"Si, al igual que yo, sois de los que creeis que tenéis poco que enseñar, mucho que aprender y aún más que compartir, éste es vuestro blog".
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martes, 25 de agosto de 2015

JP-753. BIENVENIDOS AL RUBINSTEIN FISHING LODGE EN OLIANA. Martes, 28/07/2015

Bienvenidos al lodge de la Rubinstein Fishing Corporation en Oliana. En nuestras instalaciones, ustedes pueden gozar de unas maravillosas vacaciones de pesca en el río Segre.
Un dia de pesca afortunado, que no pudo empezar de mejor manera: con la captura de esta gran carpa royal.

Las bagras no podían faltar a su cita veraniega con el pescador en Oliana

Un día de auténtico verano en Oliana, de esos que te hacen sentir lo grato que es estar de vacaciones, dedicándote a una de tus aficiones favoritas... hasta que la temperatura de este segundo verano más caluroso de lo que llevamos de siglo te hace pensar en lo bien que se está tomando una cerveza fresca, en un bar con aire acondicionado.

Esta vezsi que funcionó la pesca a pez cisto con ninfa, y la víctima fue esta carpa común, que salió de entre una autnéntica marea de carpas royal.



JORNADA DE PESCA Nº 753



ENSOÑACIONES DE VERANO: LA BARRACA Y EL LODGE.

Ya el año pasado, pescando la gran poza del puente de Tragó, en el coto de Oliana, reparé en una precaria e improvisada barraca de pequeñas dimensiones, poco menos que una tienda de campaña, hecha con troncos y cañas que, medio oculta a la vera de dos pequeños alisos, invita a pensar si alguien la ha puesto allí más como objeto decorativo, que con alguna finalidad práctica, dado el poco abrigo que ofrece a los elementos.
Quizás, esta barraca sea obra de algunos chavales del pueblo. Me gustaría pensar que la han construido unos adolescentes que, alguna vez, he visto llegar al río con sus bicicletas, y tras sacar de un escondrijo entre la maleza un gran neumático de camión, se han lanzado con el, río abajo, a modo de improvisada balsa de rafting.
Esta rústica construcción, me ha hecho pensar en mis aventuras de la infancia y de la adolescencia, cuando incluso ir a pescar al Pantano de Vallvidrera o al rompeolas era toda una odisea, y por  un momento me he visto a mi mismo, en esta mañana de verano tan espléndida, como un libre y desatado Huckleberry Finn (1) en un Mississipí en miniatura, feliz por hacer algo tan simple, como impagable, como es tener tiempo de sobras para vagabundear por el río, con la caña de pescar en la mano.
Pero también, esta cabaña me ha hecho pensar, en oposición a su precariedad, en un hipotético lodge de pesca en Oliana, a pie de río. Un hotelito para turistas de pesca que quisieran conocer y disfrutar de la "Patagonia Catalana". Bonito, pero ruinoso negocio seria este, al fin y al cabo, pues los tiempos de gloria de hace décadas, cuando en temporada el hotel, las pensiones y el camping de Oliana se llenaban de pescadores, ha pasado a la historia hace mucho. Hoy por hoy, la cruda realidad, esa que los hombres que no nos hemos desprendido nunca del niño que fuimos no queremos ver, es que este exiguo tramo del antes majestuoso Segre, es poco más que el desagüe de un gran embalse a otro aún más grande, y a veces incluso el río mismo se asemeja, en sus habituales crecidas por apertura de compuertas, a un pantano con el agua en movimiento. 
No, para nada ni los mosqueros finos, ni  los señoritos de la trucha genéticamente pura y mucho menos  las élites adineradas de los viajes de pesca al otro lado del planeta, querrán veninr al Rubinstein Fishng Lodge de Oliana. En la "Patagonia Catalana", la pesca de la trucha está en regresión, en declive total: aquí ya solo se repuebla para el "captura y fríe", de tal manera de que los salmónidos han pasado a ser los humildes sparrings, de lo que queda de un río en el que los ciprínidos son, ya desde hace mucho tiempo, los amos y señores.
Sigue con tus sueños de verano, Rubinstein. Sigue fabulando mientras andas hacia el río. Una vez allí volverás a ver la barraca y no el lodge, y quizás despiertes. Entonces, agradecerás haberte traído la caña potente, y haber puesto un bajo de linea con terminal algo más grueso, pues las carpas, esos peces magníficos y poderosos, que tan injustamente discriminan algunos que se hacen llamar pescadores a mosca, van a tensar tus líneas. Entonces, seguramente de darás cuenta de lo feliz que se siente uno pescando, al lado de esa barraca y en ese río que ya no parece un río, esos peces que otros desdeñan pescar, pero que a ti tanto te gustan, y mas cuando ponen a prueba al máximo la resistencia de tu equipo, tus aparejos y sobre todo tu siempre escasa habilidad.


UN BUEN DIA DE PESCA, PARA EL ÚNICO CLIENTE DEL RUBINSTEIN FISHING LODGE


A la hora de redactar este artículo, mis vacaciones de verano terminaron hace unos días. Tras la ardua tarea de ponerme al día en temas laborales, y la no menos dura de poner orden en lo domestico, ha llegado la hora de ir actualizando este blog, con las crónicas de las jornadas de pesca de este tiempo de relajación estival, en el que he estado demasiado ocupado divirtiéndome, como para sentarme un rato delante del ordenador. Espero que mis lectores sean comprensivos; al fin y al cabo, esto último es lo que hago, durante horas, días y meses a lo largo del año, y creo que de vez en cuando conviene desconectar de la rutina. Es más, os voy a confesar un secreto a voces: en todo un mes no me he conectado a Facebook ni una sola vez, aunque esto suene casi inaudito en estos años del sorprendente, y a la vez trepidante, Siglo XXI en que vivimos.
En esta jornada, que corresponde al martes de mi primera semana de vacaciones, llegué muy temprano a Oliana, para gozar del relativo frescor de la mañana, tras una noche de calor e insomnio en la costa. Una mañana preciosa, con un cielo de un azul intenso y con una fresca brisa que tanto era de agradecer, a la que siguió un mediodía de calor y una tarde realmente tórrida; no en vano, estamos en el segundo verano más caluroso en lo que llevamos de siglo, desde el año 2003.
El estado del río, con un caudal bajo de agua limpia (o todo lo limpia que puede estar el agua en Oliana, claro está), auguraba, junto con la climatología favorable, una buena jornada de pesca, como así fue.
Casi el 80 % o mas de la acción de pesca de este dia, se desarrolló en la gran poza del puente de Tragó y sus corrientes de entrada y salido. Solo durante un interludio, entre el mediodía y primera hora de la tarde, pesqué en otro tramo del coto.
A una hora tan temprana como las ocho y cuarto, ya habían peces activos, sobre todo carpas a las que veía desfilar por el blando lateral de la corriente de entrada de la poza, muy pegadas a la orilla, y que de vez en cuando incluso subían a comer en superficie, supongo que algún terrestre, pues en aquel momento no habían eclosiones.
De nuevo, siendo las carpas mi objetivo prioritario, aposté por poner dos ninfas de fantasía: una con "mucha chicha" (patrón de pheasant tail con cuerpo naranja chillón, en un anzuelo grande y bola de tungsteno del 3) y la otra la eterna atractora, la ninfa "pompom" con el plumero de color salmón.
La verdad es que tardé menos de diez minutos, pescando al agua y arrastrando la ninfa de punta por el lecho del río, en tener una brutal picada, y capturar, gracias a la misma, la primera carpa del día, después de una buena batalla de casi diez minutos de forcejeo. Una hermosa carpa royal, de mas de 50 cms,, de las muchas que este año parecen haber invadido el coto teóricamente salmonícola, y que han desplazado claramente a sus primas, las carpas comunes.         
Pero ni todo el año es verano, ni todo el monte es orégano, y a esa primera y temprana captura inicial siguió una larga fase de ausencia de picadas, por lo que poco a poco fuí alargando el lance y adentrándome más en la corriente, saliendo del gran blando lateral. Al poco de entrar en los dominios del agua movida, comenzaron las picadas, todas a invariablemente a la ninfa atractora, y por un buen rato me vi muy entretenido, capturando y soltando cuatro truchas arco-iris de repoblación, todas loquitas por el plumero asalmonado, al igual que una par de un par de luciopercas de escaso porte (unos "lapiceros" de veinte y pocos centímetros) que se unieron a la "Fiesta del Pompom". Esta visto que esta atractora vuelve locas a las "gallinas" pero también es del agrado de otros peces, aunque es de justicia reconocer que los "vampiros del río" muerden cualquier cosa que se menea en el agua, para entregarse después con una insultante docilidad al mínimo castigo de la puntera de la caña; es más: comparado con las luciopercas, las truchas de repoblación, incluso las más muñonas, pelean con mucha más dignidad.
Además, pescando aguas abajo, apurando la deriva de las ninfas al máximo, comenzaron a dar señales de vida las bagras, otros veranos tan frecuentes en Oliana, y un par de ellas demostraron también gran interes por la dragada de la bolita de color salmón, que es en lo que se convierte el plumero de la ninfa de fantasía la que consigue empaparse. 
Al terminar la prospección de las corrientes de entrada a la poza, ya era bien entrada la mañana y el sol comenzaba a apretar. Tras rehacer un poco el aparejo, fui a probar un rato a las corrientes de salida de la poza, que empiezan justo debajo del puente colgante. Allí, tras capturar a las primeras de cambio una bermejuela,  acabé pescando un par de truchas irisadas de repoblación más, clavadas, al igual que el cipríndo de las aletas rojizas, con la ninfa atractora del plumero.
A mediodía (horario, que no solar), la pescata era ya considerable: 6 truchas arco-iris, dos luciopercas, 1 bermejuela, y sobre todo un buen trofeo en forma de carpa royal. Más que nada, por variar, decidí subir a la parte alta del coto, con el objetivo de pescar un buen rato a mosca seca sobre cebas de truchas, que era lo que me apetecía en ese momento, no sin antes pasar por el coche para rechacer el aparejo y a beber una lata de te con limón de mi nevera portátil.
Tras un corto viaje en coche, dejé aparcado el mismo a la sombra, justo encima de una mole de hormigón  bajo la cual hay una poza rodeada de una tabla de aguas casi paradas. Al asomarme al río, para hacer un pis, pude ver en toda esa zona una gran cantidad de carpas y barbos retozando bajo el sol. De repente, se me pasaron las ganas de ir a por truchas, ni que fuera a seca, y me entró de nuevo la fiebre de los ciprínidos.
Una vez readaptado el bajo de linea, para volver a pescar con un par de ninfas, entré con calma en la tabla, y me fuí arrimando a la poza. A los pocos lances, justo en la divisoria de las aguas someras con el inicio de la progresiva profundidad, vino la picada y captura de otra bagra con la ninfa "pompom". La cosa empezaba bien, pero uno no podía evitar ponerse nervioso al ver a tanta carpa y tanto barbo pululando casi a mis pies. Los intentos de tentarlos  pez visto, iban fracasando uno tras otro, así que dejé de focalizar los esfuerzos en los peces de la tabla, para peinar, con un poco más de distancia la relativa profundad, aunque no mucha, de la poza. Cuando ya estaba realmente cansado de insitir, vino una picada brutal, y al clavar tuve que dejar salir linea del carrete rápidamente, so pena de perder "algo" que estaba clavado al otro lado edel bajo. Ese "algo" ganó distancia huyendo río abajo, pero esta vez no tenía el apoyo de una fuerte corriente, asi que pude pararlo e irlo trayendo poco a poco, hasta que tras otra batalla de pura resistencia, de las que te dejan el antebrazo pidiendo reflex a gritos, conseguí otra carpa royal, quizás un poco mas pequeña que la que había pescado a primera hora de la mañana.  
Tras la captura de la segunda carpa, me di cuenta de que con tan larga pelea había dejado muy revuelta una postura relativamente pequeña (sobre todo si la comparamos con la que había pescado por la mañana), así que salí del río, esta vez con el objetivo, de nuevo cambiado, de ir a pescar al chorro de la piscifactoría, en donde tantas emociones había vivido el sábado anterior. sin embargo, y como suele suceder, en un día con pocos pescadores en el río (hasta ese momento no había visto ninguno), ves tu por donde los dos únicos que vi en todo el día estaban allí pescando. En fin, no hay problema, y menos en un río tan grande como el Segre, así que más que nada por inercia y pereza mental me fui de nuevo a la gran poza y corrientes aledañas en donde había estado pescando hasta pasado el mediodía.
El calor de las dos y media de la tarde era realmente aplastante. Antes de ponerme a pescar de nuevo, aproveché para refrescar el gaznate un poco, y de paso fijar mis objetivos de pesca para lo que preveía eran los compases finales de la jornada. Ahíto de pescar como estaba, y muy satisfecho por haber tensado tanto la linea, solo me quedaba poner la guinda del pastel a la jornada, y esa no era otra que pescar ¡de una vez por todas este día! una carpa a pez visto en esa postura.
Al volver a entrar en la poza, no había ningún pescador que me hiciera la competencia, pero si dos bañistas: una pareja jóven que estaban secándose del baño en unas toallas extendidas sobre la grava, y que no me molestaban para nada. Para mi propósito, no podía haber elegido mejor día, pues el agua era clara, y eso permitía localizar a las posibles presas, que encima estaban muy orilladas, por lo que debía proceder a pescar casi con los pies en seco. Para simplificar más aun el trabajo, prescindí de una de las dos ninfas (la "pompom"), e incluso de la bolita del señalizador de picada.
Casi lo consigo a las primeras de cambio, aguas abajo, cuando una carpa que estaba literalmente pegada a la orilla se desplazó lateralmente para tomar la ninfa que recogía a pequeños tirones. Desfortunadamente, le quité el señuelo de la boca justo cuando lo engullía, y todo quedó en susto para el pez y destensada de línea para mi. Estaba visto que iba bien, y solo era cuestión de insistir.   
Seguí así, extendiendo mi radio de acción, pues los bañistas ya se habían ido, literalmente cazando más que pescando, hasta  que ¡hurra!. al pasar la ninfa por los morros a otra carpa, que estaba también pegada a la orilla, pero esta vez aguas arriba, esta la tomó, y no dudé  en darle cachete. Esta vez si, tensión de línea, gran batalla, y finalmente pez en el salabre casi diez minutos después de tiras y aflojas. Una gran captura, máxime al tratarse de una carpa común, ya que este verano las comunes se han visto claramente desplazadas por una gran invasión de carpas royal.
Fin del partido. El calor era ya insoportable, a eso de las cuatro y media de la tarde, y el único cliente del Rubinstein Fishing Lodge, clamaba ya por una cerveza bien fría, y por merendar tranquilamente en un bar en el que hubiera aire acondicionado.


EPÌLOGO: MAÑANA SERÁ DÍA DE PLAYA.

Nada más salir del coche en Cubelles, recibo una tremenda bofetada de calor húmedo. Ha hecho calor, mucho calor durante el viaje, pero lo he soportado muy bien gracias al aire acondicionado del coche. Sin embargo, el bochorno de las comarcas costeras multiplica por dos la sensación de calor, y te hace sudar todo el día. El verano es así, pero por suerte mañana será día de playa, sigo de vacaciones, y no tardaré mucho en reservar en el Rubinstein Fishing Lodge una nueva estancia. 


     
(1) El personaje de Hucleberry Finn, es un muchacho aventurero y vagabundo del Mississipí, que aparece en en la novela "Las aventuras de Tom Sawyer", de Mark Twain, convirtiéndose en el protagonista de la continuación de la misma  titulada "Las aventuras de "Huckleberry Finn".   




JORNADA DE PESCA Nº 753


Martes, 28 de julio de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº 34
Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 19

Coto Intensivo de Oliana S. M. SE08 A/B
(Modalidad del ticket: sin muerte)
Río Segre.

Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 6 truchas arco-iris a ninfa, 3 carpas a ninfa, 3 bagras a ninfa, 2 luciopercas a ninfa y 1 bermejuela a ninfa.

Equipo de pesca a mosca:
Caña: Scott A2 - 10 pies - línea 6
Línea: Adams 6 WF - flotante
Carrete: Adams

Climatología: día soleado, de mañana fresca y tarde calurosa.

Caudal: bajo

Condiciones de vadeo: sin dificultad, y sin ser preciso el uso del bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 08,15 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,30 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 1
William Walton

Sinfonía en "DO" sostenido menor
Hans Pfitzner


Viaje de vuelta:

Sinfonía  nº 1
"Nôtre Dame"
Franz Schmidt

Concierto para violoncello y orquesta nº 2
Joachim Raff


Líneas Tensas!

Ferran RUBINSTEIN.

sábado, 22 de agosto de 2015

JP-752. VERANO EN OLIANA: TENSIÓN DE LÍNEAS Y VARIEDAD DE ESPECIES. Sábado, 25/07/2015

¡Bienvenidas sean las tan esperadas vacaciones de verano!. Este año, ha tocado también "pesca de proximidad", y el Coto de Oliana ha vuelto a ser protagonista de muy buenas jornadas de pesca, cada año más enfocadas -en este lugar- a la pesca de grandes ciprínidos a mosca.

Como no, los barbos no podría faltar a la cita de cada verano en Oliana, pero este año el protagonismo se lo han llevado, de largo, las carpas. 

En menor medida que otros años, pero las luciopercas siempre hacen acto de presencia en este coto, sobre todo durante los meses estivales. 

De largo, las claras protagonistas de las jornadas de pesca estivales en Oliana han sido las carpas. Este año ha habido una gran abundancia de ejemplares de Carpa Royal, mientras que la captura de comunes ha sido más infrecuente.

A la hora de pelear con las carpas, tanto comunes como royal son un potente desafío para el pescador y su equipo. En todos los casos he estado utilizando una caña de 10 pies, equipada con una linea 6, y el bajo de linea con un terminal del 0,15.  Quizás, un pie menos y un diámetro de terminal menor sería suicida, mientras que una linea 8 y un terminal demsiado grueso quitaría sensaciones a la pelea.    




JORNADA DE PESCA Nº 752


Las vacaciones de verano, ¡por fin!, llegaron, y tal como llegaron, se fueron. La verdad es que estas cuatro semanas de asueto han pasado en un suspiro, y es que los días prácticamente vuelan cuando uno se lo pasa bien, y además se puede dedicar a cosas que realmente le gustan.
Este año he pasado las vacaciones en una localidad de la Costa Daurada, en la misma provincia de Barcelona, en concreto en Cubelles, para poder disfrutar, junto con la familia de un merecido descanso en la playa, sin tener que hacer largos y costosos desplazamientos. Aparte de eso, he tenido la suerte de poder ir unos días de excursión al Pirineo, con los amigos de tantos años (y compañeros de tantas aventuras) del centro excursionista del que soy socio; juntos hemos ascendido a los Picos de Vallibierna y al Cotiella.
Por lo que respecta a la pesca, ya os confieso por adelantado que, pese a tener el mar a menos de cinco minutos del apartamento, no me he acercado a los malecones de Cubelles, caña de lance en mano, ni una sola vez en un mes. La verdad es que no he tenido ni tan solo la tentación de hacerlo, ya que para mi el microcosmos del río lo es estéticamente todo, y la pesca a mosca me llena tanto y me da tanta satisfacción, que a fecha de hoy no se me ocurre gastar mi tiempo de pesca en otra cosa que no sea en el río y con el sedal pesado.
Un año más, mis destinos de pesca han sido "de proximidad". He tenido la gran suerte de poder llevar a cabo siete jornadas de pesca durante las vacaciones, y estas se han repartido en cuatro salidas a Oliana, dos a zonas libres sin muerte del Llobregat, en la comarca del Berguedà, y una a Ripoll.
El balance final ha sido muy satisfactorio, y si os he de ser sincero me he divertido mucho. Ahora toca ir contando estas aventuras en este, nuestro blog, empezando por la jornada de pesca correspondiente al sábado, 25 de julio. Como siempre, muchas gracias por adelantado por leerlas.
Este año, las circunstancias del calendario laboral quisieron que mi primera jornada de pesca fuera en sábado, por lo que no difirió la misma de otros sábados mas que, al acabar de pescar, y tras recoger bártulos y merendar, me fui a Cubelles en vez de ir a Barcelona.
Al igual que otros años, el gran aliciente de estas jornadas de pesca en pleno estío en Oliana, no es otro que el poderse enfrentar con grandes ciprínidos, armado con un equipo de pesca a mosca. Dadas las pobres repoblaciones de trucha, y la poca calidad de la misma (truchas arco-iris "de gallinero" la mayoría), aquí es la trucha la que se convierte en un humilde sparring, y más cuando uno puede batallar en un escenario tan dinámico como es un río con grandes y poderosos  peces, como son los barbos y la carpas, además de llevarse "propinas" tan dignas como bagras, bermejuelas e incluso alguna lucioperca que otra.
El día amaneció amenazadoramente nublado, y así estuvo, en un tris de llover pero sin llegar a hacerlo, hasta mediodía, cuando se fueron abriendo claros y fue subiendo la temperatura, de manera que a primera hora de la tarde brillaba un sol radiante, y hacía un calor seco que debía rondar los 35 grados.
El río estaba muy propicio para la pesca lo más ligera posible: un caudal muy bajo, ligeramente inferior a los 12 m3/seg., con el agua muy clara.
Dada la poca gente que había pescado (realmente muy poca, para ser un sábado: apenas vi tres pescadores en todo el día), tuve la suerte de elegir las posturas en que quería pescar, y así por la mañana tuve para mi solo las siempre querenciosas corrientes de la salida del chorro de la piscifactoría.
Debido al fuerte tiro de la corriente, opté por pescar este escenario con un par de ninfas (una pheasant tail naranja y un perdigón rojo) en el mismo aparejo.La elección no pudo ser más acertada, pues en una primera prospección, capturé casi seguidas cinco truchas irisadas, todas ellas ejemplares de repoblación. Al irme aproximando al chorro, tuve la picada de un auténtico monstruo, con el que estuve batallando el rato suficiente como para acercarlo y ver que se trataba de otra trucha arco-iris, pero esta de grandes dimensiones... y que al final quebró mi resistencia, rompiendo mi aparejo, cuando ganó carrera suficiente, aguas abajo, como para buscar refugio debajo de los árboles de la orilla de enfrente.
 Lo mismo, que ni calcado, me volvió a pasar a los cinco minutos de haber perdido la gran trucha, pero en este caso con una carpa común, que hizo valer sus grandes dimensiones y su potencia digna de un miura, en otra embestida aguas abajo, entre los mismos árboles.
En el remanso que hay justo después de la salida del chorro, tuve la ocasión de clavar, a vista, un poderoso barbo al que forcé al máximo para que no ganara las turbulencias y espumeríos de esa desembocadura de canal. Un precioso bigotudo de cerca de 50 cms. , que acabaría siendo el único de esta edición de Oliana en verano, ya que el protagonismo casi absoluto de estos días se lo llevarían las carpas, y especialmente las royal, o "Carpas de Galitzia" (1).
Tras los adrenalínicos episodios de la mañana, pescando en El Chorro, mi primera intención era la de ir a pescar aguas más arriba, en concreto en la enorme tabla del Pla de l´Oliva, pero precisamente estaban pescando, todos juntos, los únicos tres pescadores, en este caso mosqueros, que vi en todo el día, así que crucé los dedos para que nadie estuviera ocupando una de mis posturas favoritas del Coto de Oliana: la gran poza, con su entrada y salida de corriente, del Puente de Tragó.
Tras un corto viaje en coche, me planté en el paraje fluvial antes mencionado. Gente pescando, afortunadamente, no había, pero gente bañándose si, pero esto no fue un gran problema, ya que la poza y sus corrientes de entrada y salida son de grandes dimensiones, y poco estorba que alguien se bañe a diez o veinte metros de ti. Es más, nada más se fue uno de los bañistas, me puse a pescar allí en donde se había puesto en remojo, y tuve la suerte de capturar, allí mismo, una gran carpa.
Al principio, no fue un chollo eso de que hubiera tanta carpa y se la viera tan activa (rondaban por todas partes, pero sobre todo pegadas a la orilla). Hubiera esperado que picasen a la ninfa atractora pompom, un básico tanto para truchas de gallinero como para ciprínidos, pero con esa imitación lo único que obtuve fueron las picadas y consiguientes capturas, de una trucha irisada más, una pequeña lucioperca y una hermosa bermejuela.
Tocaba afinar, si quería hacerme con alguna de las poderosas carpas que veía rondar por todas partes, y lo primero que hice, al igual que en otras ocasiones similares, fue dejar de intentar pescarlas "a vista", e ir haciendo largas pasadas del combo de ninfas por toda la zona querenciosa. Al final, y a base de perseverar, llegaron las picadas, las batallas épicas, y también las capturas. Contra pronóstico, las carpas, todas royal, se interesaron por una ninfa "de fantasía", una atractora de un naranja chillón, quizás porque era esta, y no la pompom, la que iba rascando el fondo del río, a ras de piedras, y siempre con el riesgo de enrocar.
A eso de las cuatro y media de la tarde, el calor realmente aplastante, y sobre todo el dolor de lumbares, me hizo dar por finalizada la jornada. Además, contento como estaba por las peleas épicas con las siempre poderosas carpas, di por muy bueno el resultado del día, máxime cuando, estando de vacaciones como estaba, bien poco iba a tardar en meterme de nuevo en el río.
Hora de la merienda en Oliana: viejos que apuran la sombra, en los bancos del paseo, y carteles que anuncian la fiesta mayor de este, y de otros pueblos de la comarca. Merienda de verano, sin visita a la pastelería: bocadillo de jamón del país (pan blandorro y jamón con demasiado tocino) y helado de cono XXL. Viaje de vuelta rumbo a un destino distinto, en una larga, muy larga, tarde de sol y cigarras. La noche será insomne, por el calor bochornoso y los mosquitos, pero estamos en vacaciones y yo se que mi espera para volver al río será muy corta.


(1) La carpa royal es oriunda de los ríos del este de Europa, de donde fue importada a la Europa Occidental a principios del siglo pasado. Es por eso que aparte de carpa royal, carpa de cuero o carpa de espejos, se la conoce por el nombre de carpa de Galitizia, región de la Europa Oriental, situada entre las actuales Polonia y Ucrania.





JORNADA DE PESCA Nº 752

Sábado, 25 de julio de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº 33
Temporada de Salmónidos 2015 - Nº 18

Coto Intensivo de Oliana S. M. SE08 A/B
(Modalidad del ticket: sin muerte)
Río Segre.

Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 6 truchas arco-iris a ninfa, 3 carpas a ninfa, 1 barbo a ninfa, 1 lucioperca a ninfa y 1 bermejuela a ninfa.

Equipo de pesca a mosca:
Caña: Scott A2 - 10 pies - línea 6
Línea: Adams 6 WF - flotante
Carrete: Adams

Climatología: mañana nublada y fresca, y tarde soleada y calurosa.

Caudal: bajo

Condiciones de vadeo: sin dificultad, y sin ser preciso el uso del bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 08,45 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,30 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Concierto para violín y orquesta
Scherzo para orquesta
Hans Pfitzner

Concierto para piano y orquesta nº 4
Anton Rubinstein

Rapsodia para violín nº 2
Bela Bartók

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 4
Anton Dvorák

Danzas de Galánta
Danzas de Marosszék
Zoltan Kodály

Fantasía sinfónica sobre temas de la ópera "La mujer sin sombra"
Richard Strauss

Líneas Tensas!

Ferran RUBINSTEIN.






sábado, 28 de marzo de 2015

JP-736. CARPAS (Y SILUROS TAMBIÉN) JUEGAN Y GANAN. Sábado, 28/03/2015.


Todo y que lo habitual es echar la culpa de los malos resultados, en una jornada de pesca que ha terminado sin capturas, a los peces, a la climatología o a la mala suerte, la verdad es que el único y último responsable de un resultado negativo es el pescador, con sus decisiones y con el desarrollo de sus conocimientos y habilidades.



JORNADA DE PESCA Nº 736


Todo y haber comenzado hace apenas dos semanas la temporada truchera, para este último sábado de marzo, este año víspera de Domingo de Ramos y último día del horario de invierno, he hecho un paréntesis en la pesca de la trucha, para dedicarle un tiempo al intento de capturar otras especies, en concreto ciprínidos.
Para la aventura que tenía en la cabeza, consistente en explorar la tan cercana a mi casa, como desconocida para mi, parte baja del Llobregat (zona libre sin muerte de gran extensión, en medio de uno de los hinterlands más densamente poblados de Catalunya, como es el área metropolitana de Barcelona), conté con mi amigo Dmitriy Girshin, que se animó a explorarla conmigo a sabiendas de que en la misma habita el siluro, y este coloso bigotudo, que conoce bien tanto en su país, como de sus jornadas de pesca en Mequinenza, es siempre objeto de su deseo.
Sin embargo, ni Dmitriy ni un servidor hemos tenido un buen día de pesca, y la jornada ha terminado en un bolo compartido. No puedo hablar mucho de los planteamientos de Dmitriy, pues  ya los publica en su blog en ruso "S Spinningom v Ispaniye" (1) , pero por lo que hace a los míos creo que por esta vez se aunaron la mala suerte con los errores. O sea, estuve donde no tenía que estar, dadas unas circunstancias muy desfavorables, y mis conocimientos y esfuerzos no fueron suficientes para poder dar un giro a la situación.
Pero la jornada no fue totalmente negativa, pues en el transcurso de la misma tuve el inmenso placer de poder conocer ¡por fin! en carne y hueso a Manolo Gracia, un pescador que derrocha alegría, vitalidad y buen rollo por los cuatro costados, y que además es uno de los pescadores "todo terreno" más reputados de los ambientes de pesca deportiva, y en especial de pesca a mosca, de nuestra Comunidad Autónoma.
Dado que Manolo es ribereño, y vive no muy lejos del tramo de zona libre que estaba pescando, fue tan amable de venir a verme un rato, ya que le había avisado de mi presencia por SMS (toda una reliquia en los tiempos del Whatsapp) , para poder conversar a pie de río. Una conversación que valió su peso en oro, pues Manolo lleva pescando desde su más tierna infancia, y todo y que ha recorrido muchísimos ríos, y en especial los trucheros, este bajo Llobregat es "su río", el que le ha visto crecer como pescador y como persona. Lástima que no pudimos compartir jornada de pesca, ya que unos problemas de salud, muy prontos a resolverse, le tienen apartado temporalmente de la pesca.  
No una, sino dos veces se acercó Manolo a verme. La segunda vez, por la tarde, iba  con  su padre a echar un paseo después de comer (un hábito muy saludable, para hacer una buena digestión). Así que tuve la ocasión, y el enorme privilegio, de conocer al maestro y mentor de Manolo, el señor Manuel Gracia, padre, quien es uno de los pescadores decanos de la comarca, y además una auténtica enciclopedia de este río, en el que lleva pescando desde hace más de seis décadas, y al que ha visto renacer, como el Ave Fénix de sus cenizas, tras haberlo dado incluso las Administraciones del pasado por muerto, transformado durante largos años, por la desidia del hombre y las exigencias del tan pretendido, como irracional, progreso, en poco más que una cloaca a cielo abierto.
Nada más llegar al río, ya me di cuenta de que iba a ser un día tremendamente complicado, por lo menos para mis intereses. A priori, para Dmitriy pintaba un poco mejor, dado su interés en los siluros, peces en los que confieso no tengo demasiado interés, todo y el "tamaño del trofeo". Sin embargo, para los ciprínidos la cosa estaba bastante fea: a diferencia de mi corta, y relativamente exitosa, visita de mediados del pasado mes de febrero (ver Jornada de Pesca Nº 732, de 14 de febrero, en este blog), el río bajaba con el mismo caudal pero con el agua muy, pero que muy turbia, y esto complicaba enormemente la posibilidad de localizar los peces para poder presentarles el señuelo. Esta claro, que iba a quedarme sin el recurso principal de la pesca de ciprínidos a mosca, sobre todo en el caso de las carpas: el poder rececharlas a vista y presentarles la imitación a tocar de morros. Sin esta posibilidad, todo "plan B" pasaría por batir el río, de un modo incesante, con las ninfas, pescando bien "a la polaca", o bien lanzando largo, algo muy productivo en ríos pequeños, pero que puede resultar agotador, aparte de depender de una auténtica lotería, ya que en este tramo bajo del Llobregat la lámina de agua es realmente extensa.
Para complicar más las cosas, hacía un viento muy molesto, de componente noroeste (o sea, soplaba de Montserrat hacia la desembocadura del río), que dificultaba enormemente el lance, obligándome incluso a pescar corto, so pena de hacer grandes enredos en el bajo de línea. Hubo un pequeña pausa, antes del mediodía horario, pero cuando volvió a arreciar había cambiado de componente, y soplaba de sudeste (o sea de mar hacia tierra): según Manolo, el peor viento para pescar este río, porque es el que siempre desactiva a los ciprínidos y a otras especies, quizás con la excepción de los siluros.
Dmitriy marchó raudo, rumbo a un punto del río que a su entender era querencioso para el siluro, y yo me quedé bastante río abajo, con una enorme masa de agua por prospectar. Por lo menos competencia no iba a tener, pues es más bien escasa la parroquia que frecuenta esta zona libre, supongo que más que nada por conceptos apriorísticamente estéticos.
Como primer recurso, batí a golpe de ninfas (una pheasant tail y una atractora pompom), la misma larga tabla que había pescado hacía algo más de un mes, pero esta vez no tuve ni una picada. Era realmetne frustrante la sensación de "pescar a ciegas".
Tras esta prospección, tuvo lugar la primera visita de Manolo, en solitario, y siguiendo sus consejos, pasé a pescar los blandos laterales de mi orilla, en donde el agua se aclaraba, ni que fuera un poco, y en donde bajo el sol se suelen poner carpas a pastar comodamente lejos del tiro de la corriente. Estando con Manolo, consegui presentar de un modo correcto las ninfas, pero la carpa debió notal el hilo rozándole el lomo, y muy desconfiada se alejó con la parsiomonia que suele caracterizar a estos peces cuando no se ven amenazados.
Si algo me retuvo en el río, en vez de tomar la que hubiera sido sensata decisión de retirarme (en el fondo era todavía temprano, y en apenas una hora de coche hubiera podido acceder a ríos con mejores condiciones en ese momento), fue el ver la cantidad de enormes carpas y barbos saltando, tanto en el centro mismo la corriente, como en los blandos laterales. ¡Que monstruos!. Ests visiones creo que me trastocaron, y me hicieron tomar la peor de las decisiones: quedarme pescando en esa zona.  
Con todo, y prueba de que durante un rato escaso al menos no hice tan mal las cosas, tuve la ocasión de haber podido por lo menos capturar uno de esos codiciados ciprínidos, cuando en otro lance similar al anterior,  un rato después de marcharse Manolo, clavé una carpa "a vista", pero tras una muy breve pelea... se desclavó, y me dejó con un palmo de narices. No se como se lo hacen, con esa boquita tan blanda que tienen, tan apta para que se le claven los anzuelos, que consiguen escupir la ninfa...supongo que sigo pensando, en el fondo, que estoy pescando truchas, y le doy el cachete demasiado rápido. Tendré que aprender a esperar más, templando los nervios y conteniendo la adrenalina, para no precipitarme y dejar que engullan la imitación.
Y aquí terminó todo por esta jornada, cuando no eran ni tan solo la una de la tarde. Se levantó de nuevo el viento, y esta vez de componente contrario, el que es mas negativo según Manolo, ya que levanta oleaje contra corriente. El río se cerró completamente, los peces abandonaron las orillas y el lance se convirtió en un calvario aún peor, ya que este viento cálido y húmedo, con regusto salado de un mar muy cercano, era más fuerte que el ligeramente fresco, proveniente de las tierras interiores, frescas aún por las lluvias y nieves recientes, que había protagonizado, a nivel meteorológico, la mañana.
Pero uno es de los que quieren jugar el partido hasta la prórroga y los penaltys, y plantee para la jornada de tarde el ir pescando corrientes con ninfas "a la polaca", para el menos intentar conseguir la picada de un barbo, del mismo modo que hago en el Segre en Oliana. En eso estaba, cuando me crucé con Dmitriy que, un tanto abatido bajaba caminando por el sendero al lado del río. Pese al uso de vinilos muy contrastados en la pesca eficaz del ictalúrido, lo máximo que había conseguido en horas de prospección incansable de la "zona caliente" fue una sola picada de "algo" que se le desclavó enseguida, seguido del levantamiento de una nube de lodo en el fondo del ya enturbiado río.  
Dmitriy ya se retiraba, cansado y aburrido, pero todo y así le convencí para pescar un rato más, a ver si en su zona lograba yo alguna picada de las carpas y barbos que él había visto saltar, en gran número, también a la hora en que amainó el viento. Sin embargo, nuestros esfuerzos fueron vanos, por más que lo intentamos, y mi amigo ruso se retiró un tanto decepcionado. Estaba visto que la "hora mágica" de los ciprínidos se había acabado allí también, barrida por el viento. Como tampoco estaba tan lejos de su domicilio de fin de semana, le bastó con llamar con el móvil a su pareja, para que le viniese a buscar con el coche a la estación de ferrocarril de una población cercana al río.
 Solo, pero inasequible al desaliento, quemé mis últimos cartuchos en pescar una zona, presidida por una gran poza, que Manolo y su padre me habían señalado como muy frecuentada por carpas y barbos, todo y que... con ese maldito viento no le tenía nada fácil. Y así, apedreando literalmente la poza con grandes y pesadas ninfas, terminó una jornada de pesca muy mala en resultados, pero muy enriquecedora en experiencias.
Mientras me cambiaba de ropa, en el aparcamiento de un centro comercial de una localidad ribereña, recibí una foto por Whatsapp del pastel que se estaban comiendo Dmitriy y su chica, así que para rematar la faena, tras una dura partida en que las carpas (y los siluros) jugaron y ganaron, no tardé en imitarles yendo a celebrar, en la pastelería más próxima, ese gran éxito que siempre es, no lo dudéis nunca, y con los años me daréis la razón, el simple hecho de poder ir a pescar.
He de seguir dando no una, sino muchas más oportunidades a esta zona baja del Llobregat. Pescarla no es fácil, pero las recompensas, a la que uno aprenda a leer e interpretar este río que la mayor parte del año nos hace "pescar a ciegas" (casi todo, excepto los meses de largo anticiclón invernal), pueden ser increíbles. 
Pero nada es perfecto, y lo que parece la gran ventaja de este largo tramo de río es a la vez su mayor inconveniente pues... está tan cerca de mi casa que ¡apenas me da tiempo a escuchar música clásica!. Y es que en ese arte de vivir que se llama ir de pesca, los peces cuentan y mucho, pero otras cosas, muchas de ellas de índole estético, también, para que negarlo.  




(1) En ruso: "A spinning por España".




JORNADA DE PESCA Nº 736



Sábado, 28 de marzo de 2015

Temporada 2014 - 2015 - Nº  17

Zona libre sin muerte del llobregat - ZLLSM-LL-32. Del puente de Mercabarna (El Prat de Llobregat) a la Riera del Morral del Molí (Abrera).
Río Llobregat.

Pescadores:
Dmitriy Girshin
Ferran RUBINSTEIN

Equipo de pesca a mosca (solo Ferran RUBINSTEIN)

Caña: Adams - 9 pies - línea 8
Línea: Adams 8 WF-Flotante
Carrete: Adams

Capturas: 0

Climatología: soleado y caluroso con viento.

Caudal: bajo.

Condiciones de vadeo: sin dificultad, pero recomendable la ayuda de un bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 10,15
Hora de finalización de la jornada:
Dmitriy Girshin: 16,15 h.
Ferran RUBINSTEIN: 17,30 h.

 La música de hoy:

Hoy no han habido audiciones de música clásica, debido a que mi amigo Dmitriy y yo hemos empleado el muy corto tiempo de viaje en conversaciones de pesca.

sábado, 19 de julio de 2014

JP-705. INVASIÓN VAMPÍRICA EN EL REGRESO A LA PATAGONIA CATALANA. Sábado, 19/07/2014.

Una invasión de  luciopercas en el río ha sido el hecho más relevante del día del retorno a Oliana.

Entre pantano y pantano, lo que queda del antaño gran Segre a su paso por Oliana baja con más agua que otros veranos, un tanto turbia aún, pero perfectamente pescable.

Los ciprínidos no han faltado a la cita con los pescadores en Oliana. Este simpático barbo fue para mi un "premio de consolación", tras haber perdido en la pelea un carpa de grandes dimensiones.  

Todo y quedar encajonado entre dos pantanos, el exiguo tramo del Segre en Oliana todavía ofrece estampas de gran belleza, como este paisaje de verano en las cercanías del puente de Tragó. 

JORNADA DE PESCA Nº 705

El día de mi tan esperado, y tantas veces pospuesto, regreso a Oliana, ha estado marcado por una extraña "invasión vampírica" en el río, y ha terminado siendo una jornada que, pese a tener como destino un coto intensivo sin muerte de truchas, ha acabado con una pescata de dos dígitos de otras especies de peces, pero con ninguna  trucha, ni fario ni irisada, en el salabre.
Llevaba mucho tiempo sin pìsar el Segre en Oliana, concretamente desde principios de octubre de 2012. Desde aquel entonces, un cúmulo de malas noticias me ha mantenido lejos de este destino, que durante tantos años ha formado parte de mi paisaje habitual, en lo que a mi afición a la pesca se refiere, tales como: desembalses brutales, furtivismo descontrolado, y meses y meses de bajar un aluvión de agua del color del chocolate, debido a una supuesta avería en la compuerta de fondo del pantano..
Pero cuando ya estaba resignado a seguir sin volver a pescar en La Patagonia Catalana, han ido llegando, con cuentagotas eso si, dada la perversa tendencia al secretismo en este mundo de la pesca (1), noticias de una ligera mejora tanto en lo que a caudal como a repoblación de peces se refiere, y finalmente me he decidido a volver a este río que, herido y mutilado, encerrado entre lagos artificiales y sometido a la merced y soberbia de los hombres, todavía tiene el poder de poner a más de algún pescador en su sitio, como bien dice mi amigo Daniel Somolinos, un devoto admirador del padre Segre.
En el exiguo tramo de Oliana, de apenas cinco kilómetros, sobrevive, rehén de la ingeniería hidráulica y de la ávida de sed de campos e industrias, lo que queda de uno de los tramos del que fuera el mejor río truchero de baja montaña del sur de Europa. Y todo y así, preso y mutilado, el Segre Olianero había ganado la fama, por su extensión de lámina de agua y por las descomunales truchas trofeo con las que se repoblaba el coto, de ser un destino de pesca "premium", para el cual incluso alguno que otro se había comprado hasta una caña de 12 pies para dos manos, para uso del lance Spey, y no tardó en ser conocido como La Patagonia Catalana.
Sin embargo, con el pantano inferior (Rialb, actualmente el de mayor capacidad de Catalunya) rozando el 100% de su capacidad e invadiendo parte del tramo inicial del coto, y con el superior (Oliana) desembalsando agua a buen ritmo casi un año entero, lo raro hubiese sido que estos hechos no hubieran tenido repercusión sobre el río. De momento, las luciopercas -hasta ahora invitadas esporádicas- se cuentan ya por cardúmenes, y a saber que otra fauna irá apareciendo. Por otro lado, y cosa perfectamente normal, como cada verano muchos ciprínidos, especialmente barbos, han marchado del pantano, remontando el río, en busca del frescor del agua más oxigenada por las corrientes.
Dejando de lado consideraciones éticas y ecológicas, la verdad es que la aparición de las luciopercas supuso para mi el poder engrosar la lista de las especies que he conseguido pescar a mosca, y eso me hizo muy feliz, casi tanto como el poder pescar de nuevo un gran río, de grandes dimensiones y con variedad de especies que pescar, cosa que para mi siempre es un gran aliciente.
Con sus afilados colmillos y sus grandes ojos saltones, las luciopercas (a las que los asiduos de La Baells en los años 90 llamábamos sandras) tienen un aspecto vampírico y siniestro, y aquí termina toda la mística, pues a la hora de la verdad es uno de los peces menos deportivos que conozco. Todo y que las diecisiete sandras que capturé eran de contenido tamaño (la mayor pasó un poco de 25 cms.), su pelea fue tan breve y decepcionante como las de grandes dimensiones que había pescado hace años en los pantanos y en el río Ebro, o sea una picada brusca, como si el señuelo se hubiera trabado en un tronco o una piedra, y al segundo o tercer castigo con la puntera de la caña el ejemplar se entrega mansamente, a menudo panza arriba.
Bien sabido es el valor gastronómico de las sandras. En Centroeuropa es pez de mercado y mesa, y yo mismo he tenido el placer de degustarlas en Hungría. Por eso, ayer unos cuantos pescadores, la mayoría mosqueros o gente de esta guisa ataviados,  no dudaron en hacer una masacre de sandras, llevándoselas en bolsas de plástico a las neveras portátiles de sus coches, al amparo de la legislación que exige el exterminio de peces alóctonos. Por mi parte, ya sabéis de mi firme compromiso con la pesca sin muerte, sea con el pez que sea. Y tampoco creo haber incumplido ninguna normativa por haber sido fiel a mis planteamientos éticos: lo que pasa es que soy muy torpe, además de tener principios de Parkinson, y cada vez que iba a darle matarile a alguna, se me escuría de mis temblorosas manos y terminaba nuevamente en el río, que es en donde creo humildemente que deben estar los peces, todos ellos, pues estos animales, objetos de nuestros sueños, ni son conscientes de lo que es legal o no, y ni mucho menos tienen la culpa de estar donde están. 
El día de mi retorno a La Patagonia Catalana, fue de esos de tan elevada temperatura (34 grados a las dos la tarde), como de insoportable grado de humedad, con un cielo nublado en el que de modo esporádico aparecía el sol. Un día de muy poco confort, de esos de sudar copiosamente al más mínimo esfuerzo.
El caudal del Segre, aguas abajo del embalse de Oliana, sigue estando un poco más alto de lo que era normal en estas fechas, y con el agua más turbia de lo que era habitual. Pero pese a estas circunstancias está perfectamente pescable. En cuanto a la vadeabilidad y transito por el lecho del río, tampoco hay mucho problema, siempre y cuando se extremen las precauciones y se haga servir el bastón de vadeo. En mi caso, no dudé en usar los crampones de río, atados a las botas, permitiéndome su uso un extra de seguridad que nunca viene mal a patosos como yo, siempre propensos al inesperado chapuzón con la ropa puesta.
El día de pesca, en cuanto a acción se refiere, se dividió en las siguientes tres partes:

1- Por la mañana, en la parte alta del coto. En esta manga se frustraron mis intenciones iniciales de pescar las siempre querenciosas tablas del Camí de l´Oliva, pues todo y madrugar bastante cuando llegué las mismas ya estaban llenas de pescadores. Así pues, estuve faenando en las corrientes de la zona del chorro de la antigua piscifactoria, con un par de perdigones pescando largo, y lo único que obtuve fueron dos picadas de "algo" que quiero suponer eran truchas, pero que ni llegué a ver porque se soltaron enseguida.

2- A mediodía y hasta primera hora de la tarde. Un cambio de zona con el coche, para evitar la masificación, me llevó a otro de los tramos clásicos del coto, el de la enorme poza del puente de Tragó. Aquí tuvo lugar el episodio de las luciopercas, y en el punto en que la corriente entra en la poza tuve mi "momento ciprínidos", un ratillo de relativa gloria en el que perdí una carpa realmente descomunal, por culpa de un nudo mal hecho, y en el que conseguí ensalabrar un barbo muy majete y gracioso, a modo de digno premio de consolación. Al tratarse de un escenario con relativa profundidad, lo trabajé con un par de ninfas pesadas, siendo una de ellas una atractora "pompón", la cual se llevó la inmensa mayoría de las picadas de las luciopercas. El barbo, picó a una pheasant tail de color verde, con cabeza de tungsteno del 3 en un anzuelo del 11, ninfa muy similar a la que había provocado la picada de la carpa, todo y que esta última era de color rosa.

3- Por la tarde. La mayoría de gente que había pescando por la zona se marchó a comer entre la una y media y las dos de la tarde. A esa hora, y tras una pausa para hidratarme y rehacer el bajo de linea, fui a pescar las corrientes que hay un poco más abajo del puente. Esta manga fue tan excitante como desafortunada. Seguí pescando con el combo de ninfas pesadas del escenario anterior, y en un blando de corriente lateral perdí, en poco tiempo, no una, sino dos, luciopercas con la salvedad que estas si que eran de un tamaño considerable, mucho mayores que con las que me estuve divirtiendo en la poza del puente. Además, se me desclavó a tocar del salabre una bagra, y pesqué un alburnó "al robo", y al venir enganchado por el lomo no pude contabilizarlo como captura.

En fin queridos lectores y seguidores, un día muy "rarito", y sobre todo sorprendente, este de mi retorno a La Patagonia Catalana, lugar en el que no dudéis siguen habiendo truchas, todo y que no llegase a ver ni una. A mitad de la jornada, mientras estaba entestado con los ciprínidos, tuve el placer de saludar a mi amigo Epeorus, un excelente pescador y mejor persona, que está disfrutando de su bien merecida jubilación dedicándose a su hobby preferido: la pesca a mosca. Por si tenía dudas de si habían truchas, Epeorus me sacó de ellas... había capturado dieciocho, y la mayoría farios.
Por suerte, ya se acercan las vacaciones de verano. Todo y que por otros compromisos (familiares, montañeros y turísticos) voy a poder pescar menos de los que quisiera, no dudéis que a esta Patagonia Catalana de ciencia-ficción, como dijeron tanto el General Mac Arthur, como Terminator...¡Volveré!.   
             


JORNADA DE PESCA Nº 705

Sábado, 19 de julio de 2014

Coto Intensivo de Oliana S. M.- SE08
Río Segre

Temporada 2013 - 2014 - Nº 33
Temporada de Salmónidos 2014 - Nº 17

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 17 luciopercas a ninfa y 1 barbo a ninfa.

Climatología: alternancia de nubes y claros, con fuerte calor y elevado grado de humedad.

Caudal: medio-alto, aproximadamente unos 20 m3/seg.
Condiciones de vadeo: vadeable con precaución, y mejor con la ayuda de un bastón de vadeo.

Hora de inicio de la jornada: 09,15 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,45 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 3
Anton Rubinstein

Concierto para violoncello y orquesta nº 1
Concierto para violoncello y orquesta nº 2
Joachim Raff

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 1
Sinfonía nº 2
Robert Fuchs

Pieza de Concierto, Op. 113
Anton Rubinstein


Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.