"Si, al igual que yo, sois de los que creeis que tenéis poco que enseñar, mucho que aprender y aún más que compartir, éste es vuestro blog".

domingo 11 de marzo de 2012

JP-599. COTO DEL PEDRET. Sábado, 10/03/2012





JORNADA DE PESCA Nº 599





¿Fin de la Temporada de Cotos Intensivos o "jornada prólogo" de la Temporada 2012? Este sábado en Pedret, el tan cacareado retorno de la trucha fario a este coto ha sido por la puerta pequeña: farios muñonas y muy retraídas. Démosles una oportunidad, pero si nadie lo remedia, con lo magro de las repoblaciones, y al precio de esta trucha "políticamente correcta y ecológicamente sostenible", esta temporada puede ser la de la estocada mortal a los Cotos Intensivos, salvo que la modficación del Real Decreto Ley de las Especies Invasoras, y el retorno a los mismos de la trucha arco-iris lo impida, claro está.

Por de pronto, y antes de entrar en materia, comentar que los reiterados esfuerzos de una minoría de minorías que se cree en posesión de la verdad absoluta, por eliminar lo que ellos califican de especies alóctonas invasoras, está a punto de fracasar estrepitosamente: el Real Decreto Ley que colaron al ejecutivo de Zapatero en los estertores de la legislatura anterior ha sido admintido a revisión para su modificación e incluso derogación por parte del nuevo gobierno. Y por otro lado, cada dia son más las Comunidades Autónomas que viendo el enorme perjuicio económico que puede ocasionar la eliminación de especies como la trucha arco-iris, el black-bass, el lucio, el salvelino o el hucho, han decidido poner fin a esta locura, a esta agresión contra la pesca, los pescadores y los bolsillos de empresarios y emprendedores de los sectores de la pesca deportiva y recreativa, la piscicultura y la hostelería, y han paralizado unilateralmente la aplicación del Real Decreto Ley. Para más escándalo, miembros del PSOE en Castilla y León se han opuesto radicalmente a la aplicación del mismo en su Comunidad Autónoma, cuando no hace ni cuatro dias mal contados, sus correligionarios en las Cortes lo aprobaban (sinceramente, creo que ni sin leerlo, pues para eso estaba ya avalado por "científicos y ecologistas muy serios").

Lo que no es de recibo, es que esta temporada que está a punto de comenzar va a traer muchos cambios, incluso de nomenclatura de cotos, y como aquí en Catalunya, todo y patalear y reivindicar más que nadie, agitar banderas con estrellas y castrar Toros de Osborne, se acaba siendo más papista que el Papa, vamos a tragar a dos carrillos la aplicación del Real Decreto Ley de marras hasta que se modifique o se derogue. Y así pues, aplicando la Legalidad vigente, ahora resulta que hasta los cotos intensivos se han de repoblar con trucha de "genética mediterránea", todo y que coma pienso hasta ponerse ceporrona como lo harían las truchas arco-iris y todo pez viviente en una piscifactoría, y todo y que cueste hasta tres veces más el precio por kilo, y que con los recortes de presupuesto cada vez sea más difícil repoblar intensivos, con lo cual la gente deja de ir a pescar: o sea, la "serpiente ourobora", esa que se muerde la cola. Quizás sea eso lo que en el fondo pretenden y han pretendido desde un principio esa minoría de pescadores "ecologistas", que prefieren exterminar peces a acabar con la plaga del cormorán, no fuera que se enfadasen sus amigos los ecologistas amigos de los pájaros, y que no es otra cosa de echar a la mayoría de pescadores de los rios, para que estos pasen a ser de uso y disfrute de una minoría que encima practica y entiende sólo la pesca desde el prisma de la pesca de una sola especie y de una única modalidad que, todo y ser la misma que vengo practicando desde hace casi doce años, tratan de imponer a la practica de todas las demás.

En fin, creo que quien me conoce bien ya habrá podido leer mis intervenciones en diversos foros y páginas de redes sociales, alertando de los peligros de un ecologismo mal entendido, y de la persecución implacable que por parte de gente con un tremendo poder económico y mediático sufre el pescador de a pie. Por suerte, no estamos solos, y en esta ocasión, vista la gravedad de la situación, tanto la Federación Española de Pesca, como las Federaciones de Pesca Autonómicas, Asociaciones de Pescadores y toda una suerte de gremios cuya prosperidad económica está ligada a este deporte, han unido esfuerzos para presentar una larga y dura batalla legal, que se va ganando día a día a medida en que los Gobiernos Autonómicos van excluyendo las especies introducidas de gran valor deportivo de un catálogo de peces a exterminar en el cual jamás deberían de haber figurado.

Tras desayunar en Gironella, y confirmar la triste despedida para esta nueva Temporada de Salmónidos de lo que había sido un coto emblemático en nuestro país, el del Baix Berguedà, que ahora pasará a ser dos cotos de ciprínidos y una zona libre sin muerte (de cipríndos, supongo), me encontré nada más llegar al Pedret de que ya se han adaptado los números de matrícula de las placas a la nueva nomenclatura que entrará en vigor el 17 de Marzo, mediante el pegado de un adhesivo sobre el antiguo número de matrícula. Así pues, la primera que vi marcaba LL- 03 A/B, o sea Coto del Pedret tramo con muerte y sin muerte a la vez. Se supone que se puede pescar sin muerte en el mismo coto con muerte. Mucho más avanzada la jornada, a partir del Puente Románico, la pegatina ponía solo la letra A, o sea, que a partir de allí comienza el coto estríctamente sin muerte.

Mientras me ponía el "traje de luces" y preparaba caña y bajo de línea, tuve ocasión de charlar un rato y muy gratamente con Durán y un compañero suyo, ambos de Centelles y asiduos del Pedret, y también con nuestro buen común amigo Josep Canturri, guardia honorífico del Coto. Todos nos felicitámos mucho de la ampliación de kilómetros de rio sin muerte que va ha haber este año, pero también lamentamos tanto la desaparición del antaño emblemático coto de salmónidos de Gironella, como también la racanería en las repoblaciones que se ve venir, y que puede significar otra vuelta de tuerca a la afición a la pesca. Respecto al Coto de Gironella, esto ha sido la "crónica de una muerte anunciada" desde su conversión en coto intensivo, dado que los pescadores han ido desertando del mismo a medida que era necesario pagar un caro ticket diario con tarifas de coto intensivo, para pescar repoblaciones de 100 ó 50 kgs,. de trucha arco-iris cada tres semanas o más, en unos dominios pescables de casi 10 kilómetros.

Nada más comenzar a pescar, me dí cuenta de que este sábado, quizás sabedores de la noticia de la repoblación con trucha fario, había muchos más pescadores en el río. Yo diría que el aforo, aunque no similiar a las masivas inauguraciones de temporada de hace casi una década, era el propio de un dia de plena temporada en este intensivo. Sin embargo, y pese a la repoblación con 200 kgs. de trucha fario, la mayoría de los pescadores con los que me fuí cruzando se quejaban de que no habían tenido ni una sola picada en toda la mañana. Al poco de comenzar a pescar, tras haber descartado varias posturas por estar ocupadas, le dí un revolcón a una trucha que se me escapó, y ví a un pescador de cebo, en una postura cercana a la mía, sacar un par de truchas en dos lances casi consecutivos.

Animado por lo que había visto, seguí pescando a tándem de seca y ninfa, tal y como había empezado, sin tener ni una picada en un larguísimo intervalo de tiempo. Eso si, seguí preguntando por curiosidad a los pescadores con los que me iba cruzando, mayormente de lance ligero a cucharilla, y sólo un señor de casi diez me dijo que había pescado una trucha. En mi camino río arriba, cerca del puente sin barandillas, le dí otro revolcón a otra trucha, pero estaba visto que picaban con mucha desgana.

Trucha recién repoblada, agua todavía muy fría, no deja de ser casi el principio de la temporada... en fin, se daban todos los condicionantes para bajarse del burro, y cambiar el chip en miras a poder tocar escama, así que pasado el puente sin barandillas rehice el bajo de línea para adaptarlo a pescar con dos ninfas no excesivamente pesadas, pues todo y no bajar el Llobregat por estos parajes con el magro cauce de estiaje que van otros ríos por falta de lluvia o nieve (el pantano de La Baells aún está a un 80%, y sigue soltando un caudal bastante por encima del mínimo ecológico) tampoco era cuestión de ir enrocando continuamente las ninfas.

Todo y el cambio, la tónica de esa mañana soleada y calurosa seguía siendo el aburrimiento supino. En estos casos, y visto que ni se ve actividad por arriba, ni se tienen picadas por abajo, la única táctica que se me ocurrió fue la de ir pescando pausadamente, insistir y esperar... total tampoco había nada más perentorio que hacer que eso, fumar un cigarrillo de vez en cuando y hacer pis cuando la vejiga diga ya no puedo más. Para amenizar la espera, me puse a repasar mentalmente algunos capítulos de "Juego de Tronos" de George R. R. Martin, la interesante novela que terminé de leer hace un par de semanas, y que junto con los dos libros de "La Histoira de Kvothe" ("El Nombre del Viento" y "El Temor de un Hombre Sabio") de Patrick Rothfuss suponen la mayor una bocanada de aire fresco en el mundo de la literatura fantástica de unos quince años a esta parte, tras cerca de 50 años encadenada a la inevitable influencia de J. R. R. Tolkien. Por lo que me han contado, la serie inspirada en la saga de la que el libro es la primera entrega y que se titula "Canción de Hielo y Fuego", ha tenido un gran éxito mundial. Se ve que en España han emitido la primera temporada en Canal Plus, pero el caso es que yo no tengo televisión de pago. Y la verdad es que ni ganas, pues si os he de ser sincero, desde el fin de las temporadas de "Águila Roja" y "Cuéntame como Pasó" ya no miro ni la tele...salvo para ver partidos del Barça, siempre y cuando sean gratis.

¡Caramba! ¡Vaya sorpresa! Había saludado casi mecánicamente y por cortesía a un señor que pescaba a cucharilla un poco delante mío, cuando ¿dragones?¿castillos?¿magia? Nooooo, la picada de un pez, que creo se había clavado el solito. Pelea muy corta, el bicho que al segundo cachete viene ya panza arriba sin luchar, y entra en la sacadera una hermosa fario... muñona. Regordeta ella, ceporrona como tantas truchas arco-iris de las que algunos han dicho pestes, y que seguramente habrá comido más pienso que los gorrinos del Tio Nicasio allá en Alcafrán. Un ejemplar digno de una foto, privilegio de los lectores de este blog, más que nada para que vean la pinta de algunas de estas truchas geneticamente puras, con las que ahora se repuebla a precio de caviar de beluga los cotos intensivos que hasta ahora se repoblaban de un modo más económico con truchas de esas que los sabios y salvadores de los ríos dicen que hay que exterminar.

Tras liberar a la trucha sebosa (Gollum, Gollum), y con mis mejores deseos de un rápido asilvestramiento, me encontré de nuevo con Duran, que deambulaba por el río sin su compañero. Me estaba exlicando que el dia iba bastante mal y que no había tenido ni picada, cuando en una deriva de las ninfas aguas abajo de mi posición se clavó (que no clavé), otra trucha, esta con una librea de fario más bonita y las aletas, si más no, con un poco más de cara y ojos. Tras despedirme de Duran por segunda vez, aún tuve un par de tímidas picadas, que no se materializaron en capturas, perdí otra trucha por desclavamiento, y finalmente decidí marchar con las ninfas a otra parte, pues la postura comenzaba a estar bastante quemada.

Hasta el puente románico había bastante gente pescando, y preferí no estorbar, así que al llegar al principio del futuro tramo sin muerte, tomé la decisión de volver andando por el camino río abajo para volver a remontarlo de nuevo tocando de nuevo posturas que no había podido pescar por estar ya ocupadas. Al fin y al cabo, la hora de comer estaba cercana, y eso unido a la poca actividad de las truchas, confirmada además por las quejas de diversos pescadores, me auguraban una tarde de bendita y desestresante soledad bajo el sol ya casi primaveral. Por el camino, me encontré de nuevo a Duran y a su compañero que recogían bártulos y se marchaban a comer. Fin de partido para ellos con el magro resultado de una trucha cada uno.

Para mi, el partido aún estaba vivo, pues dado lo bonancible de la climatología y al hecho de que hasta las cinco de la tarde no abren la pastelería de Gironella, lo mejor era darle una segunda oportunidad a las truchas. Motivos para la esperanza los habían, pues poco antes de reencontrarme con los pescadores de Centelles, y en el mismo sitio en donde había hecho las dos capturas anteriores, volví a capturar una tercera, tras pasar repetidamente las ninfas sobre una de las pocas cebas (cuatro para ser exacto, y todas en la misma postura) que logré ver en esta jornada. Otra trucha fario bastante parecida en tamaño y formación de aletas a la anterior. O sea, nada del otro jueves. Otra batalla poco o nada digna de figurar en los anales de la brava lucha del pez contra el pescador. Nada que los bardos y trovadores vayan a cantar. Nada digno de recordar en una jornada en que bien podría haber terminado con la mandíbula desencajada de tanto bostezar.


Como suele suceder, todo fué quedarse el río desierto de pescadores, las truchas empezaron a dejarse ver, que no a presentar batalla. Realmente, habían más de las que a priori se pudiera sospechar, pero estaban realmente paralizadas: truchas vagas y apáticas, que no hacían ni el esfuerzo de seguir las ninfas. Como mucho, conseguí que alguna se apartase de las mismas. En algunas ocasiones, las llegué a encontrar a tocar de la misma orilla. Fue entonces cuando aligeré mi equipo y volví a pescar con tándem de mosca seca y ninfa muy ligera... pero las farios recién llegadas seguían instaladas en la apatía. En un par de horas, sólo conseguí por puro cansancio, que una trucha la arrease una tímida dentellada a la ninfa: le dí un revolcón, y se soltó. A partir de ese momento, vi que mis posibilidades de ensalabrar alguna trucha más pasaban por que se interesasen por mis imitaciones alguna de las truchas arco-iris asilvestradas que aún deben de quedar, o alguna de las truchas fario viejas, supervivientes de antiguas repoblaciones que tanto amenizaron mis jornadas de este último otoño. Sin embargo, y como suele suceder, siempre que entra trucha nueva en el río, la vieja parece haberse evaporado, y en el caso que nos ocupa, se cumplió una vez más este axioma de todas todas.

Supongo que me equivoqué eligiendo la opción de darle un a segunda oportunidad a los tramos pescados por la mañana. Quizás hubiese sido mejor marchar a la parte baja del coto, en donde no se repuebla desde hace mucho tiempo. Quizás allí las farios viejas o las arco-iris asillvestradas estuvieran activas. Sin embargo, a lo hecho, pecho, y más oportunidades habrá de tocarles el morro a las truchas del Pedret... pero no a corto plazo, pues en una semana ya se devedarán los cotos de temporada, y tiempo habrá para Pedret el próximo otoño, cuando las masas de pescadores de temporada troquen su interés por el río por la caza bien sea de pelo y/o pluma, o la de "bolets", que tan de moda han puesto algunos canales de televisión, para desesperación de los "boletaires" de toda la vida.

Mientras me cambiaba de ropa, tuve la ocasión de hablar con un amable señor de Gironella, y que es uno de los socios más veteranos de Pedret. Tampoco le había ido demasiado bien la jornada. Este buen hombre, con muchos años de río en sus botas, me estuvo explicando historias antiguas de dias gloriosos en Pedret, de cuando ni tan sólo existía el Pantano de la Baells, y de cuando la pista de tierra a la vera de la cual estábamos aparcados era la via del tren que llevaba a Guardiola de Berguedà. Aparte de amenizarme la tarde con sus historias, este señor -cuyo nombre olvidé de preguntar- en su calidad de pescador y cazador, me confesó estar harto de las continuas presiones que el cologismo mal entendido hace sobre la caza y la pesca. Parece ser que el prohibicionismo absurdo, impuesto por "ecologistas de salón", se está convirtiendo en un hábito desde unos años a esta parte.

Casi estaba a punto de embadurnarme con Brummel, cuando un jóven muy amable y educado me preguntó si yo era Ferran Rubinstein, el del blog. Se trataba de Lluís, un jóven y entusiasta pescador de Berga, que dijo no perderse ni uno de los artículos que vengo escribiendo desde hace muchos años en Conmosca, y más tarde en el blog, del que también es seguidor. Este jóven, que estabap aseando por Pedret en compaía de su padre, a quién también tuve ocasión de poder saludar, me dió la mayor de las alegrías del día, al decirme que estaba al 100% de acuerdo con mis opiniones. Esta es una compensación sin precio, a todos los esfuerzos que dedico fuera del río a seguir divulgando el muy noble arte de la pesca con mosca, aún a veces ocupando tiempo de mi vida familiar, pues creedme que el saber que la juventud, con su desbordante entusiasmo, no se ha dejado embaucar por falsos cantos de sirenas "eco-sostenibles" y se ha unido a la "Revolución Irisada", me hace concebir la esperanza de que no todo está perdido en esto de la pesca, de que hay savia nueva a la hora de empuñar una caña y a no dejársela quitar de las manos, y sobre todo que entiende que el futuro de la pesca pasa pescar y dejar pescar a los demás, pasa por ser honesto y contar siempre la verdad, pasa por compartir antes que ocultar información, pasa por querer aprender antes que en querer demostrar lo que se sabe y pasa por respetar los ríos, los peces y sobre todo a los demás pescadores, practiquen la modalidad que practiquen, siempre que lo hagan dentro del marco de la ley. Espero que Lluís pueda disfrutar de muchas jornadas de pesca, tanto como yo espero seguir teniendo el privilegio de tenerle entre mis lectores.

Mientras termino de escribir este artículo, queda menos de una semana para comenzar la nueva temporada. Hoy mismo, por la mañana, me he enterado de que el Consejo de Ministros va a aprobar la derogación del Real Decreto Ley de las Especies Invasoras. Lo ideal habría sido una revisión del mismo, aprovechando todo lo que de bueno globalmente ofrece. Sin embargo, es tal la ofensa que se ha hecho contra la pesca y los pescadores incluyendo en el mismo, de un modo injusto y de un modo tan sesgadamente interesado, que me voy a alegrar mucho de la derogación del mismo. Tiempo habrá, si de verad se quieren hacer bien la cosas, de presentar un nuevo proyecto con cara y ojos, y sobre todo que no constituya un agravio contra la pesca deportiva, ni juegue con el pan de tantas familias, que dependen de los intereses económicos, plenamente legales y legítimos, ligados a la misma.



JORNADA DE PESCA Nº 599

TEMPORADA 2011 - 2012
Sábado, 10 de Marzo de 2012
TEMPORDA DE COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 2011-2012 - Nº 18

Coto del Pedret
Rio Llobregat

Capturas : 3 truchas fario a ninfa

Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Climatología: soleado y templado.

Hora de inicio de la jornada: 10,15 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,45 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 6
"El Bosque"

Alexander Glazunov

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 2
Sinfonía nº 3

Zdenek Fibich


Lineas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

lunes 27 de febrero de 2012

JP-598. COTO DE ANGLÈS PASTERAL S. M. Sábado, 25/02/2012





JORNADA DE PESCA Nº 598.

Más de lo mismo, nuevamente en "Magic Anglès", aunque con algunas diferencias de matiz con respecto al fin de semana anterior: la mosca seca siempre resuelve, y más si tienes la suerte de darte de morros con ese rinconcito en donde por arte de birlibirloque se están cebando. ¿Estaticismo versus deambulación?¿por arriba o por abajo?. Desmintiendo tópicos, soy de los que creen que pescar a ninfa y hacerlo bien es muchísimo más difícil que hacerlo a seca. El hecho de que haya tantos acólitos de la ninfa es porque un uso excesivo de la peor versión de la pesca estilo "polaco" da pingües réditos en escenarios intensivos, y con trucha repoblado. Otro gallo canta cuando se trata de pescar "por abajo" truchas tan resabiadas como las de "Magic Anglès", y digamos ya cuando nos ponemos a pescar bajo la superficie del agua en rios en donde hay truchas nativas del mismo.
A lo largo de la semana anterior, anduve varios dias realmente fastidiado con uno de esos episodios de gastroenteritis que parecen haber devenido en plaga tras el implacable episodio de frio siberiano de hace dos semanas. Sin embargo, soy muy reacio no tan sólo a interrumpir el ritmo cotidiano de vida, sino también a faltar al trabajo; es más tengo que estar realmente con fiebre muy alta o con alguna articulación rota para quedarme en la cama, Asi pues, ha tocado ponerse el tapón allí donde la espalda pierde su casto nombre, y resistir los apretones buscando la proximidad de la salvadora letrina, hasta que -mas por cansancio que por aplicación de terapia adecuada- el virus se ha ido debilitando, con tanta fortuna que lo ha hecho en vísperas de mi dia habitual de pesca, lo que me ha permitido poder disfrutar de este segundo sábado de climatología primaveral consecutivo a la vera del río, y con la caña en la mano.
Todo y así, y como precaución ante la eventualidad de un retortijón inesperado, fuí a cambiarme de ropa y montar la caña a un lugar aislado y alejado del casco urbano, para evitar pasarlo mal enmedio del parking público en donde habitualmente dejo el vehículo para evitar hurtos. Una vez
vestido y pertrechado, pude volver al caso urbano (con la caña desmomtada en el maletero) para aparcar en lugar seguro, y ponerme en acción.
Esta semana, la jornada de pesca propiamente dicha comenzó con una buena caminata desde el aprcamiento público hasta la zona de los polígonos de La Cellera del Ter, en donde había decidido comenzar a pesca, desestimando la parte baja del Coto a tenor de los tan poco exitosos resultados de la semana pasada.
Todo y ha hacer una temperatura muy benigna, más propia de la primavera que de finales de Febrero, la aparición de nubes altas amortiguo un tanto la implacabilidad del sol, y con una temperatura si un caso más templada que la de la semana anterior, conseguí cubrir el kilómetro y medio de distancia hasta el inicio de la zona de los polígonos industriales sin llegar completamente empapado en sudor y exhausto como fué el caso de la anterior jornada de pesca.
Para cubrir esta zona "poligonera" del rio, fuí pescando despacio a tándem de seca y ninfa sobre todo corrientes y blandos laterales, y evitando parados de agua. Había pasado el tramo de los polígonos y entrado de lleno en la zona de los planteles de chopos sin haber obtenido ni una mísera picada. Sin embargo, algo de actividad había en el río, aunque toda ella muy esporádica y en los siempre complicados de pescar parados de agua, que en esta parte del coto pueden ocupar tablas de casi el centenar de metros.
¡Dios me libre de meterme en estos pantanos a pescar esas truchas! La tentación de una ceba tan evidente e insinuante hasta casi lo sensual en este infierno de aguas quietas de tan rala profundidad es lo que ha condenado a muchos pescadores de ego ilimitado pero escasos recursos a un bolo humillante, y lo que es peor, desquiciante, al haberse enfrascado en pescar a seca y pez visto en este tipo de escenarios. Nada peor que, tras el transcurso de las horas, y con el borrego del chaleco abigarrado de moscas enganchadas, y con varias bobinas de hilo a punto de acabarse tras infinitas rectificaciones del bajo de línea, que acabar recurriendo a un dipterín microscópico montado sobre un anzuelo más allá del 24, y empatado al final de una línea tan fina como para pescar pececillos de acuario, todo para que las truchas de la pantaneta maldita le acaben de dar el rechazo final, o bien acaben picando y presentando una batalla que, de tan precario que es el aparajo, resultará segura derrota del pescador.
Quizás algún dia, cuando sea mayor y sepa mucho más sobre pesca a mosca (tarea inabastable, por lo que me han dicho sabios que saben, pero que prefieren permanecer en el anonimato), gaste el tiempo de algún sereno en tan excitantes desafíos. Mientras, prefiero ser humilde y no perder de vista que a lo que vengo al río es a pasarlo bien, así que si busco actividad por arriba, que por lo menos sea con algo de corriente, para que las truchas, de Anglès o de donde sea que las esté tentando, no vean ni lo toscas que son mis moscas, ni lo muy poco natural que derivan rio abajo.
Las siempre querenciosas posturas del nº 7 del coto, al igual que la semana pasada, estaban ocupadas por dos pescadores, por lo que me tocó adelantarlos un buen tramo, y volver a pescar las mismas corrientes desde la cuales vi las primeras golondrinas del año. Sin embargo, esta semana no había nada de actividad en las mismas. Fué al remontarlas casi por completo, e ir escorándome hacia un blando de corriente de la orilla izquierda, cuando tuve la primera picada a la ninda del dia, y conseguí meter una buena trucha arco-iris en el salabre. Eran pasadas las doce y media, y la primera picada, todo y que se materializó en captura, se había hecho mucho de rogar. Dado lo precario de mi posición, sobre rocas muy resbaladizas, no me arriesgue a hacer equilibrios para ilustrar este blog, por lo que no hubo ni medición del pez, ni fotografía del mismo.
Ante mi tenía un buen tramo de corrientes rápidas, pero como suele suceder muchas veces, tras un breve período de reflexión motivado por lo mucho que costaba que algo con aletas se interesase por la ninfa, decidí dar un giro radical al planteamiento de la jornada, y salid del rio para ir a buscar indicios de actividad en superficie, y siempre y cuando esta estuviese localizada en alguna corriente, por mansa fuese y poco tiro que llevase.
De nuevo, tuve que andar un largo trecho, para saltarme uno de los "lagos" de escasa profundidad con el bajo caudal actual. Se veía alguna ceba esporádica, pero yo, como Ulises, sin hacer caso a los cantos de sirena, raudo hacia mi Itaca del dia, si es que la encontraba. Y la encontré. Esta vez hubo suerte, y la encontré vaya que si.
Justo al final de esa gran masa de agua parada, el rio vuelve a ser de corrientes. Curiosamente, en ese mismo lugar, hace ya muchos años, mi amigo Diego de Argentina, pescó su primera trucha a mosca. Me hizo mucha gracia recordarlo, y espero que lea esta crónica y recuerde gratamente ese dia, en el que coincidimos en el coto, tras un copioso y educativo desayuno en el Bar "El Quer", un buen montón de mosqueros capitaneados ese día por ese gran gurú de este arte de la pesca con mosca que es Francesc X. Mauri, también conocido como "Amoscatotlany".
Tuve poco tiempo para la nostalgia, pues la acción de verdad y con ella la parte más interesante de la jornada de pesca no tardó en llegar. Delante mio, pescando las corrientes como a unos cincuenta metros de distancia, había dos pescadores faenando juntos. Cuando estaba valorando si salir del rio y adelantarlos, o quedarme donde estaba aún a riesgo de que ya hubiesen trillado la zona, empecé a ver cebas, al principio esporádicas, y luego muy repetitivas y cadencionsas.
Seguí pescando un rato con el tándem, pero sin obtener picadas, y cada vez las cebas de las truchas eran más repetitivas. En un momento dado, uno de los pescadores me saludó, saludo al que correspondí, y en breve ambos compañeros siguieron pescando río arriba. Me quedaba solo, y con un montón de truchas cebándose. Momento de quitar el tándem y ponerse a seca pura y dura.
Sin embargo, no todo iba a ser fácil. La postura no era de muy buen pescar, pues la mayor parte de las cebas las tenía o bien en la orilla de enfrente, o bien aguas abajo. Salir del rio, e ir a buscar verticalidad para pescar de cara era labor arduo complicada, pues el vadeo en esa zona es de alto riesgo, dado que el centro del cauce esta ocupado por una poza alargada, y además la roca con tanta alga adherida patina como si fuera hielo o una cáscara de plátano.
Valorando que es mejor evitar un buen chapuzón que a pescar con comodidad, hice de tripas corazón, y pasé a pescar aguas abajo. A la que conseguí que la mosca no bajara demasiado forzada, ni dragase, obtuve la primera picada decidida, y tras una buena batalla, con momentos de ay, ay, ay, huy, huy, huy, conseguí meter en el salabre a otra buena trucha arco-iris, de poco más de 40 cms. y en este caso en concreto con aletas muy bien formadas. Una veterana del río, o por lo menos con unos cuantos tiros pegados.
Tras una pequeña pausa para micción y cigarrillo, volví a la acción. Esta vez empezaron a cebarse también delante mio. Me las prometía muy felices, pero como suele suceder en estos casos, baste con que las truchas se pongan a comer en tus narices para que no quieran comer el meú que les das. Por suerte, hubo un momento en que tenía peces comiendo delante, al lado y detrás mio, y fué en otra intentona de pesca en la deriva baja, cuando pude clavar otra arco-iris veterana, tras una tomada tan lenta y parsimoniosa, que de haberme precipitado ni que fuera lo mínimo, le hubiera sacado la mosca de la boca, y que terminó en el salabre tras una batalla más corta de lo que hubiera esperado, todo y que era ligeramente más grande que la trucha anterior.
Tras una pausa "para calmar el gallinero", que aproveché para hidratarme bebiendo una lata de té con limón, vino un episodio de esos "desesperantes", en los que las truchas comen con desparpajo delante de tus morros, y sin embargo eres incapaz de motivarlas por más que cambies de mosca, y por más que rectifiques el bajo de línea hasta el aburrimiento. Eso si, lo que tienen estos desafíos es que te pasa el tiempo muy rápido, y cuando me quise dar cuenta, ya eran pasadas las tres de la tarde. Viendo que allí las truchas estaban "muy duras", decidí dar otro giro radical a mi actuación, y volver lentamente hacia el coche, pero tocando algunas posturas que no había tocado por la mañana (como por ejemplo las querenciosas del número 7), y gastar la "traca final" allí donde revolqué el pedazo de barbo la semana anterior.
Sin embargo, y pese a esporádicas muestras de actividad, poco dio de si una jornada que entraba en la recta final. La gran esperanza de triunfar en el "rincón del barbo" se frustró cuando no vi apenas lomos moviéndose en el modesto rugir de las ínfimas correntitas, y la única actividad que había era en el parado de agua lateral, en donde unas cuantas truchas resabiadas moscardeaban sólo allí donde el agua estaba completamente parada. Algunas, tan insolentes y atrevidas que se avinieron a hacerlo, con todo descaro, a poco más de tres palmos de mis botas.
Finalmente, como último cartucho para conseguir un cuarto pez en mi marcador particular de este dia, me aposté en la misma salida de corriente a una poza en donde había comenzado a pescar en la ya lejana mañana, y me dije "si se ceba algo, lo intento". Sin embargo, no asomó el morro ni un pez. En ese momento, me saludó un señor muy amable que hacía un momento me estaba observando. Se trataba del contertulio de Conmosca Ray333, un pescador muy amable de una localidad cercana con el que alguna vez había coincidido en "Màgic Anglès". Estuvimos un rato departiendo sobre como se presentaba la nueva Temporada de pesca, que está a punto de empezar, y de mientras aproveché para plegar la caña.
¡Rayos y truenos! ¡La Ley de Murphy existe, no os queda la menor duda!Todo fué tener recogidos los bártulos cuando ¡zas! limpia y nítida una ceba rompió la monotonía del discurrir de la corriente, ni a un metro escaso de donde Ray y yo estábamos hablando. Entonces, Ray me dijo "Yo nunca desmonto la caña hasta que he llegado al coche". Sabio consejo, que pienso seguir a rajatabla.
Y para terminar, previo a la bien merecida merienda pastelera de rigor, buenas noticias. Los Agentes Rurales, en pareja como la Guardia Civil, estaban patrullando el río a la altura de ese parado de aguas del nº 3, en donde se han producido reiterados y repetidamente denunciados casos de furtivismo. Esperemos que su presencia no se haga de rogar, y sea elemento disuasorio para que los facinerosos de turno no sigan esquilmando el coto. De nada sirve clamar al cielo por unos ríos con vida, si por falta de vigilancia la de los peces es exterminada por una pandilla de desalmados que ven en el mismo una despensa, con el agravio añadido de ser financiada con el dinero de los demás.



