"Si, al igual que yo, sois de los que creeis que tenéis poco que enseñar, mucho que aprender y aún más que compartir, éste es vuestro blog".

sábado, 23 de agosto de 2014

JP-710. TAN SOLO QUEDAN 685 + 150 KILÓMETROS PARA OLIANA. Sábado, 23/08/2014.

Todo fue llegar a casa, tras el largo viaje desde Cantabria, en donde estaba pasando las vacaciones, y salir disparado hacia Oliana, en donde me esperaban los bigotudos. ¡Al loro! Veintitrés de Agosto y con manga larga... y es que ayer no hizo precisamente calor en Oliana.
Este verano ha sido pródigo en tormentas, y en días grises con un aspecto plenamente otoñal. A pie de río, y con el cielo encapotado y niebla en las montañas, la temperatura en Oliana era de tan solo 14 grados, una temperatura muy de otoño, habida cuenta de que estamos en pleno Agosto. 

Con unos confortables 17m3/seg., el río Segre estaba este sábado de muy buen vadear. En cuanto a pescar, durante la mañana sólo se pudo de la gravera hacia arriba, pues río abajo las escorrantias de la tormenta de la noche anterior, procedentes de la planta de áridos, ensuciaron el río notablemente.

De entre la marea de truchas fario muñonas de repoblación, van saliendo ejemplares que llevan ya bastante tiempo en el río, o que incluso han nacido en el mismo.


JORNADA DE PESCA Nº 710

Tras un largo viaje desde Cantabria, en donde he estado pasando gran parte de las vacaciones de verano, dedicado al relajamiento playero en familia, he deshecho el equipaje en un tiempo récord y de nuevo me he vuelto a subir al coche, para ir a pescar a Oliana. Se me acaban las vacaciones de este año, y no podía resistir la tentación de acabar las mismas metiéndome en el río con la intención de tensar líneas, especialmente en este destino de pesca que, en su resurrección estival de este año, me está ofreciendo días de gran diversión y variedad de capturas.
Reconozco que ¡mandan narices!, se han de tener muchas ganas de pescar como para, tras haber cargado el coche con todos los (muchos) enseres que se necesitan para pasar casi tres semanas fuera, conducido 685 kilómetros y descargado otra vez el coche, meterse, al cabo de unas pocas horas, de escaso sueño, de nuevo en el vehículo y salir a la carretera para recorrer unos 300 kilómetros más, entre ida y vuelta. Y es que este año he pescado en vacaciones menos de lo que me hubiese gustado, y esto me ha hecho tener un gran mono de pesca, tan grande como para preferir ponerme de nuevo al volante, antes que descansar.
Este verano ha sido pródigo en tormentas. Todo él, de cabo a rabo. Antaño, las grandes tormentas de verano llegaban, como muy pronto, para la Virgen de Agosto, pero en el de este año en curso ya las tuvimos, y de gran violencia, nada más empezar la estación estival, en Junio, y se han prolongado a lo largo de un Julio inusualmente inestable, y no han parado ni en la primera quincena de Agosto, mes que comenzó con auténticas catástrofes causadas por las precipitaciones.
En este sábado, de retorno al fly-fishing, me he visto condicionado por los efectos de las brutales tempestades del día anterior. De entrada, la inestabilidad ha hecho bajar la temperatura hasta registros más propios del otoño, que de mediados de Agosto: ayer en Oliana marcaba, el termómetro de mi coche, 14 grados a la hora de empezar a pescar por la mañana, y con un cielo gris y niebla en las montañas, y el máximo registro al que se llegó fueron 22 grados, a eso de las dos de la tarde, ya con sol.  Además, los efectos de la lluvia del día anterior se notaron en el río, reduciendo -eso si, de buena mañana- la pescabilidad de la longitud del  coto. De la gravera hacia abajo, el agua bajaba completamente sucia, debido a la filtración de las escorrantías a través de la planta de áridos, mientras que en la parte superior del coto el agua bajaba ligeramente turbia, pero el río estaba pescable. Con el paso de las horas, el líquido elemento se aclaró, por lo menos en la parte superior, que fue en donde, para mi, transcurrió toda la acción de pesca del día.
Pese a la turbidez del agua, en esta ocasión y a diferencia de mi última visita al coto, en la que el Segre parecía el Mississipí (1), me he encontrado con un amable caudal medio-bajo de 17 m3/seg., cosa la cual ha facilitado un vadeo muy cómodo.
Como he dicho antes, de buena mañana el día, frío y desapacible, invitaba poco a pescar. Seguramente por eso no he tenido competencia a la hora de elegir sitio para ponerme a faenar: todo un lujo, tratándose de Oliana en un sábado de verano. Manga larga, en pleno agosto, y al río que a pescar tocan tras tantos días de abstinencia. Más tarde, ya bien entrada la mañana, he visto dos pescadores, uno por arriba y otro por abajo de mi posición, pero bastante lejos de mi. Por la tarde, con la aparición del sol, han ido llegando más pescadores al río, y estaba bastante animado de concurrencia a la hora en que salido del río para dirigirme al coche, en este caso las cinco y media.
Casi tres cuartas partes del día, han transcurrido en una postura tan querenciosa como la inmensa tabla, de aguas someras, del Camí de l´Oliva, de la que he podido disfrutar en exclusiva sin molestar, ni ser molestado, por nadie. Sólo a partir de las tres de la tarde, tras haber ido al coche a buscar algo para beber y de paso rehacer con calma el bajo de línea, he estado pescando las vivas corrientes que van desde la entrada de la poza de la gravera hasta el chorro de agua de la piscifactoría.
En acción de pesca, como podéis suponer, dado el escenario y habida cuenta el caudal, esta ha sido de jogo bonito, o pesca lo más ligera posible,  todo el día: con un tándem de seca y ninfa, usando tricóptero y micro-ninfas, o directamente a seca, siempre pescando largo...¡que gozada!.
El inicio de la jornada, no ha podido ser más prometedor: a la tercera tirada, he sacado una bagra que ha picado a la ninfa, y en menos de cuatro lances más había clavado una trucha a mosca seca, y se me había escapado otra tras haber picado a la ninfa. Pese al fulgurante inicio, el "gallinero" se ha calmado, y el ritmo de picadas y capturas se ha vuelto más "normal", por así decirlo. Al acabar esta primera, y larga, manga de la jornada no podía quejarme del resultado: cinco truchas fario a mosca seca y dos a ninfa, y dos bagras a ninfa y una a mosca seca. Además, tuve ocasión de pelearme con tres truchas más, que se me desclavaron en el combate, y no me quedó mas remedio que descontar una, todo y entrar en el salabre, al venir prendida por el lomo con la ninfa.    
Las escasas dos horas, de la manga de la tarde, no fueron tan pródigas en capturas, pero si en emociones. De hecho solo hubo dos ensalabradas: una trucha, a mosca seca, pescando "al agua", con el tricóptero sobre las corriente batida, y la de un buen ejemplar de barbo común, de un poco más de 40 cms., que me dio una batalla descomunal, no tan solo por la fuerza de la bestia, sino también por estar metido en un escenario de corrientes, en donde cualquier pez clavado se hace fuerte, sobre todo al ganar la posición de aguas abajo y añadir la fuerza de la corriente a la suya.
Es curioso, que la picada del barbo ha venido en el único momento del día en que he pescado totalmente a  ninfa, usando un combo de un par de ellas, y que he usado un patrón de pheasant tail, mucho más conservador que el perdigón que tan de moda está de un tiempo a esta parte. Es indudable la fascinación por la truchas, sobre todo si son de repoblación, por el cabezón señuelo, pero parece ser que los barbos, nativos del río, están mas por modelos menos generalistas, de menos fantasía y con un patrón ligeramente más realista. A ver si algún lector, a través de los comentarios a este artículo, puede darnos alguna opinión.
En fin, un día de pesca estupendo para olvidar el sinsabor de que a mis vacaciones de verano les quedan menos de veinticuatro horas para terminar. No sé si cortarme las venas... o dejármelas largas, je, je, je. Por suerte, no todo van a ser los sinsabores de la vuelta a la rutina, este fin de semana comienza la Liga, y ya queda menos para que, con un poco de suerte, vuelva a pescar el sábado que viene.  

(1) Ver Jornada de Pesca nº 708, en este blog.



JORNADA DE PESCA Nº 710

Sábado, 23 de agosto de 2014

Coto Intensivo de Oliana S. M. - SE08
Río Segre

Temporada 2013-2014 - Nº 38
Temporada de Salmónidos 2014 - Nº 21

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN.

Capturas: 6 truchas fario a mosca seca, 2 truchas fario a ninfa, 2 bagras a ninfa, 1 bagra a mosca seca y 1 barbo a ninfa.

Climatología: mañana, nublado y fresco; tarde, soleado y fresco.

Cadual: medio-bajo (aproximadamente 17 m3/seg.).
Condiciones de vadeo: vadeo sin excesivas dificultades, aunque recomendable el bastón en las corrientes.

Hora de inicio de la jornada: 09,45 h.
Hora de finalización de la jornada: 17,00 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

"Te Deum"
Anton Bruckner

Sinfonía nº 3
Anton Dvorák

"La Noche Transfigurada"
Arnold Schoemberg

Obertura "Dmitriy Donskoy"
Anton Rubinstein

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 4
Johannes Brahms

Sonata para piano nº 1
Sonata para piano nº 2
Anton Rubinstein

Variaciones Sinfónicas
Charles H. H. Parry

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

lunes, 18 de agosto de 2014

JP-709. LOS EXTRAÑOS CIPRÍNIDOS DEL MACIZO MUTIA. Sábado, 02/08/2014

En esta, mi última jornada de pesca en vacaciones de verano, no he podido tener mejor guía de pesca, en mi estreno en el Brugent, que mi amigo Javier Rubio.  

El Brugent (Tarragona), es un río que exige mucho del pescador, sobre todo buena forma física y mucha paciencia, pero ofrece como compensación capturas de truchas preciosas y el poder disfrutar de un entorno natural sorprendente, en un entorno de media montaña mediterránea. 


JORNADA DE PESCA Nº 709

En lo que llevamos de la presente temporada, aún no había ido a pescar ningún río pequeño, de esos que son poco menos que un arroyo, que requieren pesca a punta de caña, extrema discreción y buena forma  física. Desde luego que, en mi caso, la pesca de estos cursos de agua de montaña no son la especialidad de la casa, pero de vez en cuando, algún amigo me ofrece la posibilidad de acompañarle en una jornada en uno de estos escenarios, y siempre vuelvo agotado... pero feliz, no tan solo por haber vivido una gran aventura, en un entorno natural excepcional, y encima en buena compañía, sino también porque estos ríos pequeños encierran tesoros en forma de truchas bellísimas, y a veces más grandes de lo que uno podría suponer en masas de agua tan escuetas.
En esta ocasión, y en una jornada llena de paradojas, he acompañado a mi amigo Javier Rubio a uno de esos ríos que el conoce al dedillo, por estar no muy lejos de su casa: el Brugent, de Tarrragona (1). No  hubiese podido encontrar mejor guía, pues aparte de guiarme por un río de muy difícil tránsito, en donde incluso un patoso como yo estaría expuesto a algún accidente, Javier me ha brindado el pescar "de primero de turno" las posturas más querenciosas, y en donde he podido tensar líneas, en un día en que  las truchas no nos lo han puesto precisamente fácil.
Curiosamente, Javier no es un "especialista" en este tipo de pesca minimalista. Los seguidores del blog que tienen la suerte de conocerle, ya saben que es un "todoterreno", un espíritu inquieto y sobre todo uno de los pescadores más eclécticos y originales de entre lo que nos movemos en este círculo de locos por la pesca, pero que no estamos para nada interesados en competiciones, rankings ni fenómenos mediáticos, allende de compartir la información que otros, de modo egoísta y siempre con excusas baladíes, ocultan. Sin embargo, el conocimiento del río, de este en concreto, que tiene Javier, es realmente digno de elogio... creo que conoce hasta la más mínima piedra que no resbala, o rama de árbol en donde agarrarse, todo ello en un entorno siempre tan cambiante como el fluvial: en esta ocasión, el río bajaba muy manso de agua, quizás con más de la  que uno esperaría en el mes de agosto, pero la verdad es que yo no me metería a remontarlo así como así, sin la ayuda de un buen conocedor del mismo, en una primavera muy lluviosa.
Otra paradoja del día, es que en la práctica hemos estado pescando un ¡coto de ciprínidos!. Tras una larga y agria polémica con la sociedad gestora (SPE Valls), la Consellería de Medi Ambient ha desclasificado, desde el inicio de la presente temporada, el único coto de truchas de Tarragona (2), con una antigüedad de más de veinticinco años. Algo realmente patético, pues aparte de ver y pescar truchas, no hemos visto en este río torrentoso y empozado ni un miserable ciprínido... ni tan solo una bagra, o un barbo de montaña. En fin, la Conselleria sabrá, ella y los supuestos asesores, que tanto saben, que le vienen soplando a la oreja de los diferentes directores de Medi Natural desde hace muchos años... no cejarán en su esfuerzo por convertir la pesca de salmónidos en el privilegío de una élite, en el marco de unos escenarios predeterminados según intereses muy oscuros, pero la resistencia que les estamos ofreciendo, los que queremos que la pesca de la trucha no se convierta en un privilegio para unas élites, es considerable. Algún día dará la vuelta a la tortilla, cuestión de paciencia...¡no pasarán!.
Uno de los principales alicientes de la jornada, era capturar una Brugentis, o sea una trucha arco-iris que, procedente de remotas repoblaciones, ha llegado a reproducirse en el río, dando lugar a un pez de espectacular colorido. Ya os adelanto que en eta ocasión no he tenido el privilegio de pescar ninguna (me he tenido que conformar pescando farios), pero si que he podido ver la que ha pescado Javier, y he alucinado de ver una librea así, en donde conviven el rosa y plateado con el naranja más intenso. No me arrepiento de no haber podido hacerle una foto, al habérseme acabado la batería de la cámara a la segunda instantánea, pues poca justicia le hacen las fotos a un pez así: a estos animales hay que admirarlos en vivo, y por ello, en vez de compartir una inerte foto, os incito a capturar y soltar una Brugentis. Yo, tarde o temprano, volveré a intentarlo.
Aparte de encontrarnos con muy poca actividad de las truchas, mi amigo Javier y yo tuvimos que soportar un día realmente bochornoso y poco confortable. El cielo encapotado, siempre amenazando lluvia, se abrió esporádicamente para dar paso a un sol abrasador, siempre con una sensación de humedad pegajosa, de las que te hace sudar al más mínimo esfuerzo. Ni el frescor del agua, al triscar por cascadas y saltos de agua, podía mitigar la sensación de pesadez del ambiente.
En acción de pesca, Javier, como buen conocedor del río, vino provisto e una herramienta muy práctica:  una ligera caña de tan solo 7 pies, para línea 3,  con la que se manejó con envidiable soltura en este río tan estrecho y cerrado de vegetación. Yo, por mi parte, con mi caña de 9 pies para línea 5 tuve en más de una ocasión la sensación de sentirme como un elefante en una cacharrería. Es más, nada más empezar tuve que desmontar todo el bajo de línea, para adecuarlo a pescar de punta, o como mucha sacando un mínimo de línea, y a equilibrarlo para poder estirar un bajo casi testimonial, sin renunciar a quitar el trenzado que siempre llevo...¡toda una faena de chinos, hecha de prisa y corriendo!.
Como suele suceder en estos escenarios, y en esta época del año, pesca a mosca seca, directamente al agua, y que la pillen si tienen ganas. Javier me proveyó de un par de excelentes tricópteros "especial Brugent" hechos por el mismo en diseño "parachute", de excelente factura y con un estupendo poste visualizador de color rojo, que me sirvieron no tan solo para evitar el bolo, sino incluso para salir airoso del desafío de este río en que nunca había pescado.
Fuimos pescando por turnos, todo y que Javier me cedió el primero en las posturas que el conoce como mejores, y a lo largo de la jornada terminamos pescando tres truchas cada uno. Poco bagaje, en su opinión de buen conocedor del río, pero en este día las truchas no estaban realmente por la labor.
Como he dicho antes, Javier pescó la única brugentis de la jornada, además de un par de farios. Yo, por mi parte, capturé tres farios, con el aliciente de que dos fueron en la misma poza, a la que di un descanso de casi diez minutos tras la primera captura, convencido de que en aquella postura había más peces y que esteban activos.
La anécdota simpática del día, vino cuando a más o menos la mitad de nuestro periplo por el río, escuchamos entre los acantilados de la montaña el ritmo de la percusión de unos tambores, como si estuviéramos en el África negra. Se trata de unos percusionistas senegaleses que están hospedados en una casa de colonias cercana al río, y que dan clases de danzas africanas a cursillistas de esta modalidad de baile que se alojan en dicho establecimiento. Este ritmo, rodeados de paredes de roca, me recordó al Macizo Mutia, ese que salía en las expediciones de las películas de Tarzán, en donde los gorilas bombardeaban a los expedicionarios con grandes rocas, y en donde vivía el héroe de las novelas de Edward Rice Burroughs.  Con ese tronar de tambores, y saltando por las rocas, tuve  la sensación de sentirme como la mismísima mona Chita.  
Hasta el momento, esta ha sido la jornada de pesca más corta de la presente temporada, pues a eso de la una y media estábamos ya más que cansados, y viendo que las truchas no se animaban y que la amenaza de lluvia era cada vez más cercana, decidimos salir definitivamente del río e irnos a tomar unas cervezas a la casa de colonias. Nos fue por los pelos, pues cuando íbamos por la segunda cerveza, mientras hablábamos de pesca, comenzó a llover.
La vuelta a casa fue toda una aventura, no exenta de peligros, pues a la altura de La Panadella, a donde había ido a parar desde Montblanc para enlazar con la A-2, cayó un auténtico diluvio que me obligó a parar en el restaurante de ese collado parra evitar conducir bajo un tremendo riesgo de aquaplanning.  Esa misma tarde, unas pocas horas después, una riada nunca vista antes en la comarca de la Conca de Barberá, inundaría el pueblo de Conesa, provocando graves daños materiales, aunque por suerte ninguna víctima. Esta visto que las fuertes tormentas, con frecuencia de granizo, y las riadas, están siendo las protagonistas negativas de este verano.
Por cierto, sigo de vacaciones con la familia, y acabo de publicar este artículo en

Isla (Cantabria),  18 de agosto de 2014.  

      

(1) No confundir con el Brugent de Girona, río tributario del Ter, y que pasa por Amer, en la Comarca e la Selva. En el caso que nos ocupa, estoy hablando del Brugent de Tarragona, que es afluente del Francolí, y nace en las alturas de la Sierra de Prades, más arriba de Farena.

(2) Aguas abajo el coto, estaba el intensivo de La Riba, repoblado con trucha arco-iris, y que creo también han clasificado como coto de ciprínidos.
 



JORNADA DE PESCA Nº 706

Sábado, 2 de agosto de 2014

Coto del Brugent-FR01 (ciprínidos)
Río Brugent


Temporada 2013 - 2014 - Nº 37

Pescadores: Javier Rubio (Javiermosquero) y Ferran RUBINSTEIN

Capturas:
Javier Rubio (Javiermosquero): 2 truchas fario a mosca seca y 1 trucha arco-iris a mosca seca.
Ferran RUBINSTEIN: 3 truchas fario a mosca seca.

Climatología: nublado y caluroso, con fuerte sensación de bochorno e intervalos con sol.

Caudal: medio-bajo.
Condiciones de vadeo: vadeo obligatorio en muchos tramos, dada la orografía del terreno, sin ninguna dificultad.

Hora de inicio de la jornada: 09,45 h.
Hora de finalización de la jornada: 13,30 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 3
Anton Rubinstein

Concierto para violoncello y orquesta nº 2
Joachim Raff

Viaje de vuelta:

Concierto para piano y orquesta en "LA" menor
Obertura, Op. 9
Ignacy Paderewski

Capricho Ruso
Anton Rubinstein

Los Djinns
César Franck

Líneas Tensas!


Feran RUBINSTEIN



jueves, 14 de agosto de 2014

JP-708. RÍO CAUDALOSO Y PESCA DE TODO UN POCO EN LA PATAGONIA CATALANA - Jueves, 31/07/2014

Los ciprínidos lucharon por ser los protagonistas, en detrimento de las truchas, de una de las más divertidas jornadas de pesca de este verano, de nuevo en Oliana. 

Todo y verme obligado a faenar en un río con un caudal de cerca de 50 m3/seg., mi propia orilla me ofreció diversión suficiente, por lo menos por la mañana.

La protagonista indiscutible de la tarde de esta jornada de verano fue la gran poza del puente de Tragó, en donde siempre se amortigua un poco el efecto del aluvión de agua, y en donde los ciprínidos se erigieron como protagonistas. 

Las truchas fario de repoblación fueron las protagonistas de la mañana, en la parte alta del coto, en donde el alto caudal me obligó a pescar apenas poco más que mi propia orilla.

Los gardis (o bermejuelas) han irrumpido en Oliana al igual que las luciopercas y otras especies que han aprovechado que la cola del pantano de Rialb (que está rebosar de agua desde hace meses, y no da visos de dejar  de estarlo) invade grna parte de la parte baja del coto.




JORNADA DE PESCA Nº 708


Tenía mucha ganas de compartir con mis lectores los azares de esta jornada de pesca en particular, pero sólo llegué a colgar el resumen de la misma en el grupo de Facebook que sigue este blog, Rubinsteinfishing y amigos, pues estaba en pleno ajetreo de preparar el equipaje para irme de vacaciones. Hoy, por fin, encuentro un hueco en este ejercicio de cambio de rutinas que se llama "estar de vacaciones", para poder retomar el contacto con lo seguidores del blog, y contarles lo que fue una jornada de pesca atípica, fechada el pasado 31 de julio, y en este caso escribiendo desde mi ordenador portátil en Isla (Cantabria), en donde llevo ya más de una semana y media de vacaciones con la familia.
Lo que hace tan excepcional esta jornada, es que en la misma llegué a capturar hasta cinco especies de peces diferentes, entre salmónidos y ciprínidos. Y a esta fiesta pudo haberse sumado una enorme lucioperca, que perdí en el combate. Faltó la guinda al pastel, en forma de pez vampírico, pero el mismo estuvo trufado de muchos sabores. A falta de la enorme lucioperca (digno ejemplar "pantanero", en esta ocasión traslocado a un río por arte de birlibirloque), el protagonista de la función fue un potente, atlético y muscular barbo, de pasado el medio metro de longitud, que me hizo sudar auténtica tinta de calamar para sacarlo del agua. Para sorpresa mía, capturé una estupenda bermejuela (1), muy rolliza ella, siendo la segunda que capturo a mosca (2) y en un río (la primera, en Ponts en octubre de 2006). Otra sorpresa positiva fue la captura de una bagra (3), pez que he notado en regresión, pero que en veranos de otros años no faltaba a la hora de remontar el río desde el pantano. A toda esta variedad, y estando en verano, y en un río entre embalses, no podrían faltar los sempiternos alburnos, de los cuales acabé capturando cuatro, todo y que se me soltaron unos cuantos mas en sus sempiternos ataques suicidas a todo lo que se menea en el agua. Finalmente, y tratándose de  un coto truchero, intensivo pero truchero al fin y al cabo, también capturé truchas, en este caso nueve farios, claramente de repoblación, en mano.
Aparte de la variedad de las capturas, la jornada estuvo marcada, y sobre todo condicionada, por el enorme caudal que bajaba por el Segre, con origen en el pantano de Oliana: un aluvión de agua con picos de más de 50 m3/seg., que hacía suicida el vadeo, incluso en las zonas de menor profundidad, y que no remitió en todo el día, ni aflojó un ápice con el paso de las horas: se ve que en este día tocaba  mover turbina. Así pues, y por lo menos en la primera parte de la jornada, en la parte alta del coto, me vi limitado a pescar mi propia orilla y poco más. Todo y así, las truchas, protagonistas absolutas de esta primera parte de la jornada, desde su inicio a las diez y cuarto de la mañana, estuvieron muy activas, y pescando a ratos a tándem de seca y ninfa, o bien con un par de perdigones, no necesariamente de excesivo gramaje, conseguí capturar seis truchas (una a mosca seca y cinco con los perdigones), perder tres más, y no consegui evitar el ataque de tres alburnos, que picaron consecutivamente uno detrás de otro.
A eso de las dos de la tarde, daba por bueno el resultado de la jornada, sin saber que, con la decisión de bajar río abajo a pescar la poza del puente de Tragó, la misma iba a dar un vuelco espectacular.
Fue en ese momento, al dejar de estar estrictamente enfrascado en la pesca, arrimado a la orilla con sombra, cuando me di cuenta de lo terriblemente caluroso del día: treinta y cuatro grados marcaba el termómetro de mi coche, cuando lo consulté mientras aprovechaba a tomar uno de mis sempiternos tes con limón de mi nevera portátil.
Al entrar en los dominios de la poza del puente de Tragó, fui bien consciente de  que iba a por todo, fueran truchas o no, y así, obrando en consecuencia, puse en mi terminal un par de ninfas de mayor entidad y peso, y bastante de fantasía, tanto para  ganar profundidad, como para atraer picadas de peces oportunistas.
Tras intentar tentar a la pequeñas lucioperccas de dos semanas atrás (4), usando la ninfa pompom como improvisado streamer, tardé un tanto en obtener alguna picada, hasta que clavé una bagra, pez muy abundante antaño, pero que en este verano en concreto me ha dado la impresión de estar en regresión. Un ejemplar de unos veinte centímetros. Bueno es, para demostrar al menos, que las bagras siguen remontando el río en la  estación más calurosa del año.
Tras clavar un pequeño alburno, y recibir varias picadas no identificadas, tuve una de las capturas más sorpredentes del día y de la temporada: una hermosa y rolliza bermejuela, pez que, a mosca es casi una novedad para mi, tal y como os he comentado unos párrafos más arriba.
A medida que me aproximaba a la entrada de las corrientes a la poza, noté que la actividad de los peces se activaba cada vez más: cebas esporádicas, carreras y huidas de pequeños pececillos, sombras a trasluz bajo el agua... fue en uno de los lances de este episodio cuando trabé a la enorme lucioperca, pez con el que tuve una buena batalla, y que perdí, de un modo visto y no visto, cuando ya la tenía entregándose casi panza arriba, y estaba alucinando de como iba a meter tamaño bicho en el salabre: era una lucioperca imperial, digna de los grandes ejemplares, de rangos de entre tres y cinco kilogramos, que había pescado a spinning en el pantano de La Baells en los años 90. Al no aparecer la ninfa de la que iba prendida, supongo que tuvo la fortuna de serrar el hilo con los dientes: lamento que el vampiro tamaño trofeo tuviera que irse con una ninfa a modo de piercing en la boca. Espero que se le caiga pronto, pero si alguien pilla una lucioperca descomunal con una phesant tail de color verde y bola del 2 en la boca, que sepa que a ese fiera le tocó el morro previamente Ferran Rubinstein.
Aún no había terminado de lamentarme por la pérdida de la lucioperca, cuando trabé combate con algo que parecía  que hubiera enganchado una locomotora en marcha. Nuevamente, volvía al combate con los grandes ciprínidos, nuevamente tenía a un enorme barbo en la otra punta de la línea. De nuevo, volvía a un combate heróico y agotador por ambas partes, y que en esta ocasión terminó con la victoria del pescador, consistente en la captura, fotografía y liberación del bigotudo.
Seguí faenando, con el empeño de pescar otro de estos grandes ciprínidos, pero terminé metiéndome en el dominio de las impetuosas y desbocadas corrientes, y allí, pescando de nuevo mi propia orilla volví a capturar otra trucha fario, con una sola ninfa, pues la pequeña del combo la había perdido en una enganchada roquera, y no la había repuesto.
Hasta los últimos lances del día fueron sorprendentes: para apurar la última media hora de la jornada me puse a pecar, con una sola ninfa  y el señalizador de picada (formato bolita de plastilina) en la calma, todo y que en esta ocasión crecida, tabla que hay justo debajo del puente.  Hasta tres veces subió una trucha al señalizador de picada, y al final tuve que descontar una captura por haber venido prendida por el lomo, antes de capturar la última trucha del día. Otra fario de repoblación. Como no.
En fin, uno de lo días más sorprendentes de lo que llevamos de temporada, de una temporada de salmónidos que, al menos este año, está resultando rica en capturas de otros peces distintos a las truchas.

Isla (Cantabria), 14 de agosto de 2014.


(1) Bermejuela, en Catalunya se conoce este pez como gardi, o gardó.
(2) A cebo, y pescando en pantanos, había capturado muchos de estos peces, sobre todo en los años 90, y especialmente en el pantano de La Baells.
(3) En castellano, cacho.
(4) Leer el artículo Jornada de Pesca nº 705, en este blog.


JORNADA DE PESCA Nº 708

Jueves, 31 de julio de 2014

Coto Intensivo de Oliana S. M. - SE08
Río Segre

Temporada 2013 - 2014 - Nº 36
Temporada de Salmónidos 2014 - Nº 20

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 8 truchas fario a ninfa, 1 trucha fario a mosca seca, 1 barbo a ninfa, 1 bermejuela a ninfa, 1 bagra a ninfa y 4 alburnos a ninfa.

Climatología: soleado y caluroso.

Caudal: alto (aproximadamente 50 m3/seg.)
Condiciones de vadeo: vadeo muy peligroso y no recomendado, ni aún usando bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 10,15 h.
Hora de finalización de la jornada: 17,00 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

"Te Deum"
Anton Bruckner

Sinfonía nº 3
Anton Dvorák

"Encuentro" (Fantasía para violoncello y pìano)
Joachim Raff

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 1
Sergei Rachmaninov

Concierto para piano y orquesta nº 4
Anton Rubinstein

Fantasía Sinfónica sobre temas de la ópera "La Mujer sin Sombra"
Richard Strauss

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

martes, 29 de julio de 2014

JP-707. A MOSCA SECA, CASI TODO EL DÍA, EN LA PATAGONIA CATALANA- Martes, 29/07/2014

Primera hora de la mañana en el río. Hora de frescor, de ilusiones y de excitación ante la perspectiva de una nueva jornada de pesca. En esta ocasión y en el "Segre  Olianero", me encontré  a las truchas activas en superficie nada más llegar al río, y me dí el lujo de comenzar el día pescando a mosca seca.   

Las truchas fario de repoblación fueron las protagonistas absolutas de la jornada, que en esta ocasión se desarrolló en su totalidad en la parte superior del coto, conocida también como "Camí de l´Oliva". 

La pesca a mosca seca dio grandes réditos en esta jornada, que se puede considerar como entretenida y sin grandes sorpresas. El uso del tándem, con una pequeña ninfa, en la recta final de la jornada tuvo como objetivo buscar una picada de los barbos, en un escenario de aguas someras, que no terminó sucediendo.

Un día fresco, un caudal amable y una buena repoblación: crónica de la resurrección estival de "La Patagonia Catalana"... hasta que lleguen nuevos desastres.


JORNADA DE PESCA Nº 707

Un día fresco, pese a ser verano y hacer sol, un caudal amable, pese a estar en el imprevisible Segre entre pantanos, y una más que generosa repoblación de truchas fario: estos son lo elementos que se han combinado para disfrutar de una jornada de pesca tan relajante y desestresante, como divertida, aunque sin excesivas pretensiones, en un nuevo capítulo de la resurrección estival de la "Patagonia Catalana"...hasta que lleguen nuevos desastres, como nuevas aperturas descontroladas de compuertas, averías de las mismas, con meses de fluir agua como el chocolate, o arrasamiento del coto por parte de una legión de furtivos. Toquemos madera, pues todas las desgracias, habidas y por haber, ya han sucedido, y el coto de Oliana sigue estando allí. A día de hoy, la obra (¿drama?¿comedia?) la interpretan actores con otra librea, y actúan incluso invitados no deseados (seguramente, ni vosotros ni yo escribimos  el guión, pero la representación está ya en escena, y el show debe continuar), pero pese a todo, y pese a quien pese, nuestras ganas de pescar siempre son muchas, y Oliana, nuestra querida "Patagonia Catalana" forma parte del imaginario colectivo de cualquier pescador deportivo fluvial que se precie en nuestro Principado, así que vamos a relajarnos y a disfrutar de este verano tan distinto, en un lugar de leyenda, todo y que esta, y otras, hace ya tiempo forman parte de un pasado tan lejano como difuso.
Si bien hace menos de diez días pescaba, en mi retorno a Oliana tras una larga ausencia, diecisiete luciopercas y un barbo, pero ninguna trucha, en esta ocasión ha bastado el estar solo, y tener todo el río para mi, para acceder a las siempre querenciosas tablas de la parte superior del coto (Camí de l´Oliva) y darme un buen atracón de pescar a mosca seca. Eso si, sobre una marea a de truchas fario de repoblación; de una repoblación con tallas muy apreciables (peces de entre 25 y 35 cms.), pero peces de criadero al fin y al cabo.
Supongo que la actividad de las truchas a toda hora, ya desde la primera de la mañana, ha tenido que ver tanto con el buen tiempo, un día soleado pero inusualmente fresco, como por lo manso del caudal, pues por lo menos en esta jornada, los señores que deciden cuando y cuanto se abre la compuerta del pantano, parecen haber dado tregua a peces y pescadores y han mantenido unos confortables 15 m3/seg. a lo largo del día, o por lo menos de casi todas las horas que he estado metido en el río, ya que a la hora de inicio de la acción de pesca, a eso de las nueve y cuarto, bajaban casi el doble de metros cúbicos por segundo, pero en menos de una hora y media el aluvión ha remitido, y me ha dado la impresión de que cuando marché, por la tarde, el río seguía bajando, lentamente pero en descenso.
Pocas complicaciones hubo en esta ocasión, en lo que a acción de pesca se refiere. Bastó con un tricóptero, de los mas simples, de pelo de ciervo, para ir pescando a lo largo de las horas, unas veces sobre ceba vista, otras directamente al agua. ¡Que gran placer este de hacer volar la línea!¡Que gusto el poder ver picadas en superficie! Todo y el origen repoblado de las capturas, siempre es una experiencia que nunca cansa, esto de pescar a mosca seca, ni en una ni en mil capturas, o un millón de ellas que hiciésemos, pues es la esencia misma  del fly-fishing.
Por la tarde, y viendo el gran número de barbos que pululaban por la zona, compartiendo espacio vital con las nuevas inquilinas de librea de pintas, cambié un rato la seca por un tándem con una ninfa de muy poco peso de punta, con la intención de capturar alguno de los bigotudos, pero en esta ocasión los muy hidrodinámicos ciprínidos no le hicieron caso al señuelo que iba destinado para ellos, y que sirvió solo para añadir tres truchas más a una lista de once que ya llevaba con mosca seca.
Quizás a algunos les parezcan pocas estas catorce capturas, en un día  de tanta actividad, pero los números siempre son engañosos; todavía capturé tres truchas más, pero al venir prendidas por el lomo, peces "al robo", no las pude contabilizar como capturas efectivas. Por otro lado, y durante un largo rato en que estuve pescando a la mayor distancia que permite mi siempre pobre y desentrenada pericia con el lance, fallé bastantes clavadas, unas veces por ir demasiado lento, y otras por recoger la línea desacompasadamente, y tener demasiada longitud de la misma desparramada por el agua al recibir la picada.
Cuando ya recogía bártulos, tras gozar de un día tan apacible y divertido, tuve ocasión de saludar al contertulio de Conmosca Tricolor. al que conozco de hace años, pescando en otros ríos, Un hombre afortunado: esta pasando unos días de vacaciones en Oliana, y se dirigía a gozar de una buena jornada de tarde, y seguramente de un buen sereno, tras haber  llevado a sus hijas, por la mañana, a pescar luciopercas en la parte baja del coto.
A ver si a mi hija le entra la fiebre de la pesca algún día. De momento, no hay manera. Lo suyo son más las Princesas Disney, y sobre todo estar cantando y bailando todo el día. Paciencia, y no vamos a forzar la situación: la pesca es como una revelación, y no todos pueden ser elegidos.  
     

JORNADA DE PESCA Nº 707

Martes, 29 de julio de 2014

Coto Intensivo de Oliana S. M.- SE08
Río Segre

Temporada 2013 - 2014 - Nº 35
Temporada de Salmónidos 2014 - Nº 18

Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 11 truchas fario a mosca seca y 3 truchas fario a ninfa

Climatología: soleado y fresco, con algún intervalo de nubes altas y episodios de viento a lo largo del día.

Caudal: medio
Condiciones de vadeo: vadeable sin dificultad, pero mejor ayudarse con un bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 09,15 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,30 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 4
"La Canción del Héroe"
Anton Dvorák

Sinfonía nº 1
Robert Fuchs

Viaje de vuelta:

Sinfonía en "FA" sostenido
Erich W. Korngold

"La batalla de los hunos"
"Mazeppa"
Franz Liszt

Obertura de "Rienzi"
Richard Wagner

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.


lunes, 28 de julio de 2014

JP-706. UN GRAN TRUCHÓN DE MAGIC ANGLÈS, DEL QUE NO QUEDARÁ UNA IMAGEN PARA LA POSTERIDAD. Jueves, 24/07/2014.

En el espacio de esta foto podría haber ido la foto de la trucha arco-iris más grande que he pescado en Anglès, y una de las mayores que he capturado en mi vida de pescador.  Sin embargo, para poder hacer la foto hubiese puesto, a buen seguro,  en peligro la vida del pez, por lo que el sentido común se impuso a la vanidad, y esta gran trucha nada de nuevo libre y feliz por el río.  El no haber podido inmortalizar su captura se me antoja un precio muy barato, con tal de haberla podido devolver sin daños al agua.  

Otro de los tópicos a desmontar, es que el verano es la estación ideal para la pesca por autonomasia.  En días de intenso calor y de deslumbrante luminosidad, las truchas suelen tener grandes parones de actividad. Además, en "Magic Anglès" están tan sobrepescadas que cuando se activan pasan a estar terriblemente selectivas..



JORNADA DE PESCA Nº 706

Esta jornada de pesca, ha coincidido con el primer día de vacaciones de verano de este año. Unas vacaciones en las que la pesca va a tener bastante menos protagonismo del que desearía, pues el turismo con la familia va a ocupar la mayor parte de las mismas, y también he buscado un hueco de tiempo para la práctica del montañismo con los compañeros del centro excursionista.
Un año más, las jornadas de pesca englobadas en el período de vacaciones, y empezando por esta, van a ser "low cost", o sea a destinos relativamente cercanos a mi casa, en donde pesco a lo largo del año. No es que esto me complazca en demasía, pues quizás sería más de mi agrado el que mi afición favorita ocupase más espacio de tiempo de mi período vacacional, para poder así escaparme a ríos lejanos que he pescado pocas veces o ninguna, pero no me queda otra que resignarme: sobre mi tiempo, como les pasa a tantos otros, no tengo potestad absoluta de gestión, así que voy a aprovechar al máximo los días en que pueda escaparme a pescar, y por supuesto os lo voy a seguir contando en este, nuestro blog.
La primera de mis escasas jornadas de pesca en vacaciones, esta vez en "Magic Anglès", la he vivido bastante desubicado, pues no he terminado de creerme ni que estuviera ¡por fin! de vacaciones, tras largas semanas de intenso stress laboral, ni que estuviera pescando en un día que no fuera sábado.
Todo y estar en uno de los meses de julio más frescos de los últimos años, con un alto índice de pluviosidad, curiosamente este día ha sido uno de los más calurosos del mes. Un día de esos en que el calor y el intenso bochorno hacen muy arduos de pasar, salvo que uno pueda disfrutar del frescor del río, y de la sombra del bosque de ribera..  
Como suele suceder en estas fechas, con los consabidos desembalses controlados para el regadío, el caudal del Ter bajaba alto, todo y que perfectamente pescable. En cuanto al vadeo, pues con precaución, bastón de vadeo, y en mi caso incluso con crampones de vadeo, ningún problema.
Actividad de los peces, la habido a lo largo de toda la jornada, pero esta vez me ha costado mucho el que los habitantes del planeta río se interesasen por mis moscas. En un día de pleno verano, solo he conseguido pescar cuatro truchas, dos farios y dos irisada. Un pobre dato cuantitativo, todo y que la lectura cualitativa es ligeramente mejor, ya que uno de las dos arco-iris resultó ser una de las mayores truchas que jamás he pescado en "MagicAnglès", y posiblemente una de las de mayor tamaño de toda mi vida como pescador.
Tras dos horas y media de ir pescando bien a tandem de seca y ninfa, o directamente a mosca seca, tuve una picada brutal a la ninfa del tándem (un simple perdigón naranja), y tras un combate larguísimo que me dejó el brazo hecho polvo y temblando de nervios como un flan, conseguí meter en la sacadera un "torpedo" realmente exagerado. "Barras de pan", de gran tamaño, las hay muchas en "Magic Anglès", pero en esta ocasión se trataba de una trucha arco iris veterana, muy hecha al río, con muchos tiros pegados, y sobre todo con unas aletas tan grandes que parecían alerones de un coche de Formula-1. Una vez ensalabrada, y estando yo en una posición muy precaria dentro del cauce de río, me di cuenta de que iba a ser muy difícil inmortalizar esta captura mediante una fotografía, pues de entrada ya me costaba abarcar la cabeza del bicho con mi humilde mano, y ya fue toda una odisea desanzuelarla. Tras la batalla, agotadora para las dos partes, la trucha estaba realmente estresada y boqueaba como una desesperada, por lo que me entró un gran miedo a que tan noble pez pudiera morir, así que por una vez el sentido común se impuso a la vanidad, y desistí de perder el tiempo en el encuadre de una foto muy complicada de hacer, para pasar a centrar mis esfuerzos en reanimar a tan valerosa gladiadora fluvial. Tuve suerte, y con mimo y cariño el enorme pez se recobró del esfuerzo y le vi partir, derrotado pero vivo, de nuevo hacia algún apostadero seguro en donde reponerse del susto. No dejó de sorprenderme que un pez con tanto río en sus aletas sucumbiese a algo tan simple como un perdigón de color naranja, y aún mas me sorprendió el que hubiese podido gestionar una pelea con éxito, contra esa fiera, con un terminal de un diámetro relativamente tan fino como un 0,14.
Tras este episodio, seguí apostando, a lo largo de la jornada, por pescar a tándem, y todavía tuve ocasión de pescar tres truchas más, siempre con picadas a la ninfa: una humilde pero muy bella arco-iris tipo "tigre", poco más que palmera, y dos farios, de origen repoblado, que rondarían los treinta centímetros.
A primera hora de la tarde, todo y levantarse aire, se aceleró la actividad en superficie, y las truchas se pusieron a comer con ganas. Fue entonces cuando lo probé a seca, pero de un modo totalmente infructuoso, pues ni cambiando de mosca, ni haciendo diversas correcciones de bajo de línea, conseguí que las truchas se interesasen por lo que les presentaba. Volaban efémeras, de varios tamaños y colores, y también tricópteros, pero la impresión que me dio es que lo que provocaba la voracidad de los peces era algo que emergía del fondo y que estaba a punto de eclosionar cuando lo engullían, y que las emergentes que les presenté no lograba imitar del todo bien. Muy pinchadas están las truchas de "Magic Anglès", coto muy pescado y repescado, y mucho hay que afinar en este coto cuando las truchas se ponen realmente selectivas, una auténtica "comida de coco" que no deja de contrastar con lo ingenuamente absurdo de otras picadas, a lo más simple y esquemático, como ninfas de colorines para cotos de repoblación, que de modo sorprendente terminan con capturas de peces muy veteranos, como el truchón protagonista de esta jornada, el que se quedó sin fotografía. Y es que, supongo, los peces veteranos de "Magic Anglès" han visto tantas moscas y tantas ninfas que, a veces, es el factor sorpresa de ver algo poco visto lo que puede costarles un buen revolcón y pasar un rato derrochando adrenalina.
Por cierto, todo y estar ya de vacaciones, y de no ser sábado, fui a merendar al terminar la jornada (costumbre que, al igual que el embadurnado de manos con Brummel, tiene vigencia permanente), y esta vez, tal y como comenté en un artículo anterior, me atreví con un par de esos grasientos, pero terriblemente apetitosos, helados Ben & Jerry´s. Antes de ir a merendar, cuando volvía hacia el coche por el camino paralelo al río, tuve el placer de saludar al guía de pesca Antonio Guirao, que llevaba como cliente a un pescador francés, y que coincidió conmigo al señalar que en el verano, y en especial en los días tan calurosos, las truchas se ponen realmente raras, muy raras.


JORNADA DE PESCA Nº 706

Jueves, 24 de julio de 2014

Coto Intensivo de Anglès - El Pasteral S. M. TE015
Río Ter

Temporada 2013 - 2014 - Nº 34
Temporada de Salmónidos 2014 - Nº 18

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 2 truchas fario a ninfa y 2 truchas arco-iris a ninfa

Climatología: soleado y caluroso, con intervalos de viento a partir de primera hora de la tarde.

Caudal: alto
Condiciones de vadeo: vadeable con mucha precaución, y mejor con la ayuda de un bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 10,00 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,45 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Concierto para piano y orquesta nº 2
Piotr Ilych Tchaikovsky

"Nòtre Dame"
Franz Schmidt

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 8
Alexander Glazunov

Concierto para piano y orquesta en "SOL" menor
Anton Dvorák

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

sábado, 19 de julio de 2014

JP-705. INVASIÓN VAMPÍRICA EN EL REGRESO A LA PATAGONIA CATALANA. Sábado, 19/07/2014.

Una invasión de  luciopercas en el río ha sido el hecho más relevante del día del retorno a Oliana.

Entre pantano y pantano, lo que queda del antaño gran Segre a su paso por Oliana baja con más agua que otros veranos, un tanto turbia aún, pero perfectamente pescable.

Los ciprínidos no han faltado a la cita con los pescadores en Oliana. Este simpático barbo fue para mi un "premio de consolación", tras haber perdido en la pelea un carpa de grandes dimensiones.  

Todo y quedar encajonado entre dos pantanos, el exiguo tramo del Segre en Oliana todavía ofrece estampas de gran belleza, como este paisaje de verano en las cercanías del puente de Tragó. 

JORNADA DE PESCA Nº 705

El día de mi tan esperado, y tantas veces pospuesto, regreso a Oliana, ha estado marcado por una extraña "invasión vampírica" en el río, y ha terminado siendo una jornada que, pese a tener como destino un coto intensivo sin muerte de truchas, ha acabado con una pescata de dos dígitos de otras especies de peces, pero con ninguna  trucha, ni fario ni irisada, en el salabre.
Llevaba mucho tiempo sin pìsar el Segre en Oliana, concretamente desde principios de octubre de 2012. Desde aquel entonces, un cúmulo de malas noticias me ha mantenido lejos de este destino, que durante tantos años ha formado parte de mi paisaje habitual, en lo que a mi afición a la pesca se refiere, tales como: desembalses brutales, furtivismo descontrolado, y meses y meses de bajar un aluvión de agua del color del chocolate, debido a una supuesta avería en la compuerta de fondo del pantano..
Pero cuando ya estaba resignado a seguir sin volver a pescar en La Patagonia Catalana, han ido llegando, con cuentagotas eso si, dada la perversa tendencia al secretismo en este mundo de la pesca (1), noticias de una ligera mejora tanto en lo que a caudal como a repoblación de peces se refiere, y finalmente me he decidido a volver a este río que, herido y mutilado, encerrado entre lagos artificiales y sometido a la merced y soberbia de los hombres, todavía tiene el poder de poner a más de algún pescador en su sitio, como bien dice mi amigo Daniel Somolinos, un devoto admirador del padre Segre.
En el exiguo tramo de Oliana, de apenas cinco kilómetros, sobrevive, rehén de la ingeniería hidráulica y de la ávida de sed de campos e industrias, lo que queda de uno de los tramos del que fuera el mejor río truchero de baja montaña del sur de Europa. Y todo y así, preso y mutilado, el Segre Olianero había ganado la fama, por su extensión de lámina de agua y por las descomunales truchas trofeo con las que se repoblaba el coto, de ser un destino de pesca "premium", para el cual incluso alguno que otro se había comprado hasta una caña de 12 pies para dos manos, para uso del lance Spey, y no tardó en ser conocido como La Patagonia Catalana.
Sin embargo, con el pantano inferior (Rialb, actualmente el de mayor capacidad de Catalunya) rozando el 100% de su capacidad e invadiendo parte del tramo inicial del coto, y con el superior (Oliana) desembalsando agua a buen ritmo casi un año entero, lo raro hubiese sido que estos hechos no hubieran tenido repercusión sobre el río. De momento, las luciopercas -hasta ahora invitadas esporádicas- se cuentan ya por cardúmenes, y a saber que otra fauna irá apareciendo. Por otro lado, y cosa perfectamente normal, como cada verano muchos ciprínidos, especialmente barbos, han marchado del pantano, remontando el río, en busca del frescor del agua más oxigenada por las corrientes.
Dejando de lado consideraciones éticas y ecológicas, la verdad es que la aparición de las luciopercas supuso para mi el poder engrosar la lista de las especies que he conseguido pescar a mosca, y eso me hizo muy feliz, casi tanto como el poder pescar de nuevo un gran río, de grandes dimensiones y con variedad de especies que pescar, cosa que para mi siempre es un gran aliciente.
Con sus afilados colmillos y sus grandes ojos saltones, las luciopercas (a las que los asiduos de La Baells en los años 90 llamábamos sandras) tienen un aspecto vampírico y siniestro, y aquí termina toda la mística, pues a la hora de la verdad es uno de los peces menos deportivos que conozco. Todo y que las diecisiete sandras que capturé eran de contenido tamaño (la mayor pasó un poco de 25 cms.), su pelea fue tan breve y decepcionante como las de grandes dimensiones que había pescado hace años en los pantanos y en el río Ebro, o sea una picada brusca, como si el señuelo se hubiera trabado en un tronco o una piedra, y al segundo o tercer castigo con la puntera de la caña el ejemplar se entrega mansamente, a menudo panza arriba.
Bien sabido es el valor gastronómico de las sandras. En Centroeuropa es pez de mercado y mesa, y yo mismo he tenido el placer de degustarlas en Hungría. Por eso, ayer unos cuantos pescadores, la mayoría mosqueros o gente de esta guisa ataviados,  no dudaron en hacer una masacre de sandras, llevándoselas en bolsas de plástico a las neveras portátiles de sus coches, al amparo de la legislación que exige el exterminio de peces alóctonos. Por mi parte, ya sabéis de mi firme compromiso con la pesca sin muerte, sea con el pez que sea. Y tampoco creo haber incumplido ninguna normativa por haber sido fiel a mis planteamientos éticos: lo que pasa es que soy muy torpe, además de tener principios de Parkinson, y cada vez que iba a darle matarile a alguna, se me escuría de mis temblorosas manos y terminaba nuevamente en el río, que es en donde creo humildemente que deben estar los peces, todos ellos, pues estos animales, objetos de nuestros sueños, ni son conscientes de lo que es legal o no, y ni mucho menos tienen la culpa de estar donde están. 
El día de mi retorno a La Patagonia Catalana, fue de esos de tan elevada temperatura (34 grados a las dos la tarde), como de insoportable grado de humedad, con un cielo nublado en el que de modo esporádico aparecía el sol. Un día de muy poco confort, de esos de sudar copiosamente al más mínimo esfuerzo.
El caudal del Segre, aguas abajo del embalse de Oliana, sigue estando un poco más alto de lo que era normal en estas fechas, y con el agua más turbia de lo que era habitual. Pero pese a estas circunstancias está perfectamente pescable. En cuanto a la vadeabilidad y transito por el lecho del río, tampoco hay mucho problema, siempre y cuando se extremen las precauciones y se haga servir el bastón de vadeo. En mi caso, no dudé en usar los crampones de río, atados a las botas, permitiéndome su uso un extra de seguridad que nunca viene mal a patosos como yo, siempre propensos al inesperado chapuzón con la ropa puesta.
El día de pesca, en cuanto a acción se refiere, se dividió en las siguientes tres partes:

1- Por la mañana, en la parte alta del coto. En esta manga se frustraron mis intenciones iniciales de pescar las siempre querenciosas tablas del Camí de l´Oliva, pues todo y madrugar bastante cuando llegué las mismas ya estaban llenas de pescadores. Así pues, estuve faenando en las corrientes de la zona del chorro de la antigua piscifactoria, con un par de perdigones pescando largo, y lo único que obtuve fueron dos picadas de "algo" que quiero suponer eran truchas, pero que ni llegué a ver porque se soltaron enseguida.

2- A mediodía y hasta primera hora de la tarde. Un cambio de zona con el coche, para evitar la masificación, me llevó a otro de los tramos clásicos del coto, el de la enorme poza del puente de Tragó. Aquí tuvo lugar el episodio de las luciopercas, y en el punto en que la corriente entra en la poza tuve mi "momento ciprínidos", un ratillo de relativa gloria en el que perdí una carpa realmente descomunal, por culpa de un nudo mal hecho, y en el que conseguí ensalabrar un barbo muy majete y gracioso, a modo de digno premio de consolación. Al tratarse de un escenario con relativa profundidad, lo trabajé con un par de ninfas pesadas, siendo una de ellas una atractora "pompón", la cual se llevó la inmensa mayoría de las picadas de las luciopercas. El barbo, picó a una pheasant tail de color verde, con cabeza de tungsteno del 3 en un anzuelo del 11, ninfa muy similar a la que había provocado la picada de la carpa, todo y que esta última era de color rosa.

3- Por la tarde. La mayoría de gente que había pescando por la zona se marchó a comer entre la una y media y las dos de la tarde. A esa hora, y tras una pausa para hidratarme y rehacer el bajo de linea, fui a pescar las corrientes que hay un poco más abajo del puente. Esta manga fue tan excitante como desafortunada. Seguí pescando con el combo de ninfas pesadas del escenario anterior, y en un blando de corriente lateral perdí, en poco tiempo, no una, sino dos, luciopercas con la salvedad que estas si que eran de un tamaño considerable, mucho mayores que con las que me estuve divirtiendo en la poza del puente. Además, se me desclavó a tocar del salabre una bagra, y pesqué un alburnó "al robo", y al venir enganchado por el lomo no pude contabilizarlo como captura.

En fin queridos lectores y seguidores, un día muy "rarito", y sobre todo sorprendente, este de mi retorno a La Patagonia Catalana, lugar en el que no dudéis siguen habiendo truchas, todo y que no llegase a ver ni una. A mitad de la jornada, mientras estaba entestado con los ciprínidos, tuve el placer de saludar a mi amigo Epeorus, un excelente pescador y mejor persona, que está disfrutando de su bien merecida jubilación dedicándose a su hobby preferido: la pesca a mosca. Por si tenía dudas de si habían truchas, Epeorus me sacó de ellas... había capturado dieciocho, y la mayoría farios.
Por suerte, ya se acercan las vacaciones de verano. Todo y que por otros compromisos (familiares, montañeros y turísticos) voy a poder pescar menos de los que quisiera, no dudéis que a esta Patagonia Catalana de ciencia-ficción, como dijeron tanto el General Mac Arthur, como Terminator...¡Volveré!.   
             


JORNADA DE PESCA Nº 705

Sábado, 19 de julio de 2014

Coto Intensivo de Oliana S. M.- SE08
Río Segre

Temporada 2013 - 2014 - Nº 33
Temporada de Salmónidos 2014 - Nº 17

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 17 luciopercas a ninfa y 1 barbo a ninfa.

Climatología: alternancia de nubes y claros, con fuerte calor y elevado grado de humedad.

Caudal: medio-alto, aproximadamente unos 20 m3/seg.
Condiciones de vadeo: vadeable con precaución, y mejor con la ayuda de un bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 09,15 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,45 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 3
Anton Rubinstein

Concierto para violoncello y orquesta nº 1
Concierto para violoncello y orquesta nº 2
Joachim Raff

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 1
Sinfonía nº 2
Robert Fuchs

Pieza de Concierto, Op. 113
Anton Rubinstein


Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.