"Si, al igual que yo, sois de los que creeis que tenéis poco que enseñar, mucho que aprender y aún más que compartir, éste es vuestro blog".

domingo, 5 de julio de 2015

JP-749. SE ROMPIÓ EL MALEFICIO DE ALÓS DE BALAGUER. Sábado, 04/07/2015

Una trucha fario de muy buen tamaño, fue la responsable de acabar, al poco de empezar la jornada, con la "Maldición de Alós de Balaguer". Todo y que más tarde aún pescaría otra pintona más (en este caso "palmera") y cuatro bagras, la tónica dominante del día sería la poca actividad de los peces.
Por contra de lo que esperaba encontrar, el Segre en Alós de Balaguer bajaba relativamente alto, y este fue uno de los dos factores que condicionaron más la pesca en esta jornada; el otro, fue el calor.

La temperatura rondó entre los 35 y 40 º C en las comarcas centrales de Lleida. A primera hora de la tarde, creo que los únicos que en el río no estabamos haceindo la siesta eramos las cantarinas cigarras, las traviesas bagras y un servidor, apelando a su inquebrantable fe en la pesca, para no salir por piernas en busca de un bar con aire acondicionado y cervezas frías




JORNADA DE PESCA Nº 749



¡Se rompió la maldición de Alos de Balaguer! Por fin conseguí pescar una trucha en este coto intensivo sin muerte, tras dos infructuosos intentos anteriores, tan distanciados en el tiempo como el del ya lejano año 2003, y el más reciente de febrero de 2013. Y la maldición se ha roto, precisamente, en un día en que tanto las tórridas temperaturas, de esta inmisericorde ola de calor que hace dos semanas seguidas nos afecta, como un caudal mas alto de lo esperado, en el Segre medio, han hecho que no se diesen las mejores circunstancias para pescar, o por lo menos, eso me ha parecido a mi, que quizás venía mentalizado para otra cosa, y he tenido que adaptarme a las circunstancias.
La verdad es que lo de la maldición de Alós de Balaguer, basada en la incapacidad de sacar de ese coto una trucha, no me ha preocupado en absoluto a lo largo de años. Ni tan solo lo tenía entre mis grandes desafíos pendientes. Todo y que este coto intensivo sin muerte está situado en un paraje de gran belleza natural, siempre me ha quedado un tanto alejado de mis rutas habituales, de esas que me van bien para pescar, merendar y poder volver a casa a una hora razonable. Y mi falta de interés, hasta el momento,  ha sido tal que en doce años, solo lo he pescado un par de veces.
La primera vez que visité este coto, con mi amigo Francesc Bernal, fue en Julio de 2003, y nos encontramos un río bajísimo de caudal, en el que capturamos una cantidad escandalosa de bagras, pero no vimos ni una sola trucha. Por aquel entonces, este coto era muy poco conocido, y me dió la impresión de que no se repoblaba. O por lo menos en verano, con el cauce de estiaje, no lo hacían.
Tardé casi diez años en volver, y cuando lo hice fué en compañía de mi amigo Carles Vivé, un buen  conocedor no ya tan solo de este coto, sino de otros muchos escenarios del Segre medio. En el transcurso de esos años, esta zona de pesca controlada había pasado del más absoluto anonimato a ser un escenario mediático, debido a la repoblación con grandes ejemplares de trucha, tanto común como irisada, que lo habían convertido en una especie de "coto trofeo", que frecuentaba la más fino y exquisito del mosquerío autonómico y nacional, y al que incluso un canal temático de pesca, de televisión por internet, le había dedicado un profuso reportaje. Pues bien, el día de mi segunda experiencia en Alós de Balaguer (1), en un gélido día de febrero, y con el río más bien alto de caudal, todo e ir en compañía de un auténtico experto y buen conocedor del coto, ambos nos llevamos un soberano bolo.
Mirad si me obsesionaba poco el tema de la maldición de los salmónidos de este sitio, que mi retorno al mismo, esta vez solo dos años y unos cuantos meses después de la última mala experiencia, ha venido dado por el interés en los ciprínidos. La semana pasada, concretamente el domingo, mi amigo Manolo Gracia estuvo pescando este intensivo, y todo y no haber visto ni una trucha en todo el día, hizo una buena pescata de carpas, barbos y bagras. Esta vez, la perspectiva de poder pescar ciprínidos en un río con corrientes, y con la ventaja de un caudal bajo (como el que me decía haber encontrado Manolo), fue lo que me animó a hacer volver al escenario en que las truchas se me resistían tanto.
Sin embargo, esta visto que esto de la pesca es una caja de sorpresas, y de unos años a esta parte, por motivos que desconozco pero que afectan de alguna manera al río, no hay nada más imprevisible que el caudal del Segre más abajo de Ponts. Nada más cruzar el puente de Artesa de Segre, camino de Alós de Balaguer, ya me dí cuenta de que el río bajaba con un caudal considerable y además con el agua si no turbia, si de un color verdoso. No es que la cosa pintase mal, pero si que iba a tocar "cambiar el chip", como dicen ahora los modernos.
Una de las más valiosas informaciones que me facilitó Manolo, no fue otra de que tuviera mucho cuidado con la enorme plaga de mosquitos que hay en las orillas del río, plagadas de cañas, aneas y juncos, que pueden convertir la jornada de pesca en un auténtico calvario, terminando el pescador la misma literalmente acribillado de dolorosas picaduras. Gracias a que Manolo me previno, antes incluso de salir del coche me embadurné bien con una loción antimosquitos, que resultó de vital utilidad, pues mi amigo estaba en lo cierto, y tuve todo el día volando a mi alrededor una auténtica nube de mosquitos, pero ninguno terminó picándome.  
A pie de río, pude comprobar que el vadeo y tránsito por el mismo sería muy complicado. No es que bajase desbordado, como la semana pasada en Oliana, pero si que lo hacía con un caudal medio-alto que podríamos considerar "fuerte", de los que exige un vadeo muy cuidadoso, y a poder ser usando un bastón para minimizar riesgos. Dada la extensión de la lámina de agua del río, en algunos tramos era imposible cruzarlo, pues podía llegar a cubrir. Todo y así, tuve la percepción, reforzada por la línea de humedad de las rocas de la orilla, que a lo largo de la mañana el caudal fue menguando muy lentamente, y creo que a primera hora de la tarde había llegado a bajar casi un metro.
Visto lo visto, con el río ancho y la posibilidad de trabar batalla con peces grandes, opté por  "un poco de músculo" a la hora de pescar, y me equipé con mi caña Scott A2 de diez pies par linea 6.
La maldición de las truchas de Alós de Balaguer se deshizo como un azucarillo en el agua al poco de empezar a pescar, pues cuando no llevaba ni diez minutos paseando un par de ninfas pesadas, tuve una brutal picada, y comenzó una batalla que, por su potencia pero ante la ausencia de saltos fuera del agua, me dio a pensar que quizás tenía a un barbo o a una carpa como contendiente. Para mi sorpresa, me encontré con una trucha fario de muy buen tamaño, rayana a los 45 cms. que me costó lo suyo hacer entrar en el salabre.
¡Victoria!¡victoria! Por fin había roto la maldición, y lo había hecho contra pronóstico, como suele suceder tantas veces en esto de la pesca. Sin embargo, poco me iba a imaginar, por muy felices que me las prometiera evitando el bolo antes de las diez de la mañana, que el día iba a terminar siendo bastante pobre en capturas.
Fue precisamente por la mañana, cuando todavía el calor no era aplastante y agotador, cuando si observé cierta actividad en la zona en que había comenzado a pescar, o sea la parte más baja del coto, a tocar con la frontera de la zona de pesca controlada de ciprínidos anexa: cebas de truchas, claras y nítidas todo y que pocas , y carreras nerviosas de algún que otro alburno, que seguramente huía de algún depredador. Sin embargo, lo único que obtuve, en un buen rato insistiendo en la misma zona, fue una picada de "algo" que no pude identificar y que se me desclavó enseguida.
El camino hacia el mediodía horario, que no solar, me pilló prospectando unas corrientes muy querenciosas, esta vez muy crecidas, que afronté con un tándem de seca y ninfa, sin obtener ninguna picada.
Con la primera hora de la tarde, el calor se hizo el protagonista absoluto del día, y las cigarras, en los árboles, parecían enloquecer en una cacofonía atonal, como si una orquesta intentase afinar y no encontrase la nota de ninguna manera. A vista del puente, pude cruzar, por fin, el río por un ancho vado, con miras a faenar en la sombra. Este largo rato, pegado a la orilla y pescando con ninfas, unos ratos corto, "a la polaca", y otros a base de rodados para abarcar más lámina de agua, se me hizo realmente interminable, de tal manera que, pasado el puente, y tras rehidratarme con dos latas de te con limón seguidas, volví a cruzar el río por el vado, con la intención de ir a buscar el coche, aparcado en el pueblo, e irme a probar a otra parte del coto, por si con el cambio de latitud dentro del mismo podía encontrar peces activos.
Sin embargo, la corta caminata bajo el sol, desde el vado hasta el aparcamiento, bajo un sol de auténtica justicia y a una temperatura que superaba de largo los 35 º C, me dejó tan hecho polvo que nada mas llegar al vehículo volvía a beberme dos latas de te con limón de golpe.
Dado que se me habían quitado de golpe las ganas de hacer más esfuerzos, decidí bajar a las inmediaciones de la desembocadura del riachuelo que discurre justo por debajo del mirador y desemboca en el río, ya que Manolo me lo había señalado como punto caliente de ciprínidos.
Me acerqué a la "zona caliente" con todo el sigilo que pude, con el fin de no espantar al "ganado" que pudiera pastar por la misma orilla, y lejos de ver grandes y orondas carpas boqueando lo único que me encontré fue un cardumen de bagras tomando el fresco del ligero rabión de corriente del riachuelo, a su entrada en las aguas, casi paradas en esta postura concreta, del río.
Bueno ¡menos da una piedra!, así que  decidí afrontar el desafío de las bagras, a priori humildes sparrings, pescando aguas abajo mi propia orilla. Como la profundidad del sitio era mínima, opté por tentarlas con un tándem descompensado de un gran tricópetero de pelo de ciervo y una microninfa esquemática: apenas un anzuelo Tiemco del nº 19, decorado con unas cuantas vueltas de hilo Rayón Madeira y una bolita del 0. La estrategia pasaba por lanzar en oblicuo, y dejar que la deriva, muy lenta debido a la imperceptible corriente hiciera entrar el combo en el rabión del riachuelo y ganase la orilla.
La sorpresa llegó, cuando de buenas a primeras, y cuando aun derivaba el tandem rumbo al rabión, tuve un picada, a la microninfa, que me hizo pensar, por la resistencia a la clavada, que podía haber entablado pelea con otra trucha, pero tras una breve pelea pude ver que se trataba de una bagra, todo y que de un tamaño aceptable: unos veinticinco cms.
El "bagra-show" que vino después fue bastante más previsible: otros tres de estos agresivos ciprínidos picaron dentro de lo previsto, o sea, bien pegados a la orilla. Y esto fue todo. No hubo una quinta captura, pues la postura era muy pequeña y se "quemó" enseguida. Demasiado jaleo, demasiado chapoteo, y los peces, que no son tontos, terminaron yéndose a tomar el fresco a otra parte.
Como no sabía bien que hacer, y el calor me tenía agobiado, opté por alejarme de la orilla, y pasar un buen rato bajo la sombra de los árboles, haciendo el mínimo esfuerzo y aprovechando para fumar un par de cigarrillos, todo ello con el fin de volver al cabo de un rato a la "zona caliente" a ver si las bagras habían regresado. Pero como  no fue así, al final volví al coche, pero esta vez sin los planes claros, todo indecisión, ¿dejar la pesca ya por este día, y largarse en busca de un local con aire acondicionado y cervezas frías? o bien ¿seguir pescando, ni que fuera una hora y pico más (eran las tres y cuarto de una de las tardes más calurosas, incluso a pie de río y a la sombra, que recuerdo en años) probando en alguna que otra parte, ni que fuera cerca para no moverme tanto?
Al final, y como suele suceder, se impuso mi escaso sentido común: ¡a seguir pescando!, con un buen par de bemoles, que el tiempo de pesca es siempre un bien escaso. Pese a todo. no quise ni hacer un largo transbordo en coche, así que fui a darme una vuelta en las inmediaciones del pueblo, justo en su salida en dirección Artesa de Segre, en donde hay una zona de recreo con una fuente, en la que -como era de esperar- me remojé profusamente antes de volver a entrar en combate.
Tenía muy poca fe, en pescar algo en esta recta final de la jornada. Nada más pisar el río, salió de debajo de la vegetación, a la carrera, una enorme carpa (¡empezamos bien!). Por lo menos, la zona elegida para el "acto final" es una gran tabla, con una entrada de un brazo de río lateral, de poca profundidad y corriente muy moderado. Es en este brazo de río en donde terminó la presente jornada, pescando un buen rato con el tándem ... y no terminó tan mal del todo: revolqué un pez plateado, que se escapó, y que creo que era una bagra, y la microninfa volvió a darme una nueva alegría al poco rato, en una deriva baja: la captura de un pez pequeño, que resultó ser una trucha, un jaramugo de fario que terminó de certificar, de un modo definitivo y total, el fin de la maldición de las truchas de Alós de Balaguer, que ha pesado sobre mi a lo largo de doce años, y con la que he convivido sin ningún tipo de trauma o complejo, todo sea dicho.
Pese a la relativa victoria, que a más de alguno le parecerá poco menos que "pírrica", la hora del cambio de ropa y recogida de bártulos estuvo exenta de celebraciones. Eso quedó para más tarde, pues bajo el calor africano, en una tarde de siesta o piscina, yo estaba cociéndome en mi jugo (rodajas de merluzO cocinado en su propio vader), y lo único que deseaba era salir pronto de ese horno, gozar por un rato del aire acondicionado del coche, y llegar pronto a un sitio en donde pudiera zamparme un buen helado, a modo de versión veraniega de mi sempiterna merienda pastelera, que no suele perdonarse bien se pesque hasta doler el brazo, haya bolo, o se acabe cualquier maldición.




(1) Ver el artículo Jornada de Pesca Nº 642, del 16/02/2013 en este blog.   



        

JORNADA DE PESCA Nº 749



Sábado, 4 de julio de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº 30
Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 15

Coto Intensivo de Alós de Balaguer S. M. - SE13
Río Segre

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 2 truchas fario a ninfa y 4 bagras a ninfa

Equipo de pesca a mosca:
Caña; Scott A2 - 10 pies - línea 6
Línea: Adams 6 WF - flotante
Carrete: Adams

Climatología: día soleado y muy caluroso, dentro de una ola de calor que afecta a toda la Península Ibérica, que comenzó hace dos semanas y aún no se sabe cuanto tiempo puede durar..

Caudal: medio-alto

Condiciones de vadeo: muy complicado; siendo necesario el uso del bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 09,30 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,45 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Concierto para piano y orquesta en "LA" menor
Obertura, Op. 9
Ignacy Paderewski

Capricho Ruso
Anton Rubinstein

"Les Djinns"
César Franck

Viaje de vuelta:

Sinfonía en "FA" mayor
Ludwig Thuille

"Lo que se escucha en la montaña"
"Festklänge"
Franz Liszt

Líneas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN.

jueves, 2 de julio de 2015

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domingo, 28 de junio de 2015

JP-748. BATALLA CON LOS CIPRÍNIDOS DE UN COTO INTENSIVO DE "CAPTURA Y FRÍE". Sábado, 27/06/2015

Es bien sabido que el Segre, en Oliana, es río de barbos. Lo mejor de tener a uno de ellos amaestrado es que viene a verte cada vez que te pasas por el río, posa para la foto, y se va tan contento a cambio de una galletita de pienso para ciprínidos o de un carmelito de menta.

Lo mejor de la jornada, ha sido que he podido añadir a mi lista de peces pescados a mosca, por primera vez, una carpa royal, también conocidad como "carpa de cuero" o "carpa de espejos".

De nuevo, fue un placer compartir un rato de pesca, que se me hizo realmente muy corto, con mi amigo Manolo Gracia, al que le encanta aceptar el desafío de los grandes ríos con mucho caudal. Como suele decir "es ahora cuando se mueven las grandes".
El Segre fluye amazónico, por obra y gracia ¿del regadío?¿de la turbina?, a través de la Oliana esteparia, y en un día de verano, en plena ola de calor, en el que la temperatura ha llegado a 34 º C al mediodía. Con este caudal, este eximio tramo de río, apenas un desagüe de un embalse a otro, tiene todo el aspecto de ser un pantano más, pero con el agua en movimiento.


JORNADA DE PESCA Nº 748




En este último sábado de junio, las temperaturas de pleno verano se han disparado aun más, dentro de un episodio de ola de calor, que ha propiciado que se alcanzasen los 40 º C en algunas localidades de poniente del Principado. Y esto no ha hecho más que comenzar, pues no se esperan cambios significativos, en lo que a meteorología se refiere, por lo menos en una semana o diez días vista.
Después de pasar un mes de mayo anormalmente caluroso, y un junio plenamente estival en la recta final de la primavera, el calor canicular ha llegado mucho antes de la primera quincena de julio, y esto no ha hecho más que empezar. Este verano tiene toda la pinta de ser extremadamente caluroso y seco, y como en ocasiones anteriores tocará adaptarse a base de mucha hidratación, pocos esfuerzos y sobre todo, mucha paciencia.
No deja de ser paradójico que, dada la ausencia de lluvias, con un déficit hídrico que arratramos desde el pasado mes de abril, mientras muchos ríos de nuestras cabeceras de cuencas bajan con apenas algunos hilillos testimoniales de agua, el Segre, entre los pantanos de Rialb y Oliana, baja con un caudal "amazónico", un auténtico aluvión de agua que llega incluso a inundar el bosque de ribera de las orillas.
De todas maneras, esto no es nada que no suceda por estos pagos verano tras verano. Bien sea por obra y gracia de las necesidades del regadío, o de las de la turbina, este eximio tramo del Segre, último vestigio de ese "Gran Segre" de un pasado sin embalses, de apenas cinco kilómetros de longitud, se convierte con frecuencia en un desagüe de paso de un pantano a otro. Esto, unido a que con el de Rialb casi al 100% de su capacidad  e inundando la parte baja del coto de Oliana, ocasiona el remonte al río de muchos peces que habitualmente residen en aguas paradas, y hace que al ir a pescar en este tramo concreto del Segre tengamos la extraña sensación de pescar en un pantano... pero con el agua en movimiento.
¿Vadear en estas condiciones? Mejor ni planteárselo. Como mucho, conformarse con mantener el equilibrio con dignidad en el blando lateral de tu propia orilla, y siempre con ayuda de un buen bastón de vadeo.
He de confesar que tampoco me ha movido especialmente el afán de capturar truchas a la hora de volver a visitar, de nuevo tras el verano del año pasado, este "nuevo" coto intensivo de Oliana en donde se permite la pesca con muerte (1). Al igual que en ocasiones anteriores, con el río crecido, y turbio por añadidura, he considerado que era una buena ocasión para pescar ciprínidos, e incluso depredadores no salmónidos, en un escenario tan original como las aguas movidas de un río.
Ante la contingencia de trabar batalla con peces grandes y potentes, para la ocasión me pertreché de un equipo ligeramente más potente de lo habitual, aunque no tan pesado que me acabase limitando a pescar solo con grandes streameres y ninfas, privándome de  a posibilidad de utilizar moscas ahogadas e incluso secas si ello hubiera menester. En busca de ese equilibrio de acción, que sirva de todo un poco para río grande aposté por mi caña Scott A2, de 10 pies para línea 6, armada una linea 6 WF flotante. Incluso para el bajo de línea varié las proporciones habituales, y el tramo final de hilo del 0,16 sustituyó a los "más trucheros" del 0,12 o 0,14..
Antes de comenzar a narrar la acción de pesca, me gustaría comentar que -también al igual que en otras visitas veraniegas- me he movido muy poco por el río, pues con dos escenarios repartidos en tres mangas me ha bastado para pasar un día medianamente entretenido. Afortunadamente, pues el intenso calor hacía poco aconsejable hacer esfuerzos, como por ejemplo caminar fuera del río bajo el sol. Supongo que la práctica ausencia de pescadores facilitó el que encontrara tan rápido, como prolongado, acomodo, ya que no tuve que competir con nadie para pescar en donde quería hacerlo. De hecho, en toda la jornada, solo vi dos pescadores, muy de lejos, y a un tercero con el que incluso compartí unas horas de la misma: mi amigo Manolo Gracia, que llegó a pescar sobre el mediodía, sin mucha prisa por madrugar ya que se iba a quedar pescando por la tarde, hasta bien entrado el anochecer, e incluso a pernoctar en Oliana para seguir pescando al día siguiente.
La verdad es que la parte de la jornada que corresponde a la mañana fue la más emocionante, y la única productiva. Vaya por delante que las dos otras fueron de puro relleno, y de muy escasa actividad por parte de los peces, especialmente por la tarde, en la que parecieron sucumbir a la muy latina tentación de la siesta, arrullados por el incansable y frenético canto de las cigarras,  violinistas de la arboleda en búsqueda permanente de afinación.      
Bien acomodado y sin competencia, mía y solo mía fue la enorme (y en esta ocasión sobredimensionada) poza del puente de Tragó, atravesada por una viva veta de corriente. Un escenario querencioso, pero para pescarlo con ninfas pesadas y haciendo rodados, ya que me era imposible adentrarme mucho más allá de unos metros de la orilla, plagada de árboles. Para afrontarlo, una apuesta segura para llegar a poner las ninfas a buena profundidad: pheasant tail con bola del 3 y ninfa atractora pom-pom, con penacho color salmón, con bola del mismo calibre.
No llevaba ni diez minutos de prospección cuando noté como si hubiera enrocado, y al tirar con la puntera de la caña la linea comenzó a correr. Un buen barbo, si señor, cercano a los 50 centímetros, de los que suelen abundar en Oliana y que siempre dan batallas memorables, sobre todo si te ganan la corriente. Esta vez, a costa de hacer la batalla menos épica y más segura, mantuve a la fiera bigotuda dentro del blando, evitando que me se atrincherase en el potente tiro de agua..
Al poco de liberar al barbo, otra picada similar pero más brutal. Esta vez estaba seguro de haber enrocado, pero al poco la linea fue desplazándose, con mucha parsimonia, y al ir recogiendo, con el temor de estar arrastrando algo pesado e inanimado, como por ejemplo un tronco, me encontré paseando, como quien saca al perito a hacer pis al parque, con una enorme carpa que, lejos de huir a toda máquina hacia la profundidad de la poza, se dejaba pasear como si fuera una mascota hasta que... visto y no visto, se destensó la linea y el pez desapareció de mi vista.. No se como, pero había conseguido escupir la ninfa, la misma pheasant tail, de color naranja, con la que previamente había capturado al más atlético y combativo barbo.
Tras un rato de seguir pescando, ora lanzando a la corriente, ora al enorme blando lateral, en el momento en que recogía el aparejo, al finalizar una larga deriva que lo llevó a tocar de orilla, el mismo volvió a trabarse con algo que no era una roca, como había vuelto a temer. Otra vez la linea que se desplaza, cuando esperaba se hubiese quedado estático, y otra batalla, esta vez mas de fuerza bruta que de violenta carrera, con un pez que me tuvo desconcertado hasta que pude acercarlo a tocar de sacadera: una hermosa carpa royal, o "carpa de espejos" (2). ¡Que emoción! ¡Mi primera carpa royal a mosca! Solo por esa maravillosa y sorprendente captura, ya había valido la pena no ya el consabido y habitual madrugón, sino también el haber decidido quedarme a pescar en un río en un estado tan poco propicio para la pesca a mosca.
Para dejar descansar la poza, después de tanto guirigay, cambié un poco de escenario, aunque sin irme demasiado lejos, y pase a pescar la ancha tabla justo a tocar del puente colgante. La cosa no podía pintar mejor, pues a los pocos lances tuve la picada, casi finalizando la deriva del aparejo aguas abajo y también a la misma pheasant tail, de algo vivaracho y nervioso, que me hizo pensar en haber pescado la primera trucha del día, pero para mi sorpresa me encontré con una simpática bermejuela (3), con sus aletas rojizas y su plateada librea: un simpático ciprínido que se unía a la fiesta, y cuya picada, decidida y violenta, no me esperaba y me sorprendió gratamente.
No eran más de las once y cuarto de la mañana, y la cosa pintaba muy bien. Ni una sola trucha, pero la pesca de cipríndos estaba compensando de sobras la aparente ausencia de los salmónidos. Poco iba a saber que, en realidad, la fiesta y las emociones del día iban a terminar con esta captura. A partir de ese momento, y a medida que avanzaba el día, y con el el sofocante calor, la apatía y el aburrimiento, con un par de puntuales excepciones iría ganando terreno, y el marcador de la jornada ya no se movería.
Era casi el mediodía cuando me encontré con mi amigo Manolo Gracia, y decidimos pescar un rato juntos. Mientras se cambiaba, seguí pescando un rato en la poza del puente, y en un momento en que las ninfas ganaron el fragor de la corriente de entrada a la misma, tuve una brutal picada, de un pez que se llevó la mitad de la linea corriente abajo. Tras una dura brega, tuve ocasión de ver al contrincante: una enorme trucha fario, de las que no hace falta alargar mucho los brazos para que salga enorme en la foto, una instantánea que no tendría lugar, ya que en su segundo arranque corriente abajo se zafó de la presa, presuntamente llevándose la ninfa (pheasant tail, máquina total) clavada en la boca, a mode de piercing.
Cuando llegó Manolo, y tras pescar un rato infructuosamente la misma postura, decidimos cambiar de escenario, e ir a pescar la corrientes que hay más abajo del puente. 
Como Manolo pescaba mucho más rápido, esta vez bajando por la orilla (muy enmarañada y emboscada), no tardé en quedarme solo. Tras un buen rato de aburrimiento e insustancialidad, soportando estoicamente el calor de la primera hora de la tarde, tuve la que sería la última picada del día, y a la vez mi última oportunidad con los salmónidos por este día. Esta vez, otra enorme trucha fario se hizo con la ninfa pero casi a tocar de mi propia orilla. Otro gran bicho, que da fe de que en Oliana, pese al "captura y fríe" recién implantado siguen habiendo truchas de talla "King  Size". De nuevo, fallé en no querer tensar demasiado la linea, y el gran pez se fué corriente abajo y... logro desclavarse, dejándome con un par de narices.
Volví a encontrarme con Manolo casi al cabo de una hora. Había tenido algunas picadas, pero no había podido resolverlas, y estaba decidido a irse, mediante un transbordo en coche, a otras latitudes del coto. Por mi parte, estaba realmente agotado, así que decidí apurar la última hora y media de pesca dándole una última oportunidad a la poza del puente, en la que seguía sin haber nadie pescando.
Tras despedirme de Manolo, y deserle suerte para su fin de semana de pesca, invertí algo de tiempo en ir al coche a hidratarme, mediante la ingesta del habitual te con limón, y a rehacer un poco el aparejo.
Vuelta al mismo escenario exitoso de la mañana, pero esta vez bajo un sol de justicia. Fue entonces cuando, gracias a las gafas polarizadas, vi que muy pegado a la orilla había un banco de peces pastadores, con toda la pinta de ser carpas o barbos. Esta vez pasé a pescarlos a vista, lanzándoles la ninfa un poco por delante para que derivara por sus blandos y carnosos morritos, pero... no vi ni un amago de que siguieran las ninfas ni una vez. Curiosamente, ahora que veía los peces, y los intentaba pescar a vista, no había manera de hacerlos picar, todo al contrario de por la mañana, en que respondieron bien cuando los pescaba "al agua", como si estuviera tentando truchas a ninfa. Esto me lleva a pensar de que la pesca a pez visto, en el caso de los ciprínidos, es mucho más difícil de lo que la gente acostumbra a creer, y que dada mi poca experiencia en ese tipo de pesca con ese tipo de peces, siempre obtengo mejores reultados en aguas movidas y pescando con la deshinibición del que lo hace "a ciegas", sin tener el pez en su campo visual, ni estar pendiente de lo que hace.
Despedida y cierre. Creo que los peces estaban durmiendo esa siesta que también tendría que haber estado durmiendo yo. Quizás a última hora de la tarde, al caer el sol, habría cierto aumento de la actividad, pero a esa hora, a buen seguro, yo ya estaría en casa, duchado, cenando mi habitual pizza de los sábados y dispuesto a pasar otro domingo de verano más en la playa con la familia. Esta visto que, al menos hasta que no lleguen la vacaciones, no hay "serenos" para mi, y supongo que tampoco para muchos otros pescadores del tipo family man. Por eso, y a tenor de lo visto esta semana, y otras precedentes desde que llego, este año con mucha anticipación, el verano, hay que aprovechar las primeras horas de la mañana al máximo, aun a costa de perder horas de sueño y renunciar a los desayunos copiosos.
       




(1) De acuerdo con la Orden de Vedas de este año, el coto intensivo de Oliana SE08 (en su tiempo también conocido como "Camí de l´Oliva") pasa a ser con muerte (SE08 A), pudiendo ser también pescado en la modalidad sin muerte (SE08 B).
(2) Cyprinus Specularis, variedad de carpa procedente de los ríos del este de Europa (también conocida como "carpa de Galitzia", por ser oriunda de esta región de la frontera de Polonia con Ucrania). Fué introducida en España a mediados del siglo pasado.  
(3) Scardinius Erythrophtalmus, pez  de la familia de los ciprínidos, conocido en España como bermejuela, y en Catalunya como gardi.




JORNADA DE PESCA Nº 748






Sábado, 27 de junio de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº 29
Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 14

Coto Intensivo de Oliana S. M. - SE08 A/B
(modalidad del ticket: sin muerte)
Río Segre

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN


Capturas: 1 barbo a ninfa, 1 carpa a ninfa y 1 bermejuela a ninfa

Equipo de pesca a mosca:
Caña: Scott A2 - 10 pies - línea 6
Línea: Adams 6 WF - flotante
Carrete: Adams

Climatología; día soleado y muy caluroso, dentro de una ola de calor que afecta a toda la Península Ibérica.

Caudal: muy alto, quedando parcialmente inundado el bosque de ribera en algunos tramos. Según el SAIH-Ebro, de unos 36 m3/seg.

Condiciones de vadeo: imposible en muchos tramos, dado el enorme caudal, siendo muy peligroso adentrarse en el río y aún más cruzar el mismo; tránsito limitado a la propia orilla, y mejor usando un bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 08,45 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,30 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 3
Anton Rubinstein

Fantasía sobre temas polacos
Ignacy Paderewsky

Danzas de Marosszék
Zoltan Kodály

El canto sobre las Grandes Llanuras
George F. MacKay

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 4
"Tre Ricercari"
Bohuslav Martinú

Concierto para piano y orquesta en "LA" menor "Saludo del Rin"
Ferdinand Ries

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.



domingo, 21 de junio de 2015

JP-747. ENSOÑACIONES BAJO EL SOL, CAMINANDO DE UN RÍO A OTRO.Sábado, 20/06/2015



Pese a ser el último día de la primavera, el calor ha sido ya de pleno verano, de un verano anticipado que viene haciéndonos sudar desde hace más de un mes. El caudal de los ríos que pasan por Ripoll (el Ter y el Freser) va menguando, a cada semana que pasa, por la ausencia de lluvias, y pronto, sobre todo en las cabeceras de los ríos, más que buscar a los peces, tendremos que buscar el agua misma.


Aun siguen saliendo truchas grandes en Ripoll, pero cada vez va a ser más dificil pescarlas, pues de seguir menguando el caudal del río pronto buscarán refugio en los canales.




JORNADA DE PESCA Nº 747



Pese a ser el último sábado de la primavera, antes de la llegada oficial del verano astronómico, el calor que hizo en Ripoll, destino de esta jornada de pesca, fue de plena canícula.
El verano anticipado que viene acompañándonos, de un modo inusual e ininterrumpido, desde finales del pasado mes de  abril, con su escaso registro de precipitaciones, especialmente en las cabeceras de las cuencas fluviales, está dejando nuestros ríos con un caudal propio del pleno estío, cuando todavía ni tan solo ha llegado San Juan. Esperemos que llueva algo más que puntuales tormentas esporádicas, de pura rabia, mucho trueno y aguacero tan corto como intenso, o de lo contrario, en muchos ríos de nuestra geografía más que intentar localizar los peces, tendremos que buscar el agua misma.
Tan solo una semana después de mi última visita a Ripoll, tanto el Ter como el Freser fluyen con un poco menos de caudal, lo que hace que la pesca se vuelva bastante más incómoda. Puestos a buscar el agua, y la alegría de la fresca corriente, que es el escenario que mas frecuenta la trucha en verano, me decidí a pescar, por lo menos una parte de la jornada, aguas abajo de la desembocadura del Freser en el Ter, a la altura del azud del jardín botánico.
La esperanza de poder pescar en un río mediamente alegre se cumplió solo en parte, pues a medida que el río se alejaba de la ciudad, bajaba la lámina de agua, más que nada dedibo al hecho de las derivaciones por los canales van exprimiendo al mismo. De hecho, más abajo del puente del Castell de l´Adrell, a menos de un kilómetro de la unión de los dos ríos, no bajaba ni la mitad de caudal.
Ya podéis suponer, que con este río menguante el ejercicio del vadeo sería poco o nada complicado, pero por lo menos en esta parte inferior de lo que antaño fuera el coto sin muerte de Font Viva hay que extremar precauciones porque el lecho del río espura roca madre, y hay muy peligrosos agujeros excavados en la misma.
Si algo de bueno tiene el verano, y más en un río pasando sed, es que impera el "jogo bonito", o pesca lo más ligera posible, a lo largo del día, y que te ves forzado, si o si, a sacar línea del carrete para proyectar secas o tandems muy ligeros. De hecho, la pesca con ninfas pesadas se restringió a un periodo muy corto de la mañana, para prospectar la poca porción del río que bajaba con un caudal relativamente potente y en donde hubiese nivel de agua suficiente para tener profunidad y que las trucha quisieran refugierse en lo hondo.
El protagonista absoluto del dia, a nivel señuelos, fue nuevamente el tándem de seca y ninfa, compuesto de un socorrido y resultón tricóptero de pelo de ciervo, y de un perdigón, pequeño y liviano, de color rojo. Me bastó con eso para ir pescando, con cierto éxito, a lo largo del día. Sin embargo, esta visto que cada jornada de pesca es una historia bien diferente: la semana anterior,  
pescando también en Ripoll, y coincidiendo parcialmente en escenarios con esta que os relato, las truchas se volvían locas por el tricóptero, peludito y tupido, bailando la polka en el fragor de la corrientes; sin embargo, en esta jornada la inmensa mayoría de las picadas se las llevó el pequeño perdigoncillo de color rojo. Las truchas, en verano, se pirran por la danza de los tricópteros, pero me temo que en esta ocasión había demasiada poca corriente, para una danza de moscas que fuera del gusto de nuestras amigas.
En acción de pesca, el día se dividió en tres partes, dos de ellas pescando en el Ter, por debajo de la presa del jardín botánico (mañana y mediodía-primera hora de la tarde), y otra en el Freser, ya entrada la tarde, dentro del casco urbano.
La mañana transcurrió pescando uno de los pocos tramos de río que lleva todavía un caudal aceptable para cubrir con ninfas tanto extensión de lámina de agua, como profundidad. Una parte de esta pesca matinal la llevé a cabo paseando un combo de ninfas de mas peso y volumen, y resultó bastante infructuosa, salvo la picada de un hermoso ejemplar de trucha fario que pasaba largo de los 40 cms. Un ejemplar bello y bravo, que me dió una muy digna pelea antes de ser ensalabrado. Mereció una foto, máxime cuando, en mi humilde opinión, tal como baja el río y si todo sigue igual, no será muy probable que truchas de este porte sigan dando la cara, ya que no tardarán, si la lluvia no lo remedia, en buscar refugio y acomodo en los canales.
Pasado el mediodía, y hasta pasadas las dos de la tarde, estuve tentando a la truchas de las hasta hace poco vigorosas corrientes aguas arriba del puente del Castell de l´Adrall, convertidas ahora, con el estiaje, en casi en una tabla con apenas algunos rabiones de débil corriente. Un escenario bastante incómodo de pescar, pues el lecho del río es pura roca madre, y está repleto de agujeros y socavones, fruto de la erosión. Sin embargo, son estas oquedades las que aprovechan las truchas para refugiarse, y gracias a ellas, y al perdigón rojo del tándem, pude comenzar a capturar pintonas, concretamente cinco, todo y que de un tamaño bastante contenido.
Sobre las dos de la tarde, y bajo un sol de justicia, atravesé gran parte de la ciudad a pie, con la caña en la mano, para ir a apurar las horas de pesca de la tarde en el Freser, en medio del casco urbano.
En una tarde así, y a una hora tal como esa, el contundente y tórrido sol estival nos hace vivir ensoñaciones, mientras hacemos algo parecido a una siesta ambulante. 

"Una máquina de tren detenida y oxidada, en una via muerta, nos habla de tiempos industriales, revoluciones obreras y ríos sucios de espuma marrón Buena hora para estar, por ejemplo, en una sala de estar de muebles amarillo-huevo, esperando a algo o a alguien mientras se nos congela el sudor del cogote por la acción de un insano y antinaturalmente frío aire acondicionado, y suena por el hilo musical un programa de sambas. ¿Os habéis fijado? Con el sol que cae y siguen encendidas las farolas, con esa luz triste que recuerda inviernos gélidos, cuando el viento helado sopla a través de piedras románicas. Ya casi llego al callejón que me dejará el río, mientras en un piso alguien mira a ese pescador que quiere pasar desapercibido, como quien mira un escarabajo, antes de volver a compartir sudor y fluidos con su amante, y en algún parque, niños que nunca duermen la siesta hacen estallar petardos demasiado potentes, de los que te evocan gusto de coca de frutas en el paladar, hacen volar despavoridas a las palomas y ponen a ladrar, en gran algarabía, a todos los perros del vecindario".

Por suerte, Ripoll no es una ciudad demasiado grande, pues de lo contrario, en el itinerario a pie para cambiar de río, mis ensoñaciones hubieran terminado en convertirse en pesadillas surrealistas.
Rehidratado, tras la caminata, a base de te con limón. Me dispuse a pescar, lanzando largo el tandem, uno de mis escenarios "clásicos" de siempre en mis jornadas de pesca en Ripoll, y que esta vez también me fue productivo, de nuevo gracias a ese perdigón minúsculo al que las truchas parecen tener tanto apego, y en especial en días en que no están demasiado por tricópteros, máxime cuando estos, como dije antes, han perdido su encanto como bailarines.
Un fin de jornada bastante productivo, con siete capturas más, casi todas también de escaso porte, de entre 20 y 25 cms, todo y  que... la última trucha del día, la número trece, resultó ser un buen ejemplar, de un poco más de 30 cms. Aparte de esto, fue en este último tramo cuando picó la única trucha que se interesó por el tricóptero del tándem. Una bella y compasiva señorita, que no le importó bailar con el más feo.
Camino del coche, de nuevo bajo un sol implacable... ya no hay más tiempo para ensoñaciones. La pesca terminó, y ahora la ensoñación cede ante algo más prosaico, como reponer fuerzas con una buena merienda. De pastelería, por supuesto, como manda la tradición.     
      




La bajada del caudal del Ter ha transformado las impetuosas corrientes, aguas arriba del puente del Castell de l´Adrall en poco menos que una tabla. 




Cada día de pesca es una historia bien diferente. La semana anterior, pescando también en Ripoll, las truchas se volvían locas por el tricóptero de pelo de ciervo bailando en las corrientes, y esta semana la inmensa mayoría de las picadas se las llevó el pequeño perdigoncillo de color rojo. A las truchas, en verano, les suele gustar el baile del tricóptero, pero me temo que esta semana había damasiada poca corriente para una danza de moscas que fuera de su gusto.    


JORNADA DE PESCA Nº 747


Sábado, 20 de junio de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº 28
Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 13

Coto de Ripoll - Campdevànol S. M. - TE09B
Ríos Ter y Freser

Pescador:
Ferrsn RUBINSTEIN

Capturas: 12 truchas fario a ninfa y 1 trucha fario a mosca seca

Equipo de pesca a mosca:

Caña: Vision GT four - 9 pies - línea 5
Línea: Adams 6 WF - flotante
Carrete: Adams

Climatología: día soleado y caluroso.

Caudal: por encima de la desembocadura Frese en el Ter, bajo; hacia abajo, el río Ter lleva un caudal que puede ser medio-bajo o bajo según tramos, dada la acción de los canales.

Condiciones de vadeo: sin riesgo, y pudiendo prescindir del bastón de vadeo salvo en grandes pozas, o en algunas partes del río cuyo lecho es de roca madre.

Hora de inicio de la jornada: 09,00 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,45 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Concierto para piano y orquesta en "DO" menor
Concierto para violoncello y orquesta nº 1
"Encuentro" (fantasía para violoncello y piano)
Obertura-Concierto en "FA" mayor
Joachim Raff

Concierto para piano y orquesta nº 2
Alexander Glazunov

Viaje de vuelta:

Concierto para piano y orquesta nº 2
Piotr Ilych Tchaikovsky

Concierto para violín y orquesta en "LA" menor
Anton Dvorák

Concierto para violoncello y orquesta nº 2
Joachim Raff

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.







sábado, 13 de junio de 2015

JP-746. REVIVIENDO LOS VERANOS DE ANTAÑO EN FONT VIVA. Sábado, 13/06/2015


La mayor parte de mis jornadas de pesca en Ripoll, son intentos inconscientes de revivir los tiempos dorados del antiguo coto sin muerte de Font Viva.

Pescando a mosca, la acción de pesca de esta jornada estuve protagonizada por truchas muy activas en las corrientes, que no dieron tregua al tandem de seca y ninfa triunfador del día: tricóptero de pelo de ciervo y perdigón rojo encendido.
En el exiguo tramo del Freser, del que antaño fuera el coto sin muerte de Font Viva, fue donde se concentró la mayor parte de mi acción de pesca en esta jornada, en la que la pesca en corrientes, recibiendo la mayoría de las picadas en las derivas aguas abajo de mi posición, fue la gran protagonista.



JORNADA DE PESCA Nº 746


En esta segunda jornada de pesca del mes de junio, plenamente estival, todo y que la llegada del verano astronómico está aún a casi dos semanas vista, he tenido la suerte de compartir río y peces en Ripoll con mi amigo Dmitriy Girshin, ese excelente pescador ruso de lance ligero, con el que hemos formado una sociedad mixta de aventuras de pesca a mosca y spinning, a la que hemos bautizado jocosamente "Forel Kommando" (1). Para Dmitriy, Ripoll y sus dos ríos (el Ter y el Freser) son sinónimos de pesca tan productiva como divertida, siendo tanto el coto de Ripoll-Campdevànol, como la zona libre de Ripoll unos de sus escenarios de temporada favoritos. Por mi parte, siendo como soy un hombre siempre anclado en la nostalgia y el pasado, cada dia estoy mas convencido de que mis jornadas de pesca en los ríos de esta ciudad, cuna de Catalunya y puerta de entrada principal al Pirineo Oriental, son, cada día más, intentos inconscientes de revivir las fabulosas jornadas del antiguo coto sin muerte de Font Viva, hoy en dia desaparecido, y que fue, a lo largo de los años centrales de la década pasada, uno de mis cotos de temporada predilectos, en donde tuve la suerte de vivir jornadas de pesca simplemente gloriosas, tanto en abundancia y calidad de capturas, como en emociones
Este verano anticipado y desubicado en el calendario astronómico, sigue su curso sin visos de retornar a una situación climatológica primaveral. De hecho, a las altas temperaturas que venimos soportando desde principios del pasado mes de mayo, se ha unido un fenómeno tan veraniego como es el de las tormentas. A lo largo de la semana pasada, han caído auténticos diluvios de agua y granizo en algunas localidades de la zona Pirenáica y de la Catalunya Central (los más destacables, los más de 100 l/m2 en Berga y Olot). Sin embargo, y de un modo también típicamente estival, esta actividad tormentosa ha sido, a la vez, de corta duración y de distribución muy irregular, de tal manera que mientras en algunas localidades los bomberos no han dado abasto a achicar agua de bajos y garajes, en otras situadas a apenas diez kilómetros de distancia no ha caído ni una gota. Este fue el caso de Ripoll y de los valles de la cabecera del Ter ydel Freser, en donde apenas si cayó algún breve chaparrón, mientras que en otras poblaciones pirenaicas se desbordaron torrentes y arroyos. Quizás, fue por esta peculiaridad en la distribución de las lluvias, que nos encontramos los dos ríos que confluyen en Ripoll con un caudal muy bajo (2), pero de agua muy limpia, prueba de que por lo menos en las anteriores veinticuatro horas apenas si hubo precipitación superior a las décimas de litro por metro cuadrado. 
Siguiendo la tónica de la semana, a nivel meteorológico, este día de pesca en la capital del Ripollés obedeció a lo caótico y errático de la climatología veraniega. Llegamos a Ripoll  con amenaza de lluvia y temperatura fresca, pero al poco de comenzar a pescar salió el sol y la temperatura subió rápidamente. A primera hora de la tarde, los nubarrones, que en esta ocasión venían de Osona, en dirección sur, cubrieron el cielo y hubo un gran concierto de truenos acompañado de un poco de aparato eléctrico. Mucho ruido, y pocas nueces, pues apenas si cayeron cuatro gotas mal contadas antes de que la nubosidad pasara rápidamente, saliera de nuevo el sol, y al ascenso de la temperatura se sumase una fuerte sensación de bochorno.
Justo acababan de abrir la pastelería de enfrente del famoso Monasterio de Santa María, que Dmitriy y yo ya estábamos desayunando croissants y ensaimadas de nata, y era un poco más de las nueve que acabábamos de montar aparejos y nos íbamos para el río.
En esta ocasión, Dmitriy decidió pescar las zonas más meridionales del coto, en las afueras de la ciudad, comenzando la acción de pesca cerca de la Colonia Santa María, y subiendo hacia el casco urbano por la Colonia Agafallops y puente del Castell de l´Adrall. Por el contrario, yo preferí quedarme en los límites de lo que fue mi querido y añorado coto sin muerte de Font Viva, pescando primero un corto tramo de la zona libre sin muerte del Ter, para pasar después a hacerlo la mayor parte de la jornada en el exiguo tramo del coto del Freser, que queda entre el jardín botánico y el puente del paso a nivel.
La elección de Dmitriy resultó excelente, pues acabó haciendo una muy buena pescata, y no solo de truchas: 24 pintonas de diversos tamaños, 1 bagra y 1 barbo colirrojo. Tampoco voy a entrar en detalles de lo que fue el devenir de su jornada de pesca, pues lo podéis leer en su blog "A Spinning por España" (todo y que está en ruso, siempre podéis utilizar un traductor automático de entre los que están disponibles en Internet) La mía, a priori puede parecer que no fue tan buena, dado que no capture tantos peces (11 truchas fario, en salabre), pero la verdad es que la jornada resultó muy entretenida, y me permitió darme el gusto de viajar a un pasado del que tengo muy gratos recuerdos.
De todas maneras. y si os he de ser sinceros, el hecho de que los resultados, en forma de capturas, de Dmitriy casi tripliquen los míos no se debe a que el spinning sea más productivo que la mosca; se deben fundamentalmente a que Dmitriy es muy buen pescador de lance ligero, mientras que yo, como mosquero, soy bastante mediocre, por decirlo de una manera bastante piadosa.      
El hecho de que ambos ríos bajasen muy magros de caudal, exigió una pesca lo más ligera posible. Esto, unido a que la mayor parte de tramos tienen anchura suficiente, y no hay demasiados sectores emboscados, permitió que me pasase la mayor parte del día lanzando (bien fueran tandems o moscas secas), en vez de condenarme a una aburrida pesca al hilo a golpe de muñeca, disfrutando así de la esencia misma de la pesca a mosca, del hecho que la hace realmente tan diferente de otras modaliades, y que no es otro que el fly-casting.
Como de antemano sabía que ir en verano a Ripoll es sinónimo de pesca a mosca ligera, y sabedor también de que el recurso del tandem de seca y ninfa iba a ser muy utilizado, como así fue, equipé mi caña Vision GT Four con una línea del 6, en vez de la del 5 para la cual está diseñada, lo que me permitió lanzar secas voluminosas y tandems, con incluso mayor solvencia que con la linea original (hechos los oportunos ajustes al bajo de línea, claro está). Al igual que sucede con otra de mis cañas de línea 5, la Grauvell Titanium, creo que el modelo que tengo de Vision lanza mucho mejor, más lejos y con menos esfuerzo con una línea un calibre por encima del indicado por el fabricante.
El principio del día no fue nada fácil, pues en la zona en que probé, para comenzar, no tuve ni una picada a la ninfa en las corrientes. Más pronto de lo que esperaba, en un gran parado de agua, hubieron cebas esporádicas, y lo intenté a seca, también sin éxito. Creo que le dediqué un tiempo excesivo a esas truchas resabiadas y difíciles, pues a las diez y media aun no había tenido ni una picada. Momento de recapacitar, de tragarse el orgullo, y de cambiar de zona para probar suerte en otro lado, que el día es muy largo, y peces hay en el río. Además, sabed que la historia de los bolos más crueles está llena de pescadores que creían saber demasiado, y de sus asedios cansinos e infructuosos a las fortalezas líquidas de truchas que se han empeñado en comer algo que no está en su caja de moscas.
No fue hasta cambiar de zona, e incluso de río, cuando mi suerte comenzó a cambiar, y no fue hasta que comencé a pescar del modo menos ortodoxo posible que no comencé a capturar peces. Viendo que no había manera de obtener picadas pescando de cara a la corriente, pasé a hacerlo a la française, o sea lanzando el tandem aguas abajo. Y fue en esa deriva baja cuando las truchas se interesaron por un combinado de imitaciones que hizo estragos: un simple tricóptero de pelo de ciervo, y una pequeña ninfa de tipo "perdigón¨" de color rojo encendido. En la deriva baja, todo lo que antes, pescando de un modo más "convencional" era apatía, o como mucho algún ataque esporádico y sin convicción, se transformó en furia y agresividad: las pintonas de las corrientes se volvían locas por la danza del tricóptero y el perdigón dando saltos y dragando descaradamente en la lámina superficial de agua. La apatía ante una deriva lógica y ordenada, en un tempo rayano al Andante o, como mucho, al Allegro Moderato, terminó tan pronto las imitaciones se pusieron a bailar una alocada polka schnell digna de los Strauss vieneses. 
Quizás la peor decisión que tomé a lo largo de la jornada, fue el no volver a darle un repaso a las vigorosas corrientes de los tres puentes (ferrocarril, calle del paso a nivel y peatonal), pues seguro que hubiese capturado más peces. En vez de esa apuesta por lo seguro, preferí gastar la última hora y media tentando, de nuevo a mosca seca, las truchas del parado de agua de la zona libre sin muerte del Ter, en donde había comenzado a pescar por la mañana. 
Sinceramente, no se ni lo que comían, porque no fui capaz de de ver emergencia de mosca acuática alguna. Como mucho, y como suele ser habitual en las aguas paradas con cierto nivel de sedimento, pululaban unos dipterines a los que identifiqué como quironómidos. 
Me dieron julepe, esas truchas, y me lo dieron bien dado, pues ni con la imitación de la pequeña mosquita, ni con imitaciones de emergentes varias conseguí mas que una picada, tan rápida que no me dio tiempo a clavar... y nada más.
Justo cuando había divisado una insolente carpa nadando tranquilamente casi a tocar de mis pies, llegó Dmitriy y me sorprendió en mis infructuosos intentos de pescar a ceba vista. El hombre estaba muy cansado, tras una larga caminada remontando río bajo el sol, y decidimos que ya era momento de reponer fuerzas con otra visita a la pastelería.
Antes de salir del agua, Dmitriy me dejó su caña de spinning e hice unos cuantos lances para ver si me acordaba de pescar a cucharilla. La verdad es que me tuvo que llamar la atención por dejar demasiado hilo suelto antes de lanzar. Mi mano izquierda siempre anduvo buscando algo que era distinto (una linea que traccionar, en vez de la manivela del carrete). Además, fue de un pelo que no envío su cucharilla ondulante "Daiga", de fabricación ucraniana, a los árboles de la orilla de enfrente, pues la de Dmitriy es una muy buena caña de spinning, de las que lanza señuelos muy ligeros con el mínimo esfuerzo. Esta visto que si algún día me da por pescar a lance ligero, bien sea con cucharillas o con buldó, necesitaré un pequeño curso de reciclaje. De momento, no tengo planes de hacerlo para pescar en el río, pero... otra cosa es en  el mar, a donde espero volver a pescar, tras una larga ausencia, este verano. Y para pescar allí, en el Reino de Neptuno, no pienso invertir en ningún equipo de mosca específico adicional, teniendo como tengo, muertos de risa en mi armario trastero pero en perfecto estado de conservación, cañas, carretes y señuelos de mi época de pescador de black-bass, que piden a gritos que les den una oportunidad, ni que sea llenándose de sal, además de una estupenda caña Adams de 9 pies para línea ocho que está loca por lanzar streamers contra las olas.     



PD - Por si no lo habéis notado, vuelvo a disponer de cámara de fotos. A ver cuanto me dura esta.



(1) En ruso, "Comando Fario"
(2) Aguas abajo del aforo de Ripoll, con el Freser ya desembocado en el Ter, según datos del ACA bajaban 8 m3/seg este sábado 13/06/2013.



Mi amigo Dmitriy Girshin, un excelente pescador de lance ligero ruso, disfrutó al máximo de las truchas activas de Ripoll, e hizo una pescata escandalosa, que triplicó en resultados a la mía, que tampoco fue nada mala. No es que el lance ligero, como modalidad, sea mejor o peor que la pesca a mosca; simplemente Dmitriy es un muy buen pescador de spinning, y yo soy un mosquero poco menos que mediocre, por decirlo de un modo piadoso.


Tras la merienda, de pastelería por supuesto, siempre viene bien dar un paseito, y mas en una ciudad con tanto encanto como Ripoll.




JORNADA DE PESCA Nº 746


Sábado, 13 de junio de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº 27
Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 12

Coto de Ripoll - Campdevànol S. M.
Ríos Ter y Freser

Pescadores:
Dmitriy Girshin
Ferran RUBINSTEIN

Capturas:
Dmitriy Girshin: 24 truchas fario con cucharilla, 1 barbo colirrojo con cucharilla y 1 bagra con cucharilla.
Ferran RUBINSTEIN: 6 truchas fario a ninfa, 4 truchas fario a mosca seca y 1 trucha fario con mosca ahogada.

Equipo de pesca a mosca (solo Ferran RUBINSTEIN)

Caña: Vision GT four - 9 pies - linea 5
Linea: Adams 6 WF  - flotante
Carrete: Adams

Climatología: muy variable, con alternancia de sol y nubes e incluso un amago de tormenta, sin apenas precipitación, a primera hora de la tarde; temperatura fresca a primera hora de la mañana, y calurosa con fuerte sensación de bochorno a partir del mediodía.

Caudal: bajo (8 m3/seg., según datos del ACA, aforo de Ripoll aguas abajo de la desembocadura del Freser en el Ter).

Condiciones de vadeo: vadeable sin dificultad, y sin ser necesario el uso del bastón de vadeo, aunque si recomendable.

Hora de inicio de la jornada: 09,15 h.
Hora de finalización de la jornada; 17,00 h.

La música de hoy:

Sin audiciones, debido a que Dmitriy y yo hemos aprovechado los viajes de ida y vuelta para hablar, sobre todo de pesca. Todo y así, han sonado como música de fondo obras de Raff, Glazunov y Reinecke.


Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN..