"Si, al igual que yo, sois de los que creeis que tenéis poco que enseñar, mucho que aprender y aún más que compartir, éste es vuestro blog".

domingo, 6 de febrero de 2011

JP-555. COTO CAMÍ DE L´OLIVA - OLIANA.





JORNADA DE PESCA Nº 555


Algo en la madrugada de este sábado, el primero de los de Febrero, parecía presagiar que la Primavera estaba a punto de llegar. Quizás el radiante amanecer, en un cielo sin nubes, visto desde el retrovisor de mi coche, quizás la llegada a La Panadella, parada y fonda, por primera vez con temperatura positiva en lo que va de invierno, o puede que fuera el que los campos de la Segarra no estaban helados, o incluso la seis lechuzas que pude ver, encaramadas majestuosas, tan chulas ellas, sobre el cableado de media tensión, desde Cervera hasta Guissona.
Sin embargo, no es de recibo que los pescadores con un mínimo de experiencia, desconfiamos mucho de estos dias con estética “de postal”, y más si son en invierno, pues tras su cara amable, suelen ocultar la decepción de un bolo a traición.
Todo y que a priori, las condiciones que se daban para pescar eran parecidas o incluso mejores que en mi última visita a Oliana de hace quince dias (dia templado, incluso con calorcillo al mediodia, rio con un amable caudal de apenas 14 m3/seg. y poca gente pisando el cauce), la de este sábado resultó ser la de resultados más miserables e incluso injustos de toda la presente baja temporada en cotos intensivos de salmónidos.
La sombra del bolo planeó sobre nosotros, y esta vez la rifa del mismo le tocó a mi amigo Francesc, quien fue el que menos se lo merecía, pues no dejó de pelear, sin éxito pero con muchísimo interés e insitencia, contra lo poco que asomó el morro fuera del agua.
Sin embargo, y fijáos lo injusta que puede ser a veces la pesca, un servidor evitó el bolo pescando un señor truchón fario en la única, si, si, la única picada que tuve en todo el dia.
Vistos nuestros intereses siempre divergentes en materia de donde buscar las truchas, Francesc se fué con sus moscas secas, y animado por la bonanza del dia, a ver si las veía subir, rio arriba. Yo por mi parte, con mis tungstenos y plumeros de colorines, bajé rio abajo para reseguir luego de subida corrientes que suponía querenciosas.
Quiso la suerte que, al poco de empezar, y en las aguas paradas de la única de las pozas en todo ese océano de aguas someras y correntitas de orilla contraria que es la parte alta del coto (cuando el rio está calmado, claro está), pescase la que iba a ser la única trucha de nuestra jornada.
Fue una historia bien curiosa, que merece ser contada. Había hecho un lance de esos “por probar” dentro de la poza, cuando a poca distancia de mi, y fuera de la misma, estaba hociqueando el fondo una señora carpa, de esas dignas de figurar en un anuncio de venta de boilies en un revista de pesca . Mi reacción institiva fue el meterle mis ninfas a tocar de sus gruesos morros y tener, acto seguido, una batalla digna de las Termópilas, los Campos Cataláunicos y el Puente Milvio, todas ellas juntas y bien revueltas. Si embargo, nada más mover la muñeca, se dobló la caña, y al otro lado de la linea había una buena señora trucha, de esas farios de pintas grandes y tamaño más grande aún. Lo curioso es que la batalla fue muy breve, y no tan sólo por que no tenía ninguna corriente que ganar en su huída. El pobre animal se había hecho un lío con la linea, y encima se le había clavado la ninfa de abajo (había picado al pompom, en este caso la de arriba) en el vientre. La bestia estaba sufriendo, y mucho, pues la linea le tensaba una de las agallas. Así que, ensalabrada rápida, desclavado de ninfas por vía de urgencia y desenrrollado de hilo alrededor de su cabeza a toda prisa, pues es menester asegurar la devolución al agua con vida y ahorrar sufrimientos a la captura. Para otra vez quedarán celebraciones y fotos. Lo primero es lo primero: el compromiso de pescar sin muerte, y asegurarnos de que así sea.
Después de este afortunada, aunque azaroso, lance, más hubiera valido la pena de que me fuera a tomar el espléndido sol primaveral, con untada de bronceador incluída, a leer al coche, o a cualquier otra actividad de “panching”, pues durante las horas no volví a ver una picada, hasta que, casi caída la tarde, recogimos bártulos.
Al finalizar de pescar, o mejor dicho, de zurrar o fustigar las corrientes que me había propuesto prospectar, me encontré a Francesc completamente enfrascado en un combate singular con una única trucha que moscardeaba, a intervalos totalmente irregulares, en una correntita. El hombre llevaba el borrego de su chaleco repleto de moscas del más diverso plumaje y pelaje, pero con esa resabiada no había manera. Bajaba poco insecto por el rio, pero estaba claro que la efemerita gris clara, tan típica del invierno, era un pardón. Sin embargo, hasta a esa le había hecho ascos la trucha selectiva que estaba costándole un dolor de cabeza a mi amigo Francesc. Probó además de moscas, de corregir presentaciones, pero estaba visto que esa trucha, al menos ese dia, no iba a tocar red de salabre.
Visto el (escaso) éxito, nos dimos un paseo por el rio, a ver si veíamos algún tipo de actividad, o tanteando alguna postura con las ninfas de vez en cuando. Pero parecía que las truchas se hubieran ido de vacaciones, tal y como nos corroboraron los pocos pescadores con los que nos encontramos: muchos bolos se repartireron este sábado en Oliana.
Finalmente, decidimos quemar el último cartucho en una de esas posturas en las que “siempre suben por la tarde”, una de esas de recuerdos de serenos históricos y memorables. Fue precisamente al encaminarnos hacia allí, cuando nos encontramos a ese par de cracks de la pesca que son Jordi Babusci y Santi Medina, a los que tuvimos ocasión de saludar y de charlar. A ellos, por supuesto, les había ido mucho mejor que a nosotros, pero todo y así, admitieron que el dia no es que fuera para echar cohetes, ni tan sólo eso. Más bien, un dia de pesca muy pobre, pese a que pareciese que la primavera hubiese llegado ya.
Nuestro último cartucho, resulto ser un petardo de feria con la pólvora mojada. Los dos intentando pescar a seca “al agua” en una superficie baldía, en donde apenas vimos tres cebas en una hora y media.
Por suerte, mi amigo Francesc es de los que valoran las cosas realmente importantes de la vida: poder salir un sábado, pasear por el rio con la caña en la mano, y disfrutar de estar lejos de la vorágine de la vida cotidiana al menos durante unas horas, haciendo lo que tanto le gusta, y sobre todo como a él le gusta, o sea: a seca... aunque sea invierno.
Por mi parte, nunca dejará de sorprenderme cuán injusta puede ser la pesca a veces, como por ejemplo ayer, cuando salvó el bolo, y llegó a tocar escama el que menos se esforzó, y por supuesto, el que menos se lo merecía.
Pero también es verdad que pese a todo, la aventura es la aventura, y casi todos nosostros preferimos el riesgo de una pesca de injusto resultado, a la comodidad de otra actividad más “justa”, pero que estuviera alejada de nuestro querido rio, y de nuestros queridos peces.
Y no nos preocupemos. En cuatro dias, lo más seguro para cuando empiece la nueva temporada, se va ha hinchar de nevar y llover, y con ese tiempo de perros, empapados los anoraks y congelados nosotros cual varita de merluza, seguro que hasta nos hartamos de tanto pescar.


TEMPORADA 2.010 - 2.011 - Nº 14
Sábado, 5 de Febrero de 2011

TEMPORADA COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 10-11 Nº14

Coto Camí de l´Oliva – Oliana. Intensivo sin muerte.
Rio Segre
Capturas:
Pescador : Ferran RUBINSTEIN: 1 trucha fario a ninfa.
Francesc Bernal: 0.

Climatología: soleado y templado
Hora de inicio de la jornada: 10,30 h.
Hora finalización jornada: 16,45 h.
La música de hoy:
Viaje de ida:

Sinfonía nº 3
Anton Rubinstein

Concierto para violín y orquesta nº 2 “en estilo húngaro”
Joseph Joachim

Cortejo Solemne, Op. 50
Cortejo Solemne, Op. 91
Alexander Glazunov

Viaje de vuelta:
Sinfonía nº 2
Robert Füchs

Concierto para Violín y Orquesta nº 1
Obertura “MacBeth”
Joachim Raff



Lineas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

sábado, 22 de enero de 2011

JP-554. COTO CAMÍ DE L´OLIVA - OLIANA.



JORNADA DE PESCA Nº 554
Esta visto que los dias de pesca se parecen a los melones. ¿Pesca y curcubitáceas? Si, si, no es ningún disparate, o al menos de un modo metafórico: los melones, pese a su aspecto exterior, nunca sabes si serán un manjar de dioses o un amargo ensayo de pepino hasta que no los abres y los pruebas, y los dias de pesca, ni que sean en la “Patagonia Catalana”, nunca sabes como resultarán hasta que no te plantas en el rio y te pones remojar moscas.
Este sábado mismo, por ejemplo, el tema pintaba bastos del as al rey, y desde dias antes, pues las previsiones de una ola de frio se habían cumplido, y para el dia de autos se preveían temperaturas siberianas. Esto es lo más normal del mundo en un mes como enero, pero ya sabemos que en este mes, de un modo absurdo y propio de un pais tercermundista, cuya admnistración es incapaz de cumplir plazos ni de planificar nada en serio, no se repuebla en ningún coto intensivo. Y por si fueran pocos los problemas que la meteorología y la administración pública nos acarrean a los sufridos pescadores deportivos, decidme kamaradas: ¿cuántos de vosotros teneis ya en mano vuestro carnet anual de socio o la licencia federativa del año en curso? Que yo sepa, pagamos por un año, pero raro es que en enero o febrero alguien tenga en mano alguno de esos dos documentos. ¿Qué quien pesca en esos meses, y con esos frios? Pues miren, yo mismo, y seguro que más de alguno de los que ahora están leyendo este mismo artículo...y lo hacemos pagando los tickets a precio de caviar de beluga.
Con tan malas previsiones, otro se hubiese quedado en casa montando moscas al amor de la catalítica, pero ya saben mis lectores que yo soy de esos que las dificultades y las previsiones apocalípticas aún le ponen “más morcillón”, así que a media semana, convencí a mi amigo Francesc de que fueramos a Oliana, visto el overbooking de pescadores que se registra en Anglès semana si, semana también, durante este última baja temporada.
El termómetro callejero de Ponts, marcaba a eso de las ocho y media de la mañana ocho bajo cero. Sin embargo, la noche habia sido despejada y tachonada de estrellas, y el sol brillaba en un cielo azul, diáfano y sin una nube, tras un amanecer de tonos rosas y violetas que hubiera hecho las delicias de más de algún pintor de brocha fina, y que yo apenas contemplé por el rabillo del ojo, mientras entraba corriendo al restaurante de La Panadella, para tomar un café con leche y un “gitanet” de nata.
Al llegar a Oliana, recibí una llamada de Francesc. El hombre no podía venir, pues había tenido que llevar a su perrita al veterinario, y lo más seguro es que tuvieran que sacrificarla. Estaba triste, y es comprensible: a los animales domésticos se les acaba queriendo tanto como a alguien de la familia, y máximo cuando ellos nos dan tanto cariño a cambio de sólo un hueso o un rato de juego. Y encima, no hablan, no te dan disgustos, ni te traicionan jamás. A veces, algunas veces, el cantor tiene razón (eso lo cantaba María Ostiz en los 70s), y uno llega a entender a Beethoven cuando dijo aquello de “Cuanto más conozco a las personas, más quiero a mi perro”.
No sé si el que Francesc hubiera terminado viniendo, hubiera condicionado mi modo de enfocar la estrategia de la jornada, ya que él siempre está pendiente de pescar a seca hagael dia que haga, pero el caso es que allí estaba yo, poco antes de las diez de la mañana, aún sin montar aparejos, pues no tenía ni la más remota idea de que estrategia adoptar. Había algo que no cuadraba: teóricamente, habría de estar tiritando y embutido en un mogollón de ropa, con la nariz chorreando, estar maldiciendo lo subnormal que soy de venir a pescar con este frio glacial. Sin embargo, no iba mucho más abrigado que en otros dias de pesca de este y otros inviernos, no me chorreaba la nariz, ni tenía las manos sin tacto como dos tarugos de madera, y es que al solete... se estaba bien.
De este modo, al solete y estando medio bien, se empezó a cumplir aquello de los melones, que viene a ser lo mismo que lo de la caja de bombones de Forrest Gump, para los que gusten más de lo yanqui, lo moderno, o ambas cosas a la vez.
Y para rematar el tema, y confirmar la teoría, la primera en la frente: a los cinco minutos de pescar (eso si, con los pies helados como dos “calippos”), truchón que se zampa la “pompom”, atractora imprescindible donde las haya, y más si es de plumero color salmón en los intensivos, y sonrisa de oreja a oreja: este melón ha salido de los que son “pura miel”. Por lo menos el bolo estaba eludido, y lo había evitado una arco-iris de esas que llamamos “barra de pan”, con unos buenos 53 cms.
Estaba visto que los torpedos patagónicos de Oliana se pirran por las ninfas atractoras chorras, pues en menos de un cuarto de hora había clavado dos más de esos bichos de considerable porte y recio batallar, con la “pompom”, pero perdí ambos en la batalla. El primer bicho se llevó la imitación en la boca rio abajo, y el segundo de desclavó porque el anzuelo se había roto: cuidado con la presión excesiva del torno.
Bien pues, parecía que el melón estaba siendo muy del gusto de los comensales.
Tras este rato de locura y emociones, vino el típico interludio, muy típico en esta época del año, en un coto como este y para un pescador tan mediocre como un servidor, de nula actividad, y de ir batiendo corrientes, correntitas y parados con las ninfas. Sin embargo, estaba siendo un interludio muy grato: hacía una temperatura hasta agradable, siempre y cuando fueras debidamente abrigado, y al sol se estaba realmente bien, así que, visto que la actividad en ese tramo de rio no era para echar cohetes, dejé de pescar un rato para sentarme en una piedra, tomarme un té de lata y fumar un par de cigarrillos, aprovechando que (todavía) esta permitido fumar en la orilla de los cursos fluviales.
Tras la pausa, decidí volver a darle una oportunidad a las corrientes en las que había estado pescando nada más comenzar, y máxime cuando no había nadie pescándolas. La verdad, es que habían más pescadores de los que a priori pensaba me encontraría. Lejos eso si, de los gentíos que abarrotan “Magic Anglès”, pero decididamente más de lo que yo esperaba, tras una semana de avisos meteorológicos del tipo “los pingüinos podrán pasearse por Las Ramblas”. Y es que se ve que no soy el único que sabe lo de la teoría de los melones, aplicada a las jornadas de pesca.
Como suele suceder, cuando menos te lo esperas, salta la liebre, pero en este caso, fue la trucha que clavé, nada más volver a pescar, y casi en el mismo sitio en donde había estado pescado nada más comenzar la jornada. La batalla fue dura, muy dura, pues tenía que dominar con mi caña semiparabólica para linea 4 un buen pedazo de animal, tal como podeis ver en la foto, y que resulto medir 62 cms. Curiosamente, un animal tremendo, pero “muñón”. Si mirais la foto de cerca, vereis que tiene muy poco desarrolladas las aletas, por lo que procede de una reciente repoblación, todo y que ya va bien que las repueblen en tamaño “king size”, pues es la única manera de luchar contra la plaga del cormorán, sin tener que liarse a tiros con dichos pájaros, cosa la cual sería la mejor manera de acabar de un modo definitivo con este problema.
Por lo visto, el melón no es que hubiera salido bueno, es que era como para invitar a los vecinos: “pasen y prueben, pura miel para su paladar”.
Y este melón, estaba visto, me iba a dar bocados de placer hasta la última tajada. Con la caída de la tarde, se registró una ligera, ligeriiiiiiisima actividad en superficie. Apenas cuatro cebas muy esporádicas, y unas cuantas lomeadas de peces tomando alguna emergente. Motivo de sobras para intentar, aunque fuera un ratito, de “jogo bonito”, así que preparé un tándem con un trico de pelo de ciervo (más que nada por su visibilidad como señalizador), y una diminuta ninfa de oreja de liebre. Para mi sorpresa, y salida de la nada, un trucha se zampó el trico, cosa la cual no esperaba en absouto. Por suerte, estaba recogiendo linea de un modo bien acompasado, y la tensión de la linea suplió al golpe de muñeca que no había dado en el momento oportuno, y otra trucha arco-iris que entraba en mi salabre. Esta vez me fue más fácil: eran aguas paradas, y la trucha, todo y pasar largos los 40 cms distaba de ser un monstruo, en comparación con las dos anteriormente capturadas, todo y que en otros coto podría considerarse como una trucha trofeo local.
Mirad por donde: no tan sólo terminé pescando, sino haciéndolo incluso a seca, y con un trico, mosca por autonomasia de los tórridos mediodias estivales, en plena ola de frio siberiano. Realemnte, este melón había valido la pena abrirlo, o bien, a estos bombones, había valido la pena quitarles en envoltorio.
Antes de terminar, permitidme el lujo de una reflexión antes de irme a cenar mi pizza con patatas chips de los sábados: en la cama, calentito, se puede soñar con peces, pero para pescarlos, hay que ir al rio, en donde hace frio, pero no el suficiente para traspasar las capas de nuestro abrigo, pues está tejido con fibra de ilusión por la vida, y entusiasmo por vivirla.



TEMPORADA 2.010 - 2.011 - Nº 13
Sábado, 22 de Enero de 2011
TEMPORADA COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 10-11 Nº 13


Coto Camí de l´Oliva – Oliana. Intensivo sin muerte.
Rio Segre
Capturas: 2 truchas arco-iris a ninfa y 1 trucha arco-iris a mosca seca
Pescador : Ferran RUBINSTEIN

Climatología: soleado y frio

Hora de inicio de la jornada: 10,30 h.

Hora finalización jornada: 16,30 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 2

de Vasily S. Kalinnikov

Sonata para piano nº 1
Sonata para piano nº 2

de Anton Rubinstein

Viaje de vuelta:

Concierto para violín y orquesta nº 1

de Joachim Raff

Concierto para violín y orquesta en “LA” menor

de Alexander Glazunov

“Taras Bulba”

de Leos Janácek


Lineas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN.

viernes, 14 de enero de 2011

GALERIA DE FOTOS. ANTES DE LA EDAD MOSQUERA: LUCIOPERCA´99.




Hola Kamaradas,

No fué hasta finales de 1.999, todavía en el siglo pasado, que no compré mi primer equipo de mosca: una tosca caña DAM, que de tan dura podía realizar también la función de bastón de vadeo, una linea 5 DT flotante Grauvell y un carrete Okuma, que aún conservo en perfecto estado: tanto que llevo un par de meses volviéndolo a utilizar.
Con estos materiales, tenía suficiente para poder cumplir con una de las ilusiones de mi adolescencia: pescar a mosca. Todo y así, el camino para poder ver cumplido eso sueño, todo justo comenzaba.
Hasta ese momento, había sido un pescador "generalista", que pescaba "todo aquello que tenga aletas y escamas", mucho más en los pantanos que en el rio, y que no dudaba en llevarse una caña para pescar a cebo, y otra para hacerlo a lance ligero, para optimizar las jornadas al máximo, o al menos intentarlo.
Hace ya años que no pesco de otra manera que no sea a mosca, y la verdad es que no echo para nada de menos esos tiempos de meter gusanos y otros bichos en la nevera, para mayor desesperación de mi mujer, o de enredar carísimos peces artificiales u otros señuelos ondulantes o giratorios en los árboles (ahora si acaso, enredo moscas, pero el negocio me sale mucho más barato).
No obstante, tengo muy buenos recuerdos de esos tiempos anteriores a la "Era Mosquera", pues os puedo asegurar que vivía las jornadas de pesca con la misma ilusión, casi infantil, que las vivo ahora. La única diferencia, es que gracias a la pesca mosca, la pasión por la pesca va más allá, y puede ser prolongada incluso en casa, gracias a esa artesanía, elevada por muchos, que no por mi, a categoría de arte, que es el montaje de moscas.
A modo de homenaje a ese pasado como pescador generalista o oportunista, y a los muy buenos ratos que pasé, me he propuesto ir publicando en una Galería de Fotos especialmente dedicada a los mismos, unas cuantas fotos que me son muy queridas, no tan sólo por ser reflejo de dias de capturas y diversión, sino porque, como es obvio, aparezco en las mismas con unos cuantos años, y bastantes canas, de menos.
En la foto, aparezco una lucioperca de 70 cms, capturada con un pez artificial de esos de forma rechonda y gran babero para profundizar más, en el Pantano de La Baells en Noviembre de 1.999.
Durante la segunda mitad de los años ochenta, el Pantano de La Baells era un auténtico destino de lujo para los amantes de la pesca a lance ligero. Abundaban los basses, y en invierno las luciopercas daban mucho juego. Lucios no es que hubiera muchos, pero salían algunos de tamaño realmente espectacular, especímenes incluso por encima de los 10 kgs. . Por lo que respecta a la pesca de cipríndos, era este embalse de grandes carpas, y con una población notable de bermejuelas (gardis, o gardones) que sobrepasaban con la categoría de "minitallas".
Sin embargo, a partir de la mitad de esta primera década del siglo XXI, la presencia del siluro ha modificado visiblemente la pirámide trófica de este pantano. Esto, unido a los años de sequía severa de mitad de la década pasada, y -como no- al furtivismo, ha hecho que este destino de pesca haya ido perdiendo paulatinamente interés, sobre todo para los pescadores de lance ligero.
Lineas Tensas!

Ferran RUBINSTEIN.

sábado, 8 de enero de 2011

JP-553. COTO DE MALAGARRIGA.



JORNADA DE PESCA Nº 553

Definitivamente, octubre no es enero, aunque se trate de pescar en el Coto Intensivo de Malagarriga, como un Ferrari Testarrona no es lo mismo que un SEAT Seiscientos, aunque ambos puedan encuadrarse dentro de la descripción de vehículos automóviles.
El pasado mes de octubre, y en este mismo escenario, con sus mediodias cálidos, el agua a temperatura de auténtico confort para los peces, abundancia de eclosiones a lo largo del dia y el personal más ocupado en buscar setas que en pescar, las truchas nos deleitaron con una actividad, frenética y ocasionalmente incluso hiperactiva, que se prolongaba sin pausa de media mañana hasta el fin de jornada, y las pescatas fueron de auténtico escándalo: aquellos que pescamos sin muerte, y procedemos a devolver las capturas, llegamos a tener en mano la friolera de hasta 80 truchas, entre iris de repoblación y farios, que seguramente se descolgaron de los cotos de salmónidos de temporada que hay río arriba en algún episodio de riada.
Tampoco penséis que en este sábado de enero post-navideño, los románticos, obsesivos, recalcitrantes o simplemente pirados que fuimos a pescar en un coto intensivo con muerte, a sabiendas de que no se había repoblado desde hacía casi tres meses –como por ejemplo mi amigo Francesc y yo-, lo hiciesemos en un río que discurriese por alguna tundra inhóspita y helada: nada de eso, pues para ser enero, el día fue soleado y de incluso benigna temperatura en las horas centrales del día.
Sin embargo, bien sea porque en estos tres meses los furtivos, los visones y los cormoranes han hecho dura mella en la población truchera, o bien porque los peces que quedan en el río están recelosos, gandules o las dos cosas a la vez, Francesc y yo invertimos seis horas largas para capturar una triste trucha arco-iris de repoblación cada uno.
Todo y así, para que veáis cuán fina es la línea que, en materia de pesca deportiva, separa el éxito del fracaso, esta jornada no ya mediocre, sino de las de “rozar el bolo”, hubiera podido ser épica y espectacular si no hubiera perdido en el combate una gran carpa que se tragó mi ninfa “pompom” en una postura tan sobrepescada como es justo en la poza de debajo de la pasarela. Muy poderoso animal es este ciprínido para combatirlo con un terminal del 0,12, y todo y que lo pude dominar cinco minutos largos, casi hasta tenerlo por una vez a tiro de salabre, la bestia terminó buscando escapatoria hacía el único sitio en donde poder multiplicar su fuerza, o sea, hacia el tiro de corriente de la salida de la poza.
Precisamente, la socorrida ninfa “pompom” fue el arma final a la que recurrir para poder tocar escama. Incluso Francesc, el hombre que guarda total fidelidad a la mosca seca, y viendo que ayer por no haber no había ni eclosiones, tuvo que recurrir –eso si, a regañadientes y bajo insistencia por mi parte, a uno de esos ninforros tungstenizados de fantasía, pues estaba claro que las pocas truchas que quedasen en el rio, estarían bien pegadas a las piedras.
No fue extraño pues, que mi amigo y yo obtuviésemos nuestra única captura del dia, en unas corrientes no muy batidas, con la “pompom” rascando piedras y recolectando algas, y a escasa distancia el uno del otro, y con poco tiempo de diferencia: el lugar, cerca de un cómodo bajador no deja de ser de esos en los que los encargados de la repoblación no se olvidan de visitar.
Por si alguien tiene la tentación de pensar que Francesc y yo fuimos los únicos “iluminados” o “idealistas” que este sábado fueron a ver como bajaba el agua río abajo en Malagarriga, les diré que…no. Además de nosotros, que fuimos los más madrugadores, a media mañana se presentó el Comando Catalano-Leonés de mi buen amigo Josep Maria (Trout69 en los foros Conmosqueros), con su hermano Óscar y su inseparable compañero de aventuras de pesca Manuel. Ellos tampoco pudieron resistirse a la tentación de volver a Malagarriga, después de las superlativamente exitosas jornadas del mes de octubre pasado. Esto, y seguramente que siempre los habrá que aunque reconozcan la impecable superioridad estilística y tecnológica del poderoso deportivo italiano, siempre simpatizaran más con el humilde y simpático "seiscientos".
Nadie negará que ir a pescar en pleno enero a un coto de repoblación que hace casi dos meses que no se repuebla, es como subirse al seiscientos en vez de elegir el Ferrari. Pero el aceptar retos, o simplemente querer pescar lejos del gentío que abarrota otros escenarios en esta época del año, es una opción plenamente legítima, siempre y cuanto aceptemos los riesgos de una pesca magra en capturas, y de que la aventura, generalmente, está más cerca de viajar en "seiscientos", que de hacerlo en un vehículo que tecnológicamente roza la perfección.
Al menos, pudimos charlar un rato, y Josep Maria regaló una “naranjita”, microninfa que tiene pinta de muy pescadora, y que he puesto a buen recaudo en mi caja de moscas, pues pienso usarla en escenarios ucho más selectivos, como Guardiola de Berguedà, o Montagut, o… ¿porque no? Magic Anglès.
Finalmente, el Comando Catalano-Leonés obtuvo su único y también magro botín, casi al fin de jornada, anticipado al nuestro dado a que pararon para hacer una comida de picnic, cuando Josep María capturó su única trucha, viendo una de las poquísimas cebas del dia. Lo hizo con la microninfa del tándem, y eso confiere a esa captura un gran valor, pues al menos una de las tres únicas truchas que se capturaron ayer, al menos de un modo legal, en Malagarriga, lo fué haciendo “jogo bonito”, en vez de recurrir a monstruitos dignos de una novela de ciencia-ficción, montados sobre un anzuelo.
Seguramente, a la hora en que Josep Maria, Óscar y Manuel estaban moviendo mandíbulas, Francesc y yo estábamos enzarzados en el único desafío de tan soporífero día: en un pequeño blando de corriente se paseaban, comiendo a media agua, dos truchas tan enormes que al principio pensamos que no fueran barbos. Mucho latín y mucha física cuántica ha de saber un bicho de esos, cuando ha sobrevivido hasta alcanzar tal tamaño en un entorno tan y tan hostil, y tan sobrepescado, como atestiguaba, el árbol de la orilla de enfrente, decorado con infinidad de aparejos con plomos y flotadores, además de un buen surtido de cucharillas.
Todo y así, lo intentamos, probando todo tipo de derivas lo más naturales de ninfas que profundizasen ni mucho ni poco, sino más bien del modo "en que la trucha quiere", pero no hubo manera, y allí se quedaron nuestras amigas, sobreviviendo un dia más, que no es poca hazaña para cualquier pez en un coto intensivo con muerte con el overbooking de pescadores y otros depredadores como es Malagarriga.
Un rato después, ya en Suria, y mientras Francesc y yo debatíamos sobre si merendar churros, o ir a la pastelería a por “saras” de almendras y cocas de cabello de ángel, nos paramos a observar el rio: Grandes carpas y algún que otro barbo estaban al acecho en la corriente. Algunos peces hociqueaban el fondo del rio , y otros incluso subían a por alguna mosca en superficie. Francesc se lamentó, con ironía: quizás si hubiésemos pescado en el coto de ciprínidos de Suria, incluso hubiesemos clavado alguno de esos poderosos cirpínidos a seca.
Ganó la opción de la pastelería. A la vuelta: Raff y su romántica sinfonía nº 5 “Lenora”, conduciendo ya de noche. Es enero, y por bueno que sea el día, al anochecer siempre hace frío. Sin embargo, aviso para navegantes, el sol tardó ya un poco más en ponerse: el azul intenso del horizonte al atardecer es ya un presagio de que sólo quedan dos meses para que sea marzo, y no mucho más para que demos la bienvenida a la siempre ansiada temporada de salmónidos.


TEMPORADA 2.010 - 2.011 - Nº 12
Sábado, 8 de Enero de 2.011

TEMPORADA COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 10-11 Nº 12

Coto de Malagarriga
Rio Cardener
Capturas:

Pescadores:

Francesc Bernal: 1 trucha arco-iris a ninfa.
Ferran RUBINSTEIN: 1 trucha arco-iris a ninfa.


Climatología: soleado y frio.


Hora de inicio de la jornada: 10,00 h.

Hora finalización jornada: 16,30 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

Sinfonía nº 1
De Vasily S. Kalinnikov

“Variaciones sobre un tema rocoó”
Obertura Hamlet
De Piotr I. Tchaikovsky

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 5 “Lenora”
De Joachim Raff

“Marcha Solemne”
De Piotr I. Tchaikovsky

Marcha de la Opereta “La Viuda Alegre”
De Franz Léhar


Lineas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN.

martes, 4 de enero de 2011

RUBINSTEINFISING CUMPLE UN AÑO EN EL CIBERESPACIO.




Hola Kamaradas:

En el transcurso de estos primeros dias de Enero de 2.011, Rubinsteinfishing, vuestro blog de pesca a mosca amigo, cumple su primer año de existencia, y es por ello que desearía felicitar a todos los lectores y seguidores, y agradecerles el inmenso privilegio que, para mi, constituye el que dediquen su preciado tiempo a leer los artículos publicados en el mismo. ¡Muchas gracias por seguir estos auténticos diarios de un mal pescador!.

Como habreis podido comprobar a lo largo de este primer año, Rubinsteinfishing más que un blog de pesca a mosca, es un blog de historias de dias de pesca, en los que se habla no tan solo de peces, moscas, montajes y lanzado, sino también de todo lo humano y lo divino que rodea a ese privilegio, a ese regalo de la providencia, que es disponer de un dia para poder ir a pescar, bien lo hagamos en compañía de otros que sienten la misma pasión que nosostros, o bien lo hagamos en solitario, disfrutando de esa paz tan peculiar que tantos percibimos nada más sentirnos cerca de un rio, con una caña en la mano.

Abundan en nuestro ciberespacio muchos y muy meritorios blogs de pesca a mosca, algunos de ellos de una calidad superlativa tanto en presentación como en contenidos. Rubinsteinfishing, a su lado, es un proyecto mucho más modesto, aunque, todo sea dicho, su finalidad es un tanto distinta.

La filosofía de este blog, es la de compartir, sobre todo sensaciones a través del relato. Sobreabundan en el ciberespacio los blogs muy explicitos en imágenes, en los que el visitante se ve bombardeado por auténtico aluvión de fotografías. Por el contrario, Rubinsteinfishing es un blog con mucho texto, y relativamente pocas imagenes. Y esto es así, debido a que el blog va dirigido a ese público que aún disfruta de la comunicación escrita, y que -rechazando el tópico de que "una imagen vale más que mil palabras"- sigue ávido de leer historias, nadando en contra de la corriente de preeeminencia audiovisual, que parece ser la norma en la moderna sociedad tecnológica.

En Rubisteinfishing no se pretende mostrar cuanto sabe de pesca a mosca el autor del blog, ni lo mucho y bien que pesca, ni lo bien que monta o lanza. No es este un blog para aleccionar a nadie, y máxime cuando el autor asume, como mal pescador que es, que eso sería una innecesaria demostración de soberbia.

Más bien, Rubinsteinfishing es, y espero que siga siendo, un punto de encuentro para todos aquellos "románticos" que siguen creyendo en la magia de un dia de pesca, a todos aquellos que no han dejado de ser ese niño que, al borde de un charca y armado con una caña de juguete, sintió algo así como una descarga eléctrica bajo la epidermis, cuando vió que el flotador del aparejo se hundía, y que había otra vida, otra inteligencia, al otro lado de la linea.

Porque, queridos lectores y amigos, no nos engañemos. Vivimos en una sociedad que ha hecho del consumo el eje vital de su existencia, y en el esfuerzo por trabajar para seguir consumiendo, y pagando impuestos para mantenir "democracias" que a menudo sólo lo son de nombre, se nos van los dias, los meses y los años. Somos rehenes, e incluso prisioneros de un mundo desquiciante, en el cual nunca se había gastado tanta energía y derrochado tantos esfuerzos para NO ser felices. Sin embargo, aún quedamos privilegiados que no hemos matado a ese niño que pescaba con la caña de juguete, y esa criatura inocente revive en nosotros cada vez que nos autopremiamos con un dia de pesca. Nosotros hemos elegido que sea en el rio y a mosca. Otros, llevaran a su niño pescador interior al pantano, otros a la playa y quizás otros lo embarcarán en un viaje marítimo, pero lo cierto es que el denominador común que nos une, allende de la pura vanidad de fotografías con peces capturados, o trazando elegantes areabescos con nuestra linea en el aire, es esa pasión por la la libertad, esa amor sin fin por la naturaleza y por la vida, y que nosotros, los pescadores en los que sigue vivo el niño que miraba pasmado como se hundía el flotador, canalizamos a través de una actividad tan ancestral como es la pesca.
Nuevamente, muchas gracias por seguir este blog. Espero poder seguir entreteniendoos un año más, y os deseo, buena pesca, muy buenas sensaciones y nuevas aventuras, en este año que acaba de comenzar.



Lineas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

JP 552 - COTO DE ANGLÈS-PASTERAL S. M.




JORNADA DE PESCA Nº 552.

Antes de entrar en materia, y pasar a narrar como fué esta jornada de pesca -de nuevo en compañía de mi amigo Francesc Bernal- dejadme contaros que ayer, nuevamente, fuí protagonista de una de esas escenas dignas de programas de televisión del tipo "Videos de Primera", en las que un pobre diablo hace reir con ganas a la audiencia con algún desafortunado percance. Ayer, y emulando a mi amigo el Kamarada Dani "Riverboy", otro gran adicto a los percances jocosos en jornadas de pesca, hubo remojón fluvial en Anglès, y además un chapuzón de esos de magnitud 8 en la escala de remojones en combate, dado que fué del tipo caida de bruces con inmersión frontal y entrada de agua váder adentro hasta los calzoncillos, vulgo "gayumbos" añadido a los engorrosos contratiempos colaterales tales como invasión de agua en cajas de moscas no estancas y (¡esto si que es terrible!) deterioro total del paquete de cigarrillos e inutilización a tiempo parcial de mechero.
¿Imprudencia?¿accidente de vadeo? ¡Que va! la caída al agua fué como para rodarla y ver como los epectadores se preguntan poco antes de verme caer ¿que c... está haciendo ese tio? El caso, es que había clavado mi segunda trucha de la jornada, y la estaba peleando, cuando decidí apoyar mi rodilla derecha en una piedra que sobresalía del agua, con el fin buscar un mínimo de confort. Hasta aquí todo muy normal excepto...¡que no había ninguna piedra! El caso es que estaba tan enfrascado con el combate con la pintona, que creí a pies juntillas que justo a tocar de mis piernas tenía una roca. Ya os podeis imaginar la terrible sorpresa que me llevé cuando, de un modo súbito y totalmente inesperado, me dí de morros con el agua.
Por suerte, uno es muy rápido de reflejos, y en ningún momento solté la caña. Pude ponerme en pie enseguida, y recuperando la trucha, que seguía prendida del anzuelo, la ensalabré para rápidamente soltarla. Después, vinieron las consabidas maldiciones y juramentos, sólo aplacados por el consuelo de que en la bolsa estanca en donde guardo la documentación y el ticket de pesca, estaban a salvo del agua también un paquete de "Fortuna" y un mechero de reserva.
Lo más paradójico, es que mi amigo Francesc ¡ni se enteró del percance!, pues estaba concentradisimo tentando a una trucha que le había hecho cambiar ya cuatro veces de mosca. Fijaros pues, si llega a ser alto el nivel de concentración y abstracción cuando nos ponemos a pescar. En cuanto alguna trucha nos dá julepe un par de veces, nos entra tal frenesí que nos pasaría desapercibida incluso una concentración de Cheerleaders en topless en la orilla de enfrente.
En fin, tras contaros un nuevo episodio de mis diarios de un pescador patoso, rebobino y paso a contaros acerca de la jornada de ayer, curiosamente Dia de los Santos Inocentes, en un orden más cronológico.
Esta vez, la noche estrellada y fria propició una audición aún más emotiva de la "Balada" (Op. 78) de Glazunov. La llegada a Anglès fué también digna de figurar en un "Libro de mis mejores recuerdos de Anglès", con la muy sentimental y sensible "pièce de salon" "La Canción del Trovador", también de Glazunov, en este caso en su versión para violoncello y orquesta.
La baja temperatura y fuerte sensación de frio, hizo que nos demorásemos un poco más desayunando. Realmente, en esta época el año es bastante una tontería presentarse a primeras horas de la mañana en el rio, cuando generalmente la actividad no empieza, en el mejor de los casos, hasta un poco antes del mediodía en el mejor de los casos. Todo y así, sigo madrugando y llegando pronto a Anglès: escuchar la "Balada" de Glazunov antes del amanecer, no tiene precio, como tampoco lo tiene el poder charlar de pesca con un buen amigo, sin ser esclavos del tirano de los tic-tacs, que atado a nuestra muñeca nos recuerda que el tiempo, como el campo, también está parcelado, frecuentemente en minifundios placenteros y en latifundios de trabajos y obligaciones.
Por suerte, a partir de las once de la mañana, el sol comenzó a calentar, y el estar a pie de rio se hizo un poco más confortable.
Al poco de comenzar, tuve la suerte de tentar a una típica "trucha de poza" en una idem, ofreciéndole un buen bistec, o sea, una apetitosa y regordeta ninfa tungstenizada. Fué tan tempranera la primera captura, que Francesc aún estaba estirando y limpiando la linea, como debe ser en un buen elfo pescador, y no como un servidor, que en este aspecto estoy hecho un auténtico orco de la Torre de Saruman, y no limpio ni engraso la linea hasta que la fricción con las anillas de la caña suene como el violín de Paganini.
Como en la primera postura no se decidían a dar la cara por arriba, Francesc y yo cambiamos de aires, en busca de uno de esos sitios en donde las truchas acostumbran a estar activas por malo que sea el dia, cosa en Anglès harto probable, pues por eso ha ganado el adjetivo de "mágico".
Por lo visto, la fama de "mágico" que tiene este coto intensivo sin muerte, esta propagándose bien sea por la via del "boca-oreja", o por medios más multimedia, pues ayer, para ser laborable, había muchísima gente pescando, sobre todo en los tramos medios y altos del coto. Lo que más me llamó la atención, fué un tropel de ¡6 pescadores!, pescando todos la vez en el mismo sitio. Esto me horrorizó, pues ya sabeis que para mi 2 pescadores junto son multitud, y 3 pescando, aunque sea a turnos, una manifestación subversiva, toda vez que la manera más fácil de mantener el salabre vacío. Por cierto, creí oir, desde lejos, hablar en francés, por lo que no sería descabellado el pensar que la fama de "Magic Anglès" ha trascendido fronteras, y más de algún pescador de las comarcas más meridionales del país vecino haya aprovechado las Vacaciones de Navidad para comprobar "in situ" sobre tal magia.
Tuvimos suerte, mi amigo y yo, y llegamos a una de esas posturas del rio en las que hay actividad todo el dia, y en la que pudimos hacernos un hueco antes de que la competencia nos pisase el rio. Al igual que la semana pasada, los peces estaban activos, pero terriblemente resabiados. Había truchas, tanto fario como arco-iris comiendo por todas partes, algunas con pautas bien claras, otras de un modo erràtico, y un buen montón coleteando, señal inequívoca de que estaban poniéndose moradas de emergentes.
Mi segunda trucha, fué la fario con la que tuve que pelear durante el episodio del remojón. Fué la única que pude clavar a seca, y lo hizo de un modo inesperado, pues la mosca derivaba ya decididamente aguas abajo, tras no haber obtenido ninguna respuesta de la destinataria original del engaño, unos metros aguas más arriba.
Visto que estaban por emergentes, y no deseando poner tantas cajas de secas patas arriba como mi amigo Francesc, que en ese momento llevaba dos preciosas farios en su haber, a costa de dejar asaeteado el borrego de su chaleco, me propuse probar una microninfa con cabeza de bola de collarín de colorines, que había estado montado unos dias antes, previendo verme en una situación similar. Al ser una ninfa diminuta y casi sin peso, y al ir justo debajo de la película superficial del agua, podría ser tomada por alguna trucha encegada a emergentes.
Nada más ponerla en el agua, enmedio de una corriente que me venía de cara, ya obtuve una fuerte picada de "algo" que se me desclavó. Empezamos bien. El siguiente objetivo, fué pasearla por el blando de la corriente, muy atento a la mosca de CDC que me hacía de señalizador. Na tardé ni dos paseos en notar otra violenta picada, y en tenérmelas que ver con una arco-iris de gran tamaño, que terminó en la sacadera, antes de volver al agua. Quiso la suerte, que mientras la peleaba, Francesc consiguiera engañar a su tercera trucha...¡otra fario!.
Nada más ocultarse el sol tras la arboleda, comencé a tiritar, debido a la ropa mojada, así que ya no demoré mas mi salida del rio, todo y que aún quedaban truchas comiendo, pero cada vez más terriblemente selectivas.
Aproveché el final, un tanto anticipado por causas de fuerza mayor, para que Francesc probara mi nueva caña, la Guideline Fario, con la que ya llevo casi dos meses pescando muy a gusto. A mi amigo le pareció una herramienta la mar de práctica, y sobre todo confortable de manejar. Quizás, en su opinión, le gustaría más haberla probado con una linea 4, en vez de la seda paralela que uso últimamente, y con una bajo de linea menos largo de los que uso, pero en eso ya sabemos que cada pescador tiene sus propios hábitos, incluyendo en los mismos el de terminar -como también fué el caso de ayer- celebrando un dia estupendo de pesca (y payasos en remojo) con una buena merienda de pastelería.
TEMPORADA 2.010 - 2.011 - Nº 11

Martes, 28 de Diciembre de 2.010

TEMPORADA DE COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 2.010 - 2.011 Nº 11

Coto Anglès-Pasteral sin muerte
Rio Ter

Capturas :
Pescador. Francesc Bernal: 3 truchas fario a mosca seca.
Pescador: Ferran RUBINSTEIN: 2 truchas arco-iris a ninfa y 1 trucha fario a mosca seca.

Climatología: Mañana: soleado y frio. Tarde: soleado y templado.

Hora de inicio jornada: 10,45 h.

Hora de finalización de la jornada: 16,00 h.

La música de hoy:

Viaje de Ida:

"Balada", Op. 78
"Obertura nº 1 sobre temas griegos"
"A la Memoria de un Héroe"
"La Canción del Trovador"
"Marcha Triunfal Americana"
De Alexander Glazunov

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 2
De Giuseppe Martucci

"Hungaria"
De Franz Liszt.
Lineas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO.


Rubinsteinfishing desea a sus apreciados lectores Feliz Navidad, y que los peces tensen, aún más si cabe, vuestras líneas en este año nuevo que está a punto de empezar.
Lineas Tensas!



Ferran RUBINSTEIN.

sábado, 18 de diciembre de 2010

JP-551. COTO DE ANGLÈS-PASTERAL S. M.






JORNADA DE PESCA Nº 551


En este gélido y desapacible sábado de Diciembre, mi amigo Francesc Bernal si que volvió a su casa en Reus, convencido de que "Magic" Anglès es un gran destino de pesca, y después de haber disfrutado de una jornada repleta de peleas con grandes peces, siempre a seca, como es su deseo y el estilo al que es fiel desde siempre, hasta tal punto de no querer pescar a mosca de otra manera que en su vertiente más ortodoxa.
Camino de Anglès, la madrugada húmeda y encapotada no devino el mejor escenario para disfrutar de la Balada (Op. 78) de Alexander Glazunov, pues tradicionalmente la asocio más a cielos oscuros repletos de estrellas mientras apenas despunta el alba, en un ambiente aún más frio, glacial dijéramos. De todas maneras, esta pieza no deja de conmoverme por más veces que la escuche.
En mi retorno Anglès, tras tantos meses de ausencia, si que ví cumplido uno de mis deseos: llegar en una mañana "rusa", o sea temperatura bajo cero bajo un cielo gris plomizo, y escuchando "A la Memoria de un Héroe", también de Alexander Glazunov. Por el rabillo del ojo, constaté que había actividad en la Pastelería Piferrer: las cocas que pensábamos comer para la merienda, seguramente estaban siendo ya preparadas.
Como, desafortunadamente, viene siendo costumbre en Anglès en estos últimos tiempos, decidimos cambiarnos en una aparcamiento del mismo casco urbano, para prevenir posibles robos a nuestros vehículos, hecho desgraciadamente demasiado frecuente últimamente en los aledaños suburbanos del rio.
Una vez en el rio, concretamente en la parte baja del acotado, llevé a Francesc a una de esas posturas en las que "está cantado" que subirán a la seca tarde o temprano, y yo me dirigí con mis ninfas a remontar unas corrientes, pescándolas de un modo más aleatorio y especulativo.
Si bien no para Francesc, como veremos más adelante, la jornada de ayer, para mi, se dividió en dos partes, que en realidad fueron como si hubiera hecho dos jornadas muy distintas: la una, hasta primera hora de la tarde, prospectando corrientes a ninfa, que resultó no tan sólo aburrida y tediosa, sino también en la que me sentí terriblemente incómodo en acción de pesca. La otra, a partir de cambiar de escenario e irnos a la zona de los polígonos, y pescando sólo a seca, francamente divertida.
No sé si era por el frio, o por la llovizna que era casi aguanieve, o bien por el enorme cansancio físico y los madrugones diarios en época invernal, que a lo largo de la mañana y el mediodía anduve pescando sin ganas ni convicción: hasta el simple hecho de rehacer el aparejo me resultaba un esfuerzo insoportable. El continuo y baldío batir de corrientes con las ninfas, tampoco me resultaba de gran ayuda para levantar mi ánimo. La única captura de este, pesado y aburrido, tramo de jornada fue una trucha arco-iris de tamaño más bien comedido, puramente de repoblación, tal como si estuviera pescando en Alfarràs o en Ponts, en vez de estar en el mágico Anglès de los "torpedos atómicos podolios" y las "barras de pan de cuatro kilos".
Cuando me reencontré con Francesc, éste estaba pasándoselo de vicio pescando a seca, aunque ya sabía lo que es probar la dura medicina de Anglès: tres enormes truchas fario clavadas, peleadas… y que se llevaron la mosca como piercing en vez de entrar dentro del salabre. Viendo el "borrego" de su chaleco, deduje que se había visto forzado a múltiples cambios de mosca hasta encontrar lo que Sus Majestades querían, y que no era otra cosa que ¡un tricóptero negro! En un anzuelo del 21. Tal y como reflexionamos, seguramente el ínfimo tamaño del trico, sugería más a las pintonas un pequeño dipterín, de los que son abundantes en aguas paradas y semiparadas, como en las que estaba pescando mi amigo.
El sol salió y calentó un tanto el ambiente mientras andábamos camino de un nuevo escenario. Quizás esto sirvió para levantar un poco mi decaído ánimo, y seguramente fue el motivo por el cual, cuando llegamos a otro de esos puntos del rio en donde raro es que no suban, lo estaban haciendo con verdaderas ganas. ¡Que suerte! Llegamos en la hora mágica del mosquito.
Francesc y un servidor, tomamos posiciones, y rehicimos aparejos. A las primeras de cambio, el reusense perdió su último mini-trico negro en la boca de otra pintona de muy buen tamaño, que de nuevo le partió el bajo.
A partir de aquí, Francesc se conjuró para no perder ni una solo trucha más, y obligado por las circunstancias, pasó a pescar con CDCs muy pequeños (anzuelo del 19), obteniendo como recompensa a su perseverancia tres hermosísimas farios de muy buen porte, que esta vez si, entraron en el salabre.
Por mi parte, recurrí (como no) a mis CDCs habituales para Anglès, o sea, con un número más que para Alfarràs (anzuelo del 17), y un "buen penacho", pero en color sandy dun en vez de gris medio. El resultado, fue el de poder entablar combate con dos "barras de pan" arco iris, que sin ser de las mayores que he pescado en este coto, dieron unas buenas batallas, en las que tuve que usar una gran dosis de paciencia para cansar a los monstruos irisados y poder ensalabrarlos sin partir el delgado hilo de 12 con el que estaba pescando. En la segunda trucha, me obligué, como ejercicio de paciencia y entrenamiento de dominio en el combate hombre-pez, a sentarme en una piedra y fumarme lentamente un cigarrillo, mientras con la puntera de la caña bajo el agua, mantenía al pez firmemente sujeto y soportaba sus embestidas, recuperando oportunamente línea cada vez que se cansaba, como si de un streamer gigantesco se tratase.
Poco después de las cuatro, el sol se puso por detrás de la Sierra de Les Guilleríes, y el termómetro cayó en picado. La actividad, si bien no cesó del todo, se ralentizó, y las truchas se pusieron tremendamente selectivas. Francesc, aún le pudo, aunque fuera, tocar el morro a una trucha más, con una mosca de CDC del famoso montador Pablo Castro Pinos. Por mi parte, probé sin éxito suerte con una efémera en parachute, y una emergente mixta de CDC y hackle de gallo, sin obtener resultado alguno.
Un rato después, tras el oportuno cambio de ropa, recogida de bártulos y artilugios de pesca y, en mi caso, embadurnado de manos con Brummel, estábamos mi amigo y yo comprando nuestra merienda en la Pastelería Piferrer. Este año, como novedad, la Sra. Mercè ha puesto a disposición de sus clientes chocolate caliente al instante, y unos churros realmente divinos. Francesc dio buena cuenta de una ración de ellos. Por mi parte, yo me incliné por las cocas de crema: valores seguros en este establecimiento, tanto en su versión fina y crujiente, con cobertura de almendras y relleno de crema, como en la tradicional coca esponjosa con la crema como recubrimiento.
De vuelta a casa, mi estado de ánimo había mejorado ostensiblemente: me hacía muy feliz el hecho de que mi amigo no hubiera hecho un largo viaje en balde, y que además volviera a casa sabiendo porque algunos, cuando hablamos de este coto intensivo sin muerte de Anglés, le ponemos delante el adjetivo "mágico".
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TEMPORADA 2.010 - 2.011 - Nº 10

Sábado, 18 de Diciembre de 2010

TEMPORADA DE COTOS INTENSIVOS DE SALMÓNIDOS 2.010-2.011 Nº 10

Coto Anglès-Pasteral sin muerte.
Rio Ter

Capturas:
Pescador : Francesc Bernal: 3 truchas fario a mosca seca.
Pescador : Ferran RUBINSTEIN: 2 truchas arco-iris a mosca seca y 1 trucha arco-iris con ninfa.

Climatología: Mañana: nublado y frio con llovizna. Tarde: soleado y frio.

Hora de inicio de la jornada: 10,45 h.

Hora finalización jornada: 16,30 h.

La música de hoy:

Viaje de ida:

"Balada", Op. 78
"Marcha Triunfal Americana"
Obertura nº 1 sobre temas griegos
Obertura nº 2 sobre temas griegos

De Alexander Glazunov

Viaje de vuelta:

Sinfonía nº 2

De Robert Füchs
Concierto para piano y orquesta nº 3

De Xaver Scharwenka


Lineas Tensas!


Ferran RUBINSTEIN.

viernes, 10 de diciembre de 2010

GALERIA DE FOTOS. RECORDANDO EL COTO "EL FRESER-2" SIN MUERTE DE CAMPDEVÀNOL.











Con la llegada del frio, y quedando aún una auténtica eternidad para el inicio de la Temporada próxima, uno no deja de recordar los gratos momentos vividos a pie de rio este pasado verano: el agradecido frescor de la mañana, los mediodias de tricópteros y el bochorno previo a la tormenta de la tarde, momento de gran actividdad de insectos y peces a la vez . En este caso, me permito evocar en este, vuestro blog amigo, las divertidas y productivas jornadas que disfruté en Junio u Julio pasados en el coto sin muerte "El Freser-2" de Campdevànol. ¡Que ganas tengo de volver! Y no solo por sus estupendas truchas autóctonas... las exquisitas "boines de Can Nasiet", esperan a que algún ávido y exhausto pescador les hinque el diente...