"Si, al igual que yo, sois de los que creeis que tenéis poco que enseñar, mucho que aprender y aún más que compartir, éste es vuestro blog".

sábado, 22 de febrero de 2014

JP-688. COTO DE NAVARCLES. LL08. Sábado, 22/02/2014.



El paréntesis senderista de la semana pasada me llevó, junto con mis amigos del centro excursionista, a la Vall de Marfà. Allí pudimos admirar el bello paisaje fluvial de la Riera Golarda, o de Marfà, afluente de la Riera de Calders, y en especial el molino de agua troglodita que se ubica en una cueva al lado de una salto de agua y una poza.

Dentro de los dominios pescables del Coto de Navarcles, está el lago de la Riera de Calders, en donde había pescado varias veces en el pasado, siendo la última en el otoño de 2001. En esta ocasión mi acción de pesca se centró en el río, y no en las aguas paradas de este pequeño embalse.
La mañana de esta jornada de pesca la he empleado en hacer una amplia inspección del tramo del Llobregat. En la foto el Pont Vell de Sant Benet del Bages, construido en el Siglo XVIII, y reconstruido tras su voladura durante la Guerra Civil.

Cinco de estos pececillos, pescados a mosca seca, fueron la única recompensa tras haber batallado muy duro con unas carpas a vista, que pasaron olímpicamente de las ninfas que les presenté. ¿Bermejuelas o alburnos? Según unos pescadores que me encontre de vuelta al coche, estas minitallas eran gardis o bermejuelas. Sin embargo, según la opinión de Toni Sánchez Guerrero, de Defensa del Rio Anoia, se trata sin duda de alburnos. 
Una tarde apacible, y un paisaje de gran serenidad. Mi vuelta a la pesca de ciprínidos, pero esta vez con la caña de mosca en la mano, ha sido en uno de esos días que hacen presagiar la primavera. Este anticipo de las bondades de la próxima estación me hacen pensar en que pronto comenzará una nueva temporada de salmónidos, pero lo divertido de la presente jornada, pese a mis tentativas fallidas de echar una carpa al salabre, me recuerda que los ciprínidos también existen.

JORNADA DE PESCA Nº 688

El paréntesis senderista de la semana pasada me llevó, junto con mis amigos del centro excursionista, a la Vall de Marfà, en el altiplano del Moianès. Allí, pudimos admirar el bello paisaje fluvial de la Riera Golarda, o de Marfà, afluente de la Riera de Calders y en especial el molino de agua troglodita, que se ubica en una cueva junto a un salto de agua y una poza.
De vuelta a la actividad pesquera, he querido dedicar este sábado de febrero, en el que la primavera parece habernos dado un anticipo de sus bondades, a llevar a cabo un proyecto que tenia hace tiempo en mente, pero que no había tenido ocasión de materializar: la pesca de ciprínidos a mosca.
Entiéndaseme, no es que nunca haya pescado ciprínidos a mosca; la verdad es que, enfrascado en la pesca de truchas, mi actividad habitual desde hace muchos años, si que he tenido ocasión de pescar peces de esta familia, tanto grandes como pequeños, tales como carpas, barbos, bagras, alburnos y bermejuelas, sobre todo en cotos intensivos situados en ríos de llanura, pero hasta ahora nunca me había planteado una jornada ex-profeso dedicada a ellos, y yendo a un coto que no fuera de salmónidos.
Ya os anticipo que a nivel resultados la jornada ha sido un tanto descorazonadora, pero a nivel satisfacción y diversión ha dado bastante de si. He localizado carpas activas, las he tentado, y he fracasado en mi intento de hacerlas picar a mis imitaciones. Seguramente, he actuado como si pescase truchas, y no he sabido "cambiar el chip". Lo lógico es que antes de meterme en este jardín, hubiese quedado para aprender algo sobre la pesca de ciprínidos a mosca con auténticos especialistas, de los que me honro en tener entre mis amistades de pesca, como Juan Carlos Navarro Sagués "Juan Karp", de "Rius i Basses de Catalunya" (1)  o Toni Sánchez Guerrero, de Draypts (2), pero ya sabéis, los que me conocéis, que siempre soy partidario primero de intentar probar las cosas por mi cuenta y sacar mis propias conclusiones a pie de río antes de gastar el valioso tiempo de los demás. Mis conclusiones finales, todo y que anticipadas a este casi principio de artículo, es que necesito tanto aprender más de los hábitos de los ciprínidos, sobre todo a la hora de presentar el señuelo, como olvidarme de que estoy pescando truchas. Sirva en mi descargo, si vale como excusa, que tampoco febrero es un mes de gran actividad en el río, y menos aun para los ciprínidos. Creo que dentro de unos meses será buen momento para volver a probar el experimento... si es que consigo reunir la fuerza de voluntad suficiente como para sacrificar una de las muchas jornadas de mi temporada de salmónidos.
La pesca de ciprínidos no es algo nuevo para mi. Durante años fue una de mis modalidades más practicadas, junto con la pesca de lance ligero de depredadores. Sin embargo, desde que comencé a pescar a mosca, y a dedicarme más y más a la pesca de la trucha, fui dejándola de lado, y hace mucho que mis cañas de boloñesa e inglesa están guardadas en el armario. De hecho, mis últimas jornadas de pesca dedicadas a pescar ciprínidos con cebo fueron tres días del mes de agosto de 2007 en el Embarcadero de Tivenys, en el Río Ebro (JJPP 393, 394 y 395, de los días 10, 14 y 18 de agosto de 2007 en mi diario (3)), y ya por entonces habían devenido en algo muy esporádico, que solía practicar solo si en verano pasaba algunos días de vacaciones en Sant Carles de la Ràpita.
Supongo que la excursión de senderismo de la semana pasada, siguiendo el curso de la Riera Golarda o de Marfà, fue la causante de elegir la Riera de Calders (el río madre de las aguas del altiplano Moianès), y en concreto su parte baja, justo en la desembocadura en el Llobregat, para mi "Experimento Cipri". Curiosamente, el Coto de Navarcles fue en su día un intensivo de truchas de repoblación, y mi última incursión allí, pescando solo en el embalse de la Riera de Calders, se remonta a diciembre de 2001, en una jornada en la que pescando con lombriz (cebo entonces permitido) saqué una trucha arco-iris y un barbo (JP 134 del día 6 de diciembre de 2001en mi diario), y ya por aquel entonces no tan solo devolví al agua el barbo, sino también la trucha arco-iris, todo y que podía habérmela llevado, ya que el cupo de truchas en los intensivos, por aquel entonces, permitía el sacrificio de, creo recordar, nada más ni nada menos que ocho ejemplares de más de 22 cms. Toda una enorme e insostenible barbaridad.
¡Gran novedad! Este sábado no llovió, cosa rara en una jornada de pesca, ya que no disfrutaba de un día en el río sin terminar mojándome desde finales del pasado mes de diciembre. Es más, lució un sol radiante, y salvo que la gélida temperatura del amanecer permitió una buena helada, el día devino en un pequeño anticipo de la primavera. A mediodía la temperatura subió ostensiblemente, y en muchos puntos de nuestra geografía se rozaron los 20 º C a primera hora de la tarde.
Tanto el Llobregat, como la Riera de Calders, ambos dentro de los dominios pescables del Coto de Navarcles, bajaban con un caudal medio tirando a bajo. La acción de pesca de la jornada se ciñió a la Riera de Calders, que bajaba con un caudal más que aceptable para un río tan pequeño y estacional, fruto de que los acuíferos aun están bien alimentados por la lluvia de las pasadas semanas, tal y como pude comprobar siete días antes, viendo el buen aspecto de la pequeña Riera Golarda, uno de los afluentes principales de la Riera de Calders.
Nada más comenzar a pescar, vino tomar la difícil decisión de si pescar aguas arriba, o aguas abajo del embalse. El ticket permite también pescar en el lago, pero en esta ocasión no me interesaba para nada pescar aguas paradas y sobre todo profundas. Como mucho, me dí un nostálgico paseo por la orilla, recordando viejos tiempos, e hice unos cuantos lances con un par de ninfas atractoras (pompom rosa y San Juan worm) en el desagüe de la Riera en el Lago.
Hecha la concesión a la nostalgia, fui andando río abajo, siempre mirando si habían peces activos, hasta la confluencia con el Llobregat. Ante la ausencia de actividad, hice unos cuantos "lances de tiento" aquí y allí, sin ningún resultado positivo.
Al llegar al ancho y más caudaloso Llobregat tomé la decisión, al no localizar ni indicios de peces activos, de ir a explorar un tramo de este río, entre el Pont Vell de Sant Benet y la curva donde esta el aparcamiento del Hotel Mon Sant Benet. Un camino, de muy buen seguir recorre la orilla izquierda del río, y los accesos al mismo no están demasiado emboscados. Desde el azud que hay pocos metros aguas abajo del puente hay corrientes y tablas, pero ninguna poza destacable, por lo que el tramo, siempre que no baje un aluvión de agua, es de buen vadear y bastante propicio para pescar a mosca peces activos, sobre todo en verano, cuando barbos y carpas se muestran  más golosos y comen incluso mosca seca, especialmente terrestres.
Hecha la exploración, y satisfecha mi curiosidad, me puse a pescar, ya en serio, a una hora tan tardía como pasado el mediodía. Primero, estuve batiendo con tantas ganas como infructuosidad la desembocadura de la Riera de Calders con el Llobregat, y luego un par de parados de agua de cierto calado, ya en la Riera. Todo para nada, pues parecía no haber peces en el río.
Sobre la una y media, estaba ya un tanto cansado y desanimado, cuando en una tabla de escaso calado, un bajío en donde el agua me llegaba como mucho un palmo por encima de la caña de la bota, localicé un buen cardumen de carpas hociqueando. Dada la muy poca profundidad del escenario, opté por pescar con un tándem muy ligero de seca y ninfa, con la esperanza de que la ninfa (un perdigondillo en un anzuelo muy pequeño) pasase a tocar del morro de las carpas y alguna de ellas lo tomase. Sin embargo, mi gozo en un pozo, estos bravos ciprínidos (había algún ejemplar realmente magnífico) pasaron olímpicamente de la ninfa.
Excitado por la batalla, pasé a proyectar una San Juan worm con peso mínimo, pero la indiferencia de las carpas hacia mis señuelos era total. Y así, comenzó un desfile de pequeñas ninfas, pero lo más que conseguí fue algún amago de seguirlas cuando le daba algunos tirones, pero sin mucho entusiasmo por parte de los peces. Supongo que mi amigo Javier Rubio Javiermosquero me daría un buen tirón de orejas, por no llevar en mi caja ni una miserable Woolly-Bugger negra.
Misterios de los ríos; enfrascado en el combate, que iba perdiendo casi por K.O., no me dí ni cuenta de que eran pasadas las tres y media de la tarde, y que parte de la tabla había quedado en la sombra. Todo fue irse el sol y comenzar a verse por todas partes unas pequeñas cebas. Consciente de que era mi última oportunidad para tocar escama ese día, rehice el bajo de linea y me puse a lanzar sobre las mismas una imitación de quironómido, la  mosca seca por autonomasia de los cauces medios y bajos de nuestros ríos. El dipterín no falló, y comenzaron las capturas serguidas de uno, dos, tres, cuatro y cinco pececillos que al principio identifiqué como pequeñas bagras, pero no estaba muy seguro de ello, pues también podrían tratarse de pequeños gardis o bermejuelas, e incluso de alburnos. Otro misterio más de los ríos; de repente, y al levantarse un poco de aire, toda actividad en superficie cesó, volvieron a quedarse las carpas en su perezoso hociquear, pero el cardumen de pececillos pareció evaporarse en la nada.
Cansado de insistir tanto en la misma postura, y ahora que por lo menos había evitado el bolo, me puse camino río arriba, a seguir buscando muestras de actividad por parte de los peces. En la zona de los puestos de pesca para pescadores estáticos de la Riera de Calders (hay otros puestos del mismo coto en el Lobregat), me encontré con un par de pescadores de cebo, que eran lugareños, y al enseñarles la foto de una de las minitallas me dijeron que eran gardis o bermejuelas. Sin embargo, movido por mi curiosidad he llevado esta foto a mi grupo de Facebook "Rubinsteinfishing y amigos" en busca de otras opiniones, y muy amablemente Toni Sánchez ha opinado que se trata de alburnos. Sigue el debate: en cuanto tenga ocasión le preguntaré también a mi amigo, técnico forestal, ex-guarda fluvial y colaborador de este blog Carles Vivé a ver que cree que son.
Hice muy pocos lances más, siempre "al agua" y probando por probar, antes de retirarme e ir al lago, junto al que había aparcado mi coche. Allí, mientras me cambiaba, pude disfrutar de la serenidad del paisaje del invierno en una tarde de las que presagian la ya próxima primavera. Con ella, incluso un poco antes de su entrada astronómica y oficial, llegará una nueva temporada de salmónidos, pero visto ahora el desafío de las carpas, intentaré sacrificar alguna de las jornadas de esta próxima temporada para seguir tentando los ciprínidos a mosca.     
        


(1) Rius i basses de Catalunya, especial Conca del Llobregat, grupo de Facebook fundado y administrado por Juan Carlos Navarro Sagués.    

(2) Draypts. Defensa del Riu Anoia i Pesca Toni Sánchez, grupo de Facebook fundado y administrado por Toni Sánchez Guerrero

(3) Mi Diario de Pesca comienza en Octubre de 1998, y obviamente no refleja las jornadas de pesca que van desde mi adolescencia hasta ese momento. 

Os paso, para solaz de todo amante de la buena mesa y de la cocina exquisita, una receta que está haciendo furor entre los chefs de más renombre internacional, y que curiosamente tiene origen Podolio. 
En esta ocasión, os voy a pasar la receta original, la que creo en su dia el famoso chef Podolio Karl V. Arguinianov.

"ALBURNO A LA COSACA"

Pésquense alburnos a discreción, preferentemente en la salida de aguas del reactor de la Central Nuclear más próxima a su casa. Para esta ocasión, el renombrado pescador a mosca Anton Pintorov nos ha pescado unos ciento y pico en poco menos de un cuarto de hora en dicho sitio.
Antes de eviscerarlos, conviene verificar el grado de radioactividad óptimo de los alburnos, por lo que les acercaremos un contador geiger, y si pita como una cigarra en celo, es que están en su punto.
De no disponer de dicho aparato, podemos llevar los alburnos a una habitación oscura, y si son totalmente foscorescentes, es que también vale su grado de radiactividad.
Si hay que servir el plato ante invitados con los que quedar bien, convendrá descartar aquellos peces que tengan dos o más cabezas, tres o más ojos, más de 6 aletas o más de 2 colas, cosa lógica - todo lo demás- dado el elevado grado de radiactividad. 
Para comerlos informarmente en casa, tanto da, y los podemos cocinar también.
Se introducen los alburnos en un barreño de vodka casero, y se mantienen allí tres dias seguidos. En el caso improbable de no disponer de vodka casero, se pueden mantener en aguarrás o anticongelante de coche Ruso los mismos dias.
Tras la maceración, se sirve a eviscerarlos y salarlos, y se frien en abundante manteca de reno. Deben quedar dorados y crujientes, y no manchar la mano al cogerlos, algo así como el "pescaíto frito" de Cádiz. 

Bon appetit!

Ingredientes, para 4 personas:

- 4 kg. de alburnos salvajes de salida de aguas de reactor nuclear.
- 100 grs. de manteca de reno
- sal


JORNADA DE PESCA Nº 688

Sábado, 22 de Febrero de 2014

Temporada 2013 - 2014 - Nº 16

Coto de Navarcles
Ríos Llobregat y Riera de Calders
(pesca solo en la Riera de Calders en esta jornada)

Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Capturas:


Según unos pescadores de Navarcles:
5 gardones (bermejuelas) minitalla a mosca seca

Según Toni Sánchez Guerrero:
5 alburnos a mosca seca 

Caudal: medio.
Condiciones de vadeo: sin dificultad y sin ayuda de bastón.

Climatología: soleado y caluroso en las horas centrales del día, pero con temperatura muiy baja al principio de la jornada.

Hora de inicio de la jornada: 10,30 h.
Hora de finalización de la jornada: 17,15 h.

La múisca de hoy:

Viaje de ida:

Concierto para violín y orquesta nº 2 "en estilo húngaro"
Joseph Joachim

Viaje de vuelta:

Concierto para violín y orquesta
Scherzo para orquesta
Hans Pfintzer

Pieza de Concierto, Op. 113
Anton Rubinstein

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.





sábado, 8 de febrero de 2014

JP-687. COTO INTENSIVO DEL PEDRET S. M. LL03B. Sábado, 08/02/2014

Todo y el riesgo de llevarte un bolo, lo mejor de pescar en pleno invierno un intensivo sin repoblaciones es que seguramente serás el único pescador ese día en el río, y puedes elegir en donde pescar sin tener competencia. Es más ¡da hasta vértigo la sensación de tener todo el río para ti solo! 



JORNADA DE PESCA Nº 687.


Poco, o muy poco que contar en esta jornada. Como mucho, que era un día presuntamente histórico, pues por primera vez una Infanta de España declaraba como imputada en un caso (en este ídem de corrupción) ante un juez. Pero dejando el periodismo político aparte, y en lo que a pesca se refiere, creo que en esta ocasión voy a aburrir poco a los lectores con mis disertaciones y onanismos mentales, pues ha habido bolo, o sea no he pescado nada en un día en que no he visto ni un solo pez, y aun menos una sola ceba.
Febrero suele ser un mes rico en bolos. El último que había hecho, antes del día de autos, fue también en febrero del año pasado (ver Jornada de Pesca nº 642 en este blog, o pinchad en este enlace http://rubinsteinfishing.blogspot.com.es/2013/02/jp-642-coto-de-alos-de-balaguer.html). La diferencia entre el de hoy y el de hace un poco más de un año, es que el de hoy ha sido casi buscado y plenamente aceptado, mientras que el anterior fue un tanto doloroso, pues las truchas de Alós de Balaguer me dieron julepe , y no pude decir que no las había o que no estaban; incluso hubo otros pescadores que si pescaron en ese día. Por el contrario, hoy en Pedret sabía muy bien que tenía el bolo casi garantizado, y la verdad sea dicha ni he visto una trucha en todo el día, ni mucho menos he tenido una picada, tal y como os he adelantado en el párrafo anterior..
Ya sé que ir a Pedret en pleno febrero, con la rasca que hace en El Berguedà, y sin repoblaciones desde octubre pasado, puede parecer una temeridad, pero la verdad es que  nuevamente me ha podido mi parte romántica e irracional, y he sucumbido a la tentación de volver a mi querido Pedret, buscando como excusa para esta bendita locura, o como argumento parecido a ese clavo ardiendo al que se aferran los necesitados, aquello de que "siempre quedan truchas en el río", y que esas que quedan tarde o temprano han de comer.
De nuevo, y al igual que en las últimas semanas, ha vuelto ha hacer un sábado gris y plomizo, cosa que ya viene siendo un hábito meteorológico este invierno. En esta ocasión, el sol ha intentado salir unas cuantas veces, e incluso ha conseguido imponer su dominio durante breves intervalos de tiempo, pero en general el día ha sido nublado y con episodios esporádicos de llovizna. A diferencia de Anglès, con su bonancible temperatura, en Pedret ha hecho frío a lo largo de todo el día, y la temperatura no ha pasado de 6 º C al mediodía. Para "acabar de adobarlo", a primera hora de la tarde se ha levantado un aire muy molesto, cosa la cual ha precipitado el fin de la jornada bastante antes de lo habitual, de la misma manera que en las dos salidas de pesca anteriores (la última de enero y la primera de febrero), todo y que en estas últimas fue la lluvia la causante del adelanto de la merienda.
Confieso que mi intención inicial era la de pescar la zona del coto en donde nunca se repuebla, aguas abajo del desagüe del Canal de Carburos, más que nada porque es la que menos se sobrepesca a lo largo de la temporada, e incluso explorar la zona libre sin muerte de Cal Rosal (el antiguo coto sin muerte de Pedret), que no he vuelto a visitar incluso desde bastante antes de su descatalogación como coto, pero nada más llegar ya he visto que la salida del canal vomitaba literalmente un aluvión de agua embarrada, señal inequívoca de que en la montaña había estado lloviendo con ganas la noche o la madrugada anterior.
Así pues, me he tenido que conformar con intentar pescar el coto y volver a visitar los sitios habituales. Por lo menos, y dado el aporte de agua limpia desde el pantano de La Baells, el río bajaba en un estado perfectamente pescable, y con un caudal muy bajito, perfecto para un vadeo seguro, tal y como estaba en las últimas y gloriosas jornadas del otoño pasado.
Precisamente la prístina claridad del agua, y la ausencia de reflejos de la luz del sol, me han permitido ver sin dificultad incluso el fondo de las grandes pozas, y para desilusión mía he podido constatar que ¡no he visto ni una trucha en todo el día!, y eso que he recorrido mucho río. Para corroborar la ausencia de peces, baste decir que tampoco he visto ni una sola ceba en todo el día, aunque es de justicia reconocer que ha sido uno de los días más pobres en eclosiones que he visto en mucho tiempo; como mucho he visto unas contadas rhodanys, que bajaban río abajo imperturbables, y algún que otro dipterín.
La pregunta obligada es ¿donde se han metido las truchas?. Supongo que tanto los cornoranes, como los furtivos, habrán hecho estragos, pero todo y así me resisto a creer que no hayan quedado ni que sean unas pocas, pues siempre alguna que otra queda, y a menudo muchas más de lo que parece. Supongo que estarán hibernando, o se habrán marchado a ese universo ¿paralelo? a donde se supone que van las truchas, sobre todo cuando los pescadores de tan poca fe, como de ego subido, pontifican sobre el exterminio total debido a oleadas de pájaros asesinos y legiones de furtivos venidos de latitudes lejanas. De ser así, seguramente nunca nos llevaríamos las sorpresas que a menudo nos llevamos al pescar, entre la marea de truchas muñonas de repoblación, ejemplares poderosos y soberbios que, o bien han nacido en el río, o bien llevan ya muchos años en el mismo.
Lo que si es de justicia reconocer, es que todo y el riesgo de llevarte un bolo, lo mejor de pescar en invierno un intensivo sin repoblaciones es que a buen seguro serás el único pescador ese día en el río, y puedes elegir donde pescar sin competencia. Es más ¡hasta da vértigo la sensación de tener el río para ti solo!.
Ya en acción de pesca, huelga decir que he andado mucho y lanzado poco, siempre acechando posibles movimientos de peces o intentando detectar indicios de su presencia. Lo más usado han sido tándems de seca y ninfa, con diversos calibres de este última imitación. También lo he intentado a seca pelada en algunos bajíos y aguas someras, y finalmente me he encomendado a San Tungsteno Glorioso en las pozas, mirando a ver si rascando el fondo del río salía alguna trucha de entre las piedras, cosa la cual tampoco sucedió.
Todo y el fiasco, me resisto a etiquetar esta entrada en mi blog como "día de pesca para olvidar", pues al fin y al cabo sabía muy bien los riesgos que corría, y todo y así en mi retirada prematura hacia la pastelería no me arrepentí ni por un momento de haber vuelto a Pedret, ese lugar tan mágico para mi, días de bolo incluídos, en donde tan bien suena la música de Alexander Glazunov.
Como siempre, no hay secretos para con mis lectores y seguidores, haya bolo, o haya pesca gloriosa. Aquí en Rubinsteinfishing siempre os lo cuento todo, lo bueno y lo malo, lo divino y lo humano. Por contar hasta cuento hasta diez, pero solo de vez en cuando, no sea que con tanta exigencia a mi coeficiente intelectual termine con un tremendo dolor de cabeza.


JORNADA DE PESCA Nº 687.

Sábado, 8 de febrero de 2014.

Temporada 2013 - 2014 - Nº 15
Temporada de cotos intensivos de salmónidos 2013 - 2014 - Nº 15

Coto Intensivo del Pedret - LL03B
Río Llobregat

Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 0

Caudal: bajo
Condiciones de vadeo: vadeo sin dificultad, excepto en las grandes pozas, sin ayuda de bastón.

Climatología: nubes y claros con episodios de llovizna esporádica y viento a partir de primera hora de la tarde; temperatura fría a lo largo del día.

Hora de inicio de la jornada: 10,00 h.
Hora de finalización de la jornada: 15,30 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Fantasía para piano y orquesta, Op. 84
Anton Rubinstein

"Una Fiesta Eslava"
"Mazurka"
Alexander Glazunov

Viaje de vuelta:

Concierto para violín y orquesta
Scherzo para orquesta
Hans Pfintzer

Pieza de concierto para piano y orquesta, Op. 113
Anton Rubinstein

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

sábado, 1 de febrero de 2014

JP-686. COTO DE ANGLÈS - EL PASTERAL INTENSIVO S. M. TE015B. Sábado, 01/02/2014.

Durante el invierno, las excursiones de senderismo  hacen más llevadera la espera del inicio de una nueva temporada, y permiten disfrutar tanto de la naturaleza, como de los compañeros con los que comparto esa afición. 

La primera trucha de febrero, una fario más de Anglès...¡Como no!.

Hace ya más de un mes que no veo el sol en un sábado de pesca. Por suerte, ya estamos en febrero, el mes más corto del año y antesala de ese marzo que todos los pescadores de truchas esperamos con tantas ganas. 



JORNADA DE PESCA Nº 686


Tras el paréntesis senderista del fin de semana pasado (una estupenda excursión combinando la "Vía del Nicolau" (1), con un recorrido por el valle de mi querido río Bastareny, en el Berguedà), y como quien no quiere la cosa, febrero ha llegado y lo ha hecho para quedarse durante los veintiocho días que suele durar este mes mas corto del año. Como el primer día de este recién estrenado mes ha caído en sábado, y tocaba pescar, lo he hecho pues caña en mano en el ¡como no! "refugio de invierno" por autonomasia: el coto de Anglès o "Magic Anglès", para los amigos.
Lo bueno de que sea ya febrero, todo y que recién estrenado y en el primero de sus días, es que el próximo mes ya es marzo, ese mes mágico en que llega la primavera, y en el que incluso antes del cambio de estación desvedarán la trucha, abrirán los cotos, y volveremos a pescar en esos escenarios a los que tantas ganas tenemos de volver. Pese a que estamos en pleno corazón del invierno, los días ya se alargan de un modo sensible, y esas horas de más de luz diurna nos auguran nuevas aventuras de pesca, lejos de los pocos, manidos y trillados intensivos en los que nos vemos recluidos desde finales de septiembre.
No ha sido esta una jornada para el recuerdo; eso ya os lo adelanto. Un nuevo día gris y desapacible , no ya solo en la meteorología, sino también en mi ánimo, y un resultado tan pobre en capturas como en diversión. Paciencia, vendrán días mejores.
Día gris y ceniciento en el cielo, y también en mi cabeza. Uno no es de piedra, y por más que utilice la pesca a mosca como principal fuente de evasión la verdad es que a veces ni esa medicina funciona. Una serie de problemas laborales, que no viene al caso contar,  me han hecho pasar una mala semana, y me los he acabado trayendo al río. Si, ya sé que uno debiera saber compartimentar más, pero a menudo eso queda en consejo baldío. No voy a entrar en detalles, que no vienen a cuento, pero hoy ni la música, ni la pesca me han servido para mucho: me he llevado mis "comeduras de coco" puestas y bien puestas, y no he podido desprenderme de ellas ni dedicándome a aquello que tanto me gusta. Quizás el milagro del día es que incluso he pescado. Así de injustas suelen ser las cosas: en días de excelente estado de ánimo y total disposición para pescar me he llevado bolos, y ayer, en un día de pesca mecánica, impersonal, sin alma, terminé pescando al menos dos truchas. Menos es nada. La pesca es así (o suele ser así), y no la he inventado yo. 
Sin mucho ánimo, como si de un autómata se tratase, me he dirigido a la misma balsa de la parte baja del coto, a la que llevo acudiendo con el mediocre propósito de salvar el bolo, en las últimas tres jornadas. Poca imaginación y, a priori, nula concesión al riesgo. Había muy poca actividad cuando he hecho allí las primeras varadas a eso de las diez de una mañana en la que el sol ha hecho un amago tímido de salir, pero el grueso manto de nubes se lo ha impedido. No obstante, el intensivo y machacón peinado de la zona con el sempiterno quironómido ha dado sus frutos: un par de farios, y una de ellas de algo más de cuarenta centímetros, ambas injusta recompensa al pescador vago y deprimido.
Al menos he podido pescar las primeras truchas de este nuevo mes. ¡Bienvenido a Febrero!, el mes de la primavera insinuada y la nevada traicionera, el mes de los enamorados y en el que a menudo, pero no siempre, transcurre el Carnaval. 
Estaba cantado que tarde o temprano llovería, al igual que hace dos semanas en mi última visita al coto, pero pasado el mediodía aún no había hecho ni amago de precipitar, así que reuniendo todas las ganas que pude me fui a probar, sin mucho resultado al principio y sobre cebas muy esporádicas, a una postura tan querenciosa como ultrapescada del tramo número dos.
En esa postura, y mientras bregaba todavía con el quironómido para atraer truchas que no le hacían ni caso, tuve el placer de saludar, y también de pescar un rato en su compañía, con Jaime Martínez "Epeorus", de Terrassa, un veterano pescador que está disfrutando de una merecida jubilación pescando sin cortapisas ni ataduras, y una de las voces más discretas, sensatas y educadas de los foros de la revista digital "Conmosca", de la que ambos somos contertulios desde hace casi diez años   
Precisamente, cuando ya se estaba alargando nuestra tertulia, mayormente centrada en lo muy pescado que esta este año el coto, y lo muy castigadas que están las truchas, comenzó la actividad frenética de los peces, justo en el momento en que empezó a llover, y tanto el Sr. Epeorus, como un servidor, nos "pusimos las pilas", como se dice últimamente, para aceptar el desafío de los peces.
Nuestro gozo en un pozo. Estaba claro que la eclosión que había motivado tan tremendo pandemónium de peces cebándose era de rhodanys, pero muy pocas de ellas llegaban a desplegar las alas, pues el frenesí de los peces se centraba en comerlas en plena emergencia: o sea más lomos que bocas en el agua. 
Bajo la lluvia, una llovizna de esas que parece inocente pero que es un auténtico calabobos, probamos un buen montón de secas, emergentes, e incluso yo recurrí a mis socorridas ahogadas, todo para que desfilasen río abajo ante la indiferencia total de las truchas. Cuando vi que un pescador de la calidad y experiencia de Epeorus tiraba la toalla y marchaba río arriba para ir a buscar a un amigo suyo, tuve claro que, todo y no ser ni las cuatro menos cuarto, la jornada ya no daba más de si. "Ja s´ha fet fosc" (2). que diría mi amigo Joan Navarro, o "avui, no en volen",  (3) que hubiera dicho mi amigo Xavi Prat "Pampu" en circunstancias parecidas.. 
Más que nada por quemar algo de tiempo, y no encontrarme con que aún no habían abierto la pastelería, seguí insistiendo hasta las cuatro y cuarto de la tarde, momento en que recordé de que estaría jugando el Barça, así que di por finalizada una de las más apáticas jornadas de los últimos tiempos, con la intención de poder ver entera la segunda parte del partido de fútbol mientras merendaba.
Esta visto que este no era mi día. Pese a degustar las excelentes coques de la Sra. Mercè, oportunamente remojadas en café con leche (que no "relaxing cup of coffee with milk", y menos aún  "in the Plaza Mayor"), el partido fue un fiasco para los intereses azulgranas, y terminamos perdiendo el partido y, de paso, el liderato de la liga, ante un Valencia que, ordenado y atrevido, supo sacar partido de la extraña apatía que parecía adormecer al laureado y poderoso equipo de la Ciudad Condal.   
Pero esto no es un desastre. Queda mucha liga, y tres puntos no son nada. Estamos tan solo en febrero, el mes de las primaveras anunciadas y las nevadas a traición, el mes del "hoy te quiero más que ayer, y menos que mañana", el mes en que falta un mes para marzo... Conduciendo de vuelta a casa, otra vez bajo la lluvia de esa tarde de boleros tristes, en las que la gente corre pero tu no estás, se habían esfumado mis preocupaciones de golpe ¡que poco queda para la apertura de la temporada!.       


