un breve interludio pescando a seca, y dado que la postura no deja de ser un corriente, aunque moderada, pasé a pescar con tandem, y a las primeras de cambio ya tenía otra arco-iris, muy similar en tamaño y características a la anterior, enganchada a mi ninfa. Fue una picada curiosa a una ninfa muy original. El tricóptero de pelo de ciervo, que estaba usando a a guisa de indicador, no se hundió, sino que apenas hizo un ligero guiño o amago de hundirse: seguramente, la ninfa. verde con bola azul (cosas más raras se han visto en materia de atractoras)  no estaba en la corriente, sino ya en el suelo, y la trucha tomó de allí, hociqueando como si fuera un ciprínido.
Más adelante, y en unas corrientes rápidas pero de poco calado, todo fue lanzar y recibir una brutal picada, también a la peculiar ninfa.  de la que resultó ser la última y mejor captura del  día, otra irisada de un poco más de 40 cms., un pez se puso bravo y gallito, remontado la corriente un par de veces, obligándome a frenarla con alto riesgo a la que se acercaba a unos troncos de la orilla y que me puso en reales apuros antes de ensalabrarlo al ganar finalmente el tiro de la corriente aguas abajo de mi postura. ¡Que gran pelea!
Un señor estaba ya pescando otra de mis tablas favoritas de la parte baja del coto, en la que yo pensaba, de no haber estado él, haber disfrutado de otro rato de pesca a seca sobre truchas que en ese momento parece estaban por la labor, pero no para mi. Visto lo visto, que ya eran pasadas las dos y media de la tarde y que ¡vaya, ahora aparece gente! había al menos un par de pescadores repasando las posturas en que ya había estado, le dije adiós y hasta la próxima a esta parte del coto, la más cercana a Anglès, y me fui andando hasta el inicio de la zona de polígonos de la La Cellera de Ter para acabar de pasar la tarde.
A diferencia de la actividad que había en la parte baja, en donde por fin había eclosionado algo de efémera, la zona de los polígonos se mostraba muda e inerte. Probé un varazo aquí y allí, y anduve más que pesqué durante un buen rato hasta que de tanto andar acabé llegando al inicio de la zona de los planteles. Junto a la desembocadura del canal, me encontré a un nutrido grupo de mosqueros, entre ellos algún "Conmosquero" y alguna que otra cara vagamente conocida, con los que pude hablar brevemente: la opinión fue unánime, no estaba siendo un día de grandes alegrías, y mucho menos de grandes pescatas.                            
Para acabar de pasar la última hora de mi jornada, con un viento cada vez más molesto, estuve pescando una zona un tanto enmarañada de troncos caídos, incluyendo uno de gran tamaño cruzado en medio del cauce, por lo que forma una improvisada badina. cual fue mi sorpresa y consiguiente acelerón de pulsaciones al ver surcando la misma una enorme aleta ¡tiburón, tiburón!. Unas cuantas pasadas con la ninfita (la misma y original verdiazul), y tenía enganchado un enorme pedazo de fario "barra de pan" que a ojo de buen cubero pasaba del medio metro. Ya he hecho el día, pensé. Curiosamente, el enorme animal batallaba poco y cansinamente,  pero... tuve la mala suerte de que en una de sus pocas y laxas escapadas, tras haber estado a un par de palmos de mi salabre, se fuera hacia la maraña de troncos sumergidos y allí se zafase mi trofeo, seguramente con la ninfita revelación de la jornada en la boca a modo de piercing.
Un día de escasas capturas, pero de intensa diversión, como suelen ser muchos en los otoños e inviernos de "Magic Anglès". Poco o nada cambia aquí. Las únicas novedades en las jornadas de pesca las está trayendo la crisis. Ayer, y mientras no terminen las obras del Eix Tranversal, hubo otro regreso a casa por mas o menos sinuosas carreteras convencionales para evitar el sablazo de los peajes de una autopista que, para mayor agravio para el pueblo, estando sobradamente amortizada sigue viendo renovada, por motivos políticos, su ya dilatada concesión.        





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(1) La última vez que pesqué la parte baja del coto, o sea los números 1 y 2. fue en la Jornada de Pesca nº 507, del 29 de diciembre de 2009, poco antes de que comenzase a publicar mis crónicas en este blog.


          


JORNADA DE PESCA Nº 636

Sábado, 15 de diciembre de 2012

Temporada 2012 - 2013 - Nº 9
Temporada de Cotos Intensivos de Salmónidos 2012 - 2013 - Nº 9

Coto Intensivo de Anglès - El Pasteral
Río Ter

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN

Capturas:
2 truchas arco-iris a ninfa y 1 trucha arco-iris a mosca seca

Climatología: nubes altas con temperatura templada y ráfagas de viento, con apertura de claros a partir del mediodía.

Hora de inicio de la jornada: 10,00 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,45 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 4
Sinfonía nº 8
Alexander Glazunov

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 2
Robert Fuchs

Rapsodia para violín y orquesta nº 2
Béla Bartok

Obertura Solemne
Alexander Glazunov

"Encuentro" (Fantasía para violoncello y piano)
Joachim Raff

Líneas Tensas!

Ferran RUBINSTEIN.

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