JORNADA DE PESCA Nº 598.
TEMPORADA 2011 - 2012 - Nº 17
Sábado, 25 de Febrero de 2012
TEMPORADA DE COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 2011-2012 - Nº 17
Coto de Anglès-Pasteral S. M.
Río Ter
Pescador: Ferran RUBINSTEIN.
Capturas: 2 truchas arco-iris a mosca seca y 1 trucha arco-iris a ninfa
Climatología: sol y nubes altas. Templado.
Hora de inicio de la jornada: 10,15 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,30 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Concierto para violín y orquesta nº 2, "En estilo Húngaro"
Joseph Joachim

"Encuentro". Fantasía para violoncello y piano
Joachim Raff

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 8
"Marcha sobre temas rusos"
"Stanka Razin"
Alexander Glazunov

Concierto para piano y orquesta nº 2
Eugen d´Albert

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

lunes 20 de febrero de 2012

JP-597. COTO DE ANGLÈS PASTERAL S. M. Sábado, 18/02/2012














JORNADA DE PESCA Nº 597.

La jornada de pesca de este sábado de Carnaval en "Magic Anglès", respondió a lo que suele sucederme en el mismo en esta época del año, y cuando el rio acusa el "cierre del grifo" desde la Presa del Pasteral, y el caudal queda muy por debajo de un mínimo ecológico, o sea, tocar muy poca escama, pero pasando un dia francamente divertido tentando peces tan grandes como recelosos.
Durante las dos primeras semanas del presente mes de Febrero, hemos sentido en nuestras carnes el aliento gélido del General Invieno, en forma de ola de frío siberiana que conllevó a que se batiesen récords de frio en todo el territorio. Sin embargo, ha bastado que se alejase ni que fuera un poco este gélido tren siberiano, para que el Febrero de los enamorados y los carnavales nos recordase, con sus tardes más largas, y sus temperaturas bonancibles al mediodía, que la primavera está cerca, que los almendros están en flor, que algunas golondrinas atrevidas ya están de vuelta, y que la nueva temporada oficial de pesca de salmónidos está a la vuelta de la esquina.
Quizás fué por esta sensación de proximidad con la primavera, que durante la semana anterior tuve el apremio de escuchar tanto el Concierto para Piano y Orquesta en Do menor de Raff, como el Concierto para Piano y Orquesta nº 2 de Glazunov -ambas piezas parte de mi "repertorio habitual" en mis viajes al Ripollès durante la temporada de pesca- en el transcurso del viaje de este sábado, fuera cual fuera mi destino, y que al final fué a Anglès, tras haber descartado ir a Oliana el mismo viernes por la tarde.
Esta vez no hubo magia. Disfruto siempre de estas dos piezas musicales con fruición, pero la verdad es que por más que durante la semana pasada hubiera un espejismo de llegada de primavera, el viaje hacia Anglès, conduciendo entre la fria niebla en la autopista y viendo los bosques todavía desnudos de hojas, me devolvió a la realidad de que aún estamos en invierno, y que el encanto de llegar a Ripoll en una mañana de primavera aún se hará de rogar por un tiempo.
Al igual que en la última visita, y como suele suceder en mi "temporada particular de Anglès", que suele transcurrir por regla general en invierno, nunca hay mucha prisa por ponerse el "vader de luces" e ir a lidiar morlacos y vitorinos con escamas, pues si algo hay asegurado en este intesivo sin muerte es un buen bolo, y todo lo que te puedas llevar a más a más, siempre será bienvenido. Así pues, desayuno sin prisas, y a cambiarse y montar el equipo con toda la calma del mundo, como no en un parking público de la localidad, para evitar dejar el vehículo en zonas aisladas en donde podría ser presa de cacos: la oleada de robos a vehículos de pescadores del año pasado, nos ha hecho a todos un poco más precavidos.
Al llegar al rio, a la altura de la zona inferior del acotado, pude confirmar la información que había dejado el bueno de Pepe "Pulpo" en Conmosca el dia antes: el cierre de grifo desde el Pateral ha vuelto a ser radical, y se ha pasado en menos de dos semanas de ver bajar el Amazonas por la comarca de la Selva, a convertirse el Ter en un regato con más piedras que agua, y en donde la exhuberante moqueta de algas adheridas a rocas y cantos rodados convierte el vadeo en un deporte de riesgo, aparte de "perfumar" el ambiente de aquellos parados de corriente en donde susodicho vegetal se pudre literalmente en aguas estancadas.
Todo y así, peces haberlos haylos, y ganas de pescarlos, también. Tampoco es que sea un escenario imposible para la ninfa. Sólo se trata de olvidarse de pescas polacas, checas o tungstenizadas, y tirar de esas ninfitas infimas y minimalistas hechas ex-profeso para pescar bien a tándem, o a ninfa ligera a pez visto.
Cuando llevaba aproximadamente un hora, sin tener una picada ni ver indicios de vida íctica, y en el momento de desvestirme para hacer pis (es lo que tiene ir con chaleco y vader), me di cuenta, con auténtico horror, de que no llevaba la sacadera, pues me la había dejado en el coche. ¿Donde va uno sin salabre en un lugar de torpedos con aletas como Anglès? En fin, el que no tiene cabeza tiene que tener pies, y me ví obligado a volver de nuevo al parking a buscar la red de mano, de modo que perdí un tiempo de pesca. No digo que fuera un tiempo valioso, viendo la poca actividad que había, sirva eso de consuelo.
Llegué al coche sudando. La mañana era ya absolutamente primaveral. Visto lo visto, y ya que la parte baja del coto era tierra (o rio, mas bien) baldía, decidí seguir sudando en mi sauna ambulante de gore-tex, para ir a tentar a la suerte en la zona de los polígonos de La Cellera de Ter, a los que llegué tras un buen trote cochinero, mirando de no ser arrollado por el tránsito rodado de la carretera, y sudando la gota gorda, de tal manera que lo primero que hice al llegar a la postura que quería pescar, fué zamparme de un solo trago una lata entera de té con limón.
Oportunamente refrescado por el estimulante brebaje, y ya con las pulsaciones más bajas, me puse enseguida a la labor, y como suele suceder en muchas ocasiones similares, basta un cambio radical de escenario para que comience la acción. Al principio fueron algunos indicios de lomeadas, y alguna que otra ceba aisalada, para finalmente, al entrar la microninfa del tándem en un blando entre dos corrientes, sucumbió al engaño una buena trucha arco-iris, que pese a sobrepasar de largo el medio metro, no tenía nada bien desarrolladas las aletas. Todo y así, ayudada por el itro de la corriente, por poco intenso que fuere dado el magro cauldal del rio, presentó una digna batalla.
Tras quemar la postura, machacando el area de ceba de otro pez sin mucho éxito, me fuí a echar un vistazo a unas aguas paradas, inmediatamente rio arriba, para ver si había actividad en superficie. Fué entonces cuando mi sexto sentido me apercibió de posibilidad de riesgo. Había un grupo de personas de aspecto bastante poco tranquilizador sentadas en uno de esos bancos instalados hace un par de años en los ajardinamientos paralelos a las naves del polígono, que no me hizo nada de gracia. Para evitar posibles problemas, saqué partido a la circunstancia de llevar el váder y crucé el rio hasta la otra orilla, por la que avance a través de un bosque de ribera destrozado por las avenidas y en el que era difícil encontrar el camino, hasta llegar una zona que siempre me ha dado buen rédito en mis jornadas en "Magic Anglès".
No obstante, al poco de llegar, vi que la postura estaba ocupada por un pescador aposentado enmedio del cauce, por lo que tuve que adelantarlo, dejando una distancia generosa para no molestarlo, para cruzar de nuevo el rio. Fué uno de los tres únicos pescadores que ví en todo el dia. Al segundo lo ví nada más cruzar el rio, algo así como cincuenta metros por delante mio, lo que me obligó a seguir andando un buen rato por la orilla, con el fin de adelantarlo, dejarle suficiente rio libre y no molestarlo. Por lo que hace al tercero, forma parte de una pequeña historia que os contaré más adelante.
Una vez tomada distancia con el pescador, vino la segunda captura del día, al apercibirme de que un buen bicho estaba lomeando, o sea tomando emergentes, en una improvisada badina originada por un tronco de árbol cruzado en el río. A la tercera intentona, tomó la microninfa, y pese a la desventaja que tenía por estar pescando con un tronco cruzado justo a mis pies, en donde el pez podía enredarse, conseguí ensalabrar otra hermosa trucha arco-iris de tan generoso tamaño como de pobres aletas. Viendo las parecidas características de las truchas pescadas hasta ese momento, no me cupo duda de que eran procedentes de las últimas repoblaciones que se hicieron, quizás en Noviembre del año pasado, y con motivo de la celebración del Máster de Anglès.
Era ya la una pasada, y el calorcillo apretaba, pese a tener -quizás por primera vez en toda la jornada- las piernas en remojo hasta un poco por debajo de la rodilla. En un momento en que levanté la vista hacia la arboleda, todavía pelada de follaje, vi no una, ni dos, sino un buen montón de golondrinas revoloteando. Si, si, golondrinas, os lo puedo asegurar. Esta es una señal inequívoca de que la primavera está muy cerca. Solemos asociar la llegada de estos pájaros migratorios a nuestro territorio allá por el mes de Marzo, pero se ve que siempre hay avanzadillas que, por motivos que desconozco, emprenden su viaje anual a nuestras latitudes un poco antes.
Como si la señal de buen tiempo que suponen estos pájaros hubiese activado un misterioso resorte oculto, comenzaron las cebas en el pequeño tramo de río en que estaba. Al principio pocas y tímidas, y luego abundantes y descaradas. Momento pues, de pasar a pescar a mosca seca. Sin embargo, esta semana no estuve muy acertado con las presentaciones, pues conseguí un buen montón de rechazos aquí y allá, e incluso dar algún ligero revolcón, hasta que por fin, y -como no- con mi sempiterna y todoterreno efémera de CDC, clavé una hermosa fario, que sin embargo, y teniéndolo todo a mi favor para ensalabrarla, se zafó en una de las poco briosas embestidas de un modo tan limpio que incluso llegó la mosca que había tenido clavada en la boca intacta a mis manos.
Continué intentándolo, sobre diversas cebas, tanto con secas, como con microninfas e incluso una mosca ahogada en modo tándem sustituyendo a la ninfa, pero todo fué en vano, y cuando me dí cuenta de que eran ya pasadas las tres de la tarde, decidí dejar la postura, salir del río a orinar, tomarme otro refresco de té con limón y marchar río abajo a tocar alguna de las posturas que no había tocado en mi forzado viaje por la otra orilla del río unas horas antes.
En el camino de vuelta, me llamó la atención la actividad que había en una zona de aguas tan someras que no llegaban más allá de la altura del tobillo. Pero...¡si se veían y todo los lomos de los peces, y alguno de ellos enormes!. Nada más comenzar la acción de pesca, esta vez con algo tan poco profundizador como puede ser un tándem de un tricóptero y una mosca ahogada, el agua estalló con la respuesta a la clavada con la mosca leonesa de un enorme barbo. ¡Ya me veía haciéndole una foto y poniéndoles los dientes largos a los Kamaradas de la Imperial Tarraco, muy "barberos" ellos. Sin embargo, la realidad se impuso, y en medio de ese pedregal, con dos dedos de agua. y con un pez poderosísimo al otro lado de un tippet del 0,12, la pelea duró lo que quiso el barbo, o sea... bien poco.
Seguí machacando la zona con fe y devoción, pero lo que fuese que estaba comiendo en ese bajío no le hacía ni caso a mis moscas. Al arrimarme un poco hacia la orilla derecha, el río ganó un poco en profundidad, y fué allí en donde me las tuve largo rato, a tándem, con dos peces que se cebaban insolentemente. Mirad si estaba tan enfrascado en la labor, que cuando me dí cuenta tenía a mis espaldas al tercer pescador que ví en toda la jornada. Realmente, si en vez de estar en Anglès pescando hubiera estado en el Vietnam combatiendo, sería hombre muerto, pues este señor llevaba ya rato observándome y ni tan sólo me había percatado de su presencia. Confieso que su sigilo me dejó gratamente sorprendido. Crucé unas cuantas frases amables con él, quizás demasiado pocas, y espero me perdone, debido a que estaba tan cegado con el desafío que tenía delante de mis narices poniéndose morado de vaya usted a saber que, que le hice muy poco caso al hombre. Todo y así, le ví marchar río arriba con una elegancia increíble. Pocas veces he visto un deambular por el río tan discreto e incluso elegante. Quizás algún día yo pueda vadear con esa discreción, en vez de chapotear con estrépito cual pato mareado.
Finalmente, el desafío se saldó en victoria para los peces que se cebaban, y que no me aventuraría a decir que de truchas se tratase. Como en tantas otras ocasiones, un dia de muy pocas capturas se había saldado con muy buenos ratos de diversión. Muy típico de Anglès, muy típico de estas fechas, muy típico de estos días tan engañosos en los que nos sugestionamos pensando que es primavera porque ya han llegado las golondrinas, los mediodías son más cálidos y las tardes un poco más largas, pero que en realidad no deja de ser que estamos en invierno, y no tan sólo en el calendario.
Parada y fonda final para merendar las excelentes cocas de la Pastelería Piferrer, y de vuelta a casa, disfrutando de más música y viendo ocultarse el sol tras el Montseny, unos momentos de reflexión para pensar si un vadeo tan elegante como el que vi al pescador anónimo se aprende, o es un don innato. Me miro al espejo. Me miro los pies...¡Cua, cua!.

JORNADA DE PESCA Nº 597.

TEMPORADA 2011 - 2012 - Nº 16

Sábado, 18 de Febrero de 2012

TEMPORADA DE COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 2011-2012 - Nº 16

Coto de Anglès-Pasteral S. M.

Río Ter

Pescador: Ferran RUBINSTEIN.

Capturas: 2 truchas arco-iris a ninfa.

Climatología: soleado y templado.

Hora de inicio de la jornada: 10,30 h.

Hora de finalización de la jornada: 16,45 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Concierto para piano y orquesta en DO menor
Joachim Raff

Salmo nº 83
Alexander Von Zemlinsky

Concierto para piano y orquesta nº 2
Alexander Glazunov

Viaje de vuelta:

Concierto para violoncello y orquesta nº 1
Concierto para violoncello y orquesta nº 2
Joachim Raff

Concierto para violoncello y orquesta en DO mayor
Eugen d´Albert

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

domingo 5 de febrero de 2012

JP-596. COTO DEL PEDRET. Sábado, 04/02/2012






JORNADA DE PESCA Nº 596



Este pasado sábado, 4 de febrero de 2012, fué estadísticamente el dia más frio en Catalunya desde enero de 1985. ¿Adivináis quién fué a pescar? Ja, ja, ja...

Por supuesto, el bolo estaba más que cantado. Pero ¿que significa esa minucia comparado con poder decir y contar que estuve pescando en un dia de frio récord?.

El hecho de que fuera un dia de frio de Record Guinness en muchas localidades del Principado, no quiere decir que fuera el dia en que he pescado a menos temperatura. Los - 2 ºC de temperatura en Pedret están un poco por encima de los dias que he llegado a pescar a - 5º C en Alfarràs (por ejemplo el dia de Nochebuena de 2004), y encima rodeado por niebla heladora y con todo el paisaje pintado de blanco por la escarcha, que no por la nieve.
Y hablando de pesca e innivación, aún recuerdo la curiosa inauguración de la Temporada de Salmónidos 2010 en Guardiola de Berguedà, tan sólo cinco dias después de la gran nevada que colapso por completo y sembró el caos viario y de suministro eléctrico a toda Catalunya. Ese dia, en compañía de Daniel García "Riverboy", la nieve acumulada en el bosque nos llegaba en ocasiones hasta las rodillas. El agua bajaba ese dia realmente no fria, sino helada, y sin embargo, pescamos. Poco y pasando mucho frio, pero pescamos. Una trucha cada uno, y la de mi compañero realmente grande. La verdad es que ese tipo de desafíos son los que le encantan a "Riverboy", un pescador para el cual no hay barreras que valgan para acercarse al río a echar la caña, y que no le hace ascos a nngún tipo de río, ni a ningún tipo de pez.

Sinceramente, he pescado a más baja temperatura, e incluso alguna de esas veces he tocado escama en dias a priori tan poco propicios para la pesca. El caso del bolo de este sábado, creo que más que nada se debe al viento que hizo, que hizo la estancia en el rio la mar de incómoda y que creo terminó de retraer a los pocos peces que quedan en Pedret.

Como en dias así el bolo está más que cantado, emprendí viaje hacia Gironella mucho más tarde de lo habitual, y ya con la luz del dia. Durante el camino, y aprovechando la prestación de termómetro de temperatura exterior de mi nuevo coche, pude observar este curioso baremo de temperaturas:



Barcelona - Les Corts 2º C / Martorell - 5º C / Manresa - 8º C / Navàs - 7º C / Gironella - 2º C.



Y como suele ser habitual en estos dias de invierno, tocó desayuno reposado leyendo la prensa sin ninguna prisa. A la hora de ir a pagar, y previo salir del lavabo, me encontré en una de las mesas del salón interior del Bar Carmona a Jordi Fontanals, un gran pescador y uno de los mejores montadores de moscas de nuestra Comunidad Autónoma, y dos compañeros más, desayunando de camino a la reunión de montaje en Pesca Bosch de Santa Eugenia de Berga. Fué un placer saludarlos y tener un ratito de agradable tertulia con ellos. Espero que la reunión haya tenido tanto éxito como las precedentes, máxime cuando suelen impartir clases magistrales de montaje figuras del tamaño de Francesc X. Mauri, Joan Navarro, Marc Vande Vliet o Jordi Fontanals.

La pista de accceso al Pedret estaba a tramos helada, y aunque se podía transitar bien, tomando ciertas precauciones eso si, preferí dejar el coche frente a la salida del Canal de Carburos. Allí y a las 11 y media, el mercurio marcaba - 2º C. Desmintiendo las previsiones más catastrofistas, ni el rio estaba helado, ni se podía patinar por encima, y sólo quedaban restos de nieve en las umbrias. O sea, nada de nada del panorama meteorológico apocalíptico del que avisaban desde televisiones, radios y periódicos, con su habitual bombasticismo y exageración. El ciudadano medio ya tiene bastante arraigado un incomprensible miedo a la naturaleza, como para ir fomentando este alarmismo. Luego, pasa lo que pasa, que la gente anula reservas, y el sector turístico pone el grito en el cielo.

En esta ocasión, no me puedo extender mucho hablando de pesca, pues las pocas experanzas que tenía de evitar el bolo se vinieron al traste debido al fuerte aire. Personalmente, y pese a este incómodo meteoro, no pasé nada de frio, pues iba muy bien pertrechado con la ropa adecuada para permanecer largo rato a la intemperie, incluído en esta ocasión, mi viejo vader de neopreno de 4 mm. Además, anduve mucho rato, de aquí para allá, de tal manera que en alguna ocasión, sobre todo entre las dos y las tres de la tarde, bajo el sol y en los escasos momentos que encalmo el aire, llegué a sudar.

Lo probé por abajo, e incluso por arriba, pero no hubo manera de conseguir ni una miserable picada. Podría poner la excusa de que no se repuebla en Pedret desde finales del pasado diciembre, pero esta sería de mal pagador, pues trucha de repoblación siempre queda, y además os puedo asegurar que en Pedret siguen saliendo farios, sobre todo a la que se deja de repoblar y la inmensa mayoría de los pescadores habituales están ausentes ocupados en otras cosas. Es más, como habéis podido leer hasta ahora, tampoco el que hiciera frio o incluso viento es una excusa, o por lo menos quiero que lo sea para mi. El responsable último de este bolo, en absoluto doloroso, dicho sea de paso, soy yo, y si no pesqué fué simplemente porque no lo hice lo suficientemente bien.

Feliz y orgulloso, de haber estado paseando con la caña en ristre, sacudiendo el hielo acumulado de las anillas de la misma y remojando mi viejo váder en un dia de frio para los anales de la historia (por lo menos en el conjunto de Catalunya), dí por finalizada esta peculiar y anecdótica jornada, para ir a zamparme un estupendo plum-cake de la pastelería de mi amiga Ramona en Gironella, y ha ir haciendo algo de tiempo para poder ver fútbol gratis por la tele esa misma noche, tema este del futbol en abierto que va a pasar también al capítulo de anécdotas a partir de la temporada que viene.


En el viaje de vuelta, las temperaturas fueron un tanto más beningnas



Gironella 2 º C / Navàs 1º C / Manresa 2º C / Monistrol de Montserrat 3 º C / Barcelona - Les Corts 4 º C.



todo y eso, se agradeció una buena sesión de Música Clásica con un buen chorro de calefacción. Un digno colofón a un dia que se saldo con el bolo esperado, pero con la satisfacción de haber ido a pescar y a ponerme en remojo en la tan cacareada jornada histórica de frio.




JORNADA DE PESCA Nº 596



TEMPORADA 2011 - 2012



Sábado, 4 de febrero de 2012



TEMPORADA DE COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 11 - 12 - Nº 15



Coto del Pedret



Rio Llobregat



Capturas: 0



Pescador: Ferran RUBINSTEIN



Climatología: soleado y gélido con aire. Temperatura negativa a lo largo de casi toda la jornada de pesca.



Hora de inicio de la jornada: 12,15 h.



Hora de finalización de la jornada: 16.30 h.



La música de hoy:



Viaje de ida:



Concierto para violoncello y orquesta nº 2

Joachim Raff



Concierto para violoncello y orquesta en "DO" mayor

Eugen d´Albert



Viaje de vuelta:



Concierto para piano y orquesta nº 2

Xaver Scharwenka



Rapsodia Ucraniana para piano y orquesta

Sergei M. Liapunov



Obertura "Los Husitas"

Anton Dvorák




Líneas Tensas!







Ferran RUBINSTEIN.


domingo 22 de enero de 2012

JP-595. COTO CAMÍ DE L´OLIVA - OLIANA. Sábado, 21/01/2012





JORNADA DE PESCA Nº 595


Esta jornada de pesca, por lo menos en lo que a climatología se refiere, fué tremendamente mentirosa. Pese a estar a finales de enero, según el calendario, la mañana, brumosa y húmeda, respondió más a lo que se podía esperar de finales de octubre o principios de noviembre, mientras que a partir del mediodía, tan pronto se disipó la niebla, y sobre todo por la tarde, el calor del sol y el trino de los pájaros en los árboles aún despojados de hojas, bien podría pasar por uno de esos dias de principios de temporada oficial, cuando la llegada de la primavera es ya cuestión no de semanas, sino de días.
Esta visto que este invierno tendremos que esperar aún para que haga frio de verdad, y también para que nieve lo suficiente para evitar las sempiternas quejas del sector del turismo de esquí, empeñado siempre en algo tan contra natura como que la meridional Península Ibérica sea un duplicado de la alpina Suiza. Pero no bajemos las guardia, y no guarden las parkas y los anoraks en el armario aquellos y aquellas que añoran el sol y la playa todo el año: queda aún mucho invierno, y yo he visto los suficientes eneros secos, como para no saber que inviernos así suelen terminar en nevadas siberianas en Marzo, incluso con la hora solar cambiada, cuando no en plena Semana Santa, levantando entonces ampollas en el sector turístico de la tumbona y el dolce fare niente bajo la sombrilla.
Como de todas maneras, en el calendario sigue siendo enero, y este mes no es precisamente la panacéa de la pesca, y aún menos en los contados sitios en donde nos dejan pescar, no madrugué mucho este sábado para ir a Oliana, como tampoco lo hice hace dos semanas para ir a Anglès. En ambos sitios, el bolo de entrada lo tienes más que asegurado, así que la poca escama que toques ya será todo un éxito. Además, si los peces van a estar activos, lo más seguro es que lo hagan a partir de una hora en la que ya no haga tanto frio, todo y que este parecía no ser el problema de este pasado sábado en concreto: a lo largo del viaje, fuí observando en el termómetro de mi coche un compendio de temperaturas decepcionantemente altas para la época del año, tales como 6 grados en Collbató, 3 en La Panadella, 3 en Ponts y 4 en Oliana. En el único momento en que alcancé a ver una temperatura negativa, fué metido dentro de la niebla entre Cervera y Ponts: a la altura de Cabanabona, y por un corto intervalo de tiempo se registraron - 1 grados.
Tras un desayuno sin prisas, tal y como corresponde a estas alturas de la baja temporada, tocó ir a cambiarse de ropa y a preparar el equipo a pie de rio. Uno esperaba para un dia de invierno en Oliana una mañana de temperaturas negativas, con campos y arboleda cubiertos de escarcha, pero la realidad era que lo único que era molesto era la humedad causada por la neblina más que niebla, y no fué necesario pertrecharse con demasiada ropa de abrigo.
El rio bajaba con un caudal perfecto para la pesca, más o menos unos 12 - 14 m3/seg. Sin embargo, la marca de la humedad reciente sobre las rocas del lecho del rio puestas al descubierto, revelaba que hasta hacía bien pocas horas el rio bajaba con casi el doble de caudal. Realmente, los criterios con que la mano que maneja la compuerta de la presa son a menudo inescrutables para el común de los mortales.
Salva unos primeros compases iniciales, a modo de prueba, y pescando con un convencional combo de ninfas pesadas en las corrientes inmediatamente superiores a la "poza del basurero" o "poza de la planta de áridos", toda la acción de pesca de esta jornada transcurrió en el paraje conocido como "Camí de l´Oliva", que dá nombre a este coto, todo y que sólo menos de un tercio del mismo esté enclavado en esta localización.
El tramo de rio que discurre paralelo al camino que le llaman "de la oliva", es bastante peculiar. Paralelo a la hoy en concurso de acreedores Piscifactoria de las "Truchas del Segre", y cuando el rio fluye con un caudal digamos que contenido, es un largo seguicio de aguas paradas muy someras, y pequeñas correntitas, escenario el cual puede resultar un calvario sobre todo para neófitos en esto de la pesca con mosca, y más para los mismos que han crecido en unos tiempos en los que se aprende antes a ametrallar corrientes y pozas con ninfas de todo calibre y pelaje, antes que a pescar a seca. Yo mismo, he de reconocer que me llevó muchos años aprender a pescar con éxito escenarios similares, y no fué hasta que aprendí a no depender de "pescas polacas" y a saber equilibrar tándems de seca y ninfa, que no comencé a tener un relativo éxito en los mismos.
Lo que si está claro, es que en dias como este pasado sábado, con la poca actividad que había en el rio, y no dejando tanto agua como ambiente relativamente frios, hay dos estrategias que pueden funcionar en Oliana, a saber:
La primera, es irse a las innumerables corrientes de este coto, y provistos de un aparejo de ninfas pesadas, no dejar palmo de corriente, blando de corriente y poza por prospectar (todo y que las pocas pozas que hay están muy solicitadas, y en las del Puente de Tragó y la del "Basurero" hay dias en los que hay cola para hacerse un hueco), y así apurar la ley de la probabilidad, y clavar alguna trucha.
La otra, es irse a los bajíos y aguas paradas de poco calado, y observar mucho, casi más que pescar, y cuando uno decide iniciar una acción de pesca, que a poder ser sea sobre cebas vistas o lomeadas en busca de emergentes, y en largo, muy largo, para cubrir el máximo de agua cuando se pesca "al agua" en ausencia de señales de actividad, o lo más corto posible en caso de haberla, para no causar una estampida de peces que puedes tener más cerca de lo que parece, tras haberte pelaado con uno que se cebaba más lejos.
Ninguna de las dos opciones es mejor o peor que la otra. La que creo que es peor, es ir recorriendo rio y adaptándote a lo que encuentres. Muy técnico, muy "profesional", pero requiere andar mucho, y hacerlo por el mismo rio (el Segre es un rio grande, no un pequeño arroyo de montaña en donde lanzando desde la misma orilla puedas abastar toda la lámina de agua), y ya se sabe que los incansables "correcaminos" lo que más suelen es ahuyentar peces. Es más diría que en rios así, los pescadores acelerados y aeróbicos son los que más peces ven... salir corriendo desde debajo de sus propias botas.
Para empezar a pescar ya en serio, y dado que comenzaba por una zona de relativa "profundidad", esto es agua justo por debajo e las rodillas, opté por hacerlo "al hilo" y bastante en corto con un tándem de seca y ninfa (trico con anzuelo del 12 y microninfa verde en anzuelo del 17 con bola de tungsteno del 0), combinación de la que sólo prescindí en lo que quedaba de jornada, para pescar a mosca seca durante un breve interludio, tal y como podréis leer más adelante.
Hasta que no se disipó la neblina, y no comenzó a brillar el sol, hubo una ausencia total de picadas. Sin embargo, a la que el mediodía trajo consigo un radiante astro rey que recordaba días de primavera más que de invierno, comenzó la actividad: no mucha, ni constante, pero si la hubo en contadas ocasiones, que tuve que aprovechar al máximo y exprimir mis recursos como si de limones se tratase.

Al poco de imponerse el sol, recibí una contundente picada en la ninfa, que gracias a una clavada lenta y progresiva, se materializó en una trucha enorme al otro lado de la línea. Mucho cuidado con las clavadas bruscas en cotos donde hay trucha de tipo trofeo. Generalmente un cachete muy rápido sólo conlleva a que la trucha acabe partiendo la línea a las primeras de cambio. Tras una pelea más corta de lo que esperaba, pude ensalabrar una estupenda trucha arco-iris tamaño "trofeo", de cerca de 60 cms. Pues bien, de momento bolo evitado a las 12, 15 h. más o menos.

Tras la liberación de esta primera trucha, no sé si se trataba de un espejismo o no, pero creí ver cierta actividad en unas aguas paradas de poco más de un palmo de profundidad que había más adelante. Sin embargo, ir a atender la llamada de esa ceba, que si, si, no era un espejismo, me obligaba a saltarme un tramo de pequeñas correntitas de muy poco calado. No dudé en aprovechar la oportunidad, y salí del rio para no pisar una zona que después podría volver a tener la oportunidad de prospectar, y dando un rodeo por la orilla me planté ni muy lejos , ni muy cerca de esa ceba evidente que confirmaba que por lo menos un pez se estaba dando un buen festín.

El cambio de bajo de línea de tándem a mosca seca fué rápido, pero me tome mi tiempo para evaluar como presentar la mosca, en este escenario siempre difícil como son los parados de agua. Esta vez debí de hacerlo medianamente bien pues a las pocas varadas, apareció una boca enorme en el agua y... cuando fuí a clavar, me encontré con que no había ni siquiera mosca al final de la linea, que aparecía cortada limpiamente... ¿dientes afilados? Desde luego, esta vez no había sido culpa de un nudo mal hecho.

Al ver alguna que otra ceba más a tocar de la orilla que quedaba a mi izquierda, seguí insistiendo con lances largos, desplegando bastante línea. En ese momento, me dí cuenta de que había un pescador observándome desde la pista paralela al río. Al final de la jornada pude entablar una corta pero muy amable conversación con él. Se trataba de David, conocido en los foros con el nickname de "Damf". Por todo lo demás, tanta línea volando por el aire, de poco me sirvió, y al cabo de un buen rato decidí salir del río, primero porque me estaba casi orinando encima, y segundo para que se tranquilizase la postura, y voler a tener la oportunidad de pescarla a tándem.

Aproveché la ocasión para, aparte de aliviar la vejiga, fumar un rubio extremeño con tranquilidad (American blend, tienen la guasa de etiquetar a según que tabaco) y rehacer de nuevo mi bajo de linea. Para dar más tiempo a tranquilizar "el gallinero", volví orilla abajo a tocar la postura que había eludido antes, con infructuoso resultado por cierto, y al volver a entrar en la "zona caliente", me encontré con la sorpresa de que al menos una trucha, y bien grande por cierto, seguía si no comiendo arriba, si lomeando en busca de emergentes.

Pescar a tándem lanzando a distancia requiere un bajo de línea muy bien equilibrado, o de lo contrario el conjunto caerá al agua como si fuera una bomba lanzada por un B-52. En el caso que me ocupaba, sería suicida meter el conjunto a tocar de la zona de ceba, pues hubiera ahuyentado al animal a las primeras de cambio. Así que, a cruzar los dedos y a lanzar largo calculando que la trayectoria de la ninfa, destinataria en este caso de la picada, pasase por el radio de ceba del pez. Como podía ver al mismo, aún sin las gafas polarizadas, un relámpago plateado a ras de agua me indicó, antes incluso que el hundimiento de la mosca que hacía las veces de indicador de picada, que el bicho había embocado el engaño ninfero. Otra vez, clavada progresiva, pues el morlaco con escamas se presumía grande de cAjones, y de nuevo a pelear con lo que resulto ser, tras otra batalla que esperaba más larga, otra trucha arco-iris que finalmente, todo y ser un buen torpedo con aletas, no era de mayores dimensiones que la que había pescado con anterioridad.

Era cerca de la una y media, el sol calentaba hasta el punto de hacerme prescindir por un rato de mi sempiterno forro polar de camuflaje, y supongo que debido a esta bonanza, seguía "habiendo partido", pues no muy lejos de mi, en esas aguas someras que finalizan en unas corrientes, las mismas que cierran este sector de aguas paradas para dar origen al tramo final del coto hasta el puente de la carretera C-14, divisé no una, sino varias cebas, bastante ceñidas en este caso a la orilla derecha, o sea la que queda del lado del camino de tierra.

No me canso de repetir que por años y años que lleve remojando váders en el río, los peces nunca dejarán de sorprenderme. Estaba convencido de que se repetiría la historia con esa trucha cuyas cebas esporádicas reclamaban mi anteción, o sea que picaría a la ninfa, cuando de repente me ví sorprendido por una tomada de tricóptero. Esta vez se me desbocó la adrenalina, y con ello clavé demasiado deprisa, con el resultado de que literalmente le quité la mosca de la boca a la trucha. ¡Mucho cuidado con los peces en invierno! Están desquiciantemente perezosos, y comen despacio y con mucho recelo. Esta vez pequé de pardillo, y la adrenalina descargada por una picada inesperada me hizo cometer un error de auténtico principiante.

Aún no habían terminado las emociones. Quedaba el plato fuerte de la jornada. Al llegar a las corrientes, decidí batirlas por aquello de "por si acaso". Mientras estaba encendiendo un cigarrillo, me percaté de que la linea cola de rata estaba totalmente hundida y emprendía viaje río arriba. Al no ver la mosca, me dí cuenta de que algo había picado justo mientras no estaba pendiente de la deriva del aparejo rio abajo. Al levantar la caña, la resistencia brutal y el cabeceo violento de la puntera me dieron la impresión de haber trabado al mismísimo Monstruo del Lago Ness. Nessie, en este caso resultó ser una tremenda trucha fario, un morro de esos con el morro de gancho que ha hecho confundir a muchos en Oliana pensando que hay salmones. La corazonada fué inmediata: una voz interior me dijo "a esta trucha no le vas a poder tocar las escamas ". Y así fué, visto y no visto, en dos brutales sacudidas y tras una veloz carrera río arriba, lo único que recuperé del agua fué mi aparejo, afortunadamente intacto, pero el monstruo se perdió, para frustración mia y quizás alivio de mi antebrazo, en el fragor y la vorágine de la corriente.

Hay momentos en los que uno sabe que "queda partido", y otros en los que algo le dice que el partido está a punto de acabar. Todo y ser relativamente pronto, y a pesar de lo bonancible de la tarde, esa voz interior que tenemos los pescadores me dijo que lo mejor del dia ya había pasado.

Renuncié a ir a prospectar las corrientes del tramo final del coto, pues no me apetecía nada pescar polaco, profundo y pesado, y salí del río para ir a ver si había actividad por arriba. o por lo menos a media agua en alguno de los bajíos que hay por encima del chorro de la piscifactoría. Sin embargo, tal y como se puso el sol en Flandes hace mucho, se esfumó la magia del dia, el rio se cerró, y apuré una última hora y tres cuartos de jornada dando latigazos aquí y allá, primero con mucha intencionalidad, pero luego cada vez más erráticamente y pescando peor a medida que hacía mella en mi el cansancio y el permanente castigo a mi pereza por no haber reparado el poro del calcetín izquierdo de mi váder, consistente en tener el pie de ese lado a punto de congelación.

Fuera ya del río, mientras me cambiaba realmente feliz por un dia de poca pesca, pero bastante más diversión de la que a priori esperaba, tuve la ocasión de charlar un rato con Damf, con el que comparto amigos comunes tales como Pepe Xipell, alias "Pulpo", el entrañable "Chef Ramón" o el gran Maestro Jedi Joan Serra "Xaica". Tampoco le había ido tan mal a David: había capturado un enorme barbo, que debió costarle sudar tinta de calamar meterlo en la sacadera. Ya se sabe, hay ríos que tienen su "rincón de los monstruos", y hay cotos como el de Oliana que todo él es una casa de mostruos, fieras y fenómenos con aletas, vistan pijama de pintas, o escamaje grueso.

Desde que estrené mi nuevo coche, que hasta tengo pena de que se acaben los viajes, incluso los de vuelta a casa, que antes se me hacían harto cansados y penosos. Supongo que va a gustos, y a estilos de conducción, pero a mi me encanta el cambio automático. Esto, unido a un nuevo equipo estéreo con MP3, hacen que los viajes de pesca sean aún más placenteros y estimulantes.

Tarde de invierno que presagia la primavera. Suena Glazunov, y mi estómago ruge impaciente de hambre. Toca merendar en La Panadella, leer un rato más el periódico con calma, y seguir escuchando buena música camino de casa, mientras tan sólo tengo que dar gas o tocar freno y seguir pensando en peces, pues el Barça no juega hasta el dia siguiente.




JORNADA DE PESCA Nº 595



TEMPORADA 2011 - 2012



Sábado, 21 de enero de 2012



TEMPORADA DE COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 11-12 - Nº 14



Coto Camí de l´Oliva - Oliana



Rio Segre



Capturas: 2 truchas arco-iris a ninfa



Pescador: Ferran RUBINSTEIN



Climatología: mañana, nublado y fresco. Mediodía, soleado y templado.



Hora de inicio de la jornada: 10,30 h.



Hora de finalización de la jornada: 16,45 h.



La música de hoy:



Viaje de ida:



Sinfonía nº 3


Anton Rubinstein



Concierto para violoncello y orquesta nº 1

Concierto para violoncello y orquesta nº 2

Joachim Raff



Viaje de vuelta:



Sinfonía nº 4

Alexander Glazunov



Concierto para violoncello y orquesta en "LA" menor

Fantasía para violín y orquesta en "DO" menor

"Introducción y Allegro"


Robert Schumann



"Nôrtre Dame"

Franz Schmidt




Líneas Tensas!






Ferran RUBINSTEIN.

jueves 19 de enero de 2012

GALERÍA DE FOTOS : LAS TRUCHAS MÁS BONITAS DE LA PASADA TEMPORADA DE SALMÓNIDOS.

















Hola Kamaradas:




Pese a estar en pleno invierno, cada dia que pasa oscurece más tarde, y ese pequeña luz de más en cada ocaso nos hace sentir que, aunque lejana, la primavera está de camino, y con ella el inicio de la próxima Temporada de Salmónidos.


Para ir "haciendo boca", y mientras vemos crecer tanto la duración del dia como nuestras ganas de volver a esos escenarios de pesca que tanto echamos de menos, os paso un compendio de fotos de las truchas que, a mi parecer, son las estéticamente más bonitas de entre las que pesqué la pasada temporada.




De arriba a abajo:




1 - Fario de Montagut - Rio Freser


2 - Fario de Ordina-Ripoll - Rio Freser


3 - Fario de La Folcarà - Rio Ter


4 - Fario de Bonabé - Rio Noguera Pallaresa


5 - Fario de Guardioloa de Berguedà - Rio Llobregat




Un abrazo y Lineas Tensas!






Ferran RUBINSTEIN.

domingo 8 de enero de 2012

JP-594. COTO DE ANGLÈS - PASTERAL S. M. Sábado, 07/01/2012







JORNADA DE PESCA Nº 594


Parece ser que por algún problema que mis escasos conocimientos en informática no acaban de solucionar, el presente artículo ha desaparecido.

Para solucionar este inconveniente, os paso dos links con "Rubinsteinfishing y amigos" en Facebook, en donde lo podéis volver a leer, eso si, fraccionado en dos partes.









Un abrazo y Líneas Tensas!





Ferran RUBINSTEIN.


miércoles 4 de enero de 2012

RUBINSTEINFISHING CUMPLE DOS AÑOS.



























Barcelona, 4 de enero de 2012



Apreciados lectores y seguidores:



Rubinsteinfishing, el blog de pesca para todos aquellos pescadores que crean que tienen poco que enseñar, mucho que aprender y aún más que compartir, cumple a fecha de hoy su segundo año.
Ha sido un placer el poder seguiros contando mis jornadas de pesca, y mis ocurrencias con la misma relacionadas, y más cuando en el transcurso de este segundo año, hemos podido reunirnos virtualmente todos un punto de encuentro en Facebook llamado “Rubinsteinfishing y amigos” en donde hemos compartido videos, fotos, historias, etc.
Vuestra fidelidad me anima a seguir adelante con este proyecto tan distinto como es este blog. Y digo distinto porque, a diferencia de la inmensa mayoría de los que navegan por el espacio cibernético, este va dirigido a un público al que le gusta leer, en este caso historias relacionadas con la pesca.
Sé positivamente, que los blogs muy visuales, con muy poca letra pero gran profusión de fotos, videos, etc tienen mucho éxito mediático. Sin embargo, a mi más que importarme la cantidad de gente que visite mi blog me importa que la gente que se molesta en invertir su valioso tiempo en leer mis artículos se sienta satisfecha. Además un exceso de imágenes, y sobre todo de capturas, aparte de cansino, sería un pecado de soberbia imperdonable, y realmente alejado a la filosofía que defiende este blog.
Sólo una reflexión final, antes de embarcarnos en el viaje a lo largo de un nuevo año de hacer correr la tinta para hablar de pesca con una visión un tanto diferente de lo que es habitual: pensad que el mayor éxito de la pesca, es el simple hecho de ir a pescar. Si además capturamos peces ¡entonces es ya la repera!.
Muchas gracias, un año más, a todos y a todas. Espero seguir gozando de vuestra compañía, de vuestros sabios consejos y de vuestras valiosas recomendaciones un año más. Lo considero sobrado pago por el el tiempo que invertís visitando el blog.
Un abrazo y Lineas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

miércoles 28 de diciembre de 2011

JP-593. COTO DEL PEDRET. Martes, 27/12/2011







JORNADA DE PESCA Nº 593

Estrictamente hablando de pesca, poco o más bien muy poco dio de si esta última jornada del año en curso. Una salida que bien me podría haber ahorrado, a tenor del tremendo resfriado que arrastro desde hace unos cuantos dias, y que seguramente he pillado debido a los constrastes térmicos entre madrugadas muy frias y mediodías realmente bonancibles. Sin embargo, y aprovechando que aún me quedan unos cuantos dias de vacaciones por gastar, uno no se resigna a no decir adios a estas benditas truchas del Pedret, que tan buenos ratos me han hecho pasar este otoño, sin verles la cara por última vez en lo muy poco ya que queda de año: un tiempo ya más corto que el rabo de una boina.

La mañana, brumosa y helada, dio paso a un mediodia luminoso y a una tarde soleada, pero también fria.

Hace menos de una semana, el sábado pasado para ser más concretos, paseaba también por el Pedret, pero esta vez equipado con mi mochila y mis botas de montaña, y en compañía de mis amigos Dani y Lluis, del centro excursionista, rumbo a la ermita de Sant Miquel de les Canals. Ya entonces, y al igual que en este martes después de San Esteban, me dí cuenta de lo bajito que baja el rio, y lo clara y limpia que fluye el agua, incluso por debajo de la salida del canal de carburos: es la “calma chicha” de cada invierno, una época en que en teoria las truchas tendrían que estar frezando, y los pescadores haciendo moscas a la vera de la chimenea, pero que gracias a la legislación y a la catalogación de Pedret como tramo intensivo, sigue siendo hábil para el ejercicio de la pesca, siempre y cuando el pescador sea tan aguerrido como para soportar el intenso frio del Berguedà, y bastante benévolo con las escasas repoblaciones y la aún más escasa actividad de las pocas truchas que quedan en los intensivos por estas fechas.

Toda la jornada se podría resumir en un larguísimo paseo, entre estornudo y estornudo, y arrastre de mocos contínuo, a la vera del rio, mirando más que pescando, y al acecho de culaquier indício de actividad. Quizás hubiera pescado algo más de “tugstenizar” mi equipo y dedicarme a rascar pozas sin parar, pero la verdad es que lo que menos me apetecía en este último dia del año era pescar tan pesado, y preferí pasear y acechar truchas activas, mientras recordaba tantas y tantas jornadas en este coto que es un poco como mi casa, en lo que a pesca se refiere.

Hacia el mediodia, me encontré con mi amigo Josep Canturri, guardia honorífico del coto, y estuvimos un rato de tertulia bajo el sol. También el ha oído hablar de esos rumores que circulan por foros y mentideros diversos de la pesca con o sin mosca, y que predicen el retorno a las repoblaciones con trucha fario. Asimismo, corren también rumores de la creación de un nuevo sin muerte en Pedret, que iría desde el puente románico hasta el muro de la presa de La Baells. Todo ello son rumores, nada oficial, pero ya sabéis lo que dice el refrán: “cuando el rio suena, agua lleva”.

Casi a las tres de la tarde, cuando ya estaba realmente fatigado de tanto andar, y sobre todo de tanto toser, dí por fin con un rinconcito del rio en donde ¡oh, milagro milagroso! se veían algunas cebas esporádicas. Realmente costó un tanto convencer a esa trucha de ceba errática de que tomase mi sempiterna efémera de CDC, pero finalmente sucumbió al engaño: una trucha arco-iris que debía llevar algún tiempo en el rio, pues las aletas ya no eran muñonas, aunque no tenían la misma longitud que las de la veteranas que he estado sacando a lo largo de este pasado otoño.

Cuando pensaba que había tocado escama y evitado el bolo a hora tan tardia como pasadas las tres de la tarde, otra ceba me hizo ver que quizás aún quedaban truchas en ese rinconcito, por lo que seguí perseverando, tras el oportuno secado de la mosca con el “método de la goma de papelería”, y obtuve una segunda trucha de tanto perseverar: otra arco-iris de las mismas características, y que fue la última trucha de este año en entrar en mi sacadera, previa liberación del pez, pues aunque seguían habiendo truchas activas, lo único que conseguí en casi una hora de pesca más, fue revolcar dos truchas más, la primera una “no identificada” a la que sólo logré rozar el morro, y otra más, un bicho bastante grande, una arco-iris asilvestrada, que se zafó de la mosca en la primera embestida.

Dicen que bien está lo que bien acaba. Por una parte, el año ha terminado para mi de un modo satisfactorio y divertido, pescando a seca con éxito en un dia muy frio y con los peces muy poco activos, en el Pedret de mis mejores recuerdos. Por otra parte, y tras una vuelta a casa un tanto anodina, sin merienda pastelera ni ningún fasto adicional, una llamada perdida a mi móvil me avisó de que mi nuevo coche ya estaba matriculado y listo para ser recogido en el concesionario al dia siguiente. Así pues, este frio y poco activo dia de pesca, ha constituido el digno colofón a la colaboración de mas de trece años entre mi Daewoo Lanos y yo. Espero vivir muchas aventuras de pesca a bordo de mi nuevo coche a partir de ahora, pero mucho se tendrá que esforzar el nuevo vehículo para superar el altísimo listón que deja el anterior: más de trece años y más de 210.000 kms sin ningúna avería, llevándome sin descanso por cómodas autopistas, sinuosas carreteras y pistas pedregosas llenas de baches hacia esos rios en donde habitan mis sueños como pescador.



TEMPORADA 2011 - 2012 - Nº 12


Martes, 27 de Diciembre de 2011

TEMPORADA DE COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 11-12 – Nº 12

Coto del Pedret

Rio Llobregat

Capturas: 2 truchas arco-iris a mosca seca.

Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Climatología: soleado y frio.

Hora de inicio de la jornada: 10,30 h.

Hora finalización jornada: 16,15 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 6

“El Bosque”

Alexander Glazunov

Viaje de vuelta:

Concierto para violín y orquesta nº 2 “en estilo húngaro”

Joseph Joachim

“Andante” (Op. 69, Nº 2)

Giuseppe Martucci

“Cortejo Solemne”, Op. 91

“Cortejo Solemne”, Op. 50

Alexander Glazunov

Lineas Tensas!

Ferran RUBINSTEIN.