(1) Ruta que transcurre por una pista que fue la vía de un tren maderero, y en la  que se han restaurado los túneles y se le ha añadido una pasarela colgante para salvar un barranco. Comienza en Guardiola de Berguedà, y termina en el eco-museo de Sant Joan de l´Avellanet, en el término municipal de Bagà, ambas poblaciones de la comarca del Berguedà, en la provincia de Barcelona.

(2) Traducción literal del catalán: "Ya ha oscurecido".           
(3) Traducción literal del catalán: "Hoy no quieren".


JORNADA DE PESCA Nº 686

Sábado, 1 de febrero de 2014

Temporada 2013 - 2014 - Nº 14

Temporada de cotos intensivos de salmónidos 2013 - 2014 - Nº 14

Coto Intensivo de Anglès - El Pasteral S. M.
Río Ter

Pescador:

Ferran RUBINSTEIN

Capturas:
2 truchas fario a mosca seca.


Caudal: bajo (4 m3/seg. aprox.).Condiciones  de vadeo: sin dificultad y sin la ayuda del bastón.

Climatología: mañana y mediodía: nublado y templado;  tarde: episodios de precpitación  debil ; templado.



Hora de inicio de la jornada: 10,00 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,15 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:


Concierto para piano y orquesta nº 2
Piotr I. Tchaikovsky


"Encuentro" (fantasía para violoncello y piano)
Joachim Raff

Viaje de vuelta:


Sonata para piano nº 1

Sonata para piano nº 2
Anton Rubinstein

"Variaciones Sinfónicas"
Charles H. H, Parry

Obertura Solemne
Alexander Glazunov


Líneas Tensas!




Ferran RUBINSTEIN.

sábado, 18 de enero de 2014

JP-685. COTO DE ANGLÈS - EL PASTERAL INTENSIVO S. M. TE15B. Sábado, 18/01/2014.

Este sábado ha tocado pescar lloviendo, pero menos rato del que esperaba: por la mañana no ha llovido, a partir del mediodía ha ido lloviznando a ratos, y las trombas de aguas me han pillado esta vez conduciendo de camino a casa. 

Hoy le ha tocado salir en el reportaje a la más pequeña de las truchas de la jornada.

Sobre las tres de la tarde, el río se ha ensució de repente con un color  verdoso y el caudal subió ligeramente. Poco después, y en vista de que "estaba tod  el pescado vendido",  me retiré antes de lo habitual, en una tarde de paraguas, sobremesas largas y boleros tristes.

JORNADA DE PESCA Nº 685

La semana de San Antonio o San Antón, enclavada en el corazón del invierno y en medio de la "cuesta de enero", marca, en lo que a nivel pesca se refiere, una especie de ecuador dentro de la baja temporada. Muy lejanos parecen ahora los agradables días del último y cálido otoño, con su buen estar en el río y su abundancia en capturas, y todavía más lejano queda aún el día de la desveda, o sea el de inicio de la nueva temporada de salmónidos, en la que volveremos a visitar los cotos que llevan cerrados desde agosto o septiembre, según los casos.
Este sábado de la semana de San Antonio, o setmana dels barbuts (1), en la que en Anglès organizan cada año una feria comercial en sus calles, ha tocado pescar bajo la lluvia. Ya suele suceder a veces, sobre todo en primavera. Todo y así, ni llovió mucho, ni llovió todo el día. De hecho, el mayor de los aguaceros, con granizo incluido, me pilló muy lejos del río y de Anglès, concretamente en El Figaró, entre Vic y Granollers, donde había parado para tomar un café, de vuelta a casa, y ya transcurridas unas cuantas horas después de haber pescado e incluso merendado, teniendo en cuenta, eso si, que la jornada de pesca fue un tanto más corta de lo habitual, no ya por la lluvia, sino porque a eso de las tres de la tarde el río se ensució, y viendo como la actividad de los peces cesaba de golpe, decidí aprovechar una pequeña pausa en la precipitación para poder cambiarme de ropa en seco.
Camino del río, y dirigiéndome hacia el puente de Sant Julià de Llor, me encontré con Montse, la tan simpática como eficaz agente de Catalana Forestal que hace ya tiempo patrulla por Anglès. Aparte de hacer un corto rato de tertulia, y  de aprovechar para recomendarle se haga seguidora de este nuestro blog, Montse me comentó que conmigo habían 13 pescadores más en el listado, por lo que me ratifiqué en mi opción inicial de pescar la habitualmente menos frecuentada parte baja del coto, ya que los siempre querenciosos tramos delos polígonos, en la zona media, y de las choperas, en la zona alta, estarían bastante explotados por la competencia. También he de decir que, por lo menos en las horas en que estuve faenando, no vi a nadie más, ni pescando ni paseando por el río, por lo que supongo que las malas previsiones meteorológicas igual echaron para atrás a más de alguno.
Bajo un cielo gris y triste, y arropado por la misma arboleda pelada, el río Ter sigue igual que hace dos semanas, y que tres, y que hace meses, a su paso por Anglès. O por lo menos esa es la impresión que tengo cada vez que voy, y voy mucho. O sea, el mismo caudal bajo, perfectamente vadeable y sobre todo hecho que ni a posta para pescar a seca, no ya tan solo a ceba vista, sino también "al agua".
Al igual que en las dos últimas ocasiones, comencé a pescar la balsa que hay unos cincuenta metros por encima del puente, a ver si mis amigas seguían pirrándose por el quironómido, pero esta vez con toda la intención de sacarle todo el jugo a la postura, y como mucho a las corrientes que hay un poco por encima, siempre sin alejarme mucho del puente para que, en caso de que se terciase, dicha estructura me sirviera de cobijo en caso de lluvia intensa.
Hasta pasado el mediodía horario no llovió, e incluso por un momento albergué la esperanza de que se abriesen claros. Las truchas no tardaron en dar muerstras de su presencia, con tímidas cebas. Haberlas, las había, y sólo fué cuestión de insistir e insistir machaconamente, siempre sin perder la fe en el pequeño dipterín, para hacer entrar en la sacadera un par de farios de preciosa librea pero tamaño contenido, en "parámetros Anglès" (entre 25 y 30 cms.), y una muy peleona pero no "torpedera" arco-iris (sobre unos 35 cms.), todo y que esta última no picó a la imitación de quironómido, sino a una pequeña efémera generalista.
Nuevamente, constaté de que las truchas se debían estar cebando a algo realmente minúsculo, y que evidentemente no era una efémera, pues este jornada fue una de las más pobres en eclosiones que recuerde en mucho tiempo. Tan sólo hacia el final de la jornada, y en otra postura dsitinta, aguas arriba, pude ver una tan breve como escasa eclosión, tal y como o contaré más adelante.
El primer episodio de lluvia llegó pasadas las doce y media, y me puse a resguardo del mismo bajo el puente. Fué un paréntesis breve de precipitación, y en el tiempo que invertí en rehacer un poco el bajo de línea y fumar un par de cigarrillos, ya había pasado el chaparrón, quedando tan solo una ténue y soportable llovizna.
Pescada y repescada la exigua balsa, y viendo que la lluvia podía volver a apretar, no me arriesgué a hacer ninguna excursión hasta otras latitudes del coto, y me conformé con ir tan solo unos doscientos metros más adelante, un poco por encima de la desembocadura de la Riera de Osor en el Ter, para poder pescar otra balsa, un parado de aguas en que raro es que alguna trucha no moscardée incluso en los días menos apacibles.
Touché!, visto y no visto, todo fue llegar, atisbar un par de cebas y capturar de buenas a primeras una preciosa y simpática fario, con la ayuda inestimable del quironómido, todo y que en esa ocasión y por primera vez en el día, conseguí ver emerger alguna que otra efémera, que no conseguí identificar. Todo y merecer una foto, esta trucha fue la más pequeña del día, cercana a 25 cms. eso si, pero en Anglès eso es poco menos que una "sardinilla".
Como no. seguí insistiendo en la postura, bajo la débil llovizna que ahora paraba, ahora arrancaba, pero la magia del momento había parecido esfumarse con esa captura por sorpresa. Por si fuera poco, de golpe y porrazo, en un momento y en lo que se tarda en rezar un Ave María, el río se ensució con un extraño color verdoso, e incluso subió ligeramente de nivel. Ignoro si eso sucedió en otras partes del coto, si se debió al aporte de algún torrente tras una tormente arriba en la montaña, o si bien abrieron un poco la compuerta desde la presa de El Pasteral. El caso es que eran casi las tres de la tarde, y una pausa en la llovizna me pareció un muy buen momento para retirarme, y sobre todo para cambiarme de ropa en seco, dado que no estaba excesivamente lejos del aparcamiento en donde suelo dejar el coche.
El segundo episodio de lluvia llegó cuando, una vez cambiado de ropa, me dirigía a merendar, todo y que a esa hora todavía habría gente o bien comiendo, o bien haciendo la sobremesa. Tarde de lluvia, tarde de paraguas, de sobremesas largas y de boleros tristes, en los que la gente corre y entre ellos no estabas tu. En esta ocasión, merienda de churrería, aprovechando que habían instalado una en la feria comercial, y que además era tan pronto que la pastelería todavía estaba cerrada, y vuelta a casa en un atardecer gris y desangelado, escuchando el maravilloso Concierto para Piano y Orquesta nº 2 de Tchaikovsky, cuyo trío con piano, inserto perno no acreditado, en el movimiento lento, remueve todas las nostalgias de tardes como estas, e incluso en las que brilla el sol. ¡Cuánto falta, todavía, para que empiece la nueva temporada!.  


(1) Según la tradición catalana, la setmana dels barbuts (semana de los barbudos) es a menudo la más fría del año (este año, no). Esta semana debe su nombre a tres Santos, San Pablo Ermitaño, San Mauro  y San Antonio, a quien la imaginería popular siempre les ha atribuido llevar largas barbas. Las festividades van encandenadas en el calendario, los días 15, 16 y 17 de enero.    


JORNADA DE PESCA Nº 685

Sábado, 18 de enero de 2014

Temporada 2013 - 2014 - Nº 13
Temporada de cotos intensivos de salmónidos 2013 - 2014 - Nº 13

Coto Intensivo de Anglès - El Pasteral S. M.
Río Ter

Pescador:

Ferran RUBINSTEIN

Capturas:
3 truchas fario a mosca seca y 1 trucha arco-iris a mosca seca

Caudal: bajo (4 m3/seg. aprox.).
Condiciones  de vadeo: sin dificultad y sin la ayuda del bastón.

Climatología: mañana: nublado y templado; mediodía y  tarde: episodios de precpitación entre debil y moderada; templado.



Hora de inicio de la jornada: 10,00 h.
Hora de finalización de la jornada: 15,00 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:


"Marcha Triunfal"

"Balada", Op. 78
Obertura nº 1 sobre temas griegos
Obertura nº 2 sobre temas griegos
Alexander Glazunov

Viaje de vuelta:


Concierto para piano y orquesta nº 2

Piotr I. Tchaikovsky

Concierto para violoncello y orquesta nº 1
"Encuentro", fantasía para violoncello y piano
Joachim Raff

"La Canción del Trovador"
Alexander Glazunov 


Líneas Tensas!

Ferran RUBINSTEIN.

miércoles, 15 de enero de 2014

GALERÍA DE FOTOS. LAS CINCO MEJORES CAPTURAS DE 2013.



Hola Kamaradas:

Un año más, aprovecho un pequeño paréntesis en la actividad pesquera (el pasado fin de semana estuve de senderismo, con los compañeros del club excursionista), en este mes de enero, para publicar una pequeña galería de fotos con las cinco capturas que más satisfacción me produjeron el año pasado.
Ya sabéis que no soy precisamente muy amigo de exposiciones fotográficas y videográficas, y por ese mismo motivo he limitado a cinco las imágenes de esta galería.
Asimismo, ya os adelanto que no es el tamaño de la captura el criterio que he seguido para elegir las fotos, sino la, a mi parecer, belleza de los peces, las buenas sensaciones que tuve con sus capturas, o ambas cosas a la vez.
Espero que os guste, y disculpéis que, como excepción, la imagen sea protagonista sobre el relato.
Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.      


Fario de Anglès. Agosto de 2013.  Río Ter.

Otra fario de Anglès, también de Agosto de 2013. Río Ter.
Fario del Pedret. Septiembre de 2013. Río Llobregat.

Fario de Ripoll. Mayo de 2013. Río Freser.
Arco-Iris de Anglès. Febrero de 2013. Río Ter.

sábado, 4 de enero de 2014

JP-684. COTO DE ANGLÈS - EL PASTERAL INTENSIVO S. M. TE15B. Sábado, 04/01/2014


Esta fario de buena talla, pero con cara de haberse fumado un canuto de dos papeles, ha sido la primera trucha del año 2014. Como no, en Anglès, y a mosca seca por más añadidura.

Esta trucha arco-iris ha sido la primera mikiis de este año, y la número dos de la primera jornada de pesca del recién estrenado año 2014. 

Una meteorología de gran variabilidad, con sol, lluvia y viento, ha sido la tónica dominante de la primera jornada de pesca de este año.  

Una tarde desapacible, con llovizna y ráfagas de viento. Como siempre que la actividad de los peces se ralentiza a estas horas, conviene recordar que la pastelería del pueblo abre a las cinco.   



JORNADA DE PESCA Nº 684

Hace justo una semana, en el anterior parte de pesca de este blog, despedía el año 2013 en Anglès. Justo siete días después he vuelto al río y he tenido la gran suerte de capturar las primeras truchas del recién estrenado 2014. Al igual que la semana anterior, en el caso de la despedida del año, la fecha ha sido sólo un puro convencionalismo del calendario, sin más importancia. Para mi, se ha tratado de una nueva jornada de pesca más de esta "baja temporada" de otoño invierno en mi "exilio" de Anglés, en donde -y al igual que en otros años- estoy pasando un off season de auténtico lujo, pescando mayormente a mosca seca truchas muy activas de tamaños considerables.
No sé si hay muchos pescadores a mosca del Principado que sean conscientes del gran privilegio que tenemos aquí de contar con un escenario deportivo, para la pesca intensiva sin muerte, de las características de Anglès, en el que podemos seguir practicando nuestra afición favorita, con los alicientes añadidos de hacerlo sobre truchas muy presionadas, cosa la cual nos hace agudizar el ingenio y esforzarnos para mejorar nuestras habilidades, y además en un río con un caudal ex-profeso para la pesca lo más ligera posible.
Mis comentarios, y los enlaces de mis artículos, en diferentes redes sociales y magazines on-line de pesca a mosca, referentes al coto de Anglès y a la posibilidad de pescar en el mismo fuera de temporada, han generado sana envidia en pescadores de otras latitudes de la Península, sobre todo de aquellos de Comunidades Autónomas con calendarios de pesca muy estrictos y restrictivos. Es más, cada día hay más franceses que cruzan el Pririneo en dirección sur para venir a pescar a este coto intensivo sin muerte, y todos con los que he he hablado, loan tanto la calidad del coto, como la gran suerte que tenemos de poder pescar a mosca en unos meses en los que para ellos, y a excepción de algún reservoir de aguas paradas con truchas repobladas, es un pura quimera.
La meteorología condicionó la pesca, y mucho en esta ocasión, como casi siempre que un frente frío cruza nuestro territorio de oeste a este. Estuvo muy nublado por la mañana, y lloviznaba de camino al río y también mientras daba las primeras varadas. No tardó mucho en parar de llover, y poco a poco se abrieron claro y la temperatura, que no había sido para nada fría, aún subió más. A partir de la primera hora de la tarde, hizo su aparición el viento, el peor meteoro para la pesca a mosca, y tocó vérselas y deseárselas, a ratos, para poder poner la mosca en su sitio. Ya entrada la tarde, siguió haciendo viento y encima llegaron los nubarrones. Volvió a lloviznar al final de la jornada. Por suerte, no comenzó a llover con algo de ganas cuando terminaba de merendar, y siguió haciéndolo durante el camino de vuelta a casa.
Todo y la rotura de la monotonía de las anticiclónicas jornadas de pesca anteriores, poco más cambió. El río sigue igual de caudal, perfectamente vadeable, hecho que ni a posta para practicar las pescas más ligeras posibles. En cuanto a planteamientos, tampoco nada nuevo: ponerse a pasear y a observar, y pescar a moca seca sobre truchas cebándose el mayor tiempo posible, que en esta ocasión y al igual que la semana anterior, fue el total de la jornada.
Muy poca variación hubo con respecto a la jornada anterior en casi todo, con la diferencia de que esta vez las truchas estaban un poco menos francas tomando la mosca, y el fuerte viento condicionó mucho la acción de pesca, sobre todo a partir de primera hora de la tarde. Obvié el paseo inicial por la zona libre sin muerte de la semana pasada, y fui directamente, con el quironómido empatado al final del bajo de linea a buscar truchas activas en el mismo bajío de la semana pasada, unos metros más arriba del puente de Sant Julià de Llor, en esta ocasión bajo la llovizna. Estaban, y tanto que estaban, pero no comenzaron a moverse hasta que cesó la débil precipitación. Entonces, comenzaron a verse cebas, y rato después de haberle dado un revolcón a una fario no muy grande, que se desclavó, conseguí entablar exitosa pelea con otra marrón, que terminó en la sacadera convirtiéndose en mi primera trucha de este año; un buen ejemplar de cerca de treinta y cinco centímetros. Todo un lujo, habida cuenta que para conseguir su primera trucha muchos pescadores tendrán que esperar como muy pronto al mes de marzo.
 Visto el buen funcionamiento del pequeño díptero, y la actividad de las truchas, seguí insistiendo, y no tardé ni aproximadamente un cuarto de hora en recibir la picada, con la posterior transformación en captura tras una buena pelea, de la primera trucha arco-iris del año. Las mikiis no querían perderse la fiesta. A partir de allí, unos cuantos rechazos y otro rápido revolcón a un pez que no llegué ni a ver, fueron todo el balance del resto del tiempo de pesca en esta primera postura.
Como pescador conservador, poco imaginativo, y bien poco dado a los experimentos que soy, decidí probar suerte, y buscar la gloria  de paso, en la productiva postura de la semana pasada en la zona de los polígonos (mi tendencia a hacer clónicas algunas jornadas de pesca puede llegar a ser exasperante). Sin embargo, el trecho desde la parte del coto aguas abajo de la desembocadura de la Riera de Osor en el Ter hasta los polígonos es largo, y decidí hacerlo lo más cerca del río posible, mirando a ver si había actividad, pero como bien poca vi, y la postura que más interés tenía en pescar ya estaba ocupada por otro pescador, terminé acelerando el paso para llegar, sudando bajo un sol que parecía de primavera, más pronto a mi destino.
Cosas que pasan, y leyes de Murphy. Todo fue casi llegar a sitio, creo que no me quedarían ni doscientos metros, y comenzó a soplar el viento, haciendo temblar la arboleda y precipitando un buen montón de hojas y ramas al río. Todo y así, la actividad de las truchas en superficie era parecida a la de la semana pasada, o sea mucha y repartida tanto aguas arriba como aguas abajo. En un principio, las cosas pintaban bien, así que me puse manos a la obra, pero bien pronto me dí cuenta de que las truchas no le hacían ni caso al quironómido, y que el vendaval convertía el posar la mosca con una mínima precisión en una auténtica "labor de Sísifo" (1).
Viendo que, sobre todo de cara arriba y en dirección favorable al viento, no conseguía resultados, fui alternando los lances de cara con otros río abajo, con el viento de cola, y procurando posar con el hilo lo más laxo que podía, para para retardar el dragado de la mosca lo máximo posible. Tras un buen rato de insistir, incluyendo un pequeño receso para la incontinencia urinaria y la hidratación con te al limón, por fín y aguas abajo conseguí la picada de una pequeña fario, pero reaccioné tarde y mal, y esta posible tercera trucha de la jornada se me desclavó.
Lejos de parar, el viento arreció, llegaron los nubarrones y la temperatura comenzó a descender. Todo y así, la actividad de las truchas no cesó, y tuve claro que si quería tocar escama de nuevo tendría que pescar haciendo derivas agua abajo. Muchos, muchos lances después, y creo que más por aburrimiento de los peces que por otra cosa, de tanto ver al mismo dípterín dando por donde amarga el pepino entre tanta efémera, al final una trucha irisada perdió la paciencia y le dio un buen bocado. ¡Menuda pelea! Toda la que da un buen "torpedo con aletas" que pasa largo de los cuarenta centímetros. Todo y un tira y afloja, gestionado esta vez con éxito más por el buen freno progresivo de mi carrete que por mi habilidad, que incluyó varios saltos y cabriolas fuera del agua antes de hacer entrar la "barra de pan" en el salabre. ¡Que estupendo pez! ¡Que color rosa tan marcado en los flancos y la cabeza!. Merecía una buena foto pero... mientras la trasteaba para hacerla posar, se me escurrió de entre las manos, como me ha pasado en muchas ocasiones, y ganó su bien merecida libertad sin dejar testimonio gráfico de su captura.  
Cada vez arreciaba más el viento, y llegaron los nubarrones. Estuve un rato hablando con dos pescadores franceses, que habían tenido un buen día, el uno pescando a ninfa, y el otro pescando a mosca seca. Ambos son asiduos de Anglès, privilegio que tienen al vivir no muy lejos de la frontera.
Últimas varadas bajo la llovizna. La temperatura no era excesivamente fría, y el ambiente húmedo daba a la tarde un aspecto más de otoño que de invierno. Como siempre que la actividad de los peces se ralentiza a estas horas, conviene recordar que la pastelería abre a las cinco de la tarde. Tras la merienda, y conduciendo de vuelta a casa, me fui mentalizando de que me esperaban dos días de tremendo ajetreo en casa; el domingo con la Cabalgata de Reyes, y el lunes con la comida del Día de Reyes, que cada año reúne en mi casa a toda la familia. Este año mi hija Elisenda se ha portado muy bien, y estoy seguro de que SS.MM. la van a sorprender con su gran deseo para este día, la bicicleta de las Princesas Disney.   



(1) Personaje de la mitología griega. Sísifo es condenado por los dioses a empujar eternamente una piedra ladera arriba de una montaña, para tener que volver a buscarla, tras colocarla en la cima, al volver a rodar la piedra ladera abajo.
    
  .      

JORNADA DE PESCA Nº 684

Sábado, 4 de enero de 2014

Temporada 2013 - 2014 - Nº 12
Temporada de cotos intensivos de salmónidos 2013 - 2014 - Nº 12

Coto Intensivo de Anglès - El Pasteral S. M.
Río Ter

Pescador:

Ferran RUBINSTEIN

Capturas:
2 truchas arco-iris a mosca seca y 1 trucha fario a mosca seca

Caudal: bajo (4 m3/seg. aprox.).
Condiciones  de vadeo: sin dificultad y sin la ayuda del bastón.

Climatología: mañana: nublado con llovizna y templado; mediodía y primera hora de la tarde: soleado y templado con viento; tarde: nublado, con llovizna y viento, temperatura templada.


Hora de inicio de la jornada: 10,00 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,15 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Concierto para piano y orquesta en "DO" menor

Obertura-Concierto en "FA" mayor
Joachim Raff

Concierto para piano y orquesta nº 2
Alexander GlazunovViaje de vuelta:

Concierto para piano y orquesta en "SOL" menor

Anton Dvorák


Obertura Solemne
Alexander Glazunov 


Rapsodia para violín y orquesta nº 2
Bela Bartók

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

jueves, 2 de enero de 2014

RUBINSTEINFISHING CUMPLE CUATRO AÑOS.







Barcelona, 3 de enero de 2014


Kamaradas Rubinsteinfishinianos:

Estamos de enhorabuena, pues nuestro blog cumple cuatro años, y lo hace consolidándose como una alternativa firme y real al monocorde y reiterativo aluvión de blogs de pesca a mosca que inundan el ciberespacio.
Con una estética, y sobre todo con un concepto y un lenguaje muy diferentes, Rubinsteinfishing ha apostado y sigue apostando por contar historias de pesca, vividas por un pescador que nada tiene de mediático, en las que muchos pueden ver reflejadas sus experiencias, a veces heroicas y a veces más bien poco gloriosas, en el río.
Si amigos, si, en Rubinsteinfishing si que se enredan las moscas en las ramas de los árboles, si que abundan los remojones, si que nos bajamos el vader para orinar y/o defecar, y si que se escapan las truchas cuando el que pesca está torpe en la pelea. Incluso, a veces, los peces entran en el salabre, y lo celebramos con meriendas pasteleras y música para oídos finos.
Y como cada año, sigo reiterando que lo más importante de este blog son sus seguidores, gente inteligente que invierte su valioso tiempo en leer, y que a buen seguro agradecen que en estas páginas virtuales nadie les intente aleccionar. Seguramente, por eso prefieren un blog de historias de pesca, que algunas de las muchas plataformas para el ensalzamiento personal ,camufladas como blogs en las que es cansina la exhibición permanente de trofeos que, aparte de satisfacer al ego infinito de su propietario, de poco sirven porque realmente de nada informan, y a la larga aburren más que entretienen.
Comienza un nuevo año, y sigo ilusionado con este mi proyecto personal. Los sesenta y seis seguidores que, por el momento, tiene es blog, son para mi recompensa suficiente y aliciente de sobras para ponerme al teclado cada vez que vuelvo de pescar, e incluso alguna vez más de propina.
Gracias por seguir este blog. Espero que este año que ha comenzado hace bien poco nos traiga éxitos, prosperidad y sobre todo tiempo para poder seguir practicando el muy noble arte de la pesca a mosca.
¡Un abrazo y Líneas Tensas! 
  

Ferran Oliva Poch "Rubinstein"