"Si, al igual que yo, sois de los que creeis que tenéis poco que enseñar, mucho que aprender y aún más que compartir, éste es vuestro blog".

sábado, 18 de octubre de 2014

JP-720. MUCHAS TRUCHAS, PERO TAMBIÉN MUCHA GENTE, EN LA RESURRECCIÓN DE LA FÁBRICA DE SUEÑOS. Sábado, 18/10/2014

La sorpresa de esta jornada, vino cuando me topé con Bruno C., su padre y su hermanito, que habían venido desde el lejano Ripollés a pescar a la resucitada "Fábrica de Sueños", y habían vivido, por la noche, la aventura de dormir a pie de río, pernoctando dentro de su todoterreno. Vaya por delante mi admiración por el padre de Bruno, un hombre tan entusiasta de la pesca como para llevar a sus hijos a disfrutar tan excitantes experiencias.  

Mirad que bien instalado está este verano inusual, que todo y el frescor  de las horas del amanecer, pues las noches ya son decididamente más largas que los días, la temperatura a primera hora de la tarde, en Alfarràs, rondó los veintiocho grados; caluroso, pero un registro relativamente corto si se compara a los treinta y dos o treinta y tres que se alcanzaron en algunas localidades de la Ribera del Ebro y de la Catalunya Central.


JORNADA DE PESCA Nº 720

VIAJE NOCTURNO Y AMANECER EN EL RÍO.


Retorno al coto intensivo de Alfarràs, a la que en su día fue la “Fábrica de Sueños”. Vuelta a un pasado siempre grato de recordar,  todo y que sea de vez en cuando y en circunstancias muy determinadas. Volver a Alfarràs  significa emprender ese largo viaje, el que más de entre los que llevo a cabo con regularidad en mis desplazamientos para ir de pesca. Un viaje que hubo un tiempo se me hacía grato y corto, pero que cada vez se me antoja más largo e incómodo, quizás porque a menos distancia de lo que fue tantos años mi intensivo de referencia, tan pronto la temporada terminaba, tengo destinos de pesca iguales, e incluso cualitativamente mejores. Sin embargo, uno es de esos a los que pierde la nostalgia, y ni que sea una vez al año, no puede resistir la tentación de visitar ese río en donde fue tan feliz, tanto aprendió y en donde tanta buena gente tuve la suerte de conocer.  
Ese viaje largo, suele comenzar las más de las veces, y esta no fue una excepción, escuchando la Sinfonía nº 3 de Anton Rubinstein, y discurrir, hasta La Panadella e incluso aún más allá, bajo un firmamento nocturno tachonado de estrellas. A partir de allí, sigue eludiendo al sol, que tarde o temprano, invariablemente saldrá, en una carrera huyendo del alba, como queriendo prolongar la noche, añorando las sombras, hacia un poniente al que uno ha terminado identificando como el destino de las grandes aventuras.
Es este un viaje que sabe a nata desabrida, bizcocho reseco y café acido, que suena a tertulia ruda, con  voces de cazalla, y a coro de jaurías de perros encerrados en remolques. Un viaje que huele a  anís y a coñac, a lejanas granjas porcinas, a asfalto y grava, a hoguera de huerto y tierra removida por tractores.  Durante el mismo, mientras escucho música, pienso en peces y en pesca, agito de vez en cuando una batuta inexistente, y evoco carreteras, hoy abandonadas, reducidas a caminos polvorientos por el progreso de las autovías y viaductos, por las que viajé hacia poniente en otros tiempos, que hoy me parecen como vividos otra vida.
Y todo para llegar al río justo cuando la aurora se insinúa sobre las choperas,  en esa hora incierta del alba, cuando todo vuelve a estar por hacer y por escribir. Esa hora oportunista de los amantes furtivos, del onanismo imaginativo, la de la carraspera rugiente, la ventosidad sonora y el apretón de tripas. Esa en que cada caída de una hoja, cada pisada de un ratón, nos alerta de que quizás no estemos solos, y que algo (o alguien) puede vigilarnos más allá del mar de  hojarasca, de la selva de lianas, del reino de las zarzas. Esa hora en la que unos pocos, libres, en esta ocasión y en muchas otras, de la servidumbre al rito del desayuno copioso, exentos de la tertulia forzada y del movimiento gregario del rebaño, elegimos para oler con fuerza el aroma del rocío en el rosal silvestre, y en la que ¡por fin! comenzamos a cambiarnos de ropa, sin prisa pero sin pausa, maravillándonos de esa telaraña, casi perfecta, que alguien rasgará, tarde o temprano, con su caña, y riéndonos del graznido de algún pato. Realmente, la libertad es un compendio de sensaciones, a menudo, tan extrañas como difíciles de explicar.   

UN SUCEDÁNEO DE PESCA, AL QUE TANTO LE DEBO. 

Muchas truchas, pero también mucha gente pescando, en Alfarràs en este sábado, tercero de un octubre travestido de mes estival, quizás por obra y gracia de ese cambio climático que tarde o temprano afectará  la economía de las naciones, y la vida de las personas que en ellas viven. Mirad que bien instalado está este verano inusual, que todo y el frescor de las horas del amanecer, pues las noches ya son decididamente más largas que los días, la temperatura a primera hora de la tarde, en Alfarràs, rondó los veintiocho grados; caluroso, pero un registro relativamente corto si se compara a los treinta y dos o treinta y tres que se alcanzaron en algunas localidades de la Ribera del Ebro y de la Catalunya Central.
Muchas truchas de repoblación, gallinitas coc, coc, pero con escamas y casi sin aletas, y mucha gente, ataviados como pescadores, caña en mano, en pos de ellas, y yo entre ellos, pisando y removiendo un río con un caudal manso, garante de un vadeo seguro y sin complicaciones, por el que bajaba un agua limpia, pero con una temperatura parecida a un consomé... ¡como no iban a estar activas las gallinitas todo el día!.
Aún tenía que hacer la primera varada de la jornada, cuando tuve el placer de saludar a mi amigo Antonio Vaca, el guarda del coto, toda una institución para la profesión, y un referente de trabajo bien hecho y seriedad para las nuevas generaciones. Ya me alertó de que, según el listado de los tickets adquiridos, en este sábado se iban a batir records de gente pescando en el coto. ¡Adiós a mi siempre querida y deseada soledad! Por suerte, el gentío no es algo a lo que sea ajeno, y al fin y al cabo, en este sábado de record de asistencia de los tiempos modernos, solo ha habido un poco más de gente de lo que solía haber en un sábado de otoño cualquiera hace diez o doce años atrás, en la época dorada y de mayor esplendor de este intensivo, que para muchos se convirtió en la "Fábrica de Sueños". Eso si, a diferencia de una década atrás, la parroquia presuntamente mosquera ganó por goleada, en lo que a presencia gente pescando se refiere, a los pescadores de lance ligero. Quizás, es que muchos cucharilleros y rapaleros, viendo la eficacia sobre el gallinero de la pesca con ninfas al hilo, verbi gratia técnica de ametrallamiento continuado del río, se han pasado a este tipo de pesca en concreto. El caso, es que vi mucha, muchísima gente ataviada como mosqueros, pero no fui testigo del vuelo de ni un metro de cola de rata, salvo la mía, y menos rato del que hubiera deseado, en el tiempo en que estuve pescando. Otro caso hubiera sido que me hubiese acompañado mi amigo Francesc B., el hombre que solo pesca a seca, o sino no pesca, pero un compromiso laboral de última hora le impidió acompañarme, todo y que estuve convencido, hasta última hora del viernes, de que podría venir.
A ver si me entendéis, no quiero ser ni mordaz, ni convertirme en un talibán de la ortodoxia pescando a mosca, nada más lejos de eso. Al fin y al cabo, yo soy el primero que defiende que cada cual pesque como quiera, mientras respete la ley, no dudo en adaptarme a las circunstancias del río, y me gusta como el que más meter el mayor número de peces en el salabre. Sin embargo, se me hace raro que haya, a fecha de hoy, tanta gente convencida de que pesca a mosca, sin haber puesto nunca en práctica algo tan básico como el over-head cast, el más básico de los lances con sedal pesado. Es más, a lo largo de este año he estado preguntando, con educación y discreción, a gente sobre si lanzaba o no, y la respuesta ha sido en muchos casos negativa, siendo la explicación de que no le era necesario, y que bastaba seguir alargando tanto la caña, como el hilo del bajo para capturar peces más lejanos. Al fin y al cabo...lo hacen los de competición, y si lo hacen los que saben, es que la pesca con mosca debe ser esto,      
Pese a los inconvenientes que tiene el gentío: algarabía, conversaciones a grito pelado, música a todo volumen (chunda, chunda), la parte buena de la muchedumbre es que te encuentras amigos y buena gente entre la misma, y puedes saludarlos, hablar un rato con ellos y ver como les va la vida.
Así pues, y aparte de a mi apreciado Antonio Vaca, me encontré, lejos de nuestro Pedret habitual, a mi amigo y fiel seguidor de este, nuestro blog, Jordi Graells, padre, quien me presentó, orgulloso y feliz como un niño con zapatos nuevos, sus últimas adquisiciones: caña y carrete Sage, material de alta calidad que es toda una magnífica inversión para una pesca aún más placentera e incluso más productiva.
La sorpresa de la jornada, vino cuando me topé con Bruno C., su padre y su hermanito, que habían venido desde el lejano Ripollés a pescar a la resucitada "Fábrica de Sueños", y habían vivido, por la noche, la aventura de dormir a pie de río, pernoctando dentro de su todoterreno. Vaya por delante mi admiración por el padre de Bruno, un hombre tan entusiasta de la pesca como para llevar a sus hijos a disfrutar de tan excitantes experiencias.      
Aparte de estos encuentros, tuve el placer de conocer en persona a un chaval de las tierras de poniente, Francesc G., seguidor del blog, quien me llamó cariñosamente "Lo Rubinstein" (1) je, je, je. Según lo que me contó, el había estado pescando a mosca seca, por lo que me quedó el consuelo de no haber sido el único en haber sacado la cola de rata más allá de la anilla de la puntera de la caña. Es más, estoy seguro que, entre tantos que estuvimos pescando a mosca, alguien más, en algún punto del coto, también debió de hacerlo.
En acción de pesca, entre lo mucho que le dí a la "sin hueso", el buen rato que estuve fuera del río, debido a apremios intestinales que se prolongaron más de lo previsto, y viajes al coche para hidratarme, dado el fuerte calor, incluso pesqué y todo. Treinta y tres truchas arco iris, botín para mi más que suficiente, en un día en que tampoco me propuse ningún objetivo más allá de pasar un rato agradable, y rememorar tiempos de los que tan buenos recuerdos tengo. Al fin y al cabo, un río en donde han echado casi una tonelada de truchas, deviene en un sucedáneo de lo que es la pesca, la pesca real que nos espera en muchos ríos ajenos a repoblaciones, en donde farios autóctonas y arco-iris asilvestradas se parten de reír, a costa del panoli que baja por el camino, enfundado en su vader: ese iluso que cree que las va a convencer de picar esa mierda de mosca, tan mal hecha como peor presentada.  Sin embargo, a este sucedáneo de pesca, le estaré siempre agradecido, y lo llevaré eternamente en mi corazón de pescador, pues gracias a él, durante mi infancia como mosquero, pude encontrar la motivación necesaria para que la afición no decayera, en esos principios que siempre son un momento delicado para cualquier actividad, y aprendí en esos sábados de los otoños dorados y apacibles, y los inviernos gélidos de Alfarràs, cosas tan básicas como saber leer un río, posicionarme en el mismo, trazar estrategias, y sobre todo pescar a ninfa correctamente, y todo ello teniendo el privilegio de haber recibido lecciones de pescadores tan ilustres como Joan Navarro o Ramón Mena.
La mañana, pescando al hilo ("a donde fueres, haz lo que vieres"), sirvió para demostrar la eficacia del perdigón color chartreuse, y la fascinación de las irisadas por esta pequeña ninfa. Poco antes del mediodía, descubrí una tabla de poca profundada y escasa corriente (uno de mis escenarios favoritos) en donde se cebaban gran cantidad de truchas. Decidí pescarla en largo, con un tándem de seca y ninfa, clavando a distancia, y aquí fue donde pude hacer el jogo bonito de hacer volar linea y señuelos por el aire. El episodio fue muy exitoso, y entre las truchas capturadas durante el mismo (peces del doce al veintiuno del cómputo total) figuran las cinco que se interesaron por darle un bocado al tricóptero de pelo de ciervo.
Tal y como estaban las truchas de activas, hubiera podido hacer una auténtica masacre, pero el caso es que me estaba asando de calor, todavía enfundado en la chaqueta del chándal que me había puesto para combatir el fresco de la madrugada, así que me fui al coche a cambiarme, y de paso a beber uno de mis sempiternos tes con limón, y la postura fue rápidamente ocupada por otros pescadores.
El resto de la jornada, transcurrió pescando a ninfa del modo más oportunista, pero también más relajado, posible. Sin complicaciones, sin prisas, pescando sitios que me traían gratos recuerdos, hasta que un cuarto de hora antes de las cinco, tras clavar la trucha número treinta y tres, volví al coche, que comenzaba a estar demasiado lejos para mis propósitos de volver a casa sin tener que correr, y dejando un hueco de tiempo para una bien merecida merienda, tras una jornada en la que he podido revivir mis mejores recuerdos, y encima disfrutar pescando.      

HOY NO BAILAN LOS POSTES DEL TENDIDO ELÉCTRICO, PORQUE NO SUENA MARTUCCI.

Es media tarde, y atravieso la llanura leridana, en este caso huyendo del sol que va camino de ponerse. Pese al inusual calor, la posición más baja del Astro Rey revela que estamos en otoño. Los maizales están en su plenitud, y huele a madera de hoguera. Es la larga sobremesa de un sábado, la tarde de fútbol en los bares, que con el tiempo ha ido desplazando a las tradicionales timbas de cartas y dominós. La merienda, en La Panadella, queda aún un poco lejana, y mi vejiga, llena a rebosar, clama por una enésima micción, que satisfaré en un bar de parroquia envejecida, mientras aprovecho para meter algo más de cafeína en el cuerpo. Mientras conduzco, mucha precaución en una carretera de doble sentido, los postes del tendido eléctrico van pasando, ahora indiferentes, uno detrás de otro, solo interrumpidos por la entrada y salida de la línea de media tensión en alguna estación transformadora. Hoy se están quietos, pero a veces bailan para mi, sobre todo cuando escucho el Scherzo de la Sinfonía nº 2 de Martucci. Y es que, algunas veces, lo inanimado cobra vida para mi, como los postes de la línea eléctrica, entre Bellcaire d´Urgell y Tornabous, o como un viejo olmo que hay a pie de carretera, muy cerca de Cal Rosal, que siempre se anima a bailar para mi si escucho a Martinú. Realmente, es en los días de pesca y libertad, lejos de la aplastante monotonía de la vida del administrativo urbanita, cuando suceden cosas que son difíciles de creer. Yo hace tiempo que he dejado de buscar explicaciones;. al igual que pasa con las misteriosas picadas de peces allí donde menos te lo esperas, testimonio auténtico de los misterios de las aguas, me limito a disfrutar de los hechos, por sorprendentes que estos sean.    

(1) En la variante del Catalán que se habla en las comarcas de Lleida, se suele poner el artículo neutro antes del sustantivo.     



JORNADA DE PESCA Nº 720



Sábado, 18 de octubre de 2014

Temporada 2014 - 2015
Temporada de cotos intensivos de salmónidos 2014 - 2015 - Nº 1

Coto Intensivo de Alfarràs S. M. NR12B
Modalidad del permiso: sin muerte:
Río Noguera-Ribagorçana

Pescador. Ferran RUBINSTEIN.

Capturas: 28 truchas arco-iris a ninfa y 5 truchas arco-iris a mosca seca

Climatología: soleado y caluroso

Caudal: medio-bajo.

Condiciones de vadeo: vadeable sin dificultad, incluso sin bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 09,00 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,45 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 3
Anton Rubinstein

Sinfonía en "FA" sostenido
Suite "Mucho ruido y pocas nueces"
Erich W. Korngold

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 4
Anton Dvorák

Sinfonía nº 1
Robert Fuchs

Concierto para violoncello y orquesta nº 2
Joachim Raff

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN




martes, 14 de octubre de 2014

JP-719. UN DÍA DE PESCA DISCRETO EN RESULTADOS, PERO QUE YA QUISIERA PARA MI FUTURO. Lunes, 13/10/2014

Despedida y cierre: esta preciosa fario del Pedret fue la última trucha pescada en la recién terminada (para los pescadores sin muerte) Temporada de Salmónidos 2014 .

¡Hasta pronto! Pese al cierre de la Temporada de Salmónidos 2014, preciosas fario como la de la foto nos esperan en intensivos, e incluso zonas libres sin muerte de aguas no trucheras.  Hace mucho que algunos superamos el concepto "temporada" y pescamos todo el año, inclusive  durante los más crudos inviernos.



JORNADA DE PESCA Nº 719

Sigo pudiendo disfrutar de días de vacaciones pendientes de gastar, y no queda otra que disponer de ellos antes de fin de año, o de lo contrario los perderé. Cosas del trabajo. Mientras muchos de mis compañeros entablan feroz batalla por poder disponer de días de asueto en Navidad, yo prefiero apurar los días sueltos de vacaciones que me quedan para ir a pescar, en los apacibles días otoñales, antes de que llegue el frío, pues la verdad es que, al igual que al Mr. Scrooge de Dickens...¡no me gusta la Navidad!.
De nuevo, he tenido ocasión de disfrutar de uno de estos días de libertad en el río. Ha sido en Lunes, y las circunstancias, tales como ríos embarrados, por las lluvias del día anterior, y el tener que estar pronto en casa, para cenar en horario de día laborable, me han vuelto a llevar a Pedret, en donde ya había estado el sábado.
En un principio, tenía previsto compartir esta jornada de pesca con mis amigos, y pescadores de lance, Dmitriy y David, pero los imprevistos laborales del primero, y un problema de salud del segundo, han determinado que finalmente pescara en solitario.
Vaya por delante, que todo y no ser una jornada con un resultado como para echar cohetes, si que he disfrutado al máximo del placer de tener el río sólo para mi, pescando en una calma total y sin ningún tipo de prisas. Un día de pesca de los que ya quisiera para mi jubilación, por lejana que aun esté, en la que aspiro a poder seguir pescando a mosca, si es que la salud me lo permite, y si es que, por aquel entonces, todavía quedan ríos sin contaminar, y peces en ellos. De momento, la esperanza es lo último que se pierde.
Poco cambió el río, con respecto a la jornada de cuarenta y ocho horas antes: mismo caudal bajito y de buen vadear. El tiempo, soleado y fresco, solo presentó un matiz de diferencia con el de la reciente jornada anterior: el aire, un viento no intenso pero si lo suficientemente molesto, que se levantó pasado el mediodía, y que iba a condicionar bastante el resultado final del día.
A diferencia del sábado, en que pesqué todo el día a mosca seca, en esta ocasión inicié la acción pescando unas corrientes a ninfa, con un combo de pheasant tail y perdigón, y rápidamente evité el bolo con una arco-iris, y capturé una fario, ambas con la de faisán de punta de aparejo, durante la primera media hora. Poco después se me escaparon un par de farios seguidas.
No tardé en encontrar truchas activas en superficie, y además en mis escenarios favoritos para pescar a mosca seca: tablas de poca profundidad con ligeras vetas de corriente. Confiando en los buenos resultados que en las últimas visitas a Pedret me ha dado una emergente generalista con exhuvia, pasé a pescar a seca con esta imitación, y rápidamente capturé, en dos lances aguas abajo y antes de que la mosca dragara, un par de truchas: irisada y pintona respectivamente.
Pero toda esta actividad inicial fue un espejismo. Ya es bien raro que en esto de la pesca, y más aún en la de sedal pesado, haya un día que sea un calco del anterior. La actividad en superficie estaba mucho más ralentizada, las truchas subían, pero lo hacían de un modo esporádico, errático y muy lejano a ser cadencial, todo y que eclosión, en este caso de bétidos y rythogenas no faltaba. Para colmo, el aire frío, que se levantó pasado el mediodía, complicó aún mas las cosas: enfrió tanto la capa superficial del agua como el ánimo de los peces por subir, y me obligó a mi a recomponer el bajo de línea un par de veces, después de que se me formasen los engorrosos "nudos de viento".
Pese a todo, las truchas seguían comiendo. Sin ritmo, sin cadencia, de un modo errático, pero aprovechando de un modo oportunista algo que les entrase por el ojo. Tan caprichosas estaban, las condenadas, que me rechazaron varias veces la imitación cuando creía que ya la tenían embocada.
Pero como paciencia no me falta, y además no tenía ningunas ganas de ponerme a andar batiendo el río a ninfazos (el día antes, por la tarde,  había ido a correr una hora y media, y estaba cansado), perseveré con la seca, y seguí apostando por la emergente, y de esta manera pude seguir capturando truchas. Hasta las cinco de la tarde, seis más, con victoria parcial, en esta manga del mediodía, de las arco-iris sobre las fario por goleada: 4 a 2.
Curiosamente, esta jornada de pesca en lunes pone punto final, para mi, a la Temporada de Salmónidos 2014, que este año para los pescadores sin muerte se ha prolongado, incluso en la baja montaña, hasta el día de Santa Teresa. Un dato simplemente anecdótico, pues para mi , que practico la pesca a mosca todo el año, el concepto "temporada" hace muchos años que ha dejado de tener sentido. Pese al cierre de la presente,  preciosas farios e irisadas me esperan, lo mas tardar el fin de semana que viene, si el tiempo y los compromisos familiares no lo impiden, en intensivos e incluso en zonas libres sin muerte de aguas (teóricamente) no trucheras.    
El tiempo apremia, tras finalizar la jornada, pero esto no me impide tomar una rápida merienda en Cal Rosal. Esto de pescar, no se a vosotros, pero a mi me da mucha hambre... será porque, enfrascado con la pesca (para eso hemos venido, faltaría más), nunca me paro a comer. Y tras la merienda, rapidito para casa, pues mañana toca trabajar  mi hija tiene cole y ha de ir a dormir pronto, es por eso que vamos a cenar a tan razonable y "europea" hora de un poco antes de las ocho de la tarde. Es la rutina de la vida cotidiana, esa que exige tener horarios incluso en los días en que he podido gozar de tener el río para mi solo, aunque sea un rato, esa que espero romper, algún día, cuando la jubilación me retire de la servidumbre a horarios y rutinas, y el despertador solo suene para avisarme de que es hora de ir a pescar.   


JORNADA DE PESCA Nº 719

Lunes, 13 de octubre de 2014

Temporada 2013-2014 - Nº 47
Temporada de salmónidos 2014 - Nº30

Coto Intensivo del Pedret S. M. LL03B
Modalidad de permiso: sin muerte
Río Llobregat

Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 5 truchas arco-iris a mosca seca, 1 trucha arco-iris a ninfa, 3 truchas fario a mosca seca y 1 trucha fario a ninfa.

Climatología: soleado y fresco, con ráfagas de aire a partir de primera hora de la tarde.

Caudal: bajo

Condiciones de vadeo: vadeable sin dificultad, excepto en las grandes pozas, y sin ayuda del bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 10,15 h.
Hora de finalización de la jornada: 17,00 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 2
Salmo nº 23
Alexander Von Zemlinsky

Viaje de vuelta:

Sinfonía en FA sostenido
Suite de "Mucho ruido y pocas nueces"
Erich W. Korngold

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN

domingo, 12 de octubre de 2014

JP-718. CONFORTABLE, CERCA DE CASA, HAY TRUCHAS Y ENCIMA TE ENCUENTRAS CON BUENA GENTE. Sábado, 11/10/2014


Día de encuentros con buena gente en Pedret: mi amigo Jonathan Calvet es un dechado de amabilidad y buena educación, dentro y fuera del río. El mundo de la pesca sería aún más agradable si muchos pescadores fueran como él. 

Mi joven amigo Bruno apunta decididamente a competición: en esta jornada demostró su eficacia y polivalencia tanto a ninfa, como a mosca seca, capturando cerca de treinta truchas en un río en donde no se había repoblado. Además, tuve el placer de conocer a su padre y su hermano, otros dos apasionados por la pesca.




JORNADA DE PESCA Nº 718

Confortable, cerca de casa, hay truchas y encima te encuentras con buena gente. Así suele ser Pedret, sobre todo cuando llega el otoño, y el río Llobregat, bajo de caudal y fácil de vadear en esta época del año, gracias a la regulación que del mismo hace el pantano de La Baells, te ofrece la posibilidad de divertirte con truchas activas, especialmente en superficie, todo el día.
Esta ha sido una jornada de puro lujo, en la que he pescado a mosca seca de principio a fin. Supongo que lo hubiera hecho a ninfa en las corrientes, o sido un tanto más especulativo pescando, habría hecho una pescata de escándalo, pero creo que 19 truchas (14 farios y 5 irisadas) son botín suficiente para un día en que me he permitido pescar lo más relajado posible, aplicando la ley del mínimo esfuerzo, algo que de vez en cuando ya va bien, máxime cuando la finalidad última de ir a pescar, por lo menos para mi,  es quitarse el tremendo estrés de la vida cotidiana, y desconectar de los tics paranoicos de una sociedad cada día más desquiciada, a causa de la crisis económica y de la mala gestión de los políticos, al servicio  único y exclusivo del capitalismo neoliberal más agresivo. 
Por una vez, me he tomado en serio eso de relajarme, e incluso he comenzado a pescar a una hora tan tardía, para las posibilidades de la época del año en que estamos, como las diez y media. Eso no quiere decir que no haya madrugado; bien que lo he hecho, pero antes de ir a Pedret me he tomado un tiempo para ir a satisfacer mi curiosidad, dando un paseo por el río por lo que antes fue el coto de truchas tradicional, luego intensivo, y actualmente coto de ciprínidos del Baix Berguedà, en este caso a la altura de las barbacoas de Puig-reig, detrás del aserradero.
Una corta inspección fluvial de la que he salido muy decepcionado. El río está en un gran estado de abandono, y dejando aparte el lógico "chocolateo" del agua debidas las lluvias del día anterior, este tramo del coto, antaño tan frecuentado, parece más un campo de golf que un río, debido a la tupida capa de algas que lo han invadido. Por si fuera poco, el tramo de pista que da acceso a las barbacoas está con unos baches en los que cabe la rueda de un Hummer, y en los alrededores de las barbacoas hay un buen montón de basura por recoger, tanto residuos orgánicos como inorgánicos.
De todas maneras, no es descartable que queden truchas por esa zona de Cal Marçal. Ya se sabe: en donde las hubo, siempre quedan, pero el caso es que no he visto ni un signo de actvidad de peces en el rato en que he paseado por allí, todo y que ya se que de buena mañana quizás no sea la hora propicia, y que la turbidez del agua no me ha permitido divisar ningún pez, ni ciprínido, ni salmónido.
Ya en Pedret, de la salida del Canal de Carburos hacia abajo el agua salía totalmente embarrada, así que pocos "experimentos con gaseosa" en el sur del Pedret (1), y dispuesto a encontrar truchas activas nada más cambiarme de atuendo, primero en la parte baja del coto, y más tarde en la parte media, en donde esperaba encontrarme, tarde o temprano, con mi amigo Bruno C., un joven y prometedor pescador de Campdevànol, que en esta ocasión estaba pescando en Pedret con su padre y su hermano pequeño.
 No costó esfuerzo alguno encontrar truchas comiendo en superficie, ni en una parte del coto, ni en la otra. El río bajo, con un caudal muy justo, y un día soleado y apacible, aunque ya un tanto fresco, ayudaron tanto a esta labor como una buena y continuamente repuesta provisión de comida, en forma de efémeras tanto pequeñas (bétidos), como grandes (rythrogenas).
Más anecdótico todavía: aparte de pescar a seca todo el día, fue que lo hice también con el mismo patrón de mosca, pues me dio buenos resultados desde el principio, y no pensé en cambiarla: una emergente muy generalista, con exhuvia de antron-yarn en un anzuelo de 18. Querían eso, y no le hacían ascos, pues...¡para que complicarse!.
No repoblaron esta semana, ni se cuando piensan hacerlo, si es que todavía quedan truchas del cómputo anual asignado a Pedret por echar al río. Gran misterio, pues la actualización de octubre de las repoblaciones del Departament de Medi Ambient no ha sido publicada en la página web de la Generalitat de Catalunya, y estamos ya a mitad de mes. De hecho, la última actualización de ese documento es del 4 de septiembre pasado. Pero no importa: las farios, unas procedentes de la mega repoblación del tramo sin muerte, aguas arriba, y otras que ya llevan tiempo en el río, suplen con alegría la ausencia de las "cubanas" (2) irisadas. Todo y así, en una semana sin repoblar, todavía tuve ocasión de pescar 5 de las de anteriores cisternazos, que no dudaron en atacar, incluso con más saña, la mosca que les presenté, y encima me regalaron una pelea enérgica y decidida, saltos y cabriolas incluidos, como pocas pintonas lo hicieron  a lo largo de la jornada.
Otra cosa buena de este apacible día, fue que tuve la ocasión de saludar a mucha y muy buena gente. 
Durante el viaje de transición de una parte del coto a otra, pude saludar a los Graells, padre e hijo, que con el tiempo se han convertido, como yo, en incondicionales de Pedret. Jordi hijo, ahora pescador de la élite de competición, lo encuentra un buen lugar donde entrenar. Para Jordi padre es un buen lugar en donde pasar una rato agradable. Como siempre, Jordi Graells padre, muchas gracias por ser tan fiel seguidor de este, nuestro blog.
Casi al final del día, me crucé y pude hablar un rato (de pesca, como no), con Jonathan Calvet, un pescador que rezuma pasión por el mosquerío por los cuatro costados. Este buen chaval es un dechado de amabilidad y buena educación, dentro y fuera del río. Estoy convencido de que el mundo de la pesca, más a menudo de lo que parece afectado por la vanidad y la soberbia, sería aun más agradable si hubieran más pescadores como él.
Todo fue salir del río a saludar a Jonathan, y aparecer Bruno, quien nos hizo un poco el comentario de como le estaba yendo la jornada. Ahora, se está preparando para competición, y está sacando mucho provecho tanto de su intuición y su instinto, como de poder entrenar con mucha frecuencia en los ríos que tiene cerca de su casa. En esta jornada, demostró su eficacia y polivalencia tanto a ninfa, como a mosca seca, capturando cerca de treinta truchas en un río sin repoblar.
Dejé mi postura, en la que seguían cebándose, para uso y disfrute de Jonathan (espero que le fuera productiva), y me llevé a bruno a que probase la emergente que tanto éxito había tenido, en unas balsas un poco más abajo. La mosca, y la buena presentación, hicieron lo suyo, y Bruno aún capturó un par de truchas más
Al final del día, tras subir a Bruno en coche hasta el Puente del Pedret, tuve el gran placer de conocer y saludar su padre y su hermanito, que habían estado pescando, para solaz del pequeño, la profusamente repoblada zona sin muerte. Un padre ejemplar, que comparte sanas aficiones con su familia. A ver si mi hija (de más o menos la edad del hermanito de Bruno, año arriba o abajo) se anima, pero de momento sus intereses no pasan por enfundarse un váder y pringarse las manos con la escama de los peces; ella está más por las Princesas Disney, sus clases de aerobic infantil y ahora, como no, por la Festa dels Súpers (3) de este año, a celebrar a finales de este mes en el Estadi Olímpic de Montjuïc.    

        

(1) Leer el artículo Jornada de Pesca nº 714, en este blog.    
(2) Cubanas, de cuba...de peces, claro está.
(3) Multitudinario festival infantil anual, organizado por el Club Super-3 de TV3, Televisió de Catalunya.                

JORNADA DE PESCA Nº 718

Sábado, 11 de octubre de 2014

Temporada 2013-2014 - Nº 46
Temporada de salmónidos 2014 - Nº 29

Coto Intensivo del Pedret S. M. LL03B
Modalidad de permiso: sin muerte
Río Llobregat

Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 14 truchas fario a mosca seca y 5 truchas arco-iris a mosca seca

Climatología: soleado y fresco.

Caudal: bajo

Condiciones de vadeo: vadeable sin dificultad, excepto en las grandes pozas, y sin ayuda del bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 10,30 h.
Hora de finalización de la jornada: 17,45 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Concierto para violín y orquesta nº 1
Joachim Raff

Concierto para violoncello y orquesta en "LA" menor
Robert Volkmann

Andante, Op. 69 - Nº 2
Giuseppe Martucci

Viaje de vuelta:

Sonata para piano nº 1
Sonata para piano nº 2
Anton Rubinstein

"Variaciones Sinfónicas"
Charles H. H. Parry

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN

sábado, 4 de octubre de 2014

JP-717. EL EQUIPO ADAMS, Y RUBINSTEIN, SE ENFRENTAN A LA REBELIÓN DE LAS MODESTAS. Sábado, 04/10/2014


Casi cien de estas truchas fueron capturadas y soltadas por mis amigos Dani y Jonathan, y por un servidor, en una nueva visita a la zona libre sin muerte del Gironès - La Selva, en el Ter. ¿El cuerno de la abundancia? Según como se mire... en esta ocasión faltaron a la cita las grandes, y también los ciprínidos. 

Los chicos del equipo Adams Fly dieron ayer una clase magistral de pesca al hilo, digna de la más pura competición, pero en un escenario en donde no se repuebla  y en un río en donde, en teoría, no hay truchas.    


JORNADA DE PESCA Nº 717

NOTA PRELIMINAR.

La que sigue, es la crónica de una jornada de pesca, de relativo éxito, en la zona libre sin muerte del Ter ZLLSM29. La misma, abarca una longitud considerable, desde la desembocadura del río en el mar, entre Pals y l´Estartit, hasta el puente de Sant Julià de Llor, a tocar de Anglès, y es posiblemente la más grande en extensión de Catalunya.
Es bien sabido, por gran parte del colectivo de pescadores deportivos de esta Comunidad Autónoma, tanto que en esta zona libre sin muerte hay presencia de truchas, como que las mismas no están presentes en todo el dominio pescable de la misma. En esta jornada, que pasaré a relatar a continuación, tuve la ocasión de pescar uno de esos tramos con abundancia de unas preciosas farios, gracias a la gentileza de mi amigo Dani Riverboy, gran conocedor del río Ter, y que, al igual que en otra ocasión, hizo de guía de pesca para mi, de un modo completamente altruista.
Los que me conocen saben bien de mi pasión por la transparencia informativa, y por mi lucha contra los privilegios de ciertas minorías, que se sienten "dueñas del río" y se abrogan privilegios feudales para echar a los demás pescadores de sus escenarios favoritos. Sin embargo, en lo que tampoco estoy de acuerdo es en que hayan pescadores que se acomoden a obtener información a cambio de ningún esfuerzo. Es por eso que en esta ocasión, y al igual que ya hice el mes de mayo pasado, a propósito de mi última visita a esta zona libre sin muerte, también guiada por mi amigo Dani,  no voy a deciros en que parte de la misma  estuvimos pescando. Eso, lo tendréis que averiguar vosotros arriesgando el vader a la voracidad de la zarza, la piel al picor de la ortiga, y la frente al sudor de patear muchas horas de río, triscando por rocas resbaladizas y humedales traicioneros. O eso o...tened un amigo como Dani.

UN DÍA DE RELATIVO ÉXITO, EN LA DIMENSIÓN DE LAS TRUCHAS DIFÍCILES.    


¡Por fin! tras mucho esperar el momento, y posponer varias veces nuestra cita, unas veces por causas meteorológicas, y otras por compromisos familiares o laborales, he podido volver a pescar en la zona libre sin muerte del  Ter con mi amigo Dani Riverboy,  quien  siendo un gran conocedor de la misma ha vuelto a tener la gentileza de hacer nuevamente de guía para mi, de un modo completamente altruista, tras nuestra exitosa incursión juntos en esta zona del mes de Mayo pasado (1).
Antes de quedar para pescar, Dani me rogó encarecidamente que guardase confidencialidad sobre el  sector de la zona libre sin muerte en que íbamos a pescar, y a eso me comprometí. Es por ese motivo, por la palabra dada, que no puedo reflejar en este artículo algunos pormenores del devenir de la jornada, todo y que tampoco pensaba hacerlo, más que nada para,  al igual que en la ocasión anterior, no fomentar la pereza del pescador, y obligarle un poco a esforzarse para explorar esta vasta zona y sacar sus propias conclusiones.
Tal y como también dije en el artículo de nuestra visita anterior, cada vez que se juntan Riverboy y  Rubinstein, el río es una fiesta, y a la de esta jornada de sumó Jonathan Villén, un amigo de Riverboy al que tuve el doble placer de conocer y compartir con él un tiempo de pesca que estoy deseando repetir, pues Jonathan, pese a su juventud (tiene bastante menos de 30 años), es un pescador curtido en competiciones de lance, llegando a figurar en la élite nacional de esta modalidad.  Recientemente, se ha reconvertido en pescador a mosca en el río, con una adaptación asombrosamente rápida, a buen seguro debido a que ya sabía lo que es lanzar con una caña de mosca, pero pescando en el mar.   
A nivel  meteorológico, la jornada empezó y acabó bien para nosotros, pues disfrutamos de un día soleado y apacible,  fresco a primera hora de la mañana, pero caluroso de un modo casi estival a partir del mediodía. Justo a la hora en que volvíamos al coche, después de pescar, se nubló el cielo en un visto y no visto, e incluso cayó algo de precipitación en el viaje de vuelta a casa.
Incluso el río se comportó, para que pudiéramos gozar de nuestra fiesta en la “dimensión de las truchas difíciles”, pues bajaba limpio y cómodamente vadeable, con unos aproximadamente 10 m3/seg.  Eso si, conviene siempre extremar la precaución al vadear, y más en este río al que nunca le debemos faltar al respeto:  en su tramo medio, convertido ya en un río de llanura, su enorme lámina de agua y lo siempre resbaladizo de sus rocas, pueden darnos mas de un susto.
Equipados con sus cañas Adams Fly,  de 10 pies,  línea 4, para la pesca al hilo, tanto Riverboy como Jonathan se mostraron intratables con las truchas, y  comenzaron el  festival de capturas a los primeros lances, un fiestorro que terminó en una pescata de escándalo, increíble para un sitio que no es un intensivo . Estas cañas, de la marca que representa mi amigo Dani Riverboy (Dani Trout, en Facebook), ofrecen unas prestaciones iguales e incluso mejores que sus homólogas de marcas más caras y renombradas. Así lo puede comprobar, el rato en que Dani me dejó  testar la suya: gran sensibilidad,  precisión sobrada en la clavada y una gestión de la pelea sin sorpresas desagradables, y todo a un precio irrisorio comparada, por ejemplo, con mi caña para la pesca al hilo, un modelo especializado en esta variante de la pesca a ninfa, de una marca puntera , con la misma longitud, y para idéntica línea. Por mi parte, lamenté no haberme llevado esta caña, todo y que Dani me lo recomendó, por culpa de mi pereza en subir a buscarla al altillo de mis casa, en donde la subí hace unos meses. 
Visto el fulgurante éxito inicial de mis compañeros, y dado que no soy de los que se empecinan en demostrar que mis métodos de pesca son mejores (en el fondo, yendo con gente que sabe más que tu, lo recomendable es aplicarse aquel refrán que dice "a donde fueres, haz lo que vieres"), le pedí a Dani que me adaptase un bajo de linea para pescar al hilo con mi caña de 9 pies, y el procedió ha hacerme un arreglo muy útil, con el que faené hasta el final del día. No era exactamente lo mismo, y tuve que adaptarme a una acción de pesca un tanto más limitada que la de mis amigos, pero para el caso sirvió para sacarme del apuro.
Uno de los motivos por los que me había empeñado en usar la caña de 9 pies para linea 5, era porque tenía la esperanza de pescar, tarde o temprano, a mosca seca, pero esa circunstancia no se dio en todo el día. Todo y recorrer una considerable extensión de río, alternando escenarios diversos, solo vi una ceba en todas las horas que estuvimos pescando. También hay que decir, que apenas si eclosionó insecto: unos pocas efémeras pasado el mediodía, y la presencia habitual, a todas horas y en todas partes, de pequeños dipterines, seguramente los mismos quironómidos que son habituales en Anglès.
Pese a la falta de actividad por arriba, por abajo las truchas estuvieron activas de un modo sobresaliente, y muy dispuestas a embocar los perdigones, las ninfas de la pesca al hilo con caña larga por autonomasia, a ratos incluso con desmedido frenesí. Sólo hay que tener en cuenta que al final de esta jornada, que no fue de las mas largas de la temporada (seis horas y cuarto), Dani y Jonathan, que pescaban "a piñon" capturaron  82 truchas, y se les escaparon unas cuantas más. El hecho de que el tramo en concreto que pescábamos estaba, como dicen los modernos, "petado" de farios (2), queda patente cuando un pescador mucho más lento como es mi caso, pescando con unos medios ligeramente más limitados para la ocasión, y yendo casi el 90% del tiempo efectivo de pesca "a rebufo" de los otros dos, seguía sacando truchas: unas 16, más las 5 que se me escaparon. Esto tampoco es una cosa tan rara en ríos grandes: con una lámina de agua tan grande, y tantos escenarios divididos en una misma longitud, siempre quedan segmentos sin prospectar.
Hasta aquí, lo bonito. Pero todo y la gran cantidad de capturas la verdad es que Dani, que siempre ha sido un pescador exigente, no estuvo del todo satisfecho, pues las truchas grandes, esas con las que ha peleado, en otras de sus muchas visitas al mismo tramo de río por el que nos guió, no habían dado la cara. Es más, habíamos movido muchas truchas, pero quizás la más grande de todas hizo 35 cms., mientras que abundaron las que se situaron en el baremo de entre los 20 y 25 cms.  
Un día muy entretenido, divertido y en muy buena compañía, auténticos "enfermos de pesca" como yo, pero faltaron algunas emociones para las cuales me había creado, a priori, grandes expectativas, como pescar auténticos "torpedos" con aletas a mosca seca, o entablar singular batalla con poderosos ciprínidos que pondrían mi humilde equipo en serios aprietos. Pero, no vayamos a pecar de exigentes: no deja de ser que estamos en la zona libre del Ter, en la "dimensión de las truchas difíciles", en un río en el que la pesca es siempre exigente, libro fluvial de difícil lectura y frecuente dificultad de comprensión, así que conviene ser humilde, adaptarse a lo que el mismo te va ofreciendo y enseñando, y  sobre todo dejarse aconsejar por personas que lo conocen bien, que si son sinceras, como es el caso de Dani, ya te asegurarán de antemano que la pesca en este libre no tiene reglas fijas; al fin y al cabo, todo lo que hay en el río ha nacido en el mismo, lleve pijama de pintas o de gruesa escama, y el intensivo más cercano queda...¿cerca?¿lejos? río arriba.           
     
(1)  Podéis leer el artículo JP-695 Riverboy y Rubinstein se reencuentran y triunfan en la dimensión de las truchas difíciles, del 3 de mayo de 2014, en este blog.
(2) No capturamos ni una sola trucha arco-iris en toda la jornada. 


JORNADA DE PESCA Nº 717

Sábado, 4 de octubre de 2014

Temporada 2013 - 2014 - Nº 45
Temporada de salmónidos 2014 - Nº 28

Zona libre sin muerte del Ter - ZLLSM29
Río Ter

Pescadores:
Dani Riverboy, Jonathan Villén y Ferran RUBINSTEIN.

Capturas:
Dani Riverboy: 54 truchas a ninfa
Jonathan Villén: 28 truchas a ninfa
Ferran RUBINSTEIN: 16 truchas a ninfa

Climatología: mañana soleada y fresca; mediodía y tarde: soleados y calurosos

Caudal: medio-bajo (unos 10 m3/seg. aproximadamente)

Condiciones de vadeo: vadeo sin muchas complicaciones; recomendable el uso del bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 10,00 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,15 h.

La música de hoy:

No hubieron audiciones de música clásica en esta jornada, debido a que tanto el viaje de ida, como el de vuelta, fue una inacabable tertulia de pesca con mis amigos Dani y Jonathan.