"Si, al igual que yo, sois de los que creeis que tenéis poco que enseñar, mucho que aprender y aún más que compartir, éste es vuestro blog".

lunes, 25 de mayo de 2015

JP-743. PERSEVERANCIA EN LAS ZONAS LIBRES, MIENTRAS ESPERAMOS LA LLUVIA EN LOS COTOS DE LAS CABECERAS DE LAS CUENCAS. Sábado, 23/05/2015



JORNADA DE PESCA Nº 743.

¡Mi gozo en un pozo!. Con cada semana de déficit de lluvias que pasa, se va retrasando más la posibilidad de ir a pescar a la cabecera de los ríos de las cuencas interna (o sea, las del Ter y del Llobregat), por lo menos para mi.
Para este sábado de Festival de Eurovisión, tenía previsto ir a pescar a Guardiola de Berguedà, pero el día antes, consultando los aforos en río en la página web de la ACA (1), vi con decepción que por el aforo de Guardiola de Berguedà, un poco aguas más abajo de donde confluyen los ríos Llobregat y Bastareny, apenas si bajaban dos rácanos y miserables m3/seg. Con este caudal, hay mas piedras que río, y las truchas no suelen dar apenas muestras de actividad, salvo las siempre atrevidas y alocadas "sardinillas", o truchas "palmeras".
Esta visto que las precipitaciones caídas a principios de semana no sirvieron para reactivar el río. El apenas perceptible repunte de caudal entre el miércoles y el jueves, quedó en nada ya para el viernes. Es lo que hay: de momento las cabeceras de las cuencas internas del Principado pasan sed, y en gran parte del territorio catalán, incluída la populosa Area Metropolitana de Barcelona, volvemos a vivir de los réditos de unos pantanos llenos, con un porcentaje de agua embalsada cercano al 90%, pero no hay que bajar la guardia, pues si la primavera está siendo inusualmente seca, los efectos de un verano tórrido y sin lluvia, como fue el caso extremo del año 2003, pueden dejarnos con las reservas de agua muy debilitadas de cara incluso a la canícula estival, y de no llegar las tormentas de la segunda mitad de agosto, ya estaríamos de nuevo metidos en otra crisis hídrica, como la que llevó en la primera mitad de 2008 a un auténtico rifirrafe político; entonces volvería a hablarse, tras seis años largos de pluviosidad generosa y aperturas descontroladas de embalses, de trasvases de agua desde el Ródano, reactivación de plantas desalinizadoras e incluso de peregrinar a Montserrat, para conseguir que, gracias a la intercesión de La Moreneta, vuelva a llover.
Descartada la visita a Guardiola, La Pobla de Lillet o Bagà, y no queriendo hacer demasiados kilómetros para ir a pescar, al final me decidí a visitar una de las tres zonas libres sin muerte de la subcomarca del Baix Berguedà.
Tal y come preveía, encontré el río limpio, y con un caudal medio-bajo muy amable. Esta temporada está siendo un chollo el poder pescar estas zonas libres con el agua tan clara. Hasta la pasada temporada, las lluvias enturbiaban el río con mucha frecuencia, y raro era el día de pesca que no te encontrabas, aguas abajo de la salida del Canal Industrial de Berga, el río de color chocolate. Una tonalidad marrón y un agua llena de sedimentos que se extendía kilómetros y kilómetros río abajo. El apogeo de la guarrería llegó hace unas tres temporadas atrás, cuando raro era el día en que el río no bajaba con una tonalidad blanquecina, debida a las coladas de mineral de unas explotaciones carboníferas aguas arriba de la Riera de Saldes, que llegaban al Llobregat a través de la captación del canal industrial a la altura de la presa de El Collet, cerca de Guardiola de Berguedà. Por suerte, y creo que gracias a alguna denuncia que otra, el blanqueamiento del río llegó a su fin, y no ha vuelto a repetirse.
En lo que se refiere a climatología, este sábado en el Berguedà Meridional ha estado marcado por un sol amable y una brisa de componente norte que ha mantenido a raya las temperaturas. A lo largo del día, ha ido creciendo nubosidad de evolución, haciéndose más abundante a partir de media tarde, pero sin llegar ni a encapotar el cielo, y aún menos a dar lugar ni tan solo a una débil llovizna.
Esta vez, tocó pescar a ninfa todo el día, centrando los esfuerzos en las corrientes, pues era allí en donde las truchas parecían estar a gusto. Pesca un tanto pesada, y a ratos monótona, pero justificada tanto por la ausencia de cebas. como de eclosiones significativas, máxime cuando lo hicieron muy pocas efémeras. y voló, de modo esporádico, algún tricóptero que otro a lo largo de las horas, dejando aparte los sempiternos dipterines en zonas de aguas paradas, a los que las truchas tampoco les hicieron ningún caso.
Para cubrir tanto la contingencia de tener que lanzar ninfas o tandems lejos, en tablas, como para pescar al hilo en corrientes, esta vez opté por sacar de la  funda la Guideline Fario de 10 pies para linea 4, pero haciéndola trabajar con una línea de un número más, a efectos de buscar polivalencia. Al fin y al cabo, con un bajo de hilo lo más largo posible, se puede pescar perfectamente a punta de caña, ya que como la línea va recogida totalmente en el carrete, esta no ejerce contrapeso alguno sobre el hilo; y en caso de querer usar la línea, para lanzar mediante lances convencionales (over-shoulder cast) o con rodados (roll cast), basta con re-adaptar el bajo En este caso, el uso de una línea de un número más quizás no carga la caña con la misma finura y eficiencia energética (energía cinética), pero ese calibre al alza nos permite  lanzar mejor en caso de aire, todo y que debemos considerar esto como una componenda provisional, para salir del paso, o para tener un comodín en caso de actividad súbita de las truchas en superficie, pues ya es bien sabido, y bien probado, que las cañas de 10 pies, y especialmente las concebidas para la pesca al hilo, no son precisamente herramientas diseñadas para proyectar cola de rata.    .    
Quizás lo más destacado del día, junto con el tamaño muy contenido de los ejemplares de trucha fario capturados, es lo raro que picaban las pintonas en esta ocasión, pues seis de las once capturas vinieron por picadas en la deriva baja, cuando la ninfa de punta de aparejo ya bailaba a ras de superficie. Una conducta que, quizás quiera decir que nuestras amigas estaban más por emergentes, o que era buen día para la pesca con ahogadas danzarinas, cosa que intenté un rato, pero sin obtener los mismos resultados que con la ninfa.
La jornada se dividió, mas o menos, y dejando aparte pausas para micciones y re-hidratación, en dos mitades con resultados muy dispares: una mañana de puro aburrimiento, con solo tres capturas, y una tarde en la que los peces se animaron un poco más, todo y que siempre por debajo del agua.
Huelga decir, que la mañana, con su escasa actividad, supuso todo un reto para mis nervios y mi, últimamente mal adquirida, tendencia no a marchar, sino casi a huir, a otra zona u a otro coto a la que las truchas no están por la labor. Esta vez, pude controlarme, no sin esfuerzo, y perseveré en la prospección de la zona libre sin muerte elegida, repescando con paciencia, incluso varias veces, los mismos escenarios. La verdad es que tras elegir quedarme, no me quedaba otra, pues este libre sin muerte no es precisamente extenso, ya que una gran parte del mismo está casi seco, dada la toma de agua por un canal, a partir de una presa que hay, más o menos, a la mitad de sus dominios pescables.
Una jornada divertida, pero poco más. Al final fueron once capturas, o sea once truchas ensalabradas previo soltarlas, pero hay que tener muy en cuenta que esas once capturas me llevaron ocho horas y media de pesca, lo que sale a 1,375 truchas por hora (siendo generosos, lo podríamos dejar en 1,4 truchas por hora). A partir de aquí, saquen mis queridos lectores las conclusiones que quieran.
Tampoco el tamaño de los peces fue como para celebrar, terminada la jornada, una fiesta con música de cornetas y tambores y fuegos de artificio, pues solo dos pasaron tan solo un poco de los 30 cms., cuatro más quedaron entre los 25 y 30 cms, y las cinco restantes fueron "palmeras" o jaramugos, o sea ejemplares juveniles.
Esta semana, de nuevo, voy a publicar el artículo de este, nuestro blog, sin ninguna foto, pues mi cámara de fotos, tras su inmersión en aguas del Cardener hace dos semanas, ha dejado de funcionar, y no he tenido tiempo de ir a por otra. Quizás que, dada mi extrema torpeza y patosidad, me espere a poder comprar una cámara waterproof.
La semana pasada, pude ilustrar el artículo gracias a la gentileza de mi compañero de pesca en ese día, ese tan buen chaval, como excelente pescador. que es Jonathan Calvet, quien me envió por Whatsapp y Facebook algunas de las instantáneas del día. Pero para esta ocasión no voy a poner ni una foto de archivo. Tanto da, pues lo que de verdad quiero, deseo, y con lo que me siento plenamente gratificado, es con la lectura de este artículo por parte de mis queridos seguidores, a los que tanto agradezco la dedicación de su valioso tiempo. Al fin y al cabo, aquí entre nosotros, los que todavía creemos que vale la pena leer, ni que sean mis exhibiciones de onanismo mental, yo ya estoy un poco saciado de ese exceso de fotos y videos que proliferan en las redes sociales, y que están convirtiendo las mismas, con sus imágenes de pescadores extendiendo los brazos, a fin de poner al pez en primerísimo plano, sus likes y dislikes y sus comentarios, muchos rayanos en la insana envida, en una auténtica hoguera de vanidades. La verdad es que no me desagrada Facebook, pero creo que aparte de un exhibicionismo bastante poco útil, poco o nada aporta a los conocimientos del pescador, salvo en las contadas ocasiones en que alguna alma cándida se toma la molestia de colgar algún video de montaje, de aprendizaje o mejora de lanzado, o de acción de pesca con finalidad didáctica. Como mucho, y como castigo a la vanidad, más de alguno verá que su foto, es mirada con detenimiento por ojos más especuladores que admirativos, antes de ser cotejada con las imagenes de satélite de Google Maps, para localizar el sitio en donde el pescador (en busca de likes y ovaciones icónicas) ha llevado a cabo la captura.
Por cierto... España quedó en el puesto 21 en el Festival de Eurovisión, celebrado este año en Viena, para decepción de mi hija, que es gran aficionada a todo tipo de saraos en donde haya música y baile. Como todavía es muy pequeña, no se creía que España ganó dos veces, ¡y además seguidas! Eurovisión (2). Claro que aquello fue cuando era el papa quien era un niño, la tele era en blanco y negro, y aún mandaba un tal Paquito, y no era  precisamente El Chocolatero.
¿Algo más?. Si, como no. En el  estupendo show del intermedio de la gala eurovisiva, protagonizado por percusionistas e instrumentistas de metal, hubieron dos referencias a la música de Gustav Mahler, en concreto de sus Sinfonías nº 2 "Resurrección" y nº 3. Algo que dice mucho en favor del permanente compromiso de Austria con la cultura (y más con la suya, como debe ser), y que dignifica un poco este festival, en ocasiones tan casposo.          


(1) Agència Catalana de l´Aigua
(2) Massiel con "La. la, la" (1968) y Salomé con "Vivo Cantando" (1969).
   

JORNADA DE PESCA Nº 743.

Sábado, 23 de mayo de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº 24
Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 9

Zona libre sin muerte del Llobregat
Río Llobregat

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 11 truchas fario a ninfa.

Equipo de pesca a mosca:
Caña: Guideline Fario - 10 pies - línea 4
Línea: Adams - 5WF - flotante
Carrete: Sage 4550

Climatología: soleado y templado, con esporádicos episodios de aire, y crecimiento de nubosidad en altura, que fue en incremento a partir de media tarde.

Caudal: medio-bajo.

Condiciones de vadeo: vadeable sin dificultad, siendo recomendable el uso del bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 09,15 h.
Hora de finalización de la jornada: 17,45 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 6
"Una fiesta eslava"
Alexander Glazunov

Concierto para violoncello y orquesta en DO mayor
Eugene d´Albet

Viaje de vuelta:

Concierto para piano y orquesta nº 4
Pieza de Concierto, Op. 113
Anton Rubinstein

Rapsodia para violín y orquesta nº 1
Rapsodia para violín y orquesta nº 2
Bela Bartok

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN. 

sábado, 16 de mayo de 2015

JP-742. SE TOCÓ ESCAMA, TODO Y QUE MUY POCA, PESE AL VENDAVAL Y A LA NEVADA DE PELUSILLA DEL CHOPO. Sábado, 16/05/2015

Aquí está, el único responsable de una jornada de pesca bastante desastrosa, de esas que en el blog se etiquetan como "jornada de pesca para olvidar".

Pese al viento, a la nevada de borra de chopo,  a que un poco más nos asfixiamos de tanto toser, a horas de aburrimiento y a la inactividad de las truchas...¡evitamos el bolo!. Tocamos escama, poca pero tocamos, pero ¡a que precio!


JORNADA DE PESCA Nº 742


Si os he de ser sincero, me cuesta mucho etiquetar una entrada en este blog como "día de pesca para olvidar", pero la jornada de este sábado ha sido realmente nefasta, de tal modo que la etiqueta posiblemente se quede corta.
Es un auténtica pena, pues para la ocasión ¡por fin! había podido quedar para pescar, a jornada completa, de las de desayuno previo y merienda "after fishing", con mi amigo Jonathan Calvet, tras varias intentonas de coincidir, en nuestras respectivas agendas, para intentar tensar líneas en el río.
Escama, lo que es escama, si que tocamos. Eso si, muy poca, casi la justa para evitar el bolo y poco más. Pero lo malo de la jornada no fue el hecho de llevar o no algún pez a la sacadera. Lo que hizo no mala, sino insoportable, la misma fue la permanente sensación de cansancio psíquico, y de malestar físico, que vivimos a lo largo del día.
Hay días en que uno no acierta en ninguna de las decisiones que toma, desde que se levanta hasta que se acuesta. A veces, incluso comienza a equivocarse un dia antes. El gran error que cometimos en esta, nuestra primera jornada de pesca juntos a tiempo completo, fue el entestarnos en ir a pescar a la zona libre del Ter, en su cuenca media, precisamente en un día de viento y en pleno apogeo de la polinización primaveral.
Pocos fenómenos son tan adversos para la pesca, y en especial para la de sedal pesado, como el viento. Yo diría que, con diferencia, es el meteoro que más complica la existencia al pescador. Pero si además el viento levanta una auténtica polvareda de materia vegetal y polen en suspensión, la existencia del pescador, metido en el río, puede pasar de ser complicada a convertirse en un auténtico suplicio.
Así pues, a lo complicado de la acción de pesca debido a la ventolera, que dificultaba a ratos incluso lances cortos con ninfas pesadas, y que nos obligó a rehacer el bajo de línea muchas veces, debido a los enredos causados por los "nudos de viento", se unió el malestar provocado por la nevada de borra de chopo, pelusilla altamente irritante que puede provocar incluso graves reacciones alérgicas,  y que por dos veces nos obligó a salir del río, sumidos ambos en fuertes ataques de tos. Creo que en mi caso me afectó en sobremanera, como nunca antes, pues estuve a un tris de vomitar, con la cara roja como un tomate, creyendo por un momento que realmente me asfixiaba al no poder respirar. Horas después de haber salido del río, ya en casa y previo ducharme, todavía me escocían los ojos, de tanto restregármelos por el intenso picor de la pelusilla.
Tampoco el caudal del río ayudó mucho, ya que creo que lo bajo del mismo colaboró, tanto o más que la ventolera, a desactivar a los peces en general, y a las truchas en particular. Hasta hace bien poco, el nivel del Ter, aguas abajo del Pantano del Pasteral, se movía por encima de los 10 m3/seg., lo que aseguraba cierta alegría a las corrientes, ensanchaba la lámina de agua y hacía más profundas las pozas. Sin embargo, todo ha sido caer por debajo de ese umbral de lo que se llama "bajar el río alegre", y comenzar los peces a mostrarse perezosos. Todo esto, hablando siempre de las zonas en que hay salida de canales, pues en algunas de las que quedan entre presa y salida del siguiente canal estaban prácticamente sin agua. En estas circunstancias, tanto las pequeñas pozas  de aguas completamente paradas, como las magras escorrantías entre rocas y cantos rodados, se transforman en una pasta repugnante de agua sucia y acumulaciones de borra de chopo, en donde es literalmente imposible pescar. 
La climatología, como ya he dicho anteriormente, fue totalmente adversa debido al viento, pero aun así, creo de que el hecho de que hiciera un día de sol radiante, y una temperatura realmente alta, ayudó aun menos. Demasiada luz,  un calor que no es normal en esta época del año (fenómeno este que venimos experimentando desde nada más empezar la presente primavera) y un ambiente totalmente seco, de muy escasa humedad relativa, no son precisamente factores que activen demasiado a las truchas que, a mi juicio, prefieren días menos luminosos y con mayor grado de humedad ambiental. Todo y así, y aunque no lo parezca, el día comenzó nublado y fresco, y sin apenas brisa. Todo pintaba muy bien durante la primera hora y media de pesca, y más cuando comenzaron a eclosionar ignitas en abundancia. Sin embargo, todo fue levantarse el aire, que devino a ratos en vendaval, para que lo único que volase sobre el río (y de paso se posase, flotando sobre el mismo) fuese la fastidiosa borra del chopo.   
Si hay que buscar algún culpable de este día de pesca para olvidar, creo que yo tengo todos los números, pues he de confesaros de que soy de sobras conocedor de como se las gasta el viento en las comarcas de Girona, y no es la primera vez que hago "el canelo" intentando pescar, aguantando la ventolera, en esta cuenca media del Ter (1). La verdad es que esta vez me pudieron más las ganas de pescar en río grande, y de tener la posibilidad de luchar contra peces grandes, que el sentido común, que ya sabemos suele ser el menos común de los sentidos.
En acción de pesca, durante horas y horas la más principal hazaña fue poner las ninfas en el río. Y digo ninfas porque no tuvimos opción a pescar con otra cosa. Pescando largo, la faena era para lanzar, y no ganábamos para enredos y enredos, perdiendo mucho tiempo en rehacer bajos de línea, algunas veces casi enteros. Visto lo visto, terminamos pescando "al hilo" con ninfas lo más pesadas posible, aun a riesgo de ir dragando el fondo del río, pero todo y así era tal la potencia del viento que, en ocasiones, hacía volar incluso a las ninfas tungstenizadas.
Lo curioso es que, dadas las muy adversas circunstancias, la jornada no terminase en bolo, pero la verdad es que la pobreza en capturas del día apenas mitiga la sensación de frustración, no por la escasa tensión de líneas, sino por la pérdida un tiempo que quizás hubiésemos optimizado yendo a otro destino de pesca, y también por el aburrimiento, de tantas horas de nula actividad. 
La primera captura del día fue una trucha fario, de unos 35 cms., que picó, al perdigón rojo del combo de dos ninfas, en una corriente de moderada velocidad, y que supuso que evitara el bolo. Curiosamente, la capturé a los diez minutos de comenzar a pescar, justo cuando todavía el cielo estaba nublado, la temperatura rondaba los 14 º C y no había comenzado a soplar el viento.
Las otras dos capturas, fueron de Jonathan. La primera, también por la mañana, y quizás una hora larga después de la primera captura, otra trucha fario de cerca de 35 cms., pescada con un perdigón muy ligero, lanzando largo en una pausa esporádica del viento, en una tabla de escasa profundidad con muy poca corriente. La segunda, a primera hora de la tarde, al primer lance tras un enésimo cambio de zona, al comenzar a pescar una tabla de corrientes moderadas, también de escasa profundidad. En este caso, se trató de una trucha fario que rondaría justos los 30 cms., y que también picó a un perdigón, pero esta vez pescando en corto.
La verdad es que fue Jonathan quien tuvo la ocasión de dignificar un poco esta aburrida e insalubre jornada, cuando en los minutos finales de la misma, presa ambos de otro ataque de tos realmente irritante, clavó un "bicho grande" que no llegó a ver, pero que al tercer cabezazo se escapó con, al menos, una de las dos ninfas en la boca. La rotura del hilo tenía toda la pinta de deberse a un nudo mal hecho.
Como no hay mal que cien años dure, la jornada de pesca "para olvidar", llegó a su fin (todo en la vida tiene un fin, menos las botifarres que tienen dos, je, je, je), y ya relajados, fuera del agobio del viento, con esa carga de electricidad estática que tanta jaqueca da, y sobre todo bien lejos de la pelusilla flotante, pudimos Jonathan y yo, merienda pastelera de por medio, disfrutar de un rato de distendida y divertida tertulia. Y como somos así de masoquistas, el tema principal de la misma fue... ir planificando la agenda para volver a pescar juntos lo antes posible. Gran chaval este Jonathan; está tan enfermo de pesca como yo, una enfermedad de la cual no he conocidoa ninguna víctima que quisiese curarse. 



(1) Sirva de ejemplo, esta crónica de pesca publicada en Conmosca en marzo de 2006


EL VIENTO Y LA HORA ESCASA DE GLORIA.


Marzo, recién inaugurado, además de ser el mes tradicional de la apertura, es el que tiene fama de ser el mes ventoso por excelencia. Y ayer se cumplieron los pronósticos meteorológicos que anunciaban una jornada muy desapacible a causa del fuerte viento.
De hecho las fuertes rachas de aire hicieron un tanto peligroso el viaje por autopista hasta las cercanías de Girona. ¡Había que sujetar bien fuerte el volante y rectificar continuamente la dirección para no quedar a la merced del fuerte viento lateral!
El día estaba gris, aunque de vez en cuando aparecía el sol. Algo me decía que no iba a ser precisamente una jornada como para echar cohetes. A veces mi instinto de pescador si funciona.
A la hora de sacar el ticket tuve el placer de conocer al conmosquero Pelindres, que me reconoció todo y no vestir mi típica “Gorra de Podolia”, gracias a la fotografía avatar de estas páginas. Más tarde, y casi terminando la jornada tuve la ocasión de mantener una interesante conversación con el y también con su padre y un amigo de ambos.
Esta vez, en vez de dirigirme a las habituales posturas de la parte alta del coto en El Pasteral, opté por conocer la parte baja del coto, desde el Puente de Sant Julià de Lor (la “puerta a la dimensión paralela” ¿recordais?) y remontar río hasta donde pudiera o me diera tiempo.
Por suerte esta vez el río bajaba muy tranquilo y con el caudal habitual. El agua presentaba la claridad óptima para pescar, pero con discreción, sin asomar mucho el morro, pues ya sabéis todos los que habéis pescado alguna vez en Anglès que aquí la trucha es muy lista y resabiada.
Era pronto cuando comencé a remontar el río y a zurrarle con una par de ninfas muy conservadoras de las de “para fario”. Las ráfagas de viento provocaban un auténtico fragor en las plantaciondes de álamos de las orillas. No iba a ser un día para la seca, eso ya se veía venir, más que nada porque no había quien pudiera ponerla en la corriente con un mínimo de puntería.
Sobre la una, y habiendo superado la desembocadura de la Riera de Osor, las ninfas entraron en un pequeño remolino y tuve una fuerte picada. Si, era pez, y trucha, y fario por más añadidura, y encima no se me desclavó. Medía 35 cms. –una buena pieza- y entró a la ninfa de cola, una blanca en anzuelo del 14.
Bueno, por lo menos truchas las había, pero algo me seguía diciendo que no iba a ser un día para grandes alegrías.
Continué remontando el ro hasta encontrar un escenario que me parecía ideal: una corriente moderada formada por un salto de agua encima de unas rocas y un árbol caído.
El difícil acceso desde la orilla dado lo enmarañado de la vegetación sólo me permitía pescarlo de arriba hacia abajo. Fue a mitad de la corriente, batiéndola desde la orilla cuando una trucha moscardeó justo enfrente mio, a una distancia no inferior a tres pasos ¡caramba si están aquí! Pero eso no es todo, había llegado el escaso momento de gloria de la jornada: aprovechando una eclosión de un insecto blanquecino (¿pardón de marzo?), unas cuantas truchas se estaban dando un festín en el centro de la corriente pero justo aguas abajo mio.
Momento de pensar y buscar una estrategia. Con calma retrocedí para no asustar a la trucha que tenía puesta en frente mio y me situé unos cuentos metros más arriba. Allí encendí un cigarrillo (lo siento, Sr. Zapatero) y observé que las truchas del centro de la corriente y otras de los laterales si estaban por la labor.
Até una de mis efémeras de CDC y la lancé corriente abajo, pero sin resultado alguno. Probé un par más pero con el resultado de ser igualmente ignoradas. Entonces cambié de estrategia y rehice mi aparejo con un tándem de microninfas y las dejé bajar por la corriente. A la tercera varada, y cuando el aparejo casi tocaba mi orilla, recibí una picada suave (apenas una burbuja en la superficie del agua) y al calvar vi que había vida al otro lado de la linea. Esta vez era una arco-iris de buen tamaño, pero sin llegar a los 30 cms.
Y a partir de ese momento, cesó todo menos el viento. Ya no bajaba ni una mosca por el río, las truchas pararon de comer y se terminó todo menos el aullar del viento.
Y así fue hasta que a la inusual hora de las cuatro y media de la tarde di por terminada la jornada.
Tal y como dije antes, me encontré a Pelindres y a sus acompañantes a eso de las tres de la tarde, ya recogiendo aparejos. La verdad es que me encontraron un tanto remojado pues debido a la cantidad de alga resbaladiza y a mi torpeza habitual hubo chapuzón, esta vez leve, digamos un nivel 5. O sea, remojón de ambos brazos hasta más arriba del codo (eso hace un tres) más remojón del paquete de tabaco y mechero (dos puntos más).
Por lo visto, tanto a Pelindres y a sus compañeros no les había ido muy bien. De hecho no habían tocado escama, pero todo hay que decirlo, esta era su primera visita al Coto, y ya les adverí que Anglès-Pasteral no es sitio de grandes alegrías ni de pescatas de escándalo. Las truchas están muy pinchadas, y además de vez en cuando organizan algún Master y las putean la “crême de la crême” del mosquerío nacional e internacional.
En fin, que ya sólo queda un sábado de Baja Temporada. Puede que vuelva a Anglès, o puede que vaya a  Alfarràs. Lo único que se es que el año pasado por estas fechas ya se podía pescar en Oliana y en Ponts. Cada año van peor los asuntos de la pesca, sobre todo para aquellos que de verdad lo único que queremos es ir a pescar.
Y dentro de dos Sábados, la apertura. Como no volveré a mi querido Pedret, al que espero llegar escuchando a Glazunov. Este año voy a dejar de divagar y de hacer experimentos con gaseosa. Se me ha hecho interminable esta época de veda y he echado mucho de menos mis zonas de pesca favoritas, así que por lo menos los dos primeros meses de temporada pienso darme un auténtico atracón de pescar en Pedret y en Ripoll.             



TEMPORADA DE COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS.
JORNADA Nº  16

COTO DE ANGLÈS-PASTERAL SIN MUERTE.
Rio Ter.


Sábado,  4 de marzo de 2006

Climatología: Nubes y claros. Fuerte viento.
Pescador:  Ferran RUBINSTEIN.
Capturas:  2 truchas (1 fario y 1 arco-iris).
Capturas por señuelos: 2 truchas a ninfa. 


Y recordad, por favor, nada de anzuelos convencionales en los cotos sin muerte. Las moscas, montadas en anzuelos sin muerte. Este año los Agentes Rurales van a ser muy severos con este tema.





JORNADA DE PESCA Nº 742

Sábado, 16 de mayo de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº 23
Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 8

Zona libre sin muerte del Ter - ZLLSM29
Río Ter

Pescadores:
Jonathan Calvet
Ferran RUBINSTEIN

Capturas:
Jonathan Calver: 2 truchas fario a ninfa.
Ferran RUBINSTEIN: 1 trucha fario a ninfa.

Equipo de pesca a mosca:

Jonathan Calvet:
Caña Adams Mercury - 9 pies - línea 5
Línea: Airflo - 5 WF - flotante
Carrete: Airflo

Ferran RUBINSTEIN:
Caña Scott A2 - 10 pies - línea 6
Línea: Adams  - 6WF- flotante
Carrete: Adams

Climatología: fuerte viento, de principio a fin de la jornada, que levantó una auténtica polvareda de borra de chopo y otra materias vegetales en suspensión. Mañana de nubes y claros, con temperatura fresca; mediodía y tarde: sol y calor.

Caudal: medio-bajo: 8 m3/seg. (caudal en la estación de aforo de El Pasteral-1, según la página web del ACA).

Condiciones de vadeo: vadeable sin dificultad, pero con precaución, siendo recomendable el uso del bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 09,45 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,30 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Marcha triunfal americana
Balada, Op. 78
Obertura nº 1 sobre temas griegos
"A la memoria de un héroe"
Alexander Glazunov

Viaje de vuelta:

Concierto para piano y orquesta en "LA" bemol mayor "Saludo del Rin"
Concierto para piano y orquesta en "DO" mayor
Ferdinand Ries

"Tre Ricercari"
Bohuslav Martinú.

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN..

lunes, 11 de mayo de 2015

JP-741. VERANO A TRAICIÓN, RÍO BONITO Y TRUCHA PEQUEÑA, SALVO NOTABLES EXCEPCIONES. Sábado, 09/05/2015



JORNADA DE PESCA Nº 741


Verano a traición. Estío anticipado en el tiempo y contra pronóstico, que vuelve loca a la naturaleza, trastorna la salud, e incluso altera la conducta, de las personas. Tras un inicio de primavera inusualmente seco, a la tónica general de falta de pluviosidad se ha sumado la llegada del verano, con casi un mes de antelación, al alcanzarnos desde el norte del Continente Africano una burbuja de aire caliente, que se ha estancado sobre la Península Ibérica y el Sur de Francia. Esta situación, favorecida por un potente anticiclón, ha hecho que en este segundo fin de semana de mayo se disparasen las temperaturas en el Principado, especialmente en las comarcas interiores, alejadas de los efectos del bienestar térmico que facilita el régimen de brisas marinas, en donde se han registrado valores superiores a los 30 º C.
Para la jornada de pesca de este segundo sábado de mayo, con temperaturas más propias de pasado San Juan, me decidí finalmente a visitar uno de los cotos que, de entre los más cercanos a mi casa, suelo frecuentar menos: el de Cardona, en el río Cardener. De hecho, mi último día de pesca en el mismo data de abril de 2102, o sea hace poco más de tres años (1).
Como en ocasiones anteriores, la trucha pequeña ha sido la tónica dominante de las capturas del día, como lo ha sido casi siempre que he visitado esta zona de pesca controlada, pero esta vez ha habido alguna notable excepción, como podremos leer más adelante.. 
A nivel meteorológico, la tónica del día ha sido el fuerte calor, bajo un tórrido sol, que me ha hecho sudar la gota gorda desde que he puesto un pie en el río, a eso de las nueve y media de la mañana. Por suerte, el mismo discurre, a su paso por este coto, bajo una densa cobertura vegetal, en forma mayormente de chopos, olmos, álamos y alisos, que constituyen un tupido bosque de ribera. Gracias a la misma, he podido de gozar, casi en todo el tiempo de acción de pesca, de buena sombra, tan protectora como gratificante, aunque pagando el precio de tener que convivir con ese fenómeno tan engorroso como es la "nieve de primavera", o borra de los chopos, una auténtica precipitación de pelusilla procedente de dichos árboles, que deja el agua como una autentica sopa de algodoncillos que se pegan a la línea, a su bajo e incluso al señuelo. 
El pantano de Sant Ponç está muy lleno, aproximadamente al 95% de su capacidad. Atento a este dato, temía encontrar el Cardener desbordado por alguna suelta preventiva de agua desde la presa del embalse, pero a la hora de la verdad, me he encontrado con un río bonito, con el agua muy limpia, y con un amable caudal medio-bajo, que ha hecho confortable el siempre arriesgado ejercicio del vadeo.
Lo que si que no ha cambiado, desde mi última visita, es la acumulación de lodos en gran parte del río, especialmente pegado en forma de densas y malolientes costras, localizadas casi siempre en la orilla izquierda, en sentido ascendente, por la cual discurre el precario sendero, por cierto bastante emboscado por matorrales de urticariantes ortigas, que han hecho, con su paso, los pescadores. Si bien en el Llobregat, la apertura de compuertas desde el pantano de La Baells, para prevenir los efectos de las riadas de diciembre pasado en la cabecera de la cuenca, ha hecho una gran limpieza del cauce, aquí en  los dominios de su hermano pequeño, el Cardener, no parece que los aluviones de agua de finales del pasado otoño hayan surtido los mismos efectos, todo y que ignoro si en este afluente fue requerida alguna apertura de compuertas, o si bien la capacidad de reserva, en ese momento, de los embalses de Sant Ponç y la Llosa del Cavall bastaron para contener la riada.
En acción de pesca, la jornada estuvo dominada por el uso de ninfas, de distinto calibre, con las que obtuve las nueve capturas del día, y tres picadas, no resueltas, adicionales. Lo más fino que pesqué fue a tándem de tricóptero y ninfa, pero con este "jogo bonito" solo obtuve una captura (gracias a la imitación subacuática), y el resto de las mismas se debieron a la ninfa de más peso, prueba de que las truchas estaban bastante pegadas al fondo. Y es que todo y hacer un día de auténtico verano, y de volar y emerger una buena cantidad de insectos, sobre todo tricópteros (unos de color tostado, de mediano tamaño), pero también emergentes tales como rhodanis, e incluso dipterines en las aguas más paradas, lo curioso es que apenas vi actividad en superficie. De hecho, solo vi dos cebas a lo largo de las cerca de siete horas que estuve pescando. Quizás por una superabundancia de comida bajo el agua, o por lo que fuera, las truchas no estaban por la labor de subir. 
Supongo que, pese al fuerte calor ambiental, algún indicador debe mantener a las truchas informadas de que en realidad todavía no es verano (¿la temperatura del agua?), pues tampoco las encontré en las corrientes rápidas, y aún menos en los espumeríos entre las rocas. Seis de las nueve truchas capturadas y soltadas lo fueron en escenarios tales como blandos laterales de corriente o pequeñas pozas. Las otras tres, estaban en corrientes, pero de escasa velocidad.
Solo farios. Es lo que hay, y con lo que me he encontrado todas las veces que he pescado este coto. En la temporada 2011, ya lejana en el tiempo, recuerdo haber capturado ejemplares de repoblación, pero ya la última vez que estuve, hace tres años, y la presente, he pescado solamente truchas comunes con toda la pinta de haberse criado en el río. La prueba es la presencia de abundante alevinaje, todo y que dudo que el mismo sea "del país", ya que las pintonas que habitan por estos pagos tienen todo el aspecto de ser ejemplares de genética atlántica. Como anécdota, y sirva como excepción a la regla, en Abril de 2011 pesqué una bagra, en la parte baja del coto (2). 
Si bien, hasta la fecha, consideraba a este coto como de "trucha pequeña" (o como mucho de mediana, si repoblaban), las tres primeras truchas del día prueban de que hay un poco de todo, pese a la mayoría de jaramugos. La gran sorpresa de la jornada, se produjo cuando al poco de comenzar a pescar trabé una buena pelea con un pez de considerable tamaño, y que resultó ser todo un truchón de un poco más de 40 cms., que picó a la ninfa que casi rascaba el fondo de unas corrientes (una pheasent tail de color naranja, con una bola de tungsteno del 3). Un pez espectacular, que no esperaba. ni mucho menos, encontrarme en este río. Su peculiar belleza radicaba en una librea muy plateada, con infinidad de pequeñas pintas negras y escasas de color rojo, y unas grandes aletas de una tonalidad carmesí. Desgraciadamente, cuando me disponía a inmortalizar la captura, previa a la suelta, con una instantánea, en un ataque de torpeza y patosidad (cua, cuaaaaa), por otra parte muy habitual en mi, se me cayó la cámara de fotos al agua, y me quedé sin la posibilidad de poder ilustrar este artículo con ninguna imagen. La verdad es que, dado el gran número de incidentes que he tenido, especialmente con cámaras de fotos, pero también con otros utensilios, a lo largo de muchos años de pesca, comienzo a temer porque algún día, en alguna de mis torpezas, no termine teniendo algún accidente que incluso ponga en peligro mi integridad física.. 
Feliz por la captura, pero resignado por tener la cámara de fotos en remojo, no me quedó otra que seguir pescando. Las siguientes capturas, de dos farios de bastante buen porte, cercanas a los 30 cms., me hicieron creer que se había revertido la tendencia de capturar trucha pequeña en este coto, pero las seis siguientes truchas, todas ellas pequeñas, de entre 20 y 25 cms., y las otras tres que se me soltaron, de similares medidas o eso parecía, me convencieron de que, por lo menos a nivel estadístico, este Cardener en la frontera entre El Bages y El Solsonès, sigue siendo un río de trucha pequeña. 
Por todo lo demás, arrancada de caballo y parada de burro. Si bien las tres primeras capturas se produjeron en el intervalo de menos de una hora, y considerando que las dos últimas ocuparon el último cuarto de hora de la jornada, esto da una idea de lo muy espaciado de las otras cuatro capturas, a lo largo de la mañana, mediodía y primera hora de la tarde.
Como colofón a un día accidentado, pero relativamente entretenido, hubo merienda pastelera en Súria, ciudad de minas y cantantes eurovisivas (3), e incluso visionado de la primera parte del Barça - Real Sociedad en un bar. Estaba visto que mi "gafe" persistía, pues los dos goles del partido llegaron en la segunda, mientras estaba conduciendo de vuelta a casa.
Hoy es lunes, y estoy terminando de escribir este artículo, en una tarde de sol digna de ser disfrutada en una terraza de chiringuito playero (a poder ser, evitando escuchar algún tema de Georgie Dann). Mi "gafe", tras un domingo casero y bastante anodino sin más incidentes, parece haber terminado: puse a secar la cámara de fotos, tras quitarle tanto las pilas como la tarjeta de memoría, y tras evaporarse toda el agua, contra pronóstico y para mi sorpresa...¡ha vuelto a funcionar!.
          


(1) Ver el artículo JP-606 de 28/04/2012, en este blog.
(2) Ver el artículo JP-563 de 09/04/2011, en este blog.
(3) Beth Rodergas, ganadora de la segunda edición del concurso televisivo "Operación Triunfo", y representante de España en Eurovisión, en el Festival del año 2003, es natural de  Súria (Barcelona).

  

JORNADA DE PESCA Nº 741

Sábado, 9 de mayo de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº 22
Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 7
 
Coto de Cardona - LL016B
Río Cardener

Pescador:

Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 9 truchas fario a ninfa.

Equipo  de pesca a mosca
Caña: Vision GT-Four - 9 pies, línea 5
Línea: Adams
Carrete: Sage 4550

Climatología: sol y calor, a lo largo de toda la jornada.

Caudal: medio-bajo.

Condiciones de vadeo: sin dificultad, pero siendo recomendable el uso del bastón de vadeo, debido a la acumuladión de lodo en algunos tramos del río.

Hora de inicio de la jornada: 09,30 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,45 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Concierto para violín y orquesta nº 1
Joachim Raff

Concierto para violoncello y orquesta en "LA" menor
Robert Volkmann

Obertura "Los Husitas"
Anton Dvorák

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 4
Obertura para un Festival Académico
Johannes Brahms

Pieza de Concierto, Op. 113
Anton Rubinstein


Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.
     

miércoles, 6 de mayo de 2015

PÁGINA WEB DE NATURALEZA Y FOTOGRAFÍA DE ANIMALES SALVAJES, RECOMENDADA POR RUBINSTEINFISHING.

Nuestro amigo y colaborador, el guía de pesca Carles Vivé nos invita a descubrir el lado salvaje de la naturaleza de nuestro país, con interesantes recorridos de observación de animales en sus habitats y caza fotográfica. Os invito a visitar su página web.

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domingo, 3 de mayo de 2015

JP-740. ZONA LIBRE DEL TER: RESURRECCIÓN, ¿¿RESURRECCIÓN??, ¡¡RESURRECCIÓN!!. Sábado, 02/05/2015

Existen serios indicios de que la zona libre del Ter puede haber resucitado. Los mismos, tienen forma de pez, y por su librea diría que es de trucha fario. Una sola captura, sería sinónimo de casualidad, pero trece clavadas, y nueve truchas comunes, con todo el aspecto de haber nacido en el mismo río, hacen pensar en que la resurrección de esta extensa zona libre de la cuenca media del Ter, se ha consumado con la llegada de la primavera.   

Otra de las truchas fario de la zona libre del Ter, de entre las pescadas por la mañana a ninfa. Por la tarde, los peces se animaron a comer por arriba, pero no pude hacer ninguna foto más, ya que se me gastaron las pilas de la cámara. 



JORNADA DE PESCA Nº 740



Seis meses después de las terribles riadas, de principios de Diciembre pasado, ha llegado la hora de volver al Ter, quizás el río de toda nuestra geografía que recibió el impacto más grande de las mismas, para valorar, esta vez con más elementos de juicio, si la catástrofe ha afectado la supervivencia de la trucha en su tramo medio, y concretamente en su exensa zona libre sin muerte.
Como recordarán los lectores, a lo largo de este pasado invierno he hecho alguna que otra salida a esta zona, y he escrito acerca de los devastadores efectos del "tsunami fluvial" sobre el río (1). Sin embargo, estaba convencido de que era demasiado pronto para hacer una valoración seria acerca de la supervivcencia de los peces, y en especial de las truchas, en este vasto tramo de río, ya que no dejaba de ser que estabamos en pleno invierno, y esta es la estación del año menos propicia para la pesca.
A lo largo de meses, hemos leído y escuchado, en los foros de pesca y otros mentideros de nuestra afición, especialmente las redes sociales de intenet, un sinfín de especulaciones sobre el destino de la pesca de la trucha en la cuenca media del Ter, tras el Apocalípsis hecho aluvión de agua. El mayor vocerío, ha venido por parte de los catastrofistas, que daban por muerto y enterrado (por enésima vez en la hisotira reciente) al Ter. Por otro lado, han hecho mucho menos  ruído tanto aquellos que se mostraban optimistas, como los que, como yo, decidimos esperar a que llegase y se asentase bien la primavera, para poder juzgar la situación con mayor equidad.
Pues bien, este primer sábado de Mayo, con un calor inusual para la época y con el río en un inmejorable caudal medio, alegre y cantarín, impetuoso pero no intimidante, ha llegado, por lo menos para mi, el momento de tomar un primer contacto en serio con esta zona libre sin muerte, a la que no pocos durante meses han dado por extinta, y el resultado ha sido más positivo de lo que a priori podía pensarse, pues un pescador mediocre, conservador y alejado de cualquier tipo divismo, un eterno "pescador de fin de semana" como yo, he capturado y soltado  nueve truchas (seis a ninfa y tres a mosca seca) en una jornada cuyo resultado hace poca justicia a la actividad de los peces, pues hubiera podido capturar incluso cuatro truchas más, si no fuera por mi torpeza a la hora de pelearme con ellas, una vez ya clavadas.
Zona libre del Ter ¿resurrección?. De momento, prefiero ser prudente y coger esta apreciación con pinzas. Por un lado, ya se sabe que esta zona es muy extensa, y es prematuro hacer un juicio global sin haber pescado más tramos de la misma. Por otro lado, el hecho de haber clavado trece truchas, resultado muy similar a los obtenidos en mis últimas visitas a la cuenca media del Ter antes de las riadas (2), me hace sentir optimista de cara a un futuro inmediato. Para corroborarlo, valga también el hecho de que, por mucho que se haya removido el lecho del río, comida a los peces no les va a faltar, dada la generosidad de las eclosiones de efémeras (mayormente Rhodanis) e incluso algún tricóptero que otro, que hubo a lo largo del día, además de la presencia de los habituales dipterines en las aguas paradas.
Otro motivo añadido de alegría, es que transitando por los blandos laterales de las orillas, detecté la presencia de alevinaje de truchas, por lo que creo que todo y el cataclismo a pequeña escala dentro del microcosmos del río, las truchas se las han arreglado, de una manera u otra, para desovar y reproducirse, bien sea haciéndolo en canales, o en pequeños arroyos: al fin y al cabo, en el tramo medio del Ter, a diferencia de la parte alta del Coto de Anglès, río arriba, no se ha producido ningún chapapote de barro; simplemente sigue habiendo igual de grava de la que había, siendo la única diferencia que el "golpe de río" ha cambiado sustancialmente la distribución de la misma.
Supongo que el resultado de esta jornada,  en lo que a capturas y hechos constatados a pie de río se refiere, acerca de la supervivencia tanto de peces, como de los invertebrados que constituyen la base de su alimentación, no va a precisamente a satisfacer a aquellos que tras su catastrofismo ocultaban el afán de alejar a otros pescadores de esta zona libre sin muerte, con la excusa de que estaba completamente arrasada, para así convertirla en su coto de pesca privado, para ellos y sus amiguetes. La  verdad es que a más de alguno se le ha "visto el plumero", máxime cuando ya es reiterativo ese discurso apocalíptico, ante el más mínimo incidente relacionado con el río, y en concreto con este, que aburre, y que todo pescador mínimamente inteligente percibe como un intento reiterado de convertir el río de todos en el meadero particular de cuatro privilegiados.
Sin embargo, yerran aquellos que crean que a través de mis artículos van a saberlo todo acerca de esta (y otras) zona libre sin muerte, pues bien es sabida mi aversión hacia fomentar la pereza, sobre todo la mental, del pescador. Ahí está el río, con su cantidad de kilometros de dos dígitos, con sus accesos complicados, sus rocas resbaladizas y sus peces resabiados, que en nada se parecen a los especimenes de granja de algunos cotos... solo hace falta voluntad, y ponerse a explorar.  
En acción de pesca, que al fin y al cabo es para lo que, creo, la mayoría de seguidores se toma la molestia de leer mis artículos, la jornada estuvo dividida en dos mitades claramente diferenciadas: una mañana de "Oda a San Tugnsteno Glorioso", bajo un tórrido sol, pescando corrientes vivas con ninfas pesadas, y en la que hubo pocas capturas y muchas batallas perdidas, seguida de una tarde nublada, de un calor húmedo que no lograba mitigar los breves intervalos de brisa recalentada, pescando corrientes moderas y tablas, en la que las truchas se mostraron más activas, estuve menos torpe peleando con los peces, y pude desplegar ampliamente el "jogo bonito" o pesca lo más ligera posible, con tándems de seca y ninfa livianos e incluso a mosca seca, que es lo que más me gusta a la hora de pescar con sedal pesado.
Como en otras ocasiones, en las que al hecho de pescar en un río ancho y caudaloso, se une la posibilidad de pelear con peces de gran tamaño, opté por aumentar un tanto la potencia del equipo de pesca, y así recurrí a mi caña habitual en este escenario, la Scott A2 de 10 pies, para línea 6, con miras sobre todo a buscar polivalencia antes que precisión. Con ese pie de más, quizás no se proyecta, ni se posa la mosca seca de un modo del todo limpio, pero si que se tiene más control de la pelea (y suerte de eso, porque todo y así se me escaparon cuatro truchas, como he dicho antes), y a malas, si se desea, se puede pescar "al hilo", pero siempre aumentando un tanto el calibre de las ninfas. Por otra parte, la línea 6, siempre permite mover con mayor eficacia tándems , combos de ninfas y pequeños streamers (siempre y cuando se elabore un bajo de línea adecuado), además de secas de mayor tamaño.
Para la  pesca, en corrientes rápidas y aguas movidas, de la mañana estuve faenando "al hilo" e incluso, cosa rara en mi, sin utilizar el señalizador de picada. Esta fue la fase más agridulce de la jornada, pues capturé tres truchas pero también perdí cuatro en la pelea. Pese a pescar con dos ninfas, solo una fue la causante de todas las picadas, terminasen en captura o no, y esta exitosa imitación no es otra que un perdigón rojo (anzuelo del 16 y bola del 1), ninfa por la que las truchas del Ter he observado sienten una gran debilidad.
Por la tarde, visité un sector dominado por una tabla de corriente entre lenta y moderada, y tuve la paciencia de esperar a que las truchas se activaran, tal y como solían hacerlo en este mismo escenario el otoño pasado. Tardaron un poco, pero la espera tuvo su recompensa cuando pasadas las dos de la tarde comenzó la actividad en superficie. A mosca seca, estaban muy duras, y no conseguí hacerlas picar, así que opté por pescar con un tándem muy ligero de microninfa y emergente generalista. No se si el caso es que el lastre de la microninfa hizo navegar a la emergente un poco más abajo, allí donde les gusta a las truchas, pero gracias a eso conseguí capturar casi seguidas tres preciosas pintonas, que hasta ese mismo momento se habían reído de esa imitación, así como de las variantes de Rhodani , que era lo que, en ese momento y esa hora, estaba eclosionando en cantidad, que les había presentado con anterioridad. Cuando la actividad de las truchas que tenía al abasto fue menguando, pasé a pescar "al agua", solo con cebas esporádicas a la vista, y la pequeña imitación subacuática me proporcionó la captura de tres truchas más. Esta pequeña ninfa, me ha dado muchas satisfacciones en días en que las truchas están difíciles, así que voy a compartir su "receta" con mis queridos lectores:

Anzuelo: Tiemco  nº 19
Bola de tunsteno del nº 00.
Cercos: fibras de pluma de gallo de león
Brinca: hilo de cobre color plata "Sunrise" (extra  fino)
Cuerpo: seda floss color gris.

Como veis, es una imitación muy esquemática y simple. Podría pasar por un perdigón, pero ni está hecha con hilo que brille, ni tampoco el patrón del cuerpo (no se distingue ni abdomen, ni tórax) requiere una acusada conicidad. Supongo que se le podría catalogar dentro de esa categoría indeterminada de montajes conocida como "mierdecillas que pescan".
No quisiera dar por terminado este artículo, sin cantar las alabanzas de la belleza de las truchas que en el habitan. No me canso de admirarlas. A mi, todo y no ser un entendido en la materia, no me parecen en absoluto "del país", sino más bien descendientes de ejemplares de trucha fario de genética atlántica, que procedentes de repoblaciones en cotos situados más río arriba, y en algunos de sus afluentes, han ido colonizando esta cuenca media del Ter, e incluso se han hibridado (maravillosa palabra, como lo es mestizaje, ya que las "razas puras" son sinónimo de degeneración de la especie, a la corta o a la larga) con nativas del río. en esta jornada, cuya crónica hace rato me ocupa, no salieron grandes ejemplares, pero si pude disfrutar de buenos combates con al menos cinco truchas de entre 30 y 35 cms. Las otras cuatro quedaron por debajo de los 30 cms, siendo la única "sardineta", o "trucha palmera", una vivaracha juvenil que se atrevió a darle bocado a la emergente.
Y hasta aquí llega esta crónica, del día en que, creo, que la zona libre del Ter resucitó. Para mi, lo hizo al sexto mes, tras el gran desastre, pero seguro que  habrán pescadores para los que esta resurrección haya llegado antes, e incluso los habrá quienes no se creerán la misma. Mientras, otros seguirán negando, sin necesidad de que el gallo cante tres veces, incluso que haya truchas en este río.       



(1) Leer JJPP 722 y 723, del mes de Noviembre pasado, en este blog.
(2) Leer JP 731, del pasado mes de Enero, y JP 733, del pasado mesde Febrero, en este blog.



JORNADA DE PESCA Nº 740


Sábado, 2 de mayo de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº 21
Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 6

Zona libre sin muerte del Ter - ZLLSM29
Río Ter

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN

Capturas:
6 truchas fario a ninfa y 3 truchas fario a mosca seca

Equipo de pesca a mosca:
Caña: Scott A2 - 10 pies - línea 6
Línea: Adams- 6WF - flotante  
Carrete: Adams.

Climatología: mañana soleada y calurosa; tarde con cielo cubierto, sin amenaza de lluvia, alto grado de humedad y calor.

Caudal: medio, 11 m3/seg.

Condiciones de vadeo: vadeable con precaución, siendo recomendable el uso del bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 09,15 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,45 h.


La música de hoy: 

Viaje de ida:

Concierto para piano y orquesta en "DO" menor
Obertura-Concierto en "FA" mayor
Joachim Raff

Concierto para piano y orquesta nº 2
Alexander Glazunov

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 4
Concierto para piano y orquesta nº4 "Encantamientos"
"Tre Ricercari"
Bohuslav Martinú

Concierto para piano y orquesta nº 8 "Saludo del Rin"
Ferdinand Ries

Pieza de Concierto, Op. 113
Anton Rubinstein

Líneas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN





lunes, 20 de abril de 2015

JP-739. PEDRET DEL SUR Y ZONAS LIBRES DEL LLOBREGAT: ABARCANDO MUCHO Y APRETANDO POCO. Sábado, 18/04/2015

Bien sea a través de la intrincada red de canales del Llobregat, bien sea gracias a alguna apertura de compuertas del pantano de La Baells, las truchas arco-iris de repoblación de Pedret llegan a las zonas libres, algunas de ellas muy distantes de este coto intensivo. 

Las pequeñas truchas fario han vuelto a aparecer en el "Pedret del Sur", e incluso río más abajo.




JORNADA DE PESCA Nº 739


 
Dice el refrán que "quien mucho abarca, poco aprieta", y quizás sea este uno de los más acertados dichos del refranero español. Precisamente, el mismo podría aplicárseme, a tenor de lo sucedido en la jornada de pesca que paso a relataros, en la que quise estar en demasiados sitios en un solo día, para acabar estando siempre lejos del lugar en donde los peces entraban en actividad. Pese a eso, no fue esta una jornada mala, pues capturas las hubo, y emociones también, pero la verdad es que, con tanta dispersión de objetivos, los resultados quedaron muy por debajo de las expectativas que me había hecho previamente.
Ya hace tiempo que soy consciente, de que mi tiempo de pesca es muy limitado, debido tanto a las obligaciones laborales, como a las familiares, todo y que, comparado con otros trabajadores y padres de familia, tengo mucha suerte de poder, salvo contadas excepciones, disponer casi todos los sábados del año para la práctica regular de mi afición favorita.
Sin embargo, algo en mi se niega a resignarse. De un tiempo a esta parte, estoy siempre poseído por unas ansias insaciables de ir a pescar, de disfrutar de largos días en el río y de poder darme el lujo de gastar más tiempo del que en realidad tengo, pescando, o por lo menos intentándolo, de tal manera que me causa una frustración terrible, y me atormenta una auténtica rabia, el ver discurrir mis días en  los espacios cerrados en donde  mayormente transcurre mi vida cotidiana, alejado de esa sensación de libertad, y de esa paz de espíritu, que sientes cuando estas en el río caña en mano. Supongo que mucho de ello tiene que ver el que la jubilación aún esta lejana en el tiempo, o quizás sea que pasada ya la cincuentena la vida no parece ya tan larga, ni el porvenir demasiado brillante. Como decían los Jethro Tull, quizás es que soy "too old to rock and toll, too young to die" (1), o lo que es lo mismo: que se me ha "pasado el arroz" para muchas cosas, pero soy todavía demasiado joven para poder tener el pleno control de mi tiempo, sin que por ello se resienta mi economía.
Supongo que es este sentimiento de frustración, lo que ha generado la reacción de querer aprovechar al máximo mi tiempo libre, y en especial mis días de pesca, todo y a sabiendas de que este sobreesfuerzo físico, y también psicológico, puede llevarme al agotamiento.
El caso es que en esta jornada de pesca, pasada ya la Semana Santa (que aproveché bien poco, a nivel pesca, un año más) y bien entrada ya la primavera (este año más seca que de costumbre), me propuse para "aprovechar el tiempo" el pescar nada más y nada menos que en tres sitios distintos en el mismo día: en dos zonas libres sin muerte del Llobregat y en la parte baja del Coto del Pedret.
A la primera zona libre, de donde tenia referencias, mediante mis informadores, de buenas capturas a mosca seca la semana anterior, llegué demasiado temprano, y me fuí también demasiado pronto. Era poco después de las nueve que comenzaba a pescar, a ninfa ya que no veía atisbos de actividad, y me fui cerca de las doce y media, sin haber visto ni una sola ceba, y con la magra recompensa de haber pescado solo una trucha arco-iris y otra fario, ambas con la imitación subacuática. La irisada tenía toda la pinta de proceder de alguna repoblación del coto del Pedret, todo y que la zona de influencia de las repoblaciones del mismo quedaría muy lejos de esta zona libre, pero esto se explica facilmente porque, bien sea por la intrincada red de canales del Llobregat, o debido a alguna crecida del río, mediante apertura de compuerta del pantano de La Baells, las truchas de repoblación, sean mikiis o fario, lo tienen fácil para colonizar tramos inferiores de río.
Según supe más tarde, un amigo mío, que estuvo pescando el mismo día esta zona, llegó cuando yo ya me había ido, y se encontró con el río con el mismo amable caudal que yo para pescar, y además con las truchas muy activas en superficie, por lo que disfrutó de una estupenda jornada pescando incluso a trucha vista.
Este año, como el anterior, y desde que han ido suprimiendo cotos intensivos en la Catalunya Central, Pedret vuelve a estar, los fines de semana, igual de patético que estaba la temporada pasada. O sea, que la cuba del jueves, cada vez más vacía (esta semana echaron solo 100 kgs.) es masacrada ya el viernes, día en que llegan a venderse entre 50 y 70 tickets, siendo el 95% de los mismos permisos con muerte. Al igual que el año pasado, caso de visitar Pedret antes de final del verano (a partir del 1 de septiembre sólo se puede pescar sin muerte), sale más a cuenta, por lo menos para mi, quedarse en ese "Sur del Pedret", en donde no se repuebla, pero en donde, con paciencia, uno puede tensar líneas a costa tanto de truchas arco-iris repobladas, aunque con cierto grado de veteranía,  que se han descolgado río abajo, como con farios, mayormente ejemplares juveniles, que también proceden de las repoblaciones puntuales que se hacen con las mismas, también con otras comunes, procedentes de la cabecera del río y que han viajado hasta aquí, e incluso más río abajo, gracias al Canal Industrial de Berga, que desagua en estas latitudes meridionales del coto, e incluso con alguna que otra autóctona de la Riera de Metge, pequeño afluente del Llobregat , que desemboca en el mismo cerca de la pared de la presa del pantano de La Baells,
El intervalo de tiempo que dediqué a este Pedret Meridional fue el más productivo de la jornada, ya que pesqué un par de irisadas muy combativas (una de ellas con toda la pinta, a tenor de sus muy bien formadas aletas, de llevar bastante tiempo en el río), y un par de preciosas farios juveniles con aspecto de no proceder de la última repoblación con jaramugos (2).
Al igual que en el rato en que estuve pescando, previamente, en la zona libre sin muerte, pude gozar del relax de la pesca en soledad, con la excepción puntual de la aparición en el río de un único otro pescador; un anciano que pescaba con caña larga de cebo, y que se quejaba de que río arriba no había quien pescase de lo abarrotado que estaba (me suena que igual había un concurso informal de alguna sociedad de pesca), y que encima no se veían truchas por ninguna parte. En todo el día, desde buena mañana, solo había revolcado un par de peces, y se le habían escapado. Por lo que vi, el buen hombre tenía un día aún menos afortunado que el mio, pues todo fue lanzar la caña y colgar un vinilo que llevaba en las ramas de un árbol de la orilla de enfrente...definitivamente, no era su día.
Y la historia, en lo que a pesca se refiere, terminó a eso de las dos de la tarde, de una tarde de las típicas de primavera, en la que las nubes cubrían el sol a ratos, amenazando lluvia de un momento a otro, para acabar disipándose como por arte de encantamiento, dando paso, otra vez, a un astro rey de esos que preludian el verano. Pero claro, yo en ese momento no era consciente que tras la sexta trucha se acabaría todo (Eso es to-tototo.tototodoooo amigooooos, que decía el cerdito Porky al final de cada episodio de Merry Melodies) (3), pues confiaba en que el día, que hasta ese momento transcurría más bien  por debajo de las expectativas que me había hecho, terminaría de un modo triunfal, y encima pescando a mosca seca, ya que me guardaba como último "as en la manga", el ir a otra zona libre sin muerte, situada aún más río abajo que la que había pescado hasta el mediodía, en donde esperaba medir mis fuerzas con peces resabiados que desafiarían la presentación de mis moscas en superficie.
Aquí es donde calculé mal mis fuerzas, y creo que perdí todo contacto con la realidad. Podía haberme quedado en el Sur del Pedret, y seguro que alguna que otra trucha más hubiese clavado. Tan solo que se me hubiese pasado por la cabeza volver a la primera zona libre sin muerte, hubiera encontrado un festival de cebas, pues más tarde supe que las eclosiones que no había habido en todo el día, sobre todo de rhodanys y baetis varias , las hubo en las horas en que estuve entestado en mis sueños de Don Quijote y mis quimeras del Rey Loco (4). Efectivamente, lo más interesante del partido se jugaba en otro sitio, mientras yo conducía un buen montón de kilómetros, y me agotaba andando, ataviado de pescador, por un vericueto de senderos comidos por la maleza, para llegar a una tabla al fondo de un barranco, un escenario "de cine", eso si, pero en el que no vi ni una puñetera ceba en casi dos horas y media.
Todo y así, no me resigné a que la última de tres mangas, en que había planeado el día, quedase sin acción de pesca, y prospecté bien a fondo esa tabla de mis sueños a golpe de tándem de seca y ninfa; un "jogo bonito" muy ligero, que como mucho sirvió para hacer prácticas de lance, que nunca vienen mal, y poco más, pues al mutismo de los peces, por lo menos a ras de superficie, siguió una ausencia total de picadas, incluso por debajo de la misma..
Mi sempiterna neverita portátil, con mis no menos sempiternos tes con limón, se había quedado en el coche, así que tras la agotadora caminata de vuelta, llegué al mismo totalmente agotado y sudando a mares, con la pinta más de un pordiosero que de un pescador. Seguro que a esa hora, en alguna que otra zona libre sin muerte, o incluso en el Sur del Pedret, habría truchas poniéndose las botas. Incluso se me pasó por la cabeza  emprender un nuevo viaje en coche, pero el agotamiento hizo mella en mi ánimo, y terminé desmontando, a regañadientes, la caña, antes de cambiarme de ropa previo ir a merendar para recuperar fuerzas.
Lo peor de todo, es que mientras merendaba, no terminaba de evaluar un día realmente tan decepcionante como un mal día de pesca. Al fin y al cabo, alguna que otra trucha había entrado en el salabre y, además, la Sinfonía nº 1 de Rachmaninov había sonado simplemente gloriosa, en las horas del amanecer, mientras la escuchaba conduciendo hacia El Berguedà.
Y lo que quizás es más terrible, es que es el momento en que estoy escribiendo el final de este artículo, y no termino de estar arrepentido de las decisiones que tomé en esta jornada. Al fin y al cabo, la llama de la ilusión no se apagó ni por un momento, y flotó en el ambiente un aire de gran aventura hasta el varazo final. No se si esto es bueno, o es malo, pero simplemente es... no puedo evitarlo; últimamente unas ganas locas de vivir al máximo mis días de pesca hacen suyas mis planes, y gobiernan mis actos. Es la búsqueda de la quimera, mítico monstruo o animal realmente extraño, o lo que viene a ser, para mi, no cejar en el empeño de encontrar alguno de esos momentos de gloria (captura de grandes peces nativos del río, a poder ser a mosca seca y tras una batalla titánica) que jalonan la vida de todo pescador, incluso la de uno tan malo como yo.   



(1) "Demasiado viejo para el rock and roll, demasiado joven para morir". Esta es una de las canciones más conocidas de Jethro Tull, aunque menos que "Aqualung", "Teacher", o que su poema de rock sinfónico "Thick as a Brick".
(2) Nombre por el que se conoce una trucha en edad juvenil.
(3) Dibujos animados de la Warner Bros. muy populares en mi infancia, entre los años 60 y 70, y que estaban protagonizados por el conejo Bugs Bonny, el Pato Lucas, el cerdito Porky o Silvestre y Piolín, entre otros personajes.
(4) Luis II de Baviera. 
    


JORNADA DE PESCA Nº 739


Sábado, 18 de abril de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº 20
Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 5

Coto Intensivo del Pedret S. M. LL03B (Sur del Pedret, tramo sin repoblaciones).
Zonas libres sin muerte del Llobregat (dos zonas)
Río Llobregat

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN

Capturas:

En las Zonas libres sin muerte del Llobregat: 1 trucha fario a ninfa y 1 trucha arco-iris a ninfa (todas las capturas en una de las dos zonas pescadas)
En el Coto Intensivo del Pedret S. M (Sur del Pedret, tramo sin repoblaciones) : 2 truchas fario a ninfa y 2 truchas arco-iris a ninfa.

Equipo de pesca a mosca:

Caña: Vision GT Four - 9 pies - línea 5
Línea: Adams 5 WF - Flotante
Carrete: Sage 4550

Climatología:

Día soleado y caluroso, con intervalos de nubes.

Caudal:

En las Zonas libres sin muerte. medio-bajo. (una de las dos zonas queda por debajo de la salida de un canal; por encima de la misma el río bajaba casi seco).
En el Coto Intensivo del Pedret S. M: bajo.  

CondIciones de vadeo:

En las Zonas libres sin muerte. sin dificultad, pero siendo recomendable el uso del bastón de vadeo.
En el Coto Intensivo del Pedret S. M: sin dificultad, y pudiendo prescindir del bastón de vadeo.

Hora de incio de la jornada:
 
En las Zonas libres sin muerte: 09,15 y 15,30
En el Coto Intensivo del Pedret S. M: 12,30

Hora de finalización de la jornada:

En las Zonas libres sin muerte: 12,00 y 17,00
En el Coto Intensivo del Pedret S. M: 14,30

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 1
Sergei Rachmaninov

Obertura Solemne
Alexander Glazunov

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 4
Concierto para piano y orquesta nº 4 "Encantamientos"
"Tre Ricercari"
Bohuslav Martinú


Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN