"Si, al igual que yo, sois de los que creeis que tenéis poco que enseñar, mucho que aprender y aún más que compartir, éste es vuestro blog".

miércoles, 2 de marzo de 2011

GALERÍA DE FOTOS. MÁS FOTOS DE LAS QUE NUNCA VERÉIS EN OTROS BLOGS DE PESCA A MOSCA.





Foto 1 (superior):
Primera hora de la tarde, y tras una mañana de sol radiante y calor africano, se está empezando a cubrir el cielo, y ya se oye retumbar el trueno en la lejanía. Poco después de tomar esta instantánea, el horizonte se coloreó de un morado intenso por el que cruzaban esporádicamente vistosos relámpagos.
¡Menuda se avecina! Fiel a las experiencias y estadísticas de tardes así en el Ripollès, pues como veis estaba pescando en Campdevànol, la voz de la cordura te dice "venga Ferran, recoge ya, que la mañana no ha sido tan mala, que incluso te lo has pasado bien a seca. No seas cenutrio, y no te la juegues atrayendo un rayo con ese pararrayos de caña que llevas en la mano. Que si recoges ahora, incluso puedes hacerlo en seco, y no terminar duchándote vestido como hace un par de semanas atras...".
Sin embargo, como toda respuesta a mi voz interior sólo pude decir "Baaaaaaaahhhhhhhh". Y continué pèscando, como si tal cosa. "Total, si llueve mucho me pondré bajo el puente, y si baja una riada, procuraré pescar cerca de la orilla para salir echando leches".
Contra todo pronóstico, este preámbulo de tormenta terminó en algo parecido al "parto de los montes" y, al final, apenas si cayeron cuatro gotas, acompañadas, eso si, de un retumbar de truenos que parecía el preludio del Apocalipsis, y en un par de horas, volvió a lucir el sol en una bonancible, y también calurosa, tarde de verano. Por no haber, este simulacro de tormenta no había ni refrecado el ambiente.
Ese fué el momento para irse a la pastelería de Can Nasiet, a merendar la consabida "boina", y otro pastel más, pues a la que salió el sol, dió la impresión de que las truchas se habían esfumado del rio, mientras que, por el contrario y un tan sólo un rato antes, parecían haberse vuelto a locas, subiendo a todo bicho que bajase corriente abajo, mientras duró el interludio tormentoso.
Cosas curiosas de la pesca. Por cierto, yo nunca he sido mucho de tapas...

Foto 2 (la de enmedio):
El viejo apeadero lleva tántas décadas abandonado, que hasta han crecido árboles en su interior. Cuesta incluso de creer, que la carretera que hoy discurre por delante, fuera antaño una via de tren, por la que silbaba alegre y traqueteaba vigorosa, remontando la dura pendiente de este paraje de montaña, una locomotora de vapor.
Aún más, y a la vista del estado de ruina y suciedad en que se encuentra a dia de hoy , cuesta creer que bulliera en este sitio la animada vida propia de una estación, aunque en las fotos de color sepia, que vi en un museo comarcal, pude comprobar que era punto frecuente de encuentro de la comunidad de vecinos de estos valles, en un tiempo en que tener un automóvil era privilegio reservado sólo a los más ricos.
Una de las fotos, me llamó poderosamente la atención. Hecha por un fotógrafo anónimo, seguramente un vecino de la comarca, la misma tenía ese encanto de gran obra de arte, que muchos hemos admirado en Miralles, Capa, y otros grandes fotógrafos.
En la imagen, una máquina suelta una nube de vapor, mientras reposta agua en el depósito de la estación. Unas campesinas, se afanan a subir al tren, cargadas con unas jaulas de gallinas. Casi envueltos en la nube de vapor, una pareja, un soldado con un uniforme que sólo he visto en películas de guerra en blanco y negro, y una chica joven, se dan un apasionado beso en la boca. Junto a la pared, debajo del reloj, llama la atención un bulto, de vaga apariencia humanoide, pero que bien mirado bien podría ser una estiba de sacos de patatas. Claro que estos sacos, bien que tienen muchos huecos y muchos bultos, y ya es bien curioso que unos cuantos de ellos recuerden una cara deformada en una horrible mueca.
Muchas tardes, especialmente del soleado verano, paso por delante del viejo apeadero, paseando tranquilamente tras una jornada de pesca a mosca en el rio que discurre por detrás del mismo, justo al fondo de un pequeño barranco. Pese a lo sucio y asqueroso que está el apeadero, sigue lleno de botellas y preservativos usados, testimonio de que su sala de espera sigue siendo punto obligado de celebración de los botellones de la juventud de la comarca.
Sin embargo, siempre que vuelvo de pescar, tras el sereno, a la hora del crepúsculo, o caída ya la noche, procuro evitar pasar por delante del viejo apeadero, aunque para ello tenga que dar un rodeo por el sendero del bosque, linterna en mano. No fuera que, al igual que aquella vez que se cerro la niebla, mi mente fuera perturbada durante largo tiempo por una horrible visión como la que tuve aquel anochecer, en que a maldita hora se me ocurrió girar la cabeza para mirar esas ruinas.
De la niebla, emanaba una luz plateada, y en lo que antaño fuera el andén, una muchacha jóven lloraba sin consuelo, mirando hacia las vias, quizás esperando el tren que le traería a un soldado que partió a una guerra muy lejana. Detrás suyo, la pila de bultos de patatas, devino en un bulto definitivamente marrón y humanoide, con unos ojos rojos de ira de amante despechado, y una boca desmesurada, con unos colmillos que nada tenían de humano. Lo que pretendidamente podía ser su mano, sujetaba un cuchillo de larga hoja serpentiforme, un arma de pesadilla, pronta a segar vidas y arrebatar almas, para llevarlas a un eterno viaje sin retorno, como el del último tren que pasó por esa estación.

Foto nº 3 (la de abajo):
Otra más, para añadir al catálogo de caras de tonto que se te quedan cuando, nuevamente, y por enésima vez, se te escurre de las manos esa preciosa trucha fario, de tan bella y colorida librea, con la que te ibas a fotografiar, y de la que ibas a vacilar a tus amigos de foros y blogs.
Lo peor de todo, es que una vez desanzuelada, tuve la precaución de volver a poner al bicho de nuevo en la sacadera, y a mantener esta dentro del agua, mientras, haciendo equilibrios, molestaba a un señor que pescaba a cucharilla a poca distancia de mi, con el consabido "Oiga señor, ¿le importaría hacerme una fotografía?", y en esta ocasión a voz en grito.
Tras obligar al pobre hombre a dejar de pescar, y a desplazarse hasta mi posición, y tras otra buena sesión de equilibrios para pasarle la cámara, y procurando que esta no cayera al rio (como ha pasado otras veces, tal y como podreis suponer), me dispongo a sacar del salabre a la trucha, cuando...¡voto a brios!, esta se me escurre y tras caer al agua emprende veloz carrera corriente abajo, todo y mientras el señor de la cucharilla, aún estaba ajustando el zoom de la cámara, mientras preguntaba aquello tan repetido de "te saco entero, o sólo por la mitad". Por suerte, evito troncharse de risa en el sitio. Quizás se reservaba la carcajada para más tarde, o quizás no estaba de humor ese dia, bien sea por no haber hecho el amor la noche anterior, o por la mala clasificación de su equipo de fútbol favorito en la tabla.
Todo y así el hombre no pudo reprimir el apretar el botón, y me pilló en esa típica expresión de pardillo feliz, que sabe que ha perdido la ocasión de hacerse una buena "foto trofeo", pero que como la jornada está yendo bien, quizás tenga una segunda oportunidad dentro de un rato.

sábado, 26 de febrero de 2011

JP-557. COTO DEL PEDRET.





JORNADA DE PESCA Nº 557


Hubo un tiempo, en que la jornada inaugural de la temporada era invariablemente en Pedret. En aquel entonces, y durante muchos años, ese dia era uno de los más esperados de todo el año, casi tanto como la Navidad y los Reyes para los niños. Más aún que la llegada de la tan esperada desveda, era el momento de reencontrarse con el Pedret, tras largos meses de ausencia. En ese dia, el viaje hacia el Berguedà, por más repetido que fuera a lo largo de los tiempos, y por más que se volviera a repetir a lo largo de la temporada, tenía una mística especial, basada más que nada en una condensación de recuerdos y vivencias de tantas aperturas en Pedret, unas veces en dias en que, mintiendo al calendario, parecía haber llegado ya una radiante primavera, y otras bajo oscuros y amenazadores cielos, que afirmaban que aún quedaba mucho duro invierno que soportar.

Ha bastado pues, una semana de bonanza climatológica a finales de este febrero bonancible, de un invierno menos duro que los anteriores, para que me haya invadido ese sentimiento de ausencia, y se me hayan agolpado en la mente recuerdos que siempre surgen cuando la primavera apenas se entrevé en el horizonte, para que me hayan dado unas ganas tremendas, casi compulsivas, de volver a Pedret, todo y que aún quedan dos semanas para la apertura de este año, y todo y que Pedret ya no es, a fecha de hoy, un coto de temporada, sino un coto intensivo de (pocas) truchas de (pobre) repoblación.

De nada a servido apelar a la razón y a la cordura, pues por lo menos en mi, poco pueden contra el sentimiento y el impulso. Pobre argumento han sido, en contra de la decisión arrebatada del romántico “sturm und drang”, las rácanas repoblaciones de este año; había que volver a Pedret, y volver ya, porque te lo ordena ese amancer que se avanza más dia a dia, porque te lo pide ese olmo que hay a la entrada de Cal Rosal que siempre te ha saludado, y ha bailado para ti, al son de la música de Martinú, porque he llevado una semana acordándome de gentes que he conocido en Pedret, y de cientos de esas maravillosas farios de antaño, que han pasado por mis manos y vuelto al agua en ese coto, y sobre todo porque, milagro inexplicable y repetitivo, mi subconsciente ha sabido que, al igual que el salmón regresa siempre al rio que es “su” rio, ya era el momento de volver a Pedret.

De camino a Gironella, escuchando (como no) Glazunov, he seguido la misma ruta de tantas y tantas veces, pero en esta madrugada ha sido otra vez como viajar por el tiempo: la realidad es una, pero siempre podemos viajar a otras apelando a nuestros recuerdos. Realmente, la emoción por la llegada de la desveda, ha sido una de las mayores alegrias de mi vida adulta, siendo más grata aún cuando la he ubicado durante años en un lugar específico, y he dotado ese dia, ese viaje, esa jornada de pesca, repetitiva a lo largo de años, de un misticismo especial, que supongo que muchos de vosostros, queridos lectores y seguidores, podréis comprender; y que otros muchos, para los cuales la pesca es sólo un pasatiempo ocasional, o simple y llanamente un deporte, o algo que se parece vagamente a un deporte de aventura, y a él se han apuntado, no creo lleguen a comprender ni en esta, ni en muchas vidas que vivieran.

Ya en el rio, el ambiente inusual de soledad me ha hecho volver poco a poco a la realidad, a la que hay que regresar siempre que uno se calza el váder y prepara la caña: por más liturgia con que se adorne el dia, la acción de pesca va a comenzar, y eso es lo que toca en ese momento. ¡Cuanta paz! Ni un coche aparcado en el camino a las nueve de la mañana. Esta claro: hoy no es el dia de la apertura, pues en todas las aperturas que he vivido en Pedret hasta que este fue declarado coto intensivo, el ambiente era digno de una fiesta campestre, o de una romería. En esas jornadas inaugurales, se respiraba ambiente de pesca de buena mañana: los pescadores, tan ansiosos e ilusionados como yo, por la llegada de la desveda, abarrotaban los bares de la comarca, prontos a desayunar, comprar el ticket de pesca manual, y tomar por asalto el rio.

Ya con el váder puesto, y hecho el típico pis que te da nada más ponertelo, por más que haga sólo un cuarto de hora que has meado por última vez, toda mística se ha evaporado, y hemos quedado sólo el rio, las truchas y yo.

Como podréis suponer, la jornada ha vuelto a ser engañosa en capturas, seis truchas arco-iris “muñonas” en mano, y tres que se me han escapado, pueden dar una idea equivocada: los magros cien kilos de trucha con los que se ha repoblado (son tan sólo cuatrocientas “gallinitas”, a ojo de buen y generoso cubero) apenas se han notado en el rio, máxime cuando se echaron entre semana, y han estado aún más expuestas a cormoranes de pluma, y a otros cormoranes sin ella.

Poca, poquísima trucha, y encima localizada, acorralada y asustada en cuatro pozas contadas, por lo menos desde la tabla de Carburos, hasta pasado el tercer túnel, y eso es mucho coto recorrido. Igual, en los alrededores del puente han sido más generosos los repobladores, pero hasta allí, no he llegado. A partir de aquí, haciendo de tripas corazón

y aprovechando al menos que el rio va muy bajo de caudal a fecha de hoy, pues nada, un tándem, en los que la ninfa es “de fantasía” o de “colorines” en vez de una buena “pheasant tail”, o una de esas emergentes de oreja de liebre con exhuvia Ice Dub, y a pasársela por los morros de una cuantas truchas que se comportan como ciprínidos, y que tarde o temprano, terminan picando, más por aburrimiento, o por hastio de ver ese engendro que les pasa por delante, que por otra cosa.

Más de un tercio de la jornada, confieso que lo he pasado pateando, y buscando esas farios que de tanto en tanto, sobre todo en otoño, aparecen en Pedret. Esta semana, no las vi. A veces, suelen moscardear, lejos de miradas indiscretas, en puntos muy concretos y solitarios del rio, pero esta semana, ni eso. Es más, ayer puedo seros franco que de no vi ni una, es que ni una, ceba en todo el dia.

Me crucé con muy pocos pescadores ayer, y todos ellos cucharilleros. El que más había pescado tres truchas en toda la mañana. Y digo por la mañana, porque por la tarde volvió a quedar el rio todo para mi, y para seguir paseándo pompones, atractoras y marcianitos diversos delante de las pocas, tristes y aburridas truchas muñonas que tomaban, como yo, el sol de una apacible tarde de anticipada primavera. Una manera como otra de relajarse, evadirse de los calentamientos de cabeza de la vida cotidiana, y de hacer tiempo para que abran la pastelería en Gironella, e ir a merendar.

Satisfecha ya la compulsión mística, sólo me queda recordar que la temporada real se abre en menos de dos semanas. Hubo un tiempo en que apertura y Pedret eran sinónimos. Ahora, me he tenido que adaptar a los tiempos que corren, por más que mi otro yo, ese de los recuerdos, ese que vive el pasado como si fuese hoy, ese que aún no se si viene conmigo a pescar, o a escuchar música clásica en el coche, ya vivió su propia jornada de apertura ayer.

TEMPORADA 2.010 - 2.011 - Nº 16

Sábado, 26 de Febrero de 2010

TEMPORADA COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 10-11 Nº 16

Coto del Pedret

Rio Llobregat

Capturas: 6 truchas arco-iris a ninfa

Pescador: Ferran RUBINSTEIN

Climatología: nubes altas y sol, templado.

Hora de inicio de la jornada: 10,15 h.

Hora finalización jornada: 17,00 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 6

“Una Fiesta Eslava”

Alexander Glazunov

Viaje de vuelta:

Concierto para violín y orquesta nº 1

Joachim Raff

Sonata para piano nº 3

Anton Rubinstein

Lineas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.


Fotos: tres de los muchos compañeros y amigos que han compartido jornadas de pesca conmigo en Pedret a lo largo de los años: Jobst Rohmel, Daniel García y mi sobrino, Eduardo Oliva.

miércoles, 16 de febrero de 2011

GALERIA DE FOTOS. ALGUNAS FOTOS QUE RARAMENTE VEREIS EN OTROS BLOGS DE PESCA A MOSCA.





Foto nº 1 (superior): Una tarde de verano que curiosamente no ha terminado en tronada, y uno vuelve seco al coche: ¡Aleluya, esta vez hubo milagro! , y un tanto cabreado por no poder quedarse ha hacer el "sereno". Hay que estar pronto en casa a fichar. De todas maneras, el dia ha sido divertido, y se ha disfrutado de esa sensación de libertad salvaje que uno tiene cuando, solo en el rio, se considera un Robinson Crusoe fluvial: eructos sonoros tras deglución de la oportuna coca-cola, y hurgamientos en la nariz, incluidos en el mismo pack.

Foto 2 (la del medio): Esta es la cara de gilipopollas que se le queda a uno, cuando la preciosa trucha fario del Coto de Ratavilla, en el Rio Cardener, se le escurre de las manos justo en el momento de que el compañero aprieta el disparador. Mi amigo Antonio "El Pintor", que era el que tomaba la foto, aún se está riendo, medio año y pico después.

Foto 3 (inferior): ¡Foto a traición! Viejo, canoso y desafeitado, y además vestido con una gorra digna de "Elmer", el cazador de los dibujos animados de Bugs Bonny, ese individuo que ven es en ese momento uno de los hombres más felices del mundo, pues está donde quiere estar, o sea, a pie de rio, y se ha pertrechado para una acción de pesca que comenzará justo después de tomar esta foto.

sábado, 12 de febrero de 2011

JP-556. COTO DE ALFARRÀS.





JORNADA DE PESCA Nº 556

Mucha, pero que mucha niebla en la carretera este sábado, camino de Alfarràs, y de su coto intensivo, otrora conocido como la “Fábrica de Sueños”. Desde Collbató a La Panadella, niebla densa, y de allí hasta el mismo Alfarràs, niebla aún más densa y encima “pixanera”, o sea de ese tipo de niebla húmeda que lo deja todo calado como si hubiera llovido.

En Algerri, encuentro con mi amigo Francesc, cordial desayuno y tertulia, y tras el oportuno café y cigarrillo (este último fuera del local, por supuesto) Francesc a la parte de arriba del coto, la zona “teóricamente sin muerte”, a ver si suben y puede pescar a seca, y un servidor que se va a la parte de abajo del coto, a dejar discurrir por el rio sus ninfas de fantasía. Quedamos que subiría a la parte de arriba sobre el mediodía, a ver si yo me podía unir a una hipotética fiesta de la pesca sobre ceba vista.

Tras dos largas horas, de deambular como un espectro entre un fantasmagórico paisaje de niebla y humedad, y de zurrar el rio sin tener una sola picada, el guarda de Catalana Forestal, un señor muy amable que este sábado sustituía al Sr. Antonio, me dijo que poca trucha encontraría de la Gravera Arnó hacia abajo, pues los magros 100 kilos de truchas con las que habían repoblado, estaban nadando en esos momentos –con permiso de cormoranes de pluma, y de los de dos patas- en la parte de arriba del coto.

Todo y así, y ya que estaba en ello, decidí continuar pescando un rato más, fiel a los recuerdos de pescatas increíbles (ver por ejemplo los reportajes de las JJPP 544 y 546) de hasta hace pocos meses atrás, y de tantas y tantas jornadas de gloria a lo largo de años en esas mismas aguas, que ahora mismo, estaban vacías y esquilmadas de peces.

Una trucha, que salío pitando bajo mis pies, me dio un poco la clave de en donde podría localizar a las pocas que quedasen en ese tramo de rio no repoblado. Está claro que en una situación así, las pocas supervivientes del fin de semana anterior, en el que hubo como para poner máquinas de “su turno” al inicio de cada tramo (tal y como dice el Sr. Mákina, contertulio de Conmosca), y de una semana bajo la amenza del cormorán y los furtivos, tendrían que estar lo más ocultas posible, y eso en el rio, es pegadas, lo más pegadas a la orilla, sobre todo si hay cañaverales, salgueras y otras defensas de tipo vegetal.

Así pues, dejando deambular mis ninfas pegadas a mi propia orilla, al final conseguí un par de capturas, muy espaciadas en el tiempo, de iris de poco porte, la verdad sea dicha, y que seguramente eran supervivientes del holocausto pesquil de “captura y frie” de la semana anterior. Al menos, les dí una oportunidad de continuar luchando por su supervivencia, y espero y deseo que esten en ello.

Fue en esta última hora de acción de pesca, antes de cambiar de zona, en la que pude observar un extraño “poltergeist” fluvial, que seguramente pudieron percibir las personas que estaban pescando, furtiveando, paseando, etc por el rio. En apenas diez minutos, el volumen del cauce descendió casi medio metro, dejando al descubierto las piedras y algas de las orilla. Yo diría que es la primera vez en muchos años que veo el rio bajar con tan poco agua, y además que esto suceda en un visto y no visto.

A eso de la una y media, subí a la parte de arriba. A Francesc no se le veía el pelo por lo aledaños de la chopera... y a las truchas cebándose tampoco se les veía, en este caso, la escama. Aquí, en la zona de las choperas, los huertos, con sus hogueras de rastrojos, radios a todo trapo y perros ladrando, y el paisaje estepario, el rio bajaba con un caudal más que generoso, a diferencia de la parte de donde venía. Ya se sabe: “la mano que activa la compuerta”. Eso es lo que hay en los rios (tan) regulados.Y al que no le guste, que se vaya de excursión a la alta montaña, más arriba de la presa de Cavallers, o de la de Llauset , si es que las obras hidráulicas y sus consecuencias, para bien o para mal, no son lo suyo.

Si al menos picasen...pero al menos los primeros lances con las ninfas en el tramo de la chopera, fueron del todo infructuosos. Al cabo de un rato, a mitad de la amplia recta antes de la pronunciada curva del inicio de la antigua “zona de mosquito”, comencé a tener alguna picada: una se materializó en captura, y la otra se zafó de entrar en la sacadera.

En ese momento, venía mi amigo Francesc, de vuelta por el camino paralelo al rio, fumando un puro y cabreado como una mona: se había pateado todo el sin muerte, sin haber visto ni una ceba, y sin haber localizado un pez con sus gafas polarizadas más que en el corto tramo que va desde la “poza de los tontos”, justo después de la chopera, hasta el chorro de la piscifactoría, o sea, justo el tramo en que estaba yo pescando. Y encima, las truchas estaban fondeadas, en actitud más bien pasota.

Por lo visto, los hipotéticos cien kilos de truchas, los habían soltado en un tramo de apenas medio kilómetro. Lo único positivo, es que en ese medio kilómetro me encontraba yo, armado con mis ninfas “rosa camarón” y “pompom color salmón”.

Menos repoblación, dudosos cien kilos, pero eso si... los tickets al mismo precio, o incluso más caros. Bienvenidos a la gestión de la crisis. Y se sabe, no hay un duro para nada, y como solución magistral la que le propuso la Sra. Salgado al Molt Honorable Artur Mas: vaya, y suba los impuestos.

Visto lo visto, y sabido lo sabido, a pescar con fe y a “peinar” el rio con paciencia. Y de esa manera, en un tramo bien corto de rio, y en un espacio de tiempo que no supondría ni un cuarto del total de una jornada de bostezos, miserias, nieblas y rios con caudales variables, obtuve siete truchas arco iris más, incluída una que podría considerarse un “truchón digno de estar en Segunda División de Oliana” (48 cms,), y que constituyeron un maquillaje resultón a un dia que en sus primeras tres horas parecía predestinado para hacer un bolo doloroso, de esos que encima te cuestan 11 Euros (para variar, mi Federativa del año en curso, “se está tramitando”, y evidentemente, los meses transcurridos en ese trámite no se me reembolsarán).

Otro hecho positivo de la breve, aunque fructífera, mini jornada de tarde, fue el tener el placer de conocer a Paco Álvarez, “Pallars” en los foros de “Conmosca”, con el que estuvimos hablando de tiempos pretéritos y mucho, pero que mucho mejores, en los que fue su, mi, vuestra Fábrica de Sueños del rio Noguera Ribagorçana: tardes espectaculares pescando a seca pleno invierno, serenos increíbles en la balsa del puente, farios de cine en la pasarela, pescatas de locura... algo que, gracias a tantos años de nefasta gestión, va quedando en el recuerdo de aquellos afortunados que tuvimos la suerte de vivirlo, y que ahora sólo podemos revivir, por un breve espacio de tiempo, durante los “otoños alfarraseños”, cuando se super repuebla para los másters que se celebran durante el mes de octubre.

Por su parte, Francesc consiguió al fin su única y magra recompensa, pero valió la pena. En la misma chopera, en una zona manida, trillada y super pisada, el hombre divisó “algo” que comía justo en la lámina de agua. Mirad si tiene fe mi amigo, que volvió a armar la caña que ya había desmontado, volvió a rehacer el bajo de línea y se puso a intentarlo de nuevo... hasta que ese “algo” picó y se prendió de su emergente: una fario preciosa de muy bien tamaño. A esta hubiera valido la pena hacer una foto (la verdad es que soy banstante reticente a llenar blogs con fotos de truchas de repoblación), pero seguramente, en el momento en que Francesc peleaba y disfrutaba de su única trucha, pero pescada como a el le gusta, yo estaba unos cuantos metros rio arriba, de tertulia con Paco Álvarez.

Esa trucha, la que pescó Francesc, prueba que en los rios, con repoblación o sin ella, en zonas que creemos superpescadas, hay más peces de los que creemos, o de los que nuestro ego como pescadores se aviene a admitir: son peces nacidos en el rio, o asilvestrados, que han aprendido a sobrevivir: seguramente, están muy pegados a la orilla, lejos de la sombra del ala del cormorán, tan quietos, a veces, que los tenemos a tocar de bota cuando pateamos el rio como el caballo de Atila: es más, empiezo a estar convencido de que los hay que ya nisiquiera se espantan, y saben que el mejor escondite es estar cerca de la bota de “ese”, bien sea legal, o furtivo, que casi le pone el pie encima.


TEMPORADA 2.010 - 2.011 - Nº 15


Sábado, 12 de Febrero de 2.011

TEMPORADA COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 10-11 Nº 15

Coto de Alfarràs

Rio Noguera-Ribagorçana

Capturas:

Pescador: Ferran RUBINSTEIN: 9 truchas arco-iris a ninfa.

Pescador: Francesc Bernal: 1 trucha fario a mosca seca.

Climatología: mañana: niebla y humedad. Tarde: soleado y templado.

Hora de inicio de la jornada: 10,30 h.

Hora finalización jornada: 16,15 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Concierto para violín y orquesta nº 2 “en estilo húngaro”

Joseph Joachim

Sinfonía nº 5

Anton Rubinstein

Viaje de vuelta:

Concierto para piano y orquesta nº 3

Concierto para piano y orquesta nº 4

Carl Reinecke

Cuarteto para cuerdas nº 1

De Joachim Raff


Lineas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

domingo, 6 de febrero de 2011

JP-555. COTO CAMÍ DE L´OLIVA - OLIANA.





JORNADA DE PESCA Nº 555


Algo en la madrugada de este sábado, el primero de los de Febrero, parecía presagiar que la Primavera estaba a punto de llegar. Quizás el radiante amanecer, en un cielo sin nubes, visto desde el retrovisor de mi coche, quizás la llegada a La Panadella, parada y fonda, por primera vez con temperatura positiva en lo que va de invierno, o puede que fuera el que los campos de la Segarra no estaban helados, o incluso la seis lechuzas que pude ver, encaramadas majestuosas, tan chulas ellas, sobre el cableado de media tensión, desde Cervera hasta Guissona.
Sin embargo, no es de recibo que los pescadores con un mínimo de experiencia, desconfiamos mucho de estos dias con estética “de postal”, y más si son en invierno, pues tras su cara amable, suelen ocultar la decepción de un bolo a traición.
Todo y que a priori, las condiciones que se daban para pescar eran parecidas o incluso mejores que en mi última visita a Oliana de hace quince dias (dia templado, incluso con calorcillo al mediodia, rio con un amable caudal de apenas 14 m3/seg. y poca gente pisando el cauce), la de este sábado resultó ser la de resultados más miserables e incluso injustos de toda la presente baja temporada en cotos intensivos de salmónidos.
La sombra del bolo planeó sobre nosotros, y esta vez la rifa del mismo le tocó a mi amigo Francesc, quien fue el que menos se lo merecía, pues no dejó de pelear, sin éxito pero con muchísimo interés e insitencia, contra lo poco que asomó el morro fuera del agua.
Sin embargo, y fijáos lo injusta que puede ser a veces la pesca, un servidor evitó el bolo pescando un señor truchón fario en la única, si, si, la única picada que tuve en todo el dia.
Vistos nuestros intereses siempre divergentes en materia de donde buscar las truchas, Francesc se fué con sus moscas secas, y animado por la bonanza del dia, a ver si las veía subir, rio arriba. Yo por mi parte, con mis tungstenos y plumeros de colorines, bajé rio abajo para reseguir luego de subida corrientes que suponía querenciosas.
Quiso la suerte que, al poco de empezar, y en las aguas paradas de la única de las pozas en todo ese océano de aguas someras y correntitas de orilla contraria que es la parte alta del coto (cuando el rio está calmado, claro está), pescase la que iba a ser la única trucha de nuestra jornada.
Fue una historia bien curiosa, que merece ser contada. Había hecho un lance de esos “por probar” dentro de la poza, cuando a poca distancia de mi, y fuera de la misma, estaba hociqueando el fondo una señora carpa, de esas dignas de figurar en un anuncio de venta de boilies en un revista de pesca . Mi reacción institiva fue el meterle mis ninfas a tocar de sus gruesos morros y tener, acto seguido, una batalla digna de las Termópilas, los Campos Cataláunicos y el Puente Milvio, todas ellas juntas y bien revueltas. Si embargo, nada más mover la muñeca, se dobló la caña, y al otro lado de la linea había una buena señora trucha, de esas farios de pintas grandes y tamaño más grande aún. Lo curioso es que la batalla fue muy breve, y no tan sólo por que no tenía ninguna corriente que ganar en su huída. El pobre animal se había hecho un lío con la linea, y encima se le había clavado la ninfa de abajo (había picado al pompom, en este caso la de arriba) en el vientre. La bestia estaba sufriendo, y mucho, pues la linea le tensaba una de las agallas. Así que, ensalabrada rápida, desclavado de ninfas por vía de urgencia y desenrrollado de hilo alrededor de su cabeza a toda prisa, pues es menester asegurar la devolución al agua con vida y ahorrar sufrimientos a la captura. Para otra vez quedarán celebraciones y fotos. Lo primero es lo primero: el compromiso de pescar sin muerte, y asegurarnos de que así sea.
Después de este afortunada, aunque azaroso, lance, más hubiera valido la pena de que me fuera a tomar el espléndido sol primaveral, con untada de bronceador incluída, a leer al coche, o a cualquier otra actividad de “panching”, pues durante las horas no volví a ver una picada, hasta que, casi caída la tarde, recogimos bártulos.
Al finalizar de pescar, o mejor dicho, de zurrar o fustigar las corrientes que me había propuesto prospectar, me encontré a Francesc completamente enfrascado en un combate singular con una única trucha que moscardeaba, a intervalos totalmente irregulares, en una correntita. El hombre llevaba el borrego de su chaleco repleto de moscas del más diverso plumaje y pelaje, pero con esa resabiada no había manera. Bajaba poco insecto por el rio, pero estaba claro que la efemerita gris clara, tan típica del invierno, era un pardón. Sin embargo, hasta a esa le había hecho ascos la trucha selectiva que estaba costándole un dolor de cabeza a mi amigo Francesc. Probó además de moscas, de corregir presentaciones, pero estaba visto que esa trucha, al menos ese dia, no iba a tocar red de salabre.
Visto el (escaso) éxito, nos dimos un paseo por el rio, a ver si veíamos algún tipo de actividad, o tanteando alguna postura con las ninfas de vez en cuando. Pero parecía que las truchas se hubieran ido de vacaciones, tal y como nos corroboraron los pocos pescadores con los que nos encontramos: muchos bolos se repartireron este sábado en Oliana.
Finalmente, decidimos quemar el último cartucho en una de esas posturas en las que “siempre suben por la tarde”, una de esas de recuerdos de serenos históricos y memorables. Fue precisamente al encaminarnos hacia allí, cuando nos encontramos a ese par de cracks de la pesca que son Jordi Babusci y Santi Medina, a los que tuvimos ocasión de saludar y de charlar. A ellos, por supuesto, les había ido mucho mejor que a nosotros, pero todo y así, admitieron que el dia no es que fuera para echar cohetes, ni tan sólo eso. Más bien, un dia de pesca muy pobre, pese a que pareciese que la primavera hubiese llegado ya.
Nuestro último cartucho, resulto ser un petardo de feria con la pólvora mojada. Los dos intentando pescar a seca “al agua” en una superficie baldía, en donde apenas vimos tres cebas en una hora y media.
Por suerte, mi amigo Francesc es de los que valoran las cosas realmente importantes de la vida: poder salir un sábado, pasear por el rio con la caña en la mano, y disfrutar de estar lejos de la vorágine de la vida cotidiana al menos durante unas horas, haciendo lo que tanto le gusta, y sobre todo como a él le gusta, o sea: a seca... aunque sea invierno.
Por mi parte, nunca dejará de sorprenderme cuán injusta puede ser la pesca a veces, como por ejemplo ayer, cuando salvó el bolo, y llegó a tocar escama el que menos se esforzó, y por supuesto, el que menos se lo merecía.
Pero también es verdad que pese a todo, la aventura es la aventura, y casi todos nosostros preferimos el riesgo de una pesca de injusto resultado, a la comodidad de otra actividad más “justa”, pero que estuviera alejada de nuestro querido rio, y de nuestros queridos peces.
Y no nos preocupemos. En cuatro dias, lo más seguro para cuando empiece la nueva temporada, se va ha hinchar de nevar y llover, y con ese tiempo de perros, empapados los anoraks y congelados nosotros cual varita de merluza, seguro que hasta nos hartamos de tanto pescar.


TEMPORADA 2.010 - 2.011 - Nº 14
Sábado, 5 de Febrero de 2011

TEMPORADA COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 10-11 Nº14

Coto Camí de l´Oliva – Oliana. Intensivo sin muerte.
Rio Segre
Capturas:
Pescador : Ferran RUBINSTEIN: 1 trucha fario a ninfa.
Francesc Bernal: 0.

Climatología: soleado y templado
Hora de inicio de la jornada: 10,30 h.
Hora finalización jornada: 16,45 h.
La música de hoy:
Viaje de ida:

Sinfonía nº 3
Anton Rubinstein

Concierto para violín y orquesta nº 2 “en estilo húngaro”
Joseph Joachim

Cortejo Solemne, Op. 50
Cortejo Solemne, Op. 91
Alexander Glazunov

Viaje de vuelta:
Sinfonía nº 2
Robert Füchs

Concierto para Violín y Orquesta nº 1
Obertura “MacBeth”
Joachim Raff



Lineas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

sábado, 22 de enero de 2011

JP-554. COTO CAMÍ DE L´OLIVA - OLIANA.



JORNADA DE PESCA Nº 554
Esta visto que los dias de pesca se parecen a los melones. ¿Pesca y curcubitáceas? Si, si, no es ningún disparate, o al menos de un modo metafórico: los melones, pese a su aspecto exterior, nunca sabes si serán un manjar de dioses o un amargo ensayo de pepino hasta que no los abres y los pruebas, y los dias de pesca, ni que sean en la “Patagonia Catalana”, nunca sabes como resultarán hasta que no te plantas en el rio y te pones remojar moscas.
Este sábado mismo, por ejemplo, el tema pintaba bastos del as al rey, y desde dias antes, pues las previsiones de una ola de frio se habían cumplido, y para el dia de autos se preveían temperaturas siberianas. Esto es lo más normal del mundo en un mes como enero, pero ya sabemos que en este mes, de un modo absurdo y propio de un pais tercermundista, cuya admnistración es incapaz de cumplir plazos ni de planificar nada en serio, no se repuebla en ningún coto intensivo. Y por si fueran pocos los problemas que la meteorología y la administración pública nos acarrean a los sufridos pescadores deportivos, decidme kamaradas: ¿cuántos de vosotros teneis ya en mano vuestro carnet anual de socio o la licencia federativa del año en curso? Que yo sepa, pagamos por un año, pero raro es que en enero o febrero alguien tenga en mano alguno de esos dos documentos. ¿Qué quien pesca en esos meses, y con esos frios? Pues miren, yo mismo, y seguro que más de alguno de los que ahora están leyendo este mismo artículo...y lo hacemos pagando los tickets a precio de caviar de beluga.
Con tan malas previsiones, otro se hubiese quedado en casa montando moscas al amor de la catalítica, pero ya saben mis lectores que yo soy de esos que las dificultades y las previsiones apocalípticas aún le ponen “más morcillón”, así que a media semana, convencí a mi amigo Francesc de que fueramos a Oliana, visto el overbooking de pescadores que se registra en Anglès semana si, semana también, durante este última baja temporada.
El termómetro callejero de Ponts, marcaba a eso de las ocho y media de la mañana ocho bajo cero. Sin embargo, la noche habia sido despejada y tachonada de estrellas, y el sol brillaba en un cielo azul, diáfano y sin una nube, tras un amanecer de tonos rosas y violetas que hubiera hecho las delicias de más de algún pintor de brocha fina, y que yo apenas contemplé por el rabillo del ojo, mientras entraba corriendo al restaurante de La Panadella, para tomar un café con leche y un “gitanet” de nata.
Al llegar a Oliana, recibí una llamada de Francesc. El hombre no podía venir, pues había tenido que llevar a su perrita al veterinario, y lo más seguro es que tuvieran que sacrificarla. Estaba triste, y es comprensible: a los animales domésticos se les acaba queriendo tanto como a alguien de la familia, y máximo cuando ellos nos dan tanto cariño a cambio de sólo un hueso o un rato de juego. Y encima, no hablan, no te dan disgustos, ni te traicionan jamás. A veces, algunas veces, el cantor tiene razón (eso lo cantaba María Ostiz en los 70s), y uno llega a entender a Beethoven cuando dijo aquello de “Cuanto más conozco a las personas, más quiero a mi perro”.
No sé si el que Francesc hubiera terminado viniendo, hubiera condicionado mi modo de enfocar la estrategia de la jornada, ya que él siempre está pendiente de pescar a seca hagael dia que haga, pero el caso es que allí estaba yo, poco antes de las diez de la mañana, aún sin montar aparejos, pues no tenía ni la más remota idea de que estrategia adoptar. Había algo que no cuadraba: teóricamente, habría de estar tiritando y embutido en un mogollón de ropa, con la nariz chorreando, estar maldiciendo lo subnormal que soy de venir a pescar con este frio glacial. Sin embargo, no iba mucho más abrigado que en otros dias de pesca de este y otros inviernos, no me chorreaba la nariz, ni tenía las manos sin tacto como dos tarugos de madera, y es que al solete... se estaba bien.
De este modo, al solete y estando medio bien, se empezó a cumplir aquello de los melones, que viene a ser lo mismo que lo de la caja de bombones de Forrest Gump, para los que gusten más de lo yanqui, lo moderno, o ambas cosas a la vez.
Y para rematar el tema, y confirmar la teoría, la primera en la frente: a los cinco minutos de pescar (eso si, con los pies helados como dos “calippos”), truchón que se zampa la “pompom”, atractora imprescindible donde las haya, y más si es de plumero color salmón en los intensivos, y sonrisa de oreja a oreja: este melón ha salido de los que son “pura miel”. Por lo menos el bolo estaba eludido, y lo había evitado una arco-iris de esas que llamamos “barra de pan”, con unos buenos 53 cms.
Estaba visto que los torpedos patagónicos de Oliana se pirran por las ninfas atractoras chorras, pues en menos de un cuarto de hora había clavado dos más de esos bichos de considerable porte y recio batallar, con la “pompom”, pero perdí ambos en la batalla. El primer bicho se llevó la imitación en la boca rio abajo, y el segundo de desclavó porque el anzuelo se había roto: cuidado con la presión excesiva del torno.
Bien pues, parecía que el melón estaba siendo muy del gusto de los comensales.
Tras este rato de locura y emociones, vino el típico interludio, muy típico en esta época del año, en un coto como este y para un pescador tan mediocre como un servidor, de nula actividad, y de ir batiendo corrientes, correntitas y parados con las ninfas. Sin embargo, estaba siendo un interludio muy grato: hacía una temperatura hasta agradable, siempre y cuando fueras debidamente abrigado, y al sol se estaba realmente bien, así que, visto que la actividad en ese tramo de rio no era para echar cohetes, dejé de pescar un rato para sentarme en una piedra, tomarme un té de lata y fumar un par de cigarrillos, aprovechando que (todavía) esta permitido fumar en la orilla de los cursos fluviales.
Tras la pausa, decidí volver a darle una oportunidad a las corrientes en las que había estado pescando nada más comenzar, y máxime cuando no había nadie pescándolas. La verdad, es que habían más pescadores de los que a priori pensaba me encontraría. Lejos eso si, de los gentíos que abarrotan “Magic Anglès”, pero decididamente más de lo que yo esperaba, tras una semana de avisos meteorológicos del tipo “los pingüinos podrán pasearse por Las Ramblas”. Y es que se ve que no soy el único que sabe lo de la teoría de los melones, aplicada a las jornadas de pesca.
Como suele suceder, cuando menos te lo esperas, salta la liebre, pero en este caso, fue la trucha que clavé, nada más volver a pescar, y casi en el mismo sitio en donde había estado pescado nada más comenzar la jornada. La batalla fue dura, muy dura, pues tenía que dominar con mi caña semiparabólica para linea 4 un buen pedazo de animal, tal como podeis ver en la foto, y que resulto medir 62 cms. Curiosamente, un animal tremendo, pero “muñón”. Si mirais la foto de cerca, vereis que tiene muy poco desarrolladas las aletas, por lo que procede de una reciente repoblación, todo y que ya va bien que las repueblen en tamaño “king size”, pues es la única manera de luchar contra la plaga del cormorán, sin tener que liarse a tiros con dichos pájaros, cosa la cual sería la mejor manera de acabar de un modo definitivo con este problema.
Por lo visto, el melón no es que hubiera salido bueno, es que era como para invitar a los vecinos: “pasen y prueben, pura miel para su paladar”.
Y este melón, estaba visto, me iba a dar bocados de placer hasta la última tajada. Con la caída de la tarde, se registró una ligera, ligeriiiiiiisima actividad en superficie. Apenas cuatro cebas muy esporádicas, y unas cuantas lomeadas de peces tomando alguna emergente. Motivo de sobras para intentar, aunque fuera un ratito, de “jogo bonito”, así que preparé un tándem con un trico de pelo de ciervo (más que nada por su visibilidad como señalizador), y una diminuta ninfa de oreja de liebre. Para mi sorpresa, y salida de la nada, un trucha se zampó el trico, cosa la cual no esperaba en absouto. Por suerte, estaba recogiendo linea de un modo bien acompasado, y la tensión de la linea suplió al golpe de muñeca que no había dado en el momento oportuno, y otra trucha arco-iris que entraba en mi salabre. Esta vez me fue más fácil: eran aguas paradas, y la trucha, todo y pasar largos los 40 cms distaba de ser un monstruo, en comparación con las dos anteriormente capturadas, todo y que en otros coto podría considerarse como una trucha trofeo local.
Mirad por donde: no tan sólo terminé pescando, sino haciéndolo incluso a seca, y con un trico, mosca por autonomasia de los tórridos mediodias estivales, en plena ola de frio siberiano. Realemnte, este melón había valido la pena abrirlo, o bien, a estos bombones, había valido la pena quitarles en envoltorio.
Antes de terminar, permitidme el lujo de una reflexión antes de irme a cenar mi pizza con patatas chips de los sábados: en la cama, calentito, se puede soñar con peces, pero para pescarlos, hay que ir al rio, en donde hace frio, pero no el suficiente para traspasar las capas de nuestro abrigo, pues está tejido con fibra de ilusión por la vida, y entusiasmo por vivirla.



TEMPORADA 2.010 - 2.011 - Nº 13
Sábado, 22 de Enero de 2011
TEMPORADA COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 10-11 Nº 13


Coto Camí de l´Oliva – Oliana. Intensivo sin muerte.
Rio Segre
Capturas: 2 truchas arco-iris a ninfa y 1 trucha arco-iris a mosca seca
Pescador : Ferran RUBINSTEIN

Climatología: soleado y frio

Hora de inicio de la jornada: 10,30 h.

Hora finalización jornada: 16,30 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 2

de Vasily S. Kalinnikov

Sonata para piano nº 1
Sonata para piano nº 2

de Anton Rubinstein

Viaje de vuelta:

Concierto para violín y orquesta nº 1

de Joachim Raff

Concierto para violín y orquesta en “LA” menor

de Alexander Glazunov

“Taras Bulba”

de Leos Janácek


Lineas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN.

viernes, 14 de enero de 2011

GALERIA DE FOTOS. ANTES DE LA EDAD MOSQUERA: LUCIOPERCA´99.




Hola Kamaradas,

No fué hasta finales de 1.999, todavía en el siglo pasado, que no compré mi primer equipo de mosca: una tosca caña DAM, que de tan dura podía realizar también la función de bastón de vadeo, una linea 5 DT flotante Grauvell y un carrete Okuma, que aún conservo en perfecto estado: tanto que llevo un par de meses volviéndolo a utilizar.
Con estos materiales, tenía suficiente para poder cumplir con una de las ilusiones de mi adolescencia: pescar a mosca. Todo y así, el camino para poder ver cumplido eso sueño, todo justo comenzaba.
Hasta ese momento, había sido un pescador "generalista", que pescaba "todo aquello que tenga aletas y escamas", mucho más en los pantanos que en el rio, y que no dudaba en llevarse una caña para pescar a cebo, y otra para hacerlo a lance ligero, para optimizar las jornadas al máximo, o al menos intentarlo.
Hace ya años que no pesco de otra manera que no sea a mosca, y la verdad es que no echo para nada de menos esos tiempos de meter gusanos y otros bichos en la nevera, para mayor desesperación de mi mujer, o de enredar carísimos peces artificiales u otros señuelos ondulantes o giratorios en los árboles (ahora si acaso, enredo moscas, pero el negocio me sale mucho más barato).
No obstante, tengo muy buenos recuerdos de esos tiempos anteriores a la "Era Mosquera", pues os puedo asegurar que vivía las jornadas de pesca con la misma ilusión, casi infantil, que las vivo ahora. La única diferencia, es que gracias a la pesca mosca, la pasión por la pesca va más allá, y puede ser prolongada incluso en casa, gracias a esa artesanía, elevada por muchos, que no por mi, a categoría de arte, que es el montaje de moscas.
A modo de homenaje a ese pasado como pescador generalista o oportunista, y a los muy buenos ratos que pasé, me he propuesto ir publicando en una Galería de Fotos especialmente dedicada a los mismos, unas cuantas fotos que me son muy queridas, no tan sólo por ser reflejo de dias de capturas y diversión, sino porque, como es obvio, aparezco en las mismas con unos cuantos años, y bastantes canas, de menos.
En la foto, aparezco una lucioperca de 70 cms, capturada con un pez artificial de esos de forma rechonda y gran babero para profundizar más, en el Pantano de La Baells en Noviembre de 1.999.
Durante la segunda mitad de los años ochenta, el Pantano de La Baells era un auténtico destino de lujo para los amantes de la pesca a lance ligero. Abundaban los basses, y en invierno las luciopercas daban mucho juego. Lucios no es que hubiera muchos, pero salían algunos de tamaño realmente espectacular, especímenes incluso por encima de los 10 kgs. . Por lo que respecta a la pesca de cipríndos, era este embalse de grandes carpas, y con una población notable de bermejuelas (gardis, o gardones) que sobrepasaban con la categoría de "minitallas".
Sin embargo, a partir de la mitad de esta primera década del siglo XXI, la presencia del siluro ha modificado visiblemente la pirámide trófica de este pantano. Esto, unido a los años de sequía severa de mitad de la década pasada, y -como no- al furtivismo, ha hecho que este destino de pesca haya ido perdiendo paulatinamente interés, sobre todo para los pescadores de lance ligero.
Lineas Tensas!

Ferran RUBINSTEIN.

sábado, 8 de enero de 2011

JP-553. COTO DE MALAGARRIGA.



JORNADA DE PESCA Nº 553

Definitivamente, octubre no es enero, aunque se trate de pescar en el Coto Intensivo de Malagarriga, como un Ferrari Testarrona no es lo mismo que un SEAT Seiscientos, aunque ambos puedan encuadrarse dentro de la descripción de vehículos automóviles.
El pasado mes de octubre, y en este mismo escenario, con sus mediodias cálidos, el agua a temperatura de auténtico confort para los peces, abundancia de eclosiones a lo largo del dia y el personal más ocupado en buscar setas que en pescar, las truchas nos deleitaron con una actividad, frenética y ocasionalmente incluso hiperactiva, que se prolongaba sin pausa de media mañana hasta el fin de jornada, y las pescatas fueron de auténtico escándalo: aquellos que pescamos sin muerte, y procedemos a devolver las capturas, llegamos a tener en mano la friolera de hasta 80 truchas, entre iris de repoblación y farios, que seguramente se descolgaron de los cotos de salmónidos de temporada que hay río arriba en algún episodio de riada.
Tampoco penséis que en este sábado de enero post-navideño, los románticos, obsesivos, recalcitrantes o simplemente pirados que fuimos a pescar en un coto intensivo con muerte, a sabiendas de que no se había repoblado desde hacía casi tres meses –como por ejemplo mi amigo Francesc y yo-, lo hiciesemos en un río que discurriese por alguna tundra inhóspita y helada: nada de eso, pues para ser enero, el día fue soleado y de incluso benigna temperatura en las horas centrales del día.
Sin embargo, bien sea porque en estos tres meses los furtivos, los visones y los cormoranes han hecho dura mella en la población truchera, o bien porque los peces que quedan en el río están recelosos, gandules o las dos cosas a la vez, Francesc y yo invertimos seis horas largas para capturar una triste trucha arco-iris de repoblación cada uno.
Todo y así, para que veáis cuán fina es la línea que, en materia de pesca deportiva, separa el éxito del fracaso, esta jornada no ya mediocre, sino de las de “rozar el bolo”, hubiera podido ser épica y espectacular si no hubiera perdido en el combate una gran carpa que se tragó mi ninfa “pompom” en una postura tan sobrepescada como es justo en la poza de debajo de la pasarela. Muy poderoso animal es este ciprínido para combatirlo con un terminal del 0,12, y todo y que lo pude dominar cinco minutos largos, casi hasta tenerlo por una vez a tiro de salabre, la bestia terminó buscando escapatoria hacía el único sitio en donde poder multiplicar su fuerza, o sea, hacia el tiro de corriente de la salida de la poza.
Precisamente, la socorrida ninfa “pompom” fue el arma final a la que recurrir para poder tocar escama. Incluso Francesc, el hombre que guarda total fidelidad a la mosca seca, y viendo que ayer por no haber no había ni eclosiones, tuvo que recurrir –eso si, a regañadientes y bajo insistencia por mi parte, a uno de esos ninforros tungstenizados de fantasía, pues estaba claro que las pocas truchas que quedasen en el rio, estarían bien pegadas a las piedras.
No fue extraño pues, que mi amigo y yo obtuviésemos nuestra única captura del dia, en unas corrientes no muy batidas, con la “pompom” rascando piedras y recolectando algas, y a escasa distancia el uno del otro, y con poco tiempo de diferencia: el lugar, cerca de un cómodo bajador no deja de ser de esos en los que los encargados de la repoblación no se olvidan de visitar.
Por si alguien tiene la tentación de pensar que Francesc y yo fuimos los únicos “iluminados” o “idealistas” que este sábado fueron a ver como bajaba el agua río abajo en Malagarriga, les diré que…no. Además de nosotros, que fuimos los más madrugadores, a media mañana se presentó el Comando Catalano-Leonés de mi buen amigo Josep Maria (Trout69 en los foros Conmosqueros), con su hermano Óscar y su inseparable compañero de aventuras de pesca Manuel. Ellos tampoco pudieron resistirse a la tentación de volver a Malagarriga, después de las superlativamente exitosas jornadas del mes de octubre pasado. Esto, y seguramente que siempre los habrá que aunque reconozcan la impecable superioridad estilística y tecnológica del poderoso deportivo italiano, siempre simpatizaran más con el humilde y simpático "seiscientos".
Nadie negará que ir a pescar en pleno enero a un coto de repoblación que hace casi dos meses que no se repuebla, es como subirse al seiscientos en vez de elegir el Ferrari. Pero el aceptar retos, o simplemente querer pescar lejos del gentío que abarrota otros escenarios en esta época del año, es una opción plenamente legítima, siempre y cuanto aceptemos los riesgos de una pesca magra en capturas, y de que la aventura, generalmente, está más cerca de viajar en "seiscientos", que de hacerlo en un vehículo que tecnológicamente roza la perfección.
Al menos, pudimos charlar un rato, y Josep Maria regaló una “naranjita”, microninfa que tiene pinta de muy pescadora, y que he puesto a buen recaudo en mi caja de moscas, pues pienso usarla en escenarios ucho más selectivos, como Guardiola de Berguedà, o Montagut, o… ¿porque no? Magic Anglès.
Finalmente, el Comando Catalano-Leonés obtuvo su único y también magro botín, casi al fin de jornada, anticipado al nuestro dado a que pararon para hacer una comida de picnic, cuando Josep María capturó su única trucha, viendo una de las poquísimas cebas del dia. Lo hizo con la microninfa del tándem, y eso confiere a esa captura un gran valor, pues al menos una de las tres únicas truchas que se capturaron ayer, al menos de un modo legal, en Malagarriga, lo fué haciendo “jogo bonito”, en vez de recurrir a monstruitos dignos de una novela de ciencia-ficción, montados sobre un anzuelo.
Seguramente, a la hora en que Josep Maria, Óscar y Manuel estaban moviendo mandíbulas, Francesc y yo estábamos enzarzados en el único desafío de tan soporífero día: en un pequeño blando de corriente se paseaban, comiendo a media agua, dos truchas tan enormes que al principio pensamos que no fueran barbos. Mucho latín y mucha física cuántica ha de saber un bicho de esos, cuando ha sobrevivido hasta alcanzar tal tamaño en un entorno tan y tan hostil, y tan sobrepescado, como atestiguaba, el árbol de la orilla de enfrente, decorado con infinidad de aparejos con plomos y flotadores, además de un buen surtido de cucharillas.
Todo y así, lo intentamos, probando todo tipo de derivas lo más naturales de ninfas que profundizasen ni mucho ni poco, sino más bien del modo "en que la trucha quiere", pero no hubo manera, y allí se quedaron nuestras amigas, sobreviviendo un dia más, que no es poca hazaña para cualquier pez en un coto intensivo con muerte con el overbooking de pescadores y otros depredadores como es Malagarriga.
Un rato después, ya en Suria, y mientras Francesc y yo debatíamos sobre si merendar churros, o ir a la pastelería a por “saras” de almendras y cocas de cabello de ángel, nos paramos a observar el rio: Grandes carpas y algún que otro barbo estaban al acecho en la corriente. Algunos peces hociqueaban el fondo del rio , y otros incluso subían a por alguna mosca en superficie. Francesc se lamentó, con ironía: quizás si hubiésemos pescado en el coto de ciprínidos de Suria, incluso hubiesemos clavado alguno de esos poderosos cirpínidos a seca.
Ganó la opción de la pastelería. A la vuelta: Raff y su romántica sinfonía nº 5 “Lenora”, conduciendo ya de noche. Es enero, y por bueno que sea el día, al anochecer siempre hace frío. Sin embargo, aviso para navegantes, el sol tardó ya un poco más en ponerse: el azul intenso del horizonte al atardecer es ya un presagio de que sólo quedan dos meses para que sea marzo, y no mucho más para que demos la bienvenida a la siempre ansiada temporada de salmónidos.


TEMPORADA 2.010 - 2.011 - Nº 12
Sábado, 8 de Enero de 2.011

TEMPORADA COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 10-11 Nº 12

Coto de Malagarriga
Rio Cardener
Capturas:

Pescadores:

Francesc Bernal: 1 trucha arco-iris a ninfa.
Ferran RUBINSTEIN: 1 trucha arco-iris a ninfa.


Climatología: soleado y frio.


Hora de inicio de la jornada: 10,00 h.

Hora finalización jornada: 16,30 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 1
De Vasily S. Kalinnikov

“Variaciones sobre un tema rocoó”
Obertura Hamlet
De Piotr I. Tchaikovsky

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 5 “Lenora”
De Joachim Raff

“Marcha Solemne”
De Piotr I. Tchaikovsky

Marcha de la Opereta “La Viuda Alegre”
De Franz Léhar


Lineas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN.

martes, 4 de enero de 2011

RUBINSTEINFISING CUMPLE UN AÑO EN EL CIBERESPACIO.




Hola Kamaradas:

En el transcurso de estos primeros dias de Enero de 2.011, Rubinsteinfishing, vuestro blog de pesca a mosca amigo, cumple su primer año de existencia, y es por ello que desearía felicitar a todos los lectores y seguidores, y agradecerles el inmenso privilegio que, para mi, constituye el que dediquen su preciado tiempo a leer los artículos publicados en el mismo. ¡Muchas gracias por seguir estos auténticos diarios de un mal pescador!.

Como habreis podido comprobar a lo largo de este primer año, Rubinsteinfishing más que un blog de pesca a mosca, es un blog de historias de dias de pesca, en los que se habla no tan solo de peces, moscas, montajes y lanzado, sino también de todo lo humano y lo divino que rodea a ese privilegio, a ese regalo de la providencia, que es disponer de un dia para poder ir a pescar, bien lo hagamos en compañía de otros que sienten la misma pasión que nosostros, o bien lo hagamos en solitario, disfrutando de esa paz tan peculiar que tantos percibimos nada más sentirnos cerca de un rio, con una caña en la mano.

Abundan en nuestro ciberespacio muchos y muy meritorios blogs de pesca a mosca, algunos de ellos de una calidad superlativa tanto en presentación como en contenidos. Rubinsteinfishing, a su lado, es un proyecto mucho más modesto, aunque, todo sea dicho, su finalidad es un tanto distinta.

La filosofía de este blog, es la de compartir, sobre todo sensaciones a través del relato. Sobreabundan en el ciberespacio los blogs muy explicitos en imágenes, en los que el visitante se ve bombardeado por auténtico aluvión de fotografías. Por el contrario, Rubinsteinfishing es un blog con mucho texto, y relativamente pocas imagenes. Y esto es así, debido a que el blog va dirigido a ese público que aún disfruta de la comunicación escrita, y que -rechazando el tópico de que "una imagen vale más que mil palabras"- sigue ávido de leer historias, nadando en contra de la corriente de preeeminencia audiovisual, que parece ser la norma en la moderna sociedad tecnológica.

En Rubisteinfishing no se pretende mostrar cuanto sabe de pesca a mosca el autor del blog, ni lo mucho y bien que pesca, ni lo bien que monta o lanza. No es este un blog para aleccionar a nadie, y máxime cuando el autor asume, como mal pescador que es, que eso sería una innecesaria demostración de soberbia.

Más bien, Rubinsteinfishing es, y espero que siga siendo, un punto de encuentro para todos aquellos "románticos" que siguen creyendo en la magia de un dia de pesca, a todos aquellos que no han dejado de ser ese niño que, al borde de un charca y armado con una caña de juguete, sintió algo así como una descarga eléctrica bajo la epidermis, cuando vió que el flotador del aparejo se hundía, y que había otra vida, otra inteligencia, al otro lado de la linea.

Porque, queridos lectores y amigos, no nos engañemos. Vivimos en una sociedad que ha hecho del consumo el eje vital de su existencia, y en el esfuerzo por trabajar para seguir consumiendo, y pagando impuestos para mantenir "democracias" que a menudo sólo lo son de nombre, se nos van los dias, los meses y los años. Somos rehenes, e incluso prisioneros de un mundo desquiciante, en el cual nunca se había gastado tanta energía y derrochado tantos esfuerzos para NO ser felices. Sin embargo, aún quedamos privilegiados que no hemos matado a ese niño que pescaba con la caña de juguete, y esa criatura inocente revive en nosotros cada vez que nos autopremiamos con un dia de pesca. Nosotros hemos elegido que sea en el rio y a mosca. Otros, llevaran a su niño pescador interior al pantano, otros a la playa y quizás otros lo embarcarán en un viaje marítimo, pero lo cierto es que el denominador común que nos une, allende de la pura vanidad de fotografías con peces capturados, o trazando elegantes areabescos con nuestra linea en el aire, es esa pasión por la la libertad, esa amor sin fin por la naturaleza y por la vida, y que nosotros, los pescadores en los que sigue vivo el niño que miraba pasmado como se hundía el flotador, canalizamos a través de una actividad tan ancestral como es la pesca.
Nuevamente, muchas gracias por seguir este blog. Espero poder seguir entreteniendoos un año más, y os deseo, buena pesca, muy buenas sensaciones y nuevas aventuras, en este año que acaba de comenzar.



Lineas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.