"Si, al igual que yo, sois de los que creeis que tenéis poco que enseñar, mucho que aprender y aún más que compartir, éste es vuestro blog".

domingo, 17 de marzo de 2013

JP-644. COTO INTENSIVO DEL PEDRET S. M.-LL03B. Sábado, 16/03/2013.

Una mañana soleada y fría ha saludado la llegada de una nueva temporada de  salmónidos. Ha sido un día de intensa nostalgia y poca pesca. Por la tarde llegaría la lluvia, que también ha sido protagonista de muchas de mis jornadas inaugurales a lo largo de los años. 

Todo y lo bajo de caudal del Llobregat aguas abajo de la presa de La Baells,  no hubo ni atisbo de actividad de las truchas en superficie, y para evitar un bolo tuve que recurrir a pescar a ninfa las pozas, pues era allí en donde estaban, todo y que realmente apáticas, desganadas y picando con muy poca convicción y decisión.  


JORNADA DE PESCA Nº 644


SOMBRAS DEL AYER.

Por fin ha comenzado la tan ansiada temporada de pesca de la trucha, y para mi lo ha hecho en un día cargado de nostalgia, de poca pesca, y en encima un coto intensivo como es el de Pedret, que conoció tiempos mucho mejores hace muchos años siendo coto de temporada.
Todo y que soy un pescador de todo el año, y a ir casi cada semana al río haga frío o calor, llueva torrencialmente o haga un calor que parta las piedras, por principios y por ética me niego a "ir de sobrado", y en este día tan especial, me dejo llevar con auténtico placer por la excitación que da el sentimiento de que algo nuevo va a comenzar. En esta jornada, compartiré río con aquellos que a lo mejor pescarán este día y contados más a lo largo de la temporada, con fulano que estrena carrete y caña para tan magna ocasión y con mengano que se queja del aluvión de gente que abarrota el río. Para mí, es una gran satisfacción ver tanto movimiento de gente, pues es señal de que la afición a la pesca está bien viva. Desgraciadamente, la percepción que he tenido en esta jornada inaugural en El Berguedà ha sido bien triste: la de que la euforia por la pesca de hace años se ha estancado, y que la elección de dicha comarca como destino de pesca está francamente en regresión.
¡Que sensación más triste! Comparada esta inauguración con la de hace, por ejemplo, diez años atrás la imagen del día parece un negativo de la otra. El antaño extensísimo coto de Gironella es hoy una zona de pesca de ciprínidos, el prestigioso coto sin muerte de Pedret, en Cal Rosal, es hoy una zona libre sin muerte enfangada, abandonada y sin ningún tipo de gestión ni vigilancia y Pedret tradicional, antaño auténtica joya de la corona del Berguedà hace ya años que es un intensivo en donde se vuelcan de la cuba una repoblaciones de cada vez más escaso presupuesto. Por supuesto queda la parte alta de la cuenca del Llobregat, los cotos unificados la temporada pasada de Guardiola de Berguedà y la Pobla de Lillet, y no puedo emitir una opinión hasta que no vaya, pero el caso es que a fecha de hoy más de la mitad de la longitud de aguas pescables del Berguedà, curiosamente las más alejadas de la montaña -lugar en donde la minoría de urbanitas , "camacus" (1) y "pixapins" (2) adinerados ha decidido establecer su parque temático de fin de semana- o bien no tienen trucha, o bien son coto intensivo.
Excitado como un niño ante la perspectiva de comenzar una nueva temporada, y nostálgico como un anciano recordando tantas y tantas jornadas de pesca en Pedret, me puse rumbo al Berguedà. Poco iba a tardar en darme cuenta de cuanto han cambiado las cosas. La primera prueba la tuve cuando a las ocho de la mañana el bar de la Cooperativa de Bassacs tenía bajada la persiana, cuando hasta hace solo unos pocos años atrás era el centro neurálgico y punto de reunión de los pescadores del Baix Berguedà, máxime cuando la Sociedad que gestionaba el coto de Gironella tenía allí su sede. Como es habitual en mis visitas por la comarca, desayuné en el Bar Carmona de Gironella, en donde antaño también se vendían tickets de pesca, y en esta ocasión la dueña ni sabía que era el día de la inauguración de la temporada. El summum de la decepción fue ver el legendario Bar "El Rovelló" de Cal Rosal, que regentaba el genial y no menos legendario "Pigui" y en donde igual se preparaban opíparos desayunos que se vendían tickets, moscas hechas personalmente por el dueño, lombrices y accesorios diversos de pesca (aún recuerdo las famosas moscas "Rovfly",  la exposición de cañas y carretes en una vitrina y los posters de cañas Sage y de la revista Fario en las paredes), con apenas cuatro clientes contados a eso de las nueve de la mañana cuando en otros tiempos ese y los otros bares de este enclave comercial eran un hervidero de pescadores apurando sus desayunos y cafés antes de enfundarse el vadeador. Realmente triste, en menos de diez años que terrible decadencia la de la pesca en El Berguedà, un declive del que la crisis económica actual no es totalmente responsable, y que comenzó ya hace años y que no tiene un sólo origen sino varios: comenzó con una degradación de la calidad de las aguas del río por debajo del pantano de La Baells a principios de la década pasada, con largos periodos de colmatación por lodos y crecimiento de algas por eutrofización; continuó con la nefasta gestión de la pesca recreativa llevada a cabo por el Segundo Tripartito; recibió un buen mazazo con la arbitrariedad de la gestión de permisos de pesca por internet, que alejó del río a mucha gente mayor que ni tan solo ha vuelto a pescar ante tanto lío para una gestión antaño tan sencilla y que se resolvía fomentando el comercio de proximidad (tickets presenciales en bares y tiendas de pesca) y finalmente la crisis y otra política no menos nefasta de los victoriosos conservadores de convertirlo todo en intensivo para ganar pasta, pero ofreciendo bien poca trucha , y encima de muy mala calidad, es lo que ha llevado a esta decadencia.
Sin embargo, los que no nos dejamos llevar por el desaliento, sabemos que la historia suele ser algo cíclico, y que todo es reversible si hay voluntad de que así sea. De momento, seguimos soñando en la resurrección de la pesca en el Baix Berguedà. Mientras, vamos a predicar con el ejemplo, y yo al menos seguiré viniendo a esta comarca a pescar con regularidad a lo largo del año (cosa que no he dejado de hacer hasta el día de hoy), ni que sea las truchas intensivas de Pedret, pues aparte de seguir aferrado a una ilusión, el no abandonar la comarca significa no renunciar al sueño anteriormente mencionado.

JORNADA INAUGURAL MUY POBRE EN RESULTADOS (OTRA MÁS).

Como suele suceder (por lo menos a mi me pasa con bastante frecuencia), las jornadas inaugurales no suelen ser paras echar cohetes en lo que a pesca se refiere. Si vas a un coto de temporada tradicional, "porque todavía hace mucho frío, que si tampoco hace tanto que han desovado y están cansadas, que si patatín, que si patatán," y si vas a un intensivo o a un coto de temporada que funciona como un intensivo (de hecho Pedret y Gironella funcionaban así, y con mucho éxito en otros y mejores tiempos), "que si no han echado trucha suficiente, que si con tanta gente no hay quien pesque, que si patatán, que si patatín". En fin, no hace falta recurrir a excusas. Confieso que lo de las jornadas inaugurales no es mucho lo mío en cuanto a pesca se refiere, y todo y haber tenido alguna jornada de estas características la mar de decente, lo cierto es que sin retroceder eones en el pasado, os puedo decir algunos de mis bolos y fiascos en jornada inaugural en tiempos recientes, o por lo menos desde que en su día tomé el hábito de anotar los resultados de mis jornadas de pesca. El hecho de que casi todos hayan sido en Pedret, se debe a que es el lugar en donde más veces he inaugurado la temporada

1999 (Pantano de Vallforners) = semibolo, 1 trucha
2003 (Pedret) = semibolo, 1 trucha
2005 (Pedret) = bolo
2007 (Pedret) =  bolo
2009 (Pedret) = semibolo, 1 trucha
2010 (Guardiola de Berguedà) = semibolo, 1 trucha

En el caso de este sábado, todo y el pobre resultado de 3 truchas irisadas pescadas a ninfa, me puedo dar con un canto en los dientes al haber roto la maldición de la jornada inaugural. Venga, va, para los que les vaya el morbo,  aquí va el mejor de mis resultados en una apertura de temporada

2006 (Pedret) = 12 truchas (todas devueltas)

El día fue muy variado, en lo que a climatología se refiere. Por la mañana hizo sol, pero la temperatura permaneció fría hasta mediodía, momento en el cual se empezó a nublar. A partir de las dos de la tarde comenzó a llover, primero una débil y persistente llovizna que devino en poco más que un flojo chaparrón a eso de las tres y media. A partir de las cuatro paró de llover, pero ya no volvió a salir el sol, y volvió a lloviznar cuando a las seis y media de la tarde, ya cambiado y con las manos embadurnadas de "Brummel", me dirigía de nuevo a Gironella para merendar.          
Viendo lo bajo del caudal del río, me prometía una jornada muy feliz, pescando incluso a seca a la que las truchas se pusieran en la labor, pero la verdad es que cuando llevaba más de dos horas pescando, y prospectando posturas de las que "siempre funcionan" vi que aún no había no ya tenido alguna picada, sino tampoco visto ni una trucha, tuve la certeza de que me esperaba otra aciaga jornada inaugural.
Tampoco es que faltasen truchas, pues según Eudald, el agente de Catalana Forestal que está llevando a cabo una excelente labor, con quien estuve hablando mientras me cambiaba de ropa, habían repoblado con 150 kgs. de trucha arco-iris esa misma semana. El caso es que los peces debían estar muy inactivos, pues la gente con la que me fuí cruzando, mayormente  pescadores de cucharilla o de cebo, decían haber pescado más bien poco: uno o dos peces a lo sumo.
Viendo el estado del río, me preparé para pescar lo más ligero posible, con un tándem de seca y ninfa. con el que lo máximo que conseguí, bastante pasado el mediodía fue la captura de una única trucha, con la ninfa, una irisada de aspecto y talla bastante anodinos, seguramente procedente de la última cuba.
A primera hora de la tarde, comenzó a encapotarse el cielo. Todo y a evitar el bolo, estaba ya cansado de que el "jogo bonito" no me funcionase, y tuve que apearme del burro para comenzar a buscar las truchas allí donde estaban, o sea bien pegadas al fondo de pozas y badinas, sin tungstenizar demasiado el asunto pues dada la mengua de profundidad no era cuestión de dragar fondos permanentemente, con la consiguiente sangría de material. Así de este modo, y con una sola ninfa atractora de color blanco con destellos perla brillante comencé a mover algunas truchas: una, dos y hasta tres que picaron fatal y se soltaron a las primeras de cambio, hasta que a la cuarta fué la vencida y pude ensalabrar la segunda trucha de la jornada, otra irisada de origen "cubano" (de cuba de repoblación, claro) que se rindió a las primeras de cambio tras una pelea con escasa historia.
Bajo la lluvia de la tarda, y a medida que  el río se fue quedando desierto de pescadores, tuve la suerte de clavar, con la ninfa blanca atractora, la única de las truchas del día que me presentó una batalla digna, no ya por su tamaño ni por su fiereza, sino por la serie de cabriolas y saltos que me regaló antes de ensalabrarla y soltarla. Parece mentira que espectáculo dan a veces estos peces que apenas si tienen aletas. Con perserverancia y ajeno al "calabobos", todavía conseguí hacer picar un par más de estas truchas de repoblación, pero la falta de concentración en una pelea que a veces crees ganada de antemano (con los "torpedos" de Anglès y Oliana ya se te habría disparado la adrenalina y tendrías los cinco sentidos puestos en pelear con el pez) hizo que se me desclavasen cuando aún no había tenido ni tiempo de echar mano a la sacadera.
A última hora de mi jornada, cuando paró de llover y el río llevaba ya mucho rato vacío de pescadores, las truchas comenzaron a asomar el morro. Si bien no a comer por arriba, por lo menos empecé a verlas nadando que algo es algo. Lo de comer por arriba fue una esperanza bastante vana, no ya porque la trucha estuviese muy zurrada y escarmentada, sino sombre todo porque a lo largo del día no vi ni una puñetera eclosión: nada de comida derivando río abajo. Esto de las eclosiones es todo un misterio; en mi última visita al Pedret, el primer día de diciembre del año pasado, y en una jornada de temperaturas glaciales, no dejó de eclosionar efémera, y todo y que a mediodía de esa jornada apenas si llegamos a estar a cuatro grados positivos, las truchas -también repobladas, y en una similar proporción a esta última semana- no pararon de comer en superficie durante todo el día. Misterios tienen los ríos.
Dado que las truchas, seguramente por la tranquilidad del momento, por lo menos se dejaban ver, terminé la jornada intentando pescar nuevamente con el "jogo bonito", con un tandem muy ligero, pero las irisadas estaban realmente escarmentadas o realmente pasaban de todo, pues lo máximo que conseguí fue que alguna arrancase alguna tímida carrera para dar media vuelta nada más ver la ninfa.
Nuevamente bajo la lluvia, que esta vez y por fortuna no me pilló cambiándome, volví a Gironella para comprar el pastelito de turno y saludar a mis amigos de la pastelería "El Globus". Mientras me lo comía, en el mismo bar de la mañana, en donde de tratarse de la misma fecha, pero de años atrás, seguramente habría una buena tertulia de pescadores comentando las aventuras del primer día de temporada, tuve la ocasión de saludar a mi amigo Xavier C., pescador de Gironella y auténtico devoto de la pesca a mosca, e intercambiar algunas impresiones con el sobre el inicio de la nueva temporada. Por temas laborales no había podido ir a pescar, pero por su semblante deduje que -viendo como andan las cosas por la comarca- este hecho no le había supuesto frustración alguna.  
Lo más paradójico de todo, es que durante el viaje de regreso, conduciendo con precaución bajo la lluvia y escuchando a Beethoven, tuve la extraña sensación de habérmelo pasado incluso bien. Será porque soy de fácil conformar, o será porque comparado con lo estresante de la vida cotidiana, y más en tiempos de crisis, cualquier día de pesca parece bueno con tal de evadirse de tantos problemas, pero también puede ser, y hay de ello muchas probabilidades, de que mi alegría devenía del hecho de haber vuelto a Pedret, una inauguración más y un año más. Que no nos falten los recuerdos. Nunca renunciaré a revisitar el pasado con gratitud las veces que haga falta: en ello encontraré la fuerza para seguir alimentando mi fe en la resurrección de los buenos tiempos de la pesca en la comarca del Berguedà.  



(1) Para los no catalanes: urbanita embobado ante las beldades de la naturaleza que no cesa de repetir "que maco, que maco" (que bonito, que bonito) cada vez que sale al campo.
(2) Para los no catalanes: literalmente "meapinos". Lo mismo que "camacu". Supongo que lo de mear contra un pino, o en la base del mismo en el caso de las señoras, es toda una excitante novedad para algunos habitantes de la urbe.


JORNADA DE PESCA Nº 644

Sábado, 16 de Marzo de 2013
Inauguración de la Temporada de Salmónidos 2013

Coto Intensivo del Pedret S. M.
Río Llobregat

Temporada de pesca 2012 - 2013 - Nº 17
Temporada de salmónidos 2012 - Nº 1

Pescador::
Ferran RUBINSTEIN

Capturas: 3 truchas arco-iris a ninfa

Climatología. mañana soleada y fría; mediodía nublado y templado; tarde nublada y lluviosa con bajada de temperatura.

Hora de inicio de la jornada: 10,00 h.
Hora de finalización de la jornada: 17,45 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 6
"Una fiesta eslava"
Alexander Glazunov

Danzas Húngaras nºs 5, 6, 3 y 1
Johannes Brahms

Viaje de vuelta:

Sinfonia nº 5
Ludwig Van Beethoven

"Hungaria"
Franz Liszt

Obertura para un festival académico
Johannes Brahms

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

miércoles, 6 de marzo de 2013

GALERÍA DE FOTOS. RECUERDOS DE TIEMPOS LEJANOS, CUANDO AÚN NO PESCABA A MOSCA.

Hubo un tiempo, que comienza a parecer muy lejano, en que aún no pescaba a mosca, pero no por ello las jornadas de pesca estaban menos exentas de emoción. Hoy me apetece compartir con los lectores del blog unas imágenes del pasado.  Espero que os gusten.


Pescando en Menorca en Julio de 1.980 en compañía de mi padre, que junto con mi hermano mayor fueron mis primeros compañeros de pesca. En esta foto tenía 16 años. El chucho de la fotografía es "Lili", la perra que por aquel entonces tenía mi hermano mayor.

Mi amigo Jordi pescando en el Pantano de Vallvidrera en la primavera de 1.982. Con los años, Jordi se distanciaría de la pesca, pero todavía a fecha de hoy nos une una gran amistad y una pasión en común: el montañismo.  

Inauguración de la temporada en Pedret a finales de los años 90.  Fijaos que todo y lo antigua que es la foto ya llevaba mi sempiterna "gorra de Podolia", y es que dicha prenda también tan añeja como incombustible.

Pescando a cucharilla en Pedret en el verano del año 2.001. Todo y que por aquel tiempo ya pescaba a mosca, todavía alternaba muchas jornadas con el lance ligero. A finales de la temporada de aquel año guardé definitivamente mi caña y mi carrete de cucharilla en el armario de los trastos, en donde aún sigue. 

A finales de la década los 90 se pescaban luciopercas como la de la foto en el Pantano de La Baells. 

Mi sobrino Edu, en el año 1.999, con una buena carpa del Pantano de La Baells.  Más tarde, y antes de terminar la carrera y trabajar en el extranjero, se iniciaría conmigo en el muy noble arte  de la pesca a mosca.

¡Lo que hace el amor! Incluso mi mujer, en nuestros primeros tiempos de casados, se atrevía  con las carpas. Otra foto de los buenos  tiempos del Pantano de La Baells, a mediados de la década de los 90, coincidiendo con un gran auge de la pesca tanto de ciprínidos como del black-bass en nuestro país. 


domingo, 3 de marzo de 2013

JP-643. COTO DE ANGLÈS - EL PASTERAL INTENSIVO S. M. Sábado, 02/03/2013

Más de lo mismo en esta recta final del invierno en Anglès: pocas truchas en el salabre, pero las que acaban dentro del mismo, como esta enorme fario, son de tamaño superlativo.   

Una gran irisada, de las que son bastante habituales de clavar en este coto, todo y que  acabar  venciendo en la pelea no es tan fácil, pues tiran como auténticos steelheads. 

El bajo caudal del río y la desfoliada arboleda nos recuerdan que aún estamos en invierno, todo y  que  este fin de semana ha sido todo un anticipo de la primavera, que está a menos de tres semanas de llegar, al menos astronómicamente hablando. 

Una tarde de gran quietud y serenidad, un buen escenario para despedirme de Anglès  por un tiempo, pues en menos de dos semanas comienza la Temporada de Salmónidos, y con la apertura de todos los cotos mis destinos de pesca serán mucho más variados.

JORNADA DE PESCA Nº 643

Este primer sábado de marzo, a falta tan solo de dos semanas para el inicio de la nueva temporada de salmónidos, he vuelto a Anglès contra pronóstico, ya que en un principio no tenía previsto ir a pescar sino ir de excursión. Sin embargo, los planes se torcieron y la excursión ha pasado a otra fecha, lo cual me ha permitido evitar el enorme "mono" de pesca que me hubiese causado dos semanas alejado del río, dado que  el sábado de la semana pasada la fuerte nevada que de madrugada cayó sobre Barcelona me hizo dar media vuelta y volver a casa cuando llevaba pocos kilómetros recorridos, camino por cierto de Anglès.
 Todo y la exfoliada arboleda y lo bajo del caudal del río, ambos inequívocos síntomas invernales, el día ha sido totalmente primaveral. Quizás yo haya tenido un poco una falsa sensación de frío, debido a un resfriado mal curado que aún arrastro después de dos semanas, más lo cierto es que las temperaturas han sido muy bonancibles a lo largo de un día de sol radiante.
Posiblemente, esta sea mi última visita a Anglès en bastante tiempo, como suele ser habitual a la que termina el invierno. Sólo si los rigores de un verano tan seco como el anterior me obligan a buscar refugio por debajo de los grandes pantanos, o que tenga algún compromiso con algún amigo que quiera de un modo especial visitar este coto, volveré. De lo contrario, hasta bien entrado el próximo otoño no volverá a ser para mi temporada de "Magic Anglès", ya que con la apertura inminente de los cotos dentro de dos semanas tendré, al igual que el resto de pescadores, una muy variada oferta de sitios en donde pescar hasta finales de septiembre.
Para esta "despedida" de "Magic Anglès", elegí pescar en la parte baja del coto, la más cercana a la localidad de Anglès (realmente más de tres cuartas partes del coto están más en La Cellera de Ter que en Anglès), y la única en que el río discurre de poniente a levante en vez de hacerlo de norte a sur.
Este otoño y este invierno esta ha sido la parte del coto en la que más he pescado, hecho el cual no se repetía desde hacía ya varias temporadas, en los que los tramos centrales y superiores del coto habían cobrado más protagonismo. En esta ocasión, y al igual que las anteriores, ha habido más de lo mismo, o sea pocas truchas en el salabre, pero las pocas que han entrado en el mismo, tras una pelea titánica, son de tamaño superlativo.
Supongo que la bonanza del día, hizo que las truchas estuviesen activas ya de buena mañana. Por lo menos así me las encontré cuando apenas eran las diez de la mañana. Como en otras ocasiones en que he visitado esta parte concreta del coto, he terminado andando bien poco, ya que con un par de posturas concretas, muy cercanas la una a la otra, y en el mismo tramo, me ha bastado para pasar un día muy ameno, pescando mayormente a mosca seca o como muy pesado a tándem con una microninfa, combo por todo lo demás inevitable dado lo escaso del caudal.
Pesca, la de días como este sábado, de cambiar mucho de imitación, de rehacer mucho los bajos de línea y de ir jugando y alternando tanto imitaciones como longitudes a tenor de aprovechar tanto las aguas semiparadas como las pocas y de escaso ímpetu corrientes.
El balance final de tres truchas en la sacadera puede parecer bastante pobre, pero viendo el tamaño de las mismas y la tremenda pelea que dan antes de ensalabrarlas, uno se puede considerar bastante afortunado, y más si todavía has conseguido clavar un par más que se han conseguido escapar. Supongo que los habrá que prefieren usar el "contador de portero de discoteca" en cotos en donde hayan soltado varias cubas de trucha de repoblación, aduciendo que pescar bien es pescar mucho, y supongo también que los habrá que prefieran calentarse la cabeza intentando hacer picar truchas que te exigen algún recurso más que el golpe de muñeca para proyectar esa ninfa "infalible". En la pesca como en todo "chacoun a son gôut".
Al final de las dos primeras horas de pesca, a eso del mediodía, sólo había conseguido clavar dos truchas, a bastante distancia y a seca, pero se me desclavaron enseguida. La sombra del bolo no se desvaneció hasta un poco después de las doce, cuando ¡por fin! y pescando a tándem una corriente una gran fario se interesó por la mini ninfa y tuve la suerte de poder meterla en la sacadera en menos de diez minutos. Como ya habrán podido observar muchos de los habituales del coto las farios, toda y su belleza, tiran mucho menos que las irisadas, que con mucho menos tamaño tiran como si fuesen steelheads.
Precisamente, una de esas fue la pesqué un rato después, cuando revisité la misma corriente, y volvía a tener la picada a la ninfa, justamente al pasar por donde había visto tres cebas casi consecutivas.  Me costó mucho poder frenar la carrera de ese gran bicho, y agradecí mucho el haber decidido pescar con un hilo del 15 en vez de con uno del 12. Esto, unido a un freno bien regulado del carrete y sobre todo a la suerte que tuve de no partir cuando la castigué, levantándole el morro por dos veces, cuando estaba a un palmo escaso de enredarse bajo las ramas de un árbol de ribera, hizo que al final pudiera disfrutar del placer de acariciarle el lomo a tan noble y combativo animal.
La historia, en lo que a capturas se refiere, terminó en otra de esas corrientes de escaso calado y cerca de las tres de la tarde, cuando no una sino varias truchas estaban lomeando y pasando olímpicamente de todo lo que les estaba haciendo desfilar ante los morros. Al final, recurrí al truco tan poco creíble para muchos puristas de agarrar el quironómido adulto con el que estaba pescando, empaparlo, y hacerlo pescar justo debajo de lalámina superior de agua dando pequeños tirones. Esto, por lo menos en esta ocasión, fue fulminante pues una de las truchas antes tan indiferentes salió disparada a tomar el bicho danzarín, y esto le valió, tras un buen derroche de adrenalina por ambas partes, una buena acariciada de lomo. Era otra buena arco-iris, con un precioso color rosa subido, rozando el rojo en la parte  de las agallas. ¡Que preciosos son los peces! ¡Nunca me canso de observarlos y admirarlos!.
El que fuera el final de la historia en lo que a capturas se refiere, no quiere decir que allí acabase la jornada. Seguí pescando hasta las cinco menos cuarto de la tarde, y la verdad es que estuve muy entretenido, todo y que no conseguí capturar ningún pez más. Fueron horas de pesca relajada, bajo un sol primaveral, dedicado a hacer picar peces que comen delante de tus narices todo y que no sabes que menú ponerles. De tan entretenido que estaba, ni por un momento me planteé salir del río y cambiarme para ir a algún bar a ver "El Clásico", hecho el cual luego agradecí pues el Real Madrid volvió a ganarnos la partida por segunda vez en menos de una semana, evidenciando que le tiene bien tomada la medida a un Barça que es evidente ha de hacer un esfuerzo por innovar y al que le falta tensión.
En el capítulo de anécdotas,  la primera fue el ser testigo de la enloquecida irrupción de dos jabalíes enormes  en el río, a muy poca distancia de donde estaba yo pescando. Tras su enloquecida carrera esperaba la llegada de los perros que no se produjo, por lo que no sería de extrañar que en vez de huida fuera la persecución de un macho a otro, en una de esas "peleas de faldas" tan comunes entre los mamíferos, incluidos los que andamos a dos patas. La otra, más relacionada con el medio acuático, fue el volver a ver una trucha negra, pero la pobre llena de ronchas blanquecinas, que salió nadando lentamente de debajo la hierba de la orilla. Un animal enfermo de algún tipo de virus que, pese a su aspecto repulsivo, me inspiró una tremenda compasión, la misma que muchos autodenominados "animalistas" reservan sólo y exclusivamente para los mamíferos.
Despedida y cierre de Anglès y de la baja temporada. Para celebrar este evento, fui a merendar a la pastelería de unos jóvenes que frecuento mucho últimamente, dada su proximidad al parking del centro comercial en donde dejo aparcado el coche, y en donde la dueña es del Barça y el dueño del Real Madrid, y en donde me enteré del último tropiezo, en esta ocasión por 2 a 1, de mi equipo. Esta visto que tanto en el fútbol como en la pesca cada partido y cada jornada empiezan con el marcador a cero, que la gloria es bien efímera y que siempre se ha de estar dispuesto a innovar y a buscar soluciones a los diferentes retos si queremos mantenerla.            
    

JORNADA DE PESCA Nº 643

Temporada 2012-2013 - Nº 16
Temporada de Cotos Intensivos de Salmónidos 2012-2013 - Nº 16

Coto Intensivo de Anglès - El Pasteral
Río Ter

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN

Capturas:
1 trucha fario a ninfa, 1 trucha arco-iris a mosca seca y 1 trucha arco-iris a ninfa.

Climatología: soleado y templado.

Hora de inicio de la jornada: 10,00 h.
Hora de finalización de la jornada: 16,45 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

(Especial clásicos básicos)

Obertura Solemne 1812
Marcha Solemne
Polonesa y Vals de "Eugen Onegin"
Piotr I. Tchaikovsky

Polonesa de "Russalka"
Anton Dvorák

Danza Húngara nº 6
Johannes Brahms

Viaje de vuelta:

(Especial música religiosa)

"Te Deum"
Anton Bruckner

"Te Deum"
Marc A. Charpentier

Salmo nº 83
Alexander Von Zemlinsky

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.





domingo, 17 de febrero de 2013

JP-642. COTO DE ALÓS DE BALAGUER INTENSIVO S. M.Sábado, 16/02/2013


JORNADA DE PESCA Nº 642.

Hace cerca de diez años, en el verano del año 2003, visité por primera y única vez el coto de Alós de Balaguer, en el río Segre, con mi amigo Francesc. Aquel día nos hinchamos de pescar, sobre todo a mosca seca. Según los datos de mis diarios de pesca, hice 54 capturas, y Francesc aún más. En aquella jornada calurosa y en un río bajo mínimos de agua nos pusimos las botas de pescar bagras, pero de truchas ni vimos ni capturamos.
Se ha hablado y se habla poco de este coto intensivo de poniente, eclipsado siempre, en tierras del Segre, por la poderosa sombra de Oliana y Alfarràs, pero recientemente ha vuelto a suscitar el interés de la parroquia mosquera a raíz de una serie de vídeos que una productora de reportajes sobre pesca ha realizado sobre el mismo y sus "truchas trofeo". 
Finalmente, picado por la curiosidad, y espoleado por las buenas referencias sobre este escenario aportadas por mi amigo Carles Vivé, que suele visitarlo con frecuencia y pesca con asiduidad este tramo del Segre desde hace más de veinte años, decidí darle una nueva oportunidad este sábado.
Febrero, suele ser para mi mes de bolos. De hecho, el último en mi haber fue tal mes pero del año pasado, todo y que aquel me lo gané a pulso, yendo a pescar a un Pedret sin repoblación alguna a 4 grados bajo cero. Mirando estadísticas de años anteriores y viajando hacia atrás en el tiempo, este corto mes suele ser, por lo menos para mi, uno de los peores para pescar de siempre. 
Tarde o temprano tenía que llegar, tras haber rozado el desastre en Alfarràs a finales de Diciembre, y haber salvado un par de jornadas tristes en Anglès al  encontrar libre el "rincón de siempre suben". Este sábado he ido a hacer el bolo en mi retorno a Alós de Balaguer, por lo que diez años después sigo sin haber podido tocarles las escamas a alguna de sus enormes y preciosas truchas, a fe de lo que se ve en los vídeos.
No soy nunca partidario de buscar excusas de mal pagador, pero si existe algún consuelo al bolo de ayer, todo y que lo lamento, es que no fue en solitario. Mi amigo Carles también lo padeció en sus propias carnes. Y ya os digo que un día de pesca ha de ser muy malo, las condiciones han de ser muy adversas y las truchas estar muy apáticas para que Carles, uno de los mejores y más experimentados pescadores de truchas a mosca que conozco, se quede sin ensalabrar una pieza.
Todo y la persistente niebla matinal, que no se disipó hasta bien pasadas las diez de la mañana, y aparte del paso de alguna nube alta ocasional antes del mediodía horario, las jornada fue soleada aunque decididamente fría. A las una y media de la tarde, o sea pasada media hora del mediodía solar, Carles hizo una lectura de temperaturas: la del ambiente 9º C, la del agua 3º C.
Nada más llegar al río, pertrechado para el ejercicio de la pesca, a eso de las diez y cuarto de la mañana, tuve bien claro que iba a ser un día de pesa muy difícil y que nada iba a ir según lo que me esperaba: en vez de encontrarme con un amable río de bajo caudal, todo y tratarse del siempre poderoso Segre, bajaba un buen aluvión de agua, y bastante fría, por cierto. A lo largo del día, el caudal del río sufrió un par de oscilaciones más: a media mañana bajó sensiblemente, pero hacia las dos de la tarde volvió a subir cerca de los niveles de la mañana, para volver a descender a eso de las cuatro. O sea, que "la mano que maneja la compuerta" volvió a hacer de las suyas como viene siendo habitual de un tiempo a esta parte Oliana. 
Mi amigo Carles se unió a la acción de pesca pasadas las doce del mediodía, dado que había aprovechado el viaje para ir a desayunar con unos amigos suyos de Agramunt. Nada más ver el río, ya tuvo la misma impresión que yo: que iba a ser muy difícil tocar escama. Hacía una semana, habia estado pescando el coto, el río bajaba perfecto para pescar a seca e hizo una muy buena pescata. Sin embargo, a mitad de la semana pasada volvió y se encontró con el mismo panorama de este sábado. Por el motivo que sea, pero seguramente debido al trasvase continuo de agua entre pantanos para ir haciendo previsiones de acopio del agua que bajará con el deshielo, los señores de las presas de Oliana y Rialb no dejan de tocar los mandos de la compuertas.
En el rato que estuve pescando antes de que llegase Carles, sólo había tenido una picada a la ninfa , aguas abajo y en mi propia orilla, de "algo" que se desclavó enseguida: apenas pude ver un relámpago plateado bajo el agua. Nada más empezar a pescar, a las primeras de cambio, Carles revolcó una trucha que se le escapó en menos de dos coletazos. Como no hay dos sin tres, a eso del mediodía solar, cuando se suponía que aquello debería de ser un festín de truchas cebándose, fui yo quien volví a revolcar un pez, pero me duró la alegría tan poco como a Carles: lo poco que picaba lo hacía con mucha desgana. Y a partir de aquí, se acabó la escasa historia del día.
Huelga decir que, viendo el panorama, empezamos y acabamos el día pescando a ninfa. No hubo ni el más mínimo indicio de que subiesen a la seca, ni vimos trucha alguna cebándose en horas.
Como suele suceder en estos días negados. Anduvimos mucho e intentamos muchas cosas. A primera hora de la tarde, aprovechando que parecía que el nivel del río bajaba, apostamos por la siempre socorrida estrategia de un cambio radical de escenario. Cogimos los coches y nos fuimos a la otra punta del coto, pero esto no cambió para nada la situación,
Todo y que Carles se matuvo fiel pescar largo con una sola ninfa, yo también lo probé en corto, y tungstenizado bastante las ninfas, por aquello de que las truchas podían estar pegadas a las piedras con loctite. Por supuesto nada cambió; bueno si, que perdí un par de imitaciones. Reconozco a toro pasado, que no recurrí a pescar con pompones y otras atractoras, aunque creo que poco o nada hubiera podido influir en el resultado de la jornada.
Como no picaban, y como suele suceder cuando esto pasa, Carles y un servidor fuimos matando el tiempo, aparte de en andar y zurrar el río, en explicar historias y anécdotas de pesca, y esto hizo que la jornada no fuera terriblemente aburrida. Como siempre que pescamos juntos nos lo pasamos muy bien explicando historias de pesca y elocubrando teorías sobre la misma. Esta continua tertulia hizo que las horas pasasen tan rápidas como cuando los peces son presa de una frenética actividad, y así de este modo llegaron las cinco de la tarde, la hora en que decidí salir del río definitivamente para cambiarme y recoger bártulos, con el tan pobre balance de tres picadas para dos pescadores y ni una sola trucha en el haber de ninguno.
Carles aún se quedó a pescar un rato más, con la esperanza de que al anochecer hubiese alguna actividad por arriba en alguno de los rincones de "tarde o temprano suben" que el conoce bien en este coto. Yo, por mi parte me fui directo a Ponts a merendar crêpes calientes en una crêperie que han abierto recientemente.
Poco antes de ponerme a redactar este parte de pesca, Carles me ha llamado para informarme de como le fue. Pasadas las seis de la tarde, y en uno de esos "puntos calientes", terminaron subiendo cuatro truchas mal contadas ante las que hizo desfilar una auténtica pasarela de moscas, obteniendo a cambio la más absoluta indiferencia por parte de los peces: ni tan sólo un mísero rechace. Lo dicho, y ahora aún más corroborado: un día absolutamente muy difícil para pescar.     
Todo y el mal día de pesca, el de Alós de Balaguer es un coto precioso situado en un enclave natural maravilloso. Pese a las hazañas gloriosas de los numantinos, fueron los romanos los que ganaron la guerra, dada su perseverancia y su fe inquebrantable en la victoria, algo que ya padecieron antes muchos pueblos, incluidos los poderosos cartagineses acaudillados por el temible y astuto Aníbal. ¡Ave César! Pronto volveré a enfrentarme con el desafío de este bello rincón del gran río Segre.

    
      

Un caudal inesperadamente alto, con varias oscilaciones a lo largo del día pudo ser el causante  del bolo de este sábado en Alós de Balaguer

Todo y el mal día de pesca, el de Alós de Balaguer es un coto precioso, situado en un enclave natural maravilloso. Pese a las hazañas gloriosas de los Numantinos, los Romanos terminaron ganando. Pronto volveré a enfrentarme con el desafío de este bello rincón del gran río Segre.    




JORNADA DE PESCA Nº 642.

Temporada 2012-2013 - Nº 15
Temporada de Cotos Intensivos de Salmónidos 2012-2013 - Nº 15

Coto Intensivo de Alós de Balaguer S: M.

Pescadores:
Carles Vivé
Ferran RUBINSTEIN

Capturas:
Carles Vivé: 0 
Ferran RUBINSTEIN: 0

Climatología:
Soleado y frío.

Hora de inicio de la jornada: 
Ferran RUBINSTEIN: 10,15 h.
Carles Vivé: 12,15 h.

Hora de finalización de la jornada: 
Ferran RUBINSTEIN: 17,00 h. 
Carles Vivé: 18,45 h. 

La música de hoy:

Viaje  de ida:

Sinfonía nº 3
Anton Rubinstein

Fantasía sobre temas polacos
Ignacy Paderewski

"Danzas de Galánta"
"Danzas de Marosszék"
Zoltan Kodály

Rapsodia para Violín y Orquesta nº 1
Bela Bartók

Viaje de vuelta:

Concierto para piano y orquesta nº 3
Concierto para piano y orquesta nº 4
Carl Reinecke

Obertura de "El Buque Fantasma"
Preludio del Acto I de "Lohengrin"
Obertura de "Los Maestros Cantores de Nüremberg"
Richard Wagner

Introducción y Allegro
Edward Elgar

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.


domingo, 10 de febrero de 2013

JP-641. COTO DE ANGLÈS - EL PASTERAL INTENSIVO S. M. Sábado, 09/02/2013



JORNADA DE PESCA Nº 641.

La primera  de las jornadas de pesca de este mes de Febrero, ha coincidido con el Carnaval, evento que este año, y por imperativos del calendario, ha caído en uno de los fines de semana más fríos de lo que llevamos de invierno.  Acostumbrados como estamos los mosqueros a disfrazarnos en público para ejercer nuestro arte, este de Carnaval ha si do para mí un fin de semana más de ir disfrazado de los muchos en que troco mi gris indumentaria urbanita por la de feliz deportista al aire libre.
El mes de Febrero suele marcar, para los cada día más numerosos pescadores que vamos al río todo el año, un punto de inflexión en lo que a actividad de los peces se refiere. Quizás, y aparte de ser estadísticamente el mes más frío del año, Febrero es uno de los menos productivos en capturas, sino el más pobre. Curiosamente, el aumento de horas de luz solar nos hace caer en la falsa ilusión de una primavera anticipada, percepción que rápidamente se desmiente a pie de río, soportando bajas temperaturas tanto del agua como del ambiente, para acabar ensalabrando pocos peces, o llevándonos un buen bolo.
Este invierno, todo y no ser especialmente riguroso en la totalidad del territorio catalán, ni de haberse batido records negativos de temperaturas, ha sido pródigo en nieves, sobre todo en la cordillera pirenaica, batiéndose en el Pirineo de Lleida records en lo que a grosores de nieve y persistencia de la misma se refiere. Por tanto,  la temporada que está a poco más de un mes vista de comenzar, será de ríos crecidos y caudalosos hasta bien entrado el verano. Toda una bendición si comparamos con la tremenda sequía del año anterior, pero que va a obligar a adaptarse a las circunstancias de pescar con caudales muy altos de agua muy fría durante un deshielo que se prevé largo,  cuyo epicentro se situará desde mitad de Abril hasta mitad de Mayo en el mejor de los casos (o sea, salvo que no nieve más en Marzo y Abril),  y que condicionará mucho tanto la actividad de los peces  como nuestra estrategia a la hora de pescarlos y nuestra comodidad en el vadeo.
Este sábado, en lo que a climatología se refiere,  hubo una tregua en el episodio de nevadas y fuerte viento que veníamos soportando desde el fin de semana anterior, y el ambiente en general soleado hizo creer a más de algún ingenuo como un servidor que la primavera había llegado ya.  Craso error, pues bastaba que alguna de las nubes altas que iban cruzando el cielo tapase el sol para darse cuenta de que ¡hacía un frío del carajo!. Para más inri, este sábado ha sido uno de los que más frío he pasado metido en el río en mucho tiempo, todo y no ser un día de record de temperaturas negativas, dado que me equipé con unos calcetines de trekking muy viejecitos y desgastados;  esto me provocó un frío en los pies tremendo  y a eso del mediodía tuve que salir un rato del agua, pues me di cuenta de que ¡estaba tiritando incontrolablemente!.  
Como buen animal de costumbres (y de bellota, si me apuran, a veces también) y aprendiz de mosquero ultraconservador y poco atrevido que soy, planteé la jornada de este sábado como un clon de la de hace dos semanas, o sea pescando y a poder ser sacando el máximo partido de las dos posturas que resultaron tan productivas. Con la primera de ellas, la jugada me salió bien, pero con la otra ya no tanto, y eso condicionó mucho el resultado final del día.
Tras una buena caminata desde el pueblo y una “parada de emergencia” (es sintomático, primer cigarrillo después del desayuno y ya están las tripas dando guerra), llegué a la tan deseada y codiciada postura (ver más información en el parte de pesca anterior) sin que hubiese nadie pescando, y además se veía alguna señal esporádica de actividad, aunque de más lomos que bocas. ¡Qué buena suerte!. Así que, me apalanqué allí, hice una primera prospección con la micro ninfa del tándem que resultó infructuosa, y me dispuse a “defender el fuerte” hasta que comenzase el sarao.
Al poco de estar “de guardia”, me vinieron a visitar Moreti y unos compañeros suyos de la Imperial Tarraco. Como siempre, fue un placer charlar un rato e intercambiar unas risas. Todo y lo temprano, Moreti había evitado ya el bolo, con una trucha pescada a ninfa. Tanto el como sus compañeros habían optado por la opción itinerante, o sea, ir prospectando el río sin parar, mientras que yo había apostado por esperar a que tarde o temprano las truchas subieran para pescarla a mosca seca. De momento, Moreti me mostró un dipterín diminuto que seguramente era lo que se estaban zampando las pocas truchas activas cuando aún no eran ni las once de la mañana, pero yo –reconvertido por un sábado y sin que sirva de precedente en un mosquero de seca con fe, a la imagen y semejanza de mi amigo Francesc, del que tanto os he hablado en otros partes de pesca- seguía aferrado a la esperanza de que tarde o temprano habría eclosión, las truchas subirían. Por lo tanto… a continuar “defendiendo el fuerte”.
Al poco de irse Moreti &Cia., llegó el agente de Catalana Forestal a interesarse por lo que hacía yo metido en el río, y verificó mi legalidad sin necesidad de acercarse a la orilla ni de que yo saliese del agua para enseñarle la documentación. Basto con que le vociferase desde dentro del río mi número de DNI para verificar si había pagado el ticket del día. Un sistema muy cómodo este, sobre todo visto con criterios economicistas, pero que creo terriblemente ineficaz, pues un agente de la autoridad, o un agente colaborador de la misma, en todo momento debería de preocuparse no tan sólo por si el pescador ha pagado el permiso, sino también por si está pescando con artes ilegales o no, inspección la cual no tuvo lugar. Desafortunadamente, este cómodo sistema lo único que va a hacer es dar carta blanca a todos aquellos que se pasen por el forro las limitaciones de señuelos de esta zona de pesca controlada, y puedan faenar con moscas montadas en anzuelos con muerte o con streamers.            


Tanta vigilia tuvo su recompensa, y a eso del mediodía horario la postura se animó. Estuve pescándola palmo a palmo largo rato, en una pesca lenta, insistente y reiterativa,  hasta que el tremendo frío que tenía en los pies me obligó poco antes de las dos de la tarde a abandonarla.
El esfuerzo valió la pena, pues conseguí capturar a seca dos truchas arco-iris que todo y no ser nada del otro jueves pasarían un poco de los 30 cms., me dieron una batalla más que decente, y una fario de tamaño generoso pero no excepcional en la que pude observar las cicatrices dejadas por la pelea con un cormorán de la cual era evidente salió con vida pero un tanto maltrecha.  La fario sucumbió a los encantos de un quironómido de muy pequeño tamaño, mientras que las irisadas se clavaron de mi sempiterna CDC, en este caso con cuerpo amarillento y plumero gris ceniza, lo más parecido a la (poca) efémera que estaba eclosionando.  Cabe decir, que ninguna de las capturas fue a ceba vista: la fario picó cuando menos me los esperaba y donde menos me lo esperaba: justo cuando estaba a punto de levantar la línea del agua para inciar un nuevo lanzamiento. Las dos irisadas picaron en el tramo final de la postura, justo donde se hace más viva la corriente y hay menos profundidad (apenas dos palmos de agua), cuando pescaba “al agua” y seguramente cuando la mosca se ahogó, pues fue realmente el  darme cuenta de que no veía a la mosca por ninguna parte, y notar un brusco tirón en la línea.

Para recomponerme un poco de la hipotermia que me estaba entrando, me puse rumbo a la segunda postura que deseaba pescar, y allí se terminó toda posibilidad de que la jornada fuese según lo planeado, y de paso de defender a ultranza otro fuerte, pues la misma estaba ya ocupada por, nada más ni nada menos, que mi amigo el presidente de la Sociedad de Pescadores de Campdevànol, quien por lo menos me dio la gran alegría de hacerme saber que mi carné de socio estaba recién impreso y listo para ser enviado a casa.

Como no tenía muchas ganas de dejar de pescar a seca, más que nada por la pereza de rehacer el bajo de línea, descarté el ir a pescar corrientes ni que fuera con seca “al agua” y marché a echar un vistazo a las siempre querenciosas tablas de la chopera, pero tal y como es habitual y me temía, estaban ya ocupadas por otros pescadores. Finalmente, fui dando un paseo a ver si se movía algo en superficie hasta bastante más arriba, una zona que habíamos frecuentado mucho con mi amigo Carles Vivé este pasado verano, pero que en esta ocasión estaba tan falta de agua como de actividad de los peces, por lo menos en superficie.

Lo bueno de todo, es que con tanto ejercicio aeróbico se me había pasado el frío, así que vencidas ya las tres de la tarde, emprendí camino de vuelta, para ponerme a pescar en la zona de los polígonos y estar cerca de Anglès, que no de La Cellera de Ter, en donde había dejado el coche.

El partido no había terminado, como nunca suele hacerlo hasta que desmontas la caña, así que todo y pescar al “tun tun” en la primera zona que pillé (unas corrientes de poquísima profundidad), recibí  dos rechazos seguidos a la seca. Lo malo de ese escenario, es que se me quedó corto enseguida, y todo y lo breve de la prospección eran ya pasadas las cuatro de la tarde. 

Finalmente, y como ya ha sucedido en otras ocasiones, tuve una de esas corazonadas o premoniciones que suelen venir a la cabeza casi siempre en esas jornadas anodinas y de poca historia, en las que uno se resiste a acabar el partido no sin antes intentar sacar una buena pieza que haga un poco menos gris e insulso el día. Esta vez mi visión fue clara: corriente de la parte baja del coto, un par de latigazos y si cae algo bienvenido sea, y si no siempre estaré más cerca aún del coche y de la pastelería.

Desviándome de la carretera, atravesé la zona de planteles de palmitos y me dirigí directo a las corrientes de la premonición, con la caña en ristre y una ninfa ligera al final del bajo de linea. Et voilà! dicho y hecho: a la tercera varada ¡zas! tirón brutal de la linea y comienzo de una pelea que ya os adelanto terminó mal. La enorme fario no pudo resistir a que le levantase la cabeza fuera del agua, evitando así que se fuera a romperme el bajo de linea bajo las ramas de un árbol  al que se dirigía como un cohete. Poco a poco fui recogiendo linea gracias al excelente freno de mi carrete, hasta llegar a un punto muerto en que ni la trucha podía escapar, pero yo tampoco podía seguir recuperando sedal, y de repente... la ninfa simplemente salió de su boca, y el pez recobró su libertad y yo me quedé con el premio de consolación de una buena pelea, pero con un buen palmo de narices en mis propósitos de meterlo en el salabre.

Punto y final. Las cinco de la tarde. Esta última trucha hubiera podido maquillar el resultado del día. Son tres truchas, si; bolo evitado y todo eso, pero la sensación de haber vivido un día de pesca con muy poca historia es lo que queda finalmente.

Hizo mucho frío mientras me cambiaba de ropa. El cielo se había cubierto de nubes y hacía un desagradable aire frío. Por suerte, siempre nos queda la pastelería para merendar y una confortable vuelta a casa en coche, escuchando música excelente al amor de la calefacción funcionando a todo trapo. Los días sin historia suelen traer también reflexiones de lo más banal, como la de que soy afortunado de ser tan previsor de meter siempre un buen puñado de papel higiénico en algún bolsillo del chaleco, no para secar moscas, que para eso va fantástico el papel de cocina, sino por si acaso se presenta el "apretón" tan habitual mientras fumas el primer cigarrillo después de desayunar.               
         



Febrero suele ser un mes de "calma chicha" en el río. Días de mucho frío y contada actividad de los peces, todo y que al alargarse la duración de la luz solar tenemos un poco la percepción de que la primavera está más cerca de lo que parece. 

Preciosa fario de la zona central del coto, con señales evidentes de haber entablado combate singular contra un cormorán, del cual salió airosa. 

Estampa típica de una tarde de invierno en el coto: arboleda pelada, río bajo mínimos de agua y truchas que a ratos parecen desaparecer, de las posturas habituales para mostrarse activas en los rincones más insospechados.    



JORNADA DE PESCA Nº 641.

Temporada 2012 - 2013 - Nº 14
Temporada de Cotos Intensivos de Salmónidos 2012 - 2013 - Nº 14

Coto Intensivo de Anglès - El Pasteral
Río Ter

Pescador:
Ferran RUBINSTEIN

Capturas:
2 truchas arco-iris a mosca seca y 1 trucha fario a mosca seca

Climatología: soleado y frío, con intervalos de nubes altas.

Hora de inicio de la jornada: 10,30 h.
Hora de finalización de la jornada: 17,00 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

"Te Deum"
Marc A. Charpentier

Concierto para violín y orquesta en "RE" mayor
Johannes Brahms

Obertura de "El Buque Fantasma"
Richard Wagner

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 2 "Himno de Alabanza"
Félix Mendelssohn

Salmo nº 83
Alexander Von Zemlinsky

Líneas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.