sábado, 25 de mayo de 2013
JP-654. COTO DE GUARDIOLA DE BERGUEDÀ - LA POBLA DE LILLET S. M. LL01B. Sábado, 25/05/2013
JORNADA DE PESCA Nº 654.
PARTE DE PESCA EN PREPARACIÓN.
FECHA PREVISTA DE PUBLIACACIÓN: SEMANA DEL 27 DE MAYO AL 2 DE JUNIO.
JORNADA DE PESCA Nº 654
Sábado, 25 de mayo de 2013
Coto de Guardiola de Berguedà - La Pobla de Lillet S. M. . LL01B
Ríos Llobregat, Bastareny y Riera de Saldes
(pesca en el Llobregat y en el Bastareny en esta jornada)
Temporada 2012 - 2013 - Nº 27
Temporada de salmónidos 2013 - Nº 11
Pescador: Ferran RUBINSTEIN
Capturas : 5 truchas fario a ninfa (3 en el Llobregat y 2 en el Bastareny)
Climatología: soleado y fresco.
Hora de inicio de la jornada en el Bastareny: 09,00 h.
Hora de finalización de la jornada en el Bastareny: 12,00 h.
Hora de inicio de la jornada en el Llobregat: 12,30 h.
Hora de finalización de la jornada en el Llobregat: 16,15 h.
La música de hoy:
Viaje de ida:
Sinfonía nº 1
Sergei Rachmaninov
Fantasía sinfónica sobre temas de la ópera "La Mujer sin Sombra"
Richard Strauss
Viaje de vuelta:
Concierto para piano y orquesta nº 4
Anton Rubinstein
"Danzas de Galánta"
"Danzas de Marosszék"
Zoltan Kodály
Rapsodia para violín y orquesta nº 2
Bela Bartók
obertura Solemne
Alexander Glazunov
Líneas Tensas!
Ferran RUBINSTEIN.
sábado, 18 de mayo de 2013
JP-653. COTO DE ANGLÈS - EL PASTERAL INTENSIVO S. M. Sábado, 18/05/2013
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| Poco motivador y bastante incómodo, pero... ¿pescar en ríos turbios? Si, se puede. |
JORNADA DE PESCA Nº 653.
EXILIO.
Este sábado se ha cumplido, aproximadamente, el primer tercio de la presente temporada de salmónidos, y si hubiera un nombre, que no un adjetivo, que pudiera definir como ha ido este no sería otro que exilio. Como Escipión en Literno, como Aníbal en Bitinia; bueno, evidentemente menos doloroso y dramático que el de los grandes generales de la antigüedad, pero exilio al fin y al cabo. Exilio para adaptarse a las circunstancias, en este caso meteorológicas, y exilio a tiempo parcial, ya que siempre que he podido he vuelto de el para retornar al mismo con el rabo entre las piernas. Exilio en los cotos intensivos más abajo de los grandes embalses, al igual que tuve que hacer en el último tercio de la temporada anterior, aunque en aquella ocasión fue la escasez de agua, que no el exceso de la misma, lo que me obligó a refugiarme en los cuarteles de invierno antes de tiempo.
A estas alturas, y cumplidas diez jornadas de pesca, tan solo en cuatro he pescado en cotos de temporada (dos en Guardiola de Berguedà - La Pobla de Lillet y dos en Ripoll-Campdevànol) y siempre con resultados muy mediocres, predando sobre todo sobre la poca trucha pequeña que se ha dignado a picar. El resto de jornadas las he pasado siempre en Pedret, que mientras no han abierto compuertas del pantano de La Baells me ha permitido, por lo menos, tensar líneas con las arco-iris repobladas y divertirme un rato con las traviesas farios pequeñas recién llegadas desde la piscifctoría. Finalmente, la jornada de este sábado ha sido una edición muy descafeinada de "Magic Anglès", en la por las circunstancias que contaré a continuación ha sido más difícil, por lo menos para mi, tocar escama que barrer una escalera hacia arriba. Con ello se llega a un balance parcial de seis jornadas de intensivo por cuatro de cotos de tradicionales en plena temporada oficial. Seguramente, esto se debe no ya tan solo al estado de nuestros ríos en esta primavera extraordinariamente lluviosa, sino también, para que lo voy a negar, a mi cobardía y conservadurismo endémicos que me hacen ir siempre en busca de un río limpio y perfecto, primar por encima de todo el confort personal y asegurar la presencia de peces importando poco su procedencia.
Sin embargo, los argumentos y las excusas se me están a punto de acabar. A diferencia de la lluviosa primavera de 2008, cuando debido a lo mucho que tardó en llenarse el pantano de La Baells debido a la larga sequía que arrastrábamos, tuve un refugio seguro en Pedret para pescar cómodamente mientras duró el episodio de borrascas encadenadas, en esta ocasión no voy a tener tabla de salvación a la que agarrarme: La Baells ya suelta agua en cantidad desde hace dos semanas, y este sábado en Anglès, en donde tuve que enfrentarme a un río completamente chocolateado para poder pescar, me enteré a través del agente de Catalana Forestal, que inspeccionó mi ticket y mi documentación, de que la apertura de compuertas del pantano de Susqueda es inminente, y que debido a la continua entrada de agua desde el Pirineo, la misma puede ser de las que enviarán más de alguna trucha despistada a tomar un baño de agua salada en la playa de Pals o ha hacer submarinismo a las Illes Medes.
Lejos de verse un final a este largo período de lluvias diarias y ríos desbordados, la próxima jornada de pesca puede obligarme a echar mano de la imaginación o a tomar el toro por los mismísimos cuernos: de seguir las cosas así me veo en el pantano tentando basses o ciprínidos diversos, siempre y cuando encuentre algún lugar despejado por donde acceder a la orilla, pues a fecha de hoy tanto en La Baells como en Sant Ponç el agua anega incluso el bosque de ribera.
SI, SE PUEDE.
Tengo todavía mucho que contar en esta segunda parte del artículo, y hace un rato, cuando me disponía a ello me ha entrado un sueño tremendo y me he ido a hacer la siesta (estoy al teclado de mi ordenador en el lunes de Segunda Pascua, día festivo en Barcelona donde resido). Al despertar de la misma y volver a conectarme me he encontrado un comentario de un amable lector anónimo aportando nueva información sobre el tema de caudales del río Ter. Según la de que él dispone, los pantanos de Sau y Susqueda están todavía al 88% y 85% de su capacidad respectivamente, y la temporada de regadíos en la provincia de Girona no ha comenzado todavía debido a lo bien regados que están los campos con las lluvias que a diario caen; es más, con lo empapada que está la tierra a fecha de hoy es de prever que la campaña de regadíos de este año exija un desembalse diario muy inferior al de los últimos años. Aprovecho la ocasión para darle de nuevo las gracias a nuestro amigo e informador.
El viaje a Anglès fue, como la inmensa mayoría de los que he hecho los sábados de madrugada de esta primavera, una auténtica maravilla de la naturaleza y un regalo para los sentidos: ¡que gran espectáculo! lluvia fina, lluvia torrencial, sol intentando partir las nubes, arco-iris esporádicos e inesperados. Toda esta extraordinaria demostración del terrible poder y también de la beldad de la naturaleza, la he podido gozar en esta ocasión con el telón de fondo de la heroica y grandiosa música de Alexander Von Zemlinsky.
Por lo visto, durante la noche anterior había caído sobre Anglès y sus alrededores una tormenta de carácter casi apocalíptico. De hecho, no se hablaba de otra cosa en el bar en donde estuve desayunando; de esa tormenta y de un terrible trueno que a primeras horas de la madrugada despertó a no pocos vecinos de la población. Seguramente fue esta tempestad la que provocó que me encontrase con el río sucio y enlodado cuando, satisfechos mi apetito y mi necesidad de cafeína por partes iguales, fui a echarle un vistazo desde el puente de Sant Julià de Llor y me encontré allí con el agente de Catalana Forestal, con quien tuve la ocasión de charlar un rato.
Amenazaba lluvia de nuevo, pero tuve la suerte de cambiarme de ropa en seco en un aparcamiento público de la localidad. Comenzó a caer un buen chaparrón justo cuando cerraba el coche y emprendía mi camino a pie hacia la zona de los polígonos industriales enfundado en mi impermeable. Andando bajo la lluvia me preguntaba ¿que hago yo aquí, aguantando un sábado más el chaparrón y encaminándome hacia un río color caca de oca?. Pues nada... pescar o intentarlo, pues todo y lo sucio que bajaba el río no estaba para nada desbordado ni fluía fuera de control; como mucho, un apenas metro cúbico o dos más, a añadir a los menos de cinco que ya bajaban, fruto todo ello de la aportación de los torrentes y escorrantías y que eran los responsables de teñir de marrón claro el agua que bajaba limpia desde el pantano del Pasteral.
No había llegado aún a la confluencia de la Riera de Osor cuando cesó el chaparrón, y todo fue llegar a pie de río, ya en la zona de los polígonos, que no tan solo terminó la llovizna, sino que comenzaron a abrirse claros por los que apareció el potente sol de mayo, y mi primera tarea, antes incluso que la sempiterna de orinar fue quitarme el chubasquero y guardarlo plegado en el bolsillo trasero de mi chaleco. A partir de ese momento, la nubosidad fue disminuyendo a lo largo de la mañana, y a mediodía lucía el sol todo y que a partir de ese momento hubo hasta el final de la jornada varios episodios de rachas de viento que mantuvieron las temperaturas mas en la linea de marzo que de mayo e hicieron bastante incómoda la acción de lanzado.
Creo que este sábado, junto con el mío se vendieron los quince pases restantes del coto, pues fueron muchos los pescadores que me encontré faenando, por lo menos desde la zona de los polígonos y hasta casi el final de coto por su parte superior, allí donde confluye el Brugent. Esto, junto con el descarte habitual de las grandes extensiones de parados de agua, hizo que tuviera que renunciar a muchas de las posturas que quería pescar, tanto al ir como al volver, y me tuve que conformar con ir pescando un poco lo que podía. Sin embargo, la ventaja de ver y observar a los otros pescadores, todo y sin acercarme y siempre procurando no molestar, fue la de constatar que truchas las había y que picar, todo y lo sucio del río, bien que picaban aunque no con la frecuencia ni con las ganas de días mas propicios.
Poco os puedo explicar de acción de pesca, pues de tan solo ver el río se me quitaron muchas de las siempre enormes ganas que tengo de pescar. Durante muchas horas pesqué muy desmotivado, y cada vez más ante la ausencia de picadas. Pasé del tándem de seca y ninfa a pescar con un combo de mosca ahogada y ninfa, y revisé varias veces la ninfa que llevaba para mirar que profundizase bien, todo y que no había mucho en donde profundizar pues el río, como os dije antes, apenas si llevaba un metro cúbico más por segundo de lo habitual. Vi muy pocas y esporádicas cebas, y de nuevo hubo un auténtico desperdicio de eclosiones tanto de bétidos como de los primeros tricopteros que veo esta temporada.
No obstante, mi insistencia y mi perseverancia, que no mi pericia y habilidad pescando y adaptándome a escenarios cambiantes, iban a terminar siendo premiadas casi al filo de la una de la tarde cuando viendo un par de cebas casi seguidas junto a una roca pegada a mi orilla me puse ha hacer bailar una y otra vez la ahogada del aparejo por toda el área cercana al obstáculo hasta obtener la picada brutal de una buena fario que ¡por fin! le dio, tras varias semanas de levantar "sardinillas" en vilo con la puntera de la caña, tensión a mi línea y trabajo a mi carrete. Puesta en la sacadera tras una muy digna batalla, la marrón de librea de origen atlántico dio unos cerca de cuarenta y cinco centímetros de medida. Su perdición: una mosca ahogada de color naranja, en formato para boya: lo simple y clásico siempre funciona.
Cedí mi postura a un pescador muy amable que me preguntó si había terminado con la misma. En la breve tertulia que mantuvimos me contó que había ensalabrado al menos una docena de truchas a ninfa. Comparamos las ninfas de ambos, y la verdad es que no llevaba nada que fuera distinto en un modo radical a la ninfa de mi aparejo: ambas eran, en el fondo dos perdigones pequeños de color oscuro con cabeza plateada, todo y que en su aparejo montaba otro perdigón más, también muy similar al otro, en vez de una seca o una ahogada. La verdad es que no me calenté mucho la cabeza... seguramente, ese señor aparte de saber pescar supo adaptarse a las circunstancias, mientras que yo, al menos en esta ocasión, anduve todo el día pescando desmotivado y tan mal como supe hacerlo.
Todas las mejores posturas de la zona de la chopera estaban ya ocupadas, y al final terminé pescando cerca de la zona de la desembocadura del Brugent. Curiiosamente, en esa parte alta del coto, el agua clareaba y por fin pude pescar un rato con cierta transparencia. Pero estaba visto que este sábado no era mi día, y precisamente en el lugar en donde el agua bajaba en las mejores condiciones fue donde, en una mala entrada en el río, digna de un elefante cartaginés, ahuyente un buen montón de truchas de gran tamaño que estaban tomando el sol en un bajío. Sirva como pobre excusa que el cansancio de una larga caminata y esas tres de la tarde que suele ser la hora en que mis lumbares comienzan a martirizarme en los días de pesca, pudieron ser las causantes de tamaña falta de concentración.
Inasequible al desaliento, seguí vareando, esta vez un tanto más motivado por la claridad del agua, y tanta fe tuvo la recompensa de una picada brutal a la ninfa de esas de manual, en un pequeño y alargado blando de corriente lateral justo en un estrechamiento del cauce que hace correr la misma a más velocidad. En esta ocasión, otra buena fario, también de tipo atlántico, que pese a medir diez centímetros menos que la anterior me puso en jaque al ganar con rapidez tanto el tiro de la corriente como la proximidad de un tronco cruzado en medio de la misma. Aquí tuve el golpe de suerte que no había tenido en toda la jornada, y pude terminar la pelea con la trucha en el salabre.
El día no había dado mucho de si. Por una parte, había demostrado una vez más que pescar en ríos turbios es posbile, que si, se puede, pero que no suele ser estimulante ni divertido. Quizás para un pescador estático de cebo, que esté pendiente de si se hunde el corcho lo sea, pero no para un dinámico pescador a mosca estos días de aguas opacas son francamente aburridos. Aburridos por arriba y aburridos por abajo, pues el gran responsable de la ausencia de cebas y de picadas no suele ser otro que la dura digestión de las truchas, que se han dado un auténtico atracón de terrestres que han bajado arrastrados por la lluvia.
Durante el camino de vuelta, pesqué de un modo mecánico y sin convicción alguna postura que otra que no estuviera ocupada, pero la poca magia del día estaba ya definitvamente agotada. Para evitar volver por la misma carretea, fui a dar un rodeo por la misma orilla del río en la parte baja del coto. Fue de largo la peor de las decisiones del día, pues aparte que a partir del colector de agua residual de la zona de planteles de palmitos el río aún bajaba más sucio si cabe, me encontré con que las lluvias de estos últimos meses han hecho crecer tanto la vegetación en ese tramo de coto, que de por si ya es poco frecuentado, que el pequeño sendero ha quedado engullido por una auténtica selva de sotobosque de zarzas y ortigas. Sólo de milagro conseguí salir de esa floresta salvaje y vadear la Riera de Osor con el vadeador indemne de pinchazos. Mucho cuidado los que se internen por esa zona: más abajo de la riera antes mencionada, pues es tal la maraña de troncos arrastrados por la corriente, árboles caídos y selva en expansión que resulta una auténtica proeza el acceder a la misma orilla del río. Queden los lectores advertidos.
Mientras reponía fuerzas en una de las pastelerías que frecuento, y chinchaba un poco al dueño que es madridista y merengue convencido, se me pasó por la cabeza la idea de etiquetar el artículo del blog correspondiente a esta semana como "jornadas de pesca para olvidar". Sin embargo, esas dos maravillosas truchas que me recordaron lo que es el placer de ver como la caña se dobla y el carrete trabaja, debidamente regulado, a todo rendimiento, me hicieron desistir de esa idea.
JORNADA DE PESCA Nº 653.
Temporada 2012-2013 - Nº 26
Temporada de Salmónidos 2013 - Nº 10
Coto Intensivo de Anglès - El Pasteral S. M.
Río Ter
Pescador:
Ferran RUBINSTEIN
Capturas:
1 trucha fario con mosca ahogada y 1 trucha fario con ninfa.
Climatología: mañana: lluvia e inmediata apertura de claros, templado; mediodía y tarde: nubes y claros con ráfagas de viento ocasionales, templado.
Hora de inicio de la jornada: 10,15 h.
Hora de finalización de la jornada: 17,00 h.
La música de hoy:
Viaje de ida:
Sinfonía nº 2
"Salmo nº 23"
Alexander Von Zemlinsky
Viaje de vuelta:
Concierto para piano y orquesta nº 3
Concierto para piano y orquesta nº 4
Carl Reinecke
Concierto para violoncello y orquesta nº 1
"Encuentro" (Fantasía para violoncello y piano)
Joachim Raff
Líneas Tensas!
Ferran RUBINSTEIN.
domingo, 12 de mayo de 2013
JP-652. COTO DE GUARDIOLA DE BERGUEDÀ - LA POBLA DE LILLET S. M. - LL01B. Sábado, 11/05/2013
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| En la cuenca alta del Llobregat y con un caudal alegre, las truchas se movieron más, todo y que las grandes siguen sin dar la cara... de momento. |
JORNADA DE PESCA Nº 652
Esta más que demostrado que la primavera es una estación de mucha variabilidad en lo que a meteorología se refiere, y la del presente año, con su abundancia de lluvias e incluso nieve más allá del invierno, está siendo una de las más variables de los últimos años. A estas alturas, las hay que ya impacientes, y con el tanga y el bronceador en las manos, no encuentran el momento para ir a tostar la piel bajo un inclemente sol africano, y los hay también que ya quisieran estar pescando a seca todo el día o por lo menos en largos serenos de cielos impolutos en los que ya asoman las estrellas. Todo llegará, pero para los y las impacientes este año está visto que tanto la playa tropical sin ir más allá de "Castefa", como la pesca idílica en ríos mansos y con truchas activas van a tener que esperar un poco. Parece ser que la sociedad que fomenta la satisfacción de los placeres inmediatos va desacostumbrando a los adictos a los mismos, que ya son legión, al ejercicio tanto de la paciencia como de la comprensión de que todavía, por mas listos que nos creamos y mas naves que enviemos a Marte, somos nosotros quienes debemos amoldarnos a los dictados de la naturaleza y no al contrario. Mientras, disfrutemos, como yo este sábado, del impagable espectáculo que ofrecen, de un modo gratuito, esos cielos que cambian de etérea geografía y cromatismo a velocidad de vértigo, de esos amaneceres multicolores -como el que tuve ocasión de contemplar mientas tomaba un café en Can Bassacs- y de esas tardes en que por una ventanilla del coche podemos contemplar el más oscuro y amenazador de los cielos, mientras que por la otra es posible ver el arco-iris.
Hablando de pesca, que es por lo que, supongo, los seguidores y lectores de este blog se han conectado al mismo, por fin se ha podido pescar de un modo aceptable en el coto de Guardiola de Berguedà , y por fin las truchas han dado la cara permitiendo pasar una jornada de pesca divertida, todo y que siguen sin aparecer ni las medianas, ni las grandes.
A principios de temporada, el bajo caudal no tan solo mantuvo a las truchas inactivas, sino que nos hizo temer un año de escasez de agua, con un verano que llegase a dejar el río hecho un pedregal. Sin embargo, la lluvia e incluso la nieve caída a lo largo de abril, y en especial en el tormentoso último fin de semana de dicho mes, permiten albergar la esperanza de que llegados los, en teoría, "meses estrella de la temporada" agua por lo menos la habrá tanto en el Llobregat como en su afluente el Bastareny, que este sábado bajaba un poco más impetuoso que su hermano mayor.
Lo de las truchas, ya es harina de otro costal: el primer día de la temporada en este coto, a finales de marzo y con el río con un caudal digno del mes de julio (pero con la temperatura del agua acorde con finales de invierno) mi amigo Carles Vivé y un servidor pescamos bien poco, y lo poco que pescamos fue trucha pequeña. Un poco más de un mes después he vuelto al coto, las condiciones de caudal han cambiado al alza, la meteorología ha sido benigna, y siguen saliendo solo truchas pequeñas. De todas maneras, no debemos alarmarnos, pues esto suele suceder mucho en este coto y especialmente en el largo tramo del Llobregat en concreto pues salvo repoblaciones ex-profeso con trucha mediana o grande este río a su paso por este coto suele dar siempre una gran profusión de trucha "palmera" y de vez en cuando alguna buena sorpresa. Otra cosa es el Bastareny, que aún no he visitado esta temporada, río en el que siempre se pesca más trucha grande que en el Llobregat (también se repuebla más, sobre todo en el tramo suburbano de Bagà) e incluso está infestado de truchas arco-iris del tipo "tigre" que no son otra cosa que el resultado de la hibridación de las truchas arco-iris de antiguas repoblaciones con truchas fario, tanto repobladas como autóctonas, tal y como podéis leer, sino lo habéis leído ya, en los artículos de este blog referentes a este coto en temporadas anteriores.
A pesar de la variabilidad meteorológica de la primavera anteriormente mencionada, y sabedor de que llovió incluso en otras latitudes, como es el caso de los entrenamientos del Gran Premio de Formula-1 en Montmeló, los meteoros se comportaron en el Pre-pirineo de Barcelona y pude gozar del sol durante largos espacios de tiempo, aunque por la tarde las nubes ganaron terreno. Nuevamente, un sábado cambiándome de ropa en seco tanto antes como después de pescar... y van dos seguidos ¡casi me parece increíble!.
Para pescar, y obtener un botín de ocho truchas todo y que pequeñas, opté por pocas complicaciones y sobre todo amoldarme al estado del río. En esta ocasión, con sus buenos 12 m3/seg. aproximadamente y el agua con ese color verdoso tan típico de que debe quedar nieve, aunque ya bastante residual y muy circunscrita a las altas cotas de la montaña, la cosa estaba para ninfa, e imitando la actitud de mi buen amigo Carles, que ante todo antepone la sencillez a complicarse la vida, pasé de tándems y dejé el "jogo bonito" para otras ocasiones y me puse a pescar con una sola ninfa y una bolita de indicador de picada a un metro y medio por encima de la misma a lo largo de todo el día. Pesca "tungstenizada" pero sin cargar las tintas: con una imitación de pheasant tail con una bola del 2 hubo suficiente para ir incluso rascando piedras del fondo de vez en cuando. Pesca eficaz, eso si, a tenor de los resultados y de que aún tuve unas cuantas picadas más que no supe transformar en capturas. Pesca un tanto aburrida, para que negarlo, pues uno siempre está al acecho de ver cualquier indicio de actividad en superficie para empatar la seca y ¡que comience el espectáculo!, pero este sábado lo único que hubo por encima del agua fue un auténtico desperdicio de efémeras (mayormente rhodanis) y de una mosca muy grande de color marrón claro que no logré identificar, con un gran perecido a la Pirenaica todo y que no lo es (a ver si alguno de nuestros entomólogos aficionados hacen algún comentario).
Con todo, pesca al fin y al cabo, y por lo menos en un entorno precioso, un río en medio del bosque todo y que no muy lejos de la carretera...¿Os suena? Claro que si, los parecidos son muchos y las truchas igual de pequeñas que en muchos cotos del Pallars o de la Ribagorça los cuales se venden como si fueran emporios de la pesca a mosca, o por lo menos santuarios de la trucha metrosexual y políticamente correcta. Pocas diferencias pues, a mi humilde entender, con Guardiola de Berguedà, salvo que parece ser que el calificativo de "Baja Montaña" que se aplica a los cotos que están aguas arriba de Berga o Ripoll paracen quitar el glamour que tienen otros del Pirineo todo y que en los mismos hay tantas o más minicentrales que las que puede haber en la Vall de Ribes o la Vall de Camprodón, y encima con una presión turística e inmobiliaria igual o incluso mayor.
Y sobre todo, para que nos vamos a engañar, pesca aeróbica la de este sábado y la de muchos por el estilo en este río: andar mucho, moverse aún más e ir quemando grasa para recuperarla a la hora de la merienda. En esta ocasión, y desde la temprana hora de las nueve y cuarto de la mañana y hasta las cuatro y media de la tarde en que mis lumbares dijeron ¡basta! anduve más o menos tres kilómetros de río, pescando lo mas concentrado que pude. Eso si, la mañana y hasta el mediodía horario fue mucho mas productiva que la tarde (5 truchas por la mañana por 3 por la tarde), y como también suele suceder, pero no en este sino en casi todos lo cotos, fallaron muchas posturas en las que suelen capturarse truchas, mientras que hubo capturas en otras en las que hacía años que no me picaba una trucha e incluso hubo una captura en un lugar que parecía maldito, pues jamás de entre las muchas veces que lo he visitado a lo largos de años había obtenido allí ni una picada.
La primavera, con su eterna variabilidad, bla, bla, bla... por cierto ¿sabíais que según las previsiones de nuestros gurús de la meteorología va a volver a llover e incluso a nevar en cotas bajas a partir del miércoles? je, je, je.
JORNADA DE PESCA Nº 652
Sábado, 11 de mayo de 2013
Coto de Guardiola de Berguedà - La Pobla de Lillet S. M. - LL01B
Ríos Llobregat, Bastareny y Riera Saldes
(pesca solo en el Llobregat en esta jornada)
Temporada 2012 - 2013 - Nº 25
Temporada de salmónidos 2013 - Nº 9
Pescador: Ferran RUBINSTEIN
Capturas: 8 truchas fario a ninfa
Climatología: mañana: soleado y templado; tarde: nubes y claros, templado.
Hora de inicio de la jornada: 09,15 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,30 h.
La música de hoy:
Viaje de ida:
Sinfonía nº 6
"Una Fiesta Eslava"
Alexander Glazunov
Concierto para violoncello y orquesta en "DO" mayor
Eugene d´Albert
Viaje de vuelta:
Sinfonía nº 4 "La Víspera de Pascua"
Josef B. Foerster
Concierto para violín y orquesta en "LA" menor
Anton Dvorák
Líneas Tensas!
Ferran RUBINSTEIN.
sábado, 4 de mayo de 2013
JP-651. COTO INTENSIVO DEL PEDRET S. M. LL03B. Sábado, 04/05/2013
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| ¡¡Aguaaaaa vaaaaaaaaaa!! |
JORNADA DE PESCA Nº 651
Agua, agua, agua...¡y mas agua!. La larga borrasca, con nevadas en cotas bajas incluidas, del fin de semana pasado y de parte de la presente semana hizo superar previsiones y desbordar presas, y en estos últimos días hemos asistido al gratificante espectáculo de ver que, pese al estado impracticable para la pesca en la inmensa mayoría de ríos de nuestra geografía, se llenaban los pantanos hasta tener que abrir compuertas con todo lo que de positivo ello comporta: regadíos asegurados, producción hidroeléctrica a toda turbina, agua para beber y ducharnos durante el largo verano mediterráneo asegurada y sobre todo una buena limpieza de los cauces y riberas de nuestros sufridos ríos, que buena falta les hacía.
Seguramente, al haberse convertido nuestros siempre humildes ríos en aprendices de Amazonas o Mississipís, este fin de semana se habrán quedado no pocos pescadores en casa, aunque siempre los habrá que aprovecharan la crecida para pescar esos arroyos y rieras que siempre bajan con apenas un regato de agua. Imagino que otra minoría habrá pugnado por alguno de los codiciados dieciséis pases de Anglès -único coto bajo los grandes pantanos en donde aún no ha habido apertura de compuerta, según el ACA (1)- y finalmente los habrá (como es mi caso, y debido a la necesidad de pescar lo más cerca de casa posible para ahorrar gasolina y poder volver volver a una hora razonable y acorde con las obligaciones familiares) que se habrán intentado acomodar como han podido a buscar un lugar donde echar la caña en la cuenca del Llobregat, que dentro del desbordamiento fluvial general fue la que menos nieve recibió en su cabecera la semana pasada.
Con ganas locas por pescar, y aprovechar mi único día disponible para hacerlo, para este sábado tuve que trazar, a lo largo de la semana pasada y viendo como se desarrollaban los acontecimientos meteorológicos, un plan A y un plan B sustitutorio. El plan A consistía en pescar en Guardiola de Berguedà, con la esperanza de que por agua que bajase no lo hiciese en demasía. Como no, y ya os lo podéis imaginar los lectores asiduos, el plan B no era otro que si fallaba el A, ir a pescar a Pedret, con la esperanza de que la segura suelta de agua, al haber rebasado el pantano el 95% de su capacidad, no fuera tan exagerada como la de los embalses de la cuenca del Segre.
Tras un viaje a través de un paisaje verde y exuberante y en compañía de mi sempiterna música clásica, no eran ni las ocho de la mañana cuando llegué a Guardiola de Berguedà, en donde me encontré con la calles mojadas aún por el efecto de una tormenta que debió caer unas horas antes esa misma madrugada y los ríos Bastareny y Llobregat en buen estado para la práctica...del ráfting. Cierto es que el Llobregat bajaba muy bravo, pero aún me hubiera atrevido a pescarlo de no ser por el color tan turbio el agua, fruto de la precipitación reciente.
Tocó pues activar el plan B, eso si tras un rápido desayuno de puro trámite, y en menos de media hora ya estaba en el puente románico de Sant Quirze del Pedret viendo como bajaba un Llobregat que triplicaba el ridículo caudal de las últimas semanas, pero -eso si- con agua muy limpia, debido al filtro que ha pasado el río en su travesía por el pantano.
Tras saludar y charlar un rato con Eudald, el agente de Catalana Forestal, y aprovechar para comentar la aciaga y frustrante recta final de Champions League que hemos vivido los aficionados del Barça, me puse el "traje de faena" y con la caña ya montada, pero aún sin señuelo atado, fui a dar un paseo antes de dirigirme al tramo estrictamente sin muerte, que es por donde quería empezar a pescar.
Más que alegre y cantarín, el siempre modesto y cansado Llobregat bajaba vigoroso y rugidor, como haciendo valer su pasado glorioso, en los tiempos anteriores a la Revolución Industrial, cuando al no estar constreñido por toneladas de cemento ni al estar sangrado por cientos de canales era un río imponente, al que había que temer cuando en las primaveras se desbordaba, pero también tan generoso que permitía que barcas de pequeño calado lo remontasen hasta el mismísimo Martorell.
Con un río en un estado así, con la lámina de agua extendida casi en progresión geométrica, el de ayer (estoy escribiendo el domingo del Dia de la Madre, ¡felicidades mamas!) fue el gran día de los pescadores de cucharilla por autonomásia. Enhorabuena al gremio del metal giratorio y brillante.A los gusaneros ya no les fue tan bien, pues el fuerte tiro de corriente los obligaba a plomear mucho la linea y todo y así faena tenían para ralentizarla sin tener que recurrir a grandes y aparatosos flotadores, de esos que las finas pescas de coup e inglesa relegaron a la historia hace ya mucho. Finalmente, los mosqueros sinceramente no tuvimos nuestro día, y para pescar tocó apearse del burro y dejarse de pescas finas, posadas impecables, mendings y otros cipotes envinagrados para pasar a intentar rascar piedras y algas del, ayer abisal, fondo del río con la ayuda del siempre socorrido tungsteno en forma de bola para cabeza de ninfa, teniendo los mismos problemas en la deriva que los gusaneros, pero encima sin poder recurrir al aparatoso corcho; como mucho sirva la aplicación de una bolita de pasta de señalizador de picada y apáñate como puedas.
Como una de las cosas que mas detesto es sentar cátedra, os voy a contar ahora en que base mi estrategia de pesca en un río como me el que me encontré ayer; luego pensad lo que queráis y evidentemente pescad como os de la gana, que en el fondo de eso se trata. Por supuesto que ya anticipo que más de alguno pensará "este Rubinstein no tiene ni idea de pescar, y aprenderá cuando las ranas críen pelo... o yo, que tanto se, me digne a darle unas cuantas clases de pesca a mosca", y más cuando sepa que ayer pesqué solo cinco truchas, pues baje el río como baje, para los grandes maestros eso siempre es "poca trucha, para ese coto". En fin, vamos allá: viendo el poderoso tiro de corriente, la gran profundidad de pozas e incluso tablas y el desperdicio que hacían las truchas de las generosas eclosiones de rhodanis que hubo a lo largo del día -prueba evidente de que iban tan bien servidas de comida por debajo, como de pereza para subir a buscarla al doble o triple de distancia que hacía pocos días- me decidí solo en focalizar mis esfuerzos en pescar y contrapescar (2) blandos laterales de corriente, y en preferentemente contrapescar las pocas tablas en que pude hacerlo, debido a que en este tipo de posturas el ensanchamiento del cauce le hace perder al río tanto profundidad como fuerza de la corriente. Desafortunadamente, y lo saben muy bien los asiduos de Pedret, este coto no es precisamente rico en este tipo de escenarios. Evidentemente, para poner en marcha esta estrategia, eche mano de todo el tungsteno que pude, ayudado por los terminales de hilos lo mas razonablemente finos posible para facilitar la profundización de las ninfas.
Cuando volví del tramo estrictamente sin muerte al coche, para cambiar de zona e ir a pescar al sector intermedio del coto, llevaba capturadas cuatro truchas fario, de las recién repobladas (leer partes de pesca de las jornadas 559 y 560). La mañana y el mediodía habían sido soleados y templados. A primera hora de la tarde, el cielo se fue cubriendo paulatinamente y comenzaron a escucharse truenos en la lejanía: se aproximaba una de esas tormentas de tarde, tan típicas de esta época del año, que ya habían vaticinado en los partes meteorológicos.
Mientras seguía zurrando blandos laterales, en busca de alguna picada más, tuve el placer de encontrarme con Joan C. de l´Hospitalet, un pescador que es fiel y asiduo lector y seguidor de este blog, y con el que tuve una amena conversación no ya tan solo de pesca a mosca, sino también de música pues como yo es también un gran aficionado a la música clásica, todo y que el es más asiduo del repertorio operístico, mientras que mis intereses son preferente la música orquestal, de cámara e instrumental. Todo y que el año pasado ya nos encontramos faenando el Bastareny, no le reconocí en un principio (soy fatal para eso de las fisonomías). Es para mi un gran privilegio el tener entre mis lectores y seguidores de mi blog a personas con la filosofía de Joan (pesca, deja pescar y sobre todo diviértete), y más aún si compartimos otras aficiones mas allá de la pesca.
Hubo tiempo todavía, tras el encuentro con Joan, y su mujer que le acompañaba, para hacer una quinta trucha (en este acaso la única trucha arco-iris del día) con las mismas artes y similar estrategia de las demás, y tener un par de picadas adicionales que, al igual que unas cuantas que tuve "contrapescando" no llegué a materializar en capturas.
A las cinco de la tarde, el cielo totalmente plomizo y un ligero viento que se levantó de golpe fueron el presagio de que iba a llover de un momento a otro. Esta vez tuve suerte, y pude cambiarme en seco o como mucho bajo las primeras gotas antes de que comenzase a llover.
Tarde de paraguas en Gironella, en donde como es costumbre cuando estoy por El Berguedà estuve merendando, y tarde de paraguas también en Monistrol de Montserrat, cincuenta kilómetros más abajo, en donde paré ha hacer un café y estirar las piernas. Estaban previstas sólo tormentas a nivel local en las áreas pirenaica y pre-pirenaica, pero ya se sabe que las previsiones están para ser incumplidas, y así a contrapronóstico terminé haciendo todo el viaje bajo una lluvia que si bien de un modo manso caía constante, y que se convirtió en un improvisado tren de lavado para mi coche para mayor ahorro de mi bolsillo. Desde Monistrol de Montserrat, siempre paralelo a la carretera el Llobregat rugía sucio pero impetuosamente feliz, como queriendo recordar el río grande e incluso temible que un día fue, y que podría volver a ser de verse liberado de la prisión de cemento y hormigón al que le hemos condenado a estar encerrado.
(1)"Agència Catalana de l´Aigua" (Agencia Catalana del Agua).
(2) Pescar aguas abajo, generalmente con moscas atractoras, o haciendo que las que se estén utilizando hagan algún efecto atractor aunque sea impropio de los hábitos del insecto en que se basa nuestra imitación, como por ejemplo bailar en el agua o emerger rápidamente. Un ejemplo de contrapesca sería lanzar de frente y enseguida hacer la deriva baja con una ninfa pompon (esto me lo enseño mi buen amigo y gran pescador Antonio Grados, una tarde de otoño en Alfarràs) . Un ejemplo de contrapesca como complemento a una acción de pesca sería, por ejemplo, seguir dejando derivar una efémera y justo al llegar al límite antes de dragar darle un fuerte tirón o dejar que drague: eso podría esperarse de un tricóptero, esa una de las acciones habituales de las moscas ahogadas, pero esa NO es la conducta de una majestuosa y señorial efémera.
JORNADA DE PESCA Nº 651
Sábado, 4 de mayo de 2013
Coto Intensivo del Pedret S. M. - LL03B
Río Llobregat
Temporada 2012 -2013 - Nº 24
Temporada de Salñmónidos 2013 - Nº 8
Pescador: Ferran RUBINSTEIN
Capturas: 4 truchas fario a ninfa y 1 trucha arco-iris a ninfa.
Climatología: mañana y mediodía: soleado y templado; tarde: nublado con amenaza de tormenta y ligera bajada de la temperatura.
Hora de inicio de la jornada: 09,45 h.
Hora de finalización de la jornada: 17,00 h.
La música de hoy:
Viaje de ida:
Sinfonía nº 6
"Una Fiesta Eslava"
Alexander Glazunov
Sinfonía nº 8 "de los mil"
(Iª parte: "Veni Creator Spiritus")
Gustav Mahler
Transición Guardiola de Berguedà - Pedret:
Obertura "Romeo y Julieta"
Obertura "MacBeth"
Joachim Raff
Viaje de vuelta:
Sinfonía nº 8 "de los mil"
(IIª parte: "Escena final de "Fausto" de Goethe)
Gustav Mahler
Obertura de "Los Maestros Cantores de Nüremberg"
Richard Wagner
Líneas Tensas!
Ferran RUBINSTEIN.
sábado, 27 de abril de 2013
JP-650. COTO INTENSIVO DEL PEDRET S. M. LL03B. Sábado, 27/04/2013
JORNADA DE PESCA Nº 650.
La jornada de pesca de este último sábado de abril, día de la Virgen de Montserrat, patrona de mi admirado gremio de pastelería, ha sido pasada por agua y llevada a cabo a contrapronóstico. Pasada por agua porque más de tres cuartas partes de la misma transcurrieron bajo la lluvia, que en algunos momentos y sobre todo en la parte central de la misma, de once de la mañana a una de la tarde, devino en auténtico aguacero. A contrapronóstico porque en un principio estaba previsto que fuera de excursión, con los compañeros del club excursionista del que soy socio, a la ruta de los gorgs del torrent de la cabana, pero las malas previsiones meteorológicas obligaron al aplazamiento de la misma.
Como no soy de los que tienen miedo a mojarse, ni la lluvia supone tampoco un impedimento para el ejercicio de la pesca (simplemente es más incómoda para el pescador, que no para los peces), nada más enterarme del aplazamiento del recorrido senderista tardé bien poco en sacarme el permiso para pescar...¡como no! en Pedret, pues en días lluviosos, cuando otros ríos se "chocolatean" enseguida, en este tramo del Llobregat sigue bajando el agua razonablemente clara debido al permanente aporte de agua limpia desde el pantano de La Baells. El tramo superior en especial, donde ahora se ubica el coto sin muerte, es especialmente resistente al embarrado, pues los torrentes y escorrantías del valle en este sector discurren sobre pura roca de conglomerado, sin nada de arcilla u otros materiales rápidamente solubles. Además, el refugio de pescadores permite cambiarse de ropa confortablemente y en seco, incluso en el caso de estar cerrada la caseta, gracias a la protección del porche de la misma.
Como ya he podido constatar en otras ocasiones similares, no soy el único que no le tiene a los elementos y no le hace ascos a pescar en días de borrasca. No es que ayer hubiera una gran afluencia de pescadores en Pedret, pero tampoco es que no hubiera nadie pescando. En el sector sin muerte si que fui el único pescador, pero aguas abajo del puente si que había algún que otro pescador faenando, e incluso un grupito de ellos pescando bajo los arcos del mismo. Mayormente, eran pescadores de cebo y cucharilla, e incluso un par de ellos estaban desayunando en la caseta de pescadores con el cupo ya hecho cuando yo me estaba vistiendo con el "traje de faena".
Ya suele suceder, que en días que a priori pintan tan mal e invitan más a quedarse en casa montando moscas, uno termina haciendo una pescata abundante y divertida. Son algo así como la famosa Ley de Murphy, pero al revés. Esta jornada ha obedecido a este axioma: he terminado capturando y soltando veinte truchas fario y una trucha arco-iris que se sumó a la fiesta.
No paró de llover durante el viaje, siguió lloviendo mientras desayunaba en Gironella, no paró de hacerlo mientas me cambiaba de ropa en la caseta de pescadores y finalmente comencé a pescar bajo la lluvia. De hecho estuvo lloviendo con intensidad moderada a lo largo de la mañana, con un largo repunte de la intensidad en la precipitación entre las diez y media y las doce y media, y no paró de diluviar hasta cerca de la una, A partir de allí, sólo quedó algún episodio esporádico de llovizna, e incluso llegó a salir tímidamente el sol entre la densa capa de nubes. La temperatura bajó considerablemente, especialmente al cesar la lluvia, y suerte tuve de la mucha actividad de las truchas, pues me hicieron olvidar de los escalofríos que sentía al llevar la ropa mojada, dado que mi viejo impermeable terminó por no resistir una tan grande y continuada columna de agua.
Pese a la lluvia, y pese a que llevaba lloviendo desde la noche anterior, el río no se ensució en el tramo del coto sin muerte, y no se hubiese ensuciado a no ser de que a partir de las tres de la tarde comenzaron a soltar agua desde el pantano, de manera que el río adquirió rápidamente una tonalidad verdosa y además de la consiguiente subida de casi un metro, comenzaron a bajar por el río algas, restos de vegetación, algún tronco que otro y sobre todo mucha porquería.
Dado que desde el principio y hasta la hora que soltaron agua desde la presa, el río bajaba con el mismo bajo caudal que estas últimas semanas, y visto que no paraba de llover y no era cuestión de llevar el tricóptero señalizador del tandem permanentemente empapado, me decidí a comenzar la jornada con un aparejo compuesto por una pequeña ninfa de punta y una mosca ahogada medio metro más arriba. Puesto que ambos artificiales iban a pescar siempre por debajo del agua, puse una pequeña bolita de señalizador de picada de color amarillo a un par de palmos por encima de la mosca ahogada. Con este aparejo anduve pescando casi todo el día, con mucho éxito a tenor del resultado, salvo en el pequeño interludio sin lluvia y en el que llegó a asomar tímidamente el sol en el que me dí el pequeño lujo de pescar a mosca seca, y en la captura de la última trucha del día, con el río ya crecido y con el gua enlodada, que hice pescando con una sola ninfa y señalizador de picada.
Curiosamente, la trucha que abrió la cuenta de capturas, fue una arco-iris (con la ninfa del tandem) y fue también la única pescada fuera de los límites del tramo estrictamente sin muerte (1). Una vez entré en ese sector del coto, comenzó la locura pues todo y la lluvia y la bajada de la temperatura las farios recientemente repobladas estaban presas de un gran frenesí, sobre todo por darle dentellada a la mosca ahogada en el momento en que esta "bailaba" en el agua y tampoco la bolita del señalizador de picada se libró de no pocos mordiscos a la que un golpe de la puntera de mi caña la obligaba a danzar al mismo ritmo que la mosca que se convirtió, con diez capturas, en la máxima anotadora del partido y que no era otra que el sempiterno "falagista" en formato para boya, una mosca que generalmente en el aparejo de lance ligero se suele usar de rastro. Todo y así, creo que con la hiperactividad de las truchas de ayer daba bastante igual la mosca que se pusiese con tal de que cumpliera la premisa de derivar bajo el agua y en un momento dado intentase emerger de la misma. Por el contrario, cuando el aparejo derivaba con toda naturalidad, era la ninfa del mismo la que se encargaba de hacer la faena.
La guinda del pastel la puso el hecho de poder llegar a pescar a seca incluso en un día en el que dí por supuesto que este tipo de moscas dormirían el sueño de Morfeo en los compartimentos estancos de mi caja, todo y que para darme el gusto de acabar capturando tres truchas de esta manera, antes de que la crecida del río terminase con la actividad en superficie de un modo súbito, tuve que rehacer el bajo de linea y todo y así resignarme a unas presentaciones realmente penosas al tener el bajo trenzado completamente empapado, factor que junto con un bajo de linea mal calculado, hecho de prisa y corriendo, provocó no pocos rechazos por dragado de mosca de unos peces que hasta hacía bien poco enloquecían por todo lo que parecía emerger del agua. Finalmente, con paciencia, insistiendo y usando una efémera de hackle muy pequeña conseguí capturar tres de las traviesas farios. Hubo una moderada eclosión de rhodanys, a la vez que pululaba un pequeño dipterín, pero quedó claro que para estas pequeñas farios las moscas ahogadas eran su manjar favorito, quizás porque todavía se están familiarizando con el hábito de la caza, y para ellas capturar la presa cuando esta está emergiendo quizás le sea más fácil que hacerlo cuando esta está ya en la superficie del agua dispuesta a salir volando.
Esta abundante, y sobre todo divertida, pescata no debe confundiros: se trató simplemente de un largo rato de diversión y poca cosa más, pues ni se pescaron grandes truchas (la mayor de todas fue la primera, la arco-iris, que hacía poco más de treinta centímetros, de entre el resto la de mayor tamaño no llegó a los veintidós). ni tampoco truchas bonitas (estas farios hasta que no se adaptan un poco más al río son bastante feas y anodinas, a decir verdad). Si hubiera pescado como si de ello dependiera la salvación de mi alma, seguramente hubiera llevado a la sacadera una cantidad insultante de peces, pero esto tiene poco sentido, por lo menos para mi, en un río repleto de truchas repobladas todavía bastante ingenuas. En vez de dedicarme a la, en este caso concreto, fea y bochornosa labor de batir records para poder presumir a costa de un adversario débil, planteé la jornada, ya que estaba allí, como un entrenamiento útil en un par de materias en las que, como en tantas otras dentro del arte de la pesca a mosca, no voy nada sobrado, y que no son otras que la práctica en el lanzado de tándems que incluyan una ninfa y la detección de picadas aguas arriba, a media y larga distancia, sobre artificiales hundidos sin tracción excesiva de la linea para impedir derivas antinaturales de los mismos. Por lo que respecta a la primera materia creo que es muy interesante intentar dominarla, todo y que hay muchos pescadores que no saben que no es lo mismo que lanzar una seca, por el simple hecho de que cuando pescan con tándem lo hacen "al hilo" sin sacar cola de rata. Respecto a la segunda, a la que se tiene acceso solo cuando se domina la primera, el rato que la estuve practicando, y como ya os podéis suponer, quité la bolita de señalizador de picada del aparejo.
Como es habitual en jornadas tan húmedas, esta que nos ocupa no fue una excepción en lo que a terminar bastante antes de lo previsto se refiere, y a eso de las cuatro y cuarto de la tarde dí no ya por bueno, sino por muy bueno el día y volví tiritando de frío al coche y a la caseta de pescadores. Como esta ya estaba cerrada, me cambié raudo antes de que comenzase a llover de nuevo, muy feliz por como había terminado yendo el día, pero con muchas ganas de ir a Gironella a merendar, y de paso a ver por lo menos la primera parte del partido de del Athletic de Bilbao - Barça por la tele.
(1) En Catalunya, muchos cotos tienen dentro de sus limites un tramo con muerte y uno sin muerte, pero el pescador sin muerte puede pescar indistintamente ambos tramos, mientras que el pescador que desee sacrificar el cupo deberá circunscribirse solo al suyo.
JORNADA DE PESCA Nº 650.
Sábado, 27 de abril de 2013
Coto Intensivo del Pedret S. M. - LL03B
Río Llobregat
Temporada de pesca 2012 - 2013 - Nº 23
Temporada de Salmónidos 2013 - Nº 7
Pescador:
Ferran RUBINSTEIN.
Capturas: 10 truchas fario a mosca mosca ahogada, 7 truchas fario a ninfa, 3 truchas fario a mosca seca y 1 trucha arco-iris a ninfa.
Climatología: lluvioso y frío.
Hora de inicio de la jornada: 10,00 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,15 h.
La música de hoy:
Viaje de ida:
Concierto para violín y orquesta nº 2 "en estilo húngaro"
Joseph Joachim
Concierto para violoncello y orquesta en "LA" menor
Robert Volkmann
Obertura de "El Buque Fantasma"
Richard Wagner
Viaje de vuelta:
Sinfonía nº 4
Bohuslav Martinú
Obertura "Los Husitas"
Anton Dvorák
Preludio del Acto I de "Lohengrin"
Richard Wagner
Líneas Tensas!
Ferran RUBINSTEIN.
domingo, 21 de abril de 2013
JP-649. COTO INTENSIVO DEL PEDRET S. M. LL03B. Sábado, 20/04/2013
JORNADA DE PESCA Nº 649.
Una de las pocas ventajas que tiene el dormir cada día menos, señal inequívoca de me estoy haciendo viejo, es que te puedes plantar en el río más pronto. Esto no quiere decir, ni mucho menos, que pesques más pero te da la grata sensación de aprovechar mejor el día de pesca, pues para aquellos que vivimos un ritmo frenético de vida a lo largo de la semana siempre es este día en contacto con la naturaleza y practicando esta bendita afición que tanto nos gusta un bien escaso, y que por muy intenso que sea siempre termina pasando en un suspiro.
Para este sábado, había acariciado la idea de pescar en Guardiola de Berguedà, pero finalmente el convencimiento de que todavía es pronto y de que aun falta un poco para que lleguen los mejores días de pesca allí me ha hecho decidir por volver a ese Pedret que siempre me ofrece un cómodo refugio, tanto cuando las condiciones de pesca son muy malas en otros sitios en donde no hay ninguna presa que detenga las crecidas de los ríos, como cuando tengo días muy "perros", todo y que que ninguno de los dos supuestos se daban ayer.
Una jornada de pesca suele ser como un melón, pues nunca se sabe si está bueno hasta que lo abres y te lo comes. La de ayer rompió esquemas, pues el desarrollo de los acontecimientos de la misma frenó la inercia de como estaba yendo para mi la pesca en este coto, y de paso me permitió una vuelta a un pasado que creía olvidado en Pedret.
Antes de pasar a hablar de pesca, hablemos del tiempo, pues ayer el meteoro eólico tuvo su influencia en el desarrollo de los acontecimientos. Hizo no ya fresco, sino frío de buena mañana (1 grado a la hora del desayuno, esta vez en Cal Rosal) , y la temperatura del mediodía quedó muy por debajo de los tórridos 25 grados de la semana pasada en Ripoll (17 grados a las doce en punto). Pese a lucir un sol radiante a lo largo del día, la temperatura de la mañana fue fría, y la de la tarde fresca. Ocasionales ráfagas de viento, más intensas a primera hora de la tarde, mantuvieron a raya las temperaturas, y también dificultaron enormemente el lance: ya se sabe que uno de los peores enemigos de la pesca a mosca es el viento, y encima si enfría la superficie del agua, pues puede llegar a desactivar peces dispuestos a comer arriba.
Las tres primeras horas de pesca fueron realmente decepcionantes: el río baja con tan poca agua como hace dos semanas y con el agua igual de limpia, o sea un río ideal para pescar a mosca seca. El caso es que con un agua tan prístina es muy fácil distinguir peces, y ayer en un primer reconocimiento visual de varias posturas que habitualmente son querenciosas ya me dí cuenta de que truchas las había, pero más bien pocas., y por supuesto nada dadas a asomar el morro por arriba. Como mucho, hice que alguna persiguiese tímidamente la ninfa del tándem, o se apartase al paso de la misma, señal inequívoca de que los peces estaban por ende escarmentados y resabiados como sólo pueden estarlo aquellos que han sufrido un bombardeo intenso de cucharillas, anzuelos engusanados, ninfas y otros aparejos e incluso se han llevado un pinchazo que otro. Mis sospechas se confirmaron tras hablar con Eudald, el agente de Catalana Forestal, quien me contó que los cupos que se otorgan a esta zona de pesca controlada intensiva se cumplen escrupulosamente en cantidad y plazos, y que el jueves (nuevo día de descanso de este coto a partir de esta temporada, por favor tomad nota) se echaron 200 kilos de truchas arco-iris al río, pero que el viernes, y como casi cada viernes, hubo un auténtico overbooking de gente pescando, y llevándose el cupo, por lo que el sábado el río está castigadísimo, y a partir del domingo y a lo largo de la semana es como para pensárselo lo de sacar un caro ticket de intensivo para ir realmente a rebañar lo que queda de la cuba, y eso en el caso de que el cupo haya sido generoso, pues si bien esta semana fue de 200 kilos, las hay con cupos de 150, de 100, e incluso puede haber alguna de 50. Realmente, habría truchas para todos, para dar y vender y para disfrutar, si la pesca sin muerte ganase adeptos. Sin embargo, es inpensable que Pedret termine siendo Anglès u Oliana, pues en pocos sitios he visto un reducto tan talibán del captura y fríe. Triste, pero cierto.
Como poco antes del mediodía lo máximo que había hecho había sido darle un revolcón a una trucha que mordió tímidamente el tricóptero del tándem, decidí ir a visitar la zona sin muerte, que desde el año pasado se ubica aguas arriba del puente románico, en sustitución del antiguo Pedret sin muerte de Cal Rosal, que ahora es una zona de pesca libre sin muerte.
La última vez que visite ese sector del coto (el 03B, pues mi ticket sin muerte me permite pescar indistintamente los sectores A y B), habían solo cuatro truchas arco-iris mal contadas en cuatro pozas. Esta vez, me llevé una gran sorpresa al encontrarme que, por lo menos en el tramo que estuve pescando, o sea del puente románico hasta más arriba de la pasarela de cemento, el río estaba repleto de truchas...bueno de truchitas fario de repoblación, todas ellas activas y muchas de ellas moscardeando.
No se quien ha ordenado esta repoblación, pero ya era hora de que se apostase por repoblar el tramo sin muerte. Esperemos que la vigilancia haga el resto (ayer, aparte de a Eudald, pude ver a los Agents Rurals patrullando un par de veces río arriba y río abajo), y si todo va bien podremos volver a gozar de un gran sin muerte en el Baix Berguedà, como lo fue en su tiempo el de Cal Rosal.
La presencia de esta trucha, me hizo viajar en el tiempo a antes del año 2005, cuando se repoblaba todo el coto con farios mayormente de tamaño pequeño, una trucha muy vivaracha, muy de corrientes y muy dada a subir a comer arriba y a picar en las derivas bajas, por lo que daba jornadas muy divertidas de pesca muy vistosa, de las que tengo inborrables recuerdos.
Como suele suceder con este tipo de truchas, y más si están activas lo primero que hice es ponerme a pescar directamente a seca. Sin embargo, rechazaban un montón y cuando picaban lo hacían fatal; tras revolcar unas cuantas, por fin conseguí clavar y tener en la mano a un par: con poca faena para las prestaciones de mi carrete, todo sea dicho.
Visto lo visto, rehice mi bajo de linea para adaptarlo a pescar con un par de moscas ahogadas. Al no tratarse de moscas hechas para la cola de rata, sino de modelos diseñados para la boya a los que previamente aplasté el arponcillo del anzuelo, tuve que acortarlo bastante. Al tratarse de modelos de mosca grande, y además en un combo de dos, hubiera sido mejor proyectarlas con una linea 6 o incluso 7, pero con la linea 5 hice lo que pude con el material que tenía a mano. Pese a no tener mucha prédica entre la parroquia mosquera, al menos en Catalunya, las moscas ahogadas son siempre un valor seguro para la pesca de la trucha, pues permiten un juego muy polivalente, tanto pescando de cara, corriente arriba, bien "al agua" o sobre una ceba determinada, como si estuviésemos pescando a seca, como en la deriva baja al conseguir picadas "bailarinas" o sea en el momento en que se ponen a dragar.
La reacción de las truchas fue fulgurante, y comenzaron a picar con ganas. Todo hacía pensar que ese día, cuya primera mitad había sido tan inproductiva y decepcionante, iba a terminar con una pescata de escándalo, pero al final me tuve que conformar con ocho truchas más (aparte de una buena cantidad de revolcones y desclavamientos, todo sea dicho), debido al viento... y a lo que no es el viento.
Como he dicho más arriba, hubo episodios esporádicos de viento a lo largo del día, y en especial a primera hora de la tarde. No se trató en ningún momento de un vendaval, pero si de un aire molesto que dificultaba en sobremanera el lance, y que a la que soplaba desactivaba a las truchas.
Todo y que no vi ningún pescador más en todo el tramo sin muerte, la cercanía del puente románico y de la carretera asfaltada que sube a Berga hace que la pista que lleva a la pasarela sobre el río se llene de turistas y domingueros, y aquí viene el segundo problema que me impidió, aparte del viento, hacer una pescata abundante: la verdad es que no se que manía tiene la gente de ponerse al lado mismo de los que estamos pescando, permitiendo que los niños tiren piedras al río, incluso a tocar del señor que pesca, o que el perro entre como el caballo de Atila a darse el chapuzón justo donde tu estas faenando. De todas maneras, no vale la pena discutir, y en esta ocasión no he perdido mi valioso tiempo de pesca enfrentándome a imbéciles que no saben educar a sus hijos o a subnormales que no saben contener a su propia mascota. He preferido marcharme del sitio, sin decir ni adiós, pues ya sabéis que nos es bueno discutir con los idiotas, pues te rebajan a su nivel, y allí te baten por experiencia.
La próxima semana tengo que ir de excursión con mis amigos del centro excursionista, y dentro de dos, ya llegado el mes de mayo, creo que será el momento de visitar muchos cotos de temporada que con el fin del deshielo por un lado, y la llegada de la primavera efectiva a cotas más altas comenzarán a estar en un momento ideal para ir a pescarlos. Mientras, las nuevas inquilinas del nuevo Pedret sin muerte se quedan allí. Crucemos los dedos y encomendémonos a la Virgen o al Santo de nuestra devoción, porque de que sobrevivan y progresen depende el futuro de lo que puede ser un nuevo coto sin muerte, que tanto de bueno llegase a ser ni que fuera una cuarta parte de lo estupendo que fue el de Cal Rosal en su día.
Ya sé que algunos pensarán que flaco favor haga publicando esta información, pues puede ser leída por furtivos de muy mala fe, pero dejando aparte la libertad de expresión y el derecho a la información, que por supuesto me asisten, lo que quiero es animar a los pescadores legales a visitar este coto, pues nada disuade más a los furtivos, ni nadie vigila mejor el río, que los pescadores que cumplen con la ley. Y, por supuesto, espero que la vigilancia de uniforme, esa que pagamos todos con nuestros impuestos, cumpla con su cometido y haga cumplir la ley aplicando sanciones ejemplarizantes a los que la infrinjan.
JORNADA DE PESCA Nº 649.
Sábado, 20 de abril de 2013
Coto Intensivo del Pedret S. M. - LL03B
Río Llobregat
Temporada de pesca 2012 - 2013 - Nº 22
Temporada de Salmónidos 2013 - Nº 6
Pescador:
Ferran RUBINSTEIN.
Capturas: 8 truchas fario a mosca ahogada y 2 truchas fario a mosca seca
Climatología: soleado y fresco, con ráfagas de viento.
Hora de inicio de la jornada: 09,15 h.
Hora de finalización de la jornada: 17,30 h.
La música de hoy:
Viaje de ida:
Sinfonía nº 6
"Una Fiesta Eslava"
Alexander Glazunov
Viaje de vuelta:
"La Tempestad"
Piotr I. Tchaikovsky
"Festklänge"
Franz Liszt
Suite de la ópera "La Novia Vendida"
(Obertura, Polka, Danza Checa y Danza de los Comediantes)
Bedrich Smetana
Líneas Tensas!
Ferran RUBINSTEIN.
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