"Si, al igual que yo, sois de los que creeis que tenéis poco que enseñar, mucho que aprender y aún más que compartir, éste es vuestro blog".

lunes, 20 de abril de 2015

JP-739. PEDRET DEL SUR Y ZONAS LIBRES DEL LLOBREGAT: ABARCANDO MUCHO Y APRETANDO POCO. Sábado, 18/04/2015

Bien sea a través de la intrincada red de canales del Llobregat, bien sea gracias a alguna apertura de compuertas del pantano de La Baells, las truchas arco-iris de repoblación de Pedret llegan a las zonas libres, algunas de ellas muy distantes de este coto intensivo. 

Las pequeñas truchas fario han vuelto a aparecer en el "Pedret del Sur", e incluso río más abajo.




JORNADA DE PESCA Nº 739


 
Dice el refrán que "quien mucho abarca, poco aprieta", y quizás sea este uno de los más acertados dichos del refranero español. Precisamente, el mismo podría aplicárseme, a tenor de lo sucedido en la jornada de pesca que paso a relataros, en la que quise estar en demasiados sitios en un solo día, para acabar estando siempre lejos del lugar en donde los peces entraban en actividad. Pese a eso, no fue esta una jornada mala, pues capturas las hubo, y emociones también, pero la verdad es que, con tanta dispersión de objetivos, los resultados quedaron muy por debajo de las expectativas que me había hecho previamente.
Ya hace tiempo que soy consciente, de que mi tiempo de pesca es muy limitado, debido tanto a las obligaciones laborales, como a las familiares, todo y que, comparado con otros trabajadores y padres de familia, tengo mucha suerte de poder, salvo contadas excepciones, disponer casi todos los sábados del año para la práctica regular de mi afición favorita.
Sin embargo, algo en mi se niega a resignarse. De un tiempo a esta parte, estoy siempre poseído por unas ansias insaciables de ir a pescar, de disfrutar de largos días en el río y de poder darme el lujo de gastar más tiempo del que en realidad tengo, pescando, o por lo menos intentándolo, de tal manera que me causa una frustración terrible, y me atormenta una auténtica rabia, el ver discurrir mis días en  los espacios cerrados en donde  mayormente transcurre mi vida cotidiana, alejado de esa sensación de libertad, y de esa paz de espíritu, que sientes cuando estas en el río caña en mano. Supongo que mucho de ello tiene que ver el que la jubilación aún esta lejana en el tiempo, o quizás sea que pasada ya la cincuentena la vida no parece ya tan larga, ni el porvenir demasiado brillante. Como decían los Jethro Tull, quizás es que soy "too old to rock and toll, too young to die" (1), o lo que es lo mismo: que se me ha "pasado el arroz" para muchas cosas, pero soy todavía demasiado joven para poder tener el pleno control de mi tiempo, sin que por ello se resienta mi economía.
Supongo que es este sentimiento de frustración, lo que ha generado la reacción de querer aprovechar al máximo mi tiempo libre, y en especial mis días de pesca, todo y a sabiendas de que este sobreesfuerzo físico, y también psicológico, puede llevarme al agotamiento.
El caso es que en esta jornada de pesca, pasada ya la Semana Santa (que aproveché bien poco, a nivel pesca, un año más) y bien entrada ya la primavera (este año más seca que de costumbre), me propuse para "aprovechar el tiempo" el pescar nada más y nada menos que en tres sitios distintos en el mismo día: en dos zonas libres sin muerte del Llobregat y en la parte baja del Coto del Pedret.
A la primera zona libre, de donde tenia referencias, mediante mis informadores, de buenas capturas a mosca seca la semana anterior, llegué demasiado temprano, y me fuí también demasiado pronto. Era poco después de las nueve que comenzaba a pescar, a ninfa ya que no veía atisbos de actividad, y me fui cerca de las doce y media, sin haber visto ni una sola ceba, y con la magra recompensa de haber pescado solo una trucha arco-iris y otra fario, ambas con la imitación subacuática. La irisada tenía toda la pinta de proceder de alguna repoblación del coto del Pedret, todo y que la zona de influencia de las repoblaciones del mismo quedaría muy lejos de esta zona libre, pero esto se explica facilmente porque, bien sea por la intrincada red de canales del Llobregat, o debido a alguna crecida del río, mediante apertura de compuerta del pantano de La Baells, las truchas de repoblación, sean mikiis o fario, lo tienen fácil para colonizar tramos inferiores de río.
Según supe más tarde, un amigo mío, que estuvo pescando el mismo día esta zona, llegó cuando yo ya me había ido, y se encontró con el río con el mismo amable caudal que yo para pescar, y además con las truchas muy activas en superficie, por lo que disfrutó de una estupenda jornada pescando incluso a trucha vista.
Este año, como el anterior, y desde que han ido suprimiendo cotos intensivos en la Catalunya Central, Pedret vuelve a estar, los fines de semana, igual de patético que estaba la temporada pasada. O sea, que la cuba del jueves, cada vez más vacía (esta semana echaron solo 100 kgs.) es masacrada ya el viernes, día en que llegan a venderse entre 50 y 70 tickets, siendo el 95% de los mismos permisos con muerte. Al igual que el año pasado, caso de visitar Pedret antes de final del verano (a partir del 1 de septiembre sólo se puede pescar sin muerte), sale más a cuenta, por lo menos para mi, quedarse en ese "Sur del Pedret", en donde no se repuebla, pero en donde, con paciencia, uno puede tensar líneas a costa tanto de truchas arco-iris repobladas, aunque con cierto grado de veteranía,  que se han descolgado río abajo, como con farios, mayormente ejemplares juveniles, que también proceden de las repoblaciones puntuales que se hacen con las mismas, también con otras comunes, procedentes de la cabecera del río y que han viajado hasta aquí, e incluso más río abajo, gracias al Canal Industrial de Berga, que desagua en estas latitudes meridionales del coto, e incluso con alguna que otra autóctona de la Riera de Metge, pequeño afluente del Llobregat , que desemboca en el mismo cerca de la pared de la presa del pantano de La Baells,
El intervalo de tiempo que dediqué a este Pedret Meridional fue el más productivo de la jornada, ya que pesqué un par de irisadas muy combativas (una de ellas con toda la pinta, a tenor de sus muy bien formadas aletas, de llevar bastante tiempo en el río), y un par de preciosas farios juveniles con aspecto de no proceder de la última repoblación con jaramugos (2).
Al igual que en el rato en que estuve pescando, previamente, en la zona libre sin muerte, pude gozar del relax de la pesca en soledad, con la excepción puntual de la aparición en el río de un único otro pescador; un anciano que pescaba con caña larga de cebo, y que se quejaba de que río arriba no había quien pescase de lo abarrotado que estaba (me suena que igual había un concurso informal de alguna sociedad de pesca), y que encima no se veían truchas por ninguna parte. En todo el día, desde buena mañana, solo había revolcado un par de peces, y se le habían escapado. Por lo que vi, el buen hombre tenía un día aún menos afortunado que el mio, pues todo fue lanzar la caña y colgar un vinilo que llevaba en las ramas de un árbol de la orilla de enfrente...definitivamente, no era su día.
Y la historia, en lo que a pesca se refiere, terminó a eso de las dos de la tarde, de una tarde de las típicas de primavera, en la que las nubes cubrían el sol a ratos, amenazando lluvia de un momento a otro, para acabar disipándose como por arte de encantamiento, dando paso, otra vez, a un astro rey de esos que preludian el verano. Pero claro, yo en ese momento no era consciente que tras la sexta trucha se acabaría todo (Eso es to-tototo.tototodoooo amigooooos, que decía el cerdito Porky al final de cada episodio de Merry Melodies) (3), pues confiaba en que el día, que hasta ese momento transcurría más bien  por debajo de las expectativas que me había hecho, terminaría de un modo triunfal, y encima pescando a mosca seca, ya que me guardaba como último "as en la manga", el ir a otra zona libre sin muerte, situada aún más río abajo que la que había pescado hasta el mediodía, en donde esperaba medir mis fuerzas con peces resabiados que desafiarían la presentación de mis moscas en superficie.
Aquí es donde calculé mal mis fuerzas, y creo que perdí todo contacto con la realidad. Podía haberme quedado en el Sur del Pedret, y seguro que alguna que otra trucha más hubiese clavado. Tan solo que se me hubiese pasado por la cabeza volver a la primera zona libre sin muerte, hubiera encontrado un festival de cebas, pues más tarde supe que las eclosiones que no había habido en todo el día, sobre todo de rhodanys y baetis varias , las hubo en las horas en que estuve entestado en mis sueños de Don Quijote y mis quimeras del Rey Loco (4). Efectivamente, lo más interesante del partido se jugaba en otro sitio, mientras yo conducía un buen montón de kilómetros, y me agotaba andando, ataviado de pescador, por un vericueto de senderos comidos por la maleza, para llegar a una tabla al fondo de un barranco, un escenario "de cine", eso si, pero en el que no vi ni una puñetera ceba en casi dos horas y media.
Todo y así, no me resigné a que la última de tres mangas, en que había planeado el día, quedase sin acción de pesca, y prospecté bien a fondo esa tabla de mis sueños a golpe de tándem de seca y ninfa; un "jogo bonito" muy ligero, que como mucho sirvió para hacer prácticas de lance, que nunca vienen mal, y poco más, pues al mutismo de los peces, por lo menos a ras de superficie, siguió una ausencia total de picadas, incluso por debajo de la misma..
Mi sempiterna neverita portátil, con mis no menos sempiternos tes con limón, se había quedado en el coche, así que tras la agotadora caminata de vuelta, llegué al mismo totalmente agotado y sudando a mares, con la pinta más de un pordiosero que de un pescador. Seguro que a esa hora, en alguna que otra zona libre sin muerte, o incluso en el Sur del Pedret, habría truchas poniéndose las botas. Incluso se me pasó por la cabeza  emprender un nuevo viaje en coche, pero el agotamiento hizo mella en mi ánimo, y terminé desmontando, a regañadientes, la caña, antes de cambiarme de ropa previo ir a merendar para recuperar fuerzas.
Lo peor de todo, es que mientras merendaba, no terminaba de evaluar un día realmente tan decepcionante como un mal día de pesca. Al fin y al cabo, alguna que otra trucha había entrado en el salabre y, además, la Sinfonía nº 1 de Rachmaninov había sonado simplemente gloriosa, en las horas del amanecer, mientras la escuchaba conduciendo hacia El Berguedà.
Y lo que quizás es más terrible, es que es el momento en que estoy escribiendo el final de este artículo, y no termino de estar arrepentido de las decisiones que tomé en esta jornada. Al fin y al cabo, la llama de la ilusión no se apagó ni por un momento, y flotó en el ambiente un aire de gran aventura hasta el varazo final. No se si esto es bueno, o es malo, pero simplemente es... no puedo evitarlo; últimamente unas ganas locas de vivir al máximo mis días de pesca hacen suyas mis planes, y gobiernan mis actos. Es la búsqueda de la quimera, mítico monstruo o animal realmente extraño, o lo que viene a ser, para mi, no cejar en el empeño de encontrar alguno de esos momentos de gloria (captura de grandes peces nativos del río, a poder ser a mosca seca y tras una batalla titánica) que jalonan la vida de todo pescador, incluso la de uno tan malo como yo.   



(1) "Demasiado viejo para el rock and roll, demasiado joven para morir". Esta es una de las canciones más conocidas de Jethro Tull, aunque menos que "Aqualung", "Teacher", o que su poema de rock sinfónico "Thick as a Brick".
(2) Nombre por el que se conoce una trucha en edad juvenil.
(3) Dibujos animados de la Warner Bros. muy populares en mi infancia, entre los años 60 y 70, y que estaban protagonizados por el conejo Bugs Bonny, el Pato Lucas, el cerdito Porky o Silvestre y Piolín, entre otros personajes.
(4) Luis II de Baviera. 
    


JORNADA DE PESCA Nº 739


Sábado, 18 de abril de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº 20
Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 5

Coto Intensivo del Pedret S. M. LL03B (Sur del Pedret, tramo sin repoblaciones).
Zonas libres sin muerte del Llobregat (dos zonas)
Río Llobregat

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN

Capturas:

En las Zonas libres sin muerte del Llobregat: 1 trucha fario a ninfa y 1 trucha arco-iris a ninfa (todas las capturas en una de las dos zonas pescadas)
En el Coto Intensivo del Pedret S. M (Sur del Pedret, tramo sin repoblaciones) : 2 truchas fario a ninfa y 2 truchas arco-iris a ninfa.

Equipo de pesca a mosca:

Caña: Vision GT Four - 9 pies - línea 5
Línea: Adams 5 WF - Flotante
Carrete: Sage 4550

Climatología:

Día soleado y caluroso, con intervalos de nubes.

Caudal:

En las Zonas libres sin muerte. medio-bajo. (una de las dos zonas queda por debajo de la salida de un canal; por encima de la misma el río bajaba casi seco).
En el Coto Intensivo del Pedret S. M: bajo.  

CondIciones de vadeo:

En las Zonas libres sin muerte. sin dificultad, pero siendo recomendable el uso del bastón de vadeo.
En el Coto Intensivo del Pedret S. M: sin dificultad, y pudiendo prescindir del bastón de vadeo.

Hora de incio de la jornada:
 
En las Zonas libres sin muerte: 09,15 y 15,30
En el Coto Intensivo del Pedret S. M: 12,30

Hora de finalización de la jornada:

En las Zonas libres sin muerte: 12,00 y 17,00
En el Coto Intensivo del Pedret S. M: 14,30

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 1
Sergei Rachmaninov

Obertura Solemne
Alexander Glazunov

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 4
Concierto para piano y orquesta nº 4 "Encantamientos"
"Tre Ricercari"
Bohuslav Martinú


Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN




sábado, 11 de abril de 2015

JP-738. LOS SALMÓNIDOS HABITUALES DE GUARDIOLA , Y EL EXTAÑO CIPRÍNIDO DEL BAIX BERGUEDÀ. Sábado, 11/04/2015

Uno de los habituales salmónidos de Guardiola de Berguedà
El extraño ciprínido del Baix Berguedà


JORNADA DE PESCA Nº 738



PRELUDIO. Alla Breve

Este año la primavera ha llegado con fuerza. A diferencia de las de los últimos años, la presente se está caracterizando no tan solo por las altas temperaturas, y los contrates térmicos entre el día y la noche, sino también por la escasa precipitación.
Quizás sea por esta falta de lluvias, que en algunas cuencas altas, y especialmente la del Llobregat, una vez que el deshielo finalizó en tiempo récord, el río y sus afluentes bajan con muy un caudal muy mísero, más propio de los meses del estiaje que no de principios de la estación florida.
Para este segundo sábado de abril, esperaba contar con la compañía de mi amigo Dmitriy Girshin, un eficiente pescador ruso de lance ligero, para visitar juntos el coto de Guardiola de Berguedà-La Pobla de Lillet, pero motivos laborales de última hora le impidieron acompañarme.
Libre del compromiso de enseñarle el coto a mi amigo (hasta ahora nunca lo ha visitado), activé uno de mis "planes B", que siempre tengo en la recámara: el de hacer una doble jornada en dos escenarios de pesca diferentes en el mismo día. En este caso, pescando en Guardiola de B. por la mañana, y yendo por la tarde unas horas a explorar, caña en mano, el coto de ciprínidos del Baix Berguedà, en donde es "vox populi" que sigue habiendo presencia de truchas.
 

LOS HABITUALES SALMÓNIDOS DE GUARDIOLA DE BERGUEDÀ. Allegro Moderato.

Tal y como comentaba en el preludio de este artículo, los contrastes térmicos, especialmente entre las horas del amanecer y las centrales del día, están siendo muy marcados desde que comenzó la presente primavera.
Por la mañana, todo y el cielo azul y limpio de nubes, tocó abrigarse un tanto, pues al llegar a Guardiola de Berguedà, y antes de proceder a tomar un desayuno ligero, la temperatura era tan solo de 1 grado positivo. Poco después, mientras me cambiaba de ropa, subió a 2, y a lo largo de las horas, y hasta que volví al coche, con el propósito de cambiar de zona, fue ascendiendo progresivamente hasta situarse en unos 23 grados, a la vez que también evolucionaba una nubosidad, de rápido crecimiento, que daba a pensar en que podría acabar lloviendo avanzada la tarde.
Esperaba que el deshielo no hubiese terminado todavía. La semana pasada, según me contaron fuentes fidedignas de crédito, tanto el Llobregat como el Bastareny bajaban, sino impetuosos, si alegres y cantarines. Por lo visto, en el plazo de una semana se ha acabado la poca nieve que quedaba por fundirse, y ahora ambos ríos ofrecen, en lo que respecta al caudal, un aspecto más propio de julio que no de abril. Esperemos que vaya lloviendo, a lo largo de la primavera, o de lo contrario la pesca en esta alta cuenca del Llobregat se va a volver tan incómoda y complicada como la de este sábado. Al menos, si alguna ventaja tiene lo del río huesudo y pedregoso, es que te puedes ahorrar el uso del bastón de vadeo, ya que salvo que te metas en alguna de las muy pocas pozas que tengan algún relativo calado, el remojón, en caso de patinazo y caída al río, será poco menos que testimonial.
Para la acción de pesca, en esta mi primera visita de la temporada a este coto, elegí el tramo del Llobregat, y en concreto el sector que va desde un poco más arriba de la desembocadura del Gabarrós hasta pasado el pronunciado meandro cercano al kilometro 6 de la carretera que va a La Pobla de Lillet.
Tal y como es habitual en la mayoría de escenarios de este coto, quizá con la excepción del tramo urbano de La Pobla de Lillet, la acción de pesca es de fishing (mucho, poco, o el que haya), pero poco de fly, pues los que conocen el río por estos pagos, boscosos e incluso embarrancados en algunos puntos, saben bien que no es buen lugar para hacer volar la cola de rata. Aquí, como en tantos otros río de montaña, y este lo es, nos bastará con pescar a punta de caña, y con ello solventaremos la prospección de la inmensa mayoría de posturas que podamos pescar a lo largo del día, salvo que queramos malgastar nuestro, siempre escaso y valioso, tiempo de pesca desenganchando moscas de las ramas de árboles y arbustos.
Pese al estado prematuramente sediento del río, la estación real del año no engaña, pues basta mirar el todavía incipiente follaje de la arboleda para darnos cuenta de que estamos a principios de primavera, y poco más, y no ha lugar para pensar que vamos a localizar las truchas en el bullir de las corrientes, y aún menos en los espumeríos de pequeños saltos de agua. Si el río hubiera bajado con más alegría, posiblemente hubiera podido localizar a las truchas en las corrientes, sobre todo las de moderada velocidad, pero con el río tan justo de caudal, me tuve que emplear a fondo para ir paseando las ninfas por toda poza, oquedad subacuática en medio del cauce y blando lateral, de una orilla u otra, que fui encontrando.
Por otro lado, fue precisamente ese caudal de estiaje, avanzado a su estación, el que me permitió pescar con "jogo bonito", o sea lo más ligero posible: tándems de seca y ninfa y pequeños combos de ninfas de poco volumen y aún menor peso, incluyendo en los mismos, de modo ocasional, alguna mosca ahogada.
Para el estado del río, tal como bajaba, no me puedo quejar del resultado, pues al final de esta primera parte de la jornada, había conseguido pescar siete truchas fario. Seis de ellas picaron, y fueron capturadas, con diferentes variantes del patrón básico de pheasant tail, siempre en anzuelos por debajo del 14, y siempre con bolas de tungsteno por debajo del 2. De modo excepcional, una picó, y también terminó en el salabre, a la mosca ahogada, en uno de los intervalos de tiempo en que utilicé este tipo de imitación, en concreto esa roja con brinca negra que se conoce como "colibrí".
Siete truchas fario que se pueden definir como los habituales salmónidos que uno suele pescar en este  coto. Cuatro al menos eran de una buena talla, para lo que se suele pescar aquí: cercanas a los treinta centímetros. Las otras tres eran truchas pequeñas, de entre 20 y 25 cms. Curiosamente, las pequeñas eran las que más aspecto tenían de ser nacidas en el río, incluida la que picó a la mosca ahogada, qientras que las cuatro restantes presentaban toda la pinta de ser truchas de genética atlántica, procedentes de alguna de las ocasionales repoblaciones que se hacen, de tanto en tanto, en este coto, y que en este amplio tramo del Llobregat, desde la confluencia con el Bastareny y hasta los límites del antiguo coto sin muerte de La Pobla de Lillet, son bastante infrecuentes, ya que el mayor grueso de las repoblaciones se lleva a cabo, cuando sea que se hagan (ya que no consta en ningún calendario público, al no ser este un coto intensivo), en el tramo urbano y suburbano de La Pobla de Lillet, y sobre todo en el río Bastareny, en las cercanías de Bagà.


EL EXTRAÑO CIPRÍNIDO DEL BAIX BERGUEDÀ. Andante con alcuna licenza.


Con el cielo encapotándose por momentos, aunque no tengo constancia de que terminase lloviendo más tarde, subí al coche ataviado de pescador, tras plegar la caña, rumbo a la parte baja de la comarca, con la intención de ir a explorar, y de paso, si se daba la circunstancia, pescar, en el antiguo coto del Baix Berguedà, desde hace dos temporadas reconvertido a coto de ciprínidos, al que la gente suele conocer como el "Coto de Gironella", todo y que también lo es de Puigreig, y en un corto tramo también de la localidad no ribereña de Casserres.
Supongo que a todos los que hayan consultado, esta temporada y la anterior, el Listado de Zonas de Pesca Controlada de la Generalitat, les habrá llamado poderosamente la atención que este acotado de ciprínidos sea el único de Catalunya en que en el capítulo de capturas, se pemite ¡matar! dos truchas de más de 22 cms.
La verdad es que es, como decía al principio de este artículo, "vox populi" la presencia de truchas en este largo tramo de río, que en un tiempo, que queda ya muy lejano, fue uno de los mejores cotos deportivos para la pesca de la trucha en nuestra Comunidad Autónoma, y que tras un largo declinar de su rutilante estrella, agonizó como intensivo de trucha de baja calidad hasta devenir en un coto de ciprínidos, dividido en dos sectores, con una zona libre sin muerte de por medio.
 No pasen miedo aquellos que sean habituales de esta zona de pesca controlada, pues ya les aviso de antemano de que, al igual que es mi política con las zonas libres sin muerte, no pienso decir la localización exacta de donde estuve pescando, ni en esta ocasión, ni en ninguna otra que visite el coto . Más que nada, y todo y que soy un firme partidario de la transparencia informativa, creo que los pescadores deben acostumbrarse a explorar por si solos el río, y a sacar sus propias conclusiones.
Y para no crear falsas expectativas, ya adelanto de que en este coto la presencia de truchas está muy localizada en determinados puntos, y que las que hay son mayormente farios nacidas en el mismo río y muy astutas; nada que ver con los tiempos en que se recurría al cisternazo semanal con irisadas muñonas.
A eso de las dos y media de la tarde llegué por fin a pie de río, tras un pequeño viaje en coche desde Guardiola de Berguedà. En esta parte de la comarca, el cielo estaba cubierto por un fino velo de nubes que mantenía la temperatura a raya: tan solo 16 grados. De todas maneras, como durante la mañana había tenido calor con el forro polar, modelo de camuflaje, puesto (prenda que no sobraba para nada, cuando había comenzado a pescar poco después de las nueve de la mañana), opté por sustituir la tan invernal prenda por una más ligera chaqueta de chándal vieja, de color negro. Es por este motivo que en las fotos de la cabecera de este artículo, sale mi antebrazo izquierdo enfundado en dos prendas diferentes.
La zona que estuve explorando, la había pescado ya alguna vez hacía años. Creo que la última fue en 2004. Por aquel entonces era una de las más frecuentadas del coto, y tenía que compartir el río con más pescadores, la mayoría de ellos de cebo y cucharilla. Nada que ver con esta apacible tarde de primavera, en la que estuve completamente solo. Tan solo, por cierto, como lo había estado unas horas antes pescando en Guardiola de Berguedà.
 El otoño pasado hice una breve visita de exploración, esa vez sin caña, a esta misma zona, y el río me pareció sucio, enlodado y cubierto de una auténtica selva inundada de algas. Sin embargo, se ve que los efectos de la apertura de compuertas del Pantano de La Baells, a principios del pasado mes de diciembre, le han ido al Llobregat la mar de bien, pues ahora el tramo de río en cuestión está limpio de algas, e incluso se ven las piedras del fondo, todo y que aún quedan costras de lodo pegados a las orillas. 
A diferencia de la cuenca alta, en este tramo en concreto de la cuenca media el río bajaba con un caudal medio, que exigía un vadeo un tanto más cuidadoso, y con el agua muy limpia, señal de que hace tiempo que no llueve, o por lo menos no lo hace con intensidad. También hay que considerar que aquí, como en otros puntos del coto, hay la salida de un canal no muy lejos. Otra cosa, es irse a los tramos de río entre canales, pero esta es la eterna historia de nuestro querido Llobregat, el de sus 55 presas, el de las minicentrales y los chapapotes ocasionales.
Pese a lo limpio del río, y a su caudal manso, no se veía ningún tipo de actividad, ni de ciprínidos, ni de salmónidos, hasta que pasada media hora, en una tabla de corriente lenta, comenzaron a verse cebas. Una, dos , tres, cuatro, cinco, seis, siente, ocho (Maaaammmmbooooo, je, je je)... muchas, pero todas localizadas en el corto radio de las cercanías de un arbol caído sobre el río.
Costó mucho conseguir una picada. Era evidente que se cebaban a una profusa emergencia de efémeras oliva de un color amarillento, pero rechazaron varias imitaciones hasta que con una emergente generalista, con exhuvia de poywing (uno de mis más socorridos comodines), conseguí entablar una breve pero intensa batalla con una preciosa trucha fario que terminó en el salabre. Pese a su contenido tamaño, un poco mayor de 25 cms., el pez tenía todo el aspecto de ser un nativo del río.
Siguieron las cebas, y seguí dándome el gusto de pescar a seca. Ahora, rechazaban también la imitación que había tenido éxito, así que seguí cambiando de moscas, hasta que con otra imitación de oliva, pero esta vez con alas, clavé una segunda trucha, otra fario, que se me desclavó en una pelea mal gestionada por mi parte.
El festival de cebas, de estas truchas difíciles, se prolongó al menos una hora y media más, hasta que, de improviso, el espectáculo terminó tan de repente como había empezado, y el río volvió a quedar mudo.
Estuve un largo rato esperando a que volviera la actividad, pero finalmente desistí y salí del agua, apremiado por unas terribles ganas de orinar, que había aguantado como podía, pendiente de la actividad de las truchas.
Como se me hacía increíble pensar que este largo rato de actividad hubiese terminado de un modo tan súbito como definitivo, me pasee por la orilla, observando con atención a ver si veía al menos moverse a los peces, pero lo único que se veían eran las piedras. Los peces parecía haberse desvanecido en la nada. Un misterio más de los ríos, que tan fascinados nos tienen.
    

REFLEXIONES A LA HORA DE LA MERIENDA. Tema e Variazioni.

El tema de la merienda, previo embadurnado de Brummel, es recurrente en mis jornadas de pesca, pero esta vez introduje una primera variación, de merendar en un lugar muy distinto a los habituales en que lo hago en mis viajes de pesca al Berguedà, seguido de una segunda, al comenzar el viaje de vuelta a casa en un sitio desde el que hacía años no emprendía dicho viaje, y aún una tercera, durante el periplo en coche, de parar a hacer una pausa para un café en un pueblo, ya muy cercano a Barcelona, en donde tengo fundadas esperanzas de haber encontrado tanto a un buen amigo, como a un muy buen destino de pesca. Vaya... pero si esto parecen las "Variaciones Enigma" de Edward Elgar. Ya sabéis, a mi me encanta la transparencia informativa, pero también se jugar al juego de la insinuación y las medias palabras cuando conviene. Al fin y al cabo, a buen entendedor, pocas palabras bastan.




JORNADA DE PESCA Nº 738


Sábado, 11 de abril de 2015


Temporada 2014 - 2015 - Nº 19
Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 4

Coto de Guardiola de Berguedà - La Pobla de Lillet S. M.- LL01B
Río Llobregat, Bastareny y Saldes (pesca solo en el Llobregat en esta jornada).
Coto Baix Berguedà - LL04
Río Llobregat

Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Capturas:

En el coto LL01B: 6 truchas fario a ninfa y 1 trucha fario a mosca ahogada.
En el coto LL04: 1 trucha fario a mosca seca.

Equipo de pesca a mosca:

Caña: Vison GT four - 9 pies - línea 5
Línea: Adams 5 WF - Flotante
Carrete: Sage 4550

Climatología:

En el coto LL01B: mañana soleada y fría (3º C); mediodía y primera hora de la tarde con crecimiento de nubes y temperatura alta (21 º C)..
En el coto LL04: tarde: nubes altas y temperatura templada (18 º C)..

Caudal:

En el coto LL01B: bajo.
En el coto LL04: medio.

Condiciones de vadeo:

En el coto LL01B: vadeo fácil sin necesidad de usar bastón de vadeo.
En el coto LL04:: vadeo complicado según zonas, siendo preferible el uso del bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada:

En el coto LL01B:  09,15.
En el coto LL04:: 14,30.

Hora de finalización de la jornada:

En el coto LL01B:  13.30.
En el coto LL04:: 16,45.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 6
"Una Fiesta Eslava"
Alexander Glazunov

Concierto para violoncello y orquesta en "DO" mayor
Eugen d´Albert

Viaje de transición entre los dos cotos:

Concierto para órgano y orquesta nº 2
Joseph G. Rheimberger

Viaje de vuelta:

Sinfonía en "FA" mayor
Ludwig Thuille

Obertura para un Festival Académico
Johannes Brahms

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.







martes, 7 de abril de 2015

JP-737.YA LLEGÓ LA PRIMAVERA A UN "MAGIC ANGLÈS" SIN MAGIA. Jueves, 02/04/2015.


El río Ter, a su paso por "Magic Anglès", en un soleado día de primavera. Esperaba mucho de esta jornada de pesca de Jueves Santo, pero la verdad es que he tenido que conformarme con unos resultados más bien pobres.  


Esta preciosa trucha arco-iris, con pinta de llevar mucho tiempo en el río, junto con otra bastante más mayor, y aún más veterana, fueron las dos únicas capturas del día, fruto de las dos únicas picadas que tuve. Pesca pobre, pero efectividad al 100% y mucha tensión de lineas, todo y que concentrada en dos momentos punta. Quien no se consuela, es porque no quiere.



JORNADA DE PESCA Nº 737



De un modo excepcional, realmente inusual, y estadisticamente poco frecuente, este año ha hecho buen tiempo en Semana Santa, pues dejando aparte algún fenómeno tormentoso puntual y muy localizado, el sol y las altas temperaturas se han impuesto a lo largo de más de una semana en todo el Principado. Así, en un ambiente casi estival, según comarcas, la gente ha podido gozar del placer de llevar a cabo actividades al aire libre, desde tan  poco esforzadas como tomarse el vermut en un chiringuito playero, hasta las de alto gasto calórico, como hacer senderismo, ir a correr o hacerse unos kilometros en bicicleta, e incluso las de cierto riesgo, como escalar en roca o hacer recorridos, todavía con nieve, por la alta montaña.

Por supuesto, el buen tiempo también ha invitado a la práctica de la pesca, pero en mi caso, como suele ser habitual, mi tiempo para esta actividad en esta Semana Santa del año en curso, se ha limitado, al igual que otros años, a un solo día, en concreto el Jueves Santo, debido a que en estas fechas siempre aprovecho para poder cumplir con compromisos familiares pendientes, que se me van acumulando a lo largo del año.
Para este Jueves Santo, un dia soleado y plenamente primaveral, esperaba contar con la presencia de mi amigo Carles Vivé, pero unos problemillas de salud de última hora, relacionados con su espalda, me privaron de su siempre grata y docta compañía. Por suerte, a fecha de escribir el presente artículo, se encuentra mucho mejor.
En un principio, había pensado ir con Carles a pescar por la extensa zona libre del Ter, aguas abajo del Coto de Anglès, de la que es un gran conocedor, ya que hace mas de veinte años que la frecuenta. Por eso, todo y la inesperada ausencia de mi amigo, puse rumbo a la cuenca media del Ter, con la intención de revisitar algunos sectores de esa zona, explorados este pasado otoño. Pero lo planes se truncaron pronto, ya que en varios puntos en que me detuve para observar el río, vi que el mismo bajaba con un amplio caudal, lo auguraba una jornada tan complicada para la pesca, como incómoda para el vadeo. Por ese motivo, y sobre la marcha, decidí llegarme hasta el Coto de Anglès a ver que tal pintaban por allí la cosas.
Curiosamente, por "Magic Anglès", ese intensivo sin muerte siempre tan legendario, como codiciado a la hora de pescarlo, el rio Ter bajaba con un caudal mucho más comedido: unos 11 m3/seg. de agua limpia, perfectamente pescable y vadeable con precaución.
Tras cumplir con el trámite de solicitar el permiso por vía telemática, a través de la aplicación oportuna de mi móvil, y de llevar a cabo un rápido desayuno, me encaminé a la parte media del coto, con todas las buenas vibraciones que uno puede sentir en un día soleado y de de bonancible temperatura, en el que uno tiene muchas horas por delante para pescar un río que baja perfecto para la pesca, y en el que, en teoría, han repoblado con 200 kilos de truchas, o eso decía el Plan Semanal de Repoblaciones.
Las buenas sensaciones se esfumaron bien pronto. Primero, por una sospechosa ausencia total de pescadores, y más tratándose de un coto intensivo que siempre suele agotar cupos diarios de cañas, e inmediatamente después por una total inactividad de los peces, y confirmada por una ausencia total de picadas.
De pescadores, solo vi dos en toda la jornada, y les vi de lejos. Se me hizo bien extraño estar completamente solo, durante horas, en una parte del coto en la que hay días en que tendrían que poner una máquina de tickets para pescar según que posturas. Sospechoso, realmente sospechoso.
Pero más sospechoso aún, es que con un río en tan buen estado para pescarlo, y concretamente en un sector en donde siempre suele haber, tarde o temprano, actividad en superficie, no se viera ni una sola ceba, ni recibiera una sola picada durante horas.
Aprovecho aquí la ocasión, para dejar constancia de que, por lo menos en la parte media del coto (polígono de La Cellera de Ter y primeros planteles de árboles), no vi ni rastro del presunto chapapote que dicen ensució el río hace dos fines de semana, y mató a cientos de truchas. Quizás hayan quedados restos de lodos más río arriba, cerca ya de la presa de El Pasteral, pero por lo menos en el sector de polígonos en que estuve a lo largo del día de pesca, no vi ningún rastro de acumulaciones de cieno. Es más, el río bajaba limpio como hace tiempo no lo veía, todo y que, me temo, también bajaba limpio de peces.
El paso de las horas, pescando especulativamente las tablas a tandem de seca y ninfa, y las corrientes con combos de ninfas para alcanzar diferenes profundidades, se me hizo fatigoso y cansino. Cerca de las dos de la tarde, cuando estaba considerando seriamente irme a la zona libre, todo y lo amazónico del estado del río este día, tuve la primera de las dos únicas picadas de la jornada, una jornada en que estuve lo bastante afortunado como para convertir cada picada en una captura efectiva.
En un blando de corriente lateral, de una postura de las pocas que se suelen pescar bajo una cobertura de árboles, cuyas ramas se comban sobre casi la corriente misma del río, pude capturar, a media agua y con una pheasant tail de color verde, una trucha arco-iris realmente original. Lo más destacable de la misma no era su tamaño, pues haría poco más 35 cms., sino su librea intensamente plaetada con muy escasas pintas negras y su casi ausencia de irisación, y también lo bien formado de sus aletas, de una tonalidad rojiza. A mi me dió la impresión de que era una trucha arco-iris nacida en el mismo río, pero para que eso pueda ser corroborado por personal más experto en zoología que un servidor, dejo colgada la foto en la cabecera de este artículo, agradeciendo de antemano su opinión en las líneas de comentarios.           
Esta primera captura, me dio algo de esperanza en lo respectivo a que aún se podía terminar la jornada de un modo más o menos digno. Por lo menos, el bolo ya estaba evitado. Pero todo terminó en eso, una pequeña inyección de ilusión y poco más, pues la ausencia de picadas fue la tónica dominante de la tarde, como lo había sido de la mañana.
La segunda y última picada, no llegó hasta bien pasadas las tres y media de la tarde, cuando estaba prospectando, bien a fondo y con una ninfa blanca de doble bola (un modelo comercial de ninfa "andadora", al que previamente había aplastado el arponcillo), una poza bastante profunda que es recorrida por dos potentes venas de corriente.
La picada se produjo cuando la ninfa rascaba literalmente las piedras del fondo del blando que queda justo antes de la turbulenta confluencia de corrientes (la principal del río y la de un brazo lateral), y enseguida supe que se trataba de un bicho grande. El animal prendido, ganó enseguida la corriente, ya unificada, y allí se hizo fuerte, por lo que comenzó una pelea titánica, que iba a durar casi un cuarto de hora, y en el que eché de menos llevar una caña con un pie más y ligeramente más potente que mi Vision GT four de 9 pies. Al estar pescando con un terminal del 12, tampoco podía forzar la situación, así que tuve que cansarla no dejando de perder tensión, pero sin forzar demasiado y dando juego al carrete cuando era necesario. Tras cuatro intentos de que se estuviera quieta en el blando lateral de mi orilla, la pude al fin dominar.
No es que fuera la trucha más grande que he pescado en Anglès, pero si que era una preciosa irisada de un poco más de 50 cms., con unos colores de una vividez casi impresionista: un rosa chillón en su banda lateral, un amarillo encendido en su vientre, y una coloración carmesí en sus aletas...¡todo un truchón, presuntamente un macho, con toda la pinta de ser nativo del río!. Desgraciadamente, la pelea que había sido brutal de necesidad, hizo que en los últimos compases de la misma el bravo pez viniera tocadísimo, completamente estresado y vuelto de panza arriba, así que tras un ensalabrado rápido, ni se me pasó por la cabeza el perder ni un segundo en hacer fotos (bastantes tengo ya de truchas de Anglès), y me dediqué en cuerpo y alma en reanimar a ese pez, que me había regalado un combate tan fiero como noble. Tras un buen rato de mecerle con cariño, para hacer circular agua por sus agallas, pude soltarlo con la satisfacción enorme de verle partir nadando lentamente, pero con desenvoltura, a través del blando lateral, y de allí, con ya más energía, hacia el centro de la vivificante y oxigenada corriente.
Todavía estuve pescando un rato más la misma postura, pero parecía como si la prolongada batalla hubiese puesto en estado de alerta a los otros posibles moradores de la misma, pues ya no obtuve ni una picada más.
La verdad, es que, a priori,  esperaba poder quedarme un rato más allá de lo habitual pescando en el río, ya que estaba de vacaciones y ya había avisado en casa de que podía demorar un poco mi regreso. Sin embargo, cuando ya estaba pescando en otra postura, bastó un engorroso enganche de la ninfa en un árbol, con la consiguiente pérdida de tiempo debido al lío en la línea, para que se me quitasen de golpe las ganas de seguir en el río. Esta vez, como en alguna que otra, sobre todo en jornadas de muy poca actividad, sucumbí a ese extraño hechizo negativo que tienen algunas tardes, sobre todo las soleadas (cosa curiosa, pero me pasa más que en las tardes con nubes, o incluso con amenaza de tormenta), en las que la canción del agua es sustituida por una cacofonía repetitiva y banal, y en las que el vuelo de las golondrinas solo traza rimas de puro aburrimiento. Es la hora fatídica en que un ligero dolor de los pies, constreñidos dentro de la bota, o un apretón de vejiga, cuyo vaciado hemos ido postergando en aras de no parar de pescar, nos llevarán irremisiblemente a salir del río, al cual ya, por ese día, no volveremos a entrar. 
En fin, esto es todo lo que dio de si esta primera edición de primavera de un "Magic Anglès" que parece haber perdido su magia. Tampoco voy a calentarme la cabeza buscando explicaciones: que si no han repoblado, que si los furtivos han arrasado la repoblación, que si después del "tsunami fluvial" del pasado diciembre el coto (y todo el río Ter, aguas abajo del pantano de Susqueda, por añadidura) están seriamente heridos... la verdad es que prefiero pensar que no he tenido un buen día de pesca, y que mis habilidades como pescador no han estado a la altura de las circunstancias.
De camino a la merienda, sudo bajo ropas inapropiadas para una tarde primavera que más bien parece de verano. Es esta una Semana Santa excepcional, una Semana Santa de las de playa, primeros baños de agua salada y primeras quemaduras en la piel. Algunas chicas, y mas de alguna señora, se han atrevido con las camisetas de tirantes. Toda una promesa del verano que nos espera, y en que los escotes, rajas de falda y tangas que asoman por encima de esos pantalones tan increíblemente bajos de cintura, nos harán sentir la irresistible atracción por la belleza de la femenina corporalidad...o por lo menos nos la harán sentir hasta que veamos la primera ceba del sereno, sea en "Magic Anglès", o sea donde sea.    



JORNADA DE PESCA Nº 737



Jueves, 2 de abril de 2015


Coto Intensivo de Anglès-El Pasteral S. M.TE015

Río Ter

Temporada 2014 - 2015 - Nº 18

Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 3

Pescador:

Ferran RUBINSTEIN

Capturas:

2 truchas arco-iris a ninfa.

Equipo de pesca a mosca:

Caña: Vision GT-Four - 9 pies - línea 5
Línea: Adams 5 WF - Flotante
Carrete: Sage 4550

Climatología: soleado y caluroso.


Caudal: medio-alto. 11 m3/seg.


Condiciones de vadeo: vadeable con precaución, siendo recomendable el uso del bastón de vadeo.


Hora de inicio de la jornada: 10,15 h.

Hora de finalización de la jornada: 16,45 h.

La música de hoy:


Viaje de ida:


Concierto para piano y orquesta en "LA" bemol mayor "Saludo del Rin"

Concierto para piano y orquesta en "DO" mayor
Ferdinand Ries

Viaje de vuelta:


Concierto para violín y orquesta nº 2 "al estilo húngaro"

Joseph Joachim

Concierto para órgano y orquesta nº 1

Joseph G. Rheimberger

"Festklänge"

Franz Liszt

Líneas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN.





sábado, 28 de marzo de 2015

JP-736. CARPAS (Y SILUROS TAMBIÉN) JUEGAN Y GANAN. Sábado, 28/03/2015.


Todo y que lo habitual es echar la culpa de los malos resultados, en una jornada de pesca que ha terminado sin capturas, a los peces, a la climatología o a la mala suerte, la verdad es que el único y último responsable de un resultado negativo es el pescador, con sus decisiones y con el desarrollo de sus conocimientos y habilidades.



JORNADA DE PESCA Nº 736


Todo y haber comenzado hace apenas dos semanas la temporada truchera, para este último sábado de marzo, este año víspera de Domingo de Ramos y último día del horario de invierno, he hecho un paréntesis en la pesca de la trucha, para dedicarle un tiempo al intento de capturar otras especies, en concreto ciprínidos.
Para la aventura que tenía en la cabeza, consistente en explorar la tan cercana a mi casa, como desconocida para mi, parte baja del Llobregat (zona libre sin muerte de gran extensión, en medio de uno de los hinterlands más densamente poblados de Catalunya, como es el área metropolitana de Barcelona), conté con mi amigo Dmitriy Girshin, que se animó a explorarla conmigo a sabiendas de que en la misma habita el siluro, y este coloso bigotudo, que conoce bien tanto en su país, como de sus jornadas de pesca en Mequinenza, es siempre objeto de su deseo.
Sin embargo, ni Dmitriy ni un servidor hemos tenido un buen día de pesca, y la jornada ha terminado en un bolo compartido. No puedo hablar mucho de los planteamientos de Dmitriy, pues  ya los publica en su blog en ruso "S Spinningom v Ispaniye" (1) , pero por lo que hace a los míos creo que por esta vez se aunaron la mala suerte con los errores. O sea, estuve donde no tenía que estar, dadas unas circunstancias muy desfavorables, y mis conocimientos y esfuerzos no fueron suficientes para poder dar un giro a la situación.
Pero la jornada no fue totalmente negativa, pues en el transcurso de la misma tuve el inmenso placer de poder conocer ¡por fin! en carne y hueso a Manolo Gracia, un pescador que derrocha alegría, vitalidad y buen rollo por los cuatro costados, y que además es uno de los pescadores "todo terreno" más reputados de los ambientes de pesca deportiva, y en especial de pesca a mosca, de nuestra Comunidad Autónoma.
Dado que Manolo es ribereño, y vive no muy lejos del tramo de zona libre que estaba pescando, fue tan amable de venir a verme un rato, ya que le había avisado de mi presencia por SMS (toda una reliquia en los tiempos del Whatsapp) , para poder conversar a pie de río. Una conversación que valió su peso en oro, pues Manolo lleva pescando desde su más tierna infancia, y todo y que ha recorrido muchísimos ríos, y en especial los trucheros, este bajo Llobregat es "su río", el que le ha visto crecer como pescador y como persona. Lástima que no pudimos compartir jornada de pesca, ya que unos problemas de salud, muy prontos a resolverse, le tienen apartado temporalmente de la pesca.  
No una, sino dos veces se acercó Manolo a verme. La segunda vez, por la tarde, iba  con  su padre a echar un paseo después de comer (un hábito muy saludable, para hacer una buena digestión). Así que tuve la ocasión, y el enorme privilegio, de conocer al maestro y mentor de Manolo, el señor Manuel Gracia, padre, quien es uno de los pescadores decanos de la comarca, y además una auténtica enciclopedia de este río, en el que lleva pescando desde hace más de seis décadas, y al que ha visto renacer, como el Ave Fénix de sus cenizas, tras haberlo dado incluso las Administraciones del pasado por muerto, transformado durante largos años, por la desidia del hombre y las exigencias del tan pretendido, como irracional, progreso, en poco más que una cloaca a cielo abierto.
Nada más llegar al río, ya me di cuenta de que iba a ser un día tremendamente complicado, por lo menos para mis intereses. A priori, para Dmitriy pintaba un poco mejor, dado su interés en los siluros, peces en los que confieso no tengo demasiado interés, todo y el "tamaño del trofeo". Sin embargo, para los ciprínidos la cosa estaba bastante fea: a diferencia de mi corta, y relativamente exitosa, visita de mediados del pasado mes de febrero (ver Jornada de Pesca Nº 732, de 14 de febrero, en este blog), el río bajaba con el mismo caudal pero con el agua muy, pero que muy turbia, y esto complicaba enormemente la posibilidad de localizar los peces para poder presentarles el señuelo. Esta claro, que iba a quedarme sin el recurso principal de la pesca de ciprínidos a mosca, sobre todo en el caso de las carpas: el poder rececharlas a vista y presentarles la imitación a tocar de morros. Sin esta posibilidad, todo "plan B" pasaría por batir el río, de un modo incesante, con las ninfas, pescando bien "a la polaca", o bien lanzando largo, algo muy productivo en ríos pequeños, pero que puede resultar agotador, aparte de depender de una auténtica lotería, ya que en este tramo bajo del Llobregat la lámina de agua es realmente extensa.
Para complicar más las cosas, hacía un viento muy molesto, de componente noroeste (o sea, soplaba de Montserrat hacia la desembocadura del río), que dificultaba enormemente el lance, obligándome incluso a pescar corto, so pena de hacer grandes enredos en el bajo de línea. Hubo un pequeña pausa, antes del mediodía horario, pero cuando volvió a arreciar había cambiado de componente, y soplaba de sudeste (o sea de mar hacia tierra): según Manolo, el peor viento para pescar este río, porque es el que siempre desactiva a los ciprínidos y a otras especies, quizás con la excepción de los siluros.
Dmitriy marchó raudo, rumbo a un punto del río que a su entender era querencioso para el siluro, y yo me quedé bastante río abajo, con una enorme masa de agua por prospectar. Por lo menos competencia no iba a tener, pues es más bien escasa la parroquia que frecuenta esta zona libre, supongo que más que nada por conceptos apriorísticamente estéticos.
Como primer recurso, batí a golpe de ninfas (una pheasant tail y una atractora pompom), la misma larga tabla que había pescado hacía algo más de un mes, pero esta vez no tuve ni una picada. Era realmetne frustrante la sensación de "pescar a ciegas".
Tras esta prospección, tuvo lugar la primera visita de Manolo, en solitario, y siguiendo sus consejos, pasé a pescar los blandos laterales de mi orilla, en donde el agua se aclaraba, ni que fuera un poco, y en donde bajo el sol se suelen poner carpas a pastar comodamente lejos del tiro de la corriente. Estando con Manolo, consegui presentar de un modo correcto las ninfas, pero la carpa debió notal el hilo rozándole el lomo, y muy desconfiada se alejó con la parsiomonia que suele caracterizar a estos peces cuando no se ven amenazados.
Si algo me retuvo en el río, en vez de tomar la que hubiera sido sensata decisión de retirarme (en el fondo era todavía temprano, y en apenas una hora de coche hubiera podido acceder a ríos con mejores condiciones en ese momento), fue el ver la cantidad de enormes carpas y barbos saltando, tanto en el centro mismo la corriente, como en los blandos laterales. ¡Que monstruos!. Ests visiones creo que me trastocaron, y me hicieron tomar la peor de las decisiones: quedarme pescando en esa zona.  
Con todo, y prueba de que durante un rato escaso al menos no hice tan mal las cosas, tuve la ocasión de haber podido por lo menos capturar uno de esos codiciados ciprínidos, cuando en otro lance similar al anterior,  un rato después de marcharse Manolo, clavé una carpa "a vista", pero tras una muy breve pelea... se desclavó, y me dejó con un palmo de narices. No se como se lo hacen, con esa boquita tan blanda que tienen, tan apta para que se le claven los anzuelos, que consiguen escupir la ninfa...supongo que sigo pensando, en el fondo, que estoy pescando truchas, y le doy el cachete demasiado rápido. Tendré que aprender a esperar más, templando los nervios y conteniendo la adrenalina, para no precipitarme y dejar que engullan la imitación.
Y aquí terminó todo por esta jornada, cuando no eran ni tan solo la una de la tarde. Se levantó de nuevo el viento, y esta vez de componente contrario, el que es mas negativo según Manolo, ya que levanta oleaje contra corriente. El río se cerró completamente, los peces abandonaron las orillas y el lance se convirtió en un calvario aún peor, ya que este viento cálido y húmedo, con regusto salado de un mar muy cercano, era más fuerte que el ligeramente fresco, proveniente de las tierras interiores, frescas aún por las lluvias y nieves recientes, que había protagonizado, a nivel meteorológico, la mañana.
Pero uno es de los que quieren jugar el partido hasta la prórroga y los penaltys, y plantee para la jornada de tarde el ir pescando corrientes con ninfas "a la polaca", para el menos intentar conseguir la picada de un barbo, del mismo modo que hago en el Segre en Oliana. En eso estaba, cuando me crucé con Dmitriy que, un tanto abatido bajaba caminando por el sendero al lado del río. Pese al uso de vinilos muy contrastados en la pesca eficaz del ictalúrido, lo máximo que había conseguido en horas de prospección incansable de la "zona caliente" fue una sola picada de "algo" que se le desclavó enseguida, seguido del levantamiento de una nube de lodo en el fondo del ya enturbiado río.  
Dmitriy ya se retiraba, cansado y aburrido, pero todo y así le convencí para pescar un rato más, a ver si en su zona lograba yo alguna picada de las carpas y barbos que él había visto saltar, en gran número, también a la hora en que amainó el viento. Sin embargo, nuestros esfuerzos fueron vanos, por más que lo intentamos, y mi amigo ruso se retiró un tanto decepcionado. Estaba visto que la "hora mágica" de los ciprínidos se había acabado allí también, barrida por el viento. Como tampoco estaba tan lejos de su domicilio de fin de semana, le bastó con llamar con el móvil a su pareja, para que le viniese a buscar con el coche a la estación de ferrocarril de una población cercana al río.
 Solo, pero inasequible al desaliento, quemé mis últimos cartuchos en pescar una zona, presidida por una gran poza, que Manolo y su padre me habían señalado como muy frecuentada por carpas y barbos, todo y que... con ese maldito viento no le tenía nada fácil. Y así, apedreando literalmente la poza con grandes y pesadas ninfas, terminó una jornada de pesca muy mala en resultados, pero muy enriquecedora en experiencias.
Mientras me cambiaba de ropa, en el aparcamiento de un centro comercial de una localidad ribereña, recibí una foto por Whatsapp del pastel que se estaban comiendo Dmitriy y su chica, así que para rematar la faena, tras una dura partida en que las carpas (y los siluros) jugaron y ganaron, no tardé en imitarles yendo a celebrar, en la pastelería más próxima, ese gran éxito que siempre es, no lo dudéis nunca, y con los años me daréis la razón, el simple hecho de poder ir a pescar.
He de seguir dando no una, sino muchas más oportunidades a esta zona baja del Llobregat. Pescarla no es fácil, pero las recompensas, a la que uno aprenda a leer e interpretar este río que la mayor parte del año nos hace "pescar a ciegas" (casi todo, excepto los meses de largo anticiclón invernal), pueden ser increíbles. 
Pero nada es perfecto, y lo que parece la gran ventaja de este largo tramo de río es a la vez su mayor inconveniente pues... está tan cerca de mi casa que ¡apenas me da tiempo a escuchar música clásica!. Y es que en ese arte de vivir que se llama ir de pesca, los peces cuentan y mucho, pero otras cosas, muchas de ellas de índole estético, también, para que negarlo.  




(1) En ruso: "A spinning por España".




JORNADA DE PESCA Nº 736



Sábado, 28 de marzo de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº  17

Zona libre sin muerte del llobregat - ZLLSM-LL-32. Del puente de Mercabarna (El Prat de Llobregat) a la Riera del Morral del Molí (Abrera).
Río Llobregat.

Pescadores:
Dmitriy Girshin
Ferran RUBINSTEIN

Equipo de pesca a mosca (solo Ferran RUBINSTEIN)

Caña: Adams - 9 pies - línea 8
Línea: Adams 8 WF-Flotante
Carrete: Adams

Capturas: 0

Climatología: soleado y caluroso con viento.

Caudal: bajo.

Condiciones de vadeo: sin dificultad, pero recomendable la ayuda de un bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 10,15
Hora de finalización de la jornada:
Dmitriy Girshin: 16,15 h.
Ferran RUBINSTEIN: 17,30 h.

 La música de hoy:

Hoy no han habido audiciones de música clásica, debido a que mi amigo Dmitriy y yo hemos empleado el muy corto tiempo de viaje en conversaciones de pesca.