"Si, al igual que yo, sois de los que creeis que tenéis poco que enseñar, mucho que aprender y aún más que compartir, éste es vuestro blog".

miércoles, 26 de agosto de 2015

JP-754. SIGUE LA DIVERSIÓN EN OLIANA, PESE AL CAMBIO DE TIEMPO. Jueves, 30/07/2015

Pese al dia gris, y a los episodios esporádicos de llovizna, la jornada de pesca fue divertida, y encima tuve la suerte de que no empezase a llover en serio cuando ya estaba merendando.

Uno no deja de sorprenderse de la saña con la que las humildes bermejuelas atacan los ninfas.

Como bien siendo habitual este verano en Oliana, las carpas royal se han convertido, con su poderoso combate, en las protagonistas de estas jornadas de pesca en el Segre.



JORNADA DE PESCA Nº 754



Ya advirtieron los meteorólogos que el mes de agosto, y en especial su primera quincena, sería de una gran actividad tormentosa. De hecho, el inicio del cambio hacia una desestabilización progresiva de la atmósfera, llegó en el transcurso de los últimos días del mes de julio, y en concreto el primer día del cambio de tiempo coincidió con el último jueves del mes, día en que fui de nuevo a pescar a Oliana, mi destino de pesca por autonomasia en estas vacaciones del verano más caluroso desde el año 2003.
La jornada entera transcurrió bajo un cielo gris y plomizo, repleto de oscuras nubes preñadas de un agua que en ningún momento llegó a precipitar con intensidad, o por lo menos a hacerlo durante el tiempo que estuve metido en el río; como mucho, se fueron sucediendo episodios esporádicos de llovizna a lo largo de las horas. Otra cosa fue la tormenta que llegó bien entrada la tarde, con fuerte aparato eléctrico, justo cuando ya estaba recién cambiado y con la caña recogida, la cual propició la caída de un poderoso y torrencial aguacero, que contemplé cómodamente a través de los cristales del bar en donde estaba merendando.
Una vez más, como en las jornadas anteriores de estas vacaciones en el río Segre, entre los pantanos de Oliana y Rialb, el caudal que bajaba era excelente para pescar, todo y un cierto repunte al alza con respecto al martes de esa semana: apenas unos 12 m3/seg. de agua relativamente limpia.
La jornada de pesca, tercera de las siete que he llevado a cabo durante mis vacaciones de verano del año en curso, se inició a las ocho y media de la mañana bajo una débil llovizna. Como no, la acción de pesca de la mañana, y hasta pasado el mediodía, estuvo focalizada en la gran poza y corrientes aledañas del puente de Tragó, el escenario que tantas capturas, sobre todo de grandes ciprínidos, me ha venido brindando desde mitad de Julio, coincidiendo con mi retorno a Oliana tras casi un año de ausencia.
El "Vini-Vidi-Vince" llegó, esta vez, incluso más rápido de lo que me esperaba, al clavar, a los escasos cinco minutos de haber hecho la primera varada, una gran carpa royal, que picó a una pesada ninfa "de colorines", y que me tuvo cerca de diez minutos tenso, concentrado en la batalla, hasta poder meterla en el salabre.
A partir de allí, se sucedieron lo éxitos siempre pescando las corrientes, en especial la veta central que recorre la poza, y siempre siendo la ninfa pequeña del combo de dos, la atractora "pompom", quien recibió las picadas, convertidas con éxito en capturas, de cinco truchas arco-iris de repoblación, y de una bermejuela.  
Todo y así, esta sucesión de capturas no fue en  poco tiempo, pues la prospección de la vena central de corriente que recorre la poza me llevó un buen rato, mientras soportaba una débil lluvia, o veía los intentos infructuosos del sol por aparecer entre las nubes. Cuando por fin levanté la cabeza del río, me di cuenta de que eran ya casi las doce y media. ¡Hay que ver lo rápido que pasa el tiempo, cuando uno se lo pasa bien!. 
Machacada y bien machacada la postura, mi siguiente objetivo era aprovechar bien el día, mientras no acabase diluviando, yendo a pescar la parte alta del coto para, primero, repasar la poza de la mole de hormigón, frente a la piscifactoría, y más tarde terminar pescando a seca en la tabla del Camí de l´Oliva.
Llegado, tras un corto trayecto en coche, a la postura elegida, el sol se impuso por un rato, y pude pescar por primera vez en lo que llevaba de día, bajo los rayos del astro rey.
En esta postura, y aparte de capturar otra bermejuela con la ninfa "pompom", me las tuve, vi y deseé con una enorme carpa royal que, sin ser mucho mayor que la que había capturado por la mañana, puso en jaque mi equipo en una larga batalla de la que mi bajo de linea salió indemne de milagro, pues tal parecía que el pez hubiese tomado varias raciones de la famosa "kriptonita", que es el sustento vital de Superman. Una batalla realmente campal, para una picada sin mucha mística, pues habiendo perdido la ninfa atractora de color naranja chillón de la mañana, puse la primera ninfa de calibre pesado que me vino en gana, y esta no era otra que una de esas de color rosa, que hacen estragos entre las truchas de repoblación, especialmente en Alfarràs.
La apertura de claros, y consiguiente dominio del sol, duró bien poco; apenas media hora. En ese tiempo, volvió a cubrirse y, esta vez si, llegó la lluvia algo más en serio. La precipitación me pilló pescando con las ninfas "a la polaca" la orilla del lado de la verja de la piscifactoría, y al intensificarse me obligó a buscar refugio entre los árboles de la orilla contraria (volviendo a cruzar el río), en donde el denso follaje me sirvió de improvisada cubierta, mitigando en mucho lo que hubiera sido, al descubierto, un auténtico remojón.
Este episodio de lluvia algo más intensa duró como unos veinte minutos. Dejó de llover, pero ya no salió el sol. Fui un momento a mirar la tabla del Camí de l´Oliva, por si se veían cebas, pero al no haber ninguna, ni ver eclosiones, pensé que mejor sería terminar lo que quedaba de jornada pescando a ninfa ligera o a tándem de seca y ninfa en corrientes de poco calado, por lo que salí del río con la intención de probar suerte en las que desembocan en la poza de la Gravera.
Al igual que en la jornada de dos días antes, no había visto ni un pescador en todo el día, y resultó que los dos únicos que había pescando en más de un kilómetro estaban donde yo quería pescar. Ningún problema, pues río hay de sobra, así que, para completar los últimos compases de la jornada me puse a pescar una tabla de escaso calado que queda pegada a la misma orilla de la pista de tierra, lugar en donde, ocasionalmente, o eso creía recordar de tiempos pretéritos, daban la cara truchas fario nacidas en el mismo río.
Para mi sorpresa, la tabla en cuestión estaba realmente llena de enormes barbos, que intenté pescar lanzando largo el tándem, con toda la intención de que se interesasen por una minúscula pheasant tail. Sin embargo, los hidrodinámicos y estilizados bigotudos no le hicieron caso a la pequeña ninfa, y lo único que conseguí, fue una picada por sorpresa, de esas que no te esperas, al tricóptero por parte de una trucha fario, de escaso porte pero muy juguetona, que se me desclavó, terminando así con el excelente ranking de eficiencia de un día en el que no se me había escapado ninguno de los peces que había clavado.
Poco después de las cuatro de la tarde, comenzó a levantarse un fuerte y violento viento, y se oyeron retumbar truenos cada vez más cerca. Esta vez fui precavido, y decidí dar por terminada la jornada antes de que la cosa fuera a mayores, como así fue un rato después, y terminara empapado.
Tal y como he dicho, al inicio de este relato, la tromba de agua la vi desde el otro lado de los cristales del bar en donde estaba merendando. Cuando amainó, sin prisas porque para eso estaba de vacaciones, me puse rumbo al apartamento en la playa. Hasta Ponts estuvo lloviendo, pero cada vez menos, y ya en Guissona lucía un sol hermoso en una calurosa tarde de verano. Fue entonces cuando lamenté haberme ido tan pronto del río, pues mis ganas de pescar no se habían saciado del todo, y me esperaba más de una semana sin poder enfundarme el váder, ya que iba a participar en una larga travesía de montaña de casi una semana, con mis compañeros del centro excursionista del que soy socio. Pero eso es otra historia, para contar en otros ámbitos; en el que a la pesca se refiere, hubieron más días de pesca después de volver de excursión, pero esas historias ya os las contaré a su debido tiempo.          



JORNADA DE PESCA Nº 754



Jueves, 30 de julio de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº 35
Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 20

Coto Intensivo de Oliana S. M. SE08 A/B
(Modalidad del ticket: sin muerte)
Río Segre.

Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 5 truchas arco-iris a ninfa, 2 carpas a ninfa y 2 bermejuelas a ninfa.

Equipo de pesca a mosca:
Caña: Scott A2 - 10 pies - línea 6
Línea: Adams 6 WF - flotante
Carrete: Adams

Climatología: nublado y templado, con episodios esporádicos de llovizna

Caudal: bajo

Condiciones de vadeo: sin dificultad, y sin ser preciso el uso del bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 08,30 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,15 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 5
Concierto para piano y orquesta nº 2
Piotr Iliych Tchaikovsky


Viaje de vuelta:

Sinfonía en "FA" sostenido
Suite de "Mucho ruido y pocas nueces"
Erich W. Korngold

Concierto para violoncello y orquesta nº 2
"Encuentro" (fantasía para violoncello y piano)
Joachim Raff


Líneas Tensas!

Ferran RUBINSTEIN.

martes, 25 de agosto de 2015

JP-753. BIENVENIDOS AL RUBINSTEIN FISHING LODGE EN OLIANA. Martes, 28/07/2015

Bienvenidos al lodge de la Rubinstein Fishing Corporation en Oliana. En nuestras instalaciones, ustedes pueden gozar de unas maravillosas vacaciones de pesca en el río Segre.
Un dia de pesca afortunado, que no pudo empezar de mejor manera: con la captura de esta gran carpa royal.

Las bagras no podían faltar a su cita veraniega con el pescador en Oliana

Un día de auténtico verano en Oliana, de esos que te hacen sentir lo grato que es estar de vacaciones, dedicándote a una de tus aficiones favoritas... hasta que la temperatura de este segundo verano más caluroso de lo que llevamos de siglo te hace pensar en lo bien que se está tomando una cerveza fresca, en un bar con aire acondicionado.

Esta vezsi que funcionó la pesca a pez cisto con ninfa, y la víctima fue esta carpa común, que salió de entre una autnéntica marea de carpas royal.



JORNADA DE PESCA Nº 753



ENSOÑACIONES DE VERANO: LA BARRACA Y EL LODGE.

Ya el año pasado, pescando la gran poza del puente de Tragó, en el coto de Oliana, reparé en una precaria e improvisada barraca de pequeñas dimensiones, poco menos que una tienda de campaña, hecha con troncos y cañas que, medio oculta a la vera de dos pequeños alisos, invita a pensar si alguien la ha puesto allí más como objeto decorativo, que con alguna finalidad práctica, dado el poco abrigo que ofrece a los elementos.
Quizás, esta barraca sea obra de algunos chavales del pueblo. Me gustaría pensar que la han construido unos adolescentes que, alguna vez, he visto llegar al río con sus bicicletas, y tras sacar de un escondrijo entre la maleza un gran neumático de camión, se han lanzado con el, río abajo, a modo de improvisada balsa de rafting.
Esta rústica construcción, me ha hecho pensar en mis aventuras de la infancia y de la adolescencia, cuando incluso ir a pescar al Pantano de Vallvidrera o al rompeolas era toda una odisea, y por  un momento me he visto a mi mismo, en esta mañana de verano tan espléndida, como un libre y desatado Huckleberry Finn (1) en un Mississipí en miniatura, feliz por hacer algo tan simple, como impagable, como es tener tiempo de sobras para vagabundear por el río, con la caña de pescar en la mano.
Pero también, esta cabaña me ha hecho pensar, en oposición a su precariedad, en un hipotético lodge de pesca en Oliana, a pie de río. Un hotelito para turistas de pesca que quisieran conocer y disfrutar de la "Patagonia Catalana". Bonito, pero ruinoso negocio seria este, al fin y al cabo, pues los tiempos de gloria de hace décadas, cuando en temporada el hotel, las pensiones y el camping de Oliana se llenaban de pescadores, ha pasado a la historia hace mucho. Hoy por hoy, la cruda realidad, esa que los hombres que no nos hemos desprendido nunca del niño que fuimos no queremos ver, es que este exiguo tramo del antes majestuoso Segre, es poco más que el desagüe de un gran embalse a otro aún más grande, y a veces incluso el río mismo se asemeja, en sus habituales crecidas por apertura de compuertas, a un pantano con el agua en movimiento. 
No, para nada ni los mosqueros finos, ni  los señoritos de la trucha genéticamente pura y mucho menos  las élites adineradas de los viajes de pesca al otro lado del planeta, querrán veninr al Rubinstein Fishng Lodge de Oliana. En la "Patagonia Catalana", la pesca de la trucha está en regresión, en declive total: aquí ya solo se repuebla para el "captura y fríe", de tal manera de que los salmónidos han pasado a ser los humildes sparrings, de lo que queda de un río en el que los ciprínidos son, ya desde hace mucho tiempo, los amos y señores.
Sigue con tus sueños de verano, Rubinstein. Sigue fabulando mientras andas hacia el río. Una vez allí volverás a ver la barraca y no el lodge, y quizás despiertes. Entonces, agradecerás haberte traído la caña potente, y haber puesto un bajo de linea con terminal algo más grueso, pues las carpas, esos peces magníficos y poderosos, que tan injustamente discriminan algunos que se hacen llamar pescadores a mosca, van a tensar tus líneas. Entonces, seguramente de darás cuenta de lo feliz que se siente uno pescando, al lado de esa barraca y en ese río que ya no parece un río, esos peces que otros desdeñan pescar, pero que a ti tanto te gustan, y mas cuando ponen a prueba al máximo la resistencia de tu equipo, tus aparejos y sobre todo tu siempre escasa habilidad.


UN BUEN DIA DE PESCA, PARA EL ÚNICO CLIENTE DEL RUBINSTEIN FISHING LODGE


A la hora de redactar este artículo, mis vacaciones de verano terminaron hace unos días. Tras la ardua tarea de ponerme al día en temas laborales, y la no menos dura de poner orden en lo domestico, ha llegado la hora de ir actualizando este blog, con las crónicas de las jornadas de pesca de este tiempo de relajación estival, en el que he estado demasiado ocupado divirtiéndome, como para sentarme un rato delante del ordenador. Espero que mis lectores sean comprensivos; al fin y al cabo, esto último es lo que hago, durante horas, días y meses a lo largo del año, y creo que de vez en cuando conviene desconectar de la rutina. Es más, os voy a confesar un secreto a voces: en todo un mes no me he conectado a Facebook ni una sola vez, aunque esto suene casi inaudito en estos años del sorprendente, y a la vez trepidante, Siglo XXI en que vivimos.
En esta jornada, que corresponde al martes de mi primera semana de vacaciones, llegué muy temprano a Oliana, para gozar del relativo frescor de la mañana, tras una noche de calor e insomnio en la costa. Una mañana preciosa, con un cielo de un azul intenso y con una fresca brisa que tanto era de agradecer, a la que siguió un mediodía de calor y una tarde realmente tórrida; no en vano, estamos en el segundo verano más caluroso en lo que llevamos de siglo, desde el año 2003.
El estado del río, con un caudal bajo de agua limpia (o todo lo limpia que puede estar el agua en Oliana, claro está), auguraba, junto con la climatología favorable, una buena jornada de pesca, como así fue.
Casi el 80 % o mas de la acción de pesca de este dia, se desarrolló en la gran poza del puente de Tragó y sus corrientes de entrada y salido. Solo durante un interludio, entre el mediodía y primera hora de la tarde, pesqué en otro tramo del coto.
A una hora tan temprana como las ocho y cuarto, ya habían peces activos, sobre todo carpas a las que veía desfilar por el blando lateral de la corriente de entrada de la poza, muy pegadas a la orilla, y que de vez en cuando incluso subían a comer en superficie, supongo que algún terrestre, pues en aquel momento no habían eclosiones.
De nuevo, siendo las carpas mi objetivo prioritario, aposté por poner dos ninfas de fantasía: una con "mucha chicha" (patrón de pheasant tail con cuerpo naranja chillón, en un anzuelo grande y bola de tungsteno del 3) y la otra la eterna atractora, la ninfa "pompom" con el plumero de color salmón.
La verdad es que tardé menos de diez minutos, pescando al agua y arrastrando la ninfa de punta por el lecho del río, en tener una brutal picada, y capturar, gracias a la misma, la primera carpa del día, después de una buena batalla de casi diez minutos de forcejeo. Una hermosa carpa royal, de mas de 50 cms,, de las muchas que este año parecen haber invadido el coto teóricamente salmonícola, y que han desplazado claramente a sus primas, las carpas comunes.         
Pero ni todo el año es verano, ni todo el monte es orégano, y a esa primera y temprana captura inicial siguió una larga fase de ausencia de picadas, por lo que poco a poco fuí alargando el lance y adentrándome más en la corriente, saliendo del gran blando lateral. Al poco de entrar en los dominios del agua movida, comenzaron las picadas, todas a invariablemente a la ninfa atractora, y por un buen rato me vi muy entretenido, capturando y soltando cuatro truchas arco-iris de repoblación, todas loquitas por el plumero asalmonado, al igual que una par de un par de luciopercas de escaso porte (unos "lapiceros" de veinte y pocos centímetros) que se unieron a la "Fiesta del Pompom". Esta visto que esta atractora vuelve locas a las "gallinas" pero también es del agrado de otros peces, aunque es de justicia reconocer que los "vampiros del río" muerden cualquier cosa que se menea en el agua, para entregarse después con una insultante docilidad al mínimo castigo de la puntera de la caña; es más: comparado con las luciopercas, las truchas de repoblación, incluso las más muñonas, pelean con mucha más dignidad.
Además, pescando aguas abajo, apurando la deriva de las ninfas al máximo, comenzaron a dar señales de vida las bagras, otros veranos tan frecuentes en Oliana, y un par de ellas demostraron también gran interes por la dragada de la bolita de color salmón, que es en lo que se convierte el plumero de la ninfa de fantasía la que consigue empaparse. 
Al terminar la prospección de las corrientes de entrada a la poza, ya era bien entrada la mañana y el sol comenzaba a apretar. Tras rehacer un poco el aparejo, fui a probar un rato a las corrientes de salida de la poza, que empiezan justo debajo del puente colgante. Allí, tras capturar a las primeras de cambio una bermejuela,  acabé pescando un par de truchas irisadas de repoblación más, clavadas, al igual que el cipríndo de las aletas rojizas, con la ninfa atractora del plumero.
A mediodía (horario, que no solar), la pescata era ya considerable: 6 truchas arco-iris, dos luciopercas, 1 bermejuela, y sobre todo un buen trofeo en forma de carpa royal. Más que nada, por variar, decidí subir a la parte alta del coto, con el objetivo de pescar un buen rato a mosca seca sobre cebas de truchas, que era lo que me apetecía en ese momento, no sin antes pasar por el coche para rechacer el aparejo y a beber una lata de te con limón de mi nevera portátil.
Tras un corto viaje en coche, dejé aparcado el mismo a la sombra, justo encima de una mole de hormigón  bajo la cual hay una poza rodeada de una tabla de aguas casi paradas. Al asomarme al río, para hacer un pis, pude ver en toda esa zona una gran cantidad de carpas y barbos retozando bajo el sol. De repente, se me pasaron las ganas de ir a por truchas, ni que fuera a seca, y me entró de nuevo la fiebre de los ciprínidos.
Una vez readaptado el bajo de linea, para volver a pescar con un par de ninfas, entré con calma en la tabla, y me fuí arrimando a la poza. A los pocos lances, justo en la divisoria de las aguas someras con el inicio de la progresiva profundidad, vino la picada y captura de otra bagra con la ninfa "pompom". La cosa empezaba bien, pero uno no podía evitar ponerse nervioso al ver a tanta carpa y tanto barbo pululando casi a mis pies. Los intentos de tentarlos  pez visto, iban fracasando uno tras otro, así que dejé de focalizar los esfuerzos en los peces de la tabla, para peinar, con un poco más de distancia la relativa profundad, aunque no mucha, de la poza. Cuando ya estaba realmente cansado de insitir, vino una picada brutal, y al clavar tuve que dejar salir linea del carrete rápidamente, so pena de perder "algo" que estaba clavado al otro lado edel bajo. Ese "algo" ganó distancia huyendo río abajo, pero esta vez no tenía el apoyo de una fuerte corriente, asi que pude pararlo e irlo trayendo poco a poco, hasta que tras otra batalla de pura resistencia, de las que te dejan el antebrazo pidiendo reflex a gritos, conseguí otra carpa royal, quizás un poco mas pequeña que la que había pescado a primera hora de la mañana.  
Tras la captura de la segunda carpa, me di cuenta de que con tan larga pelea había dejado muy revuelta una postura relativamente pequeña (sobre todo si la comparamos con la que había pescado por la mañana), así que salí del río, esta vez con el objetivo, de nuevo cambiado, de ir a pescar al chorro de la piscifactoría, en donde tantas emociones había vivido el sábado anterior. sin embargo, y como suele suceder, en un día con pocos pescadores en el río (hasta ese momento no había visto ninguno), ves tu por donde los dos únicos que vi en todo el día estaban allí pescando. En fin, no hay problema, y menos en un río tan grande como el Segre, así que más que nada por inercia y pereza mental me fui de nuevo a la gran poza y corrientes aledañas en donde había estado pescando hasta pasado el mediodía.
El calor de las dos y media de la tarde era realmente aplastante. Antes de ponerme a pescar de nuevo, aproveché para refrescar el gaznate un poco, y de paso fijar mis objetivos de pesca para lo que preveía eran los compases finales de la jornada. Ahíto de pescar como estaba, y muy satisfecho por haber tensado tanto la linea, solo me quedaba poner la guinda del pastel a la jornada, y esa no era otra que pescar ¡de una vez por todas este día! una carpa a pez visto en esa postura.
Al volver a entrar en la poza, no había ningún pescador que me hiciera la competencia, pero si dos bañistas: una pareja jóven que estaban secándose del baño en unas toallas extendidas sobre la grava, y que no me molestaban para nada. Para mi propósito, no podía haber elegido mejor día, pues el agua era clara, y eso permitía localizar a las posibles presas, que encima estaban muy orilladas, por lo que debía proceder a pescar casi con los pies en seco. Para simplificar más aun el trabajo, prescindí de una de las dos ninfas (la "pompom"), e incluso de la bolita del señalizador de picada.
Casi lo consigo a las primeras de cambio, aguas abajo, cuando una carpa que estaba literalmente pegada a la orilla se desplazó lateralmente para tomar la ninfa que recogía a pequeños tirones. Desfortunadamente, le quité el señuelo de la boca justo cuando lo engullía, y todo quedó en susto para el pez y destensada de línea para mi. Estaba visto que iba bien, y solo era cuestión de insistir.   
Seguí así, extendiendo mi radio de acción, pues los bañistas ya se habían ido, literalmente cazando más que pescando, hasta  que ¡hurra!. al pasar la ninfa por los morros a otra carpa, que estaba también pegada a la orilla, pero esta vez aguas arriba, esta la tomó, y no dudé  en darle cachete. Esta vez si, tensión de línea, gran batalla, y finalmente pez en el salabre casi diez minutos después de tiras y aflojas. Una gran captura, máxime al tratarse de una carpa común, ya que este verano las comunes se han visto claramente desplazadas por una gran invasión de carpas royal.
Fin del partido. El calor era ya insoportable, a eso de las cuatro y media de la tarde, y el único cliente del Rubinstein Fishing Lodge, clamaba ya por una cerveza bien fría, y por merendar tranquilamente en un bar en el que hubiera aire acondicionado.


EPÌLOGO: MAÑANA SERÁ DÍA DE PLAYA.

Nada más salir del coche en Cubelles, recibo una tremenda bofetada de calor húmedo. Ha hecho calor, mucho calor durante el viaje, pero lo he soportado muy bien gracias al aire acondicionado del coche. Sin embargo, el bochorno de las comarcas costeras multiplica por dos la sensación de calor, y te hace sudar todo el día. El verano es así, pero por suerte mañana será día de playa, sigo de vacaciones, y no tardaré mucho en reservar en el Rubinstein Fishing Lodge una nueva estancia. 


     
(1) El personaje de Hucleberry Finn, es un muchacho aventurero y vagabundo del Mississipí, que aparece en en la novela "Las aventuras de Tom Sawyer", de Mark Twain, convirtiéndose en el protagonista de la continuación de la misma  titulada "Las aventuras de "Huckleberry Finn".   




JORNADA DE PESCA Nº 753


Martes, 28 de julio de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº 34
Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 19

Coto Intensivo de Oliana S. M. SE08 A/B
(Modalidad del ticket: sin muerte)
Río Segre.

Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 6 truchas arco-iris a ninfa, 3 carpas a ninfa, 3 bagras a ninfa, 2 luciopercas a ninfa y 1 bermejuela a ninfa.

Equipo de pesca a mosca:
Caña: Scott A2 - 10 pies - línea 6
Línea: Adams 6 WF - flotante
Carrete: Adams

Climatología: día soleado, de mañana fresca y tarde calurosa.

Caudal: bajo

Condiciones de vadeo: sin dificultad, y sin ser preciso el uso del bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 08,15 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,30 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 1
William Walton

Sinfonía en "DO" sostenido menor
Hans Pfitzner


Viaje de vuelta:

Sinfonía  nº 1
"Nôtre Dame"
Franz Schmidt

Concierto para violoncello y orquesta nº 2
Joachim Raff


Líneas Tensas!

Ferran RUBINSTEIN.

sábado, 22 de agosto de 2015

JP-752. VERANO EN OLIANA: TENSIÓN DE LÍNEAS Y VARIEDAD DE ESPECIES. Sábado, 25/07/2015

¡Bienvenidas sean las tan esperadas vacaciones de verano!. Este año, ha tocado también "pesca de proximidad", y el Coto de Oliana ha vuelto a ser protagonista de muy buenas jornadas de pesca, cada año más enfocadas -en este lugar- a la pesca de grandes ciprínidos a mosca.

Como no, los barbos no podría faltar a la cita de cada verano en Oliana, pero este año el protagonismo se lo han llevado, de largo, las carpas. 

En menor medida que otros años, pero las luciopercas siempre hacen acto de presencia en este coto, sobre todo durante los meses estivales. 

De largo, las claras protagonistas de las jornadas de pesca estivales en Oliana han sido las carpas. Este año ha habido una gran abundancia de ejemplares de Carpa Royal, mientras que la captura de comunes ha sido más infrecuente.

A la hora de pelear con las carpas, tanto comunes como royal son un potente desafío para el pescador y su equipo. En todos los casos he estado utilizando una caña de 10 pies, equipada con una linea 6, y el bajo de linea con un terminal del 0,15.  Quizás, un pie menos y un diámetro de terminal menor sería suicida, mientras que una linea 8 y un terminal demsiado grueso quitaría sensaciones a la pelea.    




JORNADA DE PESCA Nº 752


Las vacaciones de verano, ¡por fin!, llegaron, y tal como llegaron, se fueron. La verdad es que estas cuatro semanas de asueto han pasado en un suspiro, y es que los días prácticamente vuelan cuando uno se lo pasa bien, y además se puede dedicar a cosas que realmente le gustan.
Este año he pasado las vacaciones en una localidad de la Costa Daurada, en la misma provincia de Barcelona, en concreto en Cubelles, para poder disfrutar, junto con la familia de un merecido descanso en la playa, sin tener que hacer largos y costosos desplazamientos. Aparte de eso, he tenido la suerte de poder ir unos días de excursión al Pirineo, con los amigos de tantos años (y compañeros de tantas aventuras) del centro excursionista del que soy socio; juntos hemos ascendido a los Picos de Vallibierna y al Cotiella.
Por lo que respecta a la pesca, ya os confieso por adelantado que, pese a tener el mar a menos de cinco minutos del apartamento, no me he acercado a los malecones de Cubelles, caña de lance en mano, ni una sola vez en un mes. La verdad es que no he tenido ni tan solo la tentación de hacerlo, ya que para mi el microcosmos del río lo es estéticamente todo, y la pesca a mosca me llena tanto y me da tanta satisfacción, que a fecha de hoy no se me ocurre gastar mi tiempo de pesca en otra cosa que no sea en el río y con el sedal pesado.
Un año más, mis destinos de pesca han sido "de proximidad". He tenido la gran suerte de poder llevar a cabo siete jornadas de pesca durante las vacaciones, y estas se han repartido en cuatro salidas a Oliana, dos a zonas libres sin muerte del Llobregat, en la comarca del Berguedà, y una a Ripoll.
El balance final ha sido muy satisfactorio, y si os he de ser sincero me he divertido mucho. Ahora toca ir contando estas aventuras en este, nuestro blog, empezando por la jornada de pesca correspondiente al sábado, 25 de julio. Como siempre, muchas gracias por adelantado por leerlas.
Este año, las circunstancias del calendario laboral quisieron que mi primera jornada de pesca fuera en sábado, por lo que no difirió la misma de otros sábados mas que, al acabar de pescar, y tras recoger bártulos y merendar, me fui a Cubelles en vez de ir a Barcelona.
Al igual que otros años, el gran aliciente de estas jornadas de pesca en pleno estío en Oliana, no es otro que el poderse enfrentar con grandes ciprínidos, armado con un equipo de pesca a mosca. Dadas las pobres repoblaciones de trucha, y la poca calidad de la misma (truchas arco-iris "de gallinero" la mayoría), aquí es la trucha la que se convierte en un humilde sparring, y más cuando uno puede batallar en un escenario tan dinámico como es un río con grandes y poderosos  peces, como son los barbos y la carpas, además de llevarse "propinas" tan dignas como bagras, bermejuelas e incluso alguna lucioperca que otra.
El día amaneció amenazadoramente nublado, y así estuvo, en un tris de llover pero sin llegar a hacerlo, hasta mediodía, cuando se fueron abriendo claros y fue subiendo la temperatura, de manera que a primera hora de la tarde brillaba un sol radiante, y hacía un calor seco que debía rondar los 35 grados.
El río estaba muy propicio para la pesca lo más ligera posible: un caudal muy bajo, ligeramente inferior a los 12 m3/seg., con el agua muy clara.
Dada la poca gente que había pescado (realmente muy poca, para ser un sábado: apenas vi tres pescadores en todo el día), tuve la suerte de elegir las posturas en que quería pescar, y así por la mañana tuve para mi solo las siempre querenciosas corrientes de la salida del chorro de la piscifactoría.
Debido al fuerte tiro de la corriente, opté por pescar este escenario con un par de ninfas (una pheasant tail naranja y un perdigón rojo) en el mismo aparejo.La elección no pudo ser más acertada, pues en una primera prospección, capturé casi seguidas cinco truchas irisadas, todas ellas ejemplares de repoblación. Al irme aproximando al chorro, tuve la picada de un auténtico monstruo, con el que estuve batallando el rato suficiente como para acercarlo y ver que se trataba de otra trucha arco-iris, pero esta de grandes dimensiones... y que al final quebró mi resistencia, rompiendo mi aparejo, cuando ganó carrera suficiente, aguas abajo, como para buscar refugio debajo de los árboles de la orilla de enfrente.
 Lo mismo, que ni calcado, me volvió a pasar a los cinco minutos de haber perdido la gran trucha, pero en este caso con una carpa común, que hizo valer sus grandes dimensiones y su potencia digna de un miura, en otra embestida aguas abajo, entre los mismos árboles.
En el remanso que hay justo después de la salida del chorro, tuve la ocasión de clavar, a vista, un poderoso barbo al que forcé al máximo para que no ganara las turbulencias y espumeríos de esa desembocadura de canal. Un precioso bigotudo de cerca de 50 cms. , que acabaría siendo el único de esta edición de Oliana en verano, ya que el protagonismo casi absoluto de estos días se lo llevarían las carpas, y especialmente las royal, o "Carpas de Galitzia" (1).
Tras los adrenalínicos episodios de la mañana, pescando en El Chorro, mi primera intención era la de ir a pescar aguas más arriba, en concreto en la enorme tabla del Pla de l´Oliva, pero precisamente estaban pescando, todos juntos, los únicos tres pescadores, en este caso mosqueros, que vi en todo el día, así que crucé los dedos para que nadie estuviera ocupando una de mis posturas favoritas del Coto de Oliana: la gran poza, con su entrada y salida de corriente, del Puente de Tragó.
Tras un corto viaje en coche, me planté en el paraje fluvial antes mencionado. Gente pescando, afortunadamente, no había, pero gente bañándose si, pero esto no fue un gran problema, ya que la poza y sus corrientes de entrada y salida son de grandes dimensiones, y poco estorba que alguien se bañe a diez o veinte metros de ti. Es más, nada más se fue uno de los bañistas, me puse a pescar allí en donde se había puesto en remojo, y tuve la suerte de capturar, allí mismo, una gran carpa.
Al principio, no fue un chollo eso de que hubiera tanta carpa y se la viera tan activa (rondaban por todas partes, pero sobre todo pegadas a la orilla). Hubiera esperado que picasen a la ninfa atractora pompom, un básico tanto para truchas de gallinero como para ciprínidos, pero con esa imitación lo único que obtuve fueron las picadas y consiguientes capturas, de una trucha irisada más, una pequeña lucioperca y una hermosa bermejuela.
Tocaba afinar, si quería hacerme con alguna de las poderosas carpas que veía rondar por todas partes, y lo primero que hice, al igual que en otras ocasiones similares, fue dejar de intentar pescarlas "a vista", e ir haciendo largas pasadas del combo de ninfas por toda la zona querenciosa. Al final, y a base de perseverar, llegaron las picadas, las batallas épicas, y también las capturas. Contra pronóstico, las carpas, todas royal, se interesaron por una ninfa "de fantasía", una atractora de un naranja chillón, quizás porque era esta, y no la pompom, la que iba rascando el fondo del río, a ras de piedras, y siempre con el riesgo de enrocar.
A eso de las cuatro y media de la tarde, el calor realmente aplastante, y sobre todo el dolor de lumbares, me hizo dar por finalizada la jornada. Además, contento como estaba por las peleas épicas con las siempre poderosas carpas, di por muy bueno el resultado del día, máxime cuando, estando de vacaciones como estaba, bien poco iba a tardar en meterme de nuevo en el río.
Hora de la merienda en Oliana: viejos que apuran la sombra, en los bancos del paseo, y carteles que anuncian la fiesta mayor de este, y de otros pueblos de la comarca. Merienda de verano, sin visita a la pastelería: bocadillo de jamón del país (pan blandorro y jamón con demasiado tocino) y helado de cono XXL. Viaje de vuelta rumbo a un destino distinto, en una larga, muy larga, tarde de sol y cigarras. La noche será insomne, por el calor bochornoso y los mosquitos, pero estamos en vacaciones y yo se que mi espera para volver al río será muy corta.


(1) La carpa royal es oriunda de los ríos del este de Europa, de donde fue importada a la Europa Occidental a principios del siglo pasado. Es por eso que aparte de carpa royal, carpa de cuero o carpa de espejos, se la conoce por el nombre de carpa de Galitizia, región de la Europa Oriental, situada entre las actuales Polonia y Ucrania.





JORNADA DE PESCA Nº 752

Sábado, 25 de julio de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº 33
Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 18

Coto Intensivo de Oliana S. M. SE08 A/B
(Modalidad del ticket: sin muerte)
Río Segre.

Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 6 truchas arco-iris a ninfa, 3 carpas a ninfa, 1 barbo a ninfa, 1 lucioperca a ninfa y 1 bermejuela a ninfa.

Equipo de pesca a mosca:
Caña: Scott A2 - 10 pies - línea 6
Línea: Adams 6 WF - flotante
Carrete: Adams

Climatología: mañana nublada y fresca, y tarde soleada y calurosa.

Caudal: bajo

Condiciones de vadeo: sin dificultad, y sin ser preciso el uso del bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 08,45 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,30 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Concierto para violín y orquesta
Scherzo para orquesta
Hans Pfitzner

Concierto para piano y orquesta nº 4
Anton Rubinstein

Rapsodia para violín nº 2
Bela Bartók

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 4
Anton Dvorák

Danzas de Galánta
Danzas de Marosszék
Zoltan Kodály

Fantasía sinfónica sobre temas de la ópera "La mujer sin sombra"
Richard Strauss

Líneas Tensas!

Ferran RUBINSTEIN.






martes, 21 de julio de 2015

(CASI) CERRADO POR VACACIONES, UN AÑO MÁS.


RUBINSTEINFISHING (CASI) CIERRA POR VACACIONES.

Del 24 de julio al 23 de agosto 




Hola Kamaradas:

Un año más, han llegado las vacaciones de verano, por lo menos para mi.
Dicen que todo pasa y todo llega, pero de momento espero tanto que el tiempo de vacaciones dure lo máximo posible, como que tarde lo más posible la hora de volver a la siempre aplastante rutina.
Como en otros años, estas vacaciones van a suponer el poder disfrutar de la playa con la familia, tener tiempo extra para leer más y escuchar más música (en mis caso clásica, por supuesto) e incluso poder reencontrarme, durante unos días, con los compañeros del club excursionista, para volver a desgastar suelas de botas en nuestro querido Pirineo.
Además, y tal como habéis imaginado, también habrá tiempo para la pesca. Quizás no tanto como quisiera, pero os puedo asegurar que aprovecharé al máximo las ocasiones que tenga para enfundarme el vadeador y meterme, caña en mano, en el río.
Otro año más, no voy a ir demasiado lejos para pescar, y me voy a seguir moviendo por "destinos de proximidad", de entre los que frecuento todo el año. Pero ello no quiere decir que esto sea menos emocionante que desplazarse lejos para pescar . Cada día de pesca, es una nueva aventura, y cuantas veces no habremos disfrutado, casi por sorpresa, de sitios que creemos tener archiconocidos, y que pescados en otros días, y a otras horas, nos ofrecen una visión radicalmente distinta de los mismos.
Espero seguir contando, a partir de finales de agosto, con vuestra fidelidad como seguidores del blog, y lectores de mis artículos. A partir de esas fechas, publicaré los que correspondan a los días de pesca que haya  tenido ocasión de llevar a cabo durante las vacaciones, todo y que no descarto algún que otro pequeño adelanto, si la disponibilidad de conexión a Internet, y el tiempo, me lo permiten. 
¡¡Hasta finales de agosto y feliz verano a todas y a todos!!
Líneas Tensas!!


Ferran RUBINSTEIN.

lunes, 20 de julio de 2015

JP-751. MAÑANA DE SALMÓNIDOS ANODINOS Y TARDE DE CIPRÍNIDOS PODEROSOS, EN LA "PATAGONIA CATALANA". Sábado, 18/07/2015



JORNADA DE PESCA Nº 751



De poco menos que magnífica se puede considerar la jornada de pesca de este tercer sábado de julio, que además ha coincidido con una fecha del calendario (la del 18 de julio), que evoca, para bien o para mal, un régimen político del pasado, y la celebración en tiempos del mismo, de lo que para unos fue la salvación de la patria, y para otros un golpe de estado contra la legitimidad democrática.
Posiblemente, la que ocupa este artículo ha sido una de las mejores de lo que llevamos de temporada, e incluso de lo que llevamos de año natural. Y el caso es que, de nuevo, lo que ha hecho excepcional la misma no han sido las truchas, pese a estar en plena temporada de salmónidos y, por ende, haber visitado un coto intensivo de repoblación (captura y fríe admitido), sino los ciprínidos, y en especial las siempre poderosas carpas, que en esta ocasión han amenizado una tarde de la que, a priori, esperaba bien poco, tras una mañana en que las truchas arco-iris de repoblación se comportaron de un modo más que activo, y su pesca siempre con "jogo bonito" o pesca lo más ligera posible, sirvió para divertirme hasta que, llegada la hora de la siesta de pintonas e irisadas bajo el sol, otros peces, más amigos de la luz solar y del agua calentita, tomaron el relevo de la actividad.    
Para bien o para mal, esta jornada quedará siempre en mis recuerdos, como tantas y tantas otras, por lo menos hasta que el deterioro neuronal la borre de mi memoria. Sin embargo, y aparte del presente artículo, no va a quedar de la misma ningún otro documento gráfico, ya que tuve la mala suerte de dejarme la cámara de fotos olvidada en casa. Un olvido causado por haber preparado el equipaje de pesca a última hora, deprisa y corriendo, como no suele ser mi costumbre, pero cosa que de vez en cuando me puede pasar, y de hecho me pasa . Tampoco es que lo lamente demasiado. Las imágenes están muy bien para ilustrar artículos, pero ya hay bastante profusión de las mismas, hasta la saciedad diría yo, en las redes sociales. Tanta abundancia de peces derrotados, y de victoriosos pescadores estirando brazos hasta el tirón muscular, me lleva a pensar si en el fondo no estaremos perdiendo el norte, y llegando a olvidar que lo más importante es la satisfacción que nos ha dado el pez, y cuan efímeros son esos momentos, de pelea, de captura, de suelta... al fin y al cabo, el mundo mismo es efímero: una bola loca girando alrededor de una estrella anciana y gastada, viajando a toda velocidad por un universo para el cual, el tiempo de ese planeta, y de esa estrella, es tan breve como el aleteo de un vencejo en una tarde de verano, y su existencia misma tan insustancial como la carrera de una hormiga en una tapia desconchada, o el graznido lejano de un pato en un cañaveral.
El largo y árido verano sigue su curso de un modo implacable. Este sábado tampoco fue una excepción, y menos en Oliana, en donde llegamos a estar a 34 º C a primera hora de la tarde. Ni tan solo la brisa que sopló durante los primeros compases de la jornada, sirvió para refrescar el ambiente, pues venía ya recalentada. Por la tarde, a la hora de acabar la jornada de pesca, se estaban levantando poderosos cumulonimbos en el horizonte, señal de que se estaban preparando tormentas, que al final acabaron restringidas al Área Pirenaica..
A diferencia de mi última visita a este coto, hace tan solo tres semanas (1), el río Segre bajaba con un caudal muy menguado, por debajo de los 12 m3/seg. que suele ser lo habitual cuando ya no es necesario echar mano de la apertura de compuertas para trasvasar agua desde el pantano de Oliana al de Rialb. Este caudal tan bajo propició, y mucho, el hecho de poder pescar lo más ligero posible, y de tener a tiro, incluso a mosca seca, a peces activos en superficie.
Antes de comenzar a pescar, tuve el placer de saludar a Jordi G., un asiduo seguidor de este, nuestro blog, al que le agradezco mucho su fidelidad hacia el mismo. A primera hora de la tarde, llegó mi amigo Manolo Gracia, con toda la familia, a pasar el día pescando. Esta vez no pudimos coincidir a pie de río, pero tarde o temprano volveremos a pescar juntos, pues al igual que yo es un asiduo y entusiasta de Oliana, sobre todo en verano, un coto que a lo largo de años, y sobre todo en su época como estricto sin muerte, se ganó el apelativo de la "Patagonia Catalana", dada la gran cantidad de truchas de tamaño trofeo que poblaban sus aguas.
En esta ocasión, y siendo también una costumbre en mis visitas veraniegas a Oliana, fui a pasar la mañana a la extensa tabla del Camí de l´Oliva, en la parte alta del coto. Allí, hubo actividad en superficie a lo largo de toda la mañana. Esto, unido a la poca profundidad del bajío de aguas someras, hizo posible la pesca muy ligera, bien con tandems de seca y ninfas de pequeño tamaño y peso casi testimonial, o bien directamente a mosca seca.
Este primer episodio estuvo francamente divertido, aunque el resultado fue bastante anodino en cuanto a capturas, pues acabé pescando solo truchas arco-iris de repoblación, todas ellas bastante clónicas, de entre 30 y 35 cms.: 2 con una microninfa muy peculiar: una mini-pompom con penacho de color salmón, y 6 a mosca seca (4 con el tricóptero del tándem y 2 con una mosca emergente de conjunto, con exhuvia).
Pasado largo el mediodía, y muerto de sed como estaba, salí del río y volví al coche para echar un trago de te con limón de mi nevera portátil. Ya que estaba allí, y mas que nada por pura perrería, me quedé a pescar a la vera del coche, esta vez a ninfa. La postura, una poza arrimada a la orilla y una tabla pegada a la misma, estaba llena de barbos y carpas, pastando al sol. Aquí fue cuando el protagonismo de la jornada empezó a cambiar de los pijamas de pintas a los pijamas de escamas gruesas. En buen rato, casi una hora y media que le dediqué, conseguí revolcar una gran carpa, que se desclavó (igual estaba cogida "al robo" por una escama), y la captura de una bermejuela, o gardi, en un ataque por sorpresa cuando estaba recogiendo la ninfa. La verdad es que esta conducta agresiva, observada ya en otras ocasiones, me tiene muy sorprendido  pues yo la tenía como común en las bagras e incluso en los barbos, pero no en el pez de las aletas rojas.   
Las hora dos y media de la tarde marcó un punto de inflexión, y de duda, en el devenir de la jornada ¿que hago?¿a donde voy?.Mi primera intención fue irme a pie, río abajo. a buscar el frescor de las corrientes en busca de truchas que quizás con el agua más fría y oxigenada no estuvieran durmiendo la siesta, como sus compañeras que habitan las aguas someras de las tablas recalentadas por el sol. Sin embargo, las posturas que pensaba pescar estaban ya ocupadas, lo que motivó que tomara la decisión de subir al coche, y marchar a otra latitud del río, y de paso ¿porque no? tentar a esos ciprínidos que tanto me atraen, y más si puedo pescarlos a mosca.
Inevitable: si quieres asegurar la presencia de ciprínidos en Oliana, no hay como ir a la gran poza del puente de Tragó. Pero esta vez me encontré con que ya estaba parcialmente ocupada por bañistas, y me tuve que conformar con pescar no tan solo en compañía, sino también por restringir mi acción de pesca en la entrada de la corriente a la poza, zona también muy querenciosa, todo sea dicho.
Nada más tomar posesión del sitio, ya me di cuenta de que aquello iba a ser todo un desafío: estaba lleno de carpas y barbos, algunos incluso a tocar de orilla, pero esto no quería decir que fuera tarea fácil pescarlos. A veces, cuando están más "a vista", mas cuesta conseguir alguna picada, y acabas hecho un manojo de nervios y un saco de decepción, al ver que estos grandes y poderosos peces ni tan solo se dignan a mirar tus ninfas.
En esta ocasión, todo y el riesgo de perder material a base de enrocadas, no quedaba otra que llevar las ninfas a pegar del suelo. Como arma definitiva, confié en una ninfa "pompom", atractora multiespecies por excelencia, con el penacho de  color salmón. 
Esta vez, el invento funcionó. al cabo de unas pocas varadas, siempre en corto, pues tenía muchos peces a menos de cinco metros de radio de mi acción de punta de caña, vi un relámpago  bajo el agua (pez que se gira), y al clavar instintivamente, todo y no haber notado ni tracción en el hilo, me encontré con una gran carpa al otro extremo de la línea...¡comienza el partido!. Cada día estoy más en desacuerdo con aquellos que consideran a los ciprínidos como "peces de segunda categoría", y su pesca algo así como arrastrar un saco de cemento por el río. Para desmentir esta opinión, fruto seguro de gente que no se ha dignado a pescar ciprínidos en serio, la carpa que tenía calvada me desafió con dos carreras, una río abajo y otra río arriba, además de con un salto que sería la envidia de cualquier trucha. Realmente el animal, una carpa común, me hizo sudar tinta de calamar, pero tras casi 10 minutos de tiras y aflojas, se entregó y pude meterla en la sacadera. Tras lamentar el haberme dejado la cámara de fotos en casa, llegó la hora de las comprobaciones: la muy ceporrona estaba bien cebada, y medía algo más de 60 cms.
Tras la alegría, y el derroche de adrenalina, daba ya el día por bueno, cuando paseando de nuevo la ninfa por la zona querenciosa, noté una pequeña oscilación en la bolita del señalizador de picada, y tras el golpe de muñeca "por si acaso", noté como si hubiera clavado un enorme tronco, y al percibir vida en la linea me di cuenta de que volvía a llevar otro pez grande clavado: ¡otra carpa!. Este vez, la pelea no fue menos titánica que la anterior, y solo al cabo de un buen rato de cansar al miura de agua dulce, pude apreciar que llevaba una carpa royal (o carpa de cuero o de espejos) paseando por el río (aunque a ratos tuve la impresión de que ella me paseaba a mi, cosas del calor, o de la cacofonía de las cigarras en la arboleda, auténticas "Variaciones Goldberg" (2) de la naturaleza, para semovientes insomnes). Finalizada la batalla, me di cuenta de que toda y ser esta carpa ligeramente más rechoncha y de un poco menos de longitud (pasaba un poco de los 50 cms.), había resistido al ensalabrado incluso más que la primera, la común, quizás porque esta basó su estrategia de liberación en un fuerte y rápido desgaste basado en carreras a todo gas, corriente arriba y corriente abajo.
Henchido de satisfacción, no daba crédito a lo que estaba pasando, cuando ¡zas!, en el momento de encender un cigarrillo, con los señuelos derivando todavía aguas arriba, me encontré sin previo aviso peleando con otra carpa, otra royal, que como las dos anteriores no había dudado en engullir la ninfa "pompom". Con el cigarrillo en la boca, y el humo metiéndose por los ojos, inicié otra larga pelea, que se me hizo inacabable (mi brazo necesitaba ya reflex), y de la que fue testigo el padre de Manolo, que en ese momento pasaba por allí y me pilló muy ocupado, con la caña bien doblada. Tercera carpa, y esta vez muy parecida, incluso en tamaño y longitud, a la anterior   
Por fin, tras esta captura, vino un interludio de tranquilidad, en el que todo y seguir pescando, pude incluso darme el lujo de fumar un cigarrillo sin interrupciones. Pero la paz iba a durar poco, pues estaba visto que la "pompom" hacía estragos, por lo menos esa tarde, y tras otra picada de las que parece hayas trabado con la ninfa el Transiberiano en plena marcha, camino de Vladivostok, me encontré remolcando, con mi pobre y dolorido brazo, otra carpa más, otra royal (parece que hay un buen cardumen de carpas de este tipo residentes en esta poza) que me dio tanta o más faena que las anteriores, y que  una vez ensalabrada, resultó tener una longitud no muy inferior a las otras dos: quizás de unos 5 cms. menos a la baja).
Hago aquí un inciso, para comentar que creo que fue un acierto, por mi parte, el llevarme a Oliana una caña medianamente potente, como es el caso de la Scott A2, de 10 pies para línea 6. Quizás perdí algo de precisión en el lance, y de sensaciones en las peleas, a la hora de pescar truchas de mediano tamaño, activas en superficie, con moscas secas o tandems muy ligeros, pero me dio una gran seguridad a la hora de enfrentarme a peces de gran tamaño. También he de decir, que el carrete Adams se portó de maravilla, sobre todo por la fiabilidad de su freno progresivo: una herramienta dura, resistente y sobre todo trabajadora. a un precio realmente irrisorio, si se compara con marcas de las llamadas de "renombre".
Tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe. Y así sucedió, que de tanto arriesgar, perdí el combo de ninfas en una buena enrocada (esta vez no era carpa, y la tensión de linea se quedó en eso) ganada a pulso de pasearlas casi dragando el lecho del río. Como me ha sucedido otras veces, un contratiempo de esos que requiera una laboriosa operación, bien sea simple, como empatar nuevos señuelos, o compleja, como rehacer un bajo de linea entero, puede llegar a desactivarme, y mas si al mirar el reloj, compruebo que falta apenas un cuarto de hora para las cinco de la tarde, que estoy empapado en sudor, cocido como un gorrino en mi propio vader, y que encima mis tripas claman por una bien merecida merienda.
Poco a poco, los ciprínidos han llegado a mi vida como pescador a mosca, y espero que lo hayan hecho para quedarsse. Hace muchos, muchos años, cuando la pesca a mosca era una utopía para mi, ellos fueron los grandes protagonistas de mis jornadas de pesca.: días de gusanitos, masillas y aguas paradas. Todo vuelve, a la larga o a la corta, pero hay que reconocer que hay pasados que de tan bien haberse sabido reinventar, incluso parecen que sean una novedad realmente extraordinaria.     




(1) Ver el artículo Jornada de Pesca nº 748, del 28/06/2015 en este blog.
(2) Las Variaciones Goldberg, de Juan Sebastián Bach, son una obra para clavecín solo (actualmente se toca en versión para piano), dedicada Johann Gottlieb Goldberg, un clavecinista muy famoso en aquel tiempo del Barroco, y que era usada noche tras noche, para que el noble alemán que daba empleo a Goldberg, conciliara el sueño escuchando esa composición. 




JORNADA DE PESCA Nº 751



 Sábado, 18 de julio de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº 32
Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 17

Coto Intensivo de Oliana S. M.  SE08 A/B
(modalidad del ticket: sin muerte)
Río Segre

Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 6 truchas arco-iris a mosca seca, 2 truchas arco-iris a ninfa, 4 carpas a ninfa y 1 bermejuela a ninfa.

Equipo de pesca a mosca:
Caña: Scott A2 - 10 pies - línea 6
Línea: Adams 6WF - flotante
Carrete: Adams

Climatología: dia soleado y muy caluroso.

Caudal: bajo, por debajo de los 12 m3/seg, que suele ser el caudal mínimo que mantienen en cuando no hay que trasvasar agua desde el embalse de Oliana al de Rialb.

Condiciones de vadeo: vadeable sin dificultad, y sin ser necesario el uso del bastón de vadeo salvo en puntos determinados del coto (grandes pozas, o alguna corriente fuerte).

Hora de inicio de la jornada: 08,30 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,45 h.

La música de hoy.

Viaje de ida:

Sinfonía nº 2
Alexander Von Zemlinsky

Concierto para piano y orquesta en "LA" bemol mayor "Saludo del Rin"
Concierto para piano y orquesta en "DO" mayor
Ferdinand Ries

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 8
Alexander Glazunov

Concierto para violín y orquesta nº 1
Joachim Raff

Concierto para violoncello y orquesta en "LA" menor
Robert Volkmann

Líneas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN.
 
 

domingo, 12 de julio de 2015

JP-750. UN AGRADABLE Y DIVERTIDO DÍA DE VERANO EN ALFARRÀS. Sábado, 11/07/2015



Una repoblación mas que correcta, y un río con un caudal amable, esperan a los pescadores, sobre todo a aquellos con menor nivel de exigencia y muchas ganas de diversión, en el Coto Intensivo de Alfarràs.
No hay duda de que, en verano y para aquellos que no nos podemos quedar a hacer "El Sereno", las mejores horas de pesca  son las primeras del día. En la mañana de esta jornada de pesca, incluso el calor ha dado una pequeña tregua, que se ha roto tan pronto se han disipado las nubes altas y se ha impuesto el sol.




JORNADA DE PESCA Nº 750



Poco o bien poco tengo que contar a mis queridos lectores, en lo que a acción de pesca se refiere, sobre esta jornada de pesca, situada ya en el corazón del estío. El hecho de no tener mucho que explicar, viene dado por haber ido a un coto intensivo bien repoblado, y encima el día después de la suelta semanal de truchas, como es el caso de Alfarràs. La  mayoría de vosotros ya sabe como van las cosas en los intensivos, sobe todo cuando se repueblan con corrección: no hay que esforzarse mucho, ni inventar ninguna piedra filosofal, para sacar truchas y divertirse, pues las gladiadoras fluviales recién llegadas al circo del río, en donde la mayor parte será pasto de plancha o sartén, suelen picar a todo, o a casi todo, con bastante inocencia.
Hacía muchos años que no iba a pescar en pleno verano a Alfarràs, y el recuerdo que tengo de las últimas veces es el de llegar y encontrarme con un río muy alto de caudal, por las necesidades del regadío y la consiguiente apertura de compuertas desde el Pantano de Santa Ana, y terminar pescando a ninfa pesada una repoblación que se había refugiado en el fondo de las pozas. Sin embargo, esto ha cambiado desde hace tiempo, y ahora el desembalse estival solo se nota en la parte superior del coto, pues al llegar al puente de la carretera C-26 las bombas hacen su faena y derivan el agua hacia el canal. Por esto, y a excepción de los martes, al igual que el resto del año, el caudal de la Noguera Ribagorçana en Alfarràs, allí en donde se hacen las repoblaciones semanales, o sea del anteriormente citado puente hasta la curva de la Finca La Gravera, siguiendo siempre el camino asfaltado paralelo al río (más menos unos cinco kilómetros y medio), baja con un muy amable caudal que va de lo medio-bajo hasta lo realmente bajo, como me encontré en esta visita, y que me sorprendió al ser incluso más bajo de lo habitual en los otoños e inviernos, que suele ser cuando más frecuento este intensivo.
Habida cuenta la reducción del tramo a repoblar, los 150 - 200 Kgs, de truchas arco-iris semanales dan mucho de si, y más si se va a pescar en sábado, juesto el día después de la repoblación del viernes, que además es día de descanso del coto. Desde luego que esto no supone, para nada, la vuelta a los tiempos de la "Fábrica de Sueños" del Alfarràs de la primera mitad de la década pasada, ni por cantidad  repoblada, ni por calidad de la trucha, pero si que es una repoblación la mar de decente, y suficiente como para dar satisfacción a los pescadores,  sobre todo a aquellos que, como yo, somos poco exigentes, o ya sabemos a lo que vamos cuando pagamos un ticket de un intensivo en donde se permite la pesca con muerte.
A fecha de hoy, no tengo ninguna duda, de que en Alfarràs se repuebla mas o menos lo mismo que en Pedret, pero en este último coto se repuebla el jueves, y el mismo viernes la cuba semanal ha sufrido una auténtica matanza, que deja ya el coto bajo mínimos para los que no les queda otro remedio que pescar en fin de semana. Quizás la diferencia con Alfarràs estriba no solo en que aquí se repuebla en viernes, sino también en que, a diferencia de Pedret, hay muchos mas pescadores sin muerte, y esto hace, según el testimonio de varios amigos míos que son habituales de este coto intensivo de la Noguera-Ribagorçana, se sigan capturando truchas a lo largo de la semana, e incluso haya quien, pescando con muerte, hace cupos tal día como un jueves, o sea al último antes del día de descanso por nueva repoblación.
Este verano, de un continuo y persistente calor, se me está haciendo realmente largo, y la espera para las vacaciones, eterna. Por suerte, a finales de la pasada semana, remitió la ola de calor africano que había puesto los termómetros por encima de los 40º C en gran parte de Catalunya durante casi dos semanas, y todo y seguir persistiendo las altas temperaturas y la ausencia de precipitaciones significativas, el fin de semana ha sido de "calor de verano" y no ya de "burbuja de aire caliente". De hecho, durante las primeras horas de esta jornada de pesca, un velo de nubes altas ocultó el sol y mantuvo a raya la temperatura, que resultó incluso gratamente fresca, hasta que pasadas las diez de la mañana se impuso el sol, y a lo largo del día la temperatura fue la propia de un mes de julio en una comarca de interior del territorio.
Todo y estar en plena temporada de salmónidos, con los cotos abiertos, soy de los que no desdeña pescar intensivos de repoblación de tanto en tanto durante la misma, en busca más que nada, de pasar un rato de diversión sin demasiada exigencia.
Había mucha gente pescando este sábado en Alfarràs. Incluso había personal, muy madrugador, ya metido en el río a la temprana hora a la que llegué, rondando las ocho menos cuarto de la mañana. Un dato que me pareció curioso es que , a difrencia de otros intensivos, en Alfarràs se observa casi una paridad (casi 50% - 50%) entre pescadores de lance ligero y mosqueros.
Por lo menos en la parte del coto en que estuve pescando (zonas media y baja del sector con repoblaciones), la truchas estuvieron muy activas por la mañana y hasta el mediodía. A partir de primera hora de la tarde, con el caudal menguado y bajo una solana implacable, los peces se echaron una buena siesta, y hasta la hora de finalizar la jornada, a eso de las cuatro y cuarto de la tarde, tuve que irlos buscando en posturas a la sombra.
En acción de pesca, y dado el magro caudal del río, primó la pesca con tandems muy ligeros de seca y ninfa, ahogada y ninfa, o con combos de dos ninfas de muy poco peso. No fue una pesca confortable, dada la sobredimensión del equipo, ya que mis referentes de otros veranos, en lo que a caudal se refiere, me hicieron optar por una caña potente, de diez pies para linea 6 (o sea, mi Scott A2), para pescar con ninfas pesadas, en vez de una más ligera con la que hubiese lanzado con más comodidad, como hubiese sido el caso de una caña de 9 pies para linea 5 (por ejemplo, mi Vision GT-Four).     
Al final, el día terminó con la captura (y suelta, por supuesto) de 18 truchas arco-iris, de las cuales 17  picaron a diversos tipos de microninfas, siendo la que más capturas consiguió un perdigón de color rojo chillón, y solo 1 sucumbió, casi en superficie, a los encantos de una mosca ahogada (verde con brinca amarilla) que llevaba ese momento en el tandem.
Pese a la muy uniforme de los ejemplares capturados, tuve la suerte de tener entre las manos al menos cuatro con las aletas ya bien desarrolladas, lo que me da a pensar que quizás ya hay un porcentaje de truchas no sacrificadas que están sobreviviendo en el río. Quizás lo mejor, a nivel de capturas, fue la más pequeña de todas: una trucha arco-iris del tipo "tigre" de poco más de 20 cms. con sus bandas verticales y sus completas aletas de color rojo. Una trucha nacida en el mismo río. Si hay esta, seguro que hay más.
Según mi amigo Iván F., de Igualada, un asiduo del coto, sobre todo en días laborables, 18 truchas le parecen pocas capturas en Alfarràs. Puede que si, pero a mi, dada la cantidad de gente que había pescando, lo muy pisado que estaba el río, y la larga siesta que se pegaron los peces por la tarde, incluso me parecen demasiadas. Además, en estas visitas a cotos intensivos, con el evidente propósito de divertirse, creo que está de más ir a ver de capturar el máximo número posible de truchas, pues puede llegar a ser incluso aburrido a partir de la trucha clónica número veintitantos, sino antes. Personalmente, creo que estas ocasiones de pescar en intensivos pueden ser muy utiles para probar cosas nuevas, y para practicar lances, con el incentivo de una captura como premio al ejercicio. Por eso, y todo y estar en un intensivo bien repoblado, y con muchas ventajas a favor, ante todo opté por el "jogo bonito", y bien guardadas en mi caja quedaron "armas letales" en estos sitios como perdigones de colores chartreuse y rosa, lombrices de chenille y pompones de color salmón.
Esto se acaba, pero no me voy a despedir sin antes manifestar el placer de haber saludado tanto a mi amigo Antonio Vaca, el siempre eficiente y muy profesional guarda del coto, como a mis amigos y seguidores fieles de este, nuestro blog, los Graells, Jordi padre y Jordi hijo, los cuales creo que tuvieron un día de pesca realmente espectacular y divertido.  
Espero tener cosas más interesantes que contar, por lo menos a nivel acción de pesca, en próximos artículos. De momento, me conformo con poder dejar constancia de que, por contra de lo que a priori se podría pensar, a fecha de hoy Alfarràs no es un mal destino de pesca, siempre y cuando uno quiera pasar un rato divertido sin más pretensiones.  




JORNADA DE PESCA Nº 750




Sábado, 11 de julio de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº 31
Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 16

Coto Intensivo de Alfarràs S. M. NR12 A/B
(modalidad del ticket: sin muerte)
Río Noguera-Ribagorçana

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 17 truchas arco-iris a ninfa y 1 trucha arco-iris con mosca ahogada

Equipo de pesca a mosca:
Caña: Scott A2 - 10 pies - línea 6
Línea: Adams 6 WF -. flotante
Carrete: Adams

Climatología: primera hora de la mañana con nubes altas y temperatura suave, y el resto de la jornada con sol y altas temperaturas.

Caudal: bajo

Condiciones de vadeo: vadeable sin dificultad,  no siendo necesario el uso de bastón de vadeo.


Hora de inicio de la jornada: 08,30 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,15 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 3
Anton Rubinstein

Sinfonía nº 3
Leevi Madetoja

Obertura para un Festival Académico
Johannes Brahms

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 3 "Renana"
Robert Schumann

Sinfonía en "FA" sostenido
Suite de "Mucho ruido y pocas nueces"
Erich W. Korngold

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.