"Si, al igual que yo, sois de los que creeis que tenéis poco que enseñar, mucho que aprender y aún más que compartir, éste es vuestro blog".

sábado, 22 de noviembre de 2014

JP-724. VICTORIA PÍRRICA, CON PESCA LIGERA, EN MAGIC ANGLÈS . Sábado, 22/11/2014

Victoria Pírrica en "Magic Anglès": hubo diversión y pesca con "jogo bonito no stop", pero la tensión de líneas fue de baja intensidad, pues predominaron las pequeñas, todo y que preciosas, truchas fario. Las grandes irisadas, tan abundantes hace un tiempo, no dieron la cara ni por un momento, por lo menos en la parte del coto en la que estuve pescando.  . 

Lo más curioso del  día, fue que todas las truchas fario que pesqué ayer, pese a su discreto tamaño, tenían toda la pinta de ser nativas del río. De las once capturas, ni una tenía el aspecto de proceder de alguna repoblación, todo y que para el Mástrer del pasado mes de octubre se repobló con profusión. En fin , un nuevo misterio más que añadir a los muchos que nos deparan los ríos en general, y el Ter, a su paso por Anglès, en particular.   


JORNADA DE PESCA Nº 724


Victoria "Pírrica", en "Magic Anglès". Hubo diversión y pesca con "jogo bonito" todo el día, hubieron capturas (más de diez) e incluso emociones, pero la tensión de líneas fue de baja intensidad, ya que, salvo un par de excepciones, picaron truchas farios muy bonitas, pero de tan escasa entidad que, aparte de cuatro cabriolas acrobáticas fuera del agua, poca faena le dieron a mi ayer un tanto sobredimensionado equipo, caña Scott A2 de 10 pies para línea 6, que elegí pensando en que todo y el bajo caudal del río, tarde o temprano podría entablar combate con alguna de esas enormes irisadas, los famosos "torpedos con aletas", antaño tan abundantes en todo el coto, las cuales no dieron señales de vida, salvo en una contada ocasión, por lo menos en el sector de este intensivo en donde estuve pescando, o sea la zona baja del mismo    
Después de casi poco más de un mes, volví a pescar en sábado tras haber estado varias semanas haciéndolo en laborables tales como lunes o viernes, debido a que entre el final de octubre y la primera quincena de noviembre, se me habían acumulado un montón de compromisos familiares, e incluso tuvo que marchar a Baleares por unos días, fin de semana de por medio, para atender a una operación que le practicaron a mi hermano mayor.
Esta vuelta a la pretendida "normalidad", o sea pescar en sábado en un coto intensivo sin muerte de los más frecuentados de nuestra geografía, tampoco ha supuesto tener que compartir el río con la muchedumbre; bien al contrario, he visto muy poca gente pescando, y encima de lejos. Por desgracia, a la guardería fluvial no la he visto, ni de lejos, ni de cerca.     
Lo que no ha cambiado sustancialmente, es la climatología, que ha sido muy parecida a la de mis dos últimas jornadas: un día nublado y gris, que ha dado paso a aperturas esporádicas de claros, y con una temperatura inusualmente benigna para la época del año, que unida a un alto grado de humedad me ha hecho sudar de lo lindo, al ir más abrigado de lo necesario.  
Sin embargo, el cambio más llamativo, con respecto a mi última visita al coto (1), ha sido que el caudal del río ha bajado, de un modo drástico, a esos 5 m3/seg. que son moneda de pago frecuente en los otoños e inviernos de esta parte del Ter, aguas abajo de la presa del Pasteral, nada más consideran los gestores del agua que ha terminado la temporada de regadíos.
Supongo que este factor caudal bajo ha sido más determinante que no la climatología, en lo que al desarrollo de los acontecimientos se refiere. A partir de ahora, y hasta bien entrada la primavera, tocará acostumbrarse a ello, como cada año, en Anglès. Esto quiere decir, pescar en un río en que el vigor de las corrientes está reducido a la mínima expresión, y donde la trucha permanece bastante menos activa, toda vez que hay que aproximarse a la misma con mucho cuidado. Por otra parte, este río con el caudal cercano al mínimo ecológico lo que tiene de bueno es que está hecho que ni ex-profeso para pescar largo a seca, o como mucho a tandem de seca y ninfa, o sea un quasi obligatto de "jogo bonito", o pesca lo más ligera posible. De hecho, ya saben los seguidores de este blog, a base de leer mis crónicas de pesca, que curiosamente cuanto mas pesco a seca, sobre trucha vista, es precisamente fuera de temporada, en los otoños e inviernos, y aquí, en "Magic Anglès".
A nivel pesca, la jornada tampoco tuvo mucha historia: nada más llegar al río ya encontré truchas activas comiendo en superficie, y nada más ver el panorama me dieron ganas de volver al coche para ir dejar la Scott y llevarme de vuelta la Vision GT four, 9 pies para línea 5, una herramienta mucho más grata de manejar, tal y como estaba el río, y dada la actitud de los peces, que no la caña de 10 pies. Sin embargo, sucumbí a la pereza, y decidí amoldarme a sacar partido de lo que disponía en ese momento.
De todas maneras, tampoco fue tan dramático, ni tan incómodo, el manejar la caña de 10 pies para línea 6. En verdad, solo tuve dificultad lanzando y posando moscas pequeñas, pero a la hora de manejar el tándem el lance ganó en precisión, y gracias a la sobrada potencia de la caña, y al mayor calibre de la línea, pude alargar un poco más la distancia, todo y llevar un bajo de línea quizás un poco demasiado largo para pescar con una mosca y una ninfa, aunque esta última nunca dejó de ser de tamaño ínfimo.
Las truchas estuvieron más resabiadas de lo normal al principio de la jornada, para ir ganando agresividad y descaro con el paso de las horas. Así pues, comencé pescando con moscas muy pequeñas, y acabé faenando con un gran tricóptero de pelo de ciervo, combinado con un microperdigón (anzuelo del 19, con bola del 00). Al igual que en la jornada anterior, en otra parte del Ter, en que pesqué a mosca seca gran parte del día, en ningún momento tuve claro que c... estaban comiendo las truchas. Supongo que la emergencia de algo que ni vi volar, o quizás algún bichín muy pequeño, posiblemente del tipo terrestre.
Como he dicho al principio, la jornada no dejó de ser divertida. Lástima del escaso porte de los peces, porque tan solo si la mitad de los capturados hubiera pasado de los 30 cms., la sensación de "Victoria Pírrica" simplemente se hubiera evaporado. También fue una pena que dos de las mejores truchas se me desclavasen en la pelea, y que el único "pepino" (una fario de gran tamaño, que picó precisamente en el último lance de la jornada) se llevase el tricóptero clavado en la boca, a modo de piercing, al fallar el nudo del codal justo cuando, nada más iniciada la pelea, el pez ganó la siempre ventajosa postura de aguas abajo, valiéndose de la escasa, pero suficiente para sus propósitos, corriente de la postura.
Para los amantes de los detalles, y en lo que a capturas por señuelos se refiere, cinco truchas picaron a moscas pequeñas (tres a quironómodo de color gris, y dos a una emergente generalista, con exhuvia de poly-wing), y cinco más le arrearon dentellada decidida a un tricóptero tan peludo como exagerado, y a la vez contrastadamente eficaz, como el "punky" de Marc Vande Vliet. Sólo una onceava pintona picó a la micro-ninfa, un mini perdigón amarillento con bola del 00.
Una de las cosas que más me sorprendió de la jornada fueron precisamente las truchas. Pese a su tamaño contenido, todas ellas tenían unas aletas perfectas, bien formadas y vigorosas. Todo y las diversas libreas, la impresión que me dieron es que se trataba, en todos los casos, ¡ojo al dato!, de peces nacidos en el mismo río. ¿Y las farios de repoblación, tantas como echaron para el Máster celebrado a principios de octubre pasado?¿Y las arco-iris, sobre todo las "barras de pan" y "submarinos con aletas", tan abundantes antaño? Pues bien, tanto unas como otras parecen haberse esfumado del río, así como los ávaros se esfumaron de la historia.
Tras la bien merecida merienda, conduciendo de vuelta a casa, me vino a la cabeza la historia de Pirro, rey griego de Epiro, quien invadió la Península Itálica dos siglos antes de Cristo y derrotó repetidas veces a los siempre tenaces y perseverantes Romanos, pero a costa de tan grandes pérdidas que, pese a las victorias continuadas y a no haber conocido la derrota en ninguna ocasión, tuvo que retirarse, agotado, ante tan incansables enemigos. Se dice que, tras la batalla de Heraclea, contemplando el campo de batalla, Pirro comentó

Otra victoria como esta, y tendré que regresar a Epiro solo

 Esto es lo que se llama una "Victoria Pírrica", como la mía en este sábado de Santa Cecilia, patrona de ese arte sublime que es la música, otra de mis pasiones, en la que ni la pesca vistosa, ni el uso del "jogo bonito" continuado puede justificar la sensación de vacío de tan escasa tensión en líneas.       
   
                  
(1) Jornada de Pesca nº 721 - Viernes, 24 de octubre de 2014. 


JORNADA DE PESCA Nº 724

Sábado, 22 de noviembre de 2014

Coto Intensivo de Anglès - El Pasteral S. M. TE015
Río Ter

Temporada 2014-2015 -Nº 5
Temporada de cotos intensivos de salmónidos 2014-2015 - Nº 3

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN

Capturas:
10 truchas fario a mosca seca y 1 trucha fario a ninfa

Climatología: nublado, con aperturas puntuales de claros; temperatura muy suave y alto grado de humedad.

Caudal: bajo

Condiciones de vadeo: vadeable sin dificultad, siendo recomendable el uso del bastón de vadeo debido a lo resbaladizo de las rocas.

Hora de inicio de la jornada: 10,30 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,15 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía de Montaña ("Ce qu´on entend sûr la montagne")
"Festklänge"
"La batalla de los hunos"
Franz Liszt

Viaje de vuelta:

Concierto para violín y orquesta nº 2 "en estilo húngaro"
Joseph Joachim

Obertura "Dmitriy Donskoy"
Anton Rubinstein

Líneas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN

viernes, 21 de noviembre de 2014

PARTES DE PESCA HISTÓRICOS... RECIÉN DESENPOLVADOS DEL ARCHIVO.



Hola Kamaradas:

Hacía tiempo que no desempolvaba alguno de los partes de pesca, que publicaba en la tertulia de los foros de Conmosca "Pesca de Salmónidos Jornada tras Jornada", y hoy me he decidido a hacerlo, con un par de ellos que todavía no he rescatado para el blog. Espero que os gusten, y os hagan entrar tantas ganas de ir a pescar como a mi.


NIEVE EN LAS CUMBRES Y FARIOS EN EL RIO. 
 
La mañana del día 15 de Agosto, me despedí de mis compañeros del Centre Excursionista, Armand y Jordi, en el parking de Tavascan, tras haber compartido con ellos la dura travesía de montaña conocida como "La Porta Cel".
Justo 5 días antes, en una tarde calurosa y sofocante, había tenido la ocasión de saludar a pie de rio a los amigos Oso y Costa. Cinco días después, y tras varias jornadas con niebla y frio intenso, me despedía de mis compañeros de travesía en un entorno más propio del otoño avanzado que de un día de la Virgen de Agosto: cielo gris, ráfagas de viento frio y ¡nieve! por encima de los 2.000 m.
Parecía que iban a pintar bastos, pero uno, por desgracia, no puede elegir los días de pesca. Disponía de sólo 5 días "de permiso" después del trekking y antes de volver con mis niñas a la playa, y no era cuestión de desperdiciar ni un minuto.
Llegué a Alins (Vallferrera) justo cuando un viento frio y molesto apartaba las espesas nubes abriendo pasillo para un sol otoñal.
El objetivo: pescar o interntarlo en el Coto Vallferrera sin muerte nº 1, conocido en la orden de vedas como ZPC de Ainet de Besan.
Las primeras 2 horas, pescando despacio desde las piscinas de Alins hasta bien pasado el camping, fueron totalmente baldías, hasta que en unas corrientes una trucha de buen porte se interesó por la ninfa de mi tándem, y tras una breve pelea se desclavó. Buena señal, por lo menos hay peces en el rio.
Al llegar a una pequeña poza, opté por la famosa "estrategia Romea" (1), o sea, de rodillas o cuerpo a tierra, y a observar que menea la aleta sin ser visto. ¡Touché!, una pequeña poza con "de todo un poco": pepinos, pepinillos y sardinillas. Así, sin ser visto, y con mis lumbares castigadas por 5 días de arrastrar mochila y de camastros de refugio, conseguí mis dos primeras preciosas truchas del Vall Ferrera: la primera un bichín de apenas la talla justa, pero la segunda un buen "burranco" de casi 35 cms.
A partir de ese momento, a eso de las 2 de la tarde, Lorenzo el Rey no se resignó al ataque traidor del General invierno, e impuso su reinado, volviendo de súbito al verano real.
Canguro paravientos fuera, pues, y a las corrientes con trico de pelo de ciervo, en donde no tardé en capturar un par de truchas más.
La llegada a un nuevo "parado" de aguas, supuso la vuelta a la postura genuflexa,y esta vez con la exigencia de lances muy calculados debido a lo emboscado de la postura.
Pura estrategia: sin renunciar al tándem, lances que esquivasen las ramas, toda vez que pescaba primero las aguas más paradas a corta distancia de mi, para dejar para luego la entrada de corriente del final de la postura.
Y esta vez hubo suerte, y la postura fue pescada "de manual", o sea: en menos de tres lances, primera captura, arrastrada a la sacadera antes de que subiera rio arriba y alborotara el gallinero. Tiempo para moverse con total discreción a buscar la pesca más cómoda posible sobre el final de la leve corriente. Cigarrillo -para calmar aún más el gallinero-,un par de pasadas del tándem y... otra trucha. ¡Que farios tan preciosas!. Ahora , ¡por fin! posiblidad de un lance más largo, sobre la entrada de la corriente, y esta vez, otra trucha que acaba en la sacadera, pero víctma de la pasión por el irresistible trico de pelo de ciervo de tamaño "king size".
A partir de ese punto, el Vallferrera deja de dar tantas concesiones, y se convierte en un rio muy, pero que muy emboscado. Todo y así, y a tener que pescar muchas posturas "con ballesta" aún tuve ocasión de pescar una trucha más, y de revolcar al menos cuatro que no vieron mi sacadera más por mi torpeza, que por su bravura.
Satisfecho, y con las lumbares y rodillas molidas ,llegué al límite del coto, la confluencia con el Rio de Tor ¡Que lugar más agreste!.
Habia cumplido otra de mis grandes ilusiones, pescar en la Vallferrera, valle que me había impresionado hacía 25 años atrás cuando subí por primera vez la Pica d´Estats.
Cinco años después, cargado de "tresmiles" e incluso un"cuatromil" alpino en mi "currículum" montañero, volví a subir a la Pica d´Estats, y esta vez aproveché para, en el mismo día, subir  el Pic de Sotllo y el Montcalm.
Sin embargo, en este pasado trekking, y aparte del Pic de Certascán, volví a subir -por tercera vez- a la Pica d´Estats. Pero esta vez sin ambición, sin pasión. Lo mejor de los dias de montaña era la compañía de los amigos con los que he compartido tantos años de mochila y piolet, sobre todo con Jordi, con quién había subido a la Pica d´Estats en el lejano 1.988.
Abajo en el valle, me esperaban el rio y las truchas. un desafío, para mi, tan digno e importante como coronar cualquier montaña.
Curiosamente ,Jordi habia sido mi compañero de pesca cuando los dos éramos adolescentes, y pescábamos en el mar o íbamos "de carpas" al Pantano de Vallvidera, o a Monistrol. Sin embargo, con los años su pasión por la pesca se extinguió hasta llegar a la indiferencia, mientras que la mía prendió como una llama a la que ¡por fin! pude cumplir otro de mis sueños de adolescente, y que no era otro que poder llegar algún día a pescar a mosca.
En fin, ya es hora de finalizar este rollo sentimental. Volvamos al pasado 15 de Agosto. A las 6 de la tarde hubiera sido un buen momento para ir a la parte baja del coto, ver si el rio no había sido pisado, y hacer un "sereno".
Sin embargo, me sentía embriagado por la euforia de haber pescado, con éxito, en un rio que era leyenda para mí, y además mis articulaciones me pedían un descanso.
Tiempo pues, para recoger bártulos, embadurnarse bien de Brummel, e ir a comerse un "Magnum" de esos que anuncia Eva Longoria, triste sustituto de los Imperiales manjares de Can Nasiet Republic.  Seguramente, la señora Longoria, latina, piel canela y vitalista sería un bocado más apetitoso que no los Magnums que promociona. 

 
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Viernes, 15 de Agosto de 2.008

Coto Vallferrera sin muerte nº1
(ZPC de Ainet de Besan)

Capturas: 8 truchas fario (5 a ninfa y 3 a seca).

Climatología: ventoso y frio por la mañana, y soleado y templado a partir de primera hora de la tarde.

Pescador: Ferran RUBINSTEIN.

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LIneas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN.




JORNADA PRÓLOGO DE LA TEMPORADA 2.007 EN PONTS - MEJOR DE LO ESPERADO, HABIDAS LAS CIRCUNSTANCIAS. (INCLUYE : AIRWICK OLOR PORCINO” Y “EL PISCÓPATA DE LA CUCHARILLA").

Hola amigos:

Tal y como avancé en estas páginas la semana pasada, ayer me desplacé a Ponts, con el fin de vivir allí tanto la apertura anual de ese coto, como la “jornada prólogo” o previa a la inauguración de la temporada truchera oficial.
Como era de temer y esperar, un cartel colgado en la tienda de pesca “Can Basté” y otro en el “Bar Cadí”, ambos lugares de venta de tickets, y editado por la Sociedad de Pesca local, alertaba a los posibles pescadores de que no se habían autorizado repoblaciones, pues la DGMAi HA no las había autorizado.
Supongo que eso, y el “boca-oreja” durante la semana, disuadió a muchos pescadores. El caso es que, después de desayunar, y con un omnipresente aroma de “Air-Wick Porcino” (ayer el viento traía todo el olor de purín de cerdo de las granjas aledañas hasta el mismo pueblo de Ponts), me dispuse a ir al rio y ver si de verdad aún quedaban peces, alli. Inexistencia la cual, de producirse, la Sdad. de Pescadores local “no se responsabilizaba”.
La jornada fue totalmente inusual. Para empezar, el dia no cuadraba para nada con la imagen habitual que tengo de un dia de pesca en Ponts a principios de temporada, y que es la de un rio crecido y bravo, que impone tan solo de meterte un par de pasos dentro de la corriente, bajo un cielo oscuro y amenazante y soportando un desapacible viento frio.
Ayer sin embargo, lucía un sol digno de la primavera avanzada –extremo que parecía querer desmentir, en solitario, la arboleda gris, parda, y desprovista de hojas- y el temible Segre, bajaba que daba pena de la poco agua que llevaba. Era el cauce de algunos agostos, pero trasladado por un extraño capricho al preludio de la primavera. ¡Que miedo! Si ahora baja así de caudal, y si nada lo remedia.... ¿qué nos espera para la canícula estival?
Otra de las imágenes típicas de las primeras jornadas de la temporada en Ponts, es la de un overbooking tal de pescadores que, sería necesario poner en la orilla , y cada x metros, una máquina de turnos como las que hay en la tocinería del súper. Pues nada: ayer gente pescando haberla, la había, pero no gentío.
Supongo que los dos factores anteriores, fueron bastante decisivos para que, todo y no haber habido repoblación alguna, pescase bastante bien y con un resultado que, creo no habría pensado antes de salir de casa ni cuando venía hacia Ponts escuchando a Paderewski, esto es: cinco truchas arco iris a ninfa.
Viendo lo bajo de caudal que discurría el rio, y a sabiendas de que –en el mismo supuesto que en Oliana- la trucha que presumiblemente quedaba era “veterana del rio”, opté por pescar con ninfas muy pequeñas. Opción refrendada y avalada por mi amigo Antonio “El Pintor”, quien junto con su amigo “Franchu” no quisieron perderse el “gran show” de la apertura de Ponts.
Coincidí con Antonio mientras me estaba cambiando “de faena” por la mañana. Bien entrada la tarde volví a cruzarme con él, y de paso aproveché para pescar un rato en su compañía y la de Franchu, y ser testigo de dos curiosos hechos que relataré más adelante.
Vamos ahora con la acción pesca. Al principio, tuve que hacer todo el acopio de mi paciencia para esperar a que tres pescadores de lance dejasen de batir unas corrientes “muy golosas” que yo quería prospectar con las ninfas. Tardaron lo suyo, pero al final se fueron y por un momento no vino nadie más ¡milagro, la postura era para mi! Hasta se me hacía extraño estar en solitario tal día como aquel en Ponts.
Si quedaban truchas en el rio, tenían que estar en esas corrientes... era de “Libro Gordo de Petete”, y por esta vez no me equivoqué. A la tercera varada tuve la primera picada y ensalabré una señora iris de buen tamaño (como todas las que ayer les toqué las escamas). En menos de un cuarto de hora había clavado un par mas y se me había desclavado otra. Fue entonces, al levantar la vista del señalizador de picada, cuando me dí cuenta de que por encima mío tenía tres señores pescando con cucharilla la misma postura que yo, y por debajo dos más, lo que hacía cinco el número de cucharillas que pasaban cerca de mi, por lo que decidí no entrar en discusiones, y me fui a buscar fortuna en otro sitio, muy contento de constatar de que “aún quedan truchas en el rio”.
Apenas había gente en la corrientes que quedan por encima de la piscifactoría, así que busqué un hueco para mi uso personal y sin molestar a nadie, y me puse a batirlas con persistencia, y allí clavé otra trucha.
La quinta y última trucha la hice en un remanso de agua, sino parada, con escasísima corriente. Fue la excepción a las capturas en corrientes, aunque cosa curiosa, nada más desanzuelarla y en la siguiente varada ¡tomó la ninfa como un cohete otra trucha que estaba más o menos en el mismo sitio que la anterior!, y tras revolcarla, consiguió desclavarse.
A la hora “estandar” de comer (That is in Spain at 02,30 p. m.) bien poco gente quedaba en el rio pescando, aunque lo cierto es que por lo menos quedaba la más conflictiva, como leeréis a continuación.
Me encontré, de nuevo, con Antonio “el Pintor” y Franchu, que se iban a la zona de kayaks, pues allí habían visto moscardear. Como era el mi intención la de pescar a seca si subían, les dije que si no les importaba les acompañaría, pero que antes iría a aparcar bien el coche.
Al llegar a la zona de kayaks, me encontré a Antonio, en medio de la corriente, discutiendo a voz en grito con un “semoviente” armado con una caña de cucharilla, que se movía por la orilla con andares simiescos, bombardeando a cucharillazos la misma postura que Antonio, pero con tanta alevosía que por poco no le da con la cucharilla en la cabeza.
Además, el energúmeno espetaba a voz en grito que “Vosotros pescáis con artes prohibidas, que eso de la ninfa no es legal”. A eso que, para mayor rabieta del individuo, Antonio clavó ante sus narices un señor truchón fario de cerca de dos kilos, con una emergente. Trucha digna de foto, si señor. Y sesión fotográfica que hicimos en la orilla mientras el cucharillero demente seguía lanzando y andando a la vez desde la orilla de enfrente, como poseído por un ente demoníaco que le hubiese condenado a ser una fiera enjaulada.
Tardo lo suyo que, aquel subnormal dejase de imprecarnos y de echar la cucharilla a un palmo de nosotros. Supongo que ayer, debía ser día de permiso en algún manicomio. Por suerte se lo dieron al “tonto de la cucharilla”, aunque tal y como están las cosas, el día menos pensado sueltan a Hannibal Lecter, y ya podemos empezar a correr si le da por cabrearse con nosotros.
En fin, que con tanto estrés a cucharillazos, las truchas que estaban subiendo, dejaron de hacerlo, y me quedé con las ganas de pescar a seca.
Y justo cuando Antonio estaba en plena “exhibición” de clavar truchas, superado el momento de enfado, tuve que irme, este sábado un poco antes, para eludir en impresionante follón de tráfico que “El Clásico” Barça – Madrid origina en mi barrio, pues, si no lo sabéis, soy de los “afortunados” que viven al lado mismo del Nou Camp.


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TEMPORADA DE COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS.

Jornada nº 18
Sábado, 10 de marzo de 2007

Coto de Ponts “Intensivo”
Rio Segre

Climatología: Soleado y caluroso, con viento.

Pescador: Ferran Rubinstein.

Capturas: 5 truchas arco-iris a ninfa.

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Y el Sábado que viene... ¡la apertura oficial! Todo sentido común me dice que si quiero tocar escama evite ir a Pedret. Pero el menos común de los sentidos, ese que habla de recuerdos y se expresa como una Sinfonía de Glazunov, me dice que no evite ir allí donde tanto deseo volver, y menos por una cosa tan nimia como un bolo. Al fin y al cabo, las perspectivas para este sábado eran muy malas a priori, y te has vuelto a casa con la alegría de haber devuelto cinco preciosas truchas al rio.
Espero, amigos, que vosotros tampoco os dejéis robar la ilusión por los ríos, por la pesca y por la vida.

Buena Pesca y Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

martes, 18 de noviembre de 2014

JP-723. ALLÍ DONDE SE RESPIRA LA PAZ, DONDE EL TIEMPO FLUYE DISTINTO, Y TE REENCUENTRAS CONTIGO MISMO. Lunes, 17/11/2014

Pese a la amenazadora nubosidad de la mañana, la temperatura benigna y el caudal amable de río permitieron que las preciosas truchas fario, de la zona libre sin muerte del Ter, estuvieran activas desde el inicio de la jornada, picando decididas a ninfas tipo perdigón de de fantasía. 

A partir del mediodía, y durante la tarde, lució un buen sol y la temperatura subió. Quizás fuese por ese motivo que se activaron las truchas y comenzaron a cebarse en superficie. Lo mejor de todo, es que no estaban nada selectivas, y picaron francas a varios patrones de mosca, incluido el de tricóptero, todo y que era evidente que lo que comían era la emergencia de una pequeña efémera, de la que apenas pocos ejemplares lograban salir volando, dada la voracidad de  las pintonas.     


JORNADA DE PESCA Nº 723

De vuelta al río, justo dos semanas después de la última jornada de pesca. Como en aquella ocasión, en esta que nos ocupa también me he visto forzado a trasladarla a un lunes, en vez del habitual sábado, ya que este fin de semana he estado liado con la doble fiesta de cumpleaños de mi hija (ocho añitos, ha hecho la niña bonita del papa): el sábado, con la familia, y el domingo con los amiguitos de la niña. Es lo que tiene vivir en un piso pequeño: no cabemos todos a la vez, y hemos de celebrarlo por turnos.
Puede que alguien piense que es un chollo esto de pescar en lunes, día típico de pesca de jubilados o de profesionales liberales que tienen potestad sobre la gestión de sus horarios de trabajo. Craso error, por lo menos en lo que a mi concierne. Pescar fuera del fin de semana me supone gastar parte del stock de los días de vacaciones que aún me quedan (y gracias, ya lo se), y encima he de terminar bastante antes de lo habitual y volver a casa a toda prisa (conduciendo con precaución, of course), pues al día siguiente hay que madrugar para ir a trabajar, y como mi hija ha de ir al cole también toca cenar en "horario europeo".
Pero, con chollo o sin él, un día de pesca siempre es un bien escaso, que hay que tratar de disfrutar al máximo. En esta ocasión, tenía realmente muchas ganas de reencontrarme con el río, y sobre todo de tomar contacto con la naturaleza. El fin de semana pasado tenía previsto ir de excursión de senderismo, con los compañeros del club excursionista del que soy socio, otra de las actividades que me encantan, pero tuve que partir raudo, por vía aérea, para atender a una operación que le practicaron a mi hermano mayor, residente en Menorca, con el fin de extirparle varios tumores malignos en el riñón izquierdo y en la vejiga urinaria. Todo fue bien, pero la moneda sigue estando en el aire: al tratarse de un caso oncológico tocará rezar todo lo que sepamos, para que no se produzcan las temibles metástasis, y evitar el siempre duro y agresivo tratamiento de quimioterapia.
 La verdad es que nada mejor que un buen día de pesca, preferiblemente en soledad, para descansar la mente y encontrar un poco de paz espiritual, tras un período de aciagas vicisitudes. Los hay que practican yoga. Otros, prefieren quemar adrenalina saltando de un puente atados a una cuerda. La verdad es que no soy tan místicamente exótico, y tiendo más bien a ser poco amante de riesgos asumidos por frivolidad, así que me basta con tener una caña en la mano, y plantarme a la vera del río, para sentirme bien conmigo mismo y aislarme de aquello que me perturba, aunque sea por un rato.
 Al igual que hace dos semanas, este lunes de mitad de noviembre me he decidido a visitar, de nuevo, la muy extensa zona libre sin muerte del Ter, pues truchas está demostrado que, como as Meigas, haberlas haylas, siempre que uno pague el doble peaje de tener fe y estar dispuesto a renunciar a comodidades, explorando río y dejándose el vader hecho unos zorros si hace falta. De todas maneras, no os vayáis a pensar que ahora me ha entrado la vena de "Indiana Jones" fluvial, y menos sin la compañía de mi buen amigo Dani Riverboy, que es mi guía altruista habitual en las correrías por esta dimensión de la pesca con fe y sin pago de permiso. La verdad es que volví a repescar el mismo sector de hace dos semanas atrás, esta vez con más éxito, como podremos leer más adelante. ¿Donde? Pues bien, esto no tiene importancia. Ya sabéis, son muchos los kilómetros de zona libre, pero para nada deseo que el lector de este blog pueda caer en el pecado capital de la pereza. Como en otras ocasiones, os animo a bajar al río, vivir la aventura, y sacar vuestras propias conclusiones.
Durante el viaje de ida, temí que de nuevo se cumpliese la terrible "Ley de Murphy", en la famosa variante "siempre llueve el día que toca pescar", pues la densa y gris nubosidad no invitaba mucho a pasar el día a la intemperie. Sin embargo, a medida que avanzó la mañana, ya metido en faena, se fueron disipando las nubes, y a mediodía brillaba ya un agradable sol crepuscular de otoño que incluso hizo subir un tanto la temperatura, lo justo para que sobrase el impermeable que me había puesto por si tocaba, como pasa de vez en cuando, pescar bajo el chaparrón hasta el chocolateo final del río.
Por lo que respecta al caudal, la verdad es que lo encontré ligeramente más bajo que hace dos semanas. Solo un poco menos de tiro de corriente, pero lo justo para vadear con más comodidad pero, eso si, sin descuidar el siempre útil bastón de vadeo.
En acción de pesca, ya os adelanto que anduve bastante menos que en la ocasión anterior, más que nada porque a partir de primera hora de la tarde se activaron las truchas en superficie y me puse a pescar a mosca seca en una postura muy querenciosa, en la que incluso acabé terminando la jornada.
Por la mañana, bajo un cielo gris pizarra, estuve pescando primero una gran poza, y luego remontando unas corrientes. Las truchas estaban ya activas, tanto a media agua como en profundidad, nada más comenzar a pescar, y desde la primera varada hasta primera hora de la tarde terminé capturando siete truchas fario a ninfa mediante el uso de perdigones de pura fantasía, con colores tan exóticos como el rojo chillón o el violeta, siempre con ese efecto de brillo que ofrecen los hilos Madeira, hechos que ni ex-profeso para montar este tipo de ninfas.
Como he dicho antes, a partir de primera hora de la tarde me topé con una gran actividad de truchas en superficie, y además en uno de mis tipos de escenario favoritos para pescar a mosca seca: una tabla larga de escasa profundidad, con la corriente muy lenta. Lo mejor de todo, es que no estaban nada selectivas, y picaron francas, algunas veces incluso con agresividad, a varios patrones de mosca, incluido el de tricóptero de pelo de ciervo, todo y que era evidente que lo que comían era la emergencia de una pequeña efémera, de la que apenas algunos ejemplares llegaban a salir volando, pues tal era la voracidad de las pintonas.
Picaron al tricóptero de pelo de ciervo, picaron a una ignita, pero también la imitación de una emergente de conjunto, con exhuvia de polywing, les hizo probar metal. Eso si, todo fue ocultarse el sol, tras la arboleda, cuando faltaba poco para las cuatro de la tarde, y cesar totalmente la actividad como si hubiesen apretado un interruptor. Por suerte, y tras unas horas de gran diversión, en ese momento ya llevaba capturadas y soltadas once truchas fario, para añadir al cómputo total de la jornada, junto con las siete pescadas a ninfa durante la mañana y el mediodía  
A diferencia de la vez anterior, tan solo dos semanas atrás, todo y pescar el mismo sector, en esta ocasión he capturado truchas de mayor tamaño y entidad: cinco (pescadas a ninfa) pasaron largo de los treinta centímetros, y una de las clavadas a mosca seca, la mayor de la jornada, quedó cerca de los cuarenta. El resto, diez truchas de entre veinte y veinticinco centímetros,  y un par de "palmeras". Por cierto, no se si es porque el tiempo está cambiando, pero de ciprínidos, por lo menos en este sector, no vi ni rastro: ni barbos , ni carpas, todo y que se supone que deberían ser los señores y dominadores del río, por lo menos en estas latitudes. Da la impresión de que la marea de truchas los debe haber restringido a otros escenarios, posiblemente grandes pozas, en donde estarán poniéndose cómodos a la espera de la llegada del, cada día más cercano, duro invierno.
Dado que anduve menos por el río, tras plegar la caña y el bastón, me tocó andar más de la cuenta para volver al coche. La verdad es que un poco de ejercicio aeróbico de baja intensidad nunca viene mal, y más cuando, tras el fin de semana de doble celebración, la tarta de cumpleaños me salía incluso por las orejas. 


JORNADA DE PESCA Nº 723

Lunes, 17 de noviembre de 20114

Zona libre sin muerte del Ter - ZLLSM29
Río Ter

Temporada 2014-2015 - Nº 4

Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 11 truchas fario a mosca seca y 7 truchas fario a ninfa

Climatología: mañana: nublado y fresco; mediodía y tarde: soleado y fresco.

Caudal: medio-bajo

Condiciones de vadeo: vadeable sin dificultad, siendo recomendable el uso del bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 09,45 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,00 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía en "FA" mayor
Ludwig Thuille

"Festklange"
Franz Liszt

Viaje de vuelta:

Concierto para órgano y orquesta nº 1
Concierto para órgano y orquesta nº 2
Josef G. Rheimberger

Concierto para piano y orquesta en "RE" mayor
Ludwig Thuille

Líneas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN.

lunes, 3 de noviembre de 2014

JP-722. LLEGADA DEL OTOÑO REAL, EN LA DIMENSIÓN DE LA PESCA SIN PAGO DE TIQUET. Lunes, 03/11/2014

Preciosas truchas fario, modestas en su tamaño, pero bravas en la pelea, fueron de nuevo las protagonistas de una jornada de pesca en la zona libre sin muerte del Ter, en la que la meteorología anduvo muy revuelta.

Todo y pescar un par de ejemplares de trucha fario que rondarían los treinta centímetros, me tuve que conformar, para ilustrar este artículo, con un par de fotos de truchas de menor porte, ya que las pilas de la cámara se agotaron a la segunda foto. A ver si, de una vez por todas, tengo en cuenta llevar siempre en el chaleco un par de pilas de repuesto.



JORNADA DE PESCA Nº 722



Un año más, hemos vuelto a comer las castañas, y a rendir homenaje a nuestros Fieles Difuntos, en manga corta. Sin embargo, el largo verano desubicado en el calendario, que se ha prolongado todo el mes de octubre, ha llegado bruscamente a su fin nada más terminar de engullir el último “panellet” (1), pues el primer lunes de este recién estrenado mes de noviembre ha traído consigo un cambio de tiempo sustancial, con lluvia y viento como preludio de una bajada de temperaturas que, si bien no nos va a llevar al crudo invierno de golpe, sí que pondrá los valores máximos y mínimos del mercurio a  niveles de lo que suele ser habitual en otoño, la estación de las hojas caídas, las setas en el cesto y las noches largas para imaginar fantasmas y espíritus.
Tras un fin de semana de Todos los Santos (o “Halloween”, como dicen los  modernos, los adolescentes, y en general los sumisos a la colonización cultural yanqui), ocupado en obligaciones y compromisos familiares,  he podido disponer de un día de vacaciones pendiente de gastar para poder ir a pescar en día laborable. Sin embargo, esta vez el privilegio de poder pescar cuando la inmensa mayoría está ocupada en sus quehaceres rutinarios, se ha visto un tanto enturbiado por la climatología adversa, que ha condicionado en gran manera la jornada de pesca.
Con el cambio de tiempo en ciernes, tal y como no pararon de augurar los partes meteorológicos a lo largo del fin de semana, no me decidí a sacar tiquet de pesca alguno hasta no tener claro en donde habría menores posibilidades de lluvia. Finalmente, la provincia de Girona parecía ser que sería en donde menos precipitación caería. Sin embargo, mi destino de pesca habitual fuera de temporada en esa provincia, “Magic Anglès”, tiene el día de descanso el lunes, así que finalmente, haciendo de tripas corazón, apelé a mi siempre escaso espíritu aventurero y me dispuse a explorar, esta vez en solitario, sin ayuda ni consejo de amigos que me hicieran de guía, la extensa zona libre sin muerte del Ter.
Como en otras ocasiones en que he pescado en esta zona libre sin muerte de tantos kilómetros de longitud (va de la desembocadura en el mar hasta el puente de Sant Julià de Llor, cerca de Anglès), no voy a ser explícito a la hora de detallar en que parte de la misma he estado pescando, por el mismo motivo de siempre: el no fomentar la pereza, especialmente la mental, del pescador, y de paso para incentivarle a explorarla y a sacar sus propias conclusiones. Eso sí, advirtiendo a los que van locos por pescar truchas sin pagar un permiso de coto (intensivo o de temporada, según la época del año, o las preferencias del usuario), que la presencia de salmónidos  se da en muchos sectores de la misma, pero no en todos, y poniendo, de paso, de sobreaviso a aquellos acostumbrados a pistas para coches, veredas desbrozadas y barbacoas a pie de río, que aquí, ya incluso antes de poner las botas en el agua, se las tendrán que ver con las punzantes zarzas rasgadoras de vaders, con las irritantes ortigas y con alguna que otra telaraña estampada en la frente, todo para llegar a meterse en la dimensión paralela de un río con rocas resbaladizas que invitan al baño inesperado, con la ropa puesta, en donde los lodos traidores te succionan en orillas que aparentan, a simple vista, ser tierra firme, y en donde la soledad es tan imponente que, de perder la concentración en la acción de pesca, uno puede imaginar, en una tarde demasiado gris, bajo un cielo tempranamente oscuro, que una tan misteriosa como horrenda criatura Lovecraftiana le está observando, agazapada y sin muy buenas intenciones, tras el denso cañaveral.
Como dije antes, el cambio de tiempo marcó la jornada, incluso antes de comenzar. No estaba previsto que unas lluvias tan intensas llegasen tan pronto al Principado, pero bien de madrugada ya llovía a cántaros cuando abandoné el confort de las sábanas, y siguió haciéndolo con ganas hasta más o menos Granollers, a donde ya no llegaba el radio de la poderosa tormenta centrada en la costa. Me cambié de ropa, en un lugar bastante inusual (todo fue bastante nuevo ayer para mi) bajo un sol que prometía veranillo, pero tras andar un rato y llegar al río, ya volvía a estar cubierto. A media mañana, llovió moderadamente algo más de media hora, y volvió a salir el sol, pero esta vez la apertura de claros vino acompañada de un molesto viento, recalentado, de componente sur, que no cesó hasta el final de la jornada, haciéndola bastante ingrata, sobre todo por la cantidad de hojas muertas y ramas que hizo caer al agua, dejando algunos tramos del río, sobre todo las aguas paradas, como una auténtica sopa, en donde raro era no enganchar materia vegetal en flotación en un lance de cada tres.
Tras superar mis atávicos temores de cada vez que exploro un río en solitario (¿habré dejado bien cerrado el coche?¿estará el vehículo aparcado en un sitio discreto y a la vez poco vulnerable a la codicia de los "cacos"?¿seré atacado por perros cimarrones en algún camino?¿me abducirán los extraterrestres y experimentarán con mi cuerpo?,¿me soltarán después con un chip inserto, o me dejarán volver a casa?¿recordaré este día de pesca, después de la abducción?¿habré cogido suficiente papel higiénico por si me da el apretón?, etc.), por fin conseguí llegar, en un principio con muchas menos complicaciones de las previstas, a la orilla de un río Ter que encontré con un caudal medio-bajo, perfecta y cómodamente vadeable, y con el agua muy limpia.
En acción de pesca, y visto lo visto en mi última visita a esta extensa zona, con Dani Riverboy y Jonathan Villén  (2), decidí comenzar pescando corrientes a ninfa, con un combo de dos perdigones de diferente calibre (el de mayor, de color rosa, y el de menor, morado) con la Scott A2 de 10 pies para linea 6. Quizás no es la mejor opción para pescar "al hilo", pero en caso de querer hacerlo se puede improvisar, y siempre está la ventaja, propia de las prestaciones de la caña y la línea, de poder lanzar con solvencia las ninfas, en el caso de querer prospectar más agua que la que se puede alcanzar con el golpe de muñeca "checo-polaco", eventualidad que suele ser necesaria en ríos con una lámina de agua tirando a ancha, ya que siempre es mejor, por lo menos para mi,  poner las ninfas allí en donde quieres buscar la picada, sin tenerte que exponer a aproximaciones que comporten vadeos de riesgo, y más con lo cobardica que estoy de unos años a esta parte.
La apuesta funcionó bien, y las capturas no tardaron en llegar. En un principio, truchas fario preciosas, pero no muy grandes, tal como sucedió el día en que con Dani y Jonathan nos enfrentamos a la "rebelión de las modestas" (3), pero la productividad del tramo (cuatro truchas en menos de veinte minutos), me hizo concebir esperanzas de una pescata abundante, e incluso, porque no, de trabar pelea con algún "torpedo con aletas".
Sin embargo,  la alegría duró poco, y a la que llegué a un tramo de aguas más calmadas no hubo manera de tener ni una picada. A eso de las once y media, se puso a llover, en el que sería el único interludio de lluvia de la jornada. Como la precipitación no era poco más que una llovizna un poco intensa, me bastó con buscar refugio bajo la densa floresta de la orilla, y aprovechar allí la pausa para beber algo, fumar un par de cigarrillos, y de mientras recomponer un poco el bajo de línea.
Sería más o menos el mediodía horario cuando dejó de llover, se abrieron claros, salió el sol e incluso hizo calor. Al volver a la faena, me encontré con un repunte de actividad, otra vez en las corrientes, y capturé tres preciosas fario más, entre las que se contaron las dos mas grandes, dentro de la modestia de talla de las capturas del día, pues rondaron los treinta centímetros, mientras que todo el resto se mantuvo en el baremo de entre los veinte y veinticinco centímetros.            
A medida que avanzaba la tarde, envuelto en la soledad sobrecogedora de un río que, de un modo increíble, queda tan aislado de la civilización tras el enmarañado bosque de ribera, intenté ver si habían cebas que justificasen pescar a seca, o por lo menos recurrir al "jogo bonito" del tándem de seca y ninfa, pero la verdad es que bien pocas vi (cinco en concreto, pues incluso las conté), y no se bien a que deberían estar comiendo los peces, pues este día ha sido uno de los de menos eclosiones que recuerdo en mucho tiempo. De hecho, y salvo una muy pequeña de efémeras, algún tipo de bétido, a primera hora de la tarde, todo lo que vi volar fueron terrestres, los sempiternos dipterines tan típicos de los cursos medios y bajos de los ríos, sobre todo de los cercanos a zonas urbanas y suburbanas.
Descartado el "jogo bonito", y más cuando el viento se estaba convirtiendo en un auténtico inconveniente, centré la recta final de la jornada en la pesca a ninfa en las corrientes, con los perdigones, y todavía tuve la ocasión de pescar tres truchas fario más.
Todo y lo bravo de las truchas en la pelea, sobró potencial de caña y poco trabajo le dí al carrete de freno progresivo Adams. Un día de pesca entretenido, y poco más; en el fondo, un muy buen resultado para una jornada con la meteorología tan revuelta, debido a una caída de la presión atmosférica tan brusca como acusada. Eso si, me da la impresión de que en el sector que exploré ayer tiene que haber muchas más truchas de lo que se refleja en el resultado final. Tarde o temprano, en solitario o en compañía, volveré para comprobarlo.
La salida del río fue un tanto accidentada, debido a la pérdida de una senda en medio de una maraña de vegetación, pero la peripecia tuvo su compensación en que el coche estaba aparcado más cerca de lo que pensaba, lo que facilitó el poder ganar tiempo de cara a una merecida merienda, antes de volver a casa a una hora mas temprana de la habitual en fines de semana. Al fin y al cabo, pese al bienestar, y la paz interior, que produce la sensación de libertad de estar pescando en el río, no deja de ser que el día siguiente es laborable, y toca madrugar, otra vez, pero para volver a la aplastante, todo y que remunerada, rutina.  

           
(1) Dulce catalán típico de Todos los Santos. El más típico se hace, para los ricos, con masa de almendras picadas, azúicar y piñones. Para los pobres, la masa de almendras se puede sustituir por pasta de boniato.
(2) Ver Jornada de Pesca nº 717, de 4 de octubre de 2014, en este blog
(3) Ver Jornada de Pesca nº 717, de 4 de octubre de 2014, en este blog


JORNADA DE PESCA Nº 722


Lunes, 3 de noviembre de 2014

Zona libre sin mierte del Ter - ZLLSM29
Río Ter

Temporada 2014 - 2015 - Nº 3


Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 10 truchas fario a ninfa

Climatología: muy variabla a lo largo de la jornada: nublado con amenaza de lluvia, llovizna, sol en entre nuebes, y sobre todo mucho viento a partir del mediodía; temperatura suave (15 º C) con viento del sur.

Caudal: medio-bajo.

Condiciones de vadeo: vadeable con precaución, siendo recomendable el uso del bastón de vadeo, más que por el caudal, por lo resbaladizo de las rocas.

Hora de inicio de la jornada: 09,30 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,00 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Concierto para órgano y orquesta nº 2
Josef G. Rheimberger

"Festklänge"
"La batalla de los hunos"
Franz Liszt

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 10
Avrohom Leichtlig

Concierto para órgano y orquesta nº 1
Josef G. Rheimberger

Obertura "Dmitriy Donskoy"
Anton Rubinstein

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN