"Si, al igual que yo, sois de los que creeis que tenéis poco que enseñar, mucho que aprender y aún más que compartir, éste es vuestro blog".

sábado, 13 de septiembre de 2014

JP-713. LA NIEBLA Y EL VIAJE EN EL TIEMPO HACIA EL PASADO. Viernes, 12/09/2014


Episodios de niebla, sobre la superficie del río, se han sucedido a lo largo del día, dando un aspecto fantasmagórico al paisaje, y recordándonos que, aunque gran parte del país vive todavía los calores del verano, en las comarcas de montaña el otoño da avisos de querer llegar.  

Nuevamente, la pesca a mosca seca de pequeñas farios muy activas fue la gran protagonista del día.

La incansable actividad de pequeñas farios en superficie me hizo viajar hacia atrás en el tiempo, cuando el Pedret era un coto de temporada, en vez de un intensivo, y se repoblaba con este tipo de trucha.

No todo fue niebla en este día. A ratos, la misma se disipaba, y al salir el sol se podía gozar de la belleza y serenidad del paisaje fluvial, en un río Llobregat que en este día bajaba con un caudal muy contenido.  



JORNADA DE PESCA Nº 713

Ha llegado el puente de la Diada (1), y dejando aparte la tremenda agitación política y las fiestas reivindicativas, una serie de compromisos familiares me han obligado a cambiar mi habitual día de pesca, el sábado, por el viernes.
Como hasta última hora no supe no tan solo el día en que podría ir a pescar, sino incluso si podría pescar este largo fin de semana (para los que hemos tenido fiesta el viernes, claro está), nuevamente me he apuntado a la socorrida opción de ir a Pedret, el eterno "Plan B", más que nada porque después de una semana de intenso ajetreo (he tenido a mi hermano en el hospital, en donde le han puesto una prótesis en la rodilla), no tenía muchas ganas de embarcarme en un largo viaje, toda vez que tenía la intención de aprovechar al máximo el tiempo de pesca, estando mas rato en el río, y menos en el coche.
Dos han sido los protagonistas de este día, en el que el desarrollo de los acontecimientos me han hecho viajar en el tiempo hacia el pasado, como veremos más adelante: la niebla, pegada a ras de la superficie del río, abriéndose y cerrándose, pero nunca yéndose, a lo largo de las horas, y las pequeñas, activas y vivarachas truchas fario, la mayoría de ellas de repoblación, pero con algunas gratas salvedades en forma de peces con aletas bien desarrolladas, en vez de muñones.
Casualmente, en una gasolinera del Berguedà, durante el viaje de ida hacia Pedret, tuve la suerte de conocer en persona a Juan Karp, con quien mantengo amistad y compartimos pasión por la pesca, a través de su grupo de Facebook "Rius i basses de Catalunya". Fue un placer poder, por fin, estrechar la mano de este excelente pescador, especializado en ciprínidos a mosca, todo y que en esta ocasión se dirigía, junto con su familia, a practicar una actividad tan típica de Catalunya como anar a buscar bolets (2).
Al igual que la semana pasada, el río bajaba turbio y ligeramente chocolateado en Gironella, pero en Cal Rosal el color de las aguas ya se había trocado en el habitual verdoso, con un poco más de transparencia, con el que suele salir el agua desde el Canal de Carburos. Pasada la salida de dicho canal al río, el mismo bajaba con el agua limpia y un altísimo grado de transparencia, y en esta ocasión, incluso con un poco menos de caudal que hace aproximadamente una semana, o sea bajito, de muy buen vadear e ideal para pescas lo más ligeras posibles.
Como era de esperar, y más en un viernes de puente, había mucha gente pescando en Pedret, como la hubo el día antes, que tendría que haber sido día de descanso del coto, pero que al ser festivo se permitió pescar. Como la magra repoblación de truchas se llevó a cabo, de modo excepcional el día antes, supongo que los habituales oportunistas del viernes dieron buena cuenta de las truchas recién llegadas al río el jueves, y supongo que, por eso, algunos pescadores de cebo y lance con los que hablé, se quejaron de que habían repoblado poco, e incluso  hubo alguno que dudaba de que se hubiese repoblado.
Nada más comenzar a pescar, me dí cuenta de que una capa de niebla se pegaba a la superficie del agua, y en ocasiones no dejaba ni ver el señuelo.El día, en lo tocante a lo meteorológico, fue de una alternancia de nubes y claros continua, predominando más el cielo gris. Supongo que el altísimo grado de humedad, junto con el contraste de temperaturas, fue el causante de estos episodios de niebla baja, que fueron apareciendo y desapareciendo a lo largo del toda la jornada. Una niebla que daba un aspecto fantasmagórico al paisaje, y que se encargaba de recordarnos que, aunque gran parte del país vive aún los rigores del calor del verano, en las comarcas de montaña el otoño da avisos de querer llegar.   .
Ya en acción de pesca,. la jornada en si no pudo comenzar peor. Decidí iniciarla pescando a ninfa unas corrientes de la parte baja del coto, y para mi desesperación perdí más peces de los que conseguí llevar a la sacadera. Supongo que tendría el día de un torpe subido, pues solo pude ensalabrar una fario, de las pequeñas de repoblación, mientras que vi como se me desclavaban cuatro arco-iris de muy buen tamaño y otra fario, similar a la capturada, más.
Hasta media mañana, estuve deambulando más que pescando, en pos de un sitio en donde faenar lo más tranquilo posible, y hacerlo, a poder ser, a mosca seca, pues estaba mas que seguro de que esquilmada la cuba semanal, y sin tener intrusas recién llegadas perturbando la paz, las farios darían la cara, y visto el óptimo caudal del río, la darían por arriba.
Esta vez, no me equivoque ni un ápice: al igual que la semana pasada, algunos rincones del río eran verdaderos festivales de cebas, sobre todo a la que quedaban descansados un rato de gente pescándolos.
También, al igual que la semana anterior, no fue fácil hacerlas picar, pues todo y ser, la mayoría, truchas juveniles ya llevan un tiempo en el río, y resulta hasta desesperante ver como estos humildes sparrings te pueden obligar a rebuscar en la caja de moscas hasta la desesperación.  
En un día de moderadas eclosiones, pero variado menú, las truchas parecían perderse por comer emergentes, como la semana anterior. Volaban tricópteros, además de unas moscas grandes de color avellanado, que yo diría que eran rhitrogenas, pero lo que no paraban de comer las pintonas era la emergencia de una pequeña efémera oliva, de la cual encontré una imitación muy sui generis en mi caja de moscas, en forma de montaje con hackle, alas y una exhuvia de un material parecido al polywing.
Y el día, hasta el final, transcurrió pescando a seca, viendo dorados relámpagos en el agua y divirtiéndome mucho, todo y que el tamaño de las contrincantes no era como para entablar batallas de esas de sacar backing del carrete. Todo y así, si que de las veinte truchas capturas y soltadas a mosca seca, durante las horas que o bien las fui pescando a ceba vista, o directamente "al agua", al menos cinco pasaron un poco de los veinticinco centímetros, e incluso una arco-iris moscardeadora me sorprendío con un rápido ataque a la mosca, que termino en su captura y posterior devolución: fue la captura de mayor tamaño del día, y rondó los treinta centímetros.
Quiso la casualidad, que la última hora de la jornada de pesca, envuelto en la neblina, que se disipaba a ratos y a otros se hacía bien espesa, y bajo un cielo nublado y otoñal, la pasase pescando a mosca seca, sobre un montón de truchas activas, en el mismo sitio en que en una tarde de verano, del ya muy lejano en el tiempo año 1999, capturase la primera trucha a mosca de mi vida. Supongo que esto, unido a la actvidad de las pequeñas farios, desató en mi toda la melancolía que suelo llevar dentro, y por un momento me vi trasladado en el tiempo a otras épocas, que cada día van quedando más en el recuerdo, en las que el Pedret era un coto tradicional de temporada, y se repoblaba con estas pequeñas farios, que tanto nos han hecho disfrutar a los humildes perseguidores de ilusiones, y supongo decepcionarían a los partidarios de la tensión extrema en la línea. 
Lloviznaba mientras me quitaba el vadeador, tras pasar un día muy entretenido y haber viajado en el tiempo. No se si fueron los efectos de la borrachera de nostalgia, pero, por un momento, incluso creí ver, traqueteando por la pista, la vieja furgoneta, marrón y crema con el logotipo de la SPE Pedret, de mi amigo Josep Canturri, el que tantos años fuera el guarda del coto, y que hoy está felizmente jubilado. Solo fue un espejismo... era otra furgoneta. Seguramente ese viejo vehículo hace mucho que fue desguazado, y posiblemente mi amigo Josep estuviera en casa viendo la tele, en la larga hora de la sobremesa. Mientras, llega la llovizna y no resisto la tentación de asomarme de nuevo al río, ya sin el vader y sin las botas. Ahora, ya no es más que una cinta de niebla que, al abrirse por un momento, descubre varias cebas de truchas. Si, ahora estoy seguro: he viajado en el tiempo.   


(1) La Diada, es el Dia Nacional de Catalunya, y se celebra el 11 de septiembre.
(2) En castellano: ir a recolectar setas.


JORNADA DE PESCA Nº 713

Viernes, 12 de septiembre de 2014

Coto Intensivo del Pedret S. M.  LL03B
Modalidad del permiso: sin muerte

Temporada 20113 - 2014 - Nº 41
Temporada de salmónidos 2014 - Nº 24

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 19 truchas fario a mosca seca, 1 trucha fario a ninfa y 1 trucha arco-iris a mosca seca.

Climatología: nubes y claros con temperatura templada y un alto nivel de humedad; episodios de niebla, a lo largo del río, sobre la misma superficie del río.

Caudal: bajo

Condiciones de vadeo: vadeable sin dificultad, excepto en las grandes pozas, y sin ayuda de bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 09,00 h.
Hora de finalización de la jornada: 17,45 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Concierto para violín y orquesta nº 1
Joachim Raff

Concierto para violoncelo y orquesta en "LA" menor
Robert Volkmann

"Andante" (Op. 69 - Nº 2)
Giuseppe Martucci

Viaje de vuelta:

Concierto para piano y orquesta nº 3
Sonatina en "MI" menor
Dos danzas polacas
Xaver Schawenka

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.



sábado, 6 de septiembre de 2014

JP-712. UN INESPERADO DÍA DE PESCA DIVERTIDO, TRAS ACTIVAR EL ETERNO PLAN B. Sábado, 06/09/2014.

En el día en que, debido de nuevo a las tormentas, muchos ríos de Catalunya bajaron como el chocolate,  el coto del Pedret debió de ser de los pocos lugares en donde se pudo pescar con el agua limpia. Es el eterno "plan B", todo y que ya se saben las consecuencias de activarlo: pescar truchas de repoblación y compartir el río con bastante más gente. Al fin y al cabo, este tramo del Llobregat no deja de ser un intensivo.    

La pesca a mosca seca de ejemplares juveniles de trucha fario fue la protagonista de gran parte de la jornada.

Una abundante repoblación,  con ejemplares de trucha fario juvenil, en el tramo estrictamente sin muerte del coto del Pedret, se ha desparramado por todo el río, y ahora aparecen estas simpáticas truchitas por doquier. Todo y así, nos podemos ver sorprendidos por la picada de ejemplares de fario con más edad, y que ya llevan más tiempo en el río.


JORNADA DE PESCA Nº 712

De nuevo, un episodio de tormentas ha vuelto a ser protagonista de la actualidad en Catalunya. Este verano, no ha parado de haberlas, desde incluso antes de que empezase, y a lo largo del mismo la virulencia de las mismas ha ido in crescendo. Si pensábamos que se había tocado techo con las del primer fin de semana de agosto, con la inundación el pueblo de Conesa (Tarragona), las de este pasado viernes, 5 de septiembre han llegado a causar, por la mañana, el pánico, debido a los grandes destrozos materiales en las comarcas de poniente, tales como el derribo de viviendas y hangares agrícolas, e incluso de una torre de la estación meteorológica del aeropuerto de Alguaire. El cénit de la violencia de este episodio llegó por la tarde, cuando en la comarca de Osona cayeron más de 100 l./m2. en Roda de Ter y Torello, además de precipitar granizo de tamaño de huevos de gallina. En esta ocasión, incluso hemos de lamentar una víctima mortal, un ciclista que fue alcanzado por un rayo en el Maresme.
Viernes apocalíptico, en el que gran parte de nuestra geografía fue azotada sin piedad por la fuerza de la naturaleza, la cual  nos recuerda, a menudo, que debemos moderar nuestra humana soberbia y no pensar que somos los dueños absolutos del planeta.
Precisamente, este viernes era la víspera del día en que un buen amigo mío tenía previsto llevarme a conocer un bello rincón del Ter, en donde a buen seguro no tan solo pelearíamos con pintonas kileras, sino también con enormes y poderosos ciprínidos. Por desgracia, las tormentas echaron al traste nuestros planes, y ante la previsión de que tras los diluvios los ríos bajasen como un aluvión de chocolate, decidimos dejar la xcursión para otro día.
En ocasiones así, siempre puedo recurrir al "Plan B", antes que quedarme en casa lamentando la mala suerte, y este no es otro que ir a pescar al Pedret, en donde muy raro es que el río baje embarrado, más que nada porque el pantano de La Baells sirve de filtro a las riadas que puedan bajar de la alta cuenca del sistema Llobregat-Bastareny y Saldes, y además las escasas rieras y torrentes que van desde la presa hasta la tubería del canal de carburos, pasan por un terrero de roca de conglomerado que desprende muy poco sedimento. Todo y así, esta panacea suele funcionar, pero en el caso de que el pantano llegue al límite de su capacidad tocará apertura de compuertas, y el río crecerá como un aprendiz de Mississipí, y dependiendo de la compuerta que abran (la de arriba, o la de abajo), de un color u otro bajará el agua. Afortunadamente, el pantano está actualmente al 84%, y este sábado no toco "golpe de río".
Al llegar a Gironella, con las primeras luces del día, pude constatar que el río bajaba como el Cacaolat, pero tras un rápido desayuno en Cal Rosal, pude confirmar que el "Plan B" funcionaría también en esta ocasión, pues más arriba del desagüe de la tubería de la central de carburos el río bajaba con un caudal medio-bajo de cómodo vadeo e ideal para pescar, y además el agua presentaba una óptima transparencia.
¡Muy bien! Todo y las tormentas, podría pescar este sábado. Pero... no nos vamos a engañar, activar este "plan B" supone situarse en el penúltimo, de los peldaños descendentes, en la  escalera de la resignación. El último sería el no ir a pescar y quedarse en casa lamentándose. Supongo que al final de la escalera, más allá del último peldaño debe estar aquello de Go Hell with Fishing, pero espero no llegar nunca a bajar tanto como para averiguarlo. No nos llamemos a engaño, el Pedret es hoy por hoy un coto de repoblación masificado de gente, sobre todo el día siguiente a soltar la cuba de truchas, y poco más, salvo alguna pequeña sorpresa esporádica. Hoy por hoy, las grandes emociones, la tensión de líneas de calidad  y las peleas con titanes de río se viven en otros escenarios. Pedret sigue teniendo para mi un encanto romántico, quizás porque a mi me cuesta poco revivir un pasado del que tengo gratos recuerdos. He de reconocer que yo soy de muy fácil conformar, pero todo y así que quede claro que, a fecha de hoy, este intensivo es bastante "mas de lo mismo", y gracias que está para que nos saque de un apuro, a los menos exigentes, en situaciones como las de este fin de semana.
Como la pesca siempre es una caja de sorpresas, resulta que esta jornada que, a priori, pintaba tan mal, terminaría convirtiéndose en la mejor de las de Pedret de la presente temporada, por lo menos en lo que a diversión y capturas se refiere, dejando claro que la calidad de las mismas no es para "echar cohetes", pero recordad que estamos en un intensivo de "captura y fríe", y no en una reserva genética de truchas.
Al igual que en otras temporadas, de un tiempo a esta parte, una abundante repoblación con ejemplares juveniles de trucha fario en la parte superior del coto (el tramo estríctamente sin muerte), se ha desparramado río abajo y ha infestado toda la zona de pesca controlada, y ahora aparecen estas simpáticas truchitas por doquier. Precisamente ellas han sido las protagonistas de una jornada en la que más de tres cuartas partes de la misma las he pasado pescando a mosca seca. Todo y así, me he visto soprendido por la picada de unas cuantas farios de mayor tamaño, con más tiempo de  residencia en el río, y también las arco-iris de repoblación se han sumado a la fiesta, un guateque truchero de pocas pretensiones, casi un "botellón" entre mis amigas las truchas y yo, que ha acabado con el captura y suelta de 20 entre pintonas e irisadas, siendo el desglose, para los amantes del detalle:10 truchas fario a mosca seca, 3 truchas fario a ninfa, 5 truchas arco-iris a ninfa y 2 truchas arco-iris a mosca seca.
Si, aparte de las pintonas teenagers, ha habido otra protagonista de la jornada, esta ha sido una mosca en concreto, con la que he capturado todas las  farios, tanto las jóvenes como las más veteranas, y esta ha sido una emergente de efémera oliva, con alas y exhuvia de esas que es una pizca de polywing, todo el conjunto en un anzuelo del 18. Para la mucha actividad en superrfice que ha habido en esta ocasión, quizás 12 capturas a seca sea poco bagaje, pero he de confesaros que he perdido mucho tiempo probando moscas hasta que este patrón de efémera emergente ha terminado con la indiferencia, e incluso el rechazo, de unas truchas que, en teoría y dado su corta estancia en el río, no deberían ser tan selectivas. Es curioso que, salvo en contadísimas ocasiones las vi cebarse solo a emergencias, quizás porque en esa fase de la metamorfosis es cuando el insecto es más vulnerable, y ellas son truchas muy bisoñas que aún están aprendiendo a cazar. En el lado contrario se ubica la conducta de las dos irisadas capturadas a seca: picadas muy francas al tricóptero de pelo de ciervo, despeluchado y bailón, en un rato que estuve pescando con tándem.
Supongo que si hubiese pescado más rato a ninfa hubiese hecho una pescata escandalosa, pues estas farios adolescentes se pirran por los perdigones, al igual que las arco-iris (las que en sábado han sobrevivido a la masacre de los viernes, claro está), pero una oportunidad de pescar a mosca seca a vista, en mi humilde opinión, siempre debería aprovecharse, y además poco sentido tiene cebarse en sparrings tan humildes y vulnerables. 
Por contra de lo que se pudiera esperar, tuve una apacible vuelta a casa en coche desde El Berguedà, en donde no llovió. Sin embargo, y tras mi habitual ración extra de música clásica, pude escuchar por la radio que las tormentas se habían vuelto a repetir de nuevo en las mismas comarcas que en el día anterior (Ripollès, Osona, Garrotxa y La Selva), y que de nuevo había vuelto a caer granizo del tamaño de pelotas de tenis. Parece que, en lo que queda de verano, vamos a tener que activar el "Plan B" más de lo que desearíamos.         


JORNADA DE PESCA Nº 712

Sábado, 6 de septiembre de 2014

Coto Intensivo del Pedret. LL03B
Río Llobregat

Temporada 2013-2014 -Nº 40
Temporada de salmónidos 2014 - Nº 23

Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 10 truchas fario a mosca seca, 3 truchas fario a ninfa, 5 truchas arco-iris a ninfa y 2 truchas arco-iris a mosca seca.

Climatología: mañana, soleado y fresco, con restos de niebla; tarde, nublada y templada con aperturas ocasionales de claros.

Caudal: medio-bajo.

Condiciones de vadeo: vadeable sin dificultad, excepto en las grandes pozas, y sin ayuda de bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 09,15 h.
Hora de finalización de la jornada:  17,00 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 6
"Una fiesta eslava"
Alexander Glazunov

Viaje de vuelta:

"Te Deum"
Marc A. Charpentier

Concierto para violoncello y orquesta en "DO" mayor
Eugene d´Albert

Obertura para un festival académico
Johannes Brahms

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

sábado, 30 de agosto de 2014

JP-711. DISCURSO A LAS TRUCHAS, DE UN PESCADOR LIGERAMENTE DEPRIMIDO, ADEMÁS DE TORPE. Sábado, 30/08/2014

Al igual que el año pasado, y al igual que en otros muchos, aunque no en todos, he tenido la suerte de poder ir a pescar la víspera de mi cumpleaños.

Farios pequeñas, y alguna que otra arco-iris, han sido las protagonistas de la jornada. Al no haber ningún pez digno de dedicarle una foto de titulares, pongo esta de soledad en el río, pues uno de los hechos mas relevantes del día fue el que solo vi un pescador, y de lejos; toda una sopresa, y más tratándose de Magic Anglès en un día de verano.

JORNADA DE PESCA Nº 711

Al igual que el año pasado, y al igual que en muchos otros, aunque no en todos, he tenido la suerte de poder ir a pescar en la víspera de mi cumpleaños. Con el paso de lustros y décadas, la pesca ha ido ocupando en mi vida un lugar cada ves más destacado, entre las actividades que ayudan a sentir que la vida no es ese vacío existencial de un tiempo vivido solo para producir y consumir. Sencillamente, hace mucho que me rebelé ante la idea de ser medido y clasificado por mi trabajo; creo que la vida es mucho más que la imagen que proyecta de nosotros una profesión o un status social. A diferencia de tanta gente, cuyos valores respeto pero no comparto, trabajo para vivir y para ayudar a mantener a mi familia, pero no vivo para trabajar: quizás esa sea la finalidad de una sociedad ultracapitalista, que desea desposeer a las personas del derecho legítimo a vivir una vida plena, para entregarlas en cuerpo y alma a engrasar una maquinaria de sumisión al consumo y al sistema de valores del tanto tienes, tanto vales, en el que una inmensa mayoría se ha de conformar con las migajas, para que una minoría pueda vivir a todo tren, pero conmigo que no cuenten: mientras pueda, seguiré aferrándome a no ser conocido como Fernando, el Administrativo, o Fernando el de la Empresa Tal, pues prefiero que la gente me conozca como Fernando, ese hombre que siempre quiso disfrutar plenamente de su vida, sin hacer daño a nadie, y que también podría (y debería ser recordado, ente otras cosas) como Fernando, el padre de Elisenda, Fernando, el hombre que subió dos veces al Aneto o, por supuesto, como Fernando, al que tanto le gustaba ir a pescar.

Si hay dos actividades que, a lo largo de estas más de cinco décadas de existencia, me han hecho disfrutar del hecho de vivir como pocas, estas han sido el montañismo y la pesca. Sin embargo, con el paso de los años, y sobre todo por temas de condición y limitaciones físicas, el montañismo ha ido deviniendo cada vez más en una afición practicada más esporádicamente, y siempre dentro de un colectivo de amigos, sin los cuales no entendería el hecho de ir a la montaña, mientras que en la pesca he ido encontrado cada vez más un espacio íntimo, introspectivo y personal, que me ofrece una sensación casi salvaje de libertad, al no tener que depender de nadie las más de las veces.
Todo y que, de vez en cuando, comparta jornadas de pesca con buenos compañeros, la inmensa mayoría de ellos excelentes pescadores, y aún mejores personas, de los que he aprendido tantas y tan buenas cosas, la verdad es que el hecho de poder disponer con frecuencia de un hueco de tiempo solo para mi, sin obligaciones, sin necesidad de depender de nadie, y encima poder dedicarlo a pescar, me produce una enorme satisfacción, y creo que, todo y no renunciar a compartir mi tiempo en el río con compañeros de afición de tanto en tanto, no renunciaría por nada a él para convertirlo en algo "mas social", como puede ser en el caso del montañismo y su estricta práctica, en mi tesitura, dentro de un grupo de gente que comparte esta afición.
Por desgracia, para mi gusto, tengo un gran déficit de tiempo libre, inmerso en un mar de ocupaciones a lo largo de semanas, meses y años, y cada vez tengo más la sensación de que mi tiempo de pesca se me queda corto, y que cuando estoy metido en él pasa como una exhalación. Hace ya años que mis ganas de ir al río, con la caña en la mano, se han convertido en algo parecido a una sed rabiosa, que mi corto tiempo de pesca semanal no consigue saciar, como si de beber agua destilada se tratase. Tal y como están la cosas en mi vida, y a fecha de hoy, no me queda otra que resignarme a ser un pescador de sábados, y como mucho poder hacer alguna escapada extra si las circunstancias laborales y familiares lo permiten, pero para nada voy a abandonarme a esa idea de resignada derrota, de renunciar a pescar para hacer otras cosas que me impongan o con las que se me chantajeé moralmente, con la excusa de que hay más días que longanizas... una idea falsa y derrotista, pues la vida es muy breve, siempre incierta, y puede darnos menos oportunidades de las que deberíamos, o de las que merecemos, y todo día en que pudiendo haber hecho algo satisfactorio para nosotros hayamos renunciado por miedo, comodidad o convencionalismo social, siempre será un día definitivamente perdido en el escaso haber de nuestros días felices, esos que han valido la pena ser vividos.
En este fin de semana de mi 51º aniversario, el último del mes de agosto, la verdad es que tenía planes distintos a visitar "Magic Anglès", pero el miedo a que las tormentas previstas para el sábado en el Pirineo acortasen demasiado mi deseada jornada de pesca semanal, opté por quedarme más al sur del eje de la cordillera, en donde estaba previsto que de haber tormentas, estas se desencadenasen bien entrada la tarde.
 Tras la larga perorata inicial de este artículo (inevitable en el caso de depresión que me produce el hecho de cumplir años, de unos diez a esta parte), y antes de hablar estrictamente de peces y de pesca, tengo que admitir ante los queridos lectores de este blog que esta jornada de pesca bien podría ser de aquellas de marcar con la etiqueta de "para olvidar", pues hacía años que no tenía una media jornada (en este caso la de la mañana) tan llena de incidentes desagradables, todos ellos debidos a un auténtico ataque de torpeza y patosidad, que me llevaron a pensar, por un momento, si realmente alguien no me había echado una maldición.
Todo y que al llegar, me encontré con la sorpresa de ver el río bajando con un caudal confortable de vadear y con el agua muy limpia, toda alegría terminó allí nada más meterme en el agua. Hasta primera hora de la tarde, en la que cambié de aires, la pesca en el tramo superior del coto (nº 11) se convirtió en un seguicio de torpezas, algunas de ellas dignas de cine cómico, o de ser víctima de una cámara oculta. Así pues, y debido a lances como churros, hice varios enredos con la linea y su bajo, llegando uno de especialmente terrible, un auténtico Nudo de Gordiano, a costar el tener que cortar incluso parte de mi bajo trenzado para recomponer todo el conjunto. Además, enredé moscas en las ramas, y enroqué ninfas en troncos y rocas sumergidos como en pocas veces. Como no, perdí un montón de truchas en peleas breves, y las dos únicas batallas dignas de mención, con dos truchas irisadas de gran tamaño, las perdí por K.O. todo y contar con un carrete progresivo. En fin, un auténtico desastre, al que se sumó perder una cara bobina de hilo Río Fluoroflex, por caída al río desde un bolsillo mal cerrado, cuando me quitaba el chaleco para orinar.
En fin, un día en que parecía haberme levantado de la cama con el pie izquierdo. El milagro fue que en esta primera parte de la jornada terminase tocando escama, pero todo y el enorme gafe conseguí ensalabrar seis truchas fario, todo y que pequeñas y de repoblación.
Aparte de tan aciago cúmulo de hechos negativos, las protagonistas del día fueron las pequeñas truchas fario, de evidente origen repoblado, que en esta jornada pululaban por doquier en la parte alta del coto. Salvo las dos truchas irisadas que se desclavaron en la primera manga, el tamaño de todas las truchas capturadas no pasó en ningún caso de los 25 cms., y a esa medida -ya generosa para el total de lo capturado- solo llegaron tres truchas arco-iris que picaron por la tarde, siendo de esos bellos ejemplares de bien formadas aletas rojizas, y librea atigrada, que dan la sensación de haber nacido en el mismo río.
Otro hecho relevante, más que nada por lo extraño, fue que debe de ser uno de los días en que pescando en Anglès en pleno verano he visto menos gente. En todo el día, solo ví un pescador, y de lejos, cuando iba de bajada a probar suerte en las siempre disputadas posturas del tramo 10, en las que se me hizo realmente extraño tenerlas para mi solo, sin tener que compartir el río con nadie más. A posteriori, me comentó mi amigo Raúl Balibrea que río abajo había pescado bastante gente, incluyendo él mismo.
Por la tarde, remitió la maldición, y estimulado por el hecho de tener para mi solo las siempre querenciosas corrientes del tramo 10, pesqué más relajado y pude disfrutar de pescar largo, esta vez sin causar un auténtico estropicio en mis aparejos, y de clavar a distancia, hecho este que también facilitó que se desclavase alguna que otra trucha. Al final, cuando a las cinco de la tarde salí del río para ir a merendar había capturado ocho truchas más, a añadir a las seis que había capturado por la mañana. Un día aciago y raro pero...menos da una piedra.
Aparte de haberme relajado y divertido en el tramo horario de la tarde, otro hecho significativo me hizo desistir de clasificar esta jornada de pesca como "para olvidar", y fue el que, por una vez y sin que sirva de precedente, me escapé de la tormenta, tras cambiarme de ropa en seco, pero oyendo un auténtico concierto de truenos, y que acabó cayendo en forma de aparatoso aguacero, cuando estaba merendando un par de tan grasientos como apetitos helados Ben & Jerry´s en el bar "La Rutlla".            
Tiempo de pesca, tiempo de libertad. En el fondo se trata de eso, aparte del río, aparte de los peces, aparte de las moscas y de las las lineas y de sus bajos. No es otra cosa que tiempo para vivir tus propias manías y rituales, para ser tu mismo, para dejar de ser una imagen o un estereotipo. Por eso me gusta tanto ir a pescar, y por eso pienso seguir yendo, aun en las condiciones mas adversas, pues bien entrado en la cincuentena y hasta que no llegue una jubilación, hoy por hoy incierta, y siempre contando llegar con salud a la misma, la pesca y todo el bienestar que ella, por lo menos a mi, genera es un bien escaso.              


JORNADA DE PESCA Nº 711

Sábado, 30 de agosto de 2014


Coto Intensivo de Anglès - El Pasteral S.M. TE015

Río Ter

Temporada 2013 - 2014 - Nº 39

Temporada de Salmónidos 2014 - Nº 22

Pescador:

Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 9 truchas fario a ninfa, 2 truchas fario a mosca seca, 2 truchas arco-iris a ninfa y 1 trucha arco-iris a mosca seca.


Climatología: alternancia de nubes y claros, con calor; amenaza de tormenta al final de la jornada.


Caudal: medio-bajo (aproximadamente 8 m3/seg.).


Condiciones de vadeo: vadeable sin mucha dificultad, aunque recomendable el uso de bastón de vadeo.


Hora de inicio de la jornada: 09,45 h.

Hora de finalización de la jornada: 17,00 h.

La música de hoy:


Viaje de ida:


"Marcha Triunfal"

"Balada" (Op. 78)
Obertura nº 1 sobre temas griegos
"A la memoria de un héroe"
"La canción del trovador"

Alexander Glazunov


Viaje de vuelta:


Sinfonía en FA sostenido mayor

Erich Wolfgang Korngold

Concierto para piano y orquesta nº 3

Anton Rubinstein

Líneas Tensas!



Ferran RUBINSTEIIN


sábado, 23 de agosto de 2014

JP-710. TAN SOLO QUEDAN 685 + 150 KILÓMETROS PARA OLIANA. Sábado, 23/08/2014.

Todo fue llegar a casa, tras el largo viaje desde Cantabria, en donde estaba pasando las vacaciones, y salir disparado hacia Oliana, en donde me esperaban los bigotudos. ¡Al loro! Veintitrés de Agosto y con manga larga... y es que ayer no hizo precisamente calor en Oliana.
Este verano ha sido pródigo en tormentas, y en días grises con un aspecto plenamente otoñal. A pie de río, y con el cielo encapotado y niebla en las montañas, la temperatura en Oliana era de tan solo 14 grados, una temperatura muy de otoño, habida cuenta de que estamos en pleno Agosto. 

Con unos confortables 17m3/seg., el río Segre estaba este sábado de muy buen vadear. En cuanto a pescar, durante la mañana sólo se pudo de la gravera hacia arriba, pues río abajo las escorrantias de la tormenta de la noche anterior, procedentes de la planta de áridos, ensuciaron el río notablemente.

De entre la marea de truchas fario muñonas de repoblación, van saliendo ejemplares que llevan ya bastante tiempo en el río, o que incluso han nacido en el mismo.


JORNADA DE PESCA Nº 710

Tras un largo viaje desde Cantabria, en donde he estado pasando gran parte de las vacaciones de verano, dedicado al relajamiento playero en familia, he deshecho el equipaje en un tiempo récord y de nuevo me he vuelto a subir al coche, para ir a pescar a Oliana. Se me acaban las vacaciones de este año, y no podía resistir la tentación de acabar las mismas metiéndome en el río con la intención de tensar líneas, especialmente en este destino de pesca que, en su resurrección estival de este año, me está ofreciendo días de gran diversión y variedad de capturas.
Reconozco que ¡mandan narices!, se han de tener muchas ganas de pescar como para, tras haber cargado el coche con todos los (muchos) enseres que se necesitan para pasar casi tres semanas fuera, conducido 685 kilómetros y descargado otra vez el coche, meterse, al cabo de unas pocas horas, de escaso sueño, de nuevo en el vehículo y salir a la carretera para recorrer unos 300 kilómetros más, entre ida y vuelta. Y es que este año he pescado en vacaciones menos de lo que me hubiese gustado, y esto me ha hecho tener un gran mono de pesca, tan grande como para preferir ponerme de nuevo al volante, antes que descansar.
Este verano ha sido pródigo en tormentas. Todo él, de cabo a rabo. Antaño, las grandes tormentas de verano llegaban, como muy pronto, para la Virgen de Agosto, pero en el de este año en curso ya las tuvimos, y de gran violencia, nada más empezar la estación estival, en Junio, y se han prolongado a lo largo de un Julio inusualmente inestable, y no han parado ni en la primera quincena de Agosto, mes que comenzó con auténticas catástrofes causadas por las precipitaciones.
En este sábado, de retorno al fly-fishing, me he visto condicionado por los efectos de las brutales tempestades del día anterior. De entrada, la inestabilidad ha hecho bajar la temperatura hasta registros más propios del otoño, que de mediados de Agosto: ayer en Oliana marcaba, el termómetro de mi coche, 14 grados a la hora de empezar a pescar por la mañana, y con un cielo gris y niebla en las montañas, y el máximo registro al que se llegó fueron 22 grados, a eso de las dos de la tarde, ya con sol.  Además, los efectos de la lluvia del día anterior se notaron en el río, reduciendo -eso si, de buena mañana- la pescabilidad de la longitud del  coto. De la gravera hacia abajo, el agua bajaba completamente sucia, debido a la filtración de las escorrantías a través de la planta de áridos, mientras que en la parte superior del coto el agua bajaba ligeramente turbia, pero el río estaba pescable. Con el paso de las horas, el líquido elemento se aclaró, por lo menos en la parte superior, que fue en donde, para mi, transcurrió toda la acción de pesca del día.
Pese a la turbidez del agua, en esta ocasión y a diferencia de mi última visita al coto, en la que el Segre parecía el Mississipí (1), me he encontrado con un amable caudal medio-bajo de 17 m3/seg., cosa la cual ha facilitado un vadeo muy cómodo.
Como he dicho antes, de buena mañana el día, frío y desapacible, invitaba poco a pescar. Seguramente por eso no he tenido competencia a la hora de elegir sitio para ponerme a faenar: todo un lujo, tratándose de Oliana en un sábado de verano. Manga larga, en pleno agosto, y al río que a pescar tocan tras tantos días de abstinencia. Más tarde, ya bien entrada la mañana, he visto dos pescadores, uno por arriba y otro por abajo de mi posición, pero bastante lejos de mi. Por la tarde, con la aparición del sol, han ido llegando más pescadores al río, y estaba bastante animado de concurrencia a la hora en que salido del río para dirigirme al coche, en este caso las cinco y media.
Casi tres cuartas partes del día, han transcurrido en una postura tan querenciosa como la inmensa tabla, de aguas someras, del Camí de l´Oliva, de la que he podido disfrutar en exclusiva sin molestar, ni ser molestado, por nadie. Sólo a partir de las tres de la tarde, tras haber ido al coche a buscar algo para beber y de paso rehacer con calma el bajo de línea, he estado pescando las vivas corrientes que van desde la entrada de la poza de la gravera hasta el chorro de agua de la piscifactoría.
En acción de pesca, como podéis suponer, dado el escenario y habida cuenta el caudal, esta ha sido de jogo bonito, o pesca lo más ligera posible,  todo el día: con un tándem de seca y ninfa, usando tricóptero y micro-ninfas, o directamente a seca, siempre pescando largo...¡que gozada!.
El inicio de la jornada, no ha podido ser más prometedor: a la tercera tirada, he sacado una bagra que ha picado a la ninfa, y en menos de cuatro lances más había clavado una trucha a mosca seca, y se me había escapado otra tras haber picado a la ninfa. Pese al fulgurante inicio, el "gallinero" se ha calmado, y el ritmo de picadas y capturas se ha vuelto más "normal", por así decirlo. Al acabar esta primera, y larga, manga de la jornada no podía quejarme del resultado: cinco truchas fario a mosca seca y dos a ninfa, y dos bagras a ninfa y una a mosca seca. Además, tuve ocasión de pelearme con tres truchas más, que se me desclavaron en el combate, y no me quedó mas remedio que descontar una, todo y entrar en el salabre, al venir prendida por el lomo con la ninfa.    
Las escasas dos horas, de la manga de la tarde, no fueron tan pródigas en capturas, pero si en emociones. De hecho solo hubo dos ensalabradas: una trucha, a mosca seca, pescando "al agua", con el tricóptero sobre las corriente batida, y la de un buen ejemplar de barbo común, de un poco más de 40 cms., que me dio una batalla descomunal, no tan solo por la fuerza de la bestia, sino también por estar metido en un escenario de corrientes, en donde cualquier pez clavado se hace fuerte, sobre todo al ganar la posición de aguas abajo y añadir la fuerza de la corriente a la suya.
Es curioso, que la picada del barbo ha venido en el único momento del día en que he pescado totalmente a  ninfa, usando un combo de un par de ellas, y que he usado un patrón de pheasant tail, mucho más conservador que el perdigón que tan de moda está de un tiempo a esta parte. Es indudable la fascinación por la truchas, sobre todo si son de repoblación, por el cabezón señuelo, pero parece ser que los barbos, nativos del río, están mas por modelos menos generalistas, de menos fantasía y con un patrón ligeramente más realista. A ver si algún lector, a través de los comentarios a este artículo, puede darnos alguna opinión.
En fin, un día de pesca estupendo para olvidar el sinsabor de que a mis vacaciones de verano les quedan menos de veinticuatro horas para terminar. No sé si cortarme las venas... o dejármelas largas, je, je, je. Por suerte, no todo van a ser los sinsabores de la vuelta a la rutina, este fin de semana comienza la Liga, y ya queda menos para que, con un poco de suerte, vuelva a pescar el sábado que viene.  

(1) Ver Jornada de Pesca nº 708, en este blog.



JORNADA DE PESCA Nº 710

Sábado, 23 de agosto de 2014

Coto Intensivo de Oliana S. M. - SE08
Río Segre

Temporada 2013-2014 - Nº 38
Temporada de Salmónidos 2014 - Nº 21

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN.

Capturas: 6 truchas fario a mosca seca, 2 truchas fario a ninfa, 2 bagras a ninfa, 1 bagra a mosca seca y 1 barbo a ninfa.

Climatología: mañana, nublado y fresco; tarde, soleado y fresco.

Cadual: medio-bajo (aproximadamente 17 m3/seg.).
Condiciones de vadeo: vadeo sin excesivas dificultades, aunque recomendable el bastón en las corrientes.

Hora de inicio de la jornada: 09,45 h.
Hora de finalización de la jornada: 17,00 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

"Te Deum"
Anton Bruckner

Sinfonía nº 3
Anton Dvorák

"La Noche Transfigurada"
Arnold Schoemberg

Obertura "Dmitriy Donskoy"
Anton Rubinstein

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 4
Johannes Brahms

Sonata para piano nº 1
Sonata para piano nº 2
Anton Rubinstein

Variaciones Sinfónicas
Charles H. H. Parry

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

lunes, 18 de agosto de 2014

JP-709. LOS EXTRAÑOS CIPRÍNIDOS DEL MACIZO MUTIA. Sábado, 02/08/2014

En esta, mi última jornada de pesca en vacaciones de verano, no he podido tener mejor guía de pesca, en mi estreno en el Brugent, que mi amigo Javier Rubio.  

El Brugent (Tarragona), es un río que exige mucho del pescador, sobre todo buena forma física y mucha paciencia, pero ofrece como compensación capturas de truchas preciosas y el poder disfrutar de un entorno natural sorprendente, en un entorno de media montaña mediterránea. 


JORNADA DE PESCA Nº 709

En lo que llevamos de la presente temporada, aún no había ido a pescar ningún río pequeño, de esos que son poco menos que un arroyo, que requieren pesca a punta de caña, extrema discreción y buena forma  física. Desde luego que, en mi caso, la pesca de estos cursos de agua de montaña no son la especialidad de la casa, pero de vez en cuando, algún amigo me ofrece la posibilidad de acompañarle en una jornada en uno de estos escenarios, y siempre vuelvo agotado... pero feliz, no tan solo por haber vivido una gran aventura, en un entorno natural excepcional, y encima en buena compañía, sino también porque estos ríos pequeños encierran tesoros en forma de truchas bellísimas, y a veces más grandes de lo que uno podría suponer en masas de agua tan escuetas.
En esta ocasión, y en una jornada llena de paradojas, he acompañado a mi amigo Javier Rubio a uno de esos ríos que el conoce al dedillo, por estar no muy lejos de su casa: el Brugent, de Tarrragona (1). No  hubiese podido encontrar mejor guía, pues aparte de guiarme por un río de muy difícil tránsito, en donde incluso un patoso como yo estaría expuesto a algún accidente, Javier me ha brindado el pescar "de primero de turno" las posturas más querenciosas, y en donde he podido tensar líneas, en un día en que  las truchas no nos lo han puesto precisamente fácil.
Curiosamente, Javier no es un "especialista" en este tipo de pesca minimalista. Los seguidores del blog que tienen la suerte de conocerle, ya saben que es un "todoterreno", un espíritu inquieto y sobre todo uno de los pescadores más eclécticos y originales de entre lo que nos movemos en este círculo de locos por la pesca, pero que no estamos para nada interesados en competiciones, rankings ni fenómenos mediáticos, allende de compartir la información que otros, de modo egoísta y siempre con excusas baladíes, ocultan. Sin embargo, el conocimiento del río, de este en concreto, que tiene Javier, es realmente digno de elogio... creo que conoce hasta la más mínima piedra que no resbala, o rama de árbol en donde agarrarse, todo ello en un entorno siempre tan cambiante como el fluvial: en esta ocasión, el río bajaba muy manso de agua, quizás con más de la  que uno esperaría en el mes de agosto, pero la verdad es que yo no me metería a remontarlo así como así, sin la ayuda de un buen conocedor del mismo, en una primavera muy lluviosa.
Otra paradoja del día, es que en la práctica hemos estado pescando un ¡coto de ciprínidos!. Tras una larga y agria polémica con la sociedad gestora (SPE Valls), la Consellería de Medi Ambient ha desclasificado, desde el inicio de la presente temporada, el único coto de truchas de Tarragona (2), con una antigüedad de más de veinticinco años. Algo realmente patético, pues aparte de ver y pescar truchas, no hemos visto en este río torrentoso y empozado ni un miserable ciprínido... ni tan solo una bagra, o un barbo de montaña. En fin, la Conselleria sabrá, ella y los supuestos asesores, que tanto saben, que le vienen soplando a la oreja de los diferentes directores de Medi Natural desde hace muchos años... no cejarán en su esfuerzo por convertir la pesca de salmónidos en el privilegío de una élite, en el marco de unos escenarios predeterminados según intereses muy oscuros, pero la resistencia que les estamos ofreciendo, los que queremos que la pesca de la trucha no se convierta en un privilegio para unas élites, es considerable. Algún día dará la vuelta a la tortilla, cuestión de paciencia...¡no pasarán!.
Uno de los principales alicientes de la jornada, era capturar una Brugentis, o sea una trucha arco-iris que, procedente de remotas repoblaciones, ha llegado a reproducirse en el río, dando lugar a un pez de espectacular colorido. Ya os adelanto que en eta ocasión no he tenido el privilegio de pescar ninguna (me he tenido que conformar pescando farios), pero si que he podido ver la que ha pescado Javier, y he alucinado de ver una librea así, en donde conviven el rosa y plateado con el naranja más intenso. No me arrepiento de no haber podido hacerle una foto, al habérseme acabado la batería de la cámara a la segunda instantánea, pues poca justicia le hacen las fotos a un pez así: a estos animales hay que admirarlos en vivo, y por ello, en vez de compartir una inerte foto, os incito a capturar y soltar una Brugentis. Yo, tarde o temprano, volveré a intentarlo.
Aparte de encontrarnos con muy poca actividad de las truchas, mi amigo Javier y yo tuvimos que soportar un día realmente bochornoso y poco confortable. El cielo encapotado, siempre amenazando lluvia, se abrió esporádicamente para dar paso a un sol abrasador, siempre con una sensación de humedad pegajosa, de las que te hace sudar al más mínimo esfuerzo. Ni el frescor del agua, al triscar por cascadas y saltos de agua, podía mitigar la sensación de pesadez del ambiente.
En acción de pesca, Javier, como buen conocedor del río, vino provisto e una herramienta muy práctica:  una ligera caña de tan solo 7 pies, para línea 3,  con la que se manejó con envidiable soltura en este río tan estrecho y cerrado de vegetación. Yo, por mi parte, con mi caña de 9 pies para línea 5 tuve en más de una ocasión la sensación de sentirme como un elefante en una cacharrería. Es más, nada más empezar tuve que desmontar todo el bajo de línea, para adecuarlo a pescar de punta, o como mucha sacando un mínimo de línea, y a equilibrarlo para poder estirar un bajo casi testimonial, sin renunciar a quitar el trenzado que siempre llevo...¡toda una faena de chinos, hecha de prisa y corriendo!.
Como suele suceder en estos escenarios, y en esta época del año, pesca a mosca seca, directamente al agua, y que la pillen si tienen ganas. Javier me proveyó de un par de excelentes tricópteros "especial Brugent" hechos por el mismo en diseño "parachute", de excelente factura y con un estupendo poste visualizador de color rojo, que me sirvieron no tan solo para evitar el bolo, sino incluso para salir airoso del desafío de este río en que nunca había pescado.
Fuimos pescando por turnos, todo y que Javier me cedió el primero en las posturas que el conoce como mejores, y a lo largo de la jornada terminamos pescando tres truchas cada uno. Poco bagaje, en su opinión de buen conocedor del río, pero en este día las truchas no estaban realmente por la labor.
Como he dicho antes, Javier pescó la única brugentis de la jornada, además de un par de farios. Yo, por mi parte, capturé tres farios, con el aliciente de que dos fueron en la misma poza, a la que di un descanso de casi diez minutos tras la primera captura, convencido de que en aquella postura había más peces y que esteban activos.
La anécdota simpática del día, vino cuando a más o menos la mitad de nuestro periplo por el río, escuchamos entre los acantilados de la montaña el ritmo de la percusión de unos tambores, como si estuviéramos en el África negra. Se trata de unos percusionistas senegaleses que están hospedados en una casa de colonias cercana al río, y que dan clases de danzas africanas a cursillistas de esta modalidad de baile que se alojan en dicho establecimiento. Este ritmo, rodeados de paredes de roca, me recordó al Macizo Mutia, ese que salía en las expediciones de las películas de Tarzán, en donde los gorilas bombardeaban a los expedicionarios con grandes rocas, y en donde vivía el héroe de las novelas de Edward Rice Burroughs.  Con ese tronar de tambores, y saltando por las rocas, tuve  la sensación de sentirme como la mismísima mona Chita.  
Hasta el momento, esta ha sido la jornada de pesca más corta de la presente temporada, pues a eso de la una y media estábamos ya más que cansados, y viendo que las truchas no se animaban y que la amenaza de lluvia era cada vez más cercana, decidimos salir definitivamente del río e irnos a tomar unas cervezas a la casa de colonias. Nos fue por los pelos, pues cuando íbamos por la segunda cerveza, mientras hablábamos de pesca, comenzó a llover.
La vuelta a casa fue toda una aventura, no exenta de peligros, pues a la altura de La Panadella, a donde había ido a parar desde Montblanc para enlazar con la A-2, cayó un auténtico diluvio que me obligó a parar en el restaurante de ese collado parra evitar conducir bajo un tremendo riesgo de aquaplanning.  Esa misma tarde, unas pocas horas después, una riada nunca vista antes en la comarca de la Conca de Barberá, inundaría el pueblo de Conesa, provocando graves daños materiales, aunque por suerte ninguna víctima. Esta visto que las fuertes tormentas, con frecuencia de granizo, y las riadas, están siendo las protagonistas negativas de este verano.
Por cierto, sigo de vacaciones con la familia, y acabo de publicar este artículo en

Isla (Cantabria),  18 de agosto de 2014.  

      

(1) No confundir con el Brugent de Girona, río tributario del Ter, y que pasa por Amer, en la Comarca e la Selva. En el caso que nos ocupa, estoy hablando del Brugent de Tarragona, que es afluente del Francolí, y nace en las alturas de la Sierra de Prades, más arriba de Farena.

(2) Aguas abajo el coto, estaba el intensivo de La Riba, repoblado con trucha arco-iris, y que creo también han clasificado como coto de ciprínidos.
 



JORNADA DE PESCA Nº 706

Sábado, 2 de agosto de 2014

Coto del Brugent-FR01 (ciprínidos)
Río Brugent


Temporada 2013 - 2014 - Nº 37

Pescadores: Javier Rubio (Javiermosquero) y Ferran RUBINSTEIN

Capturas:
Javier Rubio (Javiermosquero): 2 truchas fario a mosca seca y 1 trucha arco-iris a mosca seca.
Ferran RUBINSTEIN: 3 truchas fario a mosca seca.

Climatología: nublado y caluroso, con fuerte sensación de bochorno e intervalos con sol.

Caudal: medio-bajo.
Condiciones de vadeo: vadeo obligatorio en muchos tramos, dada la orografía del terreno, sin ninguna dificultad.

Hora de inicio de la jornada: 09,45 h.
Hora de finalización de la jornada: 13,30 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 3
Anton Rubinstein

Concierto para violoncello y orquesta nº 2
Joachim Raff

Viaje de vuelta:

Concierto para piano y orquesta en "LA" menor
Obertura, Op. 9
Ignacy Paderewski

Capricho Ruso
Anton Rubinstein

Los Djinns
César Franck

Líneas Tensas!


Feran RUBINSTEIN



jueves, 14 de agosto de 2014

JP-708. RÍO CAUDALOSO Y PESCA DE TODO UN POCO EN LA PATAGONIA CATALANA - Jueves, 31/07/2014

Los ciprínidos lucharon por ser los protagonistas, en detrimento de las truchas, de una de las más divertidas jornadas de pesca de este verano, de nuevo en Oliana. 

Todo y verme obligado a faenar en un río con un caudal de cerca de 50 m3/seg., mi propia orilla me ofreció diversión suficiente, por lo menos por la mañana.

La protagonista indiscutible de la tarde de esta jornada de verano fue la gran poza del puente de Tragó, en donde siempre se amortigua un poco el efecto del aluvión de agua, y en donde los ciprínidos se erigieron como protagonistas. 

Las truchas fario de repoblación fueron las protagonistas de la mañana, en la parte alta del coto, en donde el alto caudal me obligó a pescar apenas poco más que mi propia orilla.

Los gardis (o bermejuelas) han irrumpido en Oliana al igual que las luciopercas y otras especies que han aprovechado que la cola del pantano de Rialb (que está rebosar de agua desde hace meses, y no da visos de dejar  de estarlo) invade grna parte de la parte baja del coto.




JORNADA DE PESCA Nº 708


Tenía mucha ganas de compartir con mis lectores los azares de esta jornada de pesca en particular, pero sólo llegué a colgar el resumen de la misma en el grupo de Facebook que sigue este blog, Rubinsteinfishing y amigos, pues estaba en pleno ajetreo de preparar el equipaje para irme de vacaciones. Hoy, por fin, encuentro un hueco en este ejercicio de cambio de rutinas que se llama "estar de vacaciones", para poder retomar el contacto con lo seguidores del blog, y contarles lo que fue una jornada de pesca atípica, fechada el pasado 31 de julio, y en este caso escribiendo desde mi ordenador portátil en Isla (Cantabria), en donde llevo ya más de una semana y media de vacaciones con la familia.
Lo que hace tan excepcional esta jornada, es que en la misma llegué a capturar hasta cinco especies de peces diferentes, entre salmónidos y ciprínidos. Y a esta fiesta pudo haberse sumado una enorme lucioperca, que perdí en el combate. Faltó la guinda al pastel, en forma de pez vampírico, pero el mismo estuvo trufado de muchos sabores. A falta de la enorme lucioperca (digno ejemplar "pantanero", en esta ocasión traslocado a un río por arte de birlibirloque), el protagonista de la función fue un potente, atlético y muscular barbo, de pasado el medio metro de longitud, que me hizo sudar auténtica tinta de calamar para sacarlo del agua. Para sorpresa mía, capturé una estupenda bermejuela (1), muy rolliza ella, siendo la segunda que capturo a mosca (2) y en un río (la primera, en Ponts en octubre de 2006). Otra sorpresa positiva fue la captura de una bagra (3), pez que he notado en regresión, pero que en veranos de otros años no faltaba a la hora de remontar el río desde el pantano. A toda esta variedad, y estando en verano, y en un río entre embalses, no podrían faltar los sempiternos alburnos, de los cuales acabé capturando cuatro, todo y que se me soltaron unos cuantos mas en sus sempiternos ataques suicidas a todo lo que se menea en el agua. Finalmente, y tratándose de  un coto truchero, intensivo pero truchero al fin y al cabo, también capturé truchas, en este caso nueve farios, claramente de repoblación, en mano.
Aparte de la variedad de las capturas, la jornada estuvo marcada, y sobre todo condicionada, por el enorme caudal que bajaba por el Segre, con origen en el pantano de Oliana: un aluvión de agua con picos de más de 50 m3/seg., que hacía suicida el vadeo, incluso en las zonas de menor profundidad, y que no remitió en todo el día, ni aflojó un ápice con el paso de las horas: se ve que en este día tocaba  mover turbina. Así pues, y por lo menos en la primera parte de la jornada, en la parte alta del coto, me vi limitado a pescar mi propia orilla y poco más. Todo y así, las truchas, protagonistas absolutas de esta primera parte de la jornada, desde su inicio a las diez y cuarto de la mañana, estuvieron muy activas, y pescando a ratos a tándem de seca y ninfa, o bien con un par de perdigones, no necesariamente de excesivo gramaje, conseguí capturar seis truchas (una a mosca seca y cinco con los perdigones), perder tres más, y no consegui evitar el ataque de tres alburnos, que picaron consecutivamente uno detrás de otro.
A eso de las dos de la tarde, daba por bueno el resultado de la jornada, sin saber que, con la decisión de bajar río abajo a pescar la poza del puente de Tragó, la misma iba a dar un vuelco espectacular.
Fue en ese momento, al dejar de estar estrictamente enfrascado en la pesca, arrimado a la orilla con sombra, cuando me di cuenta de lo terriblemente caluroso del día: treinta y cuatro grados marcaba el termómetro de mi coche, cuando lo consulté mientras aprovechaba a tomar uno de mis sempiternos tes con limón de mi nevera portátil.
Al entrar en los dominios de la poza del puente de Tragó, fui bien consciente de  que iba a por todo, fueran truchas o no, y así, obrando en consecuencia, puse en mi terminal un par de ninfas de mayor entidad y peso, y bastante de fantasía, tanto para  ganar profundidad, como para atraer picadas de peces oportunistas.
Tras intentar tentar a la pequeñas lucioperccas de dos semanas atrás (4), usando la ninfa pompom como improvisado streamer, tardé un tanto en obtener alguna picada, hasta que clavé una bagra, pez muy abundante antaño, pero que en este verano en concreto me ha dado la impresión de estar en regresión. Un ejemplar de unos veinte centímetros. Bueno es, para demostrar al menos, que las bagras siguen remontando el río en la  estación más calurosa del año.
Tras clavar un pequeño alburno, y recibir varias picadas no identificadas, tuve una de las capturas más sorpredentes del día y de la temporada: una hermosa y rolliza bermejuela, pez que, a mosca es casi una novedad para mi, tal y como os he comentado unos párrafos más arriba.
A medida que me aproximaba a la entrada de las corrientes a la poza, noté que la actividad de los peces se activaba cada vez más: cebas esporádicas, carreras y huidas de pequeños pececillos, sombras a trasluz bajo el agua... fue en uno de los lances de este episodio cuando trabé a la enorme lucioperca, pez con el que tuve una buena batalla, y que perdí, de un modo visto y no visto, cuando ya la tenía entregándose casi panza arriba, y estaba alucinando de como iba a meter tamaño bicho en el salabre: era una lucioperca imperial, digna de los grandes ejemplares, de rangos de entre tres y cinco kilogramos, que había pescado a spinning en el pantano de La Baells en los años 90. Al no aparecer la ninfa de la que iba prendida, supongo que tuvo la fortuna de serrar el hilo con los dientes: lamento que el vampiro tamaño trofeo tuviera que irse con una ninfa a modo de piercing en la boca. Espero que se le caiga pronto, pero si alguien pilla una lucioperca descomunal con una phesant tail de color verde y bola del 2 en la boca, que sepa que a ese fiera le tocó el morro previamente Ferran Rubinstein.
Aún no había terminado de lamentarme por la pérdida de la lucioperca, cuando trabé combate con algo que parecía  que hubiera enganchado una locomotora en marcha. Nuevamente, volvía al combate con los grandes ciprínidos, nuevamente tenía a un enorme barbo en la otra punta de la línea. De nuevo, volvía a un combate heróico y agotador por ambas partes, y que en esta ocasión terminó con la victoria del pescador, consistente en la captura, fotografía y liberación del bigotudo.
Seguí faenando, con el empeño de pescar otro de estos grandes ciprínidos, pero terminé metiéndome en el dominio de las impetuosas y desbocadas corrientes, y allí, pescando de nuevo mi propia orilla volví a capturar otra trucha fario, con una sola ninfa, pues la pequeña del combo la había perdido en una enganchada roquera, y no la había repuesto.
Hasta los últimos lances del día fueron sorprendentes: para apurar la última media hora de la jornada me puse a pecar, con una sola ninfa  y el señalizador de picada (formato bolita de plastilina) en la calma, todo y que en esta ocasión crecida, tabla que hay justo debajo del puente.  Hasta tres veces subió una trucha al señalizador de picada, y al final tuve que descontar una captura por haber venido prendida por el lomo, antes de capturar la última trucha del día. Otra fario de repoblación. Como no.
En fin, uno de lo días más sorprendentes de lo que llevamos de temporada, de una temporada de salmónidos que, al menos este año, está resultando rica en capturas de otros peces distintos a las truchas.

Isla (Cantabria), 14 de agosto de 2014.


(1) Bermejuela, en Catalunya se conoce este pez como gardi, o gardó.
(2) A cebo, y pescando en pantanos, había capturado muchos de estos peces, sobre todo en los años 90, y especialmente en el pantano de La Baells.
(3) En castellano, cacho.
(4) Leer el artículo Jornada de Pesca nº 705, en este blog.


JORNADA DE PESCA Nº 708

Jueves, 31 de julio de 2014

Coto Intensivo de Oliana S. M. - SE08
Río Segre

Temporada 2013 - 2014 - Nº 36
Temporada de Salmónidos 2014 - Nº 20

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 8 truchas fario a ninfa, 1 trucha fario a mosca seca, 1 barbo a ninfa, 1 bermejuela a ninfa, 1 bagra a ninfa y 4 alburnos a ninfa.

Climatología: soleado y caluroso.

Caudal: alto (aproximadamente 50 m3/seg.)
Condiciones de vadeo: vadeo muy peligroso y no recomendado, ni aún usando bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 10,15 h.
Hora de finalización de la jornada: 17,00 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

"Te Deum"
Anton Bruckner

Sinfonía nº 3
Anton Dvorák

"Encuentro" (Fantasía para violoncello y pìano)
Joachim Raff

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 1
Sergei Rachmaninov

Concierto para piano y orquesta nº 4
Anton Rubinstein

Fantasía Sinfónica sobre temas de la ópera "La Mujer sin Sombra"
Richard Strauss

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.