"Si, al igual que yo, sois de los que creeis que tenéis poco que enseñar, mucho que aprender y aún más que compartir, éste es vuestro blog".

domingo, 18 de enero de 2015

JP-730. LA DUREZA DEL INVIERNO EN LAS ZONAS LIBRES SIN MUERTE. Sábado, 17/01/2015


En un día de pesca muy duro, de pleno invierno y en un río pescable solo donde la salida de los canales lo permitía, solo la parte del "Forel Kommando" que pescó a lance ligero tuvo alguna recompensa, en forma de tres preciosas truchas fario. La otra parte, la que pescó a mosca, se tuvo que conformar con un bolo, que parecía ya bastante anunciado, nada más comenzar la jornada.


JORNADA DE PESCA Nº 730


Nota preliminar: la acción de pesca de esta jornada, transcurrió en varias zonas libres sin muerte del Llobregat. Como en casos anteriores, en que se pescan zonas libres sin muerte, se va a obviar la información de la localización de las mismas, e incluso los escenarios pescados. Esta medida se toma, principalmente, para no fomentar la pereza mental y física del pescador, e incentivarle a investigar el río, más allá de los cotos de repoblación, por su propia iniciativa y con sus propios medios. Asimismo, se pretende también evitar que información de unos tramos de río, en donde viven peces de gran valor estético y deportivo, puedan caer en malas manos. Espero que los apreciados lectores y seguidores de este blog comprendan esta decisión.


Un año más, estamos en pleno corazón del invierno, la época más dura, con diferencia, para la práctica de la pesca, tanto a mosca, como de otras modalidades. En inviernos anteriores, la existencia de un coto intensivo de alta calidad, como "Magic Anglès", siempre ofrecía una relativa garantía de seguir "tocando escama". por lo menos para los mosqueros, hasta la apertura de la siguiente temporada, con el añadido de que, dadas las circunstancias que concurrían en invierno en ese coto (bajo caudal, gran densidad de truchas y presencia de peces muy veteranos e incluso nativos del río), era posible pescar incluso a mosca seca gran parte de los días.
Sin embargo, el mal estado de "Magic Anglès" tras las riadas de Diciembre pasado, unido a lo presionado que está Alfarràs y las incertidumbres de caudal de Oliana, nos ha llevado a muchos a pasar el invierno del presente año en una especie de "exilio", en donde estamos apañándonos con muy pocos recursos y contados escenarios para seguir pescando truchas, y aún menos si se trata de pescarlas a mosca.
¿Me dejo algo?... Si, claro, la siempre "tema tabú"  extensa zona libre del Ter. Pues bien, a tenor de lo maltrecho que ha quedado el coto de Anglès, ya os podéis imaginas como estará la misma. La gente con la que he intercambiado información últimamente, fuentes todas ellas fidedignas de crédito, me han asegurado que a fecha de hoy es más difícil pillar una trucha allí que barrer una escalera para arriba.   
Llegado el sábado de San Antonio, ecuador del frío enero y auténtico cénit del duro invierno, he tenido la ocasión de volver a pescar con mi amigo Dmitriy Girshin, un tan jóven como excelente pescador ruso de lance ligero, con quien formamos el ecléctico "Forel Kommando" (1), una chocante pero divertida alianza entre pescadores de lance ligero y de mosca, unidos por la misma pasión: la pesca.
En esta ocasión, tras nuestro éxito en el "Sur del Pedret" de las pasadas Navidades (ver Jornada de Pesca Nº 728, en este blog) , y calibrando también la muy pobre en resultados jornada de pesca de hace dos semanas, en el mismo escenario, en compañía de mi amigo Dani Riverboy (ver Jornada de Pesca Nº 729, en este blog), acordamos llevar a cabo uno de nuestros proyectos largamente aplazado: el explorar y pescar dos de las tres zonas libres que actualmente tiene el río Llobregat entre Balsareny, todavía en El Bages,  y Coto del Pedret, en el interior mismo del Berguedà.
En un principio, no las tenía todas conmigo de que la jornada fuese mínimamente exitosa, por lo menos para mi, ya que siempre es mucho más difícil explorar un río a mosca, que hacerlo a lance ligero, modalidad con la que se prospecta más masa de agua en menos tiempo, y que permite mucho más posibilidades de pesca desde orilla, con los pies secos. Sin embargo, a estas alturas del partido, me dio una pereza infinita el tener que subir al altillo de mi casa, en donde guardo mis viejas cañas de lance y mis señuelos, así que preferí el asumir el riesgo del bolo, que tener que cambiar el chip: cosa muy normal en mi, y los que bien me conocen pueden dar fe de ello.
Los que conocen bien el Llobregat, ya saben que pescar más abajo del Pedret, y sobre todo en invierno, cuando la compuerta del pantano de La Baells está cerrada a cal y canto, es pescar un "río intermitente". Esto es, hay agua (y la justa, con caudal bajo) solo en los tramos que van desde la salida de un canal hasta la siguiente presa. En los otros tramos, si estos quedan desde una presa hasta la salida de un canal, el río queda seco como la mojama; como mucho hay alguna escorrantía entre rocas, y muchas charcas donde la poca agua se ha vuelto incluso pestilente. Para no variar, este fue el panorama con el que nos encontramos Dmitriy y yo al llegar a la primera de las zonas que queríamos explorar. Por lo menos, problemas para un vadeo seguro no íbamos a tener.
Como es habitual, antes de que el lector se meta en el agua con nosotros, toca hablar de meteorología, que en este caso correspondió a la de un día totalmente gris, con el cielo encapotado pero sin precipitación alguna. Todo y que no heló, la temperatura mínima fue muy baja y constante. Mientras nos cambiábamos de ropa, el termómetro del coche marcaba solo 3º C, y esa fue la misma temperatura con la que nos marchamos de la primera zona pescada. Al llegar a la segunda, tras un breve viaje en coche, el mercurio había alcanzado los 8º C, pero al final de la jornada, cambiándonos definitivamente de hábitos y prestos a ir a merendar, había vuelto a bajar hasta los 5º C. Por la tarde, mientras pescábamos la segunda zona, incluso salió el sol, pero casi no notamos el confort que pudieran ofrecernos sus rayos, pues apenas si hizo variar la temperatura en un par de grados.
Nada más comenzar a pescar, Dmitriy y yo tuvimos un "subidón" al detectar la presencia, bajo unos árboles, de dos enormes peces, que según mi amigo ruso eran truchas, y en mi opinión eran barbos. En la discusión estábamos, cuando se esfumaron, y ya no les vimos más.
Alentados por la presencia de esos "submarinos", iniciamos nuestras respectivas acciones de pesca: Dmitriy marchó río abajo, para subir pescando con sus señuelos, y yo me puse a prospectar, con mis ninfas, primero unas corrientes, y luego una larga tabla. Creo que en todo esto empleé, pescando lento y no dejando veta de corriente por peinar, con ninfas de distinto calibre, pescando al hilo y sacando cola de rata para lanzar a suficiente distancia para que profundizasen pequeños perdigones, unas buenas dos horas y tres cuartos, no obteniendo ni una picada, ni viendo ni un atisbo de actividad en superficie. Curiosamente, esta jornada debe ser de las muy pocas que recuerde, en la que no vi ni una sola ceba en todo el día, y en las que tampoco vi ni una sola mosca, ni eclosionando ni derivando por el río...¡ni una!.
Quizás, la suerte de la jornada hubiese cambiado, para mi, si hubiese acompañado a Dmitriy río abajo, pues tal y como me contó, cuando nos reunimos más tarde, antes de dar por finalizada la primera manga del día, había localizado en unas aguas paradas un cardumen de carpas, de las que había pasado olímpicamente, presa de su obsesión por pillar la trucha big one de sus sueños.  La verdad es que yo no hubiese dudado ni un momento en pasarles las ninfas por los morros, pues una batalla con un ciprínido siempre es algo excepcional, y más peleando con un equipo de mosca. Está visto: en mis próximas exploraciones, he de andar más, y pescar menos.
Tampoco la exploración de la primera zona libre fue productiva para Dmitriy, así que de mutuo acuerdo decidimos, a eso de la una de la tarde, tomarnos un Nestea cada uno, y yo por lo menos fumar un cigarrillo relajadamente. A los miembros del  "Forel Kommando"  nos gusta el vodka, pero tampoco es cuestión de pasearse por el río cantando "Kalinka" (2) a pleno pulmón. Por otra parte, Dmitriy es un chaval sano y no fuma... yo ya dejaré de hacerlo, cuando encuentre otro vicio peor y más lujurioso al que dedicarme, je, je, je.
Ya en la segunda zona libre, la visión de un río prácticamente seco un poco más le da nauseas a Dmitriy. Si os soy sincero, a esa hora de pasadas las dos de la tarde, con el día tan gris, el enorme dolor de lumbares que tenía y el ataque de incontinencia urinaria que estaba padeciendo (oriné, de "chorro alegre", tres veces en menos de media hora), ya me hubiera ido del río, sino a merendar por lo menos a echar al cuerpo un plato combinado y unas cervezas a la vera de la calefacción de algún bar. Por suerte, Dmitriy apeló a mi espíritu de "Spetsna" (3), y terminamos yendo río abajo a buscar un tramo por donde el agua fluyese ni que fuera un poco, lo justo para pescar, que a eso habíamos venido.   
Pescando unas aguas prácticamente paradas, la cosa cambió por lo menos para Dmitriy, pues tras varias carreras en persecución del "recurso japonés" de mi amigo eslavo, una buena trucha fario de más de 35 cms. se clavó en su cucharilla ondulante nipona. ¡Por fin!, se rompió la amenaza del bolo para el "Forel Kommando", o por lo menos para la parte del mismo afiliada al gremio del lance ligero.
Justo en el momento en que estábamos admirando la belleza del pez, aparecieron por la orilla dos jóvenes pescadores, enfundados en sus vadeadores, pero sin caña, buscando como desesperados un estuche con peces artificiales que habían perdido. Aprovechamos la ocasión para charlar un poco: nos dijeron que habían capturado algunas truchas (no matizaron cuantas), y que eran asiduos de esta zona libre que, en su opinión, tenía presencia de pintonas e irisadas, pero no en gran cantidad.
A las tres de la tarde, dábamos por bueno el resultado, pero como había salido el sol y por lo menos había de nuevo un pez en el río (el que soltó Dmitriy), decidimos apurar el día hasta cerca de las cinco de la tarde, saltándonos toda la zona casi seca por la que habíamos venido, y yendo a pescar a la siguiendo casilla de esa especie de "juego de la oca" fluvial que es el Llobregat en sus latitudes centrales. 
Antes de llegar a la "zona húmeda", encontramos en una balsa de escasa profundidad una enorme trucha fario, a la que estuvimos tentando hasta la saciedad con nuestras moscas y señuelos, pero lo único que conseguimos fue que emprendiera dos desganadas y lentas carreras para ver que eran esos monstruitos que perturbaban su paz, antes de desaparecer de nuestra vista en medio de las rocas del lecho del río.
Llegados a la zona pescable, perdí de nuevo de vista a Dmitriy, y estuve batiendo con las ninfas unas corrientes, con poca convicción por cierto, hasta que el frío me hizo salir del agua y plegar la caña. Cuando volví a ver a Dmitriy, le vi la mar de contento: su "recurso japonés" había funcionado, poco pero lo suficiente para pescar dos truchas fario más, que picaron muy mal y desganadas; la una muy similar a la primera que había capturado, y la otra más pequeña, rondando los 25 cms.
Analizando, a "toro pasado",  la acción de pesca, soy consciente de que el bolo fue mas que merecido y ganado a pulso, pues no dejé de pescar, de principio a fin, como si estuviera tentando truchas activas. La lectura del río fue correcta, pero no la interpretación de la actividad de unos peces que, seguramente si la ninfa, un pequeño, escuálido y miserable bocado al fin y al cabo, no les pasa por los mismos morros, no se tomarán la molestia en desplazarse para tomarla. El gran fallo, fue no pescar a streamer, paseando un "bocado suculento", de los que valen la pena el esfuerzo de sacudirse la pereza, por parte del pez, para atrapar. Un buen streamer, recogido con mucha lentitud, y en el modo más errático posible, hubiera cubierto más masa de agua, y hubiera sido más tentador para peces que, en esta época del año y tras la freza, están pasando hambre.
No me canso de decir, que Dmitriy es un gran pescador de lance ligero. Tiene señuelos muy buenos, que su buen capital le cuestan, pero además sabe manejarlos con mucha maestría, insuflando la vida suficiente a los mismos, y teniendo la experiencia sobrada en lectura del río como para localizar los apostaderos de los peces, y presentarles el "menú" del modo más tentador posible. Además, es un compañero de pesca excelente, no ya porque no te pisotea el río innecesariamente y siempre cede gran cantidad de terreno "virgen" para el que pesca con él, sino también porque soporta con proverbial paciencia mis incontinencias urinarias y mis paridas de "ochentero desactualizado".
Tras la consabida merienda, volvimos a casa disfrutando de nuestras tertulias habituales, o sea mayormente de pesca, pero también de los innegables logros de la extinta Unión Soviética y de lo guapas que son las chicas de Moldavia. Tiempo de amistad, y tiempo de estar contentos: Dmitriy porque había obtenido el éxito en el siempre complicado desafío de las zonas libres del Llobregat, y yo porque soy de esa extraña raza de pescadores a los que los bolos no les duelen; para mi el auténtico dolor sería ¡el no poder ir a pescar!.        
        

(1) En ruso: "Comando Fario"
(2) Canción popular rusa.
(3) Soldado de las Fuerzas Especiales de la URSS. 


JORNADA DE PESCA Nº 730

Temporada 2014 - 2015

Zonas Libres del Llobregat
Río Llobregat

Pescadores:

Dmitriy Girshin
Ferran RUBINSTEIN

Capturas:

Dmitriy Girshin: 3 truchas fario con cucharilla
Ferran RUBINSTEIN: 0 (pescando a mosca, con ninfa)

Climatología: nublado y frío, con apertura de claros por la tarde.

Caudal: bajo en las zonas pescables, y río casi seco en algunos tramos entre canales.

Condiciones de vadeo: sin dificultad y sin ayuda del bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 10,30 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,45 h.

La música de hoy:

En esta jornada no hubieron audiciones de Música Clásica, debido a ques estuve de conversación (mayormente de pesca) con mi amigo Dmitriy Girshin, con quien tuve el placer de ir de nuevo a pescar.  

domingo, 4 de enero de 2015

JP-729. UNA JORNADA DE PESCA DE LAS DE ROZAR EL BOLO HASTA EL FINAL, PARA COMENZAR EL AÑO. Sábado, 03/01/2015




El año 2015 ha comenzado con una jornada de pesca muy dura en el "Sur del Pedret", soportando un frío intenso y horas y horas sin ninguna picada, rozando un bolo que sólo se salvo a media hora de finalizar la misma, gracias a encontrar unas cuantas truchas arco-iris, supervivientes de las repoblaciones de la temporada anterior, pegadas al fondo de una poza, y que tuvieron la gentileza de activarse un poco con la última hora de sol de la tarde.



JORNADA DE PESCA Nº 729



¡Feliz Año Nuevo! 2015 ha comenzado, a nivel pesca, con una jornada muy dura, de nuevo en el "Sur del Pedret", soportando en compañía de mi amigo Dani Riverboy un frío intenso, y horas y horas sin ninguna picada, rozando un bolo que solo se salvó a media hora de finalizar la misma, gracias a encontrar unas cuantas truchas arco-iris, supervivientes de la temporada anterior, pegadas al fondo de una balsa, y que tuvieron la gentileza de activarse, aunque fuera un poco, con lá última hora de sol de la tarde.
Pero pese a todo lo ingrato de un día sin apenas picadas, y del mucho frío soportado con el mejor humor posible, si algo tuvo de bueno la jornada fué que ¡para mi llegaron los Reyes, con unos días de adelanto!. Los Reyes, o su equivalente en la mitología fluvial, pues mi amigo Daniel Garcia, quien para mi será siempre "Riverboy", me trajo mi nuevo combo para pescar a mosca en pantanos y lagos: caña Adams de 9 pies para línea 8, carrete de la misma marca, con freno progresivo, para lineas 8 y 9, y por supuesto una línea (Adams, como no) 8 FWF. Un equipo a un precio realmente competitivo y económico, y además con el placer de habérsela podido comprar a un amigo, que aparte de ser un  excelente pescador, me esta demostrando ser un hombre de negocios muy serio. Ahora solo hace falta probar el nuevo equipo, pero dado el aval y a la buena propaganda hecha por reputados pescadoes, a lo que conozco bien, estoy más que seguro que será de mi agrado.
Está visto que este año 2015 que acabamos de comenzar, vamos a vivir un invierno bien duro y complicado en lo que a pesca se refiere. Ya no voy a entrar en lo que concierne a la meteorología, a temperaturas negativas, nevadas, nieblas y otros fenómenos típicamente invernales, que puedan condicionar nuestras jornadas de pesca. Lo que va ha convertir este invierno en un largo periodo "de vacas flacas" será que en estos meses de cotos cerrados y peces poco activos, se nos ha acabado el chollo que teníamos, cada invierno de estos último tiempos, de ir a "Magic Anglès", debido al mal estado de este intensivo sin muerte tras las impresionantes y devastadoras riadas del Ter, de principios de Diciembre pasado. Además, el "Recurso Alfarràs" está cada día más quemado, dada la masificación de gente que, incluso en días laborables, acosa a una muy limitada población de truchas concentrada en un tramo de río muy concreto, y de no tanta longitud. Nos queda, como mucho y siempre hablando de pescar truchas fuera de temporada, el ir a Oliana o a Alós de Balaguer, en donde últimamente baja mucha agua y a muy baja temperatura, siempre que hablemos de intensivos sin muerte. O eso, o bien adentrarse en zonas libres sin muerte de llanura, ajenas a la temporada de las zonas trucheras, o repescar intensivos con muerte en donde ya no se repuebla desde el pasado octubre, ni se repoblará hasta el próximo mes de marzo, en busca de las pocas y resabiadas truchas que hayan podido sobrevivir a las masacres del pasado otoño, además de a los furtivos, y a la depredación de cormoranes y visones.
Quizás la jornada hubiese sido otra cosa, si hubiese hecho caso a mi amigo Dani Riverboy, que me sugirió ir a otro sitio, pero el recuerdo de la muy buena jornada de la semana de Navidad en el "Sur del Pedret", junto con mi amigo Dmitriy Girshin, me obnubiló un tanto el sentido, y acabé convenciendo a Dani de volver a probar en las latitudes meridionales del famoso intensivo Berguedano. Ahora, me sabe muy mal, pues gracias a él viví, la pasada temporada, dos jornadas de auténtico ensueño en la zona libre del Ter, y yo no he podido corresponderle con la misma moneda, o sea con una día excepcional en diversión y capturas en el Llobregat.
Llegamos a Gironella, la "Perla del Llobregat", tal como a las ocho de la mañana, y la temperatura era de - 4 º C, o sea la ideal para... irse a desayunar con calma y esperar a que el sol anticiclónico calentase ni que fuera un poco. Pese al ambiete gélido, siempre nos puede al ansia por pescar y el "hambre de río", así que un poco antes de las diez y media de la mañana, ya teníamos las cañas listas y el váder enfundado. Temperatura: solo un grado negativo. Sin excusas, aunque nos estuviera cayendo el moquillo, ¡al agua, patos! en un "Sur del Pedret" con un caudal bajo, perfectamente vadeable, y con el agua, aparte de muy fría, excepcionalmente clara, si acaso con una ligera coloración verdosa, dada la aportación por parte de algún sedimento desde la salida del Canal de Carburos, río arriba. 
En acción de pesca, poco os puede explicar, pues el día consistió en un inacabable batir el río en busca de picadas que no se producían. Lo intentamos todo por activa y por pasiva, aunque la ausencia total de cualquier ceba, por lo menos en las primeras horas, nos hizo decantar por la pesca con ninfas, ora al hilo, ora lanzando largo. Dani también lo intentó con un streamer, y fue alternando este señuelo, de acción mas parecida al lance ligero, con el uso de ninfas y perdigones varios trabajando diversas capas de agua. La verdad es que yo ni tan solo me tomé tantas molestias: pesqué mayormente con una sola ninfa, mi últimamente exitoso perdigón rojo chillón, lanzando más corto o más largo. A ratos, pescábamos los dos más bien juntos, y otros, nos distanciabamos. Dani tuvo incluso la paciencia de repasar con el streamer el mismo tramo batido con las ninfas.  
A eso de la una del mediodía, ¡por fin! tuve una picada a la ninfa de una trucha arco-iris con la que tuve una breve pelea, pero se me escapó. Algo era algo, y quizás esto nos infudió un poco de esperanza. Estábamos csi en el ecuador de la jornada, y al fin y al cabo "aun quedaba partido".
Poco después de este episodio, nos encontramos en el río a dos pescadores de lance ligero, y resultó que uno de ellos era un amigo de Dani. Así tuve la suerte de conocer tanto a David (el amigo de Dani), como a Sergi. Buena gente, y tan devotos del spinning como Dani y yo lo somos de la pesca a mosca. Ambos, no son asiduos del Llobregat, pero en esta ocasión, y dado lo mal que bajan otros ríos, habían venido a probar suerte, y de momento les estaba yendo igual que a nosotros, o sea, y como dicen ahora, que se ha puesto de moda, "cero patatero".
A eso de las dos de la tarde, y en una balsa , algunas truchas dieron señales de vida por arriba, y tanto Dani, como los pescadores de lance ligero, se quedaron a tentarlas, bien con mosca seca, o bien con minnows. Por mi parte, seguí prospectando corrientes, y ya que no picaban, entreteniendome por lo menos en lanzar. Para la ocasión, había sacado del armario mi caña de 10 pies para linea 4, Gudeline Fario, una caña hecha para la pesca al hilo, pero en reallidad la estuve haciendo servir para lanzar una ninfa con un señalizador de picada con una linea 5. El experimento, sugerido por mi amigo, experto pescador y hábil lanzador Carles Vivé, funcionó bastante bien, y no tuve mayor dificultad en lanzar la ninfa. Eso si, siempre que fuera una ninfa pequeña. Las pocas veces que recurrí a aumentar el calibre de la bola de la misma, ni por asomo se me ocurrió hacer un lance sobre el hombro, y recurrí a pescar lo más corto posible, e incluso "al hilo" con solo el bajo de línea.
Hacia la recta final de la jornada, con el bolo casi asumido, aun estuve pescando un rato en unas corrientes con Dani, que había desistido de sus intentos de pescar a seca unas truchas que estaban muy resabiadas, y seguía fiel a peinar agua tanto con ninfas como con el streamer. Poco iba a suponer, que tan próximo al "final del partido", el bolo terminaría evitándose. Unos cincuenta metros arriba de nuestra posición había una balsa, y decidí dejar de zurrar las corrientes para ir a inspeccionarla.
En la salida de aguas de esta badina, iluminada por el último sol de la tarde, me detuve un rato a fumar con calma un cigarrillo y a observar si se veía algún síntoma de actividad en superficie, ya que es una de esas posturas en las que, a menudo en mis visitas a esta solitaria parte del coto, suelen haber peces activos. Y entonces...¡bingo!¡una ceba!. Por lo menos, algún pez había, y estaba activo en la balsa. Dudé por un momento si empatar una seca y ponerme a extender linea y posar lo mejor que pudiera, pese a los nervios y al cansancio, pero en lugar de eso... seguí observando otro buen rato, mientras me fumaba el segundo cigarrillo consecutivo. Viendo que en tan largo intervalo de tiempo no se producía ninguna ceba más, pese a estar bajando por el río una pequeña eclosión de efémeras (de un blanco amarillento, más bien grandes, que no logré identificar) pasé a la acción jugándome el todo por el todo: me posicioné en la orilla misma, en la vertical de donde había visto la ceba, dispuesto a machacar la postura a golpe de ninfa.
Rehusé por completo a meterme dentro del agua, que en esa altura de la balsa me llegaba más arriba de la cintura, y planeé el ataque con los pies en seco, todo y la incomodidad de pescar en una orilla enmarañada y con árboles y maleza a mis espaldas. Tocaba, pues, pescar con ballestas y pequeños e ínfimos rodados. Llegados aquí, he de decir que volví a tener la suerte de cara, una vez más, al disponer ya en el aparejo de una ninfa de mayor calibre que las anteriores (una pheasant tail naranja, con bola del 2), y que había sustituido al perdigón en  la postura anterior, con el fin de rascar fondo del río pese al tiro de corriente. Al primer lance, ya comprobé que la ninfa se hundía lo suficiente en las profundidades de la balsa, y al tercer lance ¡picada!¡picada!¡picada!. No me lo podía creer ¡por fin iba a salvar el bolo!. Manejé la pelea con un cuidado exquisito, y con los nervios a flor de piel logré evitar el no poder tocar escama en mi primera jornada del año. Ya en mis manos, la primera captura de este 2015 fue una trucha arco-iris de buen tamaño, rondando los 35 cms., pero con todo el aspecto de ser una de las supervivientes de las repoblaciones de la pasada temporada, todo y el buen estado de las aletas.
Pero la dicha no iba a ser completa. Estaba visto que el día iba a ser duro hasta el final. Una vez hecha la foto de mi primera captura del año, descuidé mi cámara de fotos en el suelo, mientras liberaba, agachado, al pez. Tuve tan mala suerte que al incorporarme pisé la cámara, que había dejado abierta, y rompí el objetivo. En fin, resignación, otro desafortunado accidente unido a mi largo compendio histórico de torpezas y patosidades en el ejercicio de la pesca a mosca.
Pese al incidente, no se me quitaron las ganas de pescar. Repetí la estrategia de nuevo, y tres lances más y volvía a capturar una segunda trucha, otra arco-iris muy similar a la anterior. Una vez liberada, me quedé casi afónico de gritar a Dani que viniera, para compartir el afortunado hallazgo, pero ni le vi en lontananza, ni le oí devolverme la respuesta, y es que más tarde supe que había bajado, río abajo, a jugársela tentando las truchas que habían dado la cara por arriba un par de horas antes.
El sol se fue retirando de la balsa, y volvió ha hacer frío, pero todo y así aun tuve tiempo para revolcar una trucha más, que se me escapó, capturar otra trucha, la tercera (muy similar a las otras dos) , y tener varias pequeñas picadas a fondo, de peces que se me soltaron a las primeras de cambio, hasta que toda la postura quedó en la sombra, y como por arte de magia, o tal como si hubiesen apretado un interruptor, toda actividad cesó de golpe.
De regreso hacia el coche, me encontré con Dani y los dos pescadores de spinning paseando moscas y minnows delante de unas cuantos peces que se cebaban con tanta regularidad como resabiamiento, hasta que tanto la apatía de los mismos, como el frío que ya comenzaba a apretar, les llevó a tomar la decisión de dar por finalizada la jornada de pesca, todo y que llegaron al coche casi cuando yo ya estaba acabando de cambiarme.
Tanto David, como Sergi, habían conseguido, en tantas horas de pesca, capturar una trucha arco-iris cada uno utilizando minnows de un solo anzuelo sin muerte, un señuelo que hace furor entre los pescadores de lance ligero, sustituyendo junto a las modernas cucharillas ondulantes las tradicionales cucharillas giratorias.
Desafortunadamente, y todo y la perseverancia de pescar tanto con ninfas, como con streamer, mi buen amigo Dani Riverboy se llevó un bolo, que creo que es el primero en muchos años de pesca, y encima pescando varios días a la semana durante todo el año. Me supo muy mal, pues como dije antes me siento un tanto responsable de este mal resultado, ya que fui yo el que insistí en llevarle al "Sur del Pedret". Intentaré compensarle con algo mejor, si puedo y los peces también lo permiten, la próxima vez que pesquemos juntos, que espero sea pronto.
Para terminar la jornada, en un claro pero intensamente frío atardecer de invierno, fuimos a merendar a Cal Rosal, y a apurar el día de aventuras (y desventuras) con una buena tertulia de pesca, en la que pude comprobar la pasión por este ¿arte, deporte, divina locura? que tienen también los practicantes del lance ligero, una modalidad igual de digna y exigente, y jamás inferior a la pesca con mosca.
Ya era de noche, cuando emprendimos el viaje de vuelta hacia casa. Un tanto aletargados por la calefacción, aún tuvimos Dani y yo tiempo para seguir hablando de pesca, y analizar un poco la jornada recién terminada. Había sido un día muy duro, y la sensación mutua es que nos van a esperar bastantes como este a lo largo de este invierno.           



JORNADA DE PESCA Nº 729

Sábado, 3 de enero de 2015

Temporada 2014 - 2015
Temporada de cotos intensivos de salmónidos 2014 - 2015 - Nº 8

Coto Intensivo del Pedret S. M.- LL03B
Modalidad del permiso: sin muerte
Río Llobregat

Pescadores:

Dani Riverboy
Ferran RUBINSTEIN

Capturas:

Dani Riverboy: 0
Ferran RUBINSTEIN: 3 truchas arco-iris a ninfa

Climatología: soleado y frío, con temperatura  negativa y helada matinal hasta las diez de la mañana.

Caudal: bajo.

Condiciones de vadeo: vadeable sin dificultad, y sin la ayuda del bastón de vadeo

Hora de inicio de la jornada: 10,30 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,45 h.

La música de hoy:

En esta jornada no hubieron audiciones de música clásica, debido a que estuve  de conversación (mayormente de pesca), con mi amigo Dani Riverboy, con quien tuve el placer de ir de nuevo a pescar.

viernes, 2 de enero de 2015

RUBINSTEINFISHING CUMPLE CINCO AÑOS



Barcelona, 2 de enero de 2015



Apreciados seguidores y lectores de Rubinsteinfishing:

Estamos de enhorabuena, pues este, nuestro blog, cumple cinco años, y lo hace habiéndose convertido en una alternativa real a la tendencia mayoritaria de blogs de pesca, que se han mostrado siempre como auténticos escaparates del ego desmesurado de pescadores más preocupados en demostrarnos lo mucho y bien que pescan, más que en entretener e informar a sus seguidores.
Es este el momento, al igual que en años anteriores, de agradecer de todo corazón la fidelidad y la paciencia de los amigos seguidores y lectores de esta pequeña aventura pseudoliteraria, que dedican parte de su valioso tiempo en leer las andanzas por los ríos de un pescador tan entusiasta, como mediocre y limitado.
Muchas gracias, pues, por acompañarme un año más en mis días de gloria y de miseria, por ser testigos de mis remojones en corrientes y pozas, y mis enganchadas de moscas en los árboles, por congelaros conmigo en los gélidos días del invierno y sudar hasta la deshidratación en los torridos días de nuestro verano meridional. Sinceramente, no se como agradecer vuestra compañía en tantas aventuras al servicio de esta, tan extravagante como motivadora, causa que es la de pescar todo el año, allende de calendarios y temporadas establecidas por costumbres y hábitos que bien merecerían ser revisados, al haber quedado, a mi entender, obsoletos. Como mucho, y dado que habéis elegido la opción, siempre más sacrificada aunque intelectualmente más gratificante, de esforzaros en leer en vez de ver solo fotos y vídeos, lo único que puedo hacer es continuar escribiendo para vosotros las historias de mis días de pesca, siempre fiel a no intentar nunca adoctrinar ni en influir en nada a nadie, pues el respeto al modo de ver y entender la pesca de los demás ha sido siempre un principio sagrado para mi.
Como una pequeña excepción, al pie de este comunicado encontraréis una pequeña galería de fotos, de los muy buenos días de pesca disfrutados durante el pasado año, muchos de ellos en compañía de buenos amigos.
No os quiero robar más de vuestro valioso tiempo. Simplemente: gracias por seguirme, ya que sin vosotros toda esta aventura, de dudosa literatura al servicio de la pesca a mosca puramente recreativa, no tendría ningún sentido.
Abrazos a los pescadores, besos a las pescadoras, y Líneas Tensas para todos!



Ferran Oliva Poch (Rubinstein).



Con el agradecimiento especial, por su grata compañía en las jornadas de pesca de este pasado año 2014 a Francesc Bernal, Dmitriy Girshin, Daniel García (Dani Trout), Javier Rubio, Bruno Cruz, Jonathan Calvet y Jonathan Villén, y además a Carles Vivé, por su asesoría  y consejos a la hora de escribir muchos de los artículos desde el año 2012.   

Dmitriy, de las estepas al Ripollés, sin dejar de girar la cucharilla

Dani Trout y una idem de Disneylandia

La carpa es fea, pero menos que el pescador

Jonathan Calvet en pleno combate

Una pintona pasada de peso, la gorda del río.

Barbus Magnificus Olianorum

Bermejuela a mosca

Javier Rubio me llevó a conocer a los extraños ciprínidos del Macizo Mutia

Daniel García (Dani Trout) y Jonathan Villén son el increible y exitoso "Equipo Adams"

Con Jonathan Calvet, compartiendo la paz otoñal del Pedret 

El jóven Bruno Cruz pronto dará de que hablar en el mundo de la competición

Las libreas de las truchas de "Magic Anglès" nunca dejarán de sorprenderme 

Un regalo inesperado de Navidad, en el Pedret

¡Rápido, rápido, que se escapa! 

La última trucha de una tarde de primavera, antes de ir a merendar

Suerte que este no es un vídeo, porque si no serías testigos de ¡otro churro de lance!



sábado, 27 de diciembre de 2014

JP-728. EL "FOREL KOMMANDO" RECIBE UN INESPERADO REGALO DE NAVIDAD EN PEDRET. Sábado, 27/12/2014

Un gran ejemplar de trucha fario, del "Pedret del Sur", ha sido el último que he pescado este año, que ya está a punto de acabar. Un maravilloso regalo de Navidad, de parte de un Llobregat que tantas satisfacciones me ha dado a lo largo de este año, y en muchos más a lo largo del tiempo. 

Las farios pescadas a lo largo de esta última jornada del año, presentaron una curiosa librea plateada, sin apenas ninguna tonalidad marrón. 

Tres grandes truchas arco-iris, una de ellas en la foto, fueron el único vestigio que queda de las repoblaciones, de la pasada temporada.   


JORNADA DE PESCA Nº 728



Se acaba el año, y en esta última semana completa del presente, la Navidad ha traído consigo el invierno real: el de la nieve, las nieblas, las heladas y las temperaturas rigurosamente bajas; un cambio que ya comenzaba a anunciarse en la última salida de pesca, en el lejano "Far-West" alfarraeño hace dos semanas, y que comenzó a materializarse durante el paréntesis senderista del fin de semana anterior. El frío ha llegado por fin, y ha venido para quedarse por una buena temporada. Tocará adaptarse, como cada año, pero esto no va a ser impedimento para que sigamos practicando el muy noble arte de la pesca con mosca... ¿verdad que no?
Empachado de pavo, marisco, canalones y turrones, y bastante cansado de tres días seguidos de intensa vida social, por fin llegó el momento de reencontrarme con el río, ni que sea para ir a pasar frío, gozando de esa intemperie y de ese aire libre que tanto añoro en mi reclusión urbanita. Y puestos a pasar frío, que mejor que hacerlo con mi amigo, el pescador ruso de lance ligero Dmitriy Girshin, con quien tuve el placer de compartir esta última jornada de pesca del año.
En Omsk, la ciudad de Siberia de la que es nativo Dmitriy, a buen seguro que, a estas alturas del año, hubiéramos tenido que ir a pescar abriendo un agujero en la superficie de algún lago o río helado. Sin embargo, el "amable" invierno meridional nos permite el lujo de poder seguir practicando la pesca, incluso a mosca, en los meses más frios del año. Todo un privilegio, que aquí muchos presuntos pescadores, siempre buscando excusas para no ir a pescar, parecen no tener en cuenta.
Para la última aventura del "Forel Kommando" (1), de este año, le propuse a mi amigo eslavo arriesgarnos a ir a Pedret, todo y las muy malas noticias que habíamos recibido de este coto durante los últimos meses, y que no dejan de ser las mismas de cada año a la que se deja de repoblar, o sea: arrasamiento absoluto de toda forma de vida íctica, por parte de cormoranes y furtivos, ante la escasa o nula vigilancia, que parece terminar tan pronto se echa al río la última cuba de truchas de repoblación. O sea, nada nuevo bajo el sol.
Convencer a Dmitriy de ir a Pedret, pese a las malas y, lamentablemente, contrastadas malas referencias, tampoco me costó mucho: confía en mi, y sabe que Pedret no es una única realidad, sino que como tantos escenarios de pesca puede esconder más de lo que a simple vista se ve. No en balde, ya he publicado más de un artículo de este blog hablando del Sur de Pedret, esa parte del coto que, desde hace muchos años, es ajena a toda repoblación.. y en la cual siguen habiendo truchas, incluso cuando en el archirepoblado e hiperpescado Norte de Pedret, cormoranes de pluma y orcos con caña y/o red han esquilmado todo lo que tiene aletas y es susceptible de ser comido.
Por mi parte, he de confesar que, a priori, no las tenía todas conmigo de que la jornada no acabase terminando en un bolo sonado: me temía que el mucho frío, y la plaga de los pajarracos nos deparasen un día de pesca de puro aburrimiento. Pero esta vez, por suerte, me equivoqué y ya os avanzo que, contra pronóstico, terminamos pescando, e incluso gozamos de bravos combate con truchas de gran tamaño.
Tras desayunar con calma en Gironella, mi habitual "base de operaciones" de aventuras de pesca en El Berguedà, procedimos a cambiarnos de ropa aguantando la baja temperatura de 1 º C. En realidad, todo un lujo, para esta época del año y tratándose de Pedret, pues en días de pesca de inviernos anteriores, incluso en el mes de marzo justo comenzando la temporada, he llegado a soportar, de buena mañana, la gélida temperatura de - 8 º C. Todo y así, este último sábado del año amaneció nublado, y de este modo continuó a lo largo del día, pese a que a última hora, a partir de las tres de la tarde, un tímido sol invernal próximo a su ocaso pudo romper un poco la espesa barrera de nubes. Al final de la jornada, y mientras nos cambiáamos de nuevo, la temperatura había "subido" solo hasta 4 º C.
Dada la poca gente que se aventura a bajar al río en esta parte más meridional del coto, el acceso al msmo suele ser bastante complicado en algunos tramos, pero con paciencia llegamos ¡por fin! a la orilla, y nos encontramos un Llobregat con un caudal muy bajito, y con una tonalidad del agua ligeramente grisácea, supongo que debida al aporte de algún sedimento por parte del Canal de Carburos, que desagua al río  más arriba. Para empezar, buenas noticias: río pescable y cómodamente vadeable. Asimismo ¡mejores notícias aun!, el aluvión de agua ocasionado por el desembalse controlado del Pantano de La Baells, a raíz de la borrasca de finales de noviembre pasado, ha hecho una muy buena limpieza del lecho del río, arrancando de las piedas mucho barro acumulado.
De nuevo, no fue problema alguno el compartir jornada con un pescador de lance. Llegados a pie de río, Dmitriy siguió bajando, para comenzar a pescar mucho mas abajo de mi posición, y la verdad es que ya no le volví a ver hasta el final de una jornada que, para él, aun fué mas positiva que la mía.
Lo más significativo de mi jornada,  no fue ya el hecho de que terminase pescando seis truchas (tres farios a ninfa, dos farios a mosca seca y una arco-iris a ninfa), sino que todas ellas fuesen peces realmente grandes, batalladores y combativos, habida cuenta de que la menor de las capturas (una fario), estuvo por encima de los treinta y cinco centímetros, y que la mayor (otra fario), pasaba largo de los cincuenta. De hecho, ni Dmitriy ni yo clavamos, ni aun menos vimos, ninguna trucha pequeña. Esto puede ser muy sospechoso, pues cabría la posibilidad de que los cormoranes hayan dado buena cuenta del pez pequeño, y que solo quede aquel que, por su tamaño, se haya salvado de la depredación.
Otra cosa que me llamó la atención, fue lo intensamente plateada de la librea de las farios, con apenas ninguna tonalidad de marrón, apenas restringida al lomo, y con unas poderosas aletas de color blanquecino. Esta es la librea que muchos atribuyen a la trucha autóctona del Llobregat. No se hasta que punto es cierto, pero la verdad es que las farios del Sur del Pedret tienen, a fecha de hoy, todo el aspecto de haber nacido en el río, o por lo menos de llevar mucho tiempo en él.
En acción de pesca, mi jornada se dividió en más o menos, tres partes: la primera y la última pescando a ninfa, procurando lanzar lo más lejos posible una ninfa pequeña, y una parte central, ubicada mas o menos entre el mediodía y la primera hora de la tade, en la que las truchas subieron a comer en superficie, y estuve pescando a mosca seca.
Como podéis imaginar, el día no fue precisamente un festival de capturas, pues al fin y al cabo seis truchas entre, aproximadamente, siete horas de pesca sale un promedio inferior a la trucha por hora. Sin embargo, el tamaño de las mismas, su combatividad, y el aliciente de que encima comieran en superficie, dió a la jornada un tinte un tanto heróico. Pescando con mucha paciencia, batiendo mucho las posturas, y prospectando agua lo más despacio posible, las capturas fueron entrando en el salabre de este modo: en la primera manga a ninfa, dos farios y una arco-iris (que todo y ser grande, tenía la pinta de ser de los últimos vestigos de repoblaciones pretéritas), pescando a mosca seca, dos farios más, y por la tarde, a ninfa otra vez, una sola pintona más pero la más grande de todas.  
Quizás sea esta una de las jornadas, de entre las de los últimos tiempos, en que haya utilizado menos moscas, y por añadidura me haya complicado menos la vida con la elección de las mismas: me bastaron dos calibres de un mismo modelo de perdigón (rojo chillón), para pescar a ninfa, y con la seca tuve suficiente con una emergente de efémera generalista, de esas que llevan la exhuvia de polywing; una imitación ante la cual las truchas se mostraron  muy francas, habida cuenta de que aun clavé un par más que perdí en la pelea. No fueron las únicas que se me escaparon en singular combate, pues por la mañana, a ninfa, había perdido también otra, pero esa vez al primer revolcón.
Al final de la jornada, ya estaba a punto de terminar de cambiarme de ropa, cuando vi venir a Dmitriy con una sonrisa de oreja a oreja. ¡Que emociones! ¡que combates! había pescado, con cucharilla de un solo anzuelo sin muerte, nueve truchas. Todas eran tan grandes como las que había pescado yo, pero en su caso, había ensalabrado dos irisadas, una de las cuales me pareció tan grande como la gran fario pescada por mi . Tampoco nos vayamos a engañar, su promedio de capturas tampoco llegó a las dos por hora, pero estamos en lo mismo: tanto Dmitriy como yo somos de los que amamos las emociones, los combates, las picadas inesperadas, sobre todo si todo ello se da en días en los que, en un principio, el bolo parece casi garantizado. Por eso, Dmitriy y yo seguiremos pescando en invierno, por frío que haga. Por eso, seguramente ni Dmitriy ni yo incluiremos nunca en nuestro equipo, una maquinita para contar capturas. Al fin y al cabo, las emociones son muy difíciles de cuantificar.         

       

(1) En ruso, Comando Fario.


JORNADA DE PESCA Nº 728


Sábado, 27 de diciembre de 2014

Temporada 2014 - 2015
Temporada de cotos intensivos de salmónidos 2014-2015 - Nº 7

Coto Intensivo del Pedret S. M. LL03B
Modalidad del permiso: sin muerte
Río Llobregat

Pescadores:

Dmitriy Girshin
Ferran RUBINSTEIN

Capturas:

Dmitriy Girshin: 7 truchas fario con cucharilla (1 solo arpón, sin muerte) y 2 truchas arco-iris con cucharilla (1 solo arpón, sin muerte).

Ferran RUBINSTEIN: 3 truchas fario a ninfa, 2 truchas fario a mosca seca y 1 trucha arco-iris a ninfa.

Climatología: nublado y frío.

Caudal: bajo

Condiciones de vadeo: vadeable sin dificultad, y sin ayuda del bastón de vadeo

Hora de inicio de la jornada: 10,15 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,30 h.

La música de hoy:

En esta jornada no hubieron audiciones de Música Clásica, debido a que estuve de conversación (mayormente de pesca), con mi amigo Dmitriy Grishin, con quien tuve el placer de ir nuevamente a pescar.

Líneas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN.

martes, 16 de diciembre de 2014

RUBINSTEINFISHING OS DESEA FELIZ NAVIDAD.

Un año mas, Rubinsteinfishing, el blog de pesca de aquellos que creen que tienen poco que enseñar, mucho que aprender y aún más que compartir os desea:


¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!

¡BON NADAL I FELIÇ ANY NOU!

MERRY CHRISTMAS AND HAPPY NEW YEAR! 

Веселого Рождества и счастливого Нового года!


Con los mejores deseos para los amigos pescadores



para sus familias




y como no, para nuestras amigas las truchas...


y otros peces que también amamos y respetamos tanto

sábado, 13 de diciembre de 2014

JP-727. A MICRONINFA Y LANZANDO LEJOS, EL PENÚLTIMO RECURSO. Sábado, 13/12/2014.


El día de Santa Lucía, el más corto del año, ha caído en sábado de jornada de pesca. En Alfarràs, con una temperatura ya invernal, las truchas muy selectivas han puesto el listón de su captura muy alto. Además de la diversión de su desafío, lo mejor del día ha sido poder saludar a dos tan buenos pescadores, como excelentes personas, como son Daniel Somolinos y Jonathan Calvet.

Tanta ha sido la selectividad y el resabiamiento, tanto de farios, como de irisadas, que al final he tenido que desistir de pescarlas en superficie, y he recurrido a la pesca con microninfas lanzando a distancia. Esta preciosa iris, es una prueba del éxito del cambio de estrategia.

Todo y el cambio de estrategia, de ese "penúltimo recurso", no ha sido nada fácil terminar el día con tan solo seis capturas en la sacadera. Esta vez, las preciosas farios, como la de la foto, han empatado con las irisadas (3 -3), todo y que en un par de picadas más perdí una arco-iris de tamaño descomunal, y clavé una fario por el lomo, y ya se sabe: por ética, pez al robo, no cuenta.
La serena belleza del paisaje fluvial, en estos cortos días que preludian el invierno, no tiene precio. Si además de admirarla, podemos estar metidos en el río, caña  en mano y tentando a las truchas, el placer de la experiencia roza lo sublime. .



JORNADA DE PESCA Nº  727


Dos semanas después de la impresionante borrasca, y las subsiguientes riadas, del último fin de semana de noviembre, los ríos de mi entorno cercano siguen bajando lo bastante bravos como para mantenerse prudencialmente alejado de ellos.
Este sábado de Santa Lucía, el día más corto del año, tocó nuevamente volver a emprender el largo viaje a Alfarràs, hacia ese "Far-West" o lejano oeste en donde, de un modo excepcional, fluye un Noguera Ribagorçana lo suficientemente pacífico como para vadearlo y pescarlo.
En el coto de Alfarràs, en un día soleado, pero frío, quizás como preludio de ese invierno que tenemos ya llamando a la puerta, las truchas muy selectivas y resabiadas pusieron el listón de su captura muy alto, y tuve que desistir de mi empeño de pescarlas en superficie, pasando a buscar un "penúltimo recurso" ingenioso, que practica con asiduidad mi amigo y veterano mosquero Carles Vivé.
Además de la diversión generada por el desafío de las truchas, lo mejor de la jornada fue el tener la ocasión de saludar y charlar con dos excelentes pescadores, y aún mejores personas, como son Jonathan Calvet, de Sabadell, y Daniel Somolinos, de Igualada. Por cierto, a este último hacía años que no le veía en persona, y me lleve la grata sorpresa de verle pescando en compañía no tan solo de su hijo, sino también de sus dos nietos...¡como pasa el tiempo!.
Como soy amigo de complicarme poco la vida, aproveché la ocasión de estar en la parte alta del coto, por encima del puente de la carretera C-26, para ir a tentar las truchas de unas tablas que quedan como a unos ciento cincuenta metros escasos, río abajo, de la tabla de "siempre draga", en donde transcurrió  la  casi totalidad de la jornada de pesca de la semana anterior.
Con el río ligeramente más bajo que hace una semana (según el SAIH-Ebro, 3,90 m3/seg. en el aforo de Pinyana), y una gran proliferación de algas en el cauce, estas dos tablas, una consecutiva a la otra, no estaban precisamente para pescas demasiado pesadas, y mucho menos para darle alegría al tungsteno, pero eso no tuvo la mayor importancia, pues cuando llegué a las mismas, dando un rodeo por el cañaveral para no asustar a los peces, me encontré en ambas una gran cantidad de truchas activas, comiendo en superficie, por lo que no llegué ni a enhebrar ninfa alguna.
Sin embargo, mi gozo en un pozo: todo y la gran actividad de los peces, estos eran reacios a pillar mi mosca, una vez tas otra. Era evidente que comían emergentes pero...¿de que?. La verdad es que la poca mosca que emergía era la pequeña ignita habitual en esta época en Alfarràs, pero más daba la impresión de que las truchas comían algún tipo de larva, ya que se veían más lomos que bocas.
A la hora y media larga de pescar, ya había hecho desfilar por los morros de los golosos peces una buena colección de sacar, emergentes, e incluso alguna que otra ahogada, incluyendo: imago de ignita, emergente de ignita, emergentes generalista, de CDC (si, si, pasaron incluso del siempre exitoso diseño de la "Joan Navarro Factory") y de hackle y CDC ligeramente lastradas, dipterines varios, palmers de conjunto y ahogadas con y sin bolita de collarín. A las dos horas, como no, había seguido insistiendo, pero rectificando bajos de línea, todo y que lo franco del discurrir de la ligera corriente por ambas tablas no origina grandfes quebraderos de cabeza con el dragado de la mosca, y menos aún con un bajo de línea ligeramente largo.
En fin, que las truchas estaban realmente difíciles. Es de suponer que las zurran mucho, y que están pescadas y repescadas. Nada que no me haya encontrado en ediciones invernales, con un río bajo mínimos, y en escenarios presionados como, por ejemplo, "Magic Anglès". En estas ocasiones, se impone buscar un "penúltimo recurso" que, al menos, evite el bolo, entendiendo que el "último recurso" sería otro invento milagroso, que de usarse pasaría a ser otra vez el "penúltimo". O eso, o convertir el realmente el último en salir del río e irse a tomar una cerveza (en verano), o un chocolate calentito con churros (en invierno), y que le den a las truchas, y de paso a los invertebrados misteriosos que se zampan, por allí donde amarga el pepino.  
En esta ocasión, el "penúltimo recurso" vino inspirado por un modo de pesca que usa habitualmente mi amigo Carles Vivé, y que no es otro que pescar con la ninfa más pequeña que se pueda, pero lanzando lo mas lejos posible,  dejándola derivar con libertad, sin traccionar, corriente abajo, entre las cebas de los peces que tan puñeteros pueden estar a seca.
En el fondo, es como pescar a seca, peso sustituyendo la mosca por una microninfa. En este caso, opté por una auténtica menudencia: una imitación de "larva de algo", consistente en una bolita del 00, unas cuantas vueltas de hilo madeira verde, y apenas unas fibras de colgadera para hacer de colitas, todo ello montado en un anzuelo del 19, sin muerte.
Lo que si hay que tener en cuenta, es que a la hora de poner en práctica la experiencia, vamos a estar lanzando dos elementos: la ninfa, y la bolita de indicador de picada, que en este caso ha de ser más bien generosa, dado que ha de ralentizar al máximo la deriva de la imitación subacuática, que en ausencia del pegote de plastelina flotante se vería traccionada de más por la cola de rata desplegada sobre el agua. En el fondo, es como pescar con tandem, pero con la ventaja de un señalizador de picada que no se empapa, y que facilita un paseo más pausado de la ninfa.
Por tanto, ¡mucho cuidado con el lance!, pues en el fondo estamos moviendo algo de peso, repartido en dos puntos del bajo de línea. Aquí, nada ni de florituras, ni de falsos lances (y menos ahora, para presentar una mosca que no necesita ser secada). Pescando los laterales de las orillas, mejor aún si se puede hacer un lance rodado.
Bien pues ¡el experimento funcionó! y de golpe y porrazo, en una serie de lances afortunados, capturé tres truchas casi seguidas, de entre las que, frente mío, en la corriente, hacía bien poco que pasaban olímpicamente de mis imitaciones en superficie. dos irisadas, y una fario, todas ellas muy bravas en la pelea (quizás más las mykiis que las pintonas), y todas bastante por encima de los 35 cms.
Pero tanta alegría no podría durar tanto, y tras la tercera captura, las truchas comenzaron a pasar también de la parsimoniosa microninfa, así que decidí pasar a pescar la tabla superior. En ese momento, unos cincuenta metros río arriba, tres pescadores cruzaron el río y se fueron corriente arriba. Fue a los únicos que vi, en todo el día, aparte de a Jonathan, a quien había saludado por la mañana y volví a ver casi al final de la jornada, y a Daniel y su familia, que pararon a saludarme cuando yo ya me estaba cambiando de ropa. Todo y así, me comentó el de Sabadell que en la zona de la chopera si que había habido mucha gente pescando.   Zona nueva, misma estrategia, y picada instantánea. Al clavar, me vi sorprendido por la potente carrera de una trucha que, al pegar dos saltos fuera del agua me hizo quedar con la boca abierta de lo grande que era: una irisada como un auténtico torpedo, que organizó su resistencia a base de saltos, dos, tres, y al cuarto, ya no estaba la trucha.
También noté una resistencia brutal, al pescar una fario de muy buen tamaño, pero en este caso debida a que el pez venía enganchado por la aleta dorsal. Con paciencia, pude meterla en la sacadera, y quitarle el anzuelo como paso previo a una libertad sin recompensa para mi cómputo, pues -por etica- jamás deberían contabilizarse como capturas los peces cogidos al robo.
Quizás por el gran barullo que habían causado tanto la gran irisada con vocación de saltimbanqui, como la fario enganchada por donde no debía, se frenó un tanto la actividad en la veta central de la corriente de la tabla, así que pasé al "plan B" del "penúltimo recurso", que no es otro que tentar los peces más arrimados a las orillas. De nuevo con paciencia, insistiendo mucho, y a pesar de pescar las zonas de actividad más esporádica, conseguí que el "plan B" diese sus frutos, capturando de un modo muy espaciado tres truchas más, también todas ellas grandes, dos farios y una irisada, pasando largo los 35 cms.
Pasadas las tres de la tarde, estaba helado. Mi tan bien amortizado, como machacado vader Vision Keeper necesita un parcheo urgente, pues hace agua por varios sitios, y obcecado como siempre en pos de las truchas, no me dí ni cuenta de lo realmente congelados que tenía los pies, y lo mucho que me dolían las articulaciones.
Andando como un viejo achacoso, estaba dispuesto a volver al coche incluso un poco antes de tiempo, pero la mucha actividad de las truchas de la tabla de la chopera me tentó a pasar una última hora de la jornada intentando su captura a seca, pero... fue en vano, pues creo que estas truchas, residentes de la parte del río más cercana al aparcamiento más concurrido, deben estar en el "Top Ten" de lo más zurrado y resabiado de todo el coto. Fue allí en donde me volví a cruzar con Jonathan. por segunda vez en el día; su jornada de pesca había sido bastante más exitosaque la mía, pues había capturado ocho truchas, todas irisadas, incluyendo ¡dos a mosca seca, y encima en La Chopera!. Por lo que me contó, por la mañana había habido algún rato que estaban más francas, y el las había conseguido engañar con una imitación de rhodani. Lo que era por la tarde, creo que de picar, como mucho a un billete de 500 Euros, y bien pasado por los mismos morros, no sea que Sus Majestades tengan que esforzarse innecesariamente más de lo debido.
Mientras me cambiaba de ropa, me encontré con mi amigo Daniel Somolinos, acompañado de su hijo y de sus nietos, que ya volvían a casa. Había sido una jornada entretenida, pero le sorprendió en gran manera lo muy resabiadas y caprichosas que estaban las truchas. Me hizo mucha ilusión verle en persona, tras largo tiempo de solo tener contacto por internet. Aún recuerdo cuando, hace muchos años, su hijo era un adolescente, y Daniel ya se lo llevaba de pesca. Hoy, los nietos se han unido a la afición familiar.¡Enhorabuena!.  
Ni la calefacción a tope en el coche, ni el "café con leche de descongelación", que tomé en Bellcaire d´Urgell, ni la reconfortante merienda en La Panadella me quitaron el frío del cuerpo, y aún menos el dolor de articulaciones del tren inferior. Aunque no soy consciente de ello, me estoy haciendo ya demasiado mayor para soportar los efectos pasar tantas horas en remojo, con la ropa interior empapada. Si, definitivamente, y aprovechando el parón de la semana que viene para hacer senderismo, he de encontrar un momento para reparar el vader.  

                               

JORNADA DE PESCA Nº 727



Sábado, 13 de diciembre de 2014

Temporada 2014 - 2015 - Nº 8
Temporada de cotos intensivos de salmónidos 2014-2015 - Nº 6

Coto Intensivo de Alfarràs S. M. NR12B
Río Noguera-Ribagorçana

Pescador. Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 3 truchas fario a ninfa y 3 truchas arco-iris a ninfa

Climatología: soleado y frío.

Caudal: bajo (3,90 m3/seg. - fuente: SAIH-Ebro)

Condiciones de vadeo: vadeable sin dificultad, y sin ayuda del bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 09,45 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,15 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 3
Sonata para piano nº 1
Sonata para piano nº 2
Anton Rubinstein

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 1
Sinfonía nº 2
Robert Fuchs

Variaciones Sinfónicas
Charles H. H. Parry

"Encuentro" (fantasía para violoncello y piano)
Joachim Raff

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.