"Si, al igual que yo, sois de los que creeis que tenéis poco que enseñar, mucho que aprender y aún más que compartir, éste es vuestro blog".

lunes, 7 de noviembre de 2011

JP-587. COTO DEL PEDRET. Sábado, 05/11/2011.




















JORNADA DE PESCA Nº 587


Monsieurs et madames, ladies and gentlemen, el Gran Circo de Pedret sigue dando el mayor espectáculo en cada función, por el módico precio de un ticket de pesca… pasen y vean.
Tras una semana de lluvias, inundaciones, cortes de carreteras y salidas de urgencias de los servicios de bomberos a lo largo y a lo ancho de nuestra geografía, ni siquiera el siempre limpio Pedret se ha librado del chapapote de barro en disolución este pasado fin de semana. Pese al aporte permanente de agua limpia desde el pantano de La Baells, la Riera de Metge i otros torrentes secundarios se han encargado de chocolatear el agua, y de paso aportar un caudal extra al rio Llobregat hasta la salida del canal industrial de Berga, justo debajo de la “tabla de Carburos”.
Sin embargo, y como parece ser que “todo es posible en Pedret”, y que truchas haberlas hailas, por esta vez el agua turbia y el caudal extra no me han servido de excusa para no pescar. Además ¿quién dice que no se puede pescar a mosca con el agua turbia? Vamos a ver, las truchas están, y aunque su inactividad se deba a que ya se han hartado de comer, debido al aporte extra de pitanza que ha ido bajando arrastrada rio abajo, o bien a que la bajada de presión atmosférica las ha desactivado, siempre son susceptibles de echarle un buen mordisco a una suculenta San Juan worm o a una excitante y sensual pom-pom, máxime tratándose de pescar truchas arco-iris de repoblación. Para más recochineo, bastó que con el transcurso de las horas se aclarase tan sólo ligeramente el agua, pasando del marrón chocolate al verde, para que las más avezadas de entre las forzadas gladiadoras del rio dieran la cara por arriba, y alguna que otra se diera un festín de plecópteros antes de terminar en mi sacadera, y de allí de nuevo al rio a seguir poniéndose morada, tras reponerse del susto, claro está.
La jornada se dividió en dos mitades completamente diferentes. La primera, durante una mañana en que incluso el sol se atrevió a asomarse entre el grueso manto de nubes, y en la que el rio bajaba completamente amarronado. Pese a que no se veía ni traza de actividad de las truchas, ni en superficie ni debajo de la misma, en uno de los lances repetitivos en una de las muchas posturas que fui prospectando con tanta paciencia como fe, una ligera tensión en la línea me advirtió de que algo ¿tronco, rama, pez? había detenido el discurrir de una de mis dos ninfas ¿cuál sería? ¿pom-pom o lombriz de chenille? Tras una corta pelea “a ciegas” con un pez “misterioso” que peleaba detrás de la opacidad del agua, pude ver que la trucha, de repoblación, se había enganchado en la pom-pom, ninfa esta atractora de mikiis por excelencia.
A eso de las dos de la tarde, tras haber gastado grandes dosis de paciencia, y de permanecer a pie de rio con un estoicismo digno de Zenón de Citio o de Séneca, y cuando más se nublaba el día, el rio comenzó, sin embargo, a clarearse un poco, fruto de las horas sin lluvia, y del aporte permanente de agua limpia desde el pantano de La Baells.
Entonces, comenzó la fiesta. Primero fue una ceba esporádica, después dos, y después varias. Se terminó el pescar “pesado”, y vamos a cambiar de aparejo y de bajo de línea si hace falta, pero…¿qué carallo están comiendo? Por el rio bajaban esporádicamente plecópteros marrones y a veces otros negros, pero las truchas parecían estar lomeando más que boqueado. Freno y punto muerto: toca reflexionar. La apuesta: en caso de duda, y sobre todo no teniendo ni una imitación decente de emergente de plecóptero en mi caja, recurrir a las socorridas y tan denostadas ahogadas de buldó, socorridos y recurrentes comodines donde los haya, pero trabajando en tándem al final de mi bajo de línea.
En previsión de que esas fuesen las únicas truchas que moscardeaban, y por si acaso ya no veía más cebas en todo lo que quedaba de día, tomé incluso precauciones adicionales, como salir del rio y pescar sobre ceba vista, pero aguas abajo, al más puro estilo “ofegada fent el vano”. Tras dos derivas infructuosas, poco tardó una de las truchas en pegarle dentellada a la ahogada naranja, que en este caso hacía de bailarín y semibailarín a la vez. Corta pelea, sin concesiones, y a la sacadera. ¡Anem per feina! Sin pausa para el cigarrillo del éxito –variante del relax post coital pero en versión adaptada a la pesca a mosca- a por la otra que se cebaba en la orilla opuesta. Otras dos pasadas y ¡picadón brutal! en este caso a la morada que hacía el papel de obligado rastro. Esta vez si, trucha al agua y cigarrillo para relajar la tensión, y de paso ver si alguna otra trucha más asoma el morro.
Tras unas cuantas varadas más, sin respuesta por parte de los peces, decidí ir avanzando rio arriba y observar más que pescar, a ver si detectaba más cebas, cosa que no tardó en suceder. En este caso, una repetitiva, constante, machacona, casí rítmica en la siempre difícil postura de “correntita suave” en la orilla contraría juuuuuuusttttoooooo donde caen las ramas de los árboles: la típica trucha de la que pasas si llevas un dia “sobrao” de capturas, pero que dadas las circunstancias no podía desperdiciar.
Los primeros intentos de hacer puntería, se saldaron, como podéis suponer con la pérdida del tándem de ahogadas previo enganchamiento en rama de aliso (casuística nº 3540 del manual del lanzador torpe). Así pues. Aproveche la eventualidad para cambiar a mosca seca, y con un poco más de acierto, meter la socorrida efémera de CDC, que a nada y a todo imita en esa oquedad, recibir una ligera picada, y tras el revolcón recuperar sólo la mosca, pero bien babeada.
No me amedrentó el hecho de que la trucha hubiera “probado hierro”, pues no debió probar mucho a tenor de que volvía a cebarse. Así pues, con esa paciencia rayana en el masoquismo que tenemos algunos pescadores, volví a rehacer el tándem de ahogadas con las mismas (y últimas de mi caja, por cierto) moscas, y ¡esta vez si! Por fin clavar esa codiciada trucha, pelearle, y de repente ¡ver con desesperación como se llevaba mis ahogadas a su refugio, pues mi bajo de línea había sido víctima de algo tan tonto pero tan frecuente como un nudo mal hecho.
La jornada había pasado de ser anodina, a realmente excitante en menos de tres cuartos de hora. Estaba seguro de que me esperaban más emociones esa tarde. Amenazaba lluvia, pero eso frecuentemente excita aún más a las truchas a comer. Venga ¡rio arriba y a mirar con cariño toda la superficie del agua, en busca de esas cebas que son el preludio de la emoción.
Ni diez minutos después, para mi sorpresa y satisfacción, di con una tabla larga en la que se cebaban no una, ni dos, ni tres, ni cuatro sino todo un auténtico mogollón de truchas, que parecían estar poseídas por un tremendo frenesí. A mucha distancia, desde unas rocas, con los pies secos, tentaban a buldó y a cucharilla un par de pescadores de lance. Así pues, me situé al inicio de la tabla, justo donde apretaba la salida de la corriente, para pescarla aguas arriba.
Para no “alterar el gallinero” más de lo necesario, todo y que las truchas más distantes de mi parecían indiferentes al bombardeo de boyas y cucharillas, pasé a centrarme en las que tenía más cerca, y aprovechando el frenesí, no tardé en que tres truchas repobladas de esas que “ya han aprendido a moscardear” terminasen en mi sacadera gracias, como no, a los socorridas “culipatos”.
El auténtico calvario llegó cuando empecé a alargar la distancia, para llegar a la altura de las que estaban cebándose en el centro de la tabla. Otra vez, tuve que pagar una justa penitencia por ser tan vago y desidioso. Veréis, resulta que mi seda paralela esta desengrasada y además sucia como una cueva de trolls. Por tanto, no es de extrañar que con lo empapada de agua que ya estaba tras haber bregado con la pesca con ahogadas, se hundiese y no precisamente con letitud, formando una comba que hacía dragar de buenas a primeras mi mosca, por muchas rectificaciones en el bajo de linea que le hiciera. Todo y así, mira si estaban locas las truchas por comer, y lo inexpertas que debían ser, que aún clavé tres o cuatro, pero tan mal y debilmente, debido a la curvatura bajo el agua de la línea, que las perdí nada mas clavar.
Empezó a llover, una débil llovizna de corta duración, y visto el fracaso de pescar largo en esas condiciones, pase a pescar a tándem de tricóptero y microninfa, con la esperanza de que alguna trucha se interesase por la imitación sumergida. Sin embargo, estaba visto que era el dia de las sorpesas en el Circo del Pedret, pues de un modo inesperado, una buena trucha, quizás la mejor en tamaño de todo el dia, apareció de la nada para clavarse en el tricóptero, pero también estaba visto que la estrella de la pista era el payaso, pues no pude ni retener al pez más que unos segundos hasta que se me desclavó.
Cansado de tantas emociones, y con el fin de aliviar mi vejiga, salí del rio, y tras la micción pasé a ir tanteando posturas, cercana ya la hora de recoger trastos, con un aparejo “al hilo” de seca y ninfa. Este último paseo, pescando pausadamente, aún dio de si lo suficiente como para que una trucha tomase mi ninfa (una que precisamente mereció de mi buen amigo Antonio “El Pintor” el elogio de ser “la ninfa más fea que he visto en mi vida”) antes de acabar en el salabre, y de que tras tres ataques consecutivos, una trucha muy juguetona cerrase la cuenta de capturas del dia al clavarse al fin en el tricóptero de pelo de ciervo de mi aparejo de doble imitación.
Esta vez, no hubo merienda pastelera, sino churrera. Aprovechando que han instalado una churrería en la Feria de Cal Rosal, la ya famosa “Fira del Bolet”, aproveché para satisfacer mi capricho de una merienda con churros, a doble ración, de los tradicionales con azúcar, y también de los de chocolate.
Aprovechando la lenta vuelta a casa bajo la lluvia, que desde Manresa arreció con bastantes ganas, estuve reflexionando sobre la gran cantidad de kilómetros que llevo recorridos con mi fiel Daewoo Lanos, modelo básico del año 1.998. Creo que es cuestión de ir haciendo un pensamiento, y renovar el coche. Os adjunto una foto de un vehículo que me encanta, todo y que de tenerlo, creo que me dejaría el sueldo en gasolina, y sobre todo en repuestos.



TEMPORADA 2011 - 2012 - Nº 6

Sábado, 5 de Noviembre de 2011

TEMPORADA DE COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 11-12 – Nº 6

Coto del Pedret

Rio Llobregat

Pescadores: Ferran RUBINSTEIN

Capturas:

4 truchas arco-iris a mosca seca, 2 truchas arco-iris a mosca ahogada y 2 truchas arco-iris a ninfa.

Climatología: nublado y templado.

Hora de inicio de la jornada: 10,30 h.


Hora finalización jornada: 17,15 h.


La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 2
Vasily S. Kalinnikov

“El Ideal”
Franz Liszt

Viaje de vuelta:

“Ball Suite”
Franz Lachner

“Ein Festes Burg”
Joachim Raff

“Hungaria”
Franz Liszt

Lineas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN.

domingo, 16 de octubre de 2011

JP-584. COTO DE ALFARRÀS. Sábado 15/10/2011.








JORNADA DE PESCA Nº 584


El dia de volver a pescar en el Coto de Alfarràs, tras el largo paréntesis de la temporada oficial de salmónidos, siempre resulta excitante, y más cuando en este inicio de año pesquero he demorado mi vuelta a este escenario hasta bien entrado el mes de octubre. Suele ser en este mes, y debido a las generosas repoblaciones que se hacen de cara a cubrir los masters de mosca y lance ligero que se hacen anualmente a principios de octubre, cuando este coto vuelve a ser, aunque sea por unas pocas semanas, aquella “Fábrica de Sueños” en las que tanto y tan bien se pescaba en aquellos tiempos anteriores al año 2005,cuando gracias a la acertada gestión de la sociedad que se hacía cargo del coto no faltaban nunca truchas, ni buena vigilancia.
Pese a lo engañoso del resultado final de la jornada, este ha sido muy divertida, y aparte de disfrutar de muchas emociones y capturas en el rio, he podido evocar, en este benigno dia de otoño, tantas y tantas aventuras vividas en este coto, al que tanto le debe el progreso de mi afición en el arte de la pesca con mosca, a lo largo de los años.
Como cada dia, y a medida que más mayor me hago, tengo más problemas de sueño, me ha constado muy poco madrugar antes de la hora habitual y ponerme al volante, primero rumbo a La Panadella, y luego, con el gitanillo de nata y el café con leche ya engullidos, continuar rumbo a Alfarràs y al rio, a donde he llegado cuando aún era de noche.
Camino de Alfarràs, en esta noche templada de octubre, en que la luna pugnaba constantemente por abrirse paso entre un velo de nubes, he disfrutado de uno de mis mejores viajes de pesca en solitario de estos últimos tiempos, escuchando el poderoso, vibrante, testosterónico y –si queréis- incluso bombástico Concierto para Piano y Orquesta nº 3 de Xaver Scharwenka, una obra que recomiendo incluso a profanos en esto de la gran música, más que nada por el enorme magnetismo con el que el oyente se ve atraído desde los primeros, rotundos y poderosamente llamativos compases de la obra.
Como decía, llegué de noche cerrada todavía al rio, y esto me permitió, antes de que hubiera luz suficiente para cambiarme y montar el equipo, disfrutar de un rato de relax en la oscuridad, escuchando esa atonal e incluso cacofónica sinfonía de la noche: el ulular de los buhos, los crujidos del follaje al paso de pequeños animales, el alboroto esporádico del paso de algún jabalí a través de la floresta, el graznar esporádico de algunos patos en los cañaverales, el lejano kikirikí de gallos en granjas lejanas, anunciando la inminencia de la aurora, y sobre todo el omnipresnete fragor de las corrientes del rio.
La claridad se fue imponiendo poco a poco, pero no hubo una salida de sol rotunda y fotogénica, pues hasta media mañana unas ligeras nubes altas enturbiaron un tanto el cielo, pese a que los claros terminaron abriéndose, y a partir de media mañana brilló el sol. Con la llegada de la luz diurna, llegó el momento de dejar de jugar a ser un vampiro crepuscular, y ponerse a embutir el vader en el cuerpo y dejar listos los aparejos.
Para mi sorpresa, el rio bajaba un poco más alto de lo que esperaba, pero recordé que muchos dias suelen soltar agua desde la estación de bombeo hasta las nueve y media e incluso a veces hasta bien pasadas las diez de la mañana. Habida cuenta de que empezaba a pescar mucho más pronto de lo habitual, o sea a las nueve menos cuarto, adecué mi aparejo a esta contingencia, y desistí de pescar de incio con tándem de seca y ninfa, para pescar “tungstenizado” y luchar así contra el poderoso tiro de corriente de ese metro cúbico y medio que, a ojo, bajaba de más.
Los primeros lances resultaron infructuosos, pero con paciencia fueron saliendo algunas truchas, aquí y allá, hasta un total de cuatro, tres a la ninfa “pompom” y una más a esa “alfarraseña” de color rosa que es toda una leyenda de este coto. Previo a la última de las capturas de esta serie, se me desclavaron tres seguidas: estaba visto que iba a ser un dia de esos en que se perderían muchas truchas, bien porque “comen mal”, como dicen algunos, o bien por mi falta de diestría en la pelea.
Pasadas las diez, el rio se puso manso, y la bajada del caudal hizo propicia la pesca más ligera. Así pues, cambié de escenario para ir a una zona de tablas y corrientes de poco calado, y ponerme a disfrutar de la polivalente y vistosa pesca con tándem. La entrada al nuevo escenario no pudo ser más fulgurante, ni más improductiva, pues en pocos minutos clavé tres tuchas seguidas que se me desclavaron ¡rayos y truenos ¡ ¡que patoso llega a ser uno! ¡cua, cua, cua, cua, cua!
Conjurado a ser más efectivo, eché mano de concentración y crucé los dedos para tener un poco más de suerte, y comencé a capturar truchas a buen ritmo, todo y la presencia de algún que otro ninfero-ametrallador (especie fluvial que aparenta ser un pescador a mosca, pero que en conducta no se asemeja para nada a un mosquero) pateando rio, y de algún que otro pescador de lance bombardeando posturas a las que esperaba llegar tan pronto “se calmase el gallinero”. Incluso una trucha subió a por mi tricóptero y conseguí clavarla, tras dos intentos anteriores de peces que también se interesaron por mi mosca seca, pero que fallé estrepitosamente al clavar.
Aguas más arriba, me encontré con el espectáculo de ver un auténtico mogollón de truchas repobladas tomando el sol casi en la orilla, con apenas dos palmos de agua, así que tras los consabidos tiros a la corriente, en donde alguna captura hubo, pasé a pescar “al revés”, o sea, desde dentro de la corriente, ya batida, hacia la orilla. Esta estrategia funcionó, e incluso otra trucha se zampó el tricóptero y terminó en mi sacadera. Desgraciadamente, en esta postura capturé la mayor de las truchas de la jornada, una “asilvestrada” con medidas “torpederas” de más de 40 cms., pero que no pude contabilizar como captura, debido a que la mosca, en este caso el tricóptero, se había prendido de su lomo, y ya sabéis que, por lo menos para mi, los peces cogidos “al robo”, jamás deberían contarse como capturados.
A eso de las dos de la tarde, decidí hacer una larga pausa, para descansar, tomar una lata de té con limón, zamparme un par de tortas de aceite de esas típicas de Sevilla, fumar un par de cigarrillos sin stress ni quemarme los labios al tener las manos ocupadas y tomar un rato, ese agradable sol de otoño a torso desnudo. Ya sé que para algunos puede sonar a auténtica gilipollez eso de salir del rio a la hora en que las truchas están más activas; sin embargo, hace ya tiempo que dejó de importarme eso de tensar lineas sin parar: ya tengo bastante stress durante la competitiva y exigente jornada laboral, como para competir en el rio, ni que sea contra mi mismo y mis propios records. ¡Al carajo con la exigencia! De nada me serviría pescar, si esto no me permitiese disfrutar de la libertad en el rio, y del placer que de por si me produce estar cerca del agua que surca la tierra en busca del mar.
El tramo final de la jornada, comenzó con otro cambio de escenario, al que accedí mediante un corto viaje en coche. Pese a la soledad del lugar, y de la tranquilidad del momento, se produjo un largo interludio sin capturas, y de gran inactividad, sólo rota por alguna esporádica ceba de truchas que no se bien lo que comían, pues aparte de muy pocas efémeras de color tostado, también pulularon a lo largo del dia unos pequeños tricópteros de color negro. Finalmente, y tras una captura a ninfa, vino la sorpresa final, tras insistir y machacar sobre cebas vistas, de hacer un doblete de dos truchas a la vez, una capturada con el tricóptero, y la otra con la ninfa, el perdigoncillo naranja al que le fui fiel a lo largo de todo el dia, y con el que dí por concluida esta excitante y divertida jornada.
Hablando de dobletes, he tenido la suerte de hacer unos cuantos y en varios escenarios. Incluso una vez en Pedret llegué ha hacer un “triplete”. Por lo que hace a dobletes en Alfarràs, hacía mucho que no hacía uno, pero recuerdo una jornada de hace ya años, en un dia desapacible, lluvioso y frio de septiembre –creo que fue en el año 2005-, en el que en un rio casi desierto de pescadores, pero muy bien repoblado, llegué ha hacer tres dobletes la misma jornada.
Mientras me cambiaba, tuve ocasión de saludar por segunda vez en la misma jornada a los Graells, Jordi padre y Jordi hijo. Graells senior no había podido pescar, aquejado por una lumbalgia, pero su hijo, o sea Graells júnior, había pescado por los dos, pues el chaval está hecho un auténtico crack y había disfrutado de una épica pescata de escándalo. Un fuerte abrazo para los dos, y muchas gracias por seguir semanalmente mi blog.
Camino de la merienda en La Panadella, y de ver un rato el Real Madrid-Betis (más que nada por ver si perdía el Realísimo), reflexioné acerca de cuán engañosos suelen ser los números: diececiocho truchas capturadas en un rio tan bien repoblado como lo estaba este sábado pueden parecer incluso pocas, pero si añadiésemos la gran cantidad de peces que perdí, quizás pudiera parecer una pescata considerable. De todas maneras, fue para mi un dia divertidísimo, y sobre todo disfruté de una sensación de libertad rayana en la euforia...¡buena música, disfrutar de los misterios de la noche y además mucha actividad en el rio! ¿Qué más se puede pedir?.
Y antes de finalizar, una reflexión acerca de lo engañosos que suelen ser los números, y lo manipulable que suelen ser las estadísticas. A lo largo de las noches electorales, y a tenor de los números, resulta que, oyendo a los portavoces de los partídos políticos, nadie pierde. O sea, que es aquello de la botella medio llena, o medio vacía, o de una gran fiesta de la democracia, todo y que la abstención ha sobrepasado el listón del 40%. Mirado desde el punto de vista empresarial, según los sacrosantos números, el haber obtenido un poco menos de beneficio se traduce inmediantemente en pérdidas, y para enjuagar estos menos-beneficios-considerados-como-pérdidas, hay que tomar urgentes medidas como reducir plantilla, solicitar EREs y externalizar servicios a negrerías sitas en Bulgaria o el Lejano Oriente. Como decía Dostoyevsky “la matemática universal lleva a la esclavitud universal”.



TEMPORADA 2.010 - 2.011 - Nº 4

Sábado, 15 de Octubre de 2011

TEMPORADA COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 10-11 Nº 4

Coto de Alfarràs
Rio Noguera-Ribagorçana
Capturas: 15 truchas arco-iris a ninfa y 3 truchas atco-iris mosca seca
Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Climatología: mañana: nubes y claros, fresco. Tarde: soleado y templado.

Hora de inicio de la jornada: 08,45 h.

Hora finalización jornada: 17,00 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 3
Anton Rubinstein

Concierto para apiano y orquesta nº 3
Sonatina en “MI” menor
“Dos Danzas Polacas”
Xaver Scharwenka

Viaje de vuelta:

Concierto para violín y orquesta nº 2 “en estilo húngaro”
Joseph Joachim

Obertura “Los Husitas”
Anton Dvorák

Rapsodia Ucraniana para piano y orquesta
Sergei M. Liapunov

Cortejo Solemne Op. 91
Alexander Glazunov


Lineas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN.







lunes, 10 de octubre de 2011

JP-583 - COTO DE PONTS - TORREBLANCA. Sábado 08/10/2011.































JORNADA DE PESCA Nº 583


He madrugado mucho este sábado, con el solo fin de llegar a Ponts escuchando la Rapsodia para Violín nº 1 de Bela Bartók (en una transcripción para violoncello), y poder ver amanecer en el rio.
Cumplidos estos deseos, ha comenzado una de esas jornadas de pesca relajantes, productivas y divertidas con las que el otoño nos suele regalar a aquellos que creemos que todo el año es temporada de pesca, y que seguimos celebrando, con frio polar o calor africano, la liturgia de acercarnos al rio para intentar pescar y, además, gozar de un mundo de sensaciones que quizás a muchos, más atados a convencionalismos o a ideas prefijadas sobre lo que es la diversión en el entorno natural, la pesca, o ambas cosas a la vez, suelen pasarles desapercibidas.
Lo primero que me ha llamado la atención al tomar la pista de tierra que discurre por la orilla del rio, es lo muy bajo de caudal que baja el Segre. Ha terminado ya la temporada de regadío, y además el fantasma de la sequía vuelve a planear sobre Catalunya, y más aún en la sobreexplotada cuenca del Ebro, a la que el Segre pertenece. Esto seguramente va ha hacer que el cierre del grifo sea aún más restrictivo.
Más chocante a la vista, es la evidente entrada de la escavadora en el rio, en el tramo del club náutico, en donde se ha creado artificialmente una cordillera de grava en medio del cauce, y que divide el mismo en dos canales, uno de ellos medio seco. Parece ser que va ha haber una remodelación de la instalación dedicada al piragüismo en aguas ¿bravas?.
La madrugada fue no fresca, sino ya fria. Pese a que el dia resultó luego soleado e incluso agradablemente templado a mediodia, se nota ya que estamos en otoño, y que las noches son ya más largas que los dias. Tiempo de resfriados, en definitiva.
Algunos árboles de ribera ya amarillean, y sobre el rio se formaba una película de niebla superficial, debido al contraste del frio del aire con un agua que me ha sorprendido por su inusitada calidez: puro caldo.
Comenzada la acción de pesca por la parte baja del coto, me ha llamado poderosamente la atención, la enorme cantidad de ova que ha crecido, en tal desmedida abundancia, que algunas partes que antes eran francas de pescar, ahora parecen un campo de golf. Ente los canales de ova, ya recién amanecido, no dudaban en moscardear algunas truchas.
Optando siempre por lo práctico, y buscando la polivalencia, que de “hacerlo bonito” siempre hay tiempo, he optado por armar un tándem de seca y ninfa –pesca ligera, mucho más bonita para mi punto de vista que el derivar profundo de “cebollos” y “pompones”- y ponerme ha hacer puntería para que las imitaciones derivasen por los estrechos canales. Pese a algunos e inevitable enganches, he comenzado a capturar truchas a los pocos minutos de comenzar la jornada, siemdo la primera una subida inesperada al tricóptero “punky”, y doce más tomadas de la ninfa de peces escondidos entre la vegetación.
Con el sol ya alto en el firmamento, y tras evitar que unos cucharilleros hicieran puntería en mi cabeza, he tenido la ocasión y el gran placer de conocer en persona a los contertulios de Conmosca Moreti, Javiermosquero y “El Cuñao”, los mosqueros de la Imperial Tarraco. Sinceramente, aún son más divertidos en persona que en los posts. ¡Una divertida troupe de auténticos locos por la pesca todoterreno! Les había ido muy bien en unas corrientescerca ya de la nueva isla artificial, e incluso Javiermosquero, un acérrimo de la mosca seca, como mi amigo Francesc, había conseguido engañar un par de farios con una imitación muy depurada de efémera con parachute.
Tras el encuentro, tertulia y cigarrillo con los joviales mosqueros tarraconenses, decidí “cambiar de tercio”, como dicen en los toros, e ir a echar un vistazo a las corrientes de la parte alta del coto, en donde me he encontrado un auténtico overbooking de pescadores, tanto de lance, como de mosca, los unos zurrando el rio, los otros bombardeándolo, y algunos de ellos pateando rio abajo posturas propias y ajenas como si del caballo de Atila se tratase. ¡Cómo se nota que este no está siendo buen año de “bolets”! Si no, de qué iba a haber en otoño un lleno de así en Ponts.
Todo y así, pude hacerme un huequecito, con educación y guardando las distancias, y eso me permitió seguir capturando truchas, siempre arco-iris de repoblación, para desesperación de algunos “cucharillero-rapaleros” que veían como las sacaba en sitios que habían machacado con infructuosa piedad.
Fue en este tramo cuando capturé la segunda de las truchas a seca, víctima de un tricóptero de pelo de ciervo mas “convencional” que había sustituido al peludo “punky” en un cambio de aparejo previo. Me llamó mucho la atención el reiterado moscardear muy pegado a mi propia orilla, y en un principio pensé que podría tratarse de una fario, pero en realidad se trató de una arco-iris, curiosamente la más pequeña (y traviesa, por lo que se ve) de un dia en el que el tamaño de las truchas ha sido considerable, y algunas de ellas, pese a su origen “cubano” (de cuba camionera, claro está) han dado una muy digna batalla.
Al mediodia, no es que hiciera calor, pero se estaba realmente bien bajo el sol, y decidí hacer un receso para tomar una lata de te con limón, fumar tranquilamente y rehacer de nuevo el bajo de linea. Justo antes, había pescado en una postura a tocar del coche que justo se había “vaciado de orcos”, y clavé otro par de truchas. Fue allí en donde volví a saludar a los amigos Conmosqueros de la Imperial Tarraco, que al igual que yo estaban disfrutando de un buen dia de pesca, relajante y sin prisas.
Con la llegada de la tarde, el rio empezó a vaciarse un tanto de gente, y volvía a pasear tranquilamente arriba y abajo, buscando posturitas que no había hecho por la mañana. Ciertamente, el rio se notaba “zurrado” y en algunas partes las truchas estabaan francamente escarmentadas. Sin embargo, en otras, era llegar y clavar, y a esas horas de la tarde, con tantas horas de patear y de pescar encima, también de desclavadas y pérdidas de peces por falta de concentración.
Por un momento, estuve tentado de ponerme a pescar a seca, pero desistí primero por la poca actividad en superficie que se veía, y sobre todo porque se levanto un aire muy molesto... y también, porque no decirlo, porque pasadas las tres y media de la tarde, y llevando pateando el rio desde las nueve menos cuarto, yo no se vostros de que ánimo estaríais, pero yo estaba realmente peeerrrrooooo...
Decidí terminar de pescar en cuanto pescase la veinteava trucha, y eso fue casi a las cinco de la tarde. Veinte truchas arco-iris no es que sea una pescata de escándalo en estos escenarios intensivos profusamente repoblados, pero para un dia de pesca en plan relax y con tanta gente pisando el rio, creo que está la mar de bien y es sinónimo de haber disfrutado de un dia de diversión y capturas.
Fallaron las farios, y también los ciprínidos, pero creo sinceramente que la increible profusión de pez repoblado, retrae muy mucho a los peces nacidos en el mismo rio. Por lo que me contó un pescador muy amable de Igualada, con el que conversé un rato –cigarrillo de por medio- poco antes de terminar la jornada, la semana anterior fue antológica, pues estaba el coto tan repoblado que era tirar y sacar. Ese mismo señor capturó más de sesenta truchas. Yo mismo puedo dar fé de que eso a veces sucede, sobre todo cuando se repuebla y repuebla, y la gente está por otras cosas y no va a pescar. En Ponts mismo, un dia (creo que fue el 3 de Octubre de 2.009), viví una de esas jornadas de “tirar y sacar”, y me retiré a las tres peladas de la tarde, cuando ya llevaba 42 truchas y 1 bagra, más que nada porque ese dia tenía un señor trancazo rayano en neumonía, y no me apetecía nada seguir pasando frio y costiparme aún más para, a cambio, ver siempre la misma picada clónica, de truchas que al final también me parecían clones, en una imitación fluvial del “dia de la marmota”.
Bienvenidos al “otoño de los intensivos”, una época para disfrutar de una pesca a priori relajante, todo y que la sorpresa siempre puede saltar en cualquier escenario, por más manido, trillado y sobrepescado que lo creamos, y también para volver a reencontrarse con los amigos, pasada ya la siempre corta temporada oficial.




TEMPORADA 2.011 - 2.012 - Nº 2
Sábado, 8 de Octubre de 2.011

TEMPORADA COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 11-12 Nº 2

Coto de Ponts-Torreblanca
Rio Segre
Capturas: 18 truchas arco-iris a ninfa y 2 truchas arco-iris a mosca seca
Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Climatología: soleado y fresco.

Hora de inicio de la jornada: 08,45 h.

Hora finalización jornada: 17,00 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 3
Anton Rubinstein

“Fantasía sobre temas polacos”
Ignacy Paderewski

“Danzas de Marosszék”
Zoltán Kodály

Rapsodia para violín y orquesta nº 1
(transcripción para violoncello)
Béla Baartók

Viaje de vuelta:

Concierto para violín y orquesta nº 1
Joachim Raff

“La Canción del Héroe”
Anton Dvorák

Obertura de “Rienzi”
Richard Wagner


Lineas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

martes, 4 de octubre de 2011

JP-582. COTO CAMÍ DE L´OLIVA - OLIANA. Lunes, 03/10/2011






















La amistad, y más en los tiempos que corren, es uno de los bienes más preciados. El cultivo de la misma, y más cuando los amigos comparten pasiones comunes, conlleva premios frecuentemente de valor intangible, pero siempre de enorme valor emocional.
Para mi, fue un gran premio el poder compartir esta que aquí reporto, la primera jornada de pesca de la nueva temporada 2011-2012 –que no debéis confundir con la temporada de salmónidos de este año, ni la del que está por venir- con mi gran amigo Diego Adam, al que no veía en persona desde hace casi seis largos años, toto y nuestro frecuente contacto via correos electrónicos y el seguimiento que hace de mi, nuestro, vuestro, blog de pesca, y que me ha concedido, todo un privilegio, un dia de su apretada agenda de viaje de bodas (se casó hace apenas dos semanas), para poder compartir conmigo un dia a pie de rio, con la caña en la mano.
Antes de nada, debo poneros en antecedentes de que Diego, a quien conocí durante una una estancia laboral en nuestro pais, suele decir de un modo muy erróneo que yo fui su maestro en esto de la pesca a mosca. Craso error. La verdad es que Diego, incluso cuando aún no pescaba a mosca, ya llevaba desde toda la vida pescando, y para mi fue muy fácil contagiarle el virus de la pesca de sedal pesado, modalidad que él siempre había querido practicar.
Más que un maestro de nada, y menos de la pesca a mosca, y más aún viendo los explosivos aterrizajes de mis artificiales y mi especialidad en hacer bolos incluso en auténticas peceras, prefiero considerarme para con Diego como un animador, O sea, la persona que le animó a pescar a mosca, y que como mucho le enseñó los cuatro rudimentos para manejarse con un mínimo de soltura en un rio y con una caña de látigo en la mano.
La posibilidad de poder compartir jornada de pesca con mi amigo, ha hecho que esta nueva temporada de pesca comenzase en lunes, pues era el único dia en que podíamos vernos, en vez de un sábado. La elección de Oliana como destino de pesca, lugar siempre difícil y que igual te lo da todo, que se cierra en banda y no tocas escama en todo el dia, ha venido motivada por el “fashion patagónico” del lugar, en honor de esa Patagonia en la que él suele pescar en cuanto tiene vacaciones: rio grande y posibilidad de pescar grandes salmónidos.
Asi pues, casi seis años después, volví a reunirme con Diego –ya ahora un hombre casado, y próspero empresario en su país- en el mismo sitio en que lo hacíamos, y otra vez emprendimos viaje en una madrugada fresca, con el cielo tachonado de estrellas y con la Sinfonía nº 3 de Anton Rubinstein como música de fondo a nuestra conversación, hablando primero largo y tendido de las muchas cosas que nos han sucedido a lo largo de estos seis años, y luego soltándonos a hablar de esa bendita pasión que compartimos, que más que llamarse pesca, debería llamarse “tener el privilegio de ir a pescar”.
Pese al frescor de la madrugada, Oliana nos ha recibido con un sol radiante, en un dia diríase de verano más que de otoño: el mercurio ha llegado a rozar los treinta grados en al mediodia solar. El rio, ligeramente más altito que en mi última visita del mes de septiembre, pero perfectamente vadeable, nos ha dado la bienvenida con el el fragor de sus corrientes, el canto de los pájaros y el murmullo de alamedas y choperas mecidas por la brisa. Toda una explosión de vida y una sensación de bienestar increíble: poder tener el privilegio de estar allí, viendo los maizales agostados aún sin recoger, oliendo a campo y montado el equipo mientras un sol todavía estival nos tuesta la piel, en vez de estar metidos en un atasco en la urbe, o atareados en la oficina, viendo tristes y resignados como hay vida y luce el sol más allá de los cristales de las ventanas.
Y una vez metidos en el rio, se hizo el silencio. Cesó toda conversación, se acalló la cháchara. Tanto Diego como yo gozamos simplemente estando en el rio con la caña en la mano. Entonces, sobran las palabras. Silencio, se pesca. Fuera de alguna pequeña indicación relacionada con el vadeo seguro –ayer era yo el “guia nativo”- cada cual metido en su mundo, concentrados tanto en el misterio y la magia de las aguas, como en la liturgia de los que pescan o lo intentan, drogas duras todo y su inócua e intangible apariencia, a las que tanto a ese jóven argentino, como a este no tan jóven español llevan enganchados desde que eran poco más que niños.
Ayer el padre Segre, no fue generoso con nosotros. La verdad es que no pescamos ni una trucha, y vimos bien pocas. Eso no quiere decir que no pescásemos, o que no hubiera peces. El rio, sobre todo oteando desde lo alto del puente de Tragó, bullía de ciprínidos, los menos fondeados en pozas u oxigenándose en las corrientes; los más, tomando el sol descaradamente en los bajíos, hociqueando sin prisa pero sin pausa, y moscardeando de vez en cuando. Había de todo, aparte de los traviesos y siempre incordiosos alburnos, barbos y bagras como auténticos torpedos, rechonchas y simpáticas, a la vez que poderosas, carpas e incluso bermejuelas, también conocidas en Catalunya como gardis o gardones.
La elección de pescar ligeramente “pesado”, al estilo polaco, con ninfa pompom, la atractora olianera y alfarraseña por excelencia, de punta, y con una pheasant tail para nada en tamaño “micro” un palmo y medio más arriba puede que determinara, para bien o para mal, el resultado de la jornada. El renunciar a pescar a tándem de seca-ninfa vino dado primero para evitar el incordio de los alburnos sin dejar en paz tanto seca, como ninfa, y sobre todo para no tener que bregar con un gran pez al otro lado de la linea, con un hilo inferior al 0,14 en el terminal. Ayer optamos por un 0,18 de punta, y todo y así los grandes peces nos ganaros dos de los tres grandes combates singulares a los que fuimos retados.
Puede que también ayer pescásemos demasiado relajados, o faltos de tensión. Diego había hecho un gran esfuerzo para poder venir, pues tan sólo el dia antes estaba en Grecia, volaba a Barcelona y sin apenas dormir se venía para el rio. Por mi parte, y por un dia, estaba tan feliz de poder estar bajo el sol lejos de las tribulaciones laborales de un lunes cualquiera, que con tan sólo poder estar allí ya me parecía fantástico.
Lo cierto es que casi a la una y media, Diego sólo había pescado una bermejuela, pez que le despertó su curiosidad, pues no lo había visto nunca en Argentina, y yo había pescado sólo tres alburnos. Cuando comentábamos que aún quedaban muchas horas por delante, que “aún había partido”, y mientras pescábamos un remolino en donde haraganeaban todo tipo de peces, grandes y pequeños, incluso un gran trucha, recibí una brutal picada de “algo” que comenzó a sacarme linea del carrete a gran velocidad, “algo” que no saltó fuera al verse prendido, “algo” que por los fuertes cabezazos y por su empeño en tirar hacia el fondo me hacía pensar que era un gran ciprínido.
Casi diez minutos de tensión después, pues no es nada fácil manejar uno de esos poderosos peces con una caña para linea 4, por más que sea de 10 pies, pude intuir que era un barbo, pero cuando pasados los veinte, por fin pude arrimar la bestia a la sacadera, gracias a la ayuda de Diego, me llevé la sorpresa de ver que era una enorme bagra, la más grande que he pescado hasta el momento con diferencia, y que pasaba largo del medio metro: un animal de poderosas aletas, un pez fenomenal con una energía casi inagotable, y que no tardó en reanimarse tras el combate, para volver a su merecida libertad en el rio.
Tras la adrenalínica pelea, siempre al límite de romper la linea, y las consabidas fotos previas a soltar la descomunal bagra (para los castellanos, cacho), nos tomamos un merecido descanso y planificamos un tanto lo que quedaba de jornada. Asi pues, tras el receso, Diego siguió zurrando con ahínco las corrientes de frente, remontándolas, en busca de esas soñadas truchas “patagónicas” que tanto renombre han dado a este coto, mientras que yo, acechando desde la misma orilla, probaba de hacer pasar la ninfa pompom por delante de un grupo de barbos y carpas que estoicamente tomaban el sol en los bajíos laterales de la corriente.
Andando con tiento, lanzando bastante aguas arriba, para no espantar a los ciprínidos XL ni con mis pisadas ni con el impacto de las ninfas en aguas casi paradas, por fin conseguí que uno de los barbos tomase la pompom de cola del aparejo, pero esta vez no hubo tanta suerte como con la bagra... la linea del carrete no corrió, debido a un par de vueltas que había formado el hilo en la puntera de la caña, y aprovechando esa resistencia, pude apenas contener al torpedo con aletas tres o cuatro cabezados antes de que se fuera a toda velocidad hacia el centro de las corrientes, con la ninfa a modo de piercing.
Ni cinco minutos después, un raro efecto en la deriva del hilo amarillo flúor que utilizaba ayer como indicador de picada, me advirtió de que otro de los barbos podía haber tomado la ninfa. La clavada en carne así me lo confirmo, pero esta vez el misil fluvial salió directamente disparado hacia la corriente y hacia abajo, directo a los pies de Diego. Sólo tuve tiempo de decirle “Cuidado, Diego, que va para ti”, que el barbo ya se había desclavado.
Ya no hubo más picadas de peces grandes –ni con pijama de pintas, ni con pijama de escamas- a lo largo de lo que quedaba de tarde. Incluso en la siempre productiva “poza del basurero” o “poza de la gravera”, se veían más pequeñas cebas de alburnos, que no grandes círculos de ceba de truchas. Diego capturó un alburno más, y yo otro además de otra bermejuela, hasta que, viendo que bajo ese sol de una tarde de un verano en todo menos en el nombre, Diego se estaba casi quedando dormido por el madrugón tras el largo viaje, y le sugerí que continuasemos las emociones de nuestro dia de pesca, pero esta vez yendo a merendar, previa recogida de bártulos y embadurnada de manos con “Brummel”, claro está, que la tradición, es la tradición, por má que Diego se sigue resistiendo a perfumarse con ese olor, que para unos sugiere el geriátrico, pero que para mi me evoca la libertad de un dia de pesca.
Tras la merienda, de bracitos de gitano de trufa y nata, de una pastelería del pueblo, y de entonarnos con la cafeína, emprendimos el largo e inusual regreso a casa, y digo largo e inusual porque el túnel de El Bruc sigue en obras, y para evitar atascos volvimos por donde habíamos venido, por la ruta más larga de Ponts-Torà-Calaf y Manresa, .
De nuevo, y tras un atardecer en ruta digno de postal enviada desde el país de los mejores recuerdos de los dias de pesca, cayó de nuevo la noche, como en esas noches del otoño y el invierno de hace casi seis años en que volvíamos a Barcelona, feliz Diego de haber pescado de aquella manera que tanta ilusión le había hecho desde pequeño, y feliz yo de poder contagiar este bendito virus de la pesca con mosca, y más si es a alguien que, al igual que yo, piensa que poder ir al rio, se pesque o no, y poder permitirse ver bajar el agua en un atardecer de rosas y azules, mientras otros se afanan en rutinas y convencionalismos, es simplemente un privilegio.De nuevo, una depedida. Pero al igual que hace casi seis años atrás, no ha habido un adios pomposo y ceremonioso. Simplemente, un abrazo y lo que se dicen los amigos de verdad: “hasta pronto”.




TEMPORADA 2.011 - 2.012 - Nº 1


Lunes, 3 de Octubre de 2011


TEMPORADA DE COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 2.011 - 2.012 - Nº 1


Coto Camí de l´Oliva – Oliana. Intensivo sin muerte.
Rio Segre
Capturas: 1 bagra a ninfa, 2 bermejuelas a ninfa y 5 alburnos a ninfa.


Pescadores : Diego Adam y Ferran RUBINSTEIN

Capturas:

Diego Adam: 1 bermejuela a ninfa y 1 alburno a ninfa.
Ferran RUBINSTEIN: 1 bagra a ninfa, 1 bermejuela a ninfa y 4 alburnos a ninfa.


Climatología:

Soleado y caluroso

Hora de inicio de la jornada: 10,15 h.

Hora finalización jornada: 17,30 h.

La música de hoy:




Debido a la grata asistencia de mi buen amigo de Argentina, Diego Adam, al que no veía en persona desde hace casi seis años, no ha habido audiciones de música clásica en esta jornada, pues –como comprenderéis- teníamos muchas cosas de las que hablar.

sábado, 10 de septiembre de 2011

JP-581. COTO DE MONTAGUT S. M. RIBES DE FRESER. Sábado 10/09/2011




















JORNADA DE PESCA Nº 581


Este año, me está costando mucho hacerme a la idea de volver a los intensivos. Estoy apurando la prórroga sin muerte de Septiembre con auténtica avidez, consciente de que a partir del último dia de este mes habré de soportar una larga espera para volver a pescar en lugares que me son tan queridos, como el Coto de Montagut, en Ribes de Fresser, y que he visitado este Sábado por ¿ultima?¿penúltima? vez esta temporada.
Ha sido una jornada de pesca de esas que tanto me gustan. O sea, difícil y con pocas capturas, muy de acorde con lo que se espera de un escenario con trucha autóctona, pero eso si, llevando a la sacadera peces de muy buen porte, estética preciosa y muy noble combatividad.
De que el dia iba a ser complicado ya me dí cuenta nada más llegar a Campdevànol, en donde estuve desayunando previo reservar la "boina" de la tarde, en "Can Nasiet", pues el rio bajába realmente patético de caudal. Realmente parecía una enorme zanja de grava y cantos rodados por la que disurrían cuatro regatos mal contados de agua y se secaban charcos bajo en sol.
Sin embargo, y a pie de rio unos kilómetros más arriba, el Freser bajaba con poco caudal, pero pescable. Esto ya no es un misterio para los habituales de pescar en la alta cuenca del Ter en verano: la avidez de las hidroeléctricas no tiene límite, y no dudan en meter lo que el verano ha dejado de rio en una tubería si hace falta, pasándose por el arco del triunfo aquello del caudal mínimo ecológico, engorro para el cual se suele pagar la multa de turno, y a seguir turbinando.
Los primeros compases de la jornada, bajo un sol implacable más propio de la canícula que de la víspera de la Diada Nacional de Catalunya, ya me advirtieron de que no iba a ser fácil tocar escama: total incatividad y ni una picada durante la primera hora. Ante esta contingencia, lejos de desesperame o estresarme, decidí pescar aún más despacio, suponiendo que en el caso de que alguien me hubiese pisado el rio (cosa bastante fatal en rios con trucha autóctona y caudales muy bajos) la mejor opción es ir dando tiempo a que las truchas se tranquilicen, y en rio "se calme"...
Sudando la gota gorda, la mañana transcurrió de un modo soporífero. Sólo en un momento dado, y en uno de los pocos parados de agua de ese sector, vi indicios de actividad, varias cebas esporádicas que me hicieron rehacer el aparejo para pescar a seca , pero las truchas que se cebaban debían de estar muy resabiadas, pues no hicieron ni caso a las varias moscas que les presenté ( ni p... caso a mis CDCs, pero tampoco a pirenaicas, coachmans o parachutes de la muy especializada "Terricabras Factory", ya ven como estaban de selectivas las señoritas del morro fino).
Sin embargo, este moscardeo, por infructuoso para mi sacadera que fuera, presagiaba que las truchas entraban en actividad. Y así fué. Al principio comencé a notar pequeños "pellizquitos" o "mordisquitos" a la ninfa del tandem en las corrientes, y finalmente, en la entrada de la corriente a una pequeña poza (suele ser grande cuando el rio baja generoso), me sorprendió la subida al tricóptero "punky" de mi aparejo de una trucha, que con sus cerca de 40 cms. resulto ser una de las más grandes, y sobre todo preciosas y combativas truchas que he pescado en Montagut.
Bolo evitado y primera trucha soltada casi ¡a la una y media del mediodia! Realmente, parecía que la actividad habia vuelto al rio. Ahora, había que aprovechar bien que durante un largo trecho este se encajonaba en el barranco y esto daba más opción a la prospección de la ninfa bajo el agua. Esto, y cruzar los dedos para que nadie volviera a ponerse por delante mio.
Supongo que de una y media hasta el fin de la jornada, a eso de las cinco y cuarto, no se debió de cruzar ningún pescador más en mi camino, pues las truchas estuvieron activas. No una pasado, no para echar cohetes. Digamos activas simplemente, y punto, pero de una actividad muy interesante, pues todo lo que se movía, lejos del bullicioso seguicio de truchitas palmeras y otros boquerones, eran truchas grandes, con un gran nivel de combatividad.
El trico "punky", de Marc VandeVliet, volvió a demostrar su innegable eficacia en aguas de montaña, siendo responsable de la captura de otra truchas más, y de la picada de otra realmente e-nor-me, de esas que dices "como cAjones puede haber un bicharraco así en estos dos palmos de agua", y que perdí por una gestión nefasta de la pelea por mi parte.
La ninfa del tándem, altenando la típica microninfa naranja mate, con otra microninfa oliva oscuro brillante, fué la responsable de la captura de cinco truchas más, todas ellas rondado o sobrepasando los 30 cms.
Uno nunca se cansa de contemplar la belleza de las truchas de estos rios del Ripollès que han devenido en reservas genéticas. Gracias al esfuerzo de mucha gente de buena fe y con muy buena voluntad, como mi amigo el ribereño David Pusó, hoy podemos disfrutar de estos escenarios como cotos sin muerte. Pero hemos de tener cuidado y seguir velando por este bien preciado y escaso que es la trucha común autóctona: la amenaza del orco pescatero, y el afán de los zafios e ignorantes por matarlo todo (lo que sería conveniente, y lo que no debería matarse nunca, todo al mismo saco) siempre pende sobre nuestras cabezas, las más de las veces, con la connivencia de una Administración que, en su idea de los que es "democracia", suele gestionar sobre temas de los que es totalmente ignorante.
Y no os dejéis engañar. Ulises se ató al mástil de su barco, para no caer en la tentación de los cantos de las sirenas. Ataros al primer árbol que os encontreis si es necesario, pero no sucumbáis al cacofónico canto del orco pescatero. El captura y suelta, es el futuro de nuestra tan querida afición.




TEMPORADA 2.010 - 2.011 - Nº 40
Sábado, 10 de Septiembre de 2.011

TEMPORADA DE SALMÓNIDOS 2.011 Nº 23




Coto de Montagut sin muerte – Ribes de Freser




Rio Freser




Capturas: 5 truchas fario a ninfa y 2 truchas fario a mosca seca




Pescador: Ferran RUBINSTEIN


Climatología: soleado y caluroso.




Hora de inicio de la jornada: 10,15 h.


Hora finalización jornada: 17,00 h.


La música de hoy:

Viaje de ida:

Concierto para piano y orquesta en “DO” menor

Joachim Raff

Salmo nº 83

Alexander Von Zemlinsky

Concierto para piano y orquesta nº 2

Alexander Glazunov

Viaje de vuelta:

Sonata para piano nº 1
Sonata para piano nº 2

Anton Rubinstein

Rapsodia para violín nº 2

Béla Bartók




Lineas Tensas!

sábado, 3 de septiembre de 2011

JP-580. COTO CAMÍ DE L´OLIVA - OLIANA. Sábado 03/09/2011







JORNADA DE PESCA Nº 580


Dia de pesca “rarito”, de esos con los que nos suele regalar el Coto de Oliana, “la Patagonia Catalana”, bien sea con caudales amazónicos, o bien con unos confortables 14 m3/seg, y que en el Segre medio significan un rio cómodamente vadeable.
La jornada es de las que engañan en todo. Nada es lo que parece, y menos si nos ceñimos a la lectura estricta de los resultados publicados al pie de este informe.
Por una parte, diez peces capturados, pueden dar a pensar en un relativo buen resultado, y más en este coto famoso por sus truchas trofeo y sus barbos monstruosos. Sin embargo, si del análisis de esas diez capturas, resulta que nueve son alburnos y sólo uno es una trucha, una arco-iris de apenas 25 cms., la idea que nos puede dar de cómo fue el dia es bien otra.
No obstante, tampoco podemos preconcebir que fue un dia aburrido y pobre en emociones. Hubo largos ratos de inactividad, eso es bien cierto, pero también hubo emociones fuertes. Por ejemplo, cuando batiendo los bajíos de mi propia orilla, en una mansa tabla, clavé un barbo tamaño “torpedo”, que como un idem salió disparado y mi bajo de linea de no pudo resistir tal brutal arrancada. O como cuando, en un blando lateral de la corriente me peleé con una fario del tipo “barra de pan”, a la que aguanté con mi fino terminal del 0,12 diez minutos hasta que demostró que en verano los peces van sobrados de energia, y no se arrugan en su empeño por la libertad igual que en el frio invierno, cuando los arrancas de su confortable refugio y los sometes al frio del ambiente, y con esas fuerzas es realmente suicida pescar con bajos tan finos, y tomá ya, un cabezazo decidido, dos, y a la de tres, me voy a otra cosa, con tu ninfa en la boca a modo de piercing.
Incluso la climatología fue engañosa y confusa. Según el meteocat y los grandes gurús del tiempo de esta autonomía, hubiese tenido que llover ya desde buena mañana, haciendo obligatorio el uso del impermeable desde antes de cambiarse para pescar, pero la verdad es que pese a la nubosidad, la mañana tuvo incluso intervalos de sol, acusada sensación de bochorno, y coros de cigarras en la arboleda, recordándonos que un 3 de septiembre es todavía un dia de verano, por mucho que la inmensa mayoría del oprimido e indignado pueblo haya vuelto ya de vacaciones, si es que la crisis se lo ha permitido. La tarde se ajustó ligeramente a las previsiones: llovió, si, pero bien poco, quizás lo justito para refrescar un poco el ambiente. Lo hizo de dos a cuatro, hora en la que di por terminada mi jornada, ante un arreciar momentáneo del chaparrón, y tras tener un largo “mano a mano” a seca con un barbo, que iba y venía inquieto en una poza, comiendo algo “casi” en superficie que no sé ni lo que era, pero desde luego para nada las secas y emergentes que le estaba ofreciendo atadas al otro extremo de mi bajo de línea.
Pero ahí no acaban las confusiones. La única trucha capturada, que fue vícitma de mi ninfa pom-pom, un clásico de alli donde pasten o se asilvestren irisadas, es uno de los peces más raros que he capturado. Pese a su contenido tamaño, para nada se puede pensar en un pequeña trucha muñona que se ha colado en la cuba de truchas-trofeo de repoblación. La verdad es que me sorprendieron sus aletas, de un color anaranjado casi rojizo, bien grandes y proporcionadas, y sobre todo su librea, con muchísimas pintas negras pequeñas dentro de tres óvalos verticalmente dispuestos y pefectamente definidos de cola a agallas. Ciertamente, esa trucha lo único que tenía de arco-iris era su irisación rosada, y el tono verdoso oscuro de su lomo. Esto me dá a pensar, de que el rio genera truchas, que las arco-iris procrean, por más que algunos digan que son “truchas eunuco”, y que encima lo hacen hibridándose con farios, cosa que se ha demostrado que es perfectamente posible. Lástima que no le pude echar ninguna foto: me pilló en una postura con fuerte corriente, de las pocas veces que pesqué con agua casi hasta la cintura, y con la grava muy inestable bajo mis pies, y decidí no tentar a la suerte de extraer mi cámara con una mano, mientras sujetaba al pez con la otra, y aguantaba la caña como podía.
Lo que si es una realidad, es que los alburnos se han convertido en una auténtica plaga, y más desde que hace dos temporadas llenaron por fin al máximo de su capacidad el Pantano de Rialb, y la cola del mismo llegó hasta la Caseta de la Ribera, bastante más arriba del puente de Nuncarga. Hasta aquel entonces, las bagras, sparrings bastante más gallardos que los “ablettes”, eran superabundantes en este coto, y hoy por hoy apenas si se las ve. Ayer sólo clavé una, aguas abajo y pinchada “al robo” por la cola, por lo que no la he incluído en la lista de capturas. Con estos pequeños diablillos plateados, la pesca a seca se convierte a ratos en un auténtico suplicio, y en cuanto la ninfa deriva aguas abajo, lo mismo. Si los alburnos hubieran sido mi objetivo principal, ayer hubiese hecho una pescata de libro Guinness, pero –mire usted por donde- han acabado entrando en el resumen de capturas esos nueve alburnos (siete a ninfa y dos a seca), que acabé clavando, todo y que hice todo lo posible para evitar que lo hicieran.
Quizás otra de las consecuencias sobre este tramo de rio, tras el llenado con éxito del pantano en sus pruebas de carga, es la ingente cantidad de barbos que se ven. Supongo que suben del embalse, y que a la que haga frio, volveran a la cómoda profundidad de las aguas paradas, como espero lo hagan también los alburnos.
Si hasta ahora no os habéis aburrido leyendo esta nueva edición de relflexiones filosóficas y onanismo mental, y continuáis hasta el final del reporte, veréis que escuché más música clásica en el viaje de vuelta que en el de ida, como conseceuncia de que fue más largo. El tunel norte del Bruc (sentido Igualada) está en obras, y sólo hay un carril por sentido, habilitados ambos en el túnel sur (sentido Barcelona). De madrugada, con poco tráfico, esto no es más que una anécdota, un engorro resuelto con apenas cinco minutos de circular a paso de tortuga, pero durante el dia, y en especial los laborables, es motivo de retenciones, por lo que por la tarde, decidí volver desde Oliana via Solsona y Manresa. Otra circunstancia poco habitual, en un dia raro, y encima sin partido de fútbol por la noche, pues era jornada de selecciones, y España había jugado ya el dia antes.


TEMPORADA 2.010 - 2.011 - Nº 39



Sábado, 3 de Septiembre de 2011


TEMPORADA DE SALMÓNIDOS 2.011 - Nº 22
(prórroga sin muerte de Septiembre).


Coto Camí de l´Oliva – Oliana. Intensivo sin muerte.
Rio Segre
Capturas: 1 truchas arco-iris a ninfa, 7 alburnos a ninfa y 2 alburnos a mosca seca.
Pescador : Ferran RUBINSTEIN

Climatología:
Mañana: nubes y claros, templado.
Tarde: lluvioso y fresco.

Hora de inicio de la jornada: 09,45 h.

Hora finalización jornada: 16,00 h.

La música de hoy:

Viaje de ida (via Igualada y Ponts):

Sinfonía nº 3
Sonata para piano nº 1
Sonata para piano nº 2

de Anton Rubinstein


Viaje de vuelta (via Solsona y Manresa):


Concierto para violín y orquesta en “LA” menor
Concierto-Balada para violoncello y orquesta
“Poéma Lírico”

Alexander Glazunov

“Festklänge”

Franz Liszt

“Taras Bulba”

Leos Janácek

“Marcha del Centenario Americano”

Richard Wagner


Lineas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

sábado, 27 de agosto de 2011

JP-579. COTO GUARDIOLA DE BERGUEDÀ-1. Sábado 27/08/2011.



































JORNADA DE PESCA Nº 579


Último dia de pesca, por lo que a mi respecta, de esta temporada en Guardiola de Berguedà, y me temo también que de temporada oficial tradicional, pues a partir del miércoles, precisamente el dia de mi cumpleaños, la misma termina en baja montaña, y sólo nos quedará un mes de prórroga estrictamente sin muerte.
Como colofón a esta temporada, tan irregular y en ocasiones tan complicada, sobre todo por las condiciones climatológicas de la pasada primavera, un dia espectacular de pesca en el modesto Bastareny, que me ha regalado la mejor pescata hasta el momento en el Coto de Guardiola de Berguedà-1: 38 truchas, nada más y nada menos.
¡Al loro! Que el Bastareny, o por lo menos la parte de él que queda dentro del coto tradicional de Guardiola de Berguedà, está infestado de truchas arco-iris, algo que contraviene lo que son las directrices de repoblación de la Conselleria de Medi Ambient, pero que están allí, para desesperación de puristas y deleite de pescadores sin más pretensión que pasárselo bien.
El dia, ha sido soleado, pero sin embargo fresco, lo que ha hecho muy soportable la larga jornada de pesca, muy a diferencia de la sofocante jornada del martes pasado, en este mismo coto, pero en el rio Llobregat.
La captura de tres truchas fario palmeras, con la microninfa del tándem –esa naranjita oscura a la que soy tan fiel- ya me ha advertido de que los peces no iban a estar hoy precisamente aletargados.
Para sorpresa mia, al llegar a la primera de las pozas, me ha sorpendido la picada en forma de fuerte tirón de un pez plateado que ha presentado una muy noble batalla pese a no ser nada del otro jueves por lo que respecta al tamaño: era un arco-iris pequeña, de justo la talla legal. Para mayor sorpesa mia, he ido sacando de la misma poza, una tras otra nueve de estos peces seguidos.
Al entrar de nuevo en zona de corrientes, las irisadas se esfumaron, y fui sacando, siempre con la ninfa, unas cuantas truchas fario palmeras más.
Llegado a la siguiente poza, las tornas se invirtieron, y volvieron las picadas y clavadas de pequeñas truchas arco-iris, que curiosamente tenían las aletas mucho mejor fromadas que muchas de las fario que saqué a lo largo del dia, y que evidenciaban su origen “cubano” (de cuba de peces, claro).
Bajo unos arboles, en postura de alto riesgo para el aparejo, capturé mi primera y única arco-iris a seca. Luego la seca tendría más protagonismo durante la tarde, y capturaría las farios más grandes. De momento, esta primera captura a seca fue con el tricóptero “punky” de Marc Vande Vliet.
Entre la una y las dos, estaba muy entretenido sacando pequeñas farios a ninfa, casi a vista, e incluso alguna más a seca, cuando ¡Oh sorpresa! Oigo un fuerte chapoteo, y voces rio arriba, y para mi sorpesa y estupor me encuentro a una familia, compuesta de papá, mamá y niño, ataviados con bañador y descalzos, bajando andando por medio del rio. ¿Será esto una nueva actividad deportiva? ¿O más bien es la versión garrula y económica del descenso de barrancos?.
Por lo que me dijeron, venían desde las barbacoas andando rio abajo, eso es a unos 200 metros más arriba de donde yo estaba, por lo que ya me imagine que me habrían revuelto el gallinero por un buen rato. El señor trataba de ser simpático, y le hacía señas de silencio al niño, diciéndo “shhhhhttttt, que los peces no pican si se hace ruido”. La criatura, ponía cara de estar pasando un frio en los pies (descalzos, al igual que los de sus papás, tal y como pude comprobar) de mil pares de cAjones, y la señora... para más tocada de narices ni siquiera estaba de buen ver.
Espero que no se ponga de moda esta curiosa actividad. A lo mejor se trata de una nueva práctica para el endurecimiento de pies, y que te queden tan duros y resistentes como los de Frodo Bolsón y otros hobbits. Sinceramente, tampoco me enfadé: había rio de sobras, y muchas horas por delante.
Obvié pescar el tramo pisado por la familia Garrulovich, a quien otros familiares esperaban en el camino, riéndoles las gracias de tan curiosa aventura, y me fui directo a las barbacoas, en donde había una buena cantidad de domingueros sabatinos, pero afortunadamente nadie bañándose en el rio, y los niños entretenidos jugando a fútbol en vez de andar apedreando el rio.
A partir de las barbacoas, comenzó lo bueno. Hasta ese momento, y aparte de las peleonas arco-iris, todo se reducía a morralla: un seguicio de farios palmeras y poco más.
De las barbacoas, y rio arriba hasta el final del coto, comencé a capturar ya farios más grandes, y bastantes menos arco-iris, las cuales seguían sin dar nunca la cara fuera de las pozas. Un accidente en forma de enganchada en rama de árbol, me hizo perder el tricóptero punky, que tuvo que ser sustituido por un “marciano”, con patas de goma, y que fue el protagonista de las capturas a seca, al capturar gracias al mismo dos farios de muy buen tañano.
El fin de la jornada, en la recta final de la última hora, fue sencillamente divertidísimo pescano a mosca ortodoxa, y capturando unas cuantas farios más tanto con una eférmera oliva en hackle, como con la tan socorrida efémera “Alfarraseña” de CDC.
Antes de concluír este parte de pesca, en un dia tan divertido, y que terminó como podéis suponer visitando la pastelería de mi amiga Ramona en Gironella, una pequeña reflexión sobre las farios de este coto: tampoco nos vayamos a rasgar las vestiduras por la presencia de truchas arco-iris en el mismo. Al fin y al cabo, de las 26 farios de esta jornada, ni una era nacida en el rio, o sea no tuve ne mis manos ni una de las típicas truchas plateadas y de pocas pintas que eram las autóctonas de la cuenca alta del Llobregat. Realmente, quedé hasta sorprendido de la enorme variedad de libreas y de pintas de tantos tamaños y colores que llegué a ver, y que parecía que más que el fin de la temporada oficial, hubiese llegado al rio el Carnaval.
Por si aún vais a pescar al coto, antes del miércoles, ya sabeis: captura y suelta siempre, por mi parte con todas las truchas, arco-iris incluídas. Y por si veis a alguien más bajando casi en pelotas por el rio, sobre todo no os enfadéis. Pensad que la vida es muy triste y aburrida para aquellos a los que no les gusta pescar a mosca.









TEMPORADA 2.010 - 2.011 - Nº 38





Sábado, 27 de Agosto de 2011

TEMPORADA DE SALMÓNIDOS 2.011 Nº 21


Coto Guardiola de Berguedà-1

Rios Llobregat, Bastareny y Saldes
(pesca sólo en el Bastareny en esta jornada)

Capturas: 18 truchas fario a ninfa, 8 truchas fario a mosca seca, 11 truchas arco-iris a ninfa y 1 trucha arco-iris a mosca seca.


Pescador : Ferran RUBINSTEIN

Climatología: soleado y fresco.

Hora de inicio de la jornada: 10,30.

Hora finalización jornada: 17,30 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Concierto para violín y orquesta nº 1
Joachim Raff

Sonata para piano nº 3
Anton Rubinstein

“Variaciones sobre un tema rococó”
P. I. Tchaikovsky

Viaje de vuelta:

“Lo que escuché en la montaña”
“Festklänge”

F. Liszt

Obertura “Hamlet”
P. I. Tchaikovsky

“Marcha del Centenario Americano”
R. Wagner

Lineas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN.



jueves, 25 de agosto de 2011

JP-578. COTO DE LA FOLCARÀ. Miércoles 24/08/2011
























JORNADA DE PESCA Nº 578


Guardo de mi primera y última visita a este coto un recuerdo podríamos decir agridulce. Era el primer sábado de mayo de hace dos años atrás, y bajaba un auténtico aluvión de agua debido al deshielo. Pese a ser un dia incluso caluroso de primavera, la baja temperatura del agua tenía desactivadas a las truchas, y al final tuve que conformame con la mísera pescata de una sola pintona, y encima pequeña, a base de fustigar horas y horas los laterales de mi orilla. Para más recochineo tuve la “suerte” de clavar con la ninfa una culebra de agua, y como los reptiles, por inofesivos que digan que sean, siempre imponen mucho respeto, terminé por cortar el hilo.
Sin embargo, ese sábado será siempre recordado por el Barcelonismo por ser la fecha en que el Barça ganó por 2 – 6 en el Santiago Bernabeu, el dia que se puede considerar que la primera de las ligas del Pep Team estaba ya en el saco, y la puerta de entrada a una epopeya futbolística sin precedentes, y una recolección de títulos nacionales y europeos como no se habían visto antes en el fútbol español y europeo: al menos, no tan seguidos. Aún recuerdo que, tras el fiasco del dia de pesca, escuché la primera parte de tan épico partido en la radio del coche, mientras volvía a casa.
Algo más de dos años después, he vuelto a visitar este coto del alto Rio Ter, pero en unas condiciones muy distintas, al menos por lo que hace al caudal del rio, y a la climatología. Respecto al fútbol, el sueño continúa, pues el Barça justo acababa de ganar otra Supercopa de España, en esta ocasión frente al Madrid de Mourinho, y este pasado miércoles estábamos a sólo dos dias de que el Barça se proclamase, nuevamente, Supercampeón de Europa.
El rio presentaba unas características muy distintas a aquel lejano sábado de deshielo primaveral. En esta ocasión, se podría decir que decir que el rio iba ”huesudo”, sería ser muy generosos: verdaderamente, el Ter bajaba en ese tramo, o sea entre la Central Eléctrica de Sant Joan de les Abadesses (Colonia Llaudet) y la de La Folcarà, bajo condiciones miserables de agua. Sobre todo en la parte baja del coto, impresionaba ver el enorme mar de cantos rodados entre los que se desparramaban apenas unos hilos de agua que en mejor de los casos no llegaban más arriba del tobillo.
Uno no deja de preguntarse quién debe decidir cuando hacer pasar sed a un tramo de rio, pero más de una vez, a fuerza de jugar a ser Dios, estoy seguro que se ha producido algún desastre ecológico, al dejarlo completamente seco. Lo más triste es que el agua sigue circunlando... via tubería o via canalización. Si no, sólo hacia falta ver con que alegría bajaba el Ter más abajo de la Colonia Llaudet
Como no me gustan nada las aguas paradas (por lo menos para pescar truchas), y de quedarme atrapado en una ventosa de barro siempre tengo tiempo en Pedret, comencé a pescar un poco más arriba de la desembocadura del Torrent del Coll del Pal, pequeño torrente de montaña que forma parte de los dominios pescables del coto, en el Ter.
En un principio, y más que nada por la orografía del terreno, en el primer tramo del coto, en el que el rio describe un par de pronunciados meandros, aún se conservan algunas pozas, pero ahora con muy poco calado. En una de ellas, tuve la ocasión de capturar una bagra, que se atrevió con el tricóptero de mi aparejo de tándem.
Evitado el bolo, que algo es algo, pude constatar que en esta parte del coto no se detectaba actividad alguna de truchas, todo e ir pescando lo más despacio y concienzudamente posible.
Sin embargo, al salir del segundo de los meandros, y encarar una larga recta del rio, me encontré con ese mar de piedras del que os hablaba antes. Aquí, el valle se ensancha, y en circunstáncias normales de caudal, estaríamos hablando de largas tablas, pero que en este caso se convierten en miserables escorrantías de agua entre piedras. Sin embargo... en esa larga extensión de un par de palmos de agua divisé una, dos, tres, más cebas, así que visto lo visto, tándem fuera y a pescar a seca.
En estos casos, ya os podéis imaginar, toca pescar largo, y calentarse un poco la cabeza con lo que se empata al otro lado de la linea. Sin embargo, ya sabéis que soy un “canardista” declarado, y lo primero que hice fue buscar mi efémera de CDC en mi caja de moscas. Sobre ceba vista, lo más difícil fue hacer un poco de puntería, pues después de tántas jornadas pescando exclusivamente a tándem, tuve que cogerle el tranquillo de nuevo a eso de sacar linea y posar con delicadeza suficiente... ¡esto del tándem y la pesca “de punta” es un arma de doble filo, pues pese a la probada eficacia, te hace olvidar el arte de lanzar con el látigo fuera de la caña, y tarde o temprano, el rio, los peces o ambos a la vez, terminarán por exigirte que vuelvas a eso de las 11 y la 1, y la parada delante y la parada detrás.
Tras varios intentos de hacer derivar correctamente mi CDC, vino la picada y captura de la primera trucha. Me las prometía muy felices ¡ya tengo el secreto!: con poca corriente CDC, y si hay largos hilos de corriente un poco más viva...a tricóptero.
Por lo menos, algunas truchas más reaccionaron al estímulo del CDC, todo y que fallé las clavadas, hasta que paré a tomarme una lata de té con limón. Hacía un calor terrible, todo y estar el cielo encapotado. Entonces, cuando estaba refrescándome y fumando, oí una tremenda algarabía: nada más ni nada menos que tres chavales, equipados con aparejos de pesca a cebo y vistiendo botas de goma, bajaban hacia mi por el mismo cauce del rio.
Todo y a la contrariedad, pues me habían espantado las truchas por un buen rato, comprendí que bajaban por el mismo debido a que por un largo tramo es muy difícil salir a cualquier camino o vereda debido lo agreste y embarrancado que es ese tramo. Eso si, hubiera agradecido, y más cuando ese tramo en concreto en que estaba pescando no era precisamente encajonado, que hubieran transitado por alguna de las orillas, pero ya se sabe: ellos venían de pescar, y si uno ha pescado, m... para el que quede.
Visto lo visto, decidí esperar un rato más, antes de ponerme a pescar de nuevo, y cuando lo hice, remonté esas tablas ahora magras de agua, sin obtener picada alguna, hasta encontrarme con un par de balsas, en la primera de las cuales había unas cuantas truchas dándose un festín pero no sé aún de qué. El caso es que lo estuve probando por un buen rato, a seca y a emergente, con y sin culipato, pero lo máximo que obtuve fue el revolcar un par de truchas, que se me desclavaron al instante.
Tras la segunda de las balsas, en la que no ví actividad alguna, el rio queda encajonado, hasta el final del coto, en un hondo barranco. Al comprimirse el valle, también aumenta la corriente, y el calado del rio, cuya agua ya no se desparrama en una vasta planicie, así pues, con más profundidad, por poca que sea, vuelve la oportunidad de volver a pescar a tándem.
El regreso a la pesca “al hilo” fue exitosa, pues hasta el final de la jornada logré capturar cuatro truchas más, todas ellas con mi microninfa naranja muy usual en verano, todo y que no fue fácil, pues por más que hubiese un poco más de profundidad había la suficiente poca como para que cualquier pisada en falso pusiese aletas en polvorosa a una o varias truchas que iban espantando a todas las demás.
Aparte de las capturas, lo mejor de ese tramo de rio, en donde había estado pescando la vez anterior, es el agreste y encajonado paisaje, y la sensación de estar pescando en un lugar muy aislado. Me llamó mucho la atención los grandes bloques de lo que debieron ser los pilares de un antiguo puente, desparramados en el mismo lecho del rio.
A eso de las cinco y cuarto de la tarde, tenía delante de mi un muro de piedra copletamente seco: el dique de la central eléctrica de La Folcarà. El cielo se había cubierto, y retumbaban truenos lejanos: tormenta a la vista, y con el calor que había hecho, seguramente de las fuertes. Tenía muchos números de mojarme, pues el coche estaba realmente lejos.
Para salir del rio, y poder llegar a algún camino, tuve que deshacer parte de lo andando por la orilla, salvo un par de vadeos ocasionales, y pegado a la orilla izquierda, según se baja, en donde siempre se atisba bosque cerrado y barranco (a la derecha, bosque cerrado y la pared de un canal que sale de la central eléctrica), ir buscando con atención un sendero que se intuyé más que se ve, y que en vertiginosa subida por el boscoso talud (cuidado con las suelas de las botas muy gastadas), lleva justo a una pista de tierra que discurre paralela a unos maizales, y que en cinco minutos, en dirección contraria al puente que va a Santa Magdalena de Perella –puente por debajo del cual había pasado pescando hacía mucho rato, y que me llamó la atención lo alto que estaba- te deja en la carretera, casi un kilómetro más arriba de la rotonda del desvío de la Vall de Bianya y Olot, y a dos de donde tenía el coche.
Volviendo por la carretera, comencé a darme cuenta de que lo de la tormenta iba en serio, y que no iba a quedar en tronada lejana y cuatro gotas mal contadas. Por suerte, y apretando el paso, conseguí llegar al coche justo cuando empezaba a llover en serio, y arranque el mismo aún vestido con el vader y las botas.
Tenía la esperanza de cambiarme en Ripoll, en el aparcamiento de Ordina, si es que allí no llovía, pero a medida que conducía más hacia el sur, más me estaba metiendo dentro de la borrasca, pues en Ripoll seguía lloviendo, y cerca de Sant Quirze de Besora, diluviaba, así que terminé cambiandome de ropa muy abajo, ya en las Masies de Voltregà, y en la explanada que hay junto al rio en Can Peyu, en La Gleva.
Allí, el Ter es ya un rio carpero, y por suerte no había nadie pescando, pues le hubiese extrañado mucho ver a un fulano, vestido con vadeador completo, cambiándose a la vera del rio.


TEMPORADA 2.010 - 2.011 - Nº 37






Miércoles, 24 de Agosto de 2.011

TEMPORADA DE SALMÓNIDOS 2.011 Nº 20


Coto de La Folcarà

Rios Ter y Torrent del Coll del Pal
(pesca sólo en el Ter en esta jornada)

Capturas: 4 truchas fario a ninfa, 1 trucha fario a mosca seca y 1 bagra a mosca seca.


Pescador : Ferran RUBINSTEIN

Climatología:
Mañana, soleado y caluroso. Tarde: nubes y claros con bochorno y tormenta al final de la jornada.

Hora de inicio de la jornada: 10,30 h.

Hora finalización jornada: 17,15 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 3
Anton Rubinstein

Concierto para violín y orquesta nº 2 “en estilo húngaro”
Joseph Joachim

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 6
Anton Rubinstein

“A la Memoria de un Héroe”
Alexander Glazunov
Lineas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN.





JP-577. COTO GUARDIOLA DE BERGUEDÀ-1. Martes 23/08/2011













JORNADA DE PESCA Nº 577


De nuevo, vuelta a la pesca, tras el paréntesis vacacional. Tenía muchas ganas, pero no “mono”, pues para mi siempre es temporada de pesca, sea verano o invierno, y de vez en cuando un paréntesis de desconexión viene bien a cualquier actividad... sobre todo la laboral.
Anduve por esas montañas de Dios, al principio de mis vacaciones, y pudo reunirme con mis compañeros del Centro Excursionista, un año más, para pasar unos dias recordando gestas heróicas de otros tiempos, todo y que en los actuales no andamos precismente hechos unos “Reinhold Messner”, y nos conformamos con dos ascensiones bastante suaves, la una al Salvaguardia, pico que separa el valle de Benasque del de Luchon, y que cumplimentamos con una visita al espectacular Forau d´Aigualluts”, y la otra al Tuc del Port de Vielha, incluyendo también una visita al Estanh Redon.
También mis chicas, o sea mi mujer y mi hija, pudieron tener su ración de sol y playa, en un entorno de privilegio como es la Costa Brava, y en donde pudimos disfrutar, además de otras actividades, de un par de espectaculares cruceros turísticos por las agrestes costas de Cadaqués y de las Islas Medas. De hecho, ellas siguen en la playa, pero este caso en el Delta del Ebro, junto a mis suegros.
A un servidor le quedan muy pocos dias de vacaciones, y he decidido volver a la urbe un poco antes, más que nada para atender unas cuantas gestiones, y sobre todo para poder hacer alguna escapada a pescar.
Fallaron mis planes de volver al Alto Pirineo en compañía de mi amigo Francesc, y la verdad es que no me apetecía nada el volver a preparar el equipaje para pocos dias, todo y la tentación de volver a Bonabé, al Cardós o la Vall Ferrera.
Así que, resignado a objetivos en apariencia más modestos, pero no por ello menos interesantes, el pasado martes retomé la temporada allí por donde la había dejado, y volví a Guardiola de Berguedà, a ver si se repetía la excelente última jornada, y para seguir sacándole partido al tricóptero “punky” de Marc Vande Vliet.
De entrada, se trataba de hacer el mismo paseo, rio Llobregat arriba, que el último dia, pero en esta ocasión, con la posibilidad de prolongar mucho más allá de lo habitual la jornada, al no haber nadie esperàndome en casa.
Sin embargo, mis planes se truncaron debido al terrible calor. A eso de las cuatro y media estaba realmente fatigado. Esto, unido a que las truchas habían entrado en la apatía hacía rato (supongo que la hora de la siesta es sagrada en verano, incluso para las pintonas), me hizo marchar del rio más o menos a la hora habitual, e incluso un poco antes, completamente agotado y deseoso más de sombra y cerveza fresca, que de esperar la hora de un sereno aún lejano, soportando los rigores de un tarde de calor africano.
Tampoco la jornada fue un calco de la anterior, en un sábado soleado, pero más bien fresquito, de ese Julio inusualmente pasado por agua y de moderadas temperaturas que hemos tenido: el resultado final de 16 truchas en mano, tampoco está muy lejos de las 18 captuaras de la vez anterior, pero la verdad es que las capturas se concentraron mucho en las horas del mediodia, y a partir de las dos y media de la tarde la actividad de los peces cesó casi por completo, salvo por alguna picada esporádica.
A diferencia de hace un mes atrás, en esta ocasión no se movieron para nada las truchas grandes, y toda la pescata fue de truchas de talla muy justita, incluyendo alguna que otra “muñona” procedente de las repoblaciones de este año.
Barbos y piscardos parecían haberse esfumado del rio. Hace un mes, los pequeños barbitos y los invasores alóctonos, no dieron tregua a los señuelos, y sin embargo, las esporádicas clavadas de mini-tallas, lo fueron este martes de alevines de trucha.
El tricóptero “punky”, con su original penacho señalizador de color rosa, funcionó bien, mientras duró la actividad, claro está. En plena hora de la siesta, sólo la microninfa color naranja, dando botes sobre las piedras, consiguió arrancar a un par de truchas de su letargo, y llevarlas hasta mi sacadera.
Este tricóptero es ideal sobre todo para pescar en corrientes y espumeríos, pues tiene una alta flotabilidad. Ayer pesqué todo el rato “al agua”, al igual que la otra vez, por lo que me hace falta probarlo sobre cebas concretas, todo y que, para corrientes moderadas, blandos de corriente, e incluso aguas paradas, me cuesta mucho empatar en mi linea otra cosa que no sean eférmera de CDC.
Ya queda menos de una semana para el cierre de los cotos tradicionales de temporada. Aún no sé si volveré a Guardiola de Berguedà, mi coto “local”, tras la conversión de Pedret en intensivo hace un par de años atrás, pero me llevo de esta jornada un buen rato de diversión, y un poco la sensación de que he pescado menos tiempo del que hubiese querido, pero el calor siempre es un agobio para el pescador, y un arma de doble filo para la pesca: una buena temperatura puede activar a las truchas, pero una tarde de verano con el mercurio pasando de los 30 grados, puede ponerlas en los brazos del mismísimo Morfeo.





TEMPORADA 2.010 - 2.011 - Nº 36




Martes, 23 de Agosto de 2011

TEMPORADA DE SALMÓNIDOS 2.011 Nº 19


Coto Guardiola de Berguedà-1

Rios Llobregat, Bastareny y Saldes
(pesca sólo en el Llobregat en esta jornada)

Capturas: 10 truchas fario a ninfa y 6 truchas fario a mosca seca.


Pescador : Ferran RUBINSTEIN

Climatología: soleado y caluroso

Hora de inicio de la jornada: 10,00.

Hora finalización jornada: 16,30 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

“La Noche Transfigurada”
Arnold Schömberg

Cuarteto para cuerdas nº 1
Félix Mendelssohn

“Una Fiesta Eslava”
Alexander Glazunov


Viaje de vuelta:

Concierto para piano y orquesta en “LA” menor
Obertura, Op. 9
Ignacy Paderewski

“Capricho Ruso”
Anton Rubinstein

“Los Djinns”
César Franck


Lineas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